- ¡ATERRIZAJE DEL COHETE ESPACIAL BYAKKO!

- ¡NO, NO, NO TE ATREVAS!

Cuando Senku abrió los ojos al escuchar un griterío muy cercano, se encontró con Byakko cayendo después de un enorme salto que iba a aterrizar sobre él, y antes de poder reaccionar y moverse, Kohaku lo atrapó en el aire, apenas a unos centímetros del científico.

- Me atreví –dijo el pequeño con la cara más pícara que podía existir, orgulloso de su proeza más que avergonzado por portarse mal, con una sonrisa enorme y los ojos tan brillantes que bien podían ser el reflejo del sol.

Pero Senku en vez de enojarse, se levantó lo suficiente como para agarrarlo y aprisionarlo entre sus brazos, para luego tirarlo sobre el colchón y torturarlo con cosquillas en sus puntos más débiles. El niño reía y chillaba a más no poder, con lágrimas en los ojos y retorciéndose.

- Eres un diablillo ágil ¿eh? Pero al menos uno muy inteligente que se escuda en la ciencia.

- Justo a tiempo, no te puedes descuidar con él…el muy habilidoso se trepó y saltó desde ahí… ¿pudiste descansar?

- Sí, lo suficiente. Esto me pasa por alejarme un par de días, se lo tenía que cobrar. ¿Estoy perdonado, leoncito? ¿O tengo que cuidarme las espaldas el resto del día?

- Mmm…sólo perdonaré a papi si me enseña un nuevo truco de ciencia.

- Trato hecho, aunque la ciencia no tiene "trucos". En un rato lo hacemos, ahora quiero hablar con tu madre, vete.

Byakko hizo un adorable mohín que igualmente no alcanzó para convencer a su padre, y se fue con los hombros caídos. La pareja soltó un suspiro y se miraron con una sonrisa de entendimiento. Senku palmeó el espacio vacío en el colchón invitando a Kohaku a sentarse al lado, mientras le decía:

- Creo que condicionamos su personalidad al ponerle ese nombre...realmente le hace justicia. Pero no sé cómo vamos a controlarlo cuando crezca, apenas si podemos ahora.

- Siempre los hermanos menores son los más dinámicos y rápidos. Pero es educado y es un buen niño, sólo que heredó tu confianza y mi fuerza. Además Michiko es una gran hermana mayor, ella lo cuida y le enseña también, es un gran ejemplo para él. Los criamos sorprendentemente bien.

- Bueno, son absurdamente mimados y malcriados por toda la aldea, pero se creyeron la importancia de ser hijos del jefe de la aldea y su esposa, así que se creen la gran cosa esos mocosos. Pero basta de hablar de niños, somos un matrimonio además de padres, y somos jóvenes… me parece que me prometiste un poco de atención adulta antes.

- Ahora no Senku, que ya quedaste con nuestro hijo –protestaba Kohaku, mientras le corría las manos que serpenteaban juguetonamente por su cuerpo. Era muy tentador y extrañaba mucho eso, pero a plena luz del día y con dos niños cerca, no era muy prometedor.

- Vamos, antes no eras tan quisquillosa, no te molestaba que estuvieran a punto de encontrarnos –trataba de convencerla haciéndole suaves masajes en la espalda, susurrándole en el oído.

- Sí bueno, antes había menos distracciones –maldición, ya tenía la piel erizada y le costaba negarse cuando Senku se ponía así, todavía buscaba la lógica y la racionalidad en todo, de modo que sus momentos en los cuales le ganaba su lado despreocupado eran para aprovechar.

Pero Senku trató de ganarle a sus protestas y su indecisión atrayéndola hacia él, sabía que ella también quería porque no se corría de su toque y tenía un atractivo sonrojo y los ojos entrecerrados, lo cual siempre le resultaba irresistible. Aprovechando que estaban uno sentado junto al otro, la giró muy suavemente para ponerla de espaldas a él, y comenzó a besar su cuello, notando cómo se estremecía y soltaba un suave gemido. Le dedicó sus atenciones a ese sensible lugar, mientras que con una mano la sostenía de la cintura, y la otra serpenteaba por una de sus piernas, aprovechando que ella siempre usaba vestidos cortos. Finalmente, la determinación de Kohaku se quebró, y ya no pudo aguantar más esas caricias sin hacer nada, así que se giró y posó los brazos alrededor del cuello de su esposo, subiéndose a su regazo y besándolo apasionadamente en los labios.

- Esa es mi leona, muy bien –cortó el beso por un segundo, sonriendo mientras le decía eso, y aprovechó para abrazarla y recorrer luego todo su cuerpo con sus juguetonas manos.

