Nota del autor: Un capítulo más de nuestros queridos ninjas en sus días de infancia antes de AHORA SÍ pasar a la acción y las patadas en el siguiente capítulo, más que nada para terminar de establecer el "contexto emocional" general… y porque son cosas que no quiero incluir en flashbacks ^w^U.

Lo hubiera terminado antes pero tuve que reparar mi computadora :/

Inocencia parte 2 (Encrusijadas)

Neji Hyuga y Tenten Jiang, 8 años:

Los dos nunca habían peleado juntos en las lecciones de combate, jamás les había tocado hacerlo por azares de la vida. Tampoco habían peleado por algún desacuerdo o algo por el estilo, no se conocían lo suficiente.

Tenten sabía que Neji era un genio —poseedor de un poderoso kekkengenkai y todo eso— y sí, lo envidiaba un poco, pero no demasiado "Tengo lo mío y eso es lo que importa" se solía decir. Para ella no era más que un chico indiferente y calculador.

Neji sabía que Tenten era muy habilidosa —diestra con pergaminos, armas y de buena puntería—, admiraba su destreza en combate pero nada más "Es sólo otra de las muchas kunoichi en entrenamiento" pensaba. Para él no era más que una chica promedio y centrada.

La opinión que tenían uno del otro no cambió en todos esos años juntos hasta aquel verano en su 3er año de la academia. El día había iniciado normal, las clases antes del recreo fueron impartidas según lo planeado pero entonces llamaron al maestro para atender un asunto importante. Dijo que sólo le iba a tomar un par de minutos y que no hicieran desorden; obvio, en cuanto cerró la puerta fue lo primero que hizo el resto.

Neji aprovechó esos minutos extra para estudiar, repasar las técnicas de supervivencia (en especial las de borro de rastros) nunca estaba de más. Mientras tanto Tenten estaba en su asiento mirando por la ventana, preguntándose si sería posible inventar un jutsu para caminar en el aire "Sería tan genial…"

Estaban tan concentrados en lo suyo que ni se dieron cuenta porque inició aquella pelea, en cuanto voltearon a la fuente del ruido ya estaban esos 4 estudiantes peleando entre sí. Estaban bastante lejos de Neji así que ni se molestó en levantarse de su asiento, en cambio Tenten los tenía a 2 metros de ella. De repente uno de ellos tomó el estuche de lápices de otro compañero y se lo lanzó a un chico con quien peleaba, este se agachó a tiempo y terminó pegándole a la Tenten en la cabeza.

— ¡Aaahhh! Auch… ¡Satoshi, pedazo de tonto!

— ¡Espera, no fue mi intención, te lo…!

Antes de que terminara volvió a lanzársela, como era de esperarse dio justo al blanco —en su cara—, lo que no previó fue que usó fuerza de más. La lapicera rebotó sobre el niño y se dirigió justo a Neji. Él sólo escuchó el sonido hueco de un golpe a un metro de él, al voltearse sólo vio la lapicera en el piso y todos viéndolo boquiabiertos, especialmente aquella niña castaña; era tal el impacto en sus ojos que logró preocuparlo un poco.

— ¿Qué?

"No puede ser él…imposible…" Sin aviso Tenten tomó su mochila y se la arrojó, justo igual que la lapicera chocó a un metro de él, como si un campo de fuerza lo rodeara.

— ¡Hey! ¡¿Por qué me lanz…?!

Calló al darse cuenta de lo que pasaba. Se sostuvieron la mirada con intensidad durante los segundos más largos de sus vidas hasta el momento. Aquello que todo el mundo añoraba con tanta desesperación estaba a unos metros del otro, así como si nada, sin búsqueda previa o años de intentos… pero lejos de sentir ese alivio, esa felicidad explotando en su interior como fuegos artificiales de la que tanto hablaban los adultos Tenten se sintió frente a un gran monte —no estaba lista para eso, ni siquiera había descubierto su camino ninja aún—, a Neji le faltó el aire y esa sensación estaba punto de agravarse.

— ¡Kyaaaaaaaaa! —gritaron las niñas emocionadas.

— ¡Felicidades, Tenten!

— ¡Eres la primera del salón en encontrar tu alma gemela! —la abrazó una amiga suya por detrás.

— ¡Y además con Neji Hyuga! ¡Qué envidia!

Los niños también lo felicitaron a él.

—Hombre, que suerte.

—Sí, no tuviste que salir de la aldea para hallarla.

—Ni recorrer medio mundo como mi mamá —rió uno, luego notó su respiración anormal— Hey…. ¿Te sientes bien?

— ¿Qué te pasa? ¿Quieres estornudar o…?

Ya de por si eso era algo muy pesado para digerir, estar rodeado de tantos compañeros preguntándole cosas fue la gota que derramó el vaso. Se fue corriendo del salón lo más rápido que pudo.

—Uy… eres tan fea que lo espantaste —dijo Satoshi desde el piso.

