5 años después…

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Los días fueron largos, muchas veces estuvo a punto de regresar. Afortunadamente la última imagen de como la había dañado permaneció fresca en su cerebro para recordarle porque era un peligro para su adorada Hinata.

Le había pedido a su padrino que le ayudara, y estaba seguro que lo había hecho, era noble y seguramente habría hecho hasta lo imposible por hacer que fuera feliz, que se diera cuenta que él no era una buena persona para ella. Sí, seguramente le había superado fácilmente sobre todo si pensaba en lo idiota que era, en lo mucho que la había lastimado, mientras que él, viviría por el resto de su vida pensando en ella, en lo feliz que pudo ser a su lado.

Había culminado su carrera, emplearse en una reconocida empresa y escalar al puesto de gerente. Su carrera iba en ascenso, pero su vida sentimental estaba por los suelos. Ninguna mujer le gustaba, sencillamente consideraba que no eran lo que estaba buscando, tristemente solía compararlas con Hinata, por supuesto que de ese modo jamás tendría una novia, jamás progresaría, pero no podía evitar hacerlo, y realmente temía que jamás pudiera superarla.

Era víspera de navidad y por primera vez se atrevió a pisar Konoha, su padrino se lo había pedido y realmente no tenía sentido negarse en ir. No la buscaría, no se la toparía, así que no habría mayor problema, además que no pretendía salir por ahí, solo iría a visitar a su padrino y eso sería todo. Aeropuerto – taxi – casa – taxi – aeropuerto. Ese sería su recorrido en los cortos días que estaría de visita, y aunque sabía que era casi imposible verla, no podía evitar sentir una leve emoción, si pudiera verla una vez más, aunque fuera de lejos, sería suficiente para alimentar su obsesión por ella, por supuesto que no podría ser bueno, se repitió. Por lo mismo, Jiraiya había evitado hablar de ella, por lo que realmente no sabía absolutamente nada de ella y su vida actual.

Cuando llego a Konoha no pudo evitar observar por todos lados, tal como había previsto, no la vio ni de lejos, aunque estar en Konoha ya le traía de por si recuerdos. Había vivido toda su vida ahí, por lo que no tardo en encontrarse a un par de viejos amigos, los cuales de inmediato le pidieron verse en cuanto se instalara, y la verdad es que acepto más por la curiosidad de pasear nuevamente por la ciudad y tener la oportunidad de verla. Sabía que pisar Konoha era una mala idea, precisamente porque querría verla, sin embargo, estaba seguro que no haría nada para acercarse a ella, así que trato de mitigar aquel pensamiento.

Su padrino le recibió efusivo, aunque lo acababa de ver no hace más de un mes, solía visitarlo bastante, si él no era capaz de poner un pie en konoha, su padrino hacían todo lo posible por frecuentarlo cada vez que podía.

Después de una amena charla mientras comían, se dio una ducha y vistió para salir con sus viejos amigos, estos se habían encargado de difundir la noticia de su visita, lo cual no le hacía mucha gracia, pero de igual manera asistiría, sería descortés dejarlos plantados, aunque realmente tenía la estúpida ilusión de verla por ahí.

Mientras conducía el coche de su padrino, presto atención a cada persona, y para su mala suerte ninguna de ellas era su Hinata, SU HINATA, repitió aquellas palabras y luego negó, no era suya, y no volvería a serlo.

Ni en el trayecto, ni el grupo de amigos que fueron la vio, volteó varias veces a la calle con la ilusión de visualizarla, pero eso no sucedió, entonces fue que resignado prestó atención a quienes habían ido a saludarle, eran sus amigos desde la infancia, Shikamaru Nara, Temari No Sabaku, Chouji Akimichi, Kiba Inuzuka, Shino Aburame, Ino Yamanaka y su novio que no conocía, un tal Sai.

La plática fue amena, en cinco años de no verse por supuesto que había mucho que contar, anécdotas, lo que habían hecho, y por supuesto recordar el pasado, y fue en ese punto que comenzó a pasarla mal. Todos supieron de su noviazgo con Hinata, todos juraban que terminarían juntos, y así fue como la plática se tornó incómoda para él.

- Siempre jure que terminarías casado con Hinata – fue Chouji quien empezó a indagar.

- Y la verdad siempre tuvimos la duda de sí terminaron porque te fuiste, o te fuiste porque terminaron – esta vez fue Kiba quien pregunto, y le pareció curioso que no supiera, pues era uno de los mejores amigos de Hinata.

Todos le miraron expectantes, tal parecía que Hinata jamás dio detalles de su ruptura, lo cual lo dejaba totalmente incomodo, era resolver las dudas de hace 5 años, que se sentía tan fresco y doloroso como si hubiese sido ayer.

