HOLA!

Aquí os traigo el capítulo 2.

Este va a gustaros, porque nuestra familia por excelencia, ya sale al completo.

Espero que os guste...

**ACLARACIÓN: El texto que está en cursiva, son pensamientos que tiene Bella, y que Edward puede escuchar. Si habéis sido observadoras, os daríais cuenta de que Edward no puede escuchar "todos" los pensamientos de Bella. **


CAPÍTULO 2


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En una posición un tanto cobarde, me quedé en la puerta, a la espera de que el Sr. Black le diera a mi tío la noticia de mi llegada.

La habitación, aunque estaba bien ventilada y aromatizada por un vaporizador, tenía un trasfondo a olor a medicamento. El tratamiento paliativo del cáncer terminal era fuerte, mucho, y al sudar e impregnarse en la ropa, el cuarto olía.

Había estado poco tiempo en la planta de oncología en mis prácticas, pero el ligero tufo era reconocible.

"Esto irá a más… Así que prepárate."

- ¿Sí? ¿Y dónde está? Dile que pase… ¿Bella? - Su voz había cambiado ligeramente.

Siempre había tenido un tono enérgico y algo grave. Era una voz bonita de escuchar. Ahora se sentía cansada y envejecida.

- Hola tío Charlie - Asomé la cabeza por la puerta. De pronto me sentía igual de asustada que aquella chiquilla de seis años - Aquí estoy. - Susurré tímidamente.

- ¡Oh! Que preciosa estás. Te has convertido en una mujer hermosa. - Sonrió con gesto cansado. - Siempre supe que lo serías. Hermosa e inteligente. Bella… como tu nombre. - me guiñó un ojo.

Siempre me decía eso:, y siempre me sacaba una sonrisa soñadora:

"Eres Bella como tu nombre"

"Qué feliz hubiera sido aquí con él"

- Gracias. - Respondí seca. El pensamiento me había avinagrado el carácter en un nanosegundo.

- ¿Lo recuerdas? - Preguntó esperanzado.

- No. - contesté áspera y directa. - La verdad que no tengo demasiados recuerdos de aquella época.

Su rostro se descompuso en una mueca de desilusión.

- Voy a subirte la cena - Billy salvó la situación, rompiendo el silencio. - Bella, ¿lo ayudas a sentarse en la butaca y le preparas la mesa?

- Claro, por supuesto.

Charlie podía moverse, más o menos, por él mismo. Así que solo tuve que darle mi brazo para que se apoyara.

En cuanto su cálida y ahora, decrépita mano, tocó mi brazo, me recorrieron mil sentimientos.

Recuerdos de mi niñez aquí… Y no había ninguno malo. Bueno… solo uno: cuando tuve que irme.

Charlie tomó él solo la mitad de la cena, la otra parte se la dio Billy, ya que el movimiento repetitivo lo fatigaba.

Después de cenar, lo aseamos un poco entre Billy y yo.

- Bueno campeón, toca moverse un poco, ¿de acuerdo?

- Está bien. Hoy no me encuentro tan torpe y cansado - Billy le sonrió y me fue indicando cómo ayudarle a levantarlo.

- Camina hasta la silla él solo, aunque es necesario que estés a su lado, dándole el brazo para que tenga apollo. - Me explicó. - Luego lo sientas en la silla y lo bajas hasta el salón. Le gusta ver un poco la televisión.

- Y cuando hace bueno, damos un paseo. El aire fresco me reconforta. - Explicó él mismo. - Si hace malo, me quedo en el porche un rato.

- Está muy bien que te dé el aire. Te hace bien. ¿Bajas al pueblo? - Le pregunté.

- De vez en cuando. Me marean a preguntas - Rodó los ojos. Siempre intuí que había heredado esa manía de él. - Se que lo hacen por bien, pero… tras explicar lo mismo a diez personas, la once ya me resulta molesta.

- Normal.

Billy aprovechó a explicarme la rutina de aseos, baños y cambio de ropa.

- De forma habitual se baña tres veces por semana, el resto de días, lo hacemos como un aseo, con una esponja de lavado en seco. Para los baños, viene un chico. - Suspiró - Emmet… Cullen. - Abrí los ojos, sorprendida - Es otro de los hijos de los Cullen.

