Midoriya Izuku era quizá la persona más especial de la tierra.

O todo le salía perfectamente bien o simplemente la situación tendía a empeorar de formas tanto peligrosas como patéticas.

En ese momento mirando -con el rostro completamente rojo- la pantalla de su habitación supo que invitar a Todoroki a ver una película que Mineta le había prestado no había sido su mejor idea.

¿Cómo no supuso que Mineta había cambiado el disco de "Blancanieves y los Siete Enanos" a "Blancanieves y sus Siete Polvos"?

Y sí, ese era el nombre del filme.

La situación se había vuelto demasiado incomoda en tan solo diez segundos de película.

Izuku insistió que aquello había sido una broma pesada de Mineta y que lo mejor sería ver cualquier otra cosa, pero Todoroki negó con la cabeza unas cuantas veces.

-Nunca he visto porno -confesó e inmediatamente su novio lo miró con los ojos abiertos de par en par-. Todo lo que veía era estrictamente revisado por mi padre, tengo curiosidad.

-¿Aunque esto sea parte de las enfermas fantasías de Mineta? -preguntó el menor con sorpresa.

El semi albino asintió suavemente.

Izuku supo que Shōto no mentía cuando la mirada del de ojos heterocromicos carecía de algún indicio de malicia, así que decidió no quitarla y darle a su novio la oportunidad de ver su primera película xxx.

Sin embargo, aquello seguía siendo demasiado surreal e incómodo para el más bajo.

Ya habían pasado dos minutos y Blacanieves se encontraba en su segundo polvo con quien parecía ser Gruñón.

Y es que, el disfraz era tan malo que era difícil distinguir a cualquiera de los enanos con los verdaderos personajes animados.

-Puedo dejarte solo, si quieres -el peliverde se levantó de su lugar completamente ofuscado ante aquella cinta, dispuesto a desaparecer por la puerta de su habitación.

-No, quédate... -Todoroki tomó el brazo del otro y con una mirada demasiado adorable por parte del mayor, Izuku se vio obligado a sentarse de nuevo.

A través de las bocinas se escuchaban los sonidos acuosos de aquella faena, la mujer portaba el típico vestido azul con amarillo aunque este era vulgarmente corto.

Midoriya abrazó su almohada intentando esconder su sonrojo.

El rostro de aquella actriz era demasiado expresivo.

Hacía caras demasiado exageradas.

El tipo la penetraba con una rudeza demasiado irreal; su rostro, al contrario que la actriz, era casi inexpresivo, apenas abría la boca para jadear un poco y algunos leves gemidos de pronto escapaban de su garganta.

Midoriya se escondió completamente detrás de la almohada cerrando los ojos.

Llevaría el trauma de por vida al ver a su princesa favorita de Disney ser profanada y eso era doloroso.

Aunque... Aquel actor con ese ridículo gorro -que parecía solo un trozo de tela unido con un pegamento barato- le hizo pensar en algo peculiar.

¿Todoroki sería expresivo en el sexo?

No era del todo desagradable solamente escuchar aquella película, pues el sonido dejaba que su mente divagara en otras cosas.

Cosas que no se había atrevido a pensar.

Bien era cierto que llevaba casi un año de pareja con Shōto, pero eran limitadas las veces en que tocaban el tema del sexo. En algún punto de su relación acordaron que ese momento llegaría por si solo y ninguno iba a presionar al otro.

Simplemente, sucedería.

Y vaya, todo señalaba que quizá ese momento sería perfecto para que sucediese algo más que simples besos y caricias entre ambos muchachos.

La respiración de Izuku se aceleró cuando el chapoteo también lo hizo, su cuerpo se tensó cuando un gruñido profundo salió de la bocina e inevitablemente imaginó a su novio haciendo esa clase de sonidos.

Había decidido ignorar el hecho de que aquella película era por mucho perturbadora y se dedicó a imaginar todo a su conveniencia.

Hasta que recordó que no estaba solo.

Alzó la cabeza con lentitud esperando que su novio no se hubiese dado cuenta de que sus emociones estaban descontrolándose.

Sin embargo, su karma le jugó de la peor manera posible, ya que Shōto no estaba tan interesado en el filme, sino en la reacción del peliverde.