- Me fui porque terminamos – respondió seco, no era necesario mentir, ni evadir preguntas, por responder su curiosidad no cambiarían las cosas, eso no le devolvería a Hinata.

- Entonces fue ella quien te termino – dijo Shino confuso, era ilógico que tuvieran dudas, él también era un gran amigo de Hinata.

- ¿Ella nos les hablo de nuestra ruptura? – todos evitaron su mirada, y entonces a él le surgieron muchas dudas - ¿dónde está Hinata? ¿Qué paso con ella después de que yo me fui?

Jamás había sido capaz de preguntar por ella, pero todo parecía indicar que estar en Konoha era muy malo, despertaba su curiosidad y su anhelo de verla, era como si se hubiese olvidado de todo su autocontrol.

- Después de que te marchaste – Kiba fue quien finalmente habló, el ambiente se había tornado hostil, y honestamente era imposible no sentirse nervioso, temía que algo le hubiese pasado a Hinata, sentía un terrible miedo que hace mucho no experimentaba, trago saliva y sencillamente intentó mantenerse de una pieza para escuchar lo que había sido del amor de su vida – ella fue internada en un psiquiátrico.

Parpadeo varías veces, y luego sintió un terrible dolor en el pecho – ¿Cuándo?, ¿cuándo paso eso?

-Poco después de que te marcharas, quizá un mes más tarde, Hinata no salía a ningún lado, su padre no permitió que la visitáramos y finalmente anunció que había sufrido una terrible crisis por lo que sería llevada a un psiquiátrico.

- Quiero verla – estaba asustado, era consciente que este era otro daño que él había ocasionado en ella, porque Hinata era una chica alegre, sana, linda. Sintió que sudaba frio, jamás imagino una noticia así.

Lo único que esperaba de tener la oportunidad de verla en Konoha, era que le vería feliz, quizá con algún novio, quizá incluso casada y con hijos, quizá sola, pero feliz, la idea era que le hubiese superado y que hiciera una vida sana y que ella mostrara su felicidad, saber que su esfuerzo había valido la pena, no que su estúpido plan hubiera salido tan fatal.

- No está aquí, su padre no permitió que la internaran en este pueblo, se la llevaron a Nueva York – hablo Shino – honestamente no sabemos que ocurrió con ella porque toda su familia se mudó, tanto su padre como su hermana. Así que jamás volvimos a saber de ella.

- Ni de ti – interrumpió Temari – estuvimos mucho tiempo confundidos, eran la pareja más linda, y todos pensábamos que terminarían juntos, nadie se imaginó que terminarían su relación.

A partir de ese momento dejo de escuchar, dejo de sentir que estaba ahí, su mente estaba lejos, pensando en ella, en el daño que le había hecho, se sentía tan mal, que de pronto tuvo la necesidad de levantarse e irse de ese lugar, no soportaba estar más ahí sin hacer nada, necesitaba verla, saber que había salido de ese centro psiquiátrico, que ella había sido capaz de hacer su vida en otro lugar.

-¿Alguien sabe dónde puedo encontrarla? – se paró de súbito y mirando a todos que le observaban con sorpresa - ¿alguien? – volvió a preguntar, porque si tuvieran una pista sería muy útil, de otro modo sería una búsqueda realmente difícil.

Nadie dijo nada, la mayoría negó con la cabeza, y antes de perder más el tiempo, salió del lugar, no se despidió, salió y fue rápidamente a pedir el coche al valet parking, necesitaba conducir a su casa y saber si su padrino sabía algo, de otro modo iniciaría la búsqueda más difícil de su vida.

- Yo sé dónde está – la voz de Ino le hizo volver la cara, le había seguido – no fui capaz de decirte algo de ella frente a todos, pero ahora que nadie nos escucha, te diré exactamente donde puedes encontrarla, ven a mi casa en dos horas.

- Puedes decírmelo ahora – le dijo impaciente.

- te lo diré en dos horas en mi casa, si es que te interesa – y así como le soltó aquel discurso se alejó de él.

Furioso subió al coche, y se dirigió a la vivienda de Ino, trato de hacer memoria de si era tan amiga de Hinata como para que solo ella supiera su ubicación, ya que no tenía mucho sentido que solo ella lo supiera, sin embargo iría, por la sencilla razón que era información importante, así que de mala gana espero dos horas fuera de la casa de la rubia, quien llego en compañía de su novio, espero a que se marchara y que Ino entrara a su casa, y solo hasta entonces bajo de su auto para llamar a su puerta, quien casi de inmediato atendió y le hizo pasar.

- Bien, dime lo que sabes – fue al grano e Ino le vio molesta.

- Ella te dejo una carta antes de partir, vino aquí con la intención de que yo la guardara para ti.

- Si fue capaz de venir hasta aquí, eso quiere decir que, ¿lo del psiquiátrico es falso? – tenía una leve esperanza, pero de inmediato Ino negó.

