Capítulo II: APRENDIENDO A SER UN HOMBRE
Cuando todo parecía feliz y resuelto, Nodoka decidió llevarse a su esposo e hijo a la propiedad que rentaba a un par de barrios del dojo, la noticia fue un balde de agua fría para todos, Ranma no se lo podía creer, el dojo era su hogar y los Tendo su familia, había dado por sentado que sería su madre quien se integraría a la casa. Irse implicó una tremenda pelea con Akane, ambos fieles a su orgullo ocultaron sus sentimientos aparentando indiferencia.
Nodoka fue descubriendo al paso de los días el mal trabajo que Genma había hecho como padre, supo que Ranma tenía más prometidas, que lo asediaban incluso frente a ella, supo también de su fobia a los gatos, del duro enteramiento por el que tuvo que pasar, lo que más le sorprendió fue darse cuenta de que estaba lejos de ser un noble caballero, no sabía poner límites, negaba y ocultaba sus propios sentimientos, era un patán con su prometida, no la respetaba y no le daba su lugar, su edad e inmadurez no le parecían justificación suficiente para tener esos arranques de soberbia, tal vez Genma había logrado transmitirle todos sus conocimientos sobre peleas, era fuerte, hábil y muy inteligente para todo lo que tuviera que ver con Artes Marciales, pero veía grandes carencias en su formación como ser humano, no era humilde y un gran guerrero debía tener una formación integral.
Nodoka tenía dos opciones, cometer seppuku porque su hijo representaba el modelo de la masculinidad más tóxica o tomar entre sus manos el gran reto de hacerlo un hombre entre los hombres de verdad. Una vez que pasó el periodo de análisis, llamó a su hijo para tener una charla.
Ranma llegó con un paso firme, pecho erguido, sentía que ante ella debía verse así, frío, echo un macho, se sentó en el comedor para escuchar lo que su madre tenía que decirle.
-Dime Ranma ¿Cómo te has sentido en tu nuevo hogar? Me he preguntado si no he cometido un error al separarte así tan abruptamente de la casa de los Tendo.
Ranma recordó irritado su última pelea con Akane, él había deseado verla muy afectada por su partida, que le suplicara que no se fuera, que diera alguna señal de que lo extrañaría, pero encontró algo inesperado, todos menos él parecían haber asimilado la noticia muy rápido, la estocada final la recibió de su prometida diciéndole que estaba feliz por él y que pensaba que era lo mejor que viviera con su madre, Akane tuvo la mejor intención pero él sintió herido su orgullo, pensó que no era importante para ella y que debía estar feliz porque al fin se libraría de él, así que todo terminó en insultos y palabras hirientes de ambos, ni siquiera pudieron despedirse. Con todo eso en la cabeza Ranma contestó.
-Estoy perfectamente, mi deber como hijo es estar aquí contigo.-Dijo arrogante y con un brillo de determinación en la mirada.
-¿Y qué hay de Akane? Me siento responsable de que se encuentren peleados.
-Ella no tiene importancia, mi padre y el tío Soun decidieron comprometernos sin consultarnos pero no tenemos absolutamente nada en común, es una chica violenta, torpe, fea, nada femenina, no sabe cocinar y tiene un carácter de los mil demonios, me siento aliviado de haber salido de esa casa.
-Bien, entonces si eso es lo que piensas hoy mismo visitaremos a los Tendo para disolver este compromiso.-Ranma abrió los ojos sorprendido, seguía molesto con la indiferencia que había mostrado Akane por su partida, pero disolver el compromiso le pareció que ya eran palabras mayores, solo había hablado por hablar, con el discurso que siempre repetía para hacer enojar a su prometida.
-¿Cómo piensas hacer eso?.-Preguntó un tanto altanero, cuestionando si Nodoka tenía la jerarquía para tomar esa decisión por sí misma.
-Iremos a pedir una disculpa a Soun Tendo, por no tener un heredero a la altura de su hija, no sé cómo vamos a compensarles el tiempo que han perdido y lo que han invertido ustedes, que han resultado tan mal agradecidos con su hospitalidad, me siento profundamente avergonzada de escuchar que un Saotome se exprese así de una mujer, una cosa es no desear un compromiso y otra muy diferente es denigrar a la otra persona expresándote de esa forma tan hiriente e irrespetuosa, si de verdad eso es lo que piensas de tu prometida, no daré mi consentimiento y me opondré enérgicamente a que la obliguen a estar toda su vida con alguien como tú.
