La celestina
Capítulo 2
El candidato idóneo
Hola, ¿como están? Espero que bien bueno primero que nada agradezco a Eagle Primece y a NathWinter por el apoyo, espero les guste
La italiana miraba al cielo como todos los días recordándo aquel momento mirando al resto de las parejas felices que se encontraban alrededor "Amor… Amor… ¡Maldito sea el amor! ¡No quiero escuchar más de él! ¡No quiero saber nada! ¡Nada!" pensaba tristemente
―Felicia, ¿por qué tan triste?
La castaña levantó la vista y se encontró con el capitán del equipo de fútbol Cheng Wang. Este mantenía su aire de serenidad, casi como el de una hermano mayor al que podía contársele todo.
―Cheng ciao
―¿Puedo sentarme?
Tras una respuesta alternativa, el castaño se sentó junto a su compañera
―Entonces, ¿quieres contarme qué te afecta?
Feli no estaba segura de si decirle o no la verdad a Cheng. Sin embargo, sabía que era un chico digno de confianza y que no andaría por ahí ventilando las cosas. A pesar de sus dudas, y a pesar de que ella misma dijo que no quería tocar el tema hasta que se recuperara la castaña decidió abrir su corazón esperando que aquello mitigara el dolor.
―Una pena de amor está acabando conmigo ―dijo con tono angustiado―. No sé qué hacer para superarla.
―¿Pena de amor?
―El chico que amo… se fue con otra.
Cheng no tardó mucho en deducir a quién se refería Felicia. Lo ocurrido en la ceremonia de la graduación seguía siendo tema de conversación a pesar de que ya habían pasado algunos meses.
―Hablas de Luidwing Bieldmiths, ¿no es así?
―… Sí.
Mientras
Lucía estaba intentando concentrarse sin embargo la situación en la que Maleny la había metido y aunque conocía la causa y también la posible solución la situación era un poco complicada para ella pues ninguno de los posibles candidatos parecía convencerla así que decidió salir para buscar mas información
Te sientes mejor, Felicia?
―… Eso creo.
Después de liberar su dolor en forma de lágrimas, Felicia estaba lista para hablar con Cheng. No más rodeos; era momento de dejar salir todo.
―Yo… Yo… me enamoré de Luidwing poco después de llegar a la colina. Al principio me pareció un chico muy lindo y me encantó su personalidad, y conforme fue pasando el tiempo, me fui sintiendo atraída por él. Por desgracia para mí, el amor de Luddy fue para otra persona, una más influyente en la colina.
―Maleny
―Durante el tiempo en el que ellos dos estuvieron separados, traté de ganarme el corazón de Luidwing, pero me di cuenta de que no tenía posibilidad cuando ocurrió lo de la ceremonia. Quise aceptarlo… Quise aceptarlo por mi bien y el de Luidwing…, pero no puedo mentirme a mí misma: sigo enamorada de el… y me duele… Me duele mucho.
Cheng se mantenía atento a cada palabra de Feli. Dejaba que ella se expresara libremente y solo intervenía si la situacin lo ameritaba.
―No sé qué hacer, Cheng. Compartir habitación con Maleny es un recordatorio de lo que no pude obtener, y ver a otras parejas formarse agrava todo. Es casi como si la vida se burlara de mí.—La castaña apretó los puños y los labios; con lo que había llorado era suficiente.―No vale la pena seguir luchando. Debo resignarme a que el amor no es lo mío.
—Felicia, quizás tu tristeza está hablando por ti. No creo que el amor se te esté negando, solo estás buscándolo en el lugar equivocado.
La aludida miró a los ojos a Cheng.
―Sé que aún no has superado del todo lo que pasó con Luidwing , pero una vez que las cosas estén más calmadas, deberías darte otra oportunidad en el amor. Quién sabe, a lo mejor el chico de tus sueños está por ahí esperándote
Feli quería creer eso; después de todo, era una romántica empedernida y en otro tiempo disfrutaba ver los romances de otras personas; pero al tener el corazón lastimado, abrirse a la posibilidad de enamorarse de alguien que no fuera Luidwing era imposible. Luchando entre la resignación dijo―el único para mí es Luidwing. Ningún otro podrá ocupar su lugar, no importa cuánto lo intente.
Tras decir aquello, Feli se levantó y se dispuso a ir a otro lugar.
―Te agradezco que te hayas tomado un tiempo para escucharme, Cheng pero dudo que hayas tenido el corazón roto alguna vez… Nunca podrías entenderme.
―Felicia…
Una última frase fue la que marcó el fin de la conversación:
―No pienso renunciar a Luidwing, incluso si nunca llegamos a estar juntos.
Al ver a la castaña alejarse, el normalmente frio Cheng dejó entrever un velo de tristeza en su mirar mientras sentía un hervir en la sangre.
―Te equivocas,. Sé por lo que estás pasando. A mí también me rompieron el corazón una vez, hace mucho tiempo.
Justo en ese momento Lucia vio aquello escena creó que tengo el candidato idóneo
Hasta aquí lo dejo espero les haya gustado
