Capítulo 2

Lunes

El fin de semana, Helga se encerró en su habitación, no quería salir y mucho menos ser irritada por la bola de ineptos que creían semejante locura. Realmente no tenía mucho que hacer, ya no solía acosar a Arnold, desde ese día en que se le declaró en la azotea de Industrias Futuro y luego el la mandara a la Friend Zone, decidió que lo mejor era tratar de olvidarse de lo que sentía por él, hasta el momento no ha tenido mucho éxito, pero trata de seguir adelante, a pesar de que lo tiene que ver todos los días, es doloroso para ella que él finja que no sucedió nada y que la busque y trate de ser su amigo cada vez que surge la oportunidad, como si haber hecho que ella se retractara de su declaración no fuera suficiente. Ahora lo admiraba menos, no podía creer que él no tuviera el valor de rechazarla de frente, lo que hizo fue utilizar sus palabras en su contra para favorecerse.

Hoy ya es lunes y Helga se prepara para ir a la escuela, cruzaba los dedos esperando que todo el asunto del viernes en la tarde quedara olvidado, y sobretodo esperaba que no la molestaran preguntando sobre el asunto, pero se equivocaba.

Al salir de su casa, nadie se dio cuenta, como de costumbre, así que simplemente se dirigió a la puerta de entrada y salió de su casa rumbo a la parada de autobuses.

En cuanto subió al autobús pudo ver que todos se callaban y la veían disimuladamente. En ese momento se dio cuenta que no iba a tener el mejor de los días y lo mejor que podía hacer era ignorarlos. Ya se sentía bastante cansada debido al gran drama que se armó en su casa por dicho suceso. No pararon de repetirle que Olga jamás cometería semejantes imprudencias y esperaban no se volviera a repetir, a lo que Helga respondió que no prometía nada para disgusto de sus padres.

En cuanto entró al salón de clases la situación era igual, todos murmuraban y la veían de reojo, nadie se atrevía a preguntar nada. Solo Phoebe se acercó a saludarla, pero no pudieron cruzar muchas palabras debido a que estaban en un lugar público y que todos estaban ansiosos por saber si la rubia le comentaba algo a su amiga oriental.

Helga trataba de contenerse para no golpear ni gritarle a nadie ese día. Ya bastantes detenciones había tenido, y el director le tenía la amenaza en pie, de que si ocasionaba otro problema la expulsaría definitivamente. Detestaba ser el centro de atención y sobretodo el centro de los chismes, pero tenía que mantener la boca cerrada, de lo contrario perdería mucho, ya no tenía esperanza de que Arnold se fijara en ella, bueno, no es que no deseara ser correspondida, pero eso ya era un sueño imposible, así que qué importaba lo que pensara, seguramente la va a querer felicitar y hasta darle algún consejo como "buen amigo" que es.

En ese momento entró el Sr. Simmons anunciando el inicio de la clase y lo especial que era ese día, también mencionó que Arnold no llegaría a clases debido a que estaba enfermo y le pidió a Gerald que le llevara la tarea después de clases.

Cuando llegó la hora del almuerzo todo era lo mismo, expectantes a cada paso de la rubia, por suerte ese día, su madre le había preparado el almuerzo y su padre le había dado suficiente dinero para comprar Slausen´s si ella quisiera, bueno tal vez estoy exagerando un poco, pero ese día Bob no se midió con Helga, ella estaba feliz por eso, así que decidió que esa bola de idiotas no arruinarían ni su almuerzo, ni su día.

Helga y Phoebe se sentaron juntas a la hora del almuerzo, no hablaron del asunto, simplemente se limitaron a contarse como pasaron su fin de semana, Phoebe le contó como logró dominar por fin esa nota en el saxofón y su acostumbrada practica de esgrima. Helga dijo que se había limitado a ver unas cuantas películas de terror en casa, le contó de una de sus favoritas en que la protagonista es perseguida por un demonio que por varias generaciones ha atormentado a su familia y que cada vez que regresa del inframundo intenta encarnar en algún miembro de la familia, lo que la chica se entera al final es que ella está embarazada y que el demonio intentaba encarnar en el cuerpo de su hijo no nacido.

Mientras tanto al otro extremo de la cafetería, la pandilla estaba dividida en dos grupos, hablando sobre Helga y su supuesto novio. Rhonda, Nadine y Sheena comentaban el hecho, no lo podían creer, que una persona con el carácter de ella tuviera novio y sobretodo no creían que fuera la primera de la pandilla en tener uno, que tenía de especial Helga Pataki. Rhonda era la más ofendida, pensaba que una persona de su clase, singular belleza y por su popularidad debería ser de las más cotizadas, seguramente nadie se sentía digno de ella. Por lo que comentaba que el novio de Helga tal vez era algo lindo pero era torpe y debilucho y que seguramente no estaba a la altura de nadie más que de la vulgar y sin clase de Helga. Sheena comentó que le parecía lindo, educado y bastante tímido, Nadine y Lila estaban de acuerdo. A Nadine y Sheena les gustó la forma en que Helga lo defendió y llegaron a la conclusión de que probablemente fuera bueno que Helga tuviera a alguien, pero que aún no entendían cómo fue que ellos terminaran juntos siendo tan opuestos. Lila se limitó a decir que el chico era lindo y que no estaba muy convencida de que fuera novio de Helga, ella se sentía confundida al respecto. Rhonda la vio con suspicacia, algo en su expresión la hizo pensar que Lila sabía algo que ella no, y estaba dispuesta a averiguarlo de alguna manera.

