NOTA DEL AUTOR: Hola a todos! Cínica y descaradamente regreso a todos ustedes :) Sé que no tengo perdón de Dios y que soy una horrible persona, pero he andado con mucho trabajo y me he tomado el día para obligarme y escribir este corto pero interesante capítulo, que hacía rato quería subir. Espero que lo disfruten, y me complacería leer sus opiniones. Como sé que nuestro fandom es bastante chiquito, por lo que me cuesta obtener una idea si la historia les agrada y sus consejos respecto a la misma, por lo que agradezco cada comentario que me escriben :)
DISCLAIMER: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto y cía.
I
—Ha sido un día agobiante, ¿no lo cree?
Neji asintió, sin dejar de redactar su última carta pendiente. Si todo salía como él esperaba, enviaría una copia a los señores feudales…
—Todos nuestros días han sido así, Hisao. No entiendo por qué te sorprende.
—Precisamente por eso, señor, ¿no piensa salir a dar un paseo por la villa? —le aconsejó— Muchas personas estarían encantadas de encontrarlo en las afueras y darle sus respetos personalmente… —el hombre hizo una pausa y después añadió de manera casi paternal— Últimamente ha tenido más responsabilidades y apenas ha salido de las dependencias del clan en semanas… y eso no es bueno…
—¿No es bueno para quién exactamente? —intervino Neji.
—Para usted. Podría enfermarse si permanece encerrado. Es demasiado joven para que cargue con los achaques de la gente de mi edad. Debería salir un rato a tomar el sol antes de que se ponga. Una vez escuché a Sakura-sama mencionar que tomar el sol era importante para el organismo, y algo de la vitamina D, lo que sea que eso signifique. Lo cierto es que usted está muy pálido, debe faltarle eso…
Neji detuvo su hacer y alzó la mirada, no estaba seguro si lo había hecho por la preocupación que veía en el hombre o por la sola mención de la joven médico… Pero el aumento casi imperceptible de su frecuencia cardiaca le hacía suponer que era más por lo segundo.
—La vitamina D tiene que ver con el calcio, Hisao, no con lo pálido de mi piel…
—No debatiremos eso, señor —acotó Hisao con prudencia—. Que sea Sakura-sama quién dé la razón, ella es la experta… pero estoy seguro que apoyará mi intención de sacarlo de esta oficina… aunque últimamente, la única forma de sacarlo de aquí sea ella con su presencia…
Neji desvió la atención del pergamino y miró con suspicacia al anciano.
Le costaba entender la actitud de su consejero. Hisao formaba parte de la rama secundaria del clan y en honor a la amistad que le guardaba a su padre se había hecho cargo de él después de la muerte de Kizashi. Era un hombre mayor de cabello cano, de su larga y castaña cabellera de antaño únicamente guardaba el recuerdo.
—¿Qué tratas de decir exactamente? —interrogó, Neji, a la defensiva.
—¿Yo? —inquirió Hisao, fingiendo demencia— Nada, señor.
Neji dejó de lado sus quehaceres y se detuvo a observar el rostro del hombre. Su rostro, que recordaba generalmente sereno, únicamente lo veía transformarse cuando se metía en problemas o su vida peligraba, y eso únicamente había sido en contadas ocasiones. Después de ver su cercana muerte a manos de Kidomaru y la más reciente, en La Gran Guerra, Neji no había vuelto a ver esa inquietud en la mirada ópala del hombre.
—¿Acaso es preocupación eso que escucho de ti, Hisao?
—Sí, señor —confesó, finalmente.
Neji se levantó de su asiento y dobló el pergamino a la mitad, guardándolo entre sus ropas. Lo terminaría de redactar más tarde…
—Bueno, a mi me preocupa que a pesar de los años que tenemos de conocernos de pronto levantes un muro impenetrable de respeto entre ambos, a pesar de que te he pedido que no lo hagas, que no es necesario —terció— A veces siento que se les olvida que estoy aquí para reestructurar los viejos cimientos de nuestro clan, no para seguir sus arcaicas tradiciones. Antes que un líder, soy un guerrero; y antes que cualquier honorífico, soy Neji.
Hisao guardó silencio, sopesando sus palabras. Sabía que Neji tenía razón y un atisbo de sonrisa se formó en su rostro, orgulloso del hombre en el que se había convertido. Hacía años que Neji había crecido frente a él sin darse cuenta, había dejado de ser un joven adoctrinado por los Hyūga para volverse un hombre independiente que construía su camino día a día basado en sus valores.
