Disclaimer:
Todos los personajes que aparecen en este fanfiction, son propiedad de Masashi Kishimoto o están basados en su obra.
Shinobis de konoha: Genins, ilusiones.
Choque.
Ryoshi estaba recargado del tronco de un árbol. Se sentía asqueado por haber participado en algo tan sucio. La banda que llevaba en la frente le apretaba más allá de la incomodidad. Estaba furioso por haber sido arrastrado a ésta situación.
Levantó la vista cuando Koko salió de entre las ramas. Quedaron frente a frente. Después de un momento, Koko apartó la mirada. Entonces llegó Hotaka.
—Tenemos que seguir moviéndonos.
Dijo antes de darse cuenta de lo que ocurría. Ryoshi tenía la mirada fija sobre él.
—No tenemos tiempo para tus estupideces Ryoshi.
—Lo tenemos.
Aseguró Senju.
—De hecho, creo que tenemos que arreglarlo justo ahora, Hotaka.
Ninguno de los dos tenía pensado ceder, y en medio, Koko intentaba no mirar a ninguno. Estaba justo en la situación que quería evitar. Peor aún, pues esta vez ella no era neutral. ¿Cómo podía mediar este enfrentamiento, si se inclinaba por una de las partes?
—No hay nada que arreglar.
Sentenció Hotaka pero no dejo de mirar a Ryoshi.
—No estoy de acuerdo con tus métodos Hotaka.
Declaro Ryoshi ignorando el comentario anterior.
—En serio. Pues yo no estoy de acuerdo con dejar que nos maten.
—Había otras maneras.
—No, no había. ¿Es que no recuerdas lo que firmamos. El papel que nos dieron al inicio, donde aceptamos arriesgar nuestras vidas? ¿O es que ni siquiera lo leíste?
Preguntó Hotaka en tono burlón.
—Eso no tiene nada que ver.
Respondió Ryoshi aún más enojado.
—No había necesidad de atacar a un ninja fuera de combate.
—Jajaja.
Se carcajeo Hotaka, aunque era una risa vacía, falsa.
—¿Qué no ves donde estamos? Esto no es una historia, Ryoshi. No eres el héroe que salva el día. Esto es la vida real. Son ellos o nosotros.
—No estas escuchando Hotaka. Se perfectamente que estamos arriesgando nuestras vidas. Pero enfrentándonos cara a cara. No como buitres, alimentándonos de carroña.
Declaró Ryoshi, casi con calma, pero se notaba que hacía un gran esfuerzo para contenerse.
Era la primera vez que lo veían en ese estado.
—Ryoshi.
Lo llamó Uchiha, intentando apaciguar su ira. Senju la miró con los labios apretados en una fina línea. Al ver a Koko comprendió en seguida lo que ella pensaba.
—No puede ser. ¿De verdad crees en la basura de este?
—Éste mundo es así.
—Pues no es como debería ser...
La voz de Ryoshi se quebró mientras decía ésto. Por un momento parecía que se echaría a llorar, pero cerro los ojos, tragó saliva y se calmó un poco.
Hotaka siguió hablando, harto de los argumentos de su compañero.
—Somos ninjas Ryoshi. Usamos el engaño. Nos escondemos en la obscuridad. Matamos antes de que nos vean llegar. El confrontamiento directo es una deficiencia en la estrategia.
Ryoshi volvió a mirarlo, ésta vez no podía contener su ira.
—Estas describiendo a un asesino, no a un ninja.
Gritó desesperado. Hotaka recargó el peso de su cuerpo sobre un pie, como si estuviera dando por terminada la discusión.
—¿A caso crees que son conceptos diferentes?
Preguntó cruelmente. La ira sobrepaso a Ryoshi, sacándolo de sus casillas. Sus ojos miraron fijamente a los de Hotaka. Éste retrocedió un paso por puro instinto. Ryoshi se lanzó hacia Hotaka rodeándolo con los brazos y ambos cayeron del árbol.
—¿Qué...?
Comenzó Koko, pero algo interrumpió sus palabras. Un kunai paso justo por donde un momento antes se encontraba la cabeza de Hotaka.