La niña pasó corriendo encima de él para desquitarse, al llegar al pasillo no había nadie. Neji había salido por una ventana, pronto se encontró saltando de techo en techo cuidando que nadie lo viera, tratando de ignorar los contantes recuerdos que llegaban a él "Basta, basta, basta…".

Llegó a uno de los muchos bosques en la aldea y descansó allí, mientras recuperaba el aliento no pudo bloquearle la entrada a la memoria de aquella noche; el susurro seguía allí, bien escondido. "Oh, padre ¿Ahora qué?"

Pasaron las horas y tuvo que volver a casa, cruzó fuertemente los dedos para que su tío no lo regañara demasiado por haberse salido de la escuela. Entró a la sección de la rama principal y todos se le quedaron viendo pero no como en su salón, en sus miradas no había nada de júbilo. Su tío lo esperaba en la sala abierta que daba al patio.

—Te escapaste de clases.

—Sí, señor… —respondió sentado de rodillas sin atreverse a mirarlo.

—Y yo tuve que ir por Hinata a la escuela.

—Perdón, señor.

Tragó saliva, rezando mentalmente para que no activara el sello aunque fuese un poco.

—Y antes de eso encontraste a tu alma gemela ¿Cierto?

—Sí, señor…

—Fuimos rápidamente a revisar el árbol genealógico de los Jiang en cuanto nos llamó tu maestro con la noticia. Hay muchos rasgos dominantes en su familia, las posibilidades de que conciban hijos con el Byakugan es de menos del 15%...

Levantó su cabeza al escuchar eso, su garganta se hizo un nudo.

—Cuando llegue el momento te conseguiremos una prometida adecuada. Es todo, puedes retirarte.

Aunque estaba bien acostumbrado a su estoicismo aquello lo pasmó de la peor forma ¿Cómo podía decir algo así con tanta calma?

—Pero…

Activó el Byakugan frente a él, no el sello de la marca maldita, pero supo muy bien que quería decir con eso. En silencio se fue a su casa con el resto de la rama secundaria, la frustración hervía dentro de él una vez más pero ahora no era sólo su posición en la familia lo que alimentaba ese fuego, era algo más grande. El susurro volvió a asomarse en su mente. ¿Era el momento de hacerle caso?

Horas después a las 11 de la noche, Tenten se encontraba en su cama mirando al techo. El líder del clan Hyuga llegó a su casa unas 3 horas después de que las clases terminaran, le explicaron a ella y sus padres la situación de forma directa. La mirada que le dio cuando le dijo que por su bien se abstuviera de acercarse a su sobrino la estremeció, pero el tono que uso —como si su familia fuera gente inferior— y la impotencia de no poder contestarle fue lo que desató su rabia.

Cuando se fueron corrió directo a los campos de entrenamiento donde dio puñetazos a los troncos de allí hasta que sus nudillos sangraron. No derramó lágrima alguna, ni cuando su madre le curó las heridas con yodo. Su padre intentó hacerle ver el lado positivo de aquello —al menos su alma gemela no era de alguna aldea rival o un criminal—, pero ninguna de sus palabras la consoló.

"Dioses… si están allí y me escuchan… ¿Por qué?... ¿Por qué no me hicieron nacer en otro año… o en otro cuerpo?... Si iba a ser él hubiera preferido…" No se atrevió a completar esa frase.

El día siguiente estuvo lleno de silencios no sólo del uno hacia el otro, los chismes —en especial los que involucraban grandes clanes— corrían rápido en esa aldea y los niños del salón sabían lo que ocurría, al menos lo suficiente para no atreverse a preguntarles al respecto y terminar recibiendo una paliza por tocar una fibra sensible.

Neji notó las cicatrices en los nudillos de Tenten, no quería ni imaginarse cómo se las hizo.

Como siempre tomó el tranvía con su prima para volver a casa. No le gustó que lo mirara con esa lástima igual que los chicos en la escuela, pero estaba muy cansado como para enojarse. En una de las paradas miró a lo lejos una pareja de novios caminando muy juntos, el susurro volvió resonar en su cabeza.

"Padre, si en serio debería… dame una señal…". Cuando bajaron del transporte una parvada de aves pasó volando muy bajo cerca de él. Al levantar la vista las vio como volaban hacia el sol más otro detalle, eran blancas como los ojos del clan… como sus ojos.

Muchas horas más tarde, a eso de las 11 P.M., el sonido de piedritas golpeando su ventana sacó a Tenten de sus pensamientos. Al ver quien estaba afuera en su patio agradeció por primera vez que su casa estuviera tan lejos de las manchas urbanas, la distancia que tanto la hizo quejarse de camino a la escuela ahora fue como una bendición.

— ¿Qué demonios haces aquí? —trató de no alzar mucho la voz, no quería despertar a sus padres.

—Tenemos que hablar.

Sabía que esa frase tenía una connotación diferente en su caso. Cuando dos almas gemelas no se conocían lo suficiente debían tener una charla, dar un pequeño resumen de las cosas que les gustaba, lo que los hacía enojar, sus fobias, con el fin de que las cosas fluyeran más cómodamente en interacciones futuras.

