Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. Los utilizo en esta historia sin fines de lucro.
Resumen: "Mi estómago se hundió y no estaba segura de haber reprimido el horror reflejado en mi rostro. Era por Sasuke, ellos lo sabían. Aunque no habíamos dado señales de que teníamos una relación, el acercamiento sutil era definitivamente una muestra absoluta. Tenía conocimiento, por supuesto, de que el clan Uchiha solo permitía el matrimonio con miembros del mismo clan."
Pareja: Uchiha Sasuke, Haruno Sakura.
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Relaciones prohibidas
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Capítulo dos
Como ninja, desde mi más tierna juventud había sido instruida para abordar todo tipo de situaciones. Siendo una kunoichi, estos conocimientos incluso habían sido ampliados hasta otros términos. En mi carrera en la medicina había tenido que tomar decisiones en situaciones los suficientemente difíciles y temerarias para salvaguardar vidas.
Era casi divertido que sintiera más temor de encontrarme en una habitación rodeada del concejo del Clan Uchiha, que estar en la compañía de enemigos que me doblaban mi altura y peso, y que estuvieran potencialmente armados para quitarme la vida sin pestañear.
No había ojos rojos en aquella habitación, pero tampoco es como que lo necesitaran, su mera presencia era lo suficientemente intimidante sin el uso del Sharingan. Además, sería absolutamente un desperdicio de chakra, ellos lo sabían. Había alrededor de quince personas en aquella habitación, en su mayoría gente que rondaba entre los cincuenta y sesenta y cinco años. La persona más joven en la habitación —en comparación a los ancianos, por supuesto—, además de mí, resultó ser el padre de Sasuke, Fugaku Uchiha. Lo cual era de esperarse, después de todo, él era el actual líder del clan.
Traté con todo el esfuerzo que pude de evitar expresar nerviosismo. Era una tarea titánica, ¡¿Cómo demonios no estaría nerviosa con el concejo Uchiha rodeándome?! Aunque sus ojos eran poderosos, no estaba segura si podían anticipar mi estado actual. Me abstuve de negar con la cabeza, era un pensamiento ridículo. Los Hyūga fácilmente lo podían saber, ¿los Uchiha? Difícilmente.
Me senté en el único lugar vacío que, presumía, habían destinado para mí. Ubicado en el centro de la mesa circular y alejado lo suficiente de los dos últimos miembros. Era una declaración indirecta de que era una intrusa necesaria.
—Sakura Haruno —no había ningún deleite al pronunciar mi nombre, pero la mujer de cabello canoso no pudo evitar el deje de desaprobación en su voz—. Diría que es un placer tener a la sucesora de Tsunade, pero la situación es lo suficientemente delicada.
Asentí, presionando mis labios en una línea. Era temperamental, y sabía que podía dejar escapar un ingenioso comentario que no ayudaría a mi situación. Cualquiera que fuese la situación en la que estaba, por supuesto. Tenía una vaga idea, pero había sido lo suficientemente cuidadosa para que no se descubriera. No podrían ellos saberlo aún, ¿o sí?
Muy a mi pesar, fruncí el ceño y dejé en claro mi desconocimiento a la «situación» a la que se refería. —Lo siento, pero no entiendo el motivo de mi presencia aquí.
Sus ojos brillaron con astucia. —¿Está segura de eso?
¡No estaba segura de nada!
No respondí, sin embargo.
Un hombre, igual de mayor que ella, retomó la palabra. —Hotaru, deja los rodeos. Respecto a usted, Sakura Haruno, creo que es consciente que la familia Uchiha tiene estrictas reglas sobre el emparejamiento de nuestros miembros.
Mi estómago se hundió y no estaba segura de haber reprimido el horror reflejado en mi rostro. Era por Sasuke, ellos lo sabían. Aunque no habíamos dado señales de que teníamos una relación, el acercamiento sutil era definitivamente una muestra absoluta. Tenía conocimiento, por supuesto, de que el clan Uchiha solo permitía el matrimonio con miembros del mismo clan. Esta decisión era más por preservar su línea sucesoria de manera pura, que por la promoción abierta del incesto. Sentí mi corazón acelerarse contra mi pecho ante la realidad de aquella afirmación. Abrí la boca, pero ningún sonido salió.
No solo por mi aturdimiento, sino también por el azote violento de una puerta contra la pared. La misma puerta por dónde yo había ingresado.
El concejo Uchiha no parecía tan sorprendido como yo por la aparición, pero ver a Sasuke agitado, con los ojos escarlatas y visiblemente furioso era una visión bastante rara e increíble. Incluso si hubiera tenido la oportunidad de negarlo antes de que llegara, él habría desechado todas mis palabras con su acción violenta. El Sasuke siempre controlado e imperturbable se había esfumado, y en su lugar parecía estar cubierto por llamas de ira.
—Bienvenido, Hokage–sama —aunque las palabras eran respetuosas, había un apreciable desdén en ellas.
Sasuke lo ignoró, no hubo ni siquiera una reverencia ante el concejo que lideraba su clan. Caminó hasta mi posición y cerró su mano con fuerza en mi muñeca, instándome a levantarme para sacarme de allí.
—Sasuke–kun —susurré por lo bajo. Sus ojos se mantenían en ese refulgente color escarlata, mirando alrededor con total indignación y molestia—. Cálmate, por favor.
No hizo ningún movimiento que atendiera a mi súplica, pero tampoco reaccionó de manera brusca. Aun así, seguía sosteniéndome cerca.
—¿A qué se debe esta reunión sin mi presencia? —inquirió secamente.
La mujer que había hablado al principio, Hotaru, se mostró casi divertida.