Kizashi podía descansar tranquilo, pensó, él por su parte sonrió satisfecho.
—Muy bien, me permitiré la insolencia de hablarte con familiaridad si tu empiezas a hacer caso de mis consejos… como consejero tuyo que soy —acotó, Hisao—. Me parece un trato justo.
—De acuerdo, aunque no estoy seguro que sea un trato justo —contestó Neji de forma suspicaz—. Si haz puesto como condicionante que haga caso de tus consejos, a los cuales ya hago caso, es porque tienes un consejo en particular que darme. Así que dímelo de una vez.
—En realidad son dos consejos y el primero ya te lo he dado. Sal a tomar el sol o te enfermarás.
—¿Y cuál es el segundo?
—Que desposes a Sakura Haruno —señaló, Hisao, sin inmutarse—. He visto cómo la miras y pienso igual que tú, es la mejor de las opciones.
—¿Para el clan?
—No, Neji, para ti —aseguró él, con total tranquilidad. Para Hisao era evidente los sentimientos que nacían de Neji hacia Sakura. Pocas veces había visto el rostro de Neji tan relajado, y las veces que lo recordaba con una sonrisa afable era en presencia de la joven médico.
Neji se quedó sin palabras. No esperaba una ataque tan directo por parte de Hisao…
Él ya tenía veinticuatro años, y seis como cabeza principal de los Hyūga, muchas cosas habían cambiado en ese tiempo… incluyendo la norma de desposarse con una mujer de su propio Clan. La pureza de la sangre seguía siendo importante, pero él venía de una rama secundaria, y de entrada, su sangre era considerada "impura". Casarse y procrear con una mujer de la rama principal sería lo idóneo para mejorar su linaje... O eso habían pensado los ancianos del Clan.
Él no pensaba lo mismo.
De pequeño había defendido la importancia de la pureza de la sangre por adoctrinamiento, de joven la había cuestionado, pero de adulto no le quedaba la menor duda que mezclarse entre familia no era una buena idea, así fuera para conservar la pureza del byakugan.
Después de ser envestido como patriarca del Clan había adoptado como responsabilidad primordial tomar mejores decisiones que sus antepasados, reestructuraría los cimientos si era necesario, y eso involucraba aprender de todo lo que había a su alrededor y cuestionar aquello que daba por sentado como correcto y como verdad. Cuando los ancianos le hablaron de matrimonio, él ya estaba preparado. Sabía que ese momento llegaría, dado que era un pilar fundamental del Clan asegurar la herencia de su dojutsu.
Neji le dio la espalda a Hisao y se acercó al ventanal de su despacho, corrió la gruesa cortina de seda y miró como los rayos de sol se colaban entre las frondosas y rosadas ramas de los cerezos. Él se había acercado a Sakura por primera vez, después de finalizar la guerra, en un verano similar a ese…
Al ser un hombre de certezas, las necesitaba en su vida para darle sentido a las cosas. No era especialmente un hombre de ciencia, pero sabía donde encontrar las evidencias cuando las necesitaba.
Y Sakura le había dado todas las respuestas a sus inquietudes.
—Medicamente no es recomendable la consanguinidad —le explicó—. Al ser familia comparten la mayor parte de su código genético y eso incluye los errores innatos o alteraciones en genes específicos que hay dentro de cada linaje, que al mezclarse entre la misma familia aumenta el riesgo de padecer diferentes enfermedades por acúmulo de mutaciones…
—¿Me estás diciendo que estoy defectuoso? —preguntó Neji.
—Sí, aunque ciertamente todos lo estamos, lo único que varía es el porcentaje de mutaciones que tenemos heredadas y que aumenta con la consanguinidad. Dentro de cada familia hay genes mutados que la mayoría puede o no compartir. Gran parte de las enfermedades necesita de dos copias del mismo genes defectuoso para expresarse…
—Una del padre y una de la madre… —intervino Neji, analizando hacia donde se dirigía Sakura.