La confusión de Lila se debía a que unos pocos años antes, para la obra escolar Helga le confesó sus sentimientos por Arnold y a pesar de que Helga había cambiado mucho su comportamiento hacia él, ella podía ver el amor que profesaban sus ojos cuando lo observaba aunque podía percibir cierta expresión de enojo y dolor cuando hablaba con él. Lila tenía la sospecha que algo había pasado entre los dos, pero no sabía qué, y por más curiosidad que tuviera no se atrevía a preguntar, a Helga por su carácter y Arnold por evitar una imprudencia. No era que no confiara en él, sino que el chico es demasiado denso para entender algunas cosas y si ella hablara con él probablemente se formaría algún tipo de mal entendido entre ambos, y si él aún desconocía los sentimientos de Helga, seguramente tendría problemas con la rubia. Así que ella realmente prefería evitarse el problema.

Los chicos estaban reunidos en la mesa de junto, ellos tampoco podían creer que Helga tuviera novio, Harold con el ojo ligeramente morado y con un parche en la cabeza decía que probablemente era alguna fachada, o que Pataki lo había obligado, Sid concordaba con Harold en que Helga tramaba algo, Curly decía que el amor no tiene fronteras y que el destino se había apiadado de Helga y deseaba que algún día le concediera lo mismo con Rhonda, Eugene decía que el amor es impredecible y que probablemente si estén enamorados de verdad. Stinky opinaba que el chico era realmente afortunado, pero no pudo decir más ya que todos lo vieron con un gran ceño fruncido. Gerald tenía sus dudas, no creía que ese chico fuera su novio, pero quería saber qué había de especial o diferente en él para que Helga lo defendiera de esa manera. Ni lo menciones Gerald, dijo Harold en advertencia, ya que no quería que le recordaran que Helga le había dado una paliza frente a los chicos de la escuela contraria y varios de su propia escuela. A lo que Gerald solo se encogió de hombros, y después de un largo silencio cambiaron de tema.

Después de una animada charla, Helga se retiró de la mesa diciéndole a Phoebe que se verían en clase y se dirigió hacia los baños. En cuanto Phoebe se quedó sola Gerald se acercó.

G: Hola Phoebe, ¿qué tal tu día?

P: Bien gracias, y ¿tú Gerald?

G: Pues básicamente bien – respondió alegremente, pero trató de preguntar lo mejor que pudo a pesar de su nerviosismo– y me gustaría preguntarte si estás ocupada el viernes después de clases.

P: Tengo clases de violoncelo, pero díme, ¿necesitas algo?

G: No!, oh perdón, en realidad yo… es que… bueno… yo solo quería…

Phoebe se rió un poco y Gerald empezó a sudar del nerviosismo.

P: tranquilo, dime ¿qué puedo hacer por ti?

G: Bueno, yo – suspiró tratando de tranquilizarse – lo que quería preguntarte es, si estás disponible para ir a comer un helado a Slausen´s

P: Por supuesto que sí – respondió con una gran sonrisa adornando su rostro – El sábado a las 10:00 am. ¿Está bien?

G: Sí, claro, a esa hora está bien.

Y después de unos segundos de silencio incómodo, Gerald al ver que Helga aún no regresaba, le preguntó:

G: Eh, Phoebe, los chicos y yo tenemos curiosidad sobre el chico al que defendió Helga el viernes.

P: Gerald, para serte sincera, yo no lo conozco, ese día fue la primera vez que lo vi, iba acompañando a Helga, ella se limitó a decirme que su nombre es James y que había ido a ver el juego. Y bueno, tú sabes que después del incidente ellos se fueron y no tuve oportunidad de cruzar palabra con Helga.

G: ¡En serio! Pero, ¿durante el almuerzo no dijo nada?

P: En realidad no Gerald. Cuando Helga quiere guardar un secreto no hay poder humano que la haga hablar, ni si quiera conmigo.

G: Sé que no es mi asunto, pero, ¿intentaste preguntarle?

P: no, no lo hice Gerald, si Helga quiere hablar me lo dirá sin preguntar, si yo le pregunto no me contará nada, ella es muy desconfiada, probablemente pensará que alguien me pidió que lo haga.

G: Oh, está bien, gracias Phoebe. Se lo diré a los chicos.

P: De nada Gerald.

Y justo cuando Gerald estaba por retirarse de la mesa, Phoebe le dijo en tono de advertencia

P: Por cierto Gerald, Helga es mi amiga y cualquier cosa que ella me diga en confidencia se queda conmigo, así que espero les digas a los demás que si quieren saber algo se dirijan directamente con Helga.

G: Por supuesto, se los diré. Nos vemos.

Mientras Gerald se retiraba iba pensando en cómo había sido tan tonto en preguntarle sobre Helga. Esperaba que eso no arruinara las cosas.