- ¿Cuántos hijos tienen? - Pregunté curiosa.

- Cinco - Abrí los ojos, alucinada. - Pero no son suyos biológicos. Son adoptados. Son tres por un lado, Emmet, Alice y Edward y Rosalie y Jasper por otro. - Suspiró, como si algo le molestara.

- Billy, no suspires así… - Lo regañó mi tío, a lo que yo fruncí el ceño, curiosa.

"¿No eran hijos biológicos? Pues el parecido entre Jasper y los señores Cullen era asombroso. Tenían la misma palidez, la elegancia al caminar, el evidente atractivo físico y… los ojos. Tenían el mismísimo color ambarino."

- Los tres primeros, son hijos de una prima de Carlisle, se quedaron solos cuando murió su madre, que era viuda. Y los otros dos, son ahijados de Esme, de unos familiares lejanos que murieron en un accidente de tráfico. Ellos no pueden tener hijos propios, y están más que sobrados de medios económicos. Así que los acogieron a todos y les dieron su apellido.

Me limité a asentir. En cuanto pronunció la palabra "adoptar", un nudo se me quedó atascado en la garganta y un resquemor crecía en mi corazón.

Charlie se dio cuenta de mi cara, por lo que cambió de tema.

- Emmet solo viene a ayudar con el baño. A meterme en la bañera, y sacarme. Alguna vez también ayuda a enjabonarme, pero solo cuando estoy muy entumecido y no puedo ayudar a Billy. - Explicó. - A él todas esas cosas de agujas y sangre le dan mucho repelús. Según me explicó un día Carlisle, algo le pasó de pequeño, un accidente o algo así, y quedó impresionado por la sangre.

Mientras Charlie me explicaba eso, no pude evitar fijarme en las muecas un tanto extrañas que ponía Billy.

Como ese día hacía bueno, Billy vistió a Charlie y salieron a dar un paseo por los alrededores, mientras yo me instalaba. Ya que entre visitas y explicaciones, no me había dado tiempo a nada.

Coloqué lo esencial en el lavabo y me di un baño relajante. Hacía tiempo que no disponía de una bañera y disfruté del momento, poniendo un poco de música en mi móvil.

Billy ya me había dicho que estarían fuera un par de horas, así que disponía de tiempo para mí.

Lo necesitaba.

· - · - · -

EN LA CASA CULLEN…

Carlisle y Esme llegaron a casa muy animados, charlando entre ellos, acción que llamó la atención de sus hijos, ya que sus ánimos tras volver de visitar a Charlie solían ser bastante tristones.

- Muy contentos venís - Alice salió a recibir a sus padres adoptivos, dando saltitos.

- Sí. La verdad que sí. - Esme le dirigió una mirada amorosa a su esposo.

- ¿Y a que se debe? Porque no creo que Charlie haya mejorado - comentó Jasper saliendo también al hall, y apoyando su brazo sobre Alice.

- No… lamentablemente no. El Jefe Swan tiene sus días contados - Por el rostro de Carlisle cruzó un latigazo de desánimo y gran pesar.

- Creo que esa chica que se repite en vuestros pensamientos, tiene algo que ver, ¿verdad? - Edward los acompañó, intrigado por la imagen mental de esa chica.

- No te equivocas, no. - Sonrió con pillería el patriarca.

- Es la sobrina de Charlie. De la que tanto nos tiene hablado. Isabella… Bella - La sonrisa de Esme iluminaba como un lucero. - Es… ¡encantadora! A Charlie le hará bien tenerla junto a él en sus últimos días. - Carlisle asintió a las palabras de su esposa. - Tal y como hablaba siempre de ella, la ama sinceramente - suspiró como un lamento - Es una pena que la madre de Bella, se opusiera a que la adoptara por una rencilla familiar. - Meneó la cabeza abatida.

- Esme, - Agregó Rosalie - Los humanos suelen olvidar sus lazos familiares y todo lo que se quisieron siempre, por egoísmo. El dinero mueve montañas - alzó las cejas - La hermana de Charlie se enfadó por el reparto de la herencia de su madre, y no lo perdonó nunca. Él nos los tiene contado varias veces.