—Koko, al suelo.
Gritó Hotaka mientras caía abrazado a Ryoshi. El kunai se clavó en un tronco cercano y los genin cayeron al suelo con un ruido sordo. Durante el trayecto Ryoshi giró, quedando debajo de Hotaka. Koko seguía parada en el mismo lugar, pasmada por lo imprevisto de la situación. Una lluvia de papeles la rodeo. Caían lentamente, como hojas marchitas. Sus ojos se abrieron como platos, sabía que era su fin.
—Fūton: Kiryū.
Anuncio la voz de Hotaka que ya miraba en dirección de Koko... Mientras caían, este pudo ver lo que ocurría y preparo el jutzu para soltarlo en el momento oportuno. Una ráfaga de viento salio de su boca, lanzando los papeles explosivos lejos de su compañera. Aun así, las bombas detonaron antes de que Koko estuviera completamente a salvo. La explosión la mandó al suelo, donde Hotaka la atrapó intentando que el daño fuera mínimo pero la explosión ya había hecho de las suyas.
—Jajaja.
La risa les llegó de todos lados, mientras los tres se levantaban con dificultad. A su alrededor, varios ninjas comenzaron a brotar de la tierra.
—Estamos rodeados.
Exclamó Ryoshi mirando a su alrededor. En su rostro aún se notaban los rastros del dolor provocado por la caída.
—¡En serio, no los había visto!
Comentó Hotaka irónicamente. Ryoshi agitó la cabeza.
—No éstos. Éstos no puedo sentirlos. Están alrededor.
—Un genjutzu.
Concluyó Koko jadeando, por un lado de su cabeza escurría sangre. Su ropa tenía agujeros medio chamuscados por la explosión y su piel, quemaduras de primer grado.
—¿Dónde están los responsables?
Preguntó Hotaka, claramente era el menos afectado por el ataque inicial. Apenas terminó de hablar la risa volvió a escucharse a su alrededor.
—Jajaja.
Mientras se apagaba, los ninjas de humo lanzaron varios kunais. Ninguno esquivó creyendo que, al ser un genjutzu, no les afectaría. Estaban más atentos a que Ryoshi encontrara al usuario de la ilusión.
—Ite!
Se quejó Ryoshi abriendo los ojos, que acababa de cerrar para concentrarse. Sus compañeros vieron como la mayoría de kunais los atravesaban, excepto dos... Senju tenía un kunai en la pierna derecha y otro le había cortado un trozo de la oreja izquierda.
—Que... ¿Que pasó? Creí que era un genjutzu.
Hotaka estaba realmente confundido, siempre había confiado en la habilidad de Koko con este tipo de técnicas.
—Duele demasiado para ser un genjutzu.
Se quejó Ryoshi con una rodilla en el suelo y una mueca de dolor.
—Algo esta mal.
Dijo Koko, intentando pensar en algo que le diera lógica a lo que ocurría.
—Tendremos que esquivar los ataques por ahora. Déjenme pensar un poco.
Avisó a sus compañeros. Luego se hincó en el suelo, cerró los ojos y junto las manos en un sello.
—Rayos... Al menos parece que tienen mala puntería. Jejeje.
Ryoshi reía por no llorar. La caída le había dejado la espalda como carne ablandada, además el dolor en su pierna y oreja casi le sacaron lágrimas. Koko estaba en cuclillas, haciendo un sello con sus manos y Ryoshi apenas podía mantenerse en pié. La situación estaba en manos de Hotaka. Miro a su alrededor, intentando predecir de dónde llegaría el siguiente ataque. Debería haberlo imaginado, los kunais y shuriken salieron de todos lados. Pocas veces se había sentido tan inútil como ahora. Lo único que pudo pensar fue intentar desviar los proyectiles.
"Fūton: Kiryū."
