LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA NO ME PERTENECEN, SON DE SU AUTOR MASAMI KURUMADA.
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Continuando con la historia, hasta aquí esta tal cual la había publicado en un inicio.
Por adelantado les agradezco su tiempo para leer, espero no defraudar con este pequeño aporte.
Disfruten la lectura.
ENTREANANDO AL NOVATO II
O.O.O
El sonar del pestillo de la puerta, al abrirse, desvió la atención del hombre sentado en un sofá leyendo el diario del día, fijo su mirada en la puerta que se abría dejando a la vista la imagen de un jovencito de no más de veinte años.
—Hola papá –saludo el chico dejando sobre la mesa auxiliar su morral y en el perchero su abrigo, dejándose solo en una camiseta de cuello alto, aun permanecía cierta marca insolente en su piel –llegaste temprano hoy.
—si, por lo visto tú también. Todo tranquilo –indago el mayor, aun no dejaba de sentir aprehensión cuando su lindo, inocente e indefenso hijo, se tardaba unos minutos más en clase o fuera de casa.
—sí, estuve un rato en la biblioteca necesitaba recopilar cierta bibliografía del curso que estoy llevando y… use al chofer para que me trasladara a todos lados. Papá no crees que estas exagerando con respecto a mi seguridad.
—eso crees, escucha esto –el mayor abrió el periódico que minutos antes leía y que dejo al lado de sofá –"IMPORTANTE MAGNATE HOTELERO VICITIMA DE VIOLENTO ASALTO". –leyó el titular que se veía en letras grandes.
Al chico menos podía importarle, asaltos sucedían a diario, el mayor continúo.
—"El empresario hotelero y dueño de una de las más importantes fundaciones de asistencia social en el país, fue víctima de un cruel y violento asalto a mano armada".
¿Dueño de una fundación? Eso le sonaba conocido, podría tratarse de tanta casualidad…ahí puso más atención a las palabras de su padre.
—"Mitzumasa Kido…" –KIDO. Eso sonaba interesante –"Fue abordado por un grupo de asaltantes, todos ellos armados hasta los dientes, despojándolo de prendas de incalculable valor así como de una fuerte cantidad de dinero en efectivo".
Mentiroso, fue el primer pensamiento del joven pues el mejor que nadie sabía de los valores que le fueron sustraídos al hombre y que también no se trató de una banda de asaltantes sino de un solo chico, un crio como él. Claro que menos inteligente. Sin duda Kido intentaría sacar provecho de ello, ahora se preguntaba quien realmente era él ladrón.
—lo ves hijo, cada día la violencia escala más, no me puedes culpar por protegerte...
—dirás, sobre protegerme. Estaré en mi habitación me llamas por si me necesitas…
El joven dejo la estancia donde su dedicado padre seguía inmerso en la noticia, al llegar a su habitación procedió a cambiarse de ropas por unas más cómodas, ahora que lo pensaba ya había enviado por correo todos los sobres a su respectivo destinatario… se preguntaba cuál sería la reacción de cada uno .
O.O.O
—Bienvenido Señor –saludo el mayordomo.
—Que tal Tatsumi, alguna novedad –el hombre se despojó del impermeable entregándoselo al mayordomo a la vez que ingresaba a la estancia observando todo el entorno como buscando algo o alguien - ¿Y Saori?
—No se encuentra señor, salió muy temprano.
Ya se lo esperaba desde que perdió o le robaron sus regalos, no había día en que discutieran ya sea por un motivo o por otro. Mientras el hombre iba hacia el bar con intenciones de servirse una copa, Tatsumi se debate en si entregarle o no la carta que le dejo la muchacha antes de salir por la mañana.
— ¿alguna correspondencia relevante? –inquirió al ver que en la bandeja que tenía el mayordomo habían algunos sobres, en espera de ser leídos.
—sí, señor –tarde o temprano tendría que enterarse del contenido de esa carta, por ello luego de entregarla se retiró sin esperar otra indicación.
Por su parte, Kido ya había dado una fugas ojeada a los primeras cartas, aun le quedaban las dos últimas, indeciso sobre cual abrir primero, se decidió por la más grande y pesada. Este estaba precintado y no traía remitente, extraño pensó el hombre. Sin esperar más rasgo el precinto sacando a su vez los objetos que había al interior y que creyó perdidos. Llevándose así la mayor sorpresa de su vida… preguntándose a su vez en qué mundo vivía… él porque, un ladrón le devolvería lo robado… él no lo haría… de eso no tenía duda.
No podía ocultar la sonrisa que surcaba sus envejecidas facciones, con cada pieza que colocaba sobre la mesa ratona, ah sin duda a Saori le encantaría saber que estaban devuelta sus joyas… no podía negar que la muchacha era algo caprichosa a veces. Sin duda esto la alegraría.
Dejo de lado eso y se dispuso a abrir el ultimo sobre, esperando más buenas noticias…. Aun con la sonrisa en los labios rasgo el sobre y sustrajo un papel doblado a la mitad procedió a leerlo y con cada párrafo la sonrisa se desvanecía hasta quedar solo con una expresión de desconcierto y confusión, eso no podía ser, debía de haber algún error...Fue entonces que volvió a leer la carta no había duda…
"Mi estimado Mitsumasa, sé que últimamente no hemos conservado una buena relación, no considero pertinente buscar culpables cuando pienso yo que ambos nos equivocamos, buscamos en el otro lo que sabíamos no hallaríamos. No voy a explayarme en los motivos porque imagino que de sobra lo sabes, lo que si deseo es agradecerte por todo lo que hiciste por mí, lejos de que pienses que solo me motivo el interés hacia tu persona, me retiro de tu casa y tu vida solo con mis pertenencias personales. De ti guardare solo los recuerdos más bellos porque a pesar de la diferencia de edad sé que me quisiste y en algún momento yo también lo hice.
Nuevamente, solo me queda agradecerte y desearte lo mejor que te pueda brindar la vida.
Por siempre tuya.
Saori."
—Tatsumi –el ludido respondió un escueto señor –sabias que se marchaba
—sí señor, no me lo dijo pero su saludo fue diferente a días anteriores…
—no se llevó nada –el otro hombre solo negó –sabes siempre pensé que el día que termináramos nuestra relación seria en medio de un juicio mediático por al menos la mitad de mis bienes, pero ahora que se marchó y algo me dice que es para siempre, la sensación es extraña, no me siento ni dolido ni liberado, creo que inconscientemente esperaba esto, tarde o temprano.
—si le sirve de algo… hay un evento donde habrán muchas jóvenes hermosas tal vez…
—No, creo que por el momento no –luego de pensarlo unos minutos –sabes creo que sí, pero podrías hacer algo más por mí –el mencionado asintió –podrías buscar a la Sra. Kido…
— ¿La Señora Kido? –inquirió con confusión el mayordomo.
—Si la única] Señora Kido… ah y por cierto concretarme una reunión con la aseguradora…
—piensa desistir de cobrar el seguro…
—No, como crees...