- Si… es una pena que lo echara de su vida sin miramientos porque su madre decidiera darle la propiedad de la casa y el dinero a él. - Siguió el relato Carlisle.

- Era lo lógico. Quien se había quedado en el pueblo y comenzó su vida adulta aquí, fue él. Su hermana se fue en cuanto pudo, y dejó a su madre sola… A excepción del Jefe. - Continuó Edward. - Ella fue una auténtica arpía… porque él ha sido educado y respetuoso, y no ha contado toda la historia… Pero recordar lo que os desvelé de ella; Charlie le dio aquellos 20.000$, que él había estado ahorrando durante años, para que su hermana se fuera con algo, ya que él se sintió mal por tener la casa.

- Zorra mala - Gruñó Rosalie.

- El dinero que él tenía ahorrado para comprarse el barco que tanto deseaba. - Recordó Emmet, con pesar. - A mí me parece un gran hombre.

- Lo es. Créeme - Edward se llevó el dedo índice a su frente.

Se hizo un silencio, y toda la familia tomó sitió en los sofás del gran salón.

- Bueno, ahora tiene aquí a Bella, y eso lo hará feliz. Que es lo importante. Aguas pasadas, no mueven molinos. - Recitó Esme el refrán popular. Todos asintieron.

- Pero no le será fácil. El Jefe siempre nos decía como Bella se había negado a continuar la comunicación con él, una vez la reclamó su madre y se la llevó.

- Si… Ella se disgustó muchísimo, porque su madre, influenciada por su abuela, la hermana de Charlie, le metió en la cabeza que él no había querido adoptarla. Una niña de nueve años es fácilmente influenciable. - Todos asintieron, meditabundos.

- Le hemos ofrecido ayuda, personal, - recalcó la palabra Carlisle - a Bella. Así que os pediríamos que estéis disponibles.

Los cinco "chicos" miraron hacía Carlisle un tanto descolocados.

- Me refiero que vosotros, - señaló a Emmet, Jasper y Alice, - tendréis un contacto permanente con ella. - Explicó - Que seáis… serviciales y amables con ella.

Los tres "hermanos" se miraron entre ellos, para acabar asintiendo.

- Claro, Carlisle. Le ofreceremos apoyo y ayuda. - contestó Alice por los tres. - Y yo intentaré ser amistosa. Seguramente le gustará tener una amiga.

- Dejar toda su vida, para venir a mudarse aquí… - Murmuró Rosalie con cierto sarcasmo.

Carlisle y Esme se despidieron de sus hijos, para irse a una escapada de caza.

Los "jóvenes" se repartieron en diferentes actividades.

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Edward se fue al jardín y al cabo de unos minutos, Alice le siguió.

- Se que vienes con alguna picardía en tu linda cabecita, y ni siquiera te he leído los pensamientos o visto la cara - en su voz dejó clara su connotación bromista. - Y no me saques la lengua… - Alice ya tenía la susodicha, fuera de su boca.

- ¡Jajajaja! - rió cantarina. - Te vi muy concentrado en la mente de Carlisle y Esme antes… - Soltó directa, con voz conspiradora. - ¿Es guapa?

- ¿Quién? - Preguntó él haciéndose el desentendido. Alice le arqueó una ceja. - ¿La sobrina de Charlie?

- Sí… señorito despistado. Bella. Isabella. La sobrina de Charlie - recitó con tonito sarcástico.

- No sé… - Alice no lo dejó terminar su "absurda mentira"

- ¡Vamos! No me vengas con esas… No he conocido a nadie, que se fije tanto en los detalles como tu. Y dentro de los detalles, incluyo la belleza femenina. - Alzó ambas cejas, subiéndolas y bajándolas varias veces. Edward sonrió a su forma… Con su sonrisa torcida.

- Bueno… si. Es guapa - Alzó los ojos, en rendición. - Muy guapa. Tiene una melena larga y espesa, con unos reflejos castaños. Y tiene los ojos grisáceos… Tiene una mirada… ¡Hipnótica!

Edward comenzó a recordar a Bella, a través de los pensamientos de sus progenitores.