Sus ojos habían estado fijos en él desde que la cinta había comenzado.

-No creí que esta clase de cosas te excitaran -comentó con el rostro inmutable-. Sobre todo porque es tu princesa favorita de Disney siendo profanada, creí que te ocasionaría gracia... O algún tipo de trauma.

-¡Y-yo no estoy excitado! -Izuku se sobresaltó, tallando su rostro reiteradas veces intentando calmar su sonrojo-. ¡Y menos por una película así! ¡Es muy mala!

-Tienes razón, es pésima, incluso para ser una broma de Mineta. Pero entonces ¿Por qué noto que algo sobresale de tus pantalones?

Acto seguido su dedo índice señaló hacia la entrepierna de Midoriya, donde un bulto extrañamente grande se formaba.

-¡No es lo que tú crees! -su pequeño cuerpo prácticamente salió catapultado de su lugar para caer en el frío suelo-. ¡Fue un accidente...! ¡Yo, sólo...!

Dejó la palabra en el aire incapaz de pensar algo coherente, su cabeza comenzó a darle vueltas.

Aun así, movía los brazos de un lado a otro intentando desviar la atención de Shōto.

-Descuida, lo entiendo, también soy un hombre -su sonrisa fue de lo más sincera y sacó de inmediato el disco del ordenador de Midoriya-. Creo que te forcé demasiado, lo siento.

Su corazón palpitaba fuertemente, las manos le sudaban y su cuerpo temblaba.

Se sentía demasiado apenado por aquel comportamiento, pero lo peor era que no podía detener aquellos sucios pensamientos que azotaban con fuerza su mente.

-Jamás habías visto una porno ¿Eh? -dijo Midoriya sonriendo para calmar su nerviosismo.

-No, como dije antes, mi viejo tenía muy controlado qué veía y en qué tiempo lo hacía -contestó de manera relajada, Todoroki no se daba una idea de los pensamientos que su novio estaba teniendo en ese momento-. ¿Y tú?

El peliverde parpadeó varias veces antes de responder.

-Sí, lo hice por curiosidad, de cualquier forma, no me gusta.

Todoroki vio de reojo la entrepierna de su novio debatiéndose mentalmente si creerle o no.

-Siempre estuve demasiado tiempo entrenando, no viví lo que un chico normal debe vivir, y ahora, no sé qué debería hacer -aquello iba principalmente a las emociones que Izuku tenía en ese momento, y a su estado físico.

-Claro, tiene sentido, desde que comenzaste a manifestar tu quirk Endeavor te ha visto como su hijo perfecto, no quiere que te corrompas con cosas como el porno. Quiere mantenerte como algo agraciado e inmaculado, o quizá ha olvidado que eres humano, también tendría sentido por qué eres un poco grosero. No te enseñaron la empatía como tal y adaptarte a la sociedad debe ser difícil para ti con la edad que tienes, aunque eres demasiado hábil en todo lo que haces, debió preocuparse un poco más en tratarte como un ser humano, jamás se le ocurrió que en algún momento tendrías la necesidad de hacer cosas de alguien comenzando la adolescencia haría, incluso si alguna vez pensaste en masturbarte, pero nunca pudiste explorar tu cuerpo como una persona normal, me imagino que tenías que soportarlo...

-Lo hacía -interrumpió Todoroki.

Midoriya palideció cuando se percató que aquello que él creía estar susurrando sonó fuerte y claro a los oídos de su novio.

-¿Hacías qué?

-Me masturbaba -dijo tan pacifico-. No es como si él estuviese encima de mí todo el tiempo, siempre encontraba el momento, sobretodo en la ducha.

-¿Y en quién pensabas? -la pregunta salió por si sola, ni el mismo Izuku se detuvo a pensar en ello y cuando la dijo su rostro le ardió de sobremanera.

Pero a Todoroki no pareció incomodarle ni un poco la curiosidad de su novio.

-En nadie, en realidad -dijo jugueteando con la sabana que cubría aquella cama-. Sólo me dedicaba a sentir y ya, no había nadie que me provocara para eso.

-Nadie te provocaba -repitió mirando con vergüenza el suelo-. T-Todoroki...