Bueno, tampoco se puede esperar tanto en la vida.
O.O.O
Era un hecho que su hermano le podía cumplir algún que otro caprichito que se le pudiese ocurrir, pero esto era el colmo… creyó ilusamente que esa situación del tira y afloja pasaría con los días pero se equivocó, ambos eran un par de tercos, necios y obstinados sin remedio.
—Hyoga…
—No
—Ikki…
—Ah, ah…
—Hyoga baja de ahí
—ya te lo dije Shun, no voy a bajar, no mientras mi vida peligre. –comento el rubio trepado en el enorme candil que pendía del techo, allí tenía varias bolsas de snack y bebidas para paliar el hambre y la sed
—Ikki si querías castigarlo ya lo hiciste, por favor déjalo bajar
—pero que dices Shun, él se subió solo yo no hice nada para que hiciera tal acción
—Y esto –el más joven empezó a recoger las maderas que el peli azul se afanaba en apilar y encender, claro si es que hallaba los cerillos –estas llegando demasiado lejos
—a ver Shun, esta mañana te dije que te haría un platillo silvestre cierto
—si pero
—bien ahí lo tienes, pato al Orange. Por cierto me traes la naranja
—Ikki sabes que estoy en contra de maltratar animales inocentes
— ¿Shun, me estás diciendo animal? –protesto el rubio, desde su lugar, obvio escuchaba y en primera fila la discusión de los hermanos.
—No –se apresuró a responder, pues se dio cuenta de cómo había sonado sus palabras.
—Si –dio la contra el mayor.
—Ikki… ya fue suficiente, apaga eso de inmediato y tu Hyoga baja -el sonido del timbre capto por breves momento su atención –voy a atender y al regresar, quiero esta pieza sin un atisbo de brasa –eso fue as u hermano – y sin un empaque de galletas tirado por el suelo que no soy su chacha…
Los aludidos en el acto se dieron cuenta que el menor ahora si estaba molesto, no Shun no se molestaba y cuando lo hacia lo mejor era estar a miles de kilómetros de distancias, claro que estos dos aún se medían con la mirada cada uno desde su posición sin mover un solo dedo para ordenar la pieza qué la mantenían como campo de batalla.
Mientras tanto en la puerta…
—correspondencia para el señor Ikki Kido
—es mi hermano yo lo puedo recibir…
—Si firme aquí…-el chico lo hizo recibiendo un sobre precintado, era raro por lo general su hermano no recibía correspondencia además que no llevaba remitente. Despidió al cartero e ingreso con gesto curioso a l sala sin notar que los otros dos estaban ahora en una guerra de lanzarse papitas fritas.
—quien era Shun
—el cartero…trajo un sobre para ti
—ah sí, de quien es
—no trae remitente.
—Puedes ver de qué se trata –el menor no presto atención en lo que ese par hacía, curioso con aquel sobre, siguiendo la indicación de su hermano rasgo la cinta abriendo el sobre y pudiendo ver lo que había al interior
—Ikki deberías ver esto…
—de que se trata…
Ninguno de los tres podía creer lo que veían. Pero aquello que sostenía Shun entre sus manos era el iPhone robado días atrás al rubio y que a estas alturas su dueño que era Ikki ya lo daba por perdido.
Lo bueno de ello fue que la vida de un inocente ave fue salvada, me refiero a la especie palmípeda, porque al ruso le costó una semana entera de trabajos forzados o en otras palabras ser la chacha de Ikki, eso en castigo.
O.O.O
El timbre del apartamento que compartía con dos compañeras sonó por cuarta vez, observo a la pelinegra y esta seguía retocándose las uñas, viro la mirada hacia el lado contrario y la italiana hacia lo mismo pero con las uñas de los pies… sin ánimos de iniciar una discusión por demás inútil dejo la tarea y camino hasta la puerta para atender.
Se sorprendió de ver al joven del correo, por lo general no recibían correspondencia, pero aquel sobre llevaba su nombre y el de su otra compañera, lo más extraño era que no llevaba remitente. Con reticencia de abrirlo lo dejo sobre la cama con cierta duda de si abrirlo o no. pero mientras ella penaba si era correcto y sobretodo seguro abrir un sobre extraño sus compañeras no pensaron lo mismo, importándole poco arruinar su manicura y pedicura ambas empezaron a disputarse el sobre para ser abierto.
Marín no tenía intención en mediar en ello, pero al ver que estaban próxima a tirarse de los cabellos les arrebato el paquete y en un movimiento más rápido de lo que las otras hubieren deseado no solo rasgo sino que rompió el sobre dejando caer el interior sobre la cama, quedando impresionadas las tres al ver lo que yacía sobre el edredón.
—Marín esas no son…
—así parece, pero no entiendo
—yo sí, aquel guapo chico se arrepintió y nos devolvió lo que nos robó…
—no tiene sentido Geist, porque molestarse en robar algo para luego devolverlo completamente todo… mira mi teléfono está intacto, incluso hasta el dinero que llevaba está ahí.
—entonces que crees que pudo pasar… y
—no lo se, pero mejor lo guardamos y lo llevamos mañana a la delegación, me resulta extraño
Las otras chicas no argumentaron nada al respecto, aunque no les hacía mucha gracia volver a la dependencia policial, debían de concederle un punto a la pelirroja, era sumamente extraño que les devolvieran sus pertenencias, pues Marín sospechaba que quien les robo y quien les devolvió sus cosas no era la misma persona….más pronto de lo que pensaran otra persona tendría también las mismas dudas.
O.O.O
Vivía solo, a pesar de tener un hermano y para colmo gemelo, no le apetecía compartir morada con él, kanon era demasiado extravagante para su gusto, por su carácter no era usual que tuviera incluso visitas, por lo general era su hermano que venía de vez en cuando a fastidiarle o cuando por algún motivo él le llamaba.
Por eso no entendía quien pudiera estar aporreando su puerta como si no fuera a ver un mañana, tenía por costumbre de quitarse los zapatos y lanzarlos e diferentes direcciones y ahora solo hallo uno, por tal motivo camino descalzo desde su recamara hasta la puerta que no había dejado de sonar.
—un momento…que sucede porque el escandalo –inquirió algo molesto, el hombre que aporreo la puerta se cohibió al ver al imponente griego mirarle casi con mirada asesina. –va a decir que es lo que desea.
—lo siento señor…pero llego esto esta tarde para usted, lo recibí al ver que usted aun no llegaba.
El pobre hombre temblaba como una hoja al momento de entregar aquel paquete al griego, saga por su parte escudriñó el sobre no encontrando por ningún lado el remitente, iba a devolverlo pero luego de unos segundo de pensarlo, se lo puso bajo el brazo y cambiando su expresión una más amable despidió al portero.