Pensó mientras marcaba un sello con las manos. Enseguida soplo todo el aire que su chacra le permitió. El jutzu tenía la fuerza suficiente para impulsar a una persona por el aire, debería ser capaz de desviar un puñado de kunais. El problema era que no tenia el rango suficiente para desviar todos. Hotaka no podía moverse mientras usaba el jutzu, apenas podía mantenerse en pié debido a la potencia de éste. El jutzu desvió un par frente a él pero a sus espaldas el resto aun seguía su trayectoria. Entonces escuchó el choque de acero contra acero. No tuvo que pensar mucho para saber quién los había salvado en el último momento.
—¿No te han deshojado?
Preguntó intentando que no se notará su inseguridad.
—Ja. No me compares contigo, aliento de perro. Podría hacer ésto todo el día.
Hotaka bufó entre divertido y nervioso.
—Aveces olvido que no tienes el ingenio suficiente para pensar en un mejor insulto.
—Cállate... Tu... Idiota.
—Jajaja. Buen intento cabeza hueca.
Ésta vez la risa había salido más espontánea. Eso ayudó a relajar a ambos. Ryoshi, en un acto de voluntad inquebrantable se apoyó en su pierna sana y se levantó. La mitad izquierda de su rostro estaba manchada por la sangre de su oreja. En su pierna derecha aún se mantenía el kunai, sabía que si lo quitaban perdería mucha sangre. A pesar de todo esbozó una sonrisa brillante.
—No es mi culpa que seas tan cuadrado que no te quede nada mejor.
Por un momento Hotaka quiso odiarlo. No era posible que se levantara con esas heridas y la pérdida de sangre. Además, como había sabido cuáles kunais eran reales y cuáles no. Los ninjas de los grandes clanes seguían siendo una sombra que lo cubría. Que no le permitía ver el sol. Pero no pudo. Ryoshi poseía algo que no tenía nada que ver con su sangre Senju. Hotaka no sabía que era pero lo sentía. Era cálido y tranquilizador y apagaba su enojo como tierra sobre las ascuas de una fogata. Su ira lo hacía sentir fuerte, capaz de llegar a esa cima tan lejana. Perderla lo hacía sentir débil. Aún así, simplemente no podía odiarlo.
—Estúpido Senju. Vas a tener que demostrar tus bravuconerías.
—Maldito Shimura. Espero que puedas seguirme el paso.
Y así, siguieron protegiendo a Uchiha. No podían relajarse, seguían atrapados en lo que fuera esta técnica. Los enemigos no tardaron en recordárselo. Del suelo brotaron más ninjas etéreos empuñando armas arrojadizas. Hotaka sabía que hacer pero también que solo estaban retrasando lo inevitable. Solo era cuestión de tiempo que agotara su chacra, entonces solo el malherido Ryoshi podría hacer algo para defenderles, hasta que se le acabaran los shuriken y kunais... Sin pensarlo mucho más, soltó su porta shuriken y se lo lanzó. Ryoshi atrapó el paquete al vuelo, sin siquiera una señal y sacó un par de armas que arrojó al instante siguiente. Hotaka volvió a lanzar su único jutzu con naturaleza elemental. Entre los dos detuvieron la nueva tanda pero estás seguían llegando. Por la derecha, por la izquierda, por detrás. En algunas ocasiones de todos lados a la vez. Repelieron cerca de una docena de oleadas. Si alguien les hubiera preguntado, ambos contestarían al instante que ésto no era nada. Que, como había dicho Ryoshi, seguirían todo el día. Pero la realidad era diferente. Ambos cayeron al suelo de rodillas, tercos como eran ninguno caería antes que el otro pero juntos, eso podían manejarlo. Hotaka jadeaba exhausto, Ryoshi de dolor. Ademas las armas arrojadizas se habían acabado. El siguiente ataque no podrían detenerlo aunque quisieran.
Los kunais salieron de todos lados. Estaban rodeados y esquivar no serviría de nada si no sabían cuáles eran reales. Entonces Koko se levantó. Sus manos formaban un sello y una volita gris colgaba entre ellas. Abrió los ojos y la dejó caer. Esta se estrelló contra el suelo y al instante soltó un humo blanco que cubrió al equipo 11 por completo.
