"Capítulo 1: Un Inicio Inesperado"

La ciudad de Royal Woods, una bella ciudad sostenible y con un excelente desarrollo; llena de paz, tranquilidad y cálido clima en la mayor parte del año, ¿Qué más se puede pedir?

Una fresca y agradable mañana de un sábado, siendo un excelente inicio de fin de semana. Más perfecto no puede ser, en especial para cierto chico, ya lo conoces.

Lincoln Loud, el único hijo varón de aquella numerosa familia, pero aparte de ser la más numerosa, es conocida por ser la familia más ruidosa de todo el vecindario, haciendo un honor a su apellido.

Claro está, ¿Qué se puede esperar de una familia compuesta por trece integrantes? Es exactamente lo que se están imaginando; ¡Caos! ¡Ruido! Y sobre todo... ¡Diversión; sin olvidar por supuesto, el amor fraternal que se tienen uno al otro. Así es la casa Loud.

Nuestro querido protagonista comienza su mañana de sábado de la mejor manera posible... Al menos para su propia consideración.

Con el reloj señalando las siete en punto de la mañana; Lincoln, sabiendo que sus hermanas habían salido con sus padres más temprano, se despierta de muy buen humor para ocupar el único baño de la casa y tomar una ducha, como también haber preparado su desayuno con anticipación antes de preparar su baño.

Hacer todas esas acciones tan temprano no era muy común de él.

En esta importante ocasión, el joven Loud todo lo tiene planeado. Su mejor amigo, Clyde McBride le habló mediante su walkie-talkie respecto al videojuego que tanto esperaban desde hace meses. Clyde se encontraba esperando en la tienda de videojuegos, con una gran fila por delante de él.

Lincoln, estando tan ávido de probar aquel nuevo videojuego junto a su mejor amigo, se apresuró a ducharse y comer su desayuno. Los dos mejores amigos acordaron hace varios meses atrás, tras el anuncio del nuevo juego, jugarlo en la residencia McBride; para ello, Lincoln tiene que ir a la casa de Clyde a las diez de la mañana, y así ambos probar aquel juego de video tan esperado por ambos, y por supuesto, pasar un buen rato de mejores amigos.

Lincoln observa la hora en el reloj que tiene en su muñeca, tras echar un ojo al ya mencionado objeto, este apunta las nueve en punto de la mañana. El chico de cabello blanco está dispuesto a salir de su habitación aún sabiendo que falta una hora para aquél evento

Todo se debe a la impaciencia por parte del chico Loud, siendo este un factor que le impulsa a salir una hora antes de lo planeado. De todas maneras, no cree que sea de mala educación para los McBride llegar un poco antes de lo acordado

Conteniendo sus grandes ansias, el chico de cabello blanco abre la puerta de su habitación, estando preparado y con el tiempo a su favor; este comienza a dirigirse rumbo a la residencia McBride, sin embargo al estar cerca de las escaleras que conducen a la primera planta, una chillona, pero muy familiar voz llama su atención al instante.

- ¡LINCOLN! -la misteriosa voz grita su nombre para de esa manera llamar su atención.

Parece que no soy el único en la casa... De todos los días, ¿Por qué justo tiene que ser hoy?

El chico peliblanco, al instante logra reconocer esa aguda voz, siendo esta la de su hermanita menor, Lola.

Con gran rapidez, el chico de cabello blanco intenta pensar en una buena excusa. Claramente sabe lo que sucede cuando Lola lo llama, parece que tendrá que jugar con ella sea por las buenas o por las malas; sin embargo, para él no es momento de jugar con ella... o eso creía él.

- ¿Eh? ¿Sí? ¿Lola? ¿Qué sucede con mi querida hermanita hoy? -Lincoln le pregunta con elogios y utilizando un amable tono estando de la manera más calmada posible.

Por ahora, su plan improvisado consiste en llenar de elogios a su hermana menor para que esta lo deje ir y jueguen en otro momento.

Por favor... Espero que esto funcione...

Lincoln reflexiona mientras observa a Lola. En pocos segundos, el chico de camisa naranja logra observar que su hermanita lleva puesto un largo pero elegante vestido; siendo este un largo vestido rosa de mangas cortas y un listón amarrado a su cintura (vestido muy parecido al que usan las princesas de cuentos de hadas) junto con sus largos guantes rosas cotidianos y una brillante tiara sobre su cabeza.

Espera un segundo... ¿En qué momento se despertó? No la escuché hacer ningún ruido mientras me alistaba.

A su mente solamente logra llegar el hecho de estar fantaseando con el nuevo videojuego que tanto había esperado y que probará con su mejor amigo, quizá por ello no haya logrado percatarse del ruido que su hermanita hizo mientras realizaba también sus actividades mañaneras.