—Hablamos con usted antes, Hokage–sama, ¿no lo recuerda? —había un brillo malicioso en aquellos ojos negros. Desde mi posición podía ver el cuerpo tenso de Sasuke, como si se preparara para atacar en algún momento. Aunque, esta era su familia, no el enemigo. Internamente rogué porque él mantuviera la compostura—. Sin embargo, tal parece que es mucho más adecuado hablar directamente con Sakura Haruno para obtener un resultado eficaz.
—Déjenla fuera de esto —Sasuke parecía masticar cada palabra con rabia.
Sopesé sus palabras en mi mente. «Hablamos con usted antes, Hokage–sama, ¿no lo recuerda?». Gemí internamente, ellos habían hablado con Sasuke y él… él no me lo dijo. Aunque, por supuesto, recordé que yo también había estado evitándolo todo este tiempo. Había sido un alivio que él fuera el actual Hokage y, por lo tanto, estaba lo bastante ocupado como para notar mis esfuerzos para evitar su presencia. Sin embargo, si ellos habían hablado con él, por la reacción de Sasuke… Demonios. Como si ya las cosas no fueran lo suficientemente complicadas.
—No —esta vez no había diversión en el tono de la mujer—. No solo deshonras a nuestro clan teniendo relación con una mujer sin un clan de renombre, también pretendes revocar nuestras leyes tradicionales para intentar incluirla en el nuestro. Nuestro poder son nuestros ojos. Y tú quieres acabar con eso —parecía totalmente indignada por sus acciones—. Te nombraron Hokage solo por mantenernos en la línea, pero eso no te da el derecho de cambiarlo todo, Sasuke. Recuérdalo.
El resentimiento era casi palpable en el rostro de Sasuke mientras veía a la mujer con hastío. Y entonces fui consciente de lo que haría incluso antes de que pudiera detenerlo. Aunque Sasuke era calculador y analítico, también era ciertamente volátil cuando su paciencia llegaba al límite.
—Me importa una mierda sus tradiciones. Es mi decisión con quién estar. No voy a casarme con quién ustedes decidan.
Fugaku Uchiha, aunque se mantenía estoico, esta declaración visiblemente le había afectado. Su ceño fruncido era señal de su descontento con las acciones de su hijo menor. Incluso Itachi, el hermano mayor de Sasuke, se había casado con una prima lejana debido a esto. Me mordí el labio, indecisa. ¿Sería lo correcto alejarme de Sasuke, en pro de evitar una discusión peor con los miembros de su familia? El solo pensamiento punzó mi corazón dolorosamente.
—Tus acciones solo reflejan lo poco que te interesa el bienestar del Clan Uchiha —determinó Hotaru con desprecio.
Eso pareció encender algo en Sasuke. Algo definitivamente bélico.
—No lo hagas —siseé, con mi mano rodeando la suya que me sostenía. La mirada de Sasuke inmediatamente se encontró con la mía—. No hagas esto peor, Sasuke. Por favor.
Sus labios se presionaron juntos, el tiempo suficiente para recobrar un poco de calma antes de hablar nuevamente.
—Me interesa el bienestar del clan, por eso trabajo diariamente —dijo lo más calmado que pudo. Su mirada se afiló—. Sin embargo, mi vida personal no es asunto del clan. La persona con quién decida casarme es mi elección, y eso es algo que definitivamente esta fuera de discusión.
Hizo una reverencia breve, recobrando finalmente la compostura, antes de arrastrarme con él fuera del salón. El bullicio era totalmente audible antes de que las puertas se cerraran. Estábamos, naturalmente, en el complejo habitacional de la familia Uchiha, ciertamente alejados del centro de Konoha. No estaba segura a qué parte de Konoha pretendía llevarme, pero adonde fuéramos, las personas le hacían una reverencia respetuosa. A pesar de esto, Sasuke no parecía realmente consciente de eso. Su rostro se mantenía atormentado mientras me guiaba en silencio a través de las calles de Konoha. La situación era plenamente incómoda.
Y yo, por supuesto, pretendía aumentar la incomodidad.
—Sasuke, detente. Tengo que decirte algo.
Él lo hizo, a pesar de que era evidente que le molestaba mi petición. Respiré lentamente, animándome mentalmente ante mi próxima declaración. Si lo pensaba con claridad después, estaba segura de que llegaría a la conclusión de que era el peor momento para revelar esto. Pero, en vista de los recientes acontecimientos, era mejor que lo supiera los más pronto posible. Más por el hecho de que en dos semanas cumpliría los tres meses de gestación. Y aunque estaba horrorizada por siquiera pensar en sugerirlo, si él deseaba que se interrumpiera la gestación por los evidentes problemas con su familia, entonces era algo que debía analizar profundamente. No porque fuera a hacerlo realmente, definitivamente mi última decisión sería la de terminar con la vida del ser que crecía en mi interior, pero tendría que pensar en una solución que nos mantuviera fuera de peligro. Con o sin el apoyo de Sasuke.
Su mirada impaciente acompañó sus palabras. —¿Ahora qué?
Tomó alrededor de un minuto encontrarme con sus ojos y finalmente revelar lo que había durado un mes escondiendo de él. —Estoy embarazada.
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Nota de autora: He pasado tanto tiempo sin escribir, que esto fue definitivamente refrescante. Este sigue mi idea del capítulo anterior a este, donde Sasuke y Sakura mantienen un romance escondido debido a que el Clan Uchiha no permite la unión de sus miembros con otras personas. Han pasado tres años desde la última vez que escribí algo, y estoy segura de estar absolutamente oxidada. Sin embargo, si te gustó mi escrito, o si fue todo lo contrario, permíteme saberlo a través de un review. Gracias por leer, y espero actualizar muy pronto.