No pasó mucho antes de que este se dispersara. Koko estaba de rodillas en el suelo, respirando pesadamente. Hotaka recibió un kunai en un brazo y otro en el estómago, ademas de varios shuriken en el pecho y en las piernas. Ryoshi tenía un kunai en la cabeza justo en medio de los ojos. El resto de proyectiles se habían repartido por sus extremidades. La ilusión había terminado...
Hierba mala.
Naruto había salido volando por un jutzu de aire. El más potente que habían visto jamás. Un ninja de la hierba intentó hacerse pasar por el, pero Sasuke le había tendido una trampa y este cayó en redondo. Al menos eso creían...
En cuanto Orochimaru se dio cuenta de que las tácticas de Sasuke eran ridículas, decidió probar su habilidad de pelea. Pero antes de eso, un poco de miedo como aperitivo no estaría mal. El Sanín los atacó con un genjutzu, ni siquiera uno muy fuerte. Los genin incluso sabrían enseguida que no era real. De la kunoichi lo esperaba, pertenecía a un clan insignificante sin ninguna clase de talento. Pero no del Uchiha. Había escuchado que los Uchiha eran invencibles en cuanto a genjutzu se refería. Sin embargo los dos genin estaban paralizados de miedo.
Orochimaru estaba decepcionado. Realmente creyó que Sasuke Uchiha sería el heredero apropiado. Teniendo en cuenta que Itachi había escapado de él su hermano era un gran prospecto. Decidió que los eliminaría solo por que estaba hartó de sutileza. Esconderse en Konoha había sido más problemático de lo que esperaba. El cuarto Hokague parecía casi omnipresente con ese jutzu del segundo.
Para su sorpresa, el niño Uchiha había recurrido a una acción desesperada. Enterrando se un kunai para poder reaccionar y esquivar los que Orochimaru lanzó. Eso despertó la curiosidad del hombre serpiente. Sasuke no era tan inútil después de todo.
Siguió atacando, mandando a sus serpientes para arrinconarlo. Intentaba despertar esa parte de los shinobis que desea sobrevivir desesperadamente. Eso que, a algunos, los impulsa a avanzar un paso más y a otros los obliga a huir sin mirar atrás. Quería ver de que tipo era el Uchiha. Pero él simplemente se mantenía retrocediendo y esquivando. Había hecho una acción desesperada y solo le había servido para no quedarse pasmado. En algún momento pensó en usar a la chica pero a Sasuke no parecía importarle mucho.
En ése momento llegó Naruto. Había mandado a una serpiente a eliminarlo, pero el hijo del Hokague se había librado. Si no fuera hijo de Minato, Orochimaru habría intentado algo con él, pero estaba más en el centro de atención de lo que podía manejar.
—... Por cierto. ¿Cuál era la contraseña?
Dijo el rubio para terminar su entrada dramática. El enano le recordaba un poco a Jiraiya. Los recuerdos de su antiguo equipo de Konoha aún ocupaban su mente, cuando Uchiha hizo algo que confirmo los temores del Sanín.
—Esta bien, toma el pergamino y déjanos ir. ¿Eso es lo que quieres, no?
Orochimaru estaba nuevamente decepcionado, pero sonrió para ocultarlo.
—Si, es lógico. Las presas a veces prefieren dar algo más valioso para distraer al depredador y salvar sus propias vidas.
—¿De que hablas Sasuke? Debes estar bromeando.
—Cállate Naruto. No sabes en lo que te estás metiendo.
Orochimaru los miraba discutir en medio de la peor situación posible. Al parecer el rubio era capaz de influir en Sasuke, eso no era bueno para el. ¿O si?
—Tómalo.
Dijo Uchiha lanzándole el pergamino, pero el rubio hizo algo que abrió muchas posibilidades. Saltó sin pensarlo y atrapó el pergamino antes de que llegara a Orochimaru.
—¿Quién eres?
Preguntó Naruto mientras guardaba el pergamino en su porta shuriken. Incluso Orochimaru quedó pasmado por la estupidez del hijo del Hokague. Habría reído si no estuviera en medio de una representación.