—Así es, muchos de estos genes alterados los comparten varios miembros de una familia porque venimos de un ancestro en común, y heredamos las mutaciones de ese ancestro. Si tu abuelo tuvo una mutación, eventualmente pudo heredarla tu papá y tu tío, y tu papá heredarla a ti y tu tío a tus primas, que al casarse comparten la mutación y la enfermedad se hace presente. Ese es el problema de los casamientos entre familia, la variabilidad es tan poca que da pie a una mayor cantidad de enfermedades genéticas. Ese riesgo disminuye eventualmente con la variabilidad de…
—De casarte con una persona que no sea tu familia, ¿cierto? —la interrumpió Neji, lívido ante el panorama que Sakura abría para él. Ella asintió con la cabeza.
Neji lucía inquieto, de pronto todo comenzaba a cobrar sentido dentro de su cabeza. Su clan en comparación a los Uchiha en sus años de gloria, tenía menos miembros, y recordaba que el número de defunciones dentro de su Clan era alto aunque no se reportaban ni se daban a conocer, era un secreto a voces del que pocos hablaban, gran parte porque la mayoría eran abortos…
Las mujeres del clan Hyūga tenían problemas para lograr llevar a término sus embarazos, la mayoría tenían abortos espontáneos en las primeras semanas. De ese hecho tenían el lema dentro del Clan que solo los más aptos y poderosos sobrevivían, y sí… ciertamente había algo de verdad en eso.
Era la naturaleza haciendo su selección natural, con lo que Sakura le había explicado podía inferir que esos abortos eran miembros concebidos con un acúmulo de mutaciones peligrosas que no eran compatibles con la vida.
—¿Esos errores pueden ir desapareciendo? —interrogó Neji. Sakura pudo percibir la preocupación en los ojos grises de Neji, expectantes a lo que ella fuese a contestarle. Y de su pecho nació una extraña necesidad de abrazarlo, de darle el consuelo que sus ojos exigían.
Pero solo se limitó a asentir.
—Es posible con la variabilidad —acotó— Durante la fecundación se mezcla el código genético de la madre y el padre. Si te casas con una persona fuera de tu familia disminuye el riesgo de que compartan las mismas mutaciones genéticas. Adicionalmente, si tú tienes una mutación muy puntual en un cromosoma "X", y tu esposa tiene sus dos cromosomas "X"s sanos, sus genes que funcionan perfectamente compensan la enfermedad, porque únicamente un cromosoma está enfermo. Y conforme mayor sea la variabilidad o la mezcla con otras personas, esas mutaciones van disminuyendo hasta que el riesgo de la enfermedad sea la misma dentro o fuera de tu clan.
—Muchas gracias por todo, Sakura-san —musitó Neji a forma de despedida. La joven lo vio marcharse en silencio; pero antes de salir se volvió hacia ella y Sakura creyó ver en su rostro lo más parecido a una tenue sonrisa.
Y se dio por complacida.
Neji, por su parte, sabía que lograr la variabilidad genética dentro de su Clan le tomaría años. Principalmente porque tendría que derrumbar dogmas dentro de los Hyūga. Pero estaba dispuesto a trabajar en ello y el primer paso que daría era el más importante y decisivo.
—No me casaré con ninguna mujer del Clan —sentenció.
Las palabras de Neji habían sido un hecho sin precedentes. Él lo sabía. Pero se mostró intransigente y una acalorada disputa se llevó a cabo entre él y el Clan, donde salió victorioso.
Sería él quién decidiera sobre su futuro, y eso involucraba elegir libremente a su esposa y el momento de desposarla… A cambio de ese "derecho", Neji se vio obligado a escuchar con atención las recomendaciones y con cuidado las exigencias de los consejeros con respecto a su esposa.
—Ha de ser en cualquier momento previo a su vigésimo quinto cumpleaños, Neji-sama… —sentenciaron los ancianos— Hay cosas en las que cederemos y otras que no… una de ellas es respecto a su descendencia. Deberá asegurar la heredabilidad del byakugan antes de que lo dejemos en paz…
Neji asintió en silencio dando por concertado un pacto de mutuo acuerdo. La asamblea se dio por terminada cuando cada asistente salió de la habitación, y de eso ya hacía un par de años. Pese a que sus consejeros no habían tocado el tema desde aquella lejana ocasión, el tema recurría a su mente cada vez con más fuerza…
Especialmente cuando veía a Sakura andar por las dependencias del Clan.
—La primera sugerencia la tomaré —contestó, Neji— y en cuento a la segunda, eso dependerá de que ella corresponda a mis intenciones de desposarla, Hisao.
¿Y bien? ¿cómo vamos con esta historia? :) pronto subiré actualización de mis otras historias