Esa manera de hablar, esos elogios hacia mi fabulosa presencia... Hmmm, Linky, ¿Crees que no sé lo que intentas? Veamos quién es más listo.

Lola lo mira con una expresión de confusión, aunque dicha expresión es hecha completamente a propósito.

- Hmmm... Eso es muy raro en ti, Linky, deberías responderme con esa amabilidad más seguido ¿No crees? -pregunta la pequeña princesa con un tono de voz cargado de sospecha, teniendo en mente lo que su hermano mayor posiblemente intente hacer, buscar una excusa para librarse de ella.

- Como sea, por ahora, necesito que ensayemos la obra, ¿De acuerdo? Así que deja de perder el tiempo y ponte tu traje -ordena la pequeña rubia mientras carga en su mano izquierda un traje azul bastante elegante; traje de príncipe que debe usar Lincoln para ensayar su obra escolar.

Lola quería que su actuación fuese perfecta y conquistar a un chico con el que la interpretaría, es por ello que convenció a Lincoln de ensayar, usando como ya es común en ella, varias amenazas y regaños. Al ser el único hombre de corta edad en la familia, era el indicado para su petición.

- Lola... En-en serio? Pero la obra es en tres semanas, y además necesitamos a Lana y... -Lincoln trata de convencerla, sin embargo, su esfuerzo es inútil, debido a que su hermana menor le interrumpe.

- ¡No Lincoln! ¡No quiero oír peros! ¡No te estoy preguntando! ¡Te lo estoy ordenando! Así que vas a ser mi príncipe y lo vas a ser ¡YA! -exclama la pequeña rubia con su ya conocido carácter.

- Además, Lana está afuera jugando en el lodo, y su papel como dragón no será necesario aún -responde Lola aún decidida a que su hermano interprete su papel.

- Vamos, Lola, ¿No puede ser mañana? ¿Sí? ¿Por favor? Tengo que ir a casa de Clyde en un momento y...

Lincoln intenta nuevamente razonar, pero fue en vano, debido a que una vez más su hermana menor lo interrumpe.

- ¡No, Lincoln! No me importa lo que tengas que hacer, mi actuación debe ser perfecta y no quiero quedar mal; ¿No querrás que me enfade o sí? -Menciona Lola dejando a Lincoln anonadado y sin palabras para poder decir en su defensa.

Lincoln sabe qué es lo que pasa si hace enfadar a Lola, definitivamente nada bueno le sucederá; tanto a su colección de comics de Ace Savvy, como a su preciado conejo de peluche, Bun Bun.

En especial, recordando aquella ocasión en la que ella, en complicidad con sus demás hermanas, el peliblanco hiciese varias tareas por todas ellas, solamente para evitar un enfado de la princesa rosa; todo para que al final fuese un engaño...

Según ellas, dicha acción que hicieron fue para darle una buena lección, aunque el chico solamente quería tiempo para sí mismo.

Lamentablemente, en la casa Loud ese privilegio, junto con la privacidad es algo casi imposible de obtener.

- Bien, Lola...ensayemos... -el chico responde en un tono de derrota, no obstante, sabe que esto no se quedará así; porqué en su cabeza, un nuevo plan está surgiendo.

- Así me gusta, ahora ve a vestirte -la princesa le ordena con tono de voz triunfal.

- Sí... Como ordenes -el chico de cabello blanco responde a regañadientes con tono de amargura mientras agarra el traje.

- Y no me hables con ese tono de voz, no querrás que algo malo le suceda a tu cosa más preciada.

- Lo-lo siento su majestad, no volverá a ocurrir -Lincoln responde con una sonrisa nerviosa en su rostro, estando notablemente intimidado por esa amenaza.

- ¡Eso está mucho mejor! Ahora ve y haz lo que te dije. Esta glamurosa princesa no soporta esperar demasiado tiempo -Lola le ordena al peliblanco, seguido de ello, Lincoln va rumbo a su habitación para poder ponerse aquella prenda.

Esto no es bueno, tengo que ir a casa de Clyde, aunque sea último que haga.

Lincoln, reflexiona para sí mismo, ahora estando decido a conseguir su objetivo.

- ¡Hora de un nuevo plan! -exclama Lincoln en voz baja al entrar a su habitación.

En la habitación de Lana y Lola, esta última se encuentra realizando algunos preparativos mientras espera a su hermano y este tome su papel como príncipe.

- ¡Genial! Ya tengo todo listo solamente me falta mi príncipe... ¡Linky! -Lola anuncia con gran emoción mientras observa su trabajo realizado, es cuando Lincoln aparece por la puerta de la habitación.