—¿Qué estupidez dices Naruto?
Preguntó perplejo el acusado.
—Pero, el es Sasuke.
Comentó Sakura confundida.
Seguramente sus compañeros creían que se había vuelto loco.
—No hay manera... Puedes parecerte a él, moverte como él, hasta sonar como él. Pero no eres Sasuke. El Sasuke que conozco no se rinde tan fácilmente, no señor.
Orochimaru casi tuvo un orgasmo en ese momento. Definitivamente el rubio influía en Sasuke, y eso le daría justo lo que buscaba. Uchiha estaba sin habla, impactado por el razonamiento de Naruto. El rubio se dio la vuelta encarando a Orochimaru, sin saber que estaba frente a uno de los legendarios sanin de konoha.
—No se quién eres y no me importa. Ahora, nos darás el pergamino o te lo quitaré a la fuerza.
Orochimaru sonrió aún con la cara de la kunoichi de la hierba.
—Esto será entretenido.
Dijo y enseguida hizo una invocación. Una gran serpiente apareció bajo su mano destrozando los árboles de alrededor en el proceso. Ésta atacó a una orden de Orochimaru pero Naruto y Sasuke la esquivaron a tiempo. Sakura estaba fuera del alcance de su ataque. Orochimaru se sostenía con chacra sobre la cabeza de la invocación, guiando sus arremetidas. Naruto profirió un grito de batalla cuando tuvo a la serpiente enfrente, y se lanzó al ataque. Con puños y patadas, sorprendentemente, el rubio logró hacerla retroceder. Sin embargo el sannin no se iba a quedar de brazos cruzados. Usó su lengua para atrapar a naruto por los hombros. Mientras Naruto se quejaba de lo asqueroso que era eso, su contrincante lo arrojó con violencia contra un árbol cercano.
Sasuke estaba pasmado viendo la pelea. Orochimaru no estaba seguro de lo que pasaba por su mente, pero tenía una agenda que cumplir. Con una rapidez sorprendente para una criatura tan grande, la serpiente se abalanzó contra Sasuke. Éste abrió mucho los ojos pero no pudo hacer más. La serpiente se estrelló contra algo y se detuvo en seco, así el sannin comprobó una de sus sospechas. El hijo del cuarto era un jinchuriki, era lo único que podía explicar tanta fuerza.
—¿Oye... no estás herido verdad...? Miedosito.
Escuchó decir a Naruto. Desde donde estaba sólo podía ver la cara del Uchiha, pero era todo lo qué necesitaba. Acababa de confirmar otra de sus sospechas. El chico sería de los que avanzan y cuando avanzara lo suficiente sería suyo. Naruto influía en Sasuke de una manera extraordinaria. El rubio ya había hecho suficiente pero aún podía sacarle algo más de jugo. Volvió a agarrarlo con su lengua y lo atrajo hacia si mismo.
—No, que asco. ¡Bájame ahora mismo!
Naruto se debatía con fuerza para que lo soltará pero el agarre era demasiado fuerte. Lo primero que hizo fue levantar su ropa. En el estómago de Naruto encontró el sello que contenía al kyubi. Era un sello que dejaba salir un poco de chacra cada vez. No sería bueno que al matarlo saliera el kyubi e interrumpiera sus planes, así que bloqueo por completo el flujo con su propio sello. Orochimaru sonrió pensando de que manera causaría una mayor reacción...
Una patada en la cara interrumpió sus cavilaciones y un kunai cortó su lengua por la mitad. Era Minato. Abrazó a un Naruto inconsciente por lo violento del sello de Orochimaru.
—Debí saberlo.
Dijo, luego salto a la rama donde estaba Sasuke y lanzó un kunai a la serpiente. En cuanto la tocó, está desapareció sin dejar más rastro que los árboles destruidos con su tamaño.
—Minato, que sorpresa. Quién diría que eres tan sobre protector con tu hijo.
Dijo el sanin sin salir de los árboles en los que se escondía.
—¿Qué quieres aquí Orochimaru?