- Fue verdad, no se veía bien Naruto, no me atreví a indagar demasiado, pero era obvio que no se encontraba bien. Y sin embargo creía que volverías por ella pronto, y yo de alguna manera esperaba que lo hicieras, nunca espere que tardarías 5 años en volver, deja tu volver, en preguntar por ella.

- No lo entiendes Ino, sí no lo hice, no fue por falta de ganas, jamás pensé que le sucedería algo – ella le vio como si le estuviera analizando, entonces entendió que estaba decidiendo si decirle o no el paradero de Hinata – Ino, no sabía que esto le había ocurrido a Hinata, pensé que lo mejor era no molestarla más, de haberlo sabido ten por seguro que la habría seguido, fuiste testigo del amor que le tengo, que le tenía – se corrigió y finalmente la vio sonreír, su metida de pata fue seguramente lo que logro convencerla.

- Bien, traeré la carta – le aviso mientras se levantaba del asiento.

- No, preferiría que solo me dijeras donde puedo encontrarla – ella no lo entendería, pero él no deseaba ver una carta de Hinata, sería otro golpe, porque seguramente en aquella carta estaría plasmado el dolor que vivió en aquel momento, no sería capaz de soportarlo.

- Lo siento Naruto, si quieres saber la dirección tendrás que leer la carta, ahí lo escribió, y yo jamás fui capaz de invadir su privacidad – sin más que decir se alejó de la estancia.

Entonces ella tampoco lo sabía, era una posibilidad que la carta tuviera la dirección, y que después de cinco años siguiera viviendo donde mismo, trago grueso. No le gustaba pensar en Hinata en un psiquiátrico, aunque después de cinco años probablemente ya se habría recuperado y estaría haciendo su vida normal, sería lo más lógico, sin embargo, no estaba dispuesto a hacer suposiciones, tendría que verlo con sus propios ojos.

Ino le entrego la carta, la cual estaba cerrada, incrédulo la observó – ¿nunca te dio curiosidad leerla?

-Por supuesto idiota, pero Hinata es una buena chica, ella se veía triste, sería incapaz de invadir su privacidad, tal vez si hubiera sido Temari o incluso tu quien me diera a guardar una carta, seguramente la habría abierto, pero no de Hinata, ella era diferente, se siente éticamente incorrecto actuar mal a sus espaldas.

Sintió una bofetada, porque ciertamente Hinata era una mujer diferente del resto, tierna y linda, quien sea que se atreviera a dañarla sencillamente era una gran mierda. No fue hasta que llegó a su casa, y ya encerrado en su cuarto que decidió abrir aquella carta. No sería fácil, sabía que le dolería leerla, quizá estuvo 5 minutos con la carta en las manos, dándose valor, tuvo que recurrir a la idea de que podría seguir en un psiquiátrico, que quizá necesitaba ayuda y solo de ese modo se atrevió a rasgar el sobre y sacar la hoja, la desdoblo lentamente, y ahí estaba, su inconfundible letra.

Naruto

Antes que nada, quiero decirte lo mucho que te extraño, lo mucho que anhelo volver a verte, sabes que te amo con todo mi corazón, y por ello espero que pronto puedas leer esta carta y que me busques, yo sin ti no puedo vivir, sin ti no seré feliz, y sé que tú tampoco lo serás, sé que tu estas tan enamorado de mí, como yo lo estoy de ti. Por favor, recapacita y búscame…

El daño físico no es nada comparado con el del alma, y Naruto, yo no te culpo, yo sé que no deseas lastimarme, sé que es el momento de la excitación, sé que jamás me matarías, tus palabras me han dejado muy triste, porque tú no eres un asesino, y no me gusta que pienses así de ti.

A mí me gusta, me gusta que seas rudo, ciertamente la última vez fue demasiado, pero yo tampoco te frene a tiempo porque realmente lo estuve disfrutando, ¿me entiendes?, yo también disfruto del sexo duro, así que yo también he permitido y alentado que lleguemos a este punto, nos ha faltado comunicación para establecer límites, pero a mí también me gusta, de otro modo no te habría incitado a llegar a tanto.

No, no temo de ti, estoy segura que si establecemos limites serás capaz de respetarlos, porque me amas, y yo te amo a ti. Así que no estoy de acuerdo en que te marches de este modo, tu padrino me ha dicho que te has ido lejos, y que lo mejor para mí es alejarme de ti. ¿Qué le has dicho?, para mí no es lo mejor, yo te amo, te amo con todo mi corazón, y me destroza que te vayas de ese modo.

No saber de ti me está volviendo loca, y tal parece que mi padre ya lo cree, por favor búscame, nos mudamos a Manhattan, al final te dejo la dirección, por favor búscame antes de que mi padre me encierre en un psiquiátrico.

Siempre tuya, Hinata Hyuga.