- Aquí estoy -dice Lincoln con el traje de príncipe ya puesto.

Lola al ver que su hermano ya se encontraba listo, esta le entrega el guión que debe seguir.

- ¡Perfecto! Ahora comencemos - declara la princesa para acto seguido, dar inicio

40 minutos más tarde

Llevamos haciendo esto por varios minutos, espero que no sea muy tarde. Dice el chico Loud en su mente

- Linky, no escucho el ruido de la espada -menciona Lola reclamándole a su hermano.

Lincoln hace el ruido que su hermana le acababa de pedir. Este observa la hora en el reloj que tiene en su muñeca y mira que faltan aproximadamente veinte minutos para poder ir a casa de Clyde; lastimosamente para él, no pudo ir una hora antes como lo había planeado.

Nuestro protagonista tiene que ir a como dé lugar sin pensar demasiado en las consecuencias de su plan para poder escapar de su hermana menor.

- Oh, mi princesa, ¿Me concedería el permiso de traer algo para que mi actuación sea de mayor agrado para usted? -pregunta Lincoln con un tono seguro para que su hermana no sospeche en lo absoluto.

- Bien, pero espero que sea algo que valga la pena, de lo contrario lo lamentarás.

Lincoln sin más preámbulos se dirige rápidamente a su habitación; ya estando ahí, este saca de su armario una soga que fuese lo suficientemente resistente para que Lola no se pudiese zafar tan fácilmente. Aún no creía lo que estaba a punto de hacer, sin embargo, no se iba a perdonar el no haber podido estar con Clyde

Lo siento, Lola... Pero esto me va doler más a mí que a ti.

Dice Lincoln en su mente, lamentando que deba hacerle daño a su hermana. A pesar de que ella sea mala con él, Lincoln la quiere mucho, al igual que a todas sus hermanas por igual

El chico de cabello blanco agarra una soga, llevándola detrás suya; acto seguido, este se dirige a la habitación de las gemelas.

Al estar en la puerta, Lincoln decide que la hora de ejecutar su plan, ha llegado.

- Por fin llegaste, tonto, estaba a punto de ir a buscarte; espero que lo que hayas traído sea de mi agrado -dice Lola sentada en una de sus sillas para fiestas de té

Lincoln solamente se le queda mirando con cara de arrepentimiento.

- ¿Lincoln? ¿Hola? ¡Te acabo de hacer una pregunta! -exclama Lola, estando un poco enfadada por no haber obtenido una respuesta por parte de su hermano mayor.

El silencio es lo único presente en el ambiente, Lincoln se niega a intercambiar palabras con Lola.

- ¡Oye! ¡Respóndeme cuando te hablo! -exclama irritada Lola, debido al silencio que guarda su hermano mayor.

- Perdóname, Lola -se disculpa Lincoln con un tono triste mientras camina lentamente al asiento de la princesa rosa.

- ¿Perdonarte? ¿Por qué te estás...? -pregunta Lola, algo confundida y sin haber podido terminar sus palabras.

Lincoln, con un movimiento rápido logra retener y atar a su hermanita a la silla en la cual está sentada, aplicando un nudo especial que aprendió de Lana. El chico de cabello blanco asegura la cuerda para que Lola no pueda zafarse tan fácilmente.

- Lola yo... Enserio perdóname por... Te lo compensaré más tarde, lo prometo. Yo... ¡Solo perdóname! -dice Lincoln con los nervios elevados, gran temor y anonadado por lo que acababa de hacerle a su hermana.

- ¡TÚ! ¡TÚ! ¡ERES UN...! ¡Cuando te ponga las manos encima conocerás mi lado más malo, Lincoln Loud! -Lola grita, con mucha ira por lo que su hermano hizo hace unos segundos.

- Lola yo... -Lincoln trata de defenderse, pero es interrumpido por su hermana.

- ¡Desátame en este instante! ¡YA! -Lola exclama y ordena, estando realmente furiosa.

- ¡LINCOLN! ¡VUELVE AQUÍ! -grita la princesa, teniendo esperanza de que su hermano se arrepienta de lo que acaba de hacerle. Sin embargo, eso no acontece en el momento.

El chico de cabello blanco corre despavorido hacia su cuarto y se viste con su conocida ropa de siempre con rapidez. Este recoge su mochila estando listo para salir de casa.

- Esto no durará para siempre, debo darme prisa -dice Lincoln, no muy seguro si ató con seguridad la soga.

- ¡NI SE TE OCURRA DEJARME ASÍ! ¡REGRESA AQUÍ! -Lola le exclama a Lincoln mientras forcejea para liberarse de aquel agarre.