Ranma se sintió muy humillado, en shock, temblaba rojo de ira, nunca nadie le había cuestionado su comportamiento, mucho menos le habían hecho saber de esa forma tan directa la baja calidad de ser humano que era con sus acciones, las palabras de su madre calaron hondo en él porque eran ciertas, al ver a Nodoka tan firme y decidida supo que no estaba bromeando, de verdad estaba a punto de perderlo todo, de perder a Akane, pero no sabía cómo retractarse, cómo decirle lo que realmente quería y sentía.
-Quiero que hoy en la escuela te disculpes con ella y le digas que iremos a su casa al anochecer.-
Ranma salió echando humo de su casa, no tuvo palabras para contradecir a su madre, ella había logrado hacerlo sentir avergonzado de su comportamiento, nunca pensó en la trascendencia de sus palabras, estaba metido en tremendo lío, debía hacer algo, pero no sabía qué. Algunas cuadras antes de llegar al Instituto Furinkan, notó que Akane iba unos metros adelante platicando con Nabiki, él caminó a hurtadillas tratando de escuchar de qué se trataba.
-Escucha Akane, es evidente que lo tuyo con Ranma ya terminó, él no te ha escrito ni una sola vez desde que se mudó con su madre, no te ha buscado, no ha demostrado ningún interés.
Ranma se sintió ofendido ante otra verdad, Akane solo agachó la cabeza, no era necesario que su hermana se lo gritara enfrente de toda la escuela, ella lo sabía y eso le dolía, había llorado en silencio todas las noches desde el primer día que Ranma se fue, a veces se sentía egoísta por querer tenerlo con ella, le consolaba saber que él tenía la oportunidad de reponer todo ese tiempo que no pudo pasar con su madre cuando fue niño, ella no podía competir contra esa idea, creía que no todo estaba perdido pues aún tenían como espacio en común la escuela.
Sonó la campana y Akane se sintió aliviada de poder librarse del asedio de su hermana, corrió hacia su aula, sin darse cuenta de nada, se sentó con pesadez en su pupitre y volteo de reojo hacia el asiento vacío de Ranma, jamás le había incomodado tanto que estuviera al lado del suyo, de hecho se sintió agradecida cuando el maestro lo castigó por entrar tarde y lo mantuvo fuera del aula cargando baldes de agua.
Toda la mañana estuvo llena de tensión, ambos evitaron mirarse, aguantaron cada una de las clases hasta el receso, Ranma solía salir corriendo ante la primera campanada en busca de comida, pero esta vez no lo hizo, Akane también se había quedado ahí, no tenía ganas de hablar con sus amigas, de responder preguntas incómodas, no tenía la fuerza para moverse de ahí, sacó su almuerzo esperando que él se saliera pronto del aula para poder quedarse sola y relajarse un poco.
Ranma no tenía apetito, ni ganas de salir a ser la comidilla de la escuela, todos murmuraban sobre su supuesto rompimiento con Akane, irónicamente su tendencia a no enfrentar las cosas, le estaba dando una oportunidad valiosa de tener un momento a solas con ella, solo le faltaba reunir el valor.
Akane se sorprendió cuando una pequeña bola de papel se estrelló en su mejilla, pensó que era un intento de Ranma por hacerla enfadar, volteo a verlo y él hizo como si estuviera leyendo un libro, ella regresó su mirada al papel que le había lanzado Ranma, lo desenvolvió cuidadosamente y descubrió que era un saludo, su corazón comenzó a latir acelerado, escribió una respuesta en el papel y se lo lanzó exactamente a la cara como lo había hecho él.
Ranma recogió el papel que había caído al piso, debajo de su saludo encontró un "Hola" de Akane y una carita feliz, él sonrió ligeramente garabateó algo rápido y le lanzó de nuevo el papel antes de salir corriendo del salón.