-Lo siento ¿Te incomodé? -preguntó el aludido con la mirada posada accidentalmente en el bulto de su pareja.

-N-no, estoy bien -sus ojos verdes evitaban a toda costa de chocar con los de Todoroki.

-Tu voz... Es diferente cuando estás... De esa forma -Todoroki carraspeó mirando ahora hacia las sábanas bajo de él-. Yo... Debería irme...

Sin embargo el de pelo bicolor se quedó inmóvil con la respiración un tanto agitada.

-T-Todoroki -la suave voz de Midoriya rompió el corto silencio que se había formado.

-Midoriya -susurró el mitad albino en respuesta-. ¿Necesitas algo?

La tensión podría cortarse con un cuchillo y es que ninguno sabía qué hacer, era la primera vez que ambos se encontraban sintiendo las ganas de a balancearse sobre el otro salvajemente.

-Ya que no has visto una porno estaba pensando que podríamos intentar ver algo... M-mejor... Me refiero a que... Podríamos buscar algún vídeo que no sea t-tan...

-Perturbador, inquietante, horrible... -Shōto terminó la oración con la intención de relajar el ambiente antes de responder la sugerencia de su pequeño novio-. Es una buena idea.

Izuku sonrió, sintiéndose un tanto incomodo, su entrepierna le punzó en cuanto abrió el buscador de Internet y se metió a una de esas tantas páginas porno que alguna vez visitó por curiosidad.

-Tal vez debería poner algo Vainilla -sugirió el pecoso sonrojándose al ver todo el Spam y las miniaturas de los vídeos que no dejaban nada a la imaginación.

Todoroki frunció el ceño confundido, sabía que la vainilla era una esencia que su hermana le ponía a ciertos postres, no entendía qué relación podría tener esta con la pornografía, sin embargo, prefirió quedarse con la duda, sobre todo para no incomodar aún más a Midoriya.

-Si no te gusta lo que ves dímelo y quitaré el vídeo, es importante que te sientas cómodo -dijo el pecoso dando clic a un vídeo al azar.

Todoroki miró con diversión el título.

"Llego borracho a casa y mi mujer me recibe con una mamada."

Soltó una risa, que sonó más como un bufido, se acomodó mejor y con su ya mencionada curiosidad posó su vista a la pantalla.

Izuku presionó el botón de reproducir y cerró los ojos con fuerza. Le esperaba una tortura...


Inevitablemente, con aquellas escenas explícitas apareciendo frente a aquellos adolescentes, las manos de Izuku se posaron en sus piernas, mientras que tensaba y relajaba los muslos, sintiendo placer al hacerlo. Sabía que lo que estaba haciendo no era algo bueno pues a su lado estaba su novio que sin ningún ápice de perversión miraba el vídeo.

Todoroki tenía más curiosidad que morbo, ya que no era el tipo de material que hiciera que se excitase, más bien, le causaba gracia.

Podía ver como el actor no tenía ni un poco de vello, eso fue algo que le inquietó; mentalmente se preguntaba si el vello púbico no era atractivo para las demás personas. Él estaba cómodo con el suyo, y no tenía problema si su pareja tuviese, por lo tanto la gran incógnita de "¿Por qué el vello púbico no es un atractivo para la industria del pornografía y -quizá- de la sociedad en general?" Le pareció más intrigante que el vídeo porno per sé.

Con aquello dándole vueltas, se giró hacia su novio para iniciar una conversación de horas acerca de estándares de belleza, sin embargo cualquier palabra murió antes de ser pronunciada, pues al fin notó que su pequeño novio estaba dándose placer frente a él.

Izuku tenía ambas manos aferradas entre sí mientras presionaban el bulto de sus pantalones con sus nudillos, sus piernas continuaban apretándose con la intención de causar más presión ahí abajo. El peliverde era ingenuo, creía que Todoroki no se daría cuenta de que prácticamente estaba masturbándose frente a él. Estaba teniendo todo el cuidado del mundo en no respirar fuerte ni moverse tan bruscamente, tenía los ojos cerrados y los labios apretados de tal forma que parecían una línea.

Todoroki no supo cómo reaccionar, aquello lo había tomado por sorpresa. Aunque su cuerpo reaccionó más rápido que su mente, pues sus pantalones comenzaban a sentirse más y más apretados.