— ¡Tu tío ya vino a hablar! Nos dijo todo… tienes que irte —dijo apretando los dientes.

— ¿Y tú vas a hacer lo que él te diga?

Durante esos años en la academia había observado lo más que podía a sus compañeros para aprender sus modos y personalidades —al menos en lo básico— para saber con qué tendría que lidiar cuando tuviera a sus compañeros de equipo; sabía que la pequeña Tenten tenía un desacato a la autoridad cuando ella sentía que esta era muy injusta. Al ver la expresión de su rostro confirmó que dio en el blanco. Con un salto ágil la niña salió por la ventana y aterrizó a pocos metros de él.

—Bien, pero aquí no.

Juntos corrieron y saltaron de techo en techo acompañados por la luz de la luna a un punto en el que a nadie se le ocurriría buscar si notasen su ausencia: la cima de la roca Hokage. "Que bien que aun no me había puesto la pijama antes de que llegara" pensó Tenten.

—Muy bien ¿Qué querías decirme?

El niño tragó duro, había preparado en la tarde lo que quería decirle pero ahora estaba en blanco "Ya ni modo"

—Escucha, sé que de seguro mi tío les advirtió a ti y tu familia que no podíamos… ya sabes… —apartó su mirada— además de la razón…. y, bueno, yo… yo… es que no quería… al principio no sabía que pensar, fue muy rápido y…. ehm…

La niña no creía lo que estaba frente a ella; el genio de su generación en la academia ¿Titubeando? ¿Vacilante? Al analizar que podría hacerlo actuar así valiéndose de lo poco que conocía de él llegó una conclusión que reavivó aquella rabia iniciada por el líder Hyuga.

— ¡Si querías rechazarme tu mismo de forma directa lo hubieras hecho hoy a la salida de clases!

— ¿Eh?

—Sabes que ahora hay altas probabilidades de estar en el mismo equipo. Quieres dejar las cosas en claro para que no entorpezcamos las misiones si acabamos juntos ¿No es así?

Cuando estudiantes de la academia descubrían a su alma gemela antes de graduarse y eran de la misma edad solían ponerlos en el mismo equipo, tenerla cerca los hacía luchar con más fuerza y ser más prudentes para defenderla y no ponerla en peligro. Equipos con almas gemelas en ellos tenían más porcentaje de éxito en sus misiones.

—Si ibas a hacer eso pudiste elegir otro momento, no cuando estaba a punto de dormir —se dio media vuelta—. Adiós.

La tomó del brazo antes de que pudiera saltar.

— ¡Espera, eso no es lo que quería decirte!

— ¡¿Qué más podría ser si no eso?! ¡Ya sé que no soy adecuada para ti, no tienes que repetirlo! ¡Suéltame! —forcejeó.

— ¡Te digo que no es eso, no seas terca!

— ¡¿Entonces qué es?!

Se quedó en callado otra vez. No era tan sencillo arrojar 4 años de resignación y apatía por la ventana siendo sólo un niño. El silencio de él la impacientó, no quería estar cerca de él un segundo más, le dolía.

— ¡Suéltame ya!… ¡Te odio… Y ODIO A TU CLAN!

Eso fue la gota que derramó el vaso. Furioso, la jaló con más fuerza repentinamente y los dos quedaron a centímetros del otro.

— ¡¿CREES QUE NO LOS ODIO TAMBIÉN?!

— ¿Qué?

Se quitó la venda que siempre cubría su frente, su sorpresa al ver la marca le dio a saber que aún no conocía esa parte de su clan. Procedió a decírselo todo al respecto —los detalles de la rama secundaria, la marca, la procreación dentro del clan— cuando terminó Tenten sentía sus entrañas hechas nudo ¿Cómo podían vivir así?

Finalmente le soltó la mano y el viento nocturno de verano llenando la acústica fue el único sonido durante varios segundos llenos de ansias hasta que habló de nuevo.

—Tenten… no te conozco más allá de lo básico, no sé tus miedos, tus metas… ni siquiera cuáles son tus dulces favoritos… pero quiero hacerlo. Quiero conocerte porque somos almas gemelas y… yo… yo…

—Dilo, Neji.

El niño vaciló, si lo manifestaba en palabra ya no había vuelta atrás. Tenten en cambio esperaba ansiosa que al fin lo hiciera.

—Dilo… ¡DILO!

— ¡Quiero ser libre!... No me importa lo que el clan diga… quiero volver a ser libre.

No podía creerlo, después de tantos años lo confesó, ese deseo de volver a los días de ignorancia bendita antes de obtener su marca o por lo menos tener algo cercano a eso.

—Y quiero empezar con esto… —la tomó de los hombros— Tenten, estoy a punto de compartirte lo más importante que mi padre me dijo cuándo aún vivía así que escucha con cuidado.

Aun después de comprobar con el byakugan que estaban solos le susurró aquello al oído: La única cosa en ese mundo con la que podía ser egoísta. Al igual que él a sus 4 años ella terminó con los ojos bien abiertos al terminar de oír aquello.

— ¿Entiendes?

—Sí… pero Neji ¡Si hacemos eso los