Espero que os haya gustado el primer capítulo. Me sentí inspirada esta cuarentena, como imagino que sabréis estamos recluidos en casa por el coronavirus y son tantas horas muertas que o hago algo me tiro por la ventana.

No tengo previsto que sea una gran historia, escribir no es lo mío. Pero prometo ponerle fin.

El titulo es extraño, lo se. Es una palabra que me encanta: mamihlapinatapai. Del idioma yamana. Es uno de los terminos mas dificiles de traducir, es algo así como la mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean, pero que ninguno se atreve a iniciar. Me parece precioso.

Ahora si os dejo leer.


Cuando Hermione se relajó lo suficiente, fue capaz de salir de la ducha y vestirse.

No estaba mal, el vestido era cómodo. Negro de manga corta, un pequeño cuello blanco, botones delanteros hasta el dobladillo de la falda, que le llegaba por encima de la rodilla.

Junto al armario encontró unos zapatos negros, normales y corrientes, a Hermione le recordaron un poco a los de su abuela. Sonrió.

Su pelo seguia humedo, pero habia sido capaz de desenrredarlo y trenzarlo. Parecia otra

Cogió aire y caminó hacia la puerta. No le quedaba otra que obedecer. El estupido de Malfoy lo habia dejado claro. Era valiente, no idiota.

Asomó la cabeza por el pasillo y oyó ajetreo, camino hasta el final del pasillo y vio una cocina llena de elfos domesticos y un par de mujeres vestidas como ella. Se aclaró la garganta.

- Ho-Hola. Titubeó cuando todos se quedaron en silencio y la miraron.

- Hola – Sonrió una joven de pelo negro azabache, parecia de su edad. Tenia una sonrisa amable, a pesar de que sus ojos parecia tristes.

- Soy Hermione Granger. Me han dicho que pregunte por mis tareas.

- Te conozco. – La joven pelinegra fue la que respondió. – Eres la amiga de Harry Potter. Soy Elisa Colleman. Puedes llamarme Eli.

Señalando a su otra compañera. Una mujer de unos 40 años y con el cabello igual de oscuro – Esta es Amanda, mi madre. La mujer sonrió cansada y siguió cocinando.

- No se que tengo que hacer. Malfoy me dijo que preguntase a alguien.

- ¿Malfoy? ¿Malfoy hijo? – Se sorprendió

- Si, ¿por qué?

- Nada, me resulta extraño, nunca se relaciona con el servicio – Hermione se encogio de hombros, no le dio muchas vueltas. Habian sido compañeros de clase de todas formas. – No se que querrán que hagas, hay tres tipos de sirvientes. Nosotras, que nos encargamos de la cocina y el grupo de servicio que se encarga de la limpieza. Ninguno de los dos tiene contacto con los Malfoy. El tercer grupo se encarga de atenderlos personalmente, son los sirvientes de mayor confianza, llevan años aquí. Muchos son trabajadores por voluntad propia.

- ¿Vosotras que sois? – Preguntó Hermione

- Sangresucias, Hermione. – Suspiró. Llevamos aquí unos meses, no teniamos mucho que ofrecer mas que nuestros servicios. Era esto o morir. Mi padre es auror, confiamos en que pueda sacarnos de aquí, aunque ni si quiera sabemos si sabe que seguimos vivas. – Bajó la cabeza con un ligero brillo en los ojos

Debia tener un par de años mas que Hermione. La miró con los puños apretados. Jodidos Malfoys y jodido Voldemort. Era una niña, inocente. Como ella. Deberían estar en sus casas, con sus amigos y familia. Y no aquí, como esclavas de unos asquerosos elitistas que no sabian hacerse su propio desayunó.

- Lo siento Eli. – Y lo dijó de verdad.

- No te preocupes, te prepararemos algo de comer, me imagino que habrás pasado hambre. Come y despues te enseñaré la casa.

Cuando terminó, subieron dos tramos de escaleras hasta llegar al hall de Malfoy Manor. Eli era una chica muy habladora, que consiguió hacer olvidar a Hermione por unos momentos por qué estaba alli. Le fue enseñando cada estancia. Todas vacías.

Siempre se habia imaginado la mansion Malfoy como algo tetrico, como las casas de las peliculas de miedo que veia con su padre. Sonrió melancolica. Todo lo contrario, era una casa bastante iluminada por la luz que entraba por los ventanales. Se imaginaba que por la noche daria mas miedo, no queria saberlo.

Iban por el primer piso, donde se encontraban las habitaciones privadas.