Akane al verlo salir soltó un suspiro contenido, la nota decía que necesitaba hablar con ella después de clases. Al sonar la campanada de fin de clases, la angustia se apoderó de ambos, Akane se ilusionó con la idea de que tal vez podrían reconciliarse, subió hasta el techo de la escuela donde Ranma le dijo que la esperaría, lo encontró sentado dándole la espalda cerca del enmallado, se veía ensimismado mientras contemplaba la gran vista que proporcionaba el edificio más alto de la escuela, ella se sentó a un costado a una distancia prudente.
-Gracias por venir.-le dijo Ranma sin atreverse a voltear, él seguía con la mirada puesta en el horizonte.
-Aquí estoy, te escucho.-Dijo ella también agradecida por no tener que mirarlo. Pasaron un par de minutos, pero él no habló.-Ranma, esto no esta funcionando, desde que te fuiste ya ni siquiera nos vemos, a menos que sea en clases, no es lo mismo, yo no quiero forzarte a nada conmigo, pero creo que si no estas interesado en mí… al menos debemos aclarar las cosas.
-¡Akane!.-Ranma se giró hacia ella sorprendido por lo directa que había sido, ella también la estaba pasando mal con su distanciamiento e indecisiones.
-Todos en casa te echamos de menos.-Le dijo Akane suavizando la voz.-Yo te he echado de menos.-Dijo mirándolo fijamente mientras un tenue rubor aparecía en sus mejillas.
Ranma se sintió como el miserable que Nodoka le dijo que era al no poder sincerarse con Akane y decirle en ese momento que él también la extrañaba, que no había podido sentirse feliz porque se sentía incompleto. Tomó una gran bocanada de aire porque lo siguiente que tenía que decirle era duro de digerir.
-Akane yo… lo he jodido todo… mi madre irá esta noche a tu casa a disolver el compromiso.-Soltó Ranma así sin más preámbulo, Akane sintió que se le fue la respiración, comenzó a sentir un dolor punzante en el pecho.
-¿Ranma acaso tú se lo pediste?- Akane preguntó con la garganta hecha un nudo, la respuesta podría destrozarle el alma.
-¡No! De ninguna manera.
-¿Entonces? ¿Qué ocurrió?.
-Bueno, ella piensa que yo no soy digno de casarme contigo.
Akane escuchó sin podérselo creer, hubiera esperado cualquier cosa de Ranma, menos esto, respiró hondo varias veces para tratar de evitar sus ganas de llorar, no estaba lista para perderlo de esa forma, de ninguna forma.
-¿Y tú que piensas de su decisión?.
-Creo que ella tiene razón en una cosa, no he sido el mejor prometido, la mayor parte del tiempo me he portado como un idiota contigo, espero que algún día puedas perdonarme todo el daño y molestias que te he causado.-Dijo con la voz entre cortada y haciendo una reverencia para disculparse.
Akane sintió que su corazón se le salía, el gran Ranma Saotome, casa nova e inmaduro, su idiota prometido había echado a un lado todo su orgullo para disculparse sinceramente con ella. En cuanto Ranma se enderezó ella quiso abrazarlo con todas sus fuerzas, pero se limitó a poner una mano sobre su hombro y mirarlo fijamente a los ojos.
-Ranma, los dos hemos cometido errores, yo también me he portado terrible, no me siento orgullosa de mi forma de ser contigo, perdóname tú también por no ser la prometida modelo que esperabas, por no tener un cuerpo de infarto, ni saber nada de cocina, por no ser… bonita.-Akane luchaba en vano contra las lágrimas que insistían en asomarse.
-¿Es en serio que te has creído toda esa basura? -Le preguntó Ranma sorprendido, para él ella era la chica más perfecta que existía sobre la tierra, le parecía tan bonita que nunca le pareció necesario aclararle que mentía descaradamente al llamarla fea, pues pensaba que para ella sería obvia la gran incongruencia.- Todo ha sido para hacerte enojar, en realidad no creo nada de eso… bueno lo de tus habilidades en la cocina si es verdad, pero eso para mí no es importante, se que un día lo vas a conseguir porque nunca te rindes.
-No te creo.
-Siempre haces lo mismo, en todas las ocasiones que me he sincerado contigo tú nunca me has creído.-Le reclamó Ranma con impotencia.