Preguntó el Hokague. Sakura y Sasuke estaban sin habla, viendo al cuarto en persona enfrentarse a una genin de la hierba.
—Lo mismo que todos.
Respondió Orochimaru con su voz melosa.
—Quiero comprobar la capacidad de konoha.
Tenía una sonrisa en su boca, pero estaba preocupado. No tenía ninguna preparación para pelear contra Minato. Debía escapar por ahora o los dos terminarían muertos. El muy desgraciado le había interrumpido en el peor momento, justo cuando estaba por marcar a Sasuke con su maldición.
—Por cierto. Tengo a un par de estudiantes en la prueba. No se te ocurra detenerla, Minato, quiero ver a donde llegarán.
—No estás en condiciones de exigir nada Orochimaru.
—En serio. Bueno, entonces has lo que quieras. Yo haré lo mismo.
Dijo Orochimaru sonriendo con malicia mientras desaparecía en un árbol...
De vuelta.
—¿Que mierda fue eso?
Preguntó Ryoshi recargado con un brazo en Koko. Los tres estaban exhaustos pero tenían que alejarse de los enemigos. Avanzaban como podían.
—Era un genjutzu. Uno muy poderoso.
Contestó Koko respirando pesadamente.
—Que bueno que sabes de eso.
Se alegró Ryoshi. En su rostro había una sonrisa, aunque deformada por el dolor.
—Eres increíble Koko. Nos salvaste.
La aludida no respondió. Se notaba molesta, como si algo no fuera como planeaba.
—¿Estamos fuera?
Preguntó Hotaka con una mezcla de miedo y curiosidad. Entonces Ryoshi se percató de la actitud de su compañera y la miró con el mismo temor que Hotaka.
—Si. Estamos a salvo.
Dijo Koko, tranquilizando los, pero su cara aún mostraba molestia.
—¿Entonces que sucede? ¿Por que esa cara? Deberías estar feliz, descubriste su juego y nos salvaste.
Ryoshi se estaba preocupando de verdad. ¿Había algo detrás de esa técnica que pudiera dejar secuelas?
—No fui yo... Bueno, si pero, era un jutzu muy avanzado. Fue demasiado fácil.
—¿Fácil? Pero si casi morimos.
Exclamó Ryoshi alarmado. Pasaría al menos un par de días antes de que pudiera volver a andar normalmente.
—No me refiero a eso. La ilusión que use para despistarlos fue una acción desesperada. Era de baja calidad. Creo que... No, estoy segura de que no los engañamos.
—Entonces. ¿Por que no nos están persiguiendo? No nos están persiguiendo ¿verdad?
—Es posible, pero no lo creo.
—¿Entonces?
—Cállate Senju. Déjala explicar.
La tensión estaba subiendo rápidamente. Mientras Hotaka y Ryoshi esperaban una respuesta. Koko seguía mirando hacia el frente medio perdida en sus pensamientos.
—Creo que nos usaron como ratas de laboratorio.
Declaró por fin.
—Ese genjutzu es muy avanzado. Si escapamos de el, es por que a esos tipos les importaba algo más. Piensen un poco. El objetivo de esa trampa era cansarnos. Eso solo es efectivo si el usuario no gasta chacra, por lo menos no mucho. Éste gasta bastante. Nosotros caímos en el, por que no nos estábamos moviendo, pero eso es raro en este examen. La mayoría de equipos están huyendo o cazando. Para combatir eso necesitarían preparar una área muy amplia. Un kilómetro, tal vez más. Ésos tipos estaban buscando fallas en su trampa. Y creo que les mostramos por lo menos una.
El silencio volvió, los tres sabían que Koko no estaba equivocada. Hasta que Hotaka lo rompió.
—Significa que van a usar esa trampa en algún otro lado. Seguramente cerca de la torre.
Koko asintió preocupada.
—No quiero volver a caer en eso. No estoy segura de que incluso un chunin pudiera escapar.
—Entonces tenemos que terminar el examen antes de que eso ocurra.