- Te levantaste bastante atrevido. Eso es raro en ti.

- No tanto, recuerda que tenemos dos niños y otro en camino, pese a todos los recaudos y protecciones que tuvimos en estos años.

- Y si no fuera por eso, tendríamos muchos más - lo miró un poco preocupada-

- Ahora es ilógico pensar en eso, estamos en algo, y estás encima de mío de una forma muy tentadora para dejarlo pasar.

- Parece que esta es últimamente nuestra posición favorita.

- Tiene sus ventajas en tu situación, pero tengo otras en mente.

Y rápidamente la sostuvo bien para girarse y apoyarla suavemente contra el colchón, cuidando de no apoyarse del todo sobre ella para no presionarle el vientre. Pero ella no tardó en rodearlo con las piernas y acercarlo un poco más, alegando que no era tan frágil y no iba a pasar nada, tampoco la estaba aplastando. Siguieron besándose profundamente, mientras Kohaku aprovechó para desabrochar algunos botones del frente de la ropa de Senku (él se había acostumbrado a usar el mismo estilo de ropa de siempre, solo que esta vez tenía varios más con botones en vez de costuras, haciéndolo más práctico de vestir) y deslizar sus manos hasta su espalda, robándole algunos reverberantes gruñidos graves de placer. Él comenzó nuevamente a besar su cuello, bajando luego hasta su clavícula, mordisqueando esa sensible zona de forma suave pero provocadora, y siguió bajando para dedicar sus atenciones al borde del vestido de ella, que recorriendo el nacimiento de sus aún más grandes pechos. Kohaku comenzó a arañar su espalda, incitándolo a avanzar más, y justo cuando el joven estaba comenzando a subir las manos por una de sus piernas para hacer un contacto más íntimo…se escuchó una voz infantil que demandaba a gritos la presencia de su padre.

Ambos suspiraron muy frustrados, aunque ya estaban acostumbrados a ese tipo de interrupciones, y terminaron simplemente abrazándose como consuelo.

- Lamentablemente tengo que irme, si no le respondo es diez billones por ciento de seguro que vuelve aquí, y se encontraría con una escena que implicaría preguntas incómodas, y no tengo la paciencia de contestarlas, ya que ni siquiera pudimos terminar lo nuestro…

- No te preocupes, mañana podemos pedirle a mi hermana y al "tío Chrome" que los cuiden un rato. Además, ya tienen un pequeño primo con el que jugar.

- Sí, pero esperar hasta mañana va a ser eterno –bufó irritado, había quedado demasiado excitado para tener que esperar un día entero, porque era claro que los niños iban a estarles encima incluso esa noche.

- Senku, estuviste contando segundos durante 3700 años, ¿de verdad un día te parece eterno?

- Bueno si lo pones así no es tan grave –dijo rascándose la oreja con el dedo, jamás perdería esa costumbre- Además realmente les debo un poco de atención a los leoncitos.

Senku salió de la choza, acercándose a su hijo que lo esperaba dando saltitos de emoción. El niño le agarró la mano, ansioso, y lo "arrastró" al viejo laboratorio de ciencia. Estaba tan bien equipado como siempre, pero los avances tecnológicos que habían logrado requería de un espacio más grande y elaborado, así que el primero quedó como un pequeño estudio donde los aldeanos que quisieran pudieran aprender ciencia básica. Pero adentro ya se encontraba Michiko, cruzada de brazos tratando de lucir indignada.

- ¿Y a ti qué te pasa, leoncita?

- No me digas leoncita, papá.

- Ah, esa frase me trae recuerdos. Tranquila, no pensaba dejarte afuera. Me imaginé que tu hermano no iba a perder la oportunidad de decirte que le iba a enseñar algo, e ibas a venir por tu cuenta, y acerté.

- ¡Vamos papi! ¿Qué tru… fórmula nos vas a enseñar hoy?

- Con que una fórmula, ¿eh? Tienes poco más de tres años y ya te sabes esa palabra. Y yo que me sorprendía con tu agilidad para ser tan pequeño…pero puede que tengas futuro como científico también. ¿Te gustaría?

- Un cienfí…cientísi…-todavía esa palabra le costaba mucho, le salía más fácil "ciencia"

- Científico, monito –dijo con confianza arrogante la hermana mayor.

- ¡No soy un monito! ¡Soy un leoncito!

- Tampoco, en realidad eres un niño tonto, diez billones por ciento seguro.