Si se trataba de una broma de su hermano esta vez sí que se desquitaría, solo a kanon se le podría ocurrir enviarle por correo algún tipo de broma, con cuidado de que no le explotara una burbuja de tinta indeleble quito el precinto y vacío el contenido levándose una sorpresa. Ahí en la mesa estaba su reloj anillo y billetera, sin duda kanon no estaba involucrado n ello…
Decido no darle más vueltas al asunto, estaba demasiado cansado para eso, fue entonces que luego de revisar que no faltara absolutamente nada se puso el pijama y se fue a dormir.
O.O.O
Bien dice el dicho, que cuando el gato no esta los ratones hacen fiesta. Entiéndase por el gato a Shion y por los ratones, a sus siempre leales y apuestos efectivos policiales…
A la estación policial ingresaba, con toda la pompa con la que podía presumir, un joven de andróginas facciones, por lo sofisticado de su atuendo más parecía un modelo de pasarela que un oficial de policía.
— ¡Ey, ey, ey! …¿a dónde galán? –vertió un joven de marcado acento italiano, el cual dejo sus acciones frente al monitor, al notar la intensa y varonil fragancia que emanaba del recién llegado.
—Otra vez de encubierto Afrodita –inquirió el otro oficial, descansando su mentón sobre sus manos entrelazadas sobre el escritorio.
—Frio los dos –mencionó, a la vez que se sentaba sobre la esquina de una de las mesas y se pasaba la mano por sobre su cabello en una aptitud por demás vanidosa –antes de que el capitán saliese a esa reunión, le pedí una licencia. Ya saben, un permiso para ausentarme algunos días de mis labores…
—ya sabemos lo que es una licencia afrodita… No hay necesidad de enrostrarnos en la cara que te dieron días libres.
—ah les dije que también recibiré un bono… es un sobre en donde dentro hay algunos billetes
—ya basta… a venido solo a presumirnos tus logros.
—la verdad…Si. Y no me salgan con que no se lo merecen, por si no recuerdan ustedes dos malos amigos se confabularon para que sea yo quien asuma todos los casos en las que tuve que ir de encubierto.
—no podes negar que te iban como anillo al dedo los personajes… mira que fue difícil hasta para nosotros el reconocerte. –agrego el español conteniendo la risa de solo recordar algunos de los atuendos que llevo su amigo –tu fisonomía como que se presta para esa labor, además el capitán siempre estuvo de acuerdo con…con
—con lo que ustedes le recomendaban siempre diciendo que YO estaba más que dispuesto en asumir… en fin eso es tema pasado ahora solo quiero emprender mi viaje,
—ah no empieces otra vez
—pues se aguantan que me la deben…
En ello estaban, cuando un joven oficial, novato a comparación de ellos ya experimentados, ingresa acompañado de un hombre pulcramente vestido llevando un sobre de gran tamaño. Al notar otras presencias decidieron dejar paramas tarde sus riñas y enfocarse en aquel nuevo personaje.
—buenos días… en que le podemos ayudar.
—buen día oficiales, verán me acaba de llegar este sobre el cual se me hace sospechoso –le extendió el sobre con sumo cuidado de no golpearlo demasiado –he recibido algunas llamadas anónimas y amenazas por lo cual al llegar este paquete a mi establecimiento pues me dio temor el abrirlo.
—hizo bien en traerlo, solicitaremos a la unidad de desactivación de explosivos se presente
—se los agradezco. Serían tan amables de informarme cuando no haya peligro, aún tengo que trabajar y… me entienden cierto.
—por supuesto…puede irse, en cuanto no haya peligro nos ponemos en contacto con usted –Afrodita mientras hablaba se iba llevando al hombre hasta la puerta y así lo despachaba, había interrumpido su glorioso momento –bueno en que estábamos
—en nada hay que llamar a la unidad de…
—nada angeló, déjamelo a mí, primero si fuera una bomba, ya hubiera estallado,…miren el sello es del correo y según se, suelen entregar este tipo de remesas a primaras horas y calculo que ya han transcurrido varias horas de ello.
—entonces que propones
—fácil… dame tu lapicero.
El sueco con mucho cuidado y sin tocar la superficie del papel, puso la punta del lapicero sobre el precinto y tomando el ribete con el lapicero lo descorrió, ante la mirada atónita de sus compañeros, el haber estado de encubierto le había hecho adquirir algunos dones que nada tenían que ver con entrenamiento policial. Una vez logro su cometido con el mismo cuidado de no dejar sus huellas, empleo una regla para abrir ligeramente el extremo del sobre y ver lo que contenía al interior.
—que hay, que es
—no comas ansias Ángelo
El joven continuo con su escrutinio, esta vez con una mini linterna de bolsillo alumbraba el interior de la bolsa de papel.
—y bien -esta vez fue el español quien no podía ocultar su curiosidad por saber lo que ocultaba aquel sobre de papel.
—sáqueme de una duda, hace unas semanas no fue robado de un carro de valores un sobre de dinero
—si pero y eso que tiene que ver
—que creo que alguien devolvió aquel dinero.
—Que dices –inquirieron sorprendidos los dos jóvenes a lo que dijo el sueco..
Luego de cerciorarse de que era el dinero robado días antes, los oficiales decidieron llamar a su superior.
O.O.O
Shion de Aries, capitán de la delegación policial se hallaba ausente, una conferencia sobre sistemas de seguridad ciudadana, lo alejaron temporalmente de su dependencia dejando a tres de sus subalternos a cargo…
La conferencia, en la cual estaba como uno de los conferencistas, dada su experiencia en el campo y sobre todo por haber conseguido reducir los índices de delitos, claro comparándolo con otras estacones y ciudades , la suya era un ejemplo a seguir.
Por fin el evento había concluido, permitiéndole así el regresar al hotel donde se hospedaba. Una vez dentro de la habitación se despojó del saco y la corbata, dirigiendo sus pasos al dormitorio dejándose caer en la cama, permaneciendo así por largos minutos para luego tantear con las manos la superficie de la mesa de noche hasta alcanzar un retrato, lo tomo y lo observó durante un buen rato sin poder ocultar una sonrisa, quien le sonreía en aquel retrato era su hijo.
—Mi pequeño –murmuro quedamente mientras le devolvía la sonrisa al niño sonriente de la fotografía –No veo la horas de regresar a casa, cuanto los extraño.
Shion no tenía ni idea que su lindo hijo estaba en la ciudad, más cerca de lo que imaginaba.
Una alerta en el buzón de su correo electrónico le hizo dejar su cómoda posición sobre el lecho, estaba de lo bien en esos momentos pensó en ignorar los mensajes pero mejor los revisaba y de todos solo dos podía calificar de relevantes… uno, de sus subalternos y el otro de su entrañable amigo Dohko.
Dohko podía esperar, el chino omitió deliberadamente cierta visita en su casa, por tanto podía posponer para un mejor momento ese encuentro, no sucedía lo mismo con el otro mensaje, este era de su estación, Shura le había enviado y, según le informaba la investigación referente a los múltiples robos había dado un giro inesperado.