-No esperarás que por una ocasión que te disculpas se me va a olvidar todo lo que me has dicho, me has insultado tantas veces que has hecho que me pregunte qué es lo que esta tan mal en mi, por qué haga lo que haga yo no te agrado, siempre he sabido que si no fuera por el compromiso tú y yo no tendíamos ningún tipo de relación ni siquiera como amigos.
-Tú no puedes saber algo como eso.
-Si lo se, lo gritas con tus acciones, yo no quiero ser una molestia para ti, viéndolo bien es una gran oportunidad para que seas libre y puedas elegir como esposa a la chica que tú quieras, después de todo, aunque estamos comprometidos realmente no somos una pareja.
-¿Estas segura de lo que estas diciendo?-Ranma se sintió muy ofendido con sus últimas palabras ¿A qué se refería con que no eran pareja?.
-Ranma yo no te odio, ni tengo nada contra ti, se que también has sido víctima de la locura de nuestros padres, nadie hasta ahora se ha interesado por saber qué queremos nosotros, nos han presionado tanto para estar juntos que solo han logrado enemistarnos y sacar lo peor de cada uno.
-Ojalá nos hubieran dejado intentarlo sin meterse en nuestras vidas.-Se lamentó Ranma.
-Tienes razón, son tan molestos e inoportunos que en todo este tiempo ni siquiera nos han dejado darnos un beso.
-¿En serio lo habrías permitido? Porque estoy muy seguro de que no soy de tu agrado.
-Bueno, se supone que estamos comprometidos… no hubiera estado mal probar alguna vez...-Akane tartamudeó un poco, se sonrojó al confesarle que sí le hubiera gustado besarse con él.
-¿Te das cuenta de que eso nos convierte en los peores novios de la historia? no se qué vaya a pasar esta noche con el compromiso, pero pienso que sería una pena que esto terminara así sin haber comenzado… siento que por lo menos nos debemos nuestro primer beso, bueno… solo si tu estas de acuerdo…
-Creo que la vida nos lo debe.
-Bien…
Ambos voltearon con desconfianza hacia todos lados, las experiencias fallidas anteriores les decían que primero debían asegurarse de estar solos, con los nervios al límite se sentaron frente a frente en posición seiza, Akane cerró los ojos ilusionada como aquella vez en el dojo, sintió las manos temblorosas de Ranma posándose sobre sus hombros acercándola sutilmente hacia él, Akane de pronto dudó si de verdad estaba ocurriendo o si era un sueño más, ella levantó el rostro para facilitar el acercamiento y entonces sintió una presencia muy cálida, aún sin estar en contacto podía sentir que Ranma respiraba muy cerca y entonces pasó, sus labios se unieron suavemente, como tantas veces lo habían anhelado, su falta de expertis y la ansiedad del momento los hicieron separarse más rápido de lo que hubieran querido. Akane sonrojada abrió los ojos, se sintió invadida de unas incontrolables ganas de llorar y de muchos sentimientos encontrados.
-Lo siento, tengo que irme Ranma.-Fue lo único que atinó a decir antes de salir corriendo y dejar a un confundido muchacho en el techo del Instituto. Akane corrió y lloró tanto como pudo, estar en movimiento le daba algo de alivio, siempre pensó que su primer beso sería mágico y de hecho lo había sido, no entendía por qué a la par le dolía tanto, tal vez era el hecho de que había ocurrido en el posible ocaso de su compromiso, le hería pensar que ese primer beso también podía ser el último.
Ranma se quedó un buen rato en el techo, no quería volver a casa aún, necesitaba calmar sus nublados pensamientos, tenía una sensación de euforia y a la vez de vacío, pensó en correr tras ella pero él mismo también necesitaba procesar algunas cosas, Akane le había permitido besarla y él no sabía si ese beso había terminado de arruinarlo todo o si se había encendido una chispa de esperanza, lo que sí tuvo claro fue que jamás su corazón se había acelerado tanto por alguien, hoy mas que nunca le iba a ser imposible sacar a esa chica terca de su cabeza y de todos sus pensamientos.
El resto de la tarde pasó dolorosamente rápido, con un nudo en la garganta Ranma regresó a casa, donde ya solo tuvo tiempo de comer y ducharse, se vistió con una camisa china blanca de manga larga y pantalones azul marino, deseaba que el tiempo se detuviera no se sentía preparado para enfrentar lo que estaba por suceder.
