Esta semana he tenido un pequeño sustito y es que pensaba que había perdido todo lo que tenía escrito... Pero falsa alarma.
Hoy os traigo la continuación! Después de una breve introducción, pasamos a conocer un poquito más de Sara.
Tardaron apenas unas horas en llegar, esa misma noche pudieron atracar en el puerto y pasaron la noche en aquella isla tan tranquila.
- Bien, el plan de mañana es ir directos al astillero a hablar con quien haga falta para que nos den el dichoso certificado y así poder seguir el viaje – ordenó Nami.
- Yo iré – dijo Franky.
- Perfecto, iremos entonces Franky, Robin y yo – echó una rápida ojeada a la mesa – el resto… Haced lo que queráis, pero que Luffy no se meta en líos.
A la mañana siguiente se dividieron en dos grupos: Franky, Nami y Robin fueron a las oficinas para poder obtener el certificado que les iba a ayudar a seguir su camino. El resto, a excepción de Zoro que se quedó en el buque para "vigilarlo", fueron a visitar la pequeña isla.
Cuando llegaron a las oficinas del astillero, les esperaba en la recepción un hombre, de edad ya madura que se encargaba de las agendas de los dos socios jefes:
- ¿Os puedo ayudar en algo? – les preguntó sin alzar ni siquiera alzar la vista de sus papeles.
- Venimos a que nos den el certificado para pasar la…
- ¡Oh! – les cortó levantando por primera vez la mirada – Quieren cruzar la Barrera de Urya. Ya… es un paso que cada vez lo tienen más estricto.
- Si fuese posible, querríamos … – comenzó a decir Nami.
- Tomen, tiene que rellenar este formulario – le interrumpió el secretario dejándole una carpeta llena de folios sobre el mostrador – Allí tienen un espacio habilitado para que se sienten y lo completen con calma.
- ¿Cuánto tiempo nos…? – preguntó impaciente Franky.
- Solo un par de minutos – les interrumpió de nuevo volviendo su vista a sus documentos y señalando con el dedo índice hacia la mesa.
Tardaron 2 horas en completar todo. Tenían que informar hasta de cuántos pasajeros iban a bordo. Eran demasiadas cosas, algunas insignificantes.
- Tome – dijo Franky dejando los papeles sobre el mostrador – ¿Cuándo podré hablar con el…?
- Bueno, tienen que acercarse esta tarde, ahora mismo no está ninguno de los…
- ¡Quiere dejar que terminemos una frase! – le gritaron histéricos Franky y Nami.
Después de este grito, el secretario seguía teniendo la misma cara impasible que cuando los vio aparecer.
- Tan solo queremos poder hablar con el inspector – dijo Robin de forma pacifista.
- La señorita Sara es quien se encarga de las inspecciones. Acérquense esta tarde, ella ya habrá leído su ficha.
Los tres compañeros salieron por la puerta de la oficina y nada más desaparecer, el hombre cogió el den den mushi y marcó #3 y tres toques después se escuchó una voz femenina al otro lado del auricular:
- Dime Evan.
- Han venido los Mugiwaras – tan solo se escuchó silencio al otro lado de la línea, pero el llamado Evan esperó una respuesta.
- Vaya, ya no esperaba que fuesen a pasar la Barrera, son los últimos, ¿no?
- Efectivamente. Han dejado el formulario, te lo dejo sobre tu mesa.
- Perfecto.
Aquel día, Sara llegó mucho antes a su puesto de oficina por la tarde. Se sentó frente a su mesa y contempló el formulario relleno. Lo cogió curiosa y lo hojeó, aparentemente, de forma rápida.
Nami y Franky estaban ansiosos, aquel secretario les había sacado de sus casillas:
- ¿Quién se ha creído que es? – preguntó de forma retórica la navegante.
Tenían tantas ganas de empezar con la inspección que se presentaron a las 15.00h de nuevo en la oficina. No tuvieron mucho problema en pasar al despacho.
- La Srta. Sara llegará de un momento a otro, ha tenido que salir un minuto. Tomen asiento.
Acto seguido cerró la puerta y los dejó solos. El despacho estaba impoluto. Todo seguía un extraño orden en la habitación. Los tres se miraron, sabían que había algo… raro, es como si todo a su alrededor siguiera una pauta.
- Es como si… Todo está demasiado ordenado – observó Robin.
- Es demasiado raro – dijo Nami.
- Apuesto a que, si cambiamos esa canica de sitio, la tipa se daría cuenta – comentó Franky de forma chistosa.
- Si me la cambias, me aseguraré de que no paséis la inspección – se escuchó finalmente a sus espaldas.
Los tres se quedaron congelados y mientras que la chica con gafas de sol comenzó a rodear la mesa para sentarse frente a ellos, Nami comenzó a hablar:
- No le hagas caso, sólo ha venido porque ha insistido – comentó mientras le daba una patada en las espinillas – El caso es que estamos aquí porque necesitamos que nos den un certificado para poder seguir nuestro camino.
- Lo sé. Sois los Mugiwaras, no pensé que apareceríais ya, todos los de vuestra generación ya han cruzado.
- Bueno… Tuvimos complicaciones hace un par de años - comenzó Robin.
- Era solo una observación – Sara se quitó las gafas de sol que llevaba puestas – Vamos al grano: La inspección cuesta dinero, ¿podéis pagarlo?
- ¿De cuánto se trata? – ese era justo el tema que dominaba, pensó Nami. No quiso que la mujer que tenía delante la intimidase
- 300.000,000 berries.
- ¡¿CÓMO?! – Exclamaron a la vez la navegante y el ingeniero mientras se levantaban de forma inconsciente.
- ¿Qué os esperabais? Una cosa así cuesta dinero.
- Pero 300.000,000 berries es demasiado – dijo horrorizada Robin.
- Pero… ¿no se puede hacer una excepción? ¿Una rebaja? – preguntó desesperada Nami.
- Son los precios.
- Pero… - comenzó Franky.
- Para realizar una inspección se necesita de conocimiento, tiempo y destreza. No cualquiera puede firmar los papeles. Es un trabajo del que dependen vidas. No puedo autorizar a que un barco pueda pasar la Barrera así como así – Sara suspiró – Señores, siento ser tan tajante, pero si no tienen el dinero, tengo que invitarles a que se marchen.
- ¿Y si conseguimos el dinero? – preguntó Nami.
- En ese caso estaré encantada de hacerles la inspección.
Una vez fuera de las oficinas, camino al barco, los tres iban pensando en cómo podían conseguir esa suma de dinero para poder pasar la inspección. De repente Franky lanzó una pregunta al aire:
- ¿Os habéis fijado en sus ojos?
- Sí… – dijo pensativa Nami.
- Es una anomalía de los ojos poco común. Nunca se lo había visto a una persona – Franky y Nami la miraron para que prosiguiese – Se llama heterocromía.
Este ha sido más largo, lo prometido es deuda. Gracias a todos los que leen y espero que le deis una oportunidad :)
