Nota de Autor: ¡¡Holaa!! ¡Ya volví! (Mas explicaciones abajo).


Capitulo 1: ¿La Ciudad Mapache?.


«Presentimientos, que se transforman

en espantosas realidades»

—Anónimo—


Mikaela suspiro.

Hacía apenas unos pasos que dejo atrás la señal de indicación y muy pronto todo su anterior alivio se había desvanecido por completo.

Por alguna razón, en cuanto paso el cartel, algo cambio.

Una inexplicable inquietud se adueño de ella. Y por más que lo intento, no pudo quitarse de la cabeza la sensación de que repentinamente entro en una especie de mundo aparte al que decididamente no pertenecía. Incluso el aire pareció más espeso y frio que antes.

Reprimiendo un escalofrió, la joven oteo su entorno.

Nadie.

No había nadie cerca.

Ni personas, ni animales.

Lo único que se veía desde tiempo atrás eran faros naranjas, hectáreas de monte o campos llanos, calles de duro cemento y todos los demás elementos normales de una ruta.

Maldita imaginación.

Ciertamente, la mera idea de andar caminando por una aislada carretera bajo la moribunda luz del crepúsculo no la entusiasmaba para nada. Si no fuera porque llegar a Raccoon City era primordial para ella, jamás hubiera salido del cálido abrigo de la casa de su abuela en New York...

Mikaela bufó.

Frustrada, sacudió ligeramente la cabeza para quitarse esos pensamientos y se paso una mano por el pelo, sintiendo como algunos mechones oscuros caían desde su desordenado rodete sujeto con dos palos chinos. La idea de poder arrancarle un ojo a alguien con ellos en caso de emergencia la consoló un poco.

Pero de todos modos, debía apresurarse o anochecería del todo.

Y como si fuera una señal del destino, en ese momento lo escucho: el habitual sonido de las llantas raspando el suelo de cemento, y la luz blanca de los faros iluminándola desde atrás.

Durante un segundo, dudo; con su mente evaluando cuidadosamente todos los peligros que una adolescente de apenas dieciocho años corría al hacer autostop con un desconocido. Pero al final, decidió arriesgarse –tal cual había hecho hasta ahora, que por algo estaba ahí– y por eso Mikaela se volteo, levantando la mano en la clásica señal y dando algunos saltitos igual que una animadora de secundaria loca.

En un principio, el auto –o más bien un Jeep, de esos que usa la gente para hacer safari en las películas– siguió el camino sin ninguna alteración. Sin embargo, pronto cambio su rumbo y se fue acercando hasta donde estaba ella mientras bajaba la velocidad.

«¡Éxito!» Pensó Mikaela cuando el Jeep paro a su lado.

Repentinamente, la típica enseñanza de la abuelita resonó en sus oídos – ¡No hables con extraños!– y pese a que su propia abuela nunca se lo dijo, no estaba de mas tener un poco de cuidado extra, ¿Cierto? No debía que olvidar que estaba en una carretera, sola, de noche y con un desconocido...

Que tenía un auto y la llevaría donde quisiese.

—¿Un aventón hasta Raccoon City? —

Pregunto finalmente, mandando todo al caño.

Y él hombre, asomado a la ventanilla, asintió.

Varios minutos más tarde, Mikaela se encontraba sentada cómodamente en los asientos traseros del Jeep, distraídamente mirando por la ventana mientras el hombre manejaba en silencio por la carretera.

—Oye... ¿Cuál es tu nombre, por cierto? —

La joven parpadeo al escuchar la carrasposa voz del rubio, irrumpiendo sus pensamientos de la nada.

—Mikaela, pero puedes decirme Mika —

La morena se encogió de hombros despreocupadamente, consciente de que él podía verla desde el espejo retrovisor. Efectivamente, le sonrió ante su respuesta, mucho más entusiasmado que antes.

—Yo soy Leon Kennedy, un gusto —

—Igualmente —

—Y a todo esto ¿Que hacías en la carretera a estas horas? ¡Es peligroso! De verdad, tienes suerte de que sea policía, o sino quien sabe que...—

La adolescente, que se había desconectado mentalmente ante el esperado regaño, parpadeo al escuchar el principio de la última frase: ¿El tipo era policía? Vaya, ni se había dado cuenta. Y eso que era difícil pasar por alto al hombre rubio de ojos celestes ataviado en un...maldito uniforme azul de policía.

Dios, mira que era distraída.

Pero espera…

—¿Eres policía? —interrumpió sin querer su regaño, miles de cosas pasando por su mente para notarlo —

El rubio, sin parecer ofendido por eso, asintió.

—Sí, hoy es mi primer día de trabajo —

Y Mika se desinflo. Si ese era su primer día allí, era probable que no supiera nada de los asuntos policiales del lugar, por lo que no valía la pena preguntarle algo; solo levantaría sospechas. Así que sacudiendo la cabeza para quitar esos desesperanzadores pensamientos, Mikaela rumio por un momento, pensado en la pregunta que le hizo antes de que ella lo interrumpiera tan bruscamente.