Sentenció Ryoshi. Sus palabras habrían sonado inspiradoras, si el shinobi no estuviera recargado de Koko para poder moverse a su ritmo.
—Antes de eso tenemos que descansar y sanar nuestras heridas.
Señaló Koko. Los tres estaban exhaustos. Koko no parecía afectada, pero las quemaduras provocadas por la explosión podían complicarse. El que estaba en peor estado era Ryoshi. Había perdido bastante sangre.
Siguieron andando entre los árboles, buscando un lugar donde descansar. Era una tarea desgastante y monótona. En su estado no podían seguir buscando por mucho más, pero detenerse en cualquier lugar era peligroso. Al caer la noche por fin encontraron un árbol suficientemente grande y frondoso para esconderse.
—No será cómodo, pero estaremos a salvo. Espero.
Comentó Koko mientras ayudaba a Ryoshi a sentarse en una de las ramas más gruesas. Hotaka los miraba desde otra rama cercana. Estaba agotado pero intentaba no demostrarlo. La garganta le ardía y sentía los labios como cuero viejo.
—Entiendo por que.
Dijo Ryoshi cuando estuvo recargado del tronco. Respiraba agitado y antes de seguir hablando, una mueca de dolor cruzó su cara. —Antes de que empiecen, tenemos que curarte.
Cortó Koko mientras buscaba algo en su porta shuriken, pero Ryoshi no lo permitió. Sabía que esto era necesario. Agitó la cabeza negativamente. El sudor y la sangre se mezclaban en su cara.
—Ya me curaré yo mismo. Antes tengo que decir ésto.
Koko dejó de buscar y miro a Ryoshi, luego a Hotaka, por último suspiró y se sentó en la rama resignada.
—Entiendo lo que querías decir con "ellos o nosotros" y entiendo que a veces no hay opción. Pero no siempre es así. De hecho no siempre funcionará ese método.
Ryoshi hizo una pausa para dejar que Hotaka respondiera.
—Es cierto. En ocasiones se necesita la fuerza bruta.
Dijo muy serio, concediendo está a Ryoshi.
—Bueno decidido. El siguiente pergamino lo buscaremos a mi manera.
Sentenció Ryoshi con una gran sonrisa.
—¿Qué? Eso no...
Hotaka quería alegar pero una mirada de Koko lo detuvo en seco.
—Bien. Pero aún tenemos que descansar y curarnos. Lo haremos a mi manera mientras tanto.
—Bien.
Dijo Ryoshi.
—Bien.
Dijo Koko y se recostó, exhausta, en la rama en la que estaba sentada...
Ya era el atardecer del tercer día. El equipo 11 se había tomado la noche del segundo y casi todo el tercer día para sanar sus heridas. El chacra de Ryoshi ayudó bastante en esta tarea. Las quemaduras de Koko no se complicaron y solo necesitaba recuperar el chacra perdido. Hotaka estaba en la misma situación. Senju por otro lado, pudo cerrar bien la herida en su pierna, pero su oreja izquierda ya no tenía el lóbulo...
Habían comido peces pues ninguno tenía idea alguna sobre caza. Koko había hecho una red con su alambre. Al parecer todos los Uchiha llevaban un poco encima, por cualquier eventualidad.
Encontrar el río había sido un reto, ya que debían cuidarse de que no los viera otro equipo. Al final Hotaka usó su jutzu de aire para elevarse y buscar desde el cielo. Tuvieron suerte de que en ese momento nadie miraba hacia arriba o habrían tenido problemas. Cuando llegaron al río encontraron a un trío de ninjas en un estado aún más penoso que ellos. Eran el equipo 7. El hijo del Hokague, el heredero Uchiha y una kunoichi que ninguno conocía. En cuanto los vieron acercarse, se pusieron en guardia. Pero Hotaka insistió, de manera mordaz, en que no robarían el pergamino a un grupo tan patético. Ryoshi lo secundó y Koko no hizo nada por suavizar el mensaje. En cuanto consiguieron un buen número de peces, Koko amarró 3 con el alambre que le sobraba y se lo entregó al equipo 7.