Adiós descansar en esa suave y mullida cama, ahora se hallaba de regreso, en un incómodo asiento de avión, tercera clase, el único que encontró a esas horas. Llego tres horas después, en la jefatura estaban sus oficiales atendiendo una que otra denuncia, les dirigió un escueto saludo para enseguida ingresar raudo a su oficina, a los pocos minutos se apersonaron los tres jóvenes.
—Y bien. Ya tienen el resultado de peritaje –indago sin dejar de ver los documentos que se habían acumulado en su escritorio durante los días de ausencia.
—Lo remitirán a media noche –informo Afrodita quien ya portaba su uniforme.
—alguien más reporto lo mismo.
—Solo la Señorita Marín, trajo el sobre evitando tocar las prendas para no contaminarlas –detallo el de capricornio.
—vaya, inteligente la muchacha, algún otro indicio
—hasta el momento todo indica que el ladrón y el que devolvió lo robado son dos personas diferente. Además que toma las previsiones necesarias para evitar ser identificado.
—Hipótesis
Los tres oficiales cruzaron miradas entre sí, en lo que iba del día no habían parado de plantearse hipótesis o teorías al respecto y habían llegado a coincidir en algunos detalles.
—Suponemos que se trate de un ex ladrón redimido, alguien sumamente meticuloso y pulcro –vertió el español, teniendo el asentimiento de sus colegas prosiguió –su edad estaría oscilando entre los treinta y cinco y cuarenta años, es probable que viva solo… o que aprecié su privacidad en demasía para evitar ser descubierto. Puede que tenga estudios, trucos tal vez.
Los jóvenes dieron por concluidas sus apreciaciones, aunque habían errado en casi todas por que no atinaron a casi nada… Esta vez nuestro joven ladrón de guante blanco iba un paso por delante de la policía y todo indicaba que los rebasaría.
Por su parte luego de ordenar los relevos pertinentes, Shion opto por ejecutar una idea que venía rondándole la cabeza.
Si, ya dos de los afectados habían recuperado sus pertenencias, estaba casi seguro que los otros también, se pondría en contacto con ellos en ese momento.
Los primeros a quienes marco fueron los gemelos y se lamentó en el alma el haberlo hecho.
"No se diga más…vamos para allá" fue lo último que escucho antes de que la llamada se cortara, y sin duda ese que hablo con él era Kanon… vaya suerte la suya.
Tal vez con los siguientes si tuviera mejor suerte, sonrió cuando le respondieron del otro lado de la línea, por el timbre de voz supo que se trataba del menor de ese par de alebrestados trúhanes que por poco y convierten su estación en un rin de box.
Dejo de último a Kido, no solía leer los diarios, por tanto no conocía de las declaraciones del magnate, se preparó mentalmente para lidiar con el hombre, era un hecho que nuca podría confiar en él.
"No, no recibí nada" fue la descarada respuesta del magante.
"Espero no este ocultando evidencia, en todo caso verificaremos con el servicio de correo" un poco de presión no le vendría mal.
"soy un hombre respetuoso de las leyes y sabe bien que estoy dispuesto a colaborar con la investigación" estaba empezando a ceder, eso era algo.
"Solo evite abrir el sobre, no queremos se contaminé la evidencia", recalcó el Aries
"cuente con ello, se le ofrece algo más"
"es todo tenga buenas noches"
Por nada conocía al viejo Kido de años y sabía que este le mentía, pero supo manjar la situación, si Kido pensó sacar provecho de ello, con su llamada le había bajado no solo las esperanzas sino algunos dígitos a su cuenta corriente.
Esa noche no solo no dormiría en su dulce camita, sino que la pasaría en vela, a pesar que les otorgo la noche a sus leales oficiales estos se negaron a dejar la jefatura, era evidente que estaban entusiasmados con la investigación , algo les decía que eso solo era la punta de la madeja y que había mucho para desenredar.
—Cuando lo recibiste –inquirió el ariano.
—llego ayer por la mañana, el portero me lo entrego a la tarde, en ese momento solo vi que eran los efectos que me robaron estaba cansado ni los toque.
—Según esto –indico los papeles que le entregaron los de peritaje –está contaminado, no se salva ni una pieza
—Eso díselo a kanon, cuando se lo mencione ya estaba en la puerta del banco esperándome
—alguien tenía que constatar que no faltara nada…
—cierra la boca, que tienen hasta el momento
—Yo creo que se trata de la broma de un chiquillo –interrumpió el otro gemelo
—y en que te basas para afirmar eso –le preguntó el sueco… no era secreto que esos gemelos eran conocidos de su capitán, claro que los pormenores de cómo se conocieron se lo reservaban.
Kanon camino por el interior de la oficina donde estaban reunidos Shion, Saga, Shura Ángelo y Afrodita, para situarse esta vez al lado de Shion apoyándose en el escritorio en la pose que empleaba cuando estaba dando clases en la universidad.
—verán, es fácil darse cuenta que se trata de un jovencito, primero el sobre que empleo, no es el típico de encomiendas esos son fáciles de rastrear, pero este en particular –tomo el envoltorio donde se hallaban las prendas de saga –lo puedes encontrar en cualquier librería universitaria, yo incluso compro por resma para guardar la cantidad de trabajos de mis alumnos. A lo que voy es que están buscando en el lugar equivocado-
—pero nuestro perfil…
—si quieren guiarse por el perfil que han hecho, pues no llegaran a ningún sitio, para mí se trata de un joven universitario, meticuloso, con perfil bajo que no llama mucho la atención y por eso que un ladrón no se va a cuidar de él.
—tu qué piensas saga…
—joven, estudiante de segundo o tercer año, edad entre dieciocho o veinte años no más, un niño de buena familia no tiene carencias, por lo tanto no necesita o requiere de los robos.
—y sumamente inteligente, sabe lo que hace se ha asegurado de no dejar pistas o indicios que ayuden a dar con él. Y creo que no es la primera vez que ocurre –se sintió observado, era lo que quería –hace un año un poco más un caso similar se suscitó, me lo comento un colega que había sido asaltado y que a la semana entre su correspondencia estaba lo que le robaron, pero no tenía remitente. Cuando saga me comento que le habían regresado sus cosas recordé ese incidente.
—Capitán –Shura estaba por mencionar algo pero Shion lo detuvo…ya sabía para donde apuntaba las preguntas del español.
—tranquilos, saben que estos caballeros son cercanos míos y aunque a veces pareciera que no confió en ello, en realidad si lo hago por algo los conozco de toda la vida.
Shion a pesar de que tenía confianza en sus oficiales les guardaba cierto respeto al par de hermanos, ya esto en varios momentos le habían ayudado con sus apreciaciones, cabe resaltar que mientras este se preparaba y estudiaba para policía, los gemelos niños aun, Vivian con él y hacían las tareas con él y en muchos casos le ayudaban a resolver casos.