—Estaba tratando de llegar a Raccoon City —respondió al fin, tratando de sonar un poco más amigable—Pero parece que todos los buses tienen el recorrido a la ciudad cancelados y por eso solo conseguí que me dejaran en una gasolinera cercana —

Leon frunció el ceño, extrañado.

—¿Recorridos cancelados? Eso es raro...—

Como toda respuesta, Mikaela volvió a encogerse de hombros.

—Yo también me sorprendí. No es algo que ocurra todos los días, y por eso termine haciendo autostop —

El policía entreabrió los labios, aparentemente para seguir la conversación, pero de pronto pareció distraído con algo de afuera. Su expresión se puso seria.

—Prepárate, pronto llegaremos —

Y tal como el dijo, en un par de minutos, por fin abordaron la ciudad. Mikaela miro su entorno interesada, dado que realmente jamás había estado en el poblado. Las calles del lugar eran estrechas y las veredas estaban alumbradas intermitentemente por faros, su luz reflejándose en los vidrios de las casas o comercios. Diversos autos se apilaban en el borde del cordón de la acera. En algunas paredes, anuncios publicitarios y viejas propagandas se descascaraban por el tiempo.

Aquello último la hizo fruncir el ceño de pronto. Ojeo nuevamente la aparentemente normal escena urbana, analizando mejor todo. Un aire tétrico y abandonado flotaba en el ambiente, con el aire pesado y de brisa fría ¿Esa ciudad siempre se vería así? No tenia respuesta a eso, pero algo anormal se cernía en el poblado. Después de todo, tan solo eran las ocho y media pasadas ¿No debería haber tráfico o gente por las calles? ¿Acaso en esa localidad nadie salía o por lo menos se asomaba hacia afuera? ¿Tendrían política de toque de queda?

Una repentina sensación de expectación la envolvió, conforme un mal presentimiento se cernía sobre ella; creciendo aun más en cuanto pasaron por un callejón donde unas sombras extrañas parecían moverse entre las bolsas y contenedores de basura. Diablos, es en esos momentos cuando se arrepentía de ser tan adicta a los filmes de terror y el gore de clase B.

A la par que avanzaban sobre el pavimento, un horrible olor dulzón –parecido a aquel que sale de un contenedor lleno de frutas y carnes que no se sacan por todo un año– zigzagueo en el aire hasta invadir el auto. Lo bastante fuerte para que Leon también lo sintiera, motivo por el cual fue reduciendo gradualmente la velocidad del auto, registrando cada detalle del camino con seriedad.

Mika tosió. Y Leon arrugo la nariz.

Algo raro pasaba en Raccoon City…

...O tal vez no, porque en ese instante, la luz del coche alumbro a una esquina en donde una pareja de borrachos avanzaba torpemente.

Mikaela podría haber hecho como el rubio policía, quien relajo notablemente sus fracciones en alivio, pero ella aun no se fiaba. Por alguna razón, la anterior alarma no se le iba y una parte de su mente le chillaba que regresara por donde vino lo más rápido posible...

¡Irrrch!

La morena ahogo un grito, cuando sorpresivamente Leon aplasto el pie en el pedal del freno con brusquedad, para evitar la jauría de manchas negras que se movieron del suelo frente a ellos. Mirando a través del vidrio delantero, ella noto que eran pájaros: cuervos negros.

Los cuales picoteaban una larga bolsa de basura en el asfalto a la par que algunos batían sus alas.

¿Quién diablos dejaba basura tirada por allí como si nada? ¿No se suponía que era una ciudad privada, llena de mujeres ricas y todo tipo de peces gordos? Aparentemente ni ellos se salvaban de la suciedad y contaminación ambiental…

Y entonces algo en su mente hizo clic.

«¡Carajo!»

Mirando mejor por el vidrio, ella abrió mucho los ojos, tan impresionada como horrorizada al caer en cuenta de algo.

El banquete de los bichejos…no era basura.

Sino un cuerpo humano reposando boca abajo en el suelo.

Una mujer específicamente, de pelo rojizo, en un charco rojo de algo que no parecía ser ketchup o pintura.

Era horrible ¿Qué le habría pasado para terminar así?

—Quédate dentro —

Mikaela fijo su vista en Leon, quien había formulado la orden. Asintió aprobando lo que dijo, después de todo era el policía ahí y debía saber qué hacer en esa situación. Con una última mirada hacia ella, el rubio se doblo contra el asiento y busco debajo, sacando un arma que luego cargo con un cartucho que saco de la guantera.

Y entonces él salió.


Nota de Autor

: ¡Gracias por llegar hasta aquí! Espero que haya sido de su agrado. Por cierto, no sé si se puede contestar por aquí, pero en caso contrario, hago una muy rápida contestación a mi primer review.

-mr rollins: Desde ya, muchas gracias por tus palabras! Y en respecto a lo de las parejas, me gustan todas mientras estén bien escritas, ya sea el típico Leon x Claire o el raro Wesker x Tofu, jaja (Si, una vez leí uno en chino creo y fue extraño). Con que sea entendible y bien desarrollada me basta, aunque admito que prefiero a Leon soltero, no sé porque XD. ¡Cuídate tu también y gracias por comentar! Besoos :3