—Sería terrible que el heredero Uchiha no terminara el examen. No nos avergüences.
Dijo antes de seguir su camino. Eso definitivamente subió un poco la moral del equipo 11.
Durante todo el día comieron peces. Ryoshi declaró que no volvería a comer pez en su vida. No volvieron al árbol de la noche anterior por precaución, así que anduvieron bagando por el bosque siguiendo las indicaciones de Hotaka.
La noche ya estaba cayendo. Pronto comenzaría el cuarto día y aún les faltaba un pergamino.
—¿Como están?
Preguntó Hotaka en un susurro. Acababan de parar entre la maleza y la luna ya se notaba alta en el cielo.
—Solo necesito descansar.
Respondió Koko. Las quemaduras ya no se notaban. La única prueba de que llevaban tres días en el bosque era la tierra en su ropa y los agujeros de la explosión.
—Pues yo estoy fenomenal.
Exclamó Ryoshi con entusiasmo. Estaba ansioso por tomar las riendas para conseguir el pergamino del cielo.
—Eso espero, porque tu idea es una tontería.
—Dará resultados. Ya verás.
Ryoshi tenía una amplia sonrisa. Mañana podría olvidarse de la forma en como obtuvieron el primer pergamino, o por lo menos tendría otra cosa en que pensar.
—No tenemos mucho tiempo.
Alegó Koko. Aun tenían 48 horas, pero si no querían toparse con el genjutzu del segundo día, el plazo se reducía mucho. Hotaka le daba vueltas al asunto en su cabeza. La idea de Ryoshi era descabellada cuando menos, pero si daba resultado estarían del otro lado. Con suerte llegarían a la torre mucho antes de que los tipos del genjutzu pudieran prepararlo.
—Yo haré la primera guardia y Koko la segunda.
Declaró por fin. Ryoshi lo miró confundido. El cambio abrupto lo descolocó y no escuchó su turno de guardia.
—¿Y yo?
Preguntó con cara de estar perdido.
—Tu no harás guardia. Sera mejor que mañana estés lo mejor posible.
—Pero...
Quiso quejarse Senju, a pesar de que había accedido a aceptar sus decisiones. Hotaka lo interrumpió antes de que el mismo supiera lo que iba a decir.
—Mañana tendrás al equipo en tus manos. Lo que hagas decidirá si pasamos a la última fase del examen o no. Ahora duerme.
Durante un instante Ryoshi boqueó como un pez fuera del agua.
—Senju. Prometiste que lo haríamos a mi manera hasta que empecemos a buscar el pergamino. ¿Recuerdas? Ahora duerme.
Ya sin argumentos, Ryoshi chasqueó la lengua.
—Bien.
Dijo y se tiró en el mismo lugar en el que estaba, dándole la espalda. Hotaka intentó mandar a Koko a dormir igual que a Ryoshi pero cuando le dirigió la mirada ella ya tenía los ojos sobre el. Su rostro no decía nada. Era una máscara inmutable como... bueno como cualquier Uchiha. Intentó apartar la vista... o no quería, o no pudo. Los ojos negros se atraían como imanes. Al final, Koko apartó la mirada y se echó a dormir dejando a Hotaka a solas con sigo mismo.
Fin del capitulo.
Notas:
Bueno, se que no es el primer miércoles del mes, pero el anterior fue febrero. Es más corto. ;P
Hierba mala; sobre eso. Se tenía que decir y se dijo. XD La verdad es que si lo piensas Naruto es el estratega del equipo 7. Ideo el plan contra Zabuza, contra los tipos del genjutzu, que también aparecen en este capítulo. Incluso contra Gaara uso la cabeza, figurativa y literalmente, mientras Sasuke se estrelló contra la pared confiando en el poder del Chidori y solo logró cansarse. Es la verdad.
Cameos; planeo meter uno en cada capítulo, aunque no es seguro. Así que no se azoten si no llevan una buena cronología. De otro modo tendría que poner capítulos sin mis chicos del equipo 11. Eso no pasará.
Creo que es todo.
Suerte, bye.