- No les gusta que entremos aunque seamos servicio. Solo los sirvientes personales pueden. Pero alguna vez me he colado. – Se le escapó una risa, y Hermione sonrió pensando que parecia una niña contando sus travesuras. – Son maravillosas, los ventanales dan al jardin y en primavera solo se ven flores. Narcisa Malfoy aunque me cueste admitirlo tiene un gusto esquisito

Hermione iba a contestar cuando una de las puertas de la izquierda se abrió. Elisa se puso recta de inmediato, mirando al suelo. Por el contrario, Hermione se quedo mirando.

Draco Malfoy salió de su cuarto y la miró fijamente.

- Vaya, veo que debajo de la capa de mugre aun había una sabelotodo. – Hermione rodó los ojos y bufó. Elisa le dio un manotazo.

- Y veo que debajo de ese pelo rubio oxigenado sigue sin haber cerebro. – Hermione le contestó, no le soportaba, no podía ocultarlo.

El rubió frunció el ceño, pero no contestó. Esto sorprendió a Elisa, no solian ser muy tolerantes y era raro que se dirigiesen al servicio directamente.

- Tu, vete. – Le dijó a Elisa, que asintió sin mirarle y echandole una última ojeada a Hermione se fue.

Draco la recorrió con la mirada de los pies a la cabeza, tenia un sonrisa en la cara que a Hermione le dieron ganas de quitarle con un puñetazo. Se sentia un poco desnuda delante suyo. No entendia por qué pero siempre habia sido asi.

- ¿Por qué miras a una sangresucia? – Espetó Hermione

- Te queda muy bien el uniforme. – La miró a los ojos y se acercó a ella. – Casi pareces humana, Granger. Menos mal que fuiste capaz de domar ese pelo. Parecias un espantapajaros. – Hermione se mordió la lengua y respiró. – ¿Te han dicho ya qué hacer?

- No

- Bien, porque serás mi sirvienta personal– sonrió de lado

- ¿Cómo? –Eli acaba de decir que era algo que hacían los sirvientes más antiguos y de confianza, por qué iba a quererla a ella.

- Lo que has oído, harás todo lo que yo quiera y tendrás que estar las 24 horas disponible para mí.

- ¿Y si me niego? –Le desafió

- No lo harás. – Malfoy se acercó aun mas, podía sentir su aliento en la cara. Bajo el volumen de su voz – O seré yo quien te torture. Voldemort parecerá una dulce princesa a mi lado.

- Cabrón. – Rumió Hermione entre dientes. Casi no habia terminado de decirlo y Malfoy la tenia sujeta por el cuello y estrellada contra la pared. Tragó.

Le dolia la cabeza, el golpe habia sido bueno. Tenia los ojos cerrados y solo podia sentir el aliento de Malfoy en su oreja y la presion de su mano en la garganta. Casi sin aire

- Dejame dejarte claro algo, Sangresucia. – Su amenza ya no era como en el colegio. El pulso de Hermione se aceleró. – Aquí no eres mas que un trozo de carne que se mueve. Si no fuese porque puede ser divertido molestarte a diario, ya estarias muerta. Obedece, mira al suelo cuando te hablo y ni se te ocurra hablarme si no te doy permiso. ¿Entendido?

Hermione asintió como pudo. El la soltó pero seguia mirandola de forma amenazante.

- Bien. Atenta porque no pienso repetirlo. Me despertaras cada dia a las 9 en punto, ni un minuto mas. Tendrás listo mi baño y no me molestarás hasta que acabe y te de nuevas instrucciones. Si estoy en Malfoy Manor, tendrás lista la comida a las 2 y la cena las 10. – Sonrio de una froma que a Hermione le entraron escalofrios. –Y si me place te llamaré después de cenar

- ¿Pa-para qué?

- Lo descubrirás, sabelotodo. Empiezas mañana. Vete.

Hermione no entendia nada. Cuando la sacó de la celda le pareció el mismo chico del colegio. Pero en este momento le tuvo miedo. No sabia de que podia ser capaz, habia cambiado, nunca la habia tocado hasta ahora. Intento relajarse, Malfoy nunca la tocaria de ninguna otra forma que no fuese dolorosa.

Antes si quiera de girarse e irse, Draco ya habia dado un portazo y habia dejado sola a Hermione en el pasillo.

Cuando llego a su habitacion después de perderse un par de veces solo queria meterse en la cama y dormir para siempre. Suspiró. Iba a ser dificil.

Muy dificil.