Horas más tarde se presentarían los otras víctimas del robo, con sus pertenecías recuperadas, necesitaban llevar esos efectos al perito para su análisis. El único que dilato su presencia fue Kido, ya que no le convenía que ese asunto saliera a la luz y ganarse un problema legal con la aseguradora.
O.O.O
De otro lado, en la casa de Dohko se encuentran tres muchachos los cuales no pueden guardar sus emociones, claro que cada quien por distinto motivo. Los primeros, griegos los dos, no cabían de júbilo al tener que impartir sus conocimientos, aquellos que les fueron inculcados desde niños y que guardaban celosamente, los mismos que iban a trasmitir al tercer jovencito que miraba expectante de uno a otro, el chico no tenía ni idea de lo que los otros le hablaban para él era fascinante el conocer a chicos de ciudad y aprender sus hábitos.
Querían que cuando Dohko retornara encontrara a Mu convertido en todo un delincuente juvenil, ese sería su legado.
—la mano es más rápida que la vista.,. Concéntrate –pidió el peli azul, mientras pasaba de un lado a otro la moneda, en movimientos tan veloces que era imposible seguirle con la mirada -dime donde está la moneda.
— ¿aquí?...
—volviste a fallar, pero no te preocupes apenas llevamos una hora es normal que no lo consigas a la primera.
—incluso a nosotros no tomo su tiempo el lograrlo –alentó el castaño –relájate, tomate tu tiempo, respira hondo y concéntrate, debes estar calmado de lo contrario no lo conseguirás.
"recuerda mi pequeño, cuando careces de uno de tus sentidos los otros se agudizan" eran las sabias palabras de su abuelo. Ahora recordaba que su abuelo a pesar de ser ciego sabía quiénes le rodeaban.
—está bien empecemos de nuevo –apunto el menor esta vez mas decidido y seguro de sí mismo, algo que llamo la atención de los otros dos chicos era que Mu había cerrado los ojos, al cabo de unos minutos dijo –estoy listo…
—Estas seguro –el menor afirmo –bien no pierdas de vista mis manos, lito donde esta…
—está en la izquierda –para sorpresa de Aioria y el propio Milo la moneda se hallaba donde señalo Mu.
—Oh vaya –si claro suerte de principiante, pensaron los griegos –es solo la primera para tener éxito debes acertar al menos nueve de diez…
— ¿Qué?...
Los dos griegos sonrieron cómplices, tampoco se la dejarían fácil puesto que a ellos les tomo y bastante conseguir pasar esa prueba, Dohko era exigente y no pasaron al siguiente nivel mientras no superaran este, por lo que intuían que a Mu le tomaría a lo muchos una semana a dos acertar todas y sin errores…. Dos horas después.
—izquierda, derecha…derecha…centro…centro…izquierda… derecha –los chicos no se la creían Mu había acertado sin errores las ultimas sesenta y seis monedas, eso ya no era suerte de principiante… decidieron un receso, sin embargo luego de una ligera merienda volvieron con la esperanza que Mu errase al menos un par de veces, pero el tibetano había hallado la forma de acertar sin necesidad de ver, y es que algo que el menor obvio decir a sus anfitriones era que en su natal Jamir solía meditar bastante con su abuelo y ello le permitía alinear determinado sentido y eso fue lo que hizo , solo fue cuestión de recordar las enseñanzas del abuelo.
Suerte de principiante, fue el argumento que esgrimieron, para sus cabecitas era inconcebible que un niño de campo pudiera ser más hábil que ellos, que se habían criado prácticamente en las calles y se sabían todas las artes y mañas de la vida fácil. Se decidieron por otra de las pruebas, de seguro que en esta Mu fallaría estrepitosamente.
—Te felicito Mu –halago el peli azul dándole suaves palmadas en la espalda –quieres que iniciemos otro ejercicio
—sí, este aunque me gusto al principio ya me aburrió
—Si sucede siempre cuando ya logras encontrar las monedas –el castaño cruzo miradas con su compañero como poniéndose de acuerdo que era lo que irían a hacer a continuación – ¿le temes a las alturas Mu?
—pues mi hogar está ubicado en la parte más alta e inhóspita del Tíbet… eso es atura
Suficiente, armados solo con tres botellas de agua salieron de la pieza que ocupaban a la calle, habían iniciado una plática en la que incluían al peli lila para que no se sienta excluido, para sus adentros Milo sonreía pues imaginaba que el chico se quedaría a mitad de prueba…
—Aquí es –señalo orgulloso el león una antigua y vieja edificación, la misma que uso Dohko para enseñarles a escalar paredes –
—que haremos aquí…
—este es un ejercicio, como no tenemos gimnasio en casa esta es otra forma de ejercitarnos –el menor les observo de uno a otro como buscado el chiste en las palabras del castaño, pero solo vio seriedad en sus pupilas –primero iré yo, luego sigue Milo y tú le sigues a él, observa bien nuestros movimientos Mu, esto es muy importante.
Frente a la imponente edificación Mu miraba con creciente fascinación los movimientos felinos del griego de castaños cabellos, sin mostrar dificultad había escalado los cuatro pisos que componía ese edificio. Desde lo alto el castaño les empezó a hacer señas, las mismas que Milo entendía siendo el momento de que Mu imitara la acción de ellos.
—ya lo viste Mu, solo tienes que seguirnos el paso –sin esperar respuesta del menor se sujetó de una parte de la pared empezando a trepar con la misma destreza y agilidad con que lo había hecho Aioria –vamos Mu no te quedes rezagado.
—Ah…- por su parte Mu aun dudoso de si seguirles o no, pues veía la pared y el edificio en conjunto y este no le auguraba salir indemne en caso diera un traspié y cayera, pero al notar la seguridad con que los otros chicos subían se decidió después de todo no sería diferente trepar un árbol –ahí voy –empezó a seguir los movimientos de Milo alcanzando los lugares que los griegos emplearon para escalar, pero no llego ni al zócalo que dividía el primer del segundo piso, cuando cambia la dirección orillándose hacia un extremo, una hendidura que corría todo la extensión de la pared de arriba a abajo, asiéndose de esta le fue fácil no solo alcázar a Milo sino también rebasarlo. El haber trepado abetos y toda clase de árboles en su niñez como que le facilitaba la tarea de escalar un árbol de cemento… oh pequeño detalle que obvio decirle a los griegos.
Trampa, fue la palabra que se les quedo en los dientes. Mu realizo el ejercicio en menos tiempo de lo que a ellos les tomo en su momento cuando empezaron con su adiestramiento, incluso ahora parecía que el menor tenía más experiencia que ellos dos en conjunto, una de dos o estaban perdiendo condición o este niño tenía más potencial guardado de lo que creían.
Tras haber suspendido el ejercicio, Mu estaba a su nivel si es que no los había superado ya, como sea ninguno lo admitiría y con respecto al peli lila este estaba feliz de ser como cualquier otro chico de ciudad, cuando visitara a su padre de seguro se llevaría una grata sorpresa.