Lo que un vídeo porno no pudo lograr en diez minutos, su pequeño novio lo logró en mucho menos de eso.

Todoroki sospechaba que Izuku tenía una maldición: La de hacerlo malditamente deseable a tal punto que Shōto temía por su autocontrol.

Un gemido salió sin querer de su boca en cuanto tocó su miembro sobre su pantalón, intentando acomodarlo sin éxito.

Ahí fue cuando Midoriya salió de aquel trance en el que estaba y lleno de vergüenza giró la cabeza hacia donde su novio estaba.

Había sido descubierto.

Y la única manera en la que pudo reaccionar ante eso fue haciéndose un ovillo.

-¡Yo lo siento! -se alzó nuevamente cuando notó que su grito fue más fuerte de lo que esperaba, tomó aire para intentar relajarse- ¡No fue mi intención hacer eso! Me dejé llevar por mis pensamientos... Y manos se movieron por si solas.

Shōto desvió su mirada hacia su propia entrepierna, sentía como su cuerpo comenzaba a quemarle.

-¿Te incomodé demasiado? -la voz de Midoriya se quebró un poco al preguntar aquello, temía que su pareja sintiera asco ante su acción, pues bien era cierto que aquellas escenas +18 tendían a ser bastante exageradas y excitarse por ellas lo harían lucir como un pervertido.

-No de la manera en que tú crees -respondió con una leve sonrisa, dentro de su cabeza todo daba vueltas, el calor de su cuerpo aumentaba a cada segundo.

-¿Huh? ¿A qué te refieres?

-Bueno... Hace un rato te comenté que nadie solía provocarme a tal punto de... excitarme ¿Recuerdas? -su mirada seguía posada en su pantalón ¿Por qué de pronto la ropa le quemaba?

-Oh sí...

-Supongo entiendes que ahora es diferente ¿no?

-O-oh pues... No lo sé ¿Los vídeos te han provocado?

-No... -bufó acomodándose mejor, sentía que su frente comenzaba a humedecerse por el sudor-. Midoriya, tú me provocas... Y ya no puedo contenerme.

-¡Lo siento!

-Deja de disculparte... Sólo... Quiero saber si estás de acuerdo en que pueda tocarme yo también.

El rostro de Deku quedó tan rojo que estaba seguro que parecía un jitomate maduro.

-¿Así que te provoco? -preguntó en voz baja, aunque se podía notar su emoción a pesar de eso-. Es... Extraño... Yo realmente no soy alguien provocativo, creo que ni siquiera soy mínimamente sexy. Al menos en la lista de "quién de los chicos es más provocativo" que hizo Mina hace un mes yo ni siquiera figuraba en la lista y Todoroki era el primer lugar... He escuchado lo que dicen de mí, dicen que soy tierno, y por lo tanto no puedo ser sexy porque no se puede ser ambas cosas...

-Midoriya -llamó la atención de su novio al ver que éste comenzaba a susurrar de nuevo-. Estoy así por ti -en un movimiento rápido bajo su pantalón quedando en ropa interior. Midoriya se sonrojó de sobremanera al ver lo apretados que sus bóxer se veían, claramente tenía una erección-. Así que no dudes del poder que tienes sobre mí, tú me provocas -con una cálida sonrisa se acercó un poco más a su pareja-. Por favor, responde... ¿Estás de acuerdo? -repitió aquella pregunta, con el cuerpo completamente tenso.

Midoriya admiraba la tranquilidad que mostraba el rostro de su amado.

Aunque la verdad era que el cuerpo entero de Todoroki se sentía en llamas.

Hacía calor.

Era un calor asfixiante para él.

Podría ahogarse ante aquella sensación, la cual dolía, pero al mismo tiempo le gustaba.

-Supongo que no se puede evitar -dijo Midoriya a la vez que también bajaba sus pantalones.

-Supones bien.


Calor.

Su cuerpo quemaba.

No. Más bien, ardía.

Todoroki sentía que sufriría de una combustión espontánea pues solo podía ver a Midoriya tocar su miembro mientras mantenía la vista clavada en un nuevo video frente a ellos.