Entonces, pasó una cosa curiosa:

Alice tuvo una visión de Bella.

Una de esas visiones que la dejaban aturdida; una visión fuerte y vaticinadora; de las que había que tener en cuenta. Porque era tan segura y firme, que cambiaría la vida de los protagonistas.

- ¿Alice? - Edward se acercó a su hermana y la sujetó delicadamente por los hombros. - ¿Qué has visto? ¿Qué ocurre? - Preguntó preocupado.

Alice pestañeó seguido, saliendo del trance, mirando fijamente a su hermano, el cual se quedó pasmado al contemplar la cara desencajada de su hermana.

Algo grave debía de haber visto, para mirarlo con los ojos abnegados en miedo.

- ¡Alice, por Dios! - La apremió, moviéndola suavemente.

- Edward… - Susurró. Meneó la cabeza, para espabilarse a si misma. - Siento haberte asustado. - Edward la miraba confundido.

El rostro de Alice había cambiado en un nanosegundo; incluso con su vista excepcional, le había costado distinguir el cambio tan extremo que había dado.

De mirarlo horrorizada, había pasado a mirarlo con infinito amor.

- ¿Cómo que sientes haberme asustado? - Exclamó, pestañeando seguido, pasmado. - ¿Qué es lo que has visto que tanto te ha afectado? Solo te había visto así un par de veces, y eran visiones horribles.

- Esta no lo es. - Sonrió animada - Solo que me ha pillado por sorpresa. - Edward seguía gesticulando con los ojos, entre impaciente y sorprendido. - Es una visión que profetiza un cambio. Uno que por algún motivo, nos afecta a nosotros. No puedo decirte nada más, porque no he visto mucho. Es… difícil de explicar con palabras. - Se inclinó de hombros, dando la explicación por finalizada.

- ¿Sabes hermanita? Cada día que pasa, más loca creo que estás - Meneó la cabeza, riéndose, mientras agarraba a su queridísima hermana por los hombros a modo de abrazo.

Edward no se quedó muy conforme con la simple y, casi absurda, explicación que le dio Alice sobre su visión.

Había sido demasiado extraña. Y más extraño aún, fue su comportamiento, sumándole que la mente de Alice se cerró para él cuando intentó indagar.

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Una vez se quedó sola, Alice suspiró. Era agotador cerrarle la mente a Edward cuando se ponía fisgón. Su poder de invasión era demoledora.

Pero aunque no le mintió, del todo, en que no había visto nada malo, lo poco que pudo ver, que fueron tres fogonazos de algo venidero, profetizaba algo que alteraba la vida de toda la familia. En concreto a Edward.

En la primera visión, veía a Isabella, la sobrina de Charlie, con Edward en una situación un tanto cariñosa.

En la segunda, a la familia muy disgustada y a Edward sumamente alterado; muy enfadado y a su vez, triste. Algo grave había pasado para tener a su hermano en ese estado.

En la tercera y más extraña, veía a Bella triste y a su vez, asustada. Como si huyera de algo, pero en el fondo no quisiera irse.

Lo más extraño de todo, era que nunca le había entrado una visión así de fuerte con alguien a quien no conocía de nada; que incluso, no había visto en persona.

Ya que no controlaba la situación, y estaba perdida, prefirió ocultárselo a su hermano. De nada servía que él se agobiara con la situación, ya que no podía explicarle nada. Todo eran "sentimientos"... venideros.

Y contándoselo, sólo conseguiría que él mantuviera las distancias con Bella… y por algún motivo, ellos debían conocerse; más que eso, deberían comenzar algo juntos.

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Ya se que son los primeros capis, pero...

¿Qué os va pareciendo?

Aunque este no era el fic original, sino que lo he modificado para poder subirlo ya, he intentado corregir ciertos aspectos de mi forma de escribir, ya que varias lectoras se "quejaban" de lo mismo:

Intento no enrollarme en pensamientos cargantes del "yo interno"

Meto algún comentario "simpático"

Meto acción desde el principio... para no alargar la "acción" de la historia.

Espero que os gusten estos pequeños cambios.

Me dejáis un coment? ;-)

BESOSSSS!