Mientras el par de griegos ocupaban el día en iniciar a Mu en el mundo del hampa, de otro lado Dohko, casi se comía los dedos al ver frustrada por enésima vez sus intentos de contactarse con los chicos, conociales y de sobra y lo último que quería era que metieran las patas con su inocente e ingenuo invitado.
Ya sea por lo cansado o entretenidos que estuvieron los griegos ninguno reparo en la cantidad de llamadas perdidas ni los mensajes que se almacenaron en el buzón, Dohko se debatía entre regresar de inmediato o quedarse los días que había programado en esa pequeña localidad, porque si su intuición no le fallaba sus chicos podrían estar cometiendo la peor de las idioteces.
Decidido llamo a la estación de trenes y cambio la fecha de retorno de su boleto de vuelta, emprendería su viaje de retorno al día siguiente, solo esperaba no encontrarse con una guerra santa propiciado por sus chicos.
Sería un día en verdad hermoso, ni bien amaneció Milo y Aioria se encaminaron a la cocina con la intención de prepararle el desayuno a Mu, lo querían con energías ya que si el chico seguía demostrando esa buena aptitud pues podría empezar con hurtos chicos a personas de a pie... Bueno con el estómago vacío nadie puede trabajar así que le darían una sorpresa, pero la sorpresa se la llevaron ellos al ingresar a la cocina y encontrar no solo al peli lila sino también la mesa puesta y toda clase de viandas, Mu había madrugado y preparado un copioso desayuno.
—Hola buenos días –saludo amablemente a los dos anfitriones que no ocultaban su asombro –prepare el desayuno espero sea de su agrado.
—No te hubieras molestado Mu, adema eres nuestro invitado nos corresponde a nosotros atenderte.
—no quería ser una carga, después de todo ya llevo más de veinticuatro horas aquí, ya no soy visita además no me molesta hacerlo
—en ese caso te agradecemos y disfrutemos de tus dotes culinarias
—gracias…
Tras el desayuno fue Mu el primero en subir a la azotea pues allí le dijeron que les esperara en lo que ellos se hacían cargo de fregar los platos. Mientras se repartían el quehacer ya Milo tenia trabajando su cerebro, dando sus impresiones al castaño que parecía no estar del todo convencido.
—Oye Milo no crees que es algo apresurado –vertió el leo con cierta preocupación-no niego que ha logrado superar y con creces nuestras expectativas, pero de ahí a lanzarlo a la calle…
—Oye gato no se te ocurra echarte para atrás tú has sido testigo de cómo ha superado cada prueba, las misma que nos tomaron semanas perfeccionar y a él solo le bastaron unas cuantas horas…prácticamente nos ha revolcado. Te digo que está más que apto para el siguiente nivel
—no es que dude al respecto, pero mejor porque no esperamos a que Dohko regrese
—tienes miedo es eso –el otro lo miro feo –yo asumiré toda la responsabilidad de acuerdo, de ese modo no mojaras los pantalones
— ¿Qué yo…?... oye no –algo que no toleraba el gato era que le picaran el orgullo
Luego de esa pequeña discusión y ya superado el inconveniente con Aioria, ambos griegos subieron a la azotea donde ya los esperaba Mu, jugando con unas canicas que encontró desperdigadas por allí. Al notar la presencia de los griegos se alegró pues estaba ansioso por jugar con ellos y aprender otros trucos.
—perdón por la tardanza, pero si Dohko llega y encuentra algo fuera de lugar o sucio, pues nos llueve una metralleta de regaños –comento el castaño como un medio de aligerar el ambiente , para lo que tenía previsto para el día necesitaban al menor con la mente despejada –ya te has familiarizado con la casa no es así
—sí, es práctica y cómoda, claro aún no sé cómo utilizar algunas cosas que le he visto
—eres inteligente Mu, aprenderás rápido lo se
—eso espero Milo…y que haremos hoy…
—Espera un momento, esto te va a fascinar –el griego camino hasta una puerta pequeña que hacía de almacén y de dentro empezó a sacar algunos objetos entre ellos un maniquí que coloco en medio del patio, enseguida algunas prendas con las cuales vestiría al muñeco –te gustan los dulces Mu –el peli azul ya tenía en mente como empezar con el ejercicio del día, obviaría el abrir cerraduras, consideraba que el bolsiquear iba a ser sencillo enseñárselo al más chico.
Al cabo de un rato ambos griegos veían consternados que mu no había logrado siquiera acercarse al maniquí, a ese paso podía llegar la próxima era de hielo y el pelilla seguir allí titubeando cada vez que estaba por acercarse al muñeco y es que si lo veían bien el esperpento daba escalofríos, estaba viejo, una de las cuencas oculares estaba hueca dándole así una imagen tétrica y escalofriante, aparte mantenía una sonrisa macabra que hacia retroceder al chico.
Cambiar de estrategia o de lo contrario perderían a su pupilo, ya lo consideraban así, rápidamente Milo guardo los trastes arrojándolos sin cuidado al interior del cuarto de donde lo saco, para estos momentos Mu se hallaba soberanamente aburrido, le aseguraron diversión y lo único que consiguieron era que sacara boleto para una noche de pesadilla segura, la imagen del muñeco ese le seguiría un tiempo.
Ahora ya la cosa mejoraba, le parecía divertido encontrar las golosinas entre las prendas de sus compañeros…
—espera Mu, que me haces cosquillas
—Encontré otra –feliz se metió una goma a la boca por su parte Milo negaba des seguir así se quedarían sin golosinas y sin discípulo, pues el candidato lo tomo al juego pensando que era una forma de divertirse de los griegos, ni idea que era un ejercicio para registrar a una persona con fines poco honestos.
—espera mu… cambiemos las reglas del juego te parece ..
—aja… como
—ahora tu tendrás las gomas y nosotros las buscamos de acuerdo…
—Ya –respondió el chico, Antes de que se diera cuenta, no sintió ni la brisa y vio a los dos griegos con una goma cada uno –espera, como, cuando…
—lo ves, has olvidado el ejercicio de ayer, la mano es más rápida que la vista…
—oh…
—ahora lo quieres intentar de nuevo
—si.
Para que negarlo a Mu no le costó mucho seguirle el ritmo a los dos mayores, empezaron con gomas, luego fueron galletas para continuar con chocolates, cada vez el premio aumentaba de simples gomas ahora eran chocolates, unos deliciosos en opinión de Mu.
Mientras los dos griegos han avanzado más de lo pensado con Mu, lejos de allí Dohko está más que desesperado, empezó con el retraso al abordar el tren, ahora debía sumarle un choque entre dos autos justo en medio de los rieles del tren, accidente que retrasaría por lo mucho un par de horas más y no por que hayan heridos o algo peor, no se trataba más de la disputa entre los conductores, ninguno aceptaba su parte de culpa acusando al contrario de la misma.