Senku no sabía si retarlos o si sucumbir a la sensación de ternura que lo estaba atacando secretamente. Entre la adorable respuesta del pequeño, y que su hija mayor –que ya iba a cumplir seis años– ya había heredado su mejor frase (aunque tenía que corregir esa arrogancia), tardó demasiado en darse cuenta que tenía que retarlos si se seguían peleando. Como no tenía hermanos, no sabía hasta qué punto era normal que pelearan, pero por suerte nunca llegaban más lejos que una respuesta mordaz.

- Basta, los dos, o me iré de aquí y se quedarán con las ganas de aprender –Bien, eso fue suficiente para callarlos y llamar su atención- Vi que antes estaban haciendo un preparado, y a Byakko parece que le gustan mucho las burbujas, así que vamos a hacer algo más interesante.

- Pero ya sabemos hacer burbujas de jabón, papi.

- Lo sé, por eso vamos a hacer algo más…efervescente.

- Efer….ve…scen..te? –preguntó la niña, confundida por la nueva y difícil palabra.

- Sí, efervescente. Pero es algo completamente seguro y divertido, así que mamá no los retará si se entera.

- ¡Enséñanos ya, papi! Quiero ver la efevere… ¡las burbujas divertidas!

- Es absurdamente fácil, y sólo necesitamos dos cosas: Vinagre y bicarbonato de sodio

Los niños ni se molestaron en repetir el nombre del segundo ingrediente esta vez, pero ambos asintieron con la cabeza con sus ceños fruncidos. Lo vieron agarrar un recipiente de vidrio de un estante, una botella con un líquido amarillento, y otro con un polvo muy blanco.

- Y es tan fácil como poner el vinagre en un recipiente, y luego le vamos a echar todo el polvo de una vez, agarren un puñado cada uno, ¿están listos? A la cuenta de tres entonces, lo echan juntos. Uno….dos…TRES!

Y en cuanto soltaron el puñado, vieron cómo de pronto el líquido se cubrió de una capa blanca y muy espumosa, que creció tanto que rebalsó del frasco y cayó en la mesada, haciendo un ruido ligeramente crepitante. Los pequeños gritaron muy agudo de sorpresa y entusiasmo, y aplaudieron muy entusiasmados. Senku, satisfecho con las miradas iluminadas de sus hijos, se arrodilló y en un tono bajo en confidencia les dijo:

- ¿Quieren sorprender a mamá mostrándoles esta fórmula?

- ¡SIIIIII! –gritaron los dos.

- Bueno, tengo una mejor idea, ya que aquí hay tanta tierra….vamos a hacer un volcán.

- Woooow, ¿va a escupir fuego espumoso? –preguntó fascinado Byakko

- No…eso podría ser peligroso. Este va a ser un volcán de espuma. Pero les voy a dar un polvo rojo que van a mezclar con el bicarbonato de sodio, ¿entendido? –asintieron muy concentrados- Van a poner ese preparado en un tubo que les voy a dar. Luego van a hacer una montaña de barro bastante duro, y van a hacer una montaña alrededor del tubo, sin tapar el agujero de arriba, ¿de acuerdo? –volvieron a asentir, apretando los labios- y cuando estén listos para mostrarle a mamá, van a llevarse una botellita de vinagre, y la van a echar en el agujero, y así hará erupción nuestro volcán. ¿Qué les parece?

- ¡Quiero hacerlo YAAAA! ¡Vamos Michiko, vamos ahora! –El niño parecía haberse contagiado de la efervescencia, y empujó a su hermana hacia afuera del laboratorio, y salieron los dos corriendo completamente felices y entusiasmados, ahora unidos por la camaradería científica.

Senku los miró alejarse sintiendo un poco de nostalgia, así seguramente se veía el reino científico en su comienzo, cada pequeño avance visto como lo más fascinante del mundo. Nueve años habían pasado desde que pisó la aldea por primera vez, ahora él y Kohaku tenían 25 años, y eran la única pareja que unía el viejo mundo moderno, y el nuevo mundo de piedra. Y tenían mucha más ciencia por recuperar y experimentar, eran la joven esperanza de esta nueva oportunidad de vida, que continuaba el legado de su padre.

Buenas! Como vi que gustó, se viene la continuación! Actualicé bastante rápido por el entusiasmo, pero ahora que tengo dos historias en desarrollo, quizás me tarde un poquito más :/ Adoro escribir sobre este dúo …y soy más afín a la personalidad lógica de Senku, así que me cuesta un poco visualizar una vida tierna y con niños jaja, pero es un lindo reto. Hasta el próximo capítulo, gracias por sus hermosos comentarios, me animan mucho a seguir escribiendo :)