Los gritos de Lola se alcanzan a oír por toda la casa, cosa que no le gusta a Lincoln

- Tengo que salir de aquí -se dice a sí mismo, con un gran nerviosismo en su ser.

Siendo ahora, las nueve con cincuenta minutos. Lincoln corre hacia las escaleras sin voltear a ver debido al gran miedo que siente dentro de sí. Sin pensarlo demasiado, Lincoln baja con gran rapidez las escaleras sin siquiera pensar en si podría tropezarse; al ya estar a medio camino, este se topa con su hermana menor, Lana, quien acababa de salir de la cocina.

Para fortuna del chico, nadie más, además de las gemelas se encontraba en casa. Sus padres, más el resto de sus hermanas están fuera, si no fuese por ese detalle, seguramente se armaría un gran escándalo.

Minutos antes con Lana Loud.

Tras haber jugado en el patio trasero por un buen rato junto a Charles, la fontanera necesitaba beber algo, por lo que se dirige a la cocina con esperanza de encontrar algo.

- ¿Qué ocurre Charles? -le pregunta Lana al perro mientras este la observaba con unos ojitos suplicantes.

- ¿Qué? ¿Quieres un poco? -pregunta Lana ofreciendole su vaso de jugo, mientras este se le acercaba hacia lentamente.

- ¡Wow! Espera amigo... No estoy segura de que sea buena idea darte esto, mejor buscaré otra cosa para ti -responde mientras observa la bolsa con galletas para perro.

- Esto será mucho mejor y posiblemente no te matará -dice Lana con un tono sarcástico mientras sostiene la bolsa de galletas de Charles.

- Qué bueno que las dejé más cerca esta vez -dice la plomera mientras alegremente le da una galleta en la boca

De pronto, se escuchan gritos provenientes de la planta de arriba, de inmediato reconoce los gritos de su gemela, por lo que se dirige rápidamente a las escaleras para ver lo que sucedía.

- ¡LINCOLN! ¡VUELVE AQUÍ! -se alcanzan a escuchar los gritos de Lola con claridad.

- ¡NI SE TE OCURRA DEJARME ASÍ! ¡REGRESA AQUÍ! -Lola le ordena, pero Lincoln no le hizo caso.

Lana se encuentra con Lincoln, él estaba bajando las escaleras con algo de prisa. Mientras se preguntaba si habría hecho algo mal.

- ¡Vaya... Hola, Lana! Eh... ¿Cómo te va? -Lincoln saluda con un notorio nerviosismo.

- Hola Linc, yo estoy bien, aunque no podría decir lo mismo de ti. Dime, ¿Qué hiciste esta vez? ¿Por qué Lola grita tanto? -pregunta Lana a la vez que cruza los brazos para que confesara lo que hizo.

- ¡LINCOLN! -llama la pequeña princesa enojada.

- Lana, lo siento, pero ahora tengo prisa... Quiero pedirte un pequeño favor -dice Lincoln, con un notorio nerviosismo en su tono de voz, mientras da una leve mirada hacia atrás pero... ¿Por qué?

- Está bien Linc, pero con la condición de que después me cuentes lo que sucedió -respondo estando de acuerdo con su petición.

- Sí, sí, sí, por supuesto. Cuando vuelva te lo contaré todo a detalle, lo prometo -Lincoln responde algo impaciente.

- Bien, ¿Qué necesitas que haga?

- Necesito que distraigas a Lola y pase lo que pase no la desates hasta que pasen 20 minutos -el chico dice mientras se dirige hacia la puerta principal.

- ¿Desatarla? ¿De que hablas? ¿A dónde vas? -le pregunta Lana con gran interés.

- Lana, te contaré todo después, te lo prometo -El chico peliblanco responde mientras abre la puerta.

- Está bien, ve a donde tengas que ir y no te preocupes por Lola, yo la tendré controlada.

- Te lo agradezco, Lana -Lincoln responde con un tono de voz aliviado.

Dicho eso, Lincoln sale de la casa azotando la puerta fuertemente.

- Ahora mi misión es tranquilizar a mi hermana sin tener que pelear con ella, así no lograría nada... Vamos Lana, ella solamente es tu hermana... Bueno, una de las tantas que tienes; lo único que debo hacer es ver cómo está, tranquilizarla y tratar razonar con ella. Pan comido, ¿Verdad? -Dice para darse confianza, ya que cuando Lola está muy molesta... Nada bueno sucede.

Lana se dirige a las escaleras que conducen a la segunda planta y poder echar un vistazo a lo que había hecho Lincoln.

- Oh Oh -dice Lana quien ve a su gemela de pie, muy molesta en la puerta de su habitación.