El chino al igual que muchos pasajeros reclamaban por el evidente retraso, pero sus quejas y reclamos fueron en vano tenían que esperar a la grúa a que despejara los rieles, sin más alternativas solo le quedo volver a su asiento para llevarse la desagradable sorpresa que este estaba ocupado por una señora con tres niños, el colmo ahora lo que restaba del viaje tendría que hacerlo de pie… rogaba a todos los dioses no recibir un disgusto más.
Ir por algo para la comida fue el pretexto que usaron para salir a la calle, se alejaron un poco, para ello abordaron un bus que los trasladaría hasta otra parte de la ciudad, algo lejos de su hogar.
—No seas idiota,
—otra vez te vas a acobardar…
—no es cobardía, solo sentido común, para Mu, solo son juegos, no relaciona los ejercicios con robos
—solo será un ejercicio más, buscare alguien inofensivo
—No estoy de acuerdo…y no te voy a cubrir con Dohko es más me regreso y veras como te las apañas si algo llegara a salir mal
—ah claro márchate, se cómo las ratas que abandonan el barco
—no Milo esta vez no va a funcionar –sin esperar réplica del otro griego Aioria tomo el camino contrario a la acera y se alejó, pensaba que con su acción Milo desistiría, pero era Milo no solía meditar mucho las cosas antes de hacerlas.
El heleno por su parte al ver a león abandonarlo, frunció el ceño para enseguida cambiar de expresión y alcanzar Mu. Lo habían dejado degustando un jugo en lo que ellos coordinaban. Pero una cosa es decirlo o pensarla y otra muy diferente hacerla… aquí Aioria tenía un punto valido y era que para Mu eran juegos de muchachos citadinos y hacer que registrara a otra persona seria algo distinto y aunque ingenuo no era tonto sabía lo que ello representaba…
—no es correcto. Y pensé que se trataban de juegos –argullo con evidente molestia
—y lo son Mu
—ahora ya no me lo parece
—Mira para que veas que no te mentimos te presentare a un amigo… el siempre anda por un parque que hay cerca de aquí…y a veces se presta para hacer alguna bromas –el menor le miro desconfiado, empezaba a sospechar que no todo lo que le dijeron ese par era cierto –es amigo nuestro –mientras explicaba iba acercándose a un hermoso y extenso parque que por la hora se hallaba casi desierto –allá está el, espérame un segundo
—como que…oye espera Milo…
Pero el griego ya había cruzado la calzada y hubo de correr un poco para alcanzar a un hombre con una gabardina oscura, por la distancia y el poco interés que Mu mostro al inicio no detallo la fisonomía del sujeto, les vio cruzar algunas palabras incluso al hombre asentir un par de veces, después de todo parecía que Milo no le mintió con respecto a aquel individuo y finalmente si se conocían, a los pocos minutos Milo se hallaba sonriente frente a Mu.
—Listo… va a colaborar
—No recuerdo haber aceptado seguir con "el Juego"
—Vamos Mu, que puedes perder
—la dignidad, te parece poco
—De acuerdo, entonces que se quede, con los dulces –el menor hizo un puchero –y con tu cartera.
— ¿Qué? Oye como que –el menor rebusco cada bolsa de su pantalón, respirando al fin al hallar lo mencionado por el griego –eres un
—Me creerías capaz de algo como eso…por favor Mu aun no has aprendido a conocernos –refirió el griego manifestando una expresión por demás dolida, gesto que logro el efecto deseado en Mu
—yo lo siento no fue mi intensión
—bueno y entonces que…-Milo le indico con una cabezadita el parque
—De acuerdo pero solo por esta vez...-el griego sonrió feliz al ver al menor que accedía –son chocolates cierto.
—sí, recuerdas como estaba vestido mi amigo
—si Milo, no soy ningún tonto…ya vuelvo.
El menor se alejó en el camino se reprendía a sí mismo, una parte de el seguía molesto, como pudo ser tan ingenuo para pensar que eran simples e inocentes juegos, quería golpearse así mismo pero mantendría la calma. Había decidido ir por los dulces, en ningún momento dijo que forma emplearía para recuperarlo. Con ese pensamiento en mente diviso a una corta distancia al hombre, para empezar se presentaría amablemente y seguidamente le pediría que compartiera con el los dulces, si eso haría, tan abstraído estaba en sus pensamientos que perdió de vista al sujeto, pero si hace unos instantes estaba en la acera de enfrente, sin desanimarse enfoco su atención en todo el perímetro del parque hasta que lo hallo, cielos si había caminado bastante rápido estaba casi al otro extremo del parque,
No había muchas personas de ese lado. Mu no reparo en el detalle que el indigente que vio no tenía punto de comparación con el hombre que caminaba a pocos pasos de él, cierto era que ambos llevaban una gabardina oscura y un sombrero que ocultaba su rostro, pero para Mu se trataba de la misma persona, estuva a solo unos pasos,
Ya sea por el motivo que sea, algo que ni siquiera el mismo podría explicar, se fue acercando cada vez más al hombre delante suyo, mismo que aferraba en una de sus manos un bastón con el que se guiaba al caminar, estaba a un metro de distancia espacio que acorto sin problemas y con determinación acerco su mano hasta el costado derecho donde se apreciaba el bolsillo del abrigo, fue una acción rápida para mu, pero no lo suficiente para el hombre que había apretado el mango del bastón.
—qué crees que haces…
Esa voz sonó fría e imponente…Mu estaba frito más ahora que no podía liberar su mano.
—ah suéltame
—que se supone que estás buscando niño
— ¿chocolates?
A cierta distancia tres personas observaban la escena dos de ellas con los ojos desorbitados, la tercera bebiendo de una botella sin prestar mayor atención a los chicos que estaban al lado suyo.
—qué diablos…corre mu
—te dije que era mala idea…
—se suponía que este debía estar en el parque… donde te metiste
—me fui por una cerveza… Hic…y me encontré al gato este…
—oye…ahora que hacemos milo
—déjame pensar…
—si Dohko s entera
—ya Aioria no me ayudas…
—Espera un momento –detuvo al peli azul quien se aprestaba a ir por Mu, le traería costase lo que costase –Yo…yo lo conozco… demonios es ese tipo…
—que dices. Como que conoces al tipo… acaso se trata de…
—si ese mismo…agh…como lo odio.
Mientras los griegos se debaten entre rescatar a MU o salvar sus pellejos. El peli lila no la pasa mejor que ellos
—ay…suélteme, no he hecho nada malo…auch –se golpeó contra una rama de un árbol, ahí dedujo por el bastón y los lentes que el hombre era invidente.
—Eso se lo dirás a la policía en cuanto lleguemos a la delegación –amenazo el hombre que aún no dejaba ver su rostro.
—A la delegación dices –a l mención de la dependencia Mu dejo de forcejear, tal vez era mejor así –la conoces, sabes dónde queda
—Por supuesto –tiro con un poco de fuerza la extremidad el chico que había dejado de oponer resistencia y ahora caminaba a su lado –la estación sur queda bastante cerca de aquí…
—y no podríamos ir a la del este –pregunto esperanzado –por favor –el sujeto casi se detiene al escuchar la petición del chico…ahí había algo extraño
—por qué quieres ir a la del este
—allí está mi padre.
—aja…entiendo, está detenido
—no…él trabaja ahí
—ah si claro y quien es
—Shion de Aries…
— ¡Shion de Aries! –El hombre se detuvo abruptamente y encaro al pelilla, claro que Mu solo veía un par de lentes obscuros –el capitán de la delegación –el menor asintió con una sonrisa – ¿el mejor policía del año… el que fue galardonado por tres años consecutivos… -a estas alturas el consternado joven se había sacado los lentes dejando ver unos impresionantes ojos azules. Y detallito no era ciego.
— ¿que no eres ciego?
—yo pregunte primero…
Ante la sorprendida mirada esmeralda de mu, había una igual de color cielo, y a decir verdad el hombre que estaba frente a él, no pasaba de los veinte años, de cabellos rubios, ahora podía ver mejor al notar unos mechones que se escapaban por un lado de la gorra que llevaba. A pesar del breve intercambio de palabras el rubio continuo su recorrido, esta vez internándose por senderos más accidentados, pero parecía que el chico a quien tenía sujeto de la mano, había captado sus intenciones pues evadía y de forma magistral sus movimientos no dándose ni un ligero golpe, ahora entendía el porqué, Mu, había descubierto su treta, el pasarse por ciego y era un hecho que no podía presentarse ninguna delegación. No si había el riesgo de ser descubierto…ni modo esta vez le tocaba evadirse.
No supo en que momento, solo que de ver el lindo y esplendoroso día de momento se vio cegado por una completa obscuridad, el aturdimiento inicial pasó al quitarse el engorro que representaba tener ese abrigo sobre si, el que le obstruía la visión, una vez retirado puso notar que se hallaba solo, no había rastro del rubio, miro para todos lados. El otro había prácticamente desaparecido.
En el momento en que Aioria reconoció al rubio quien tiempo atrás le tendió una trampa despojándole de su trabajo del día, previa amenaza de llevarlo a la delegación, a los dos griegos no les importo la suerte de Mu, el rubio era de por si peligroso para la seguridad de ellos, por lo tanto hicieron lo que mejor sabían hacer, correr por sus vidas. Olvidándose del menor.
Mientras tanto al haber transcurrido algunas horas desde que Dohko estuvo varado a mitad de camino, por fin Pisaba la estación de retorno pero su preocupación no menguo al contrario se intensifico al llamar otra vez a la casa y que nadie le respondiera, pensó rápido y estuvo por abordar un taxi cuando vio a dos jóvenes correr como si el diablo lo persiguiera… si eran sus chicos, pero donde estaba Mu. Los mataría….
—donde esta Mu –la imperiosa voz a sus espaldas los hizo detenerse en seco, conteniendo la respiración, eso no podía ponerse peor, Dohko estaba allí,
—Do, Dohko –apenas logro articular el castaño
—respondan donde esta Mu. Será mejor que digan la verdad o conocerán un aspecto de mí que hasta el momento no conocen
—escucha Dohko, lo podemos explicar… pero lo hacemos camino a casa te parece, antes que
—antes que…
—llegue la policía…
Un par de collejas fue suficiente para que soltaran la sopa, antes de repartirles una tanda de cocachos el chino se apartó de ellos dirigiéndose al lugar donde dejaron a mu... Pero no camino ni media cuadra cundo el chico venia caminando en dirección a ellos, los griegos corrieron a su encuentro, agradecían a los dioses que Mu se haya escapado del rubio.
—Mu, musito estas bien…
—si estoy bien y gracias por abandonarme…
—Mu, perdóname, cuanto lo siento no tenía ni idea de lo que este par de descerebrados estaba haciendo…
—Dohko..
Mu se arrojó a los brazos del chino, le quería mucho, por la emoción del reencuentro se olvidó del disgusto momentáneamente.. Ya en casa Dohko le explico a lo que se dedicaban los dos griegos, acciones que obviamente el peli lila desaprobaba, pero se reservó su opinión, por la sencilla razón de no haber sido lo suficiente inteligente para haberse dado cuenta de ello desde el principio, no fue necesario que se lo pidieran, no le revelaría nada a su padre con la condición de que el tiempo que el permanezca con ellos no harían nada deshonesto. Dohko estuvo de acuerdo y a los griegos no les quedo más que aceptar.
—los panque son mi especialidad
—Ja, alardea yo te enseñe a prepararlos
—no empiecen. Qué imagen se está llevando Mu de nosotros.
—está bien Dohko, no los regañes más…
—todo lo que sea para que Mu nos perdone. Verdad gato –el mencionado asintió poniendo en la mesa un plato lleno de panques con miel
—Entonces no está ciego MU –inquirió Aioria pues aun no creía que ese rubio lo haya engañado de esa manera
—por los lentes y el bastón yo también lo pensé pero luego cuando se los quitó, ya mismo comprobé que era una vil artimaña de su parte, y creo que fue ese motivo por el que huyo…
—vaya quien lo diría… sin duda algo lo asusto para que corriera como niña
Ya Mu le había platicado a Dohko el incidente con el rubio y luego de rememorar la conversación se dio cuenta de algo…si era lo que sospechada se divertiría de lo lindo con los trúhanes de sus chicos…
—así que ya terminaste la escuela
—sí hace unos meses, y quero seguir los pasos de mi padre.
—Eso suena interesante Mu, de seguro tu padre es un gran hombre –menciono el castaño, sirviéndose otro poco de chocolate
—sí que lo es, por eso voy seguir la misma carrera…
—De seguro va a estar orgulloso de ti Mu... y a que se dedica tu padre –esta vez fue milo quien no podía ocultar la curiosidad que le corroía…
—ah, él es policía…es el capitán de la estación Este... Shion de Aries.
Ante las últimas palabras ambos chicos escupieron sus bebidas,… habían estado instruyendo a nada más ni menos que al hijo del jefe de la policía, menudos estúpidos…
Pasado el disgusto, Dohko decidió tomar las riendas de la casa como debió ser, ahora tenía a ambos griegos haciendo trabajos forzados como castigo por lo de Mu, los muchachos tuvieron que lavar la ropa, limpiar y a conciencia la casa, incluida los patios, los pasadizos las escaleras y la azotea y sin ayuda, entiéndase a Mu.
—ay mis riñones –se quejaba el peli azul
—cual tus riñones, dirás los míos yo fui quien cargo con los trastes desde la azotea hasta la calle para que se lo lleve el basurero.
—no se te olvide que me toco lavar la ropa, incluida la tuya…
—oye hablando de la ropa no he visto mis media, ni mi camiseta, y donde está mi buzo morado…
—después me lo vas a agradecer…
Antes que se desate una pelea Dohko les bajo las ganas de repartirse golpes. Al día siguiente llevaría a mu con su padre y deseaba que lo que restara del día el muchacho se lleve una buena impresión de ellos.