Habían optado por masturbarse juntos, sin embargo, ninguno se atrevía a tocar al otro.

Todoroki no podía despegar la vista de las manos de Izuku pues el cuerpo del menor le resultaba fascinante.

Él tenía vello, aunque no era demasiado, se podía ver que era tal como su verdosa y despeinada melena. Todoroki suspiró aliviado, con sólo ver a su novio medio desnudo comprendió que tener vello púbico era normal.

Y además, el poco vello que su novio tenía le era muy atractivo.

Sintió un pinchazo en el vientre cuando un gemido salió de la garganta de su amado.

El calor dentro de él comenzó intensificarse cuando notó como la mano de Izuku aceleró sus movimientos.

En aquel momento, sintió como todo su raciocinio desaparecía, sólo podía pensar en Midoriya.

Sin pensarlo, se acercó aún más a su pareja y recargó su cabeza en el hombro del otro.

Los jadeos de ambos aumentaron, al mismo tiempo que sus movimientos.

-Quiero tocarte -pidió Shōto-. ¿Puedo...?

Midoriya asintió con nerviosismo y cerró los ojos, sintiendo como los labios del semi pelirrojo acariciaban los suyos levemente.

Un escalofrío recorrió su espina dorsal cuando el peliverde le correspondió, no tardaron en profundizar el beso y unir sus lenguas, peleando por el dominio sobre la boca del otro.

Las manos del mayor comenzaron a acariciar el cuerpo del otro, deleitándose con los jadeos y gemidos que salían de Izuku en los escasos segundos que sus labios se separaban para tomar aire.

Midoriya, en cambio, mantenía sus manos fuertemente sujetas a los hombros del semi albino.

-Puedes tocarme también -dijo el mayor divertido, atacando el cuello del otro con sus labios después-. Mira...

Tomó con delicadeza sus manos entrelazándolas por unos instantes. Las manos de Izuku eran tibias, al contrario de las suyas, que estaban heladas.

Eso creó un contraste que se le antojó maravilloso.

Con lentitud para no crispar los nervios del peliverde pasó aquellas pequeñas manos por su cuello, y lentamente las bajó por su pecho cubierto con su camisa blanca.

Siguió bajando hasta llegar a su estómago, el cual se contrajo con aquellas cálidas manos.

-¿Ves? No pasa nada si me tocas, amor -susurró cerca de su oído-. Tampoco haría algo que no quisieras.

Izuku asintió con el corazón latiéndole desenfrenado.

Ahora por cuenta propia el ojiverde siguió bajando sus manos, lentamente, hasta llegar a aquella zona que pedía a gritos ser tocada.

Todoroki reprimió un gemido, su cuerpo de un momento a otro comenzó a quemarle mucho peor.

Sin embargo, otro escalofrío hizo que todo el cuerpo de Todoroki se sintiera helado. Sentía como sus huesos le dolían a causa de aquel frio.

Y de pronto el calor regresó, pero esta vez, el dolor que sintió al recibirlo no fue agradable.

-M-Midoriya -gimió, sintiendo de pronto un extraño hormigueo en todo el cuerpo. No era el típico hormigueo en su vientre cuando estaba a punto de venirse, no, éste era parecido al que sentía cuando estaba a punto de desmayarse.

Recordó fugazmente cuando era un niño, en ese entonces eran constantes la veces en las que se desmayaba.

-¿Todoroki, estás bien? Estás palido...

Midoriya detuvo todo movimiento cuando se percató de que su novio empezaba a sudar de a montón.

-No... -dijo jadeando, sabía lo que iba a pasar, pero no quería alarmar a su pareja-. Creo que me voy a desmayar.

Aquel comentario logró lo contrario a lo que deseaba.

Midoriya se alarmó.

-¡N-no, no lo hagas! ¡Te llevaré a la enfermería! ¡Solo aguanta! -el menor acomodó tan rápido como pudo su ropa, temblando, hizo lo mismo con Shōto-. ¡¿Todoroki?!

Nervioso observó como su pareja no se movía y no respondía a ninguno de sus llamados.

Shōto se había desmayado.

Tal como sospechó al inicio de su velada, la situación había empeorado de una forma tanto peligrosa como patética.

Izuku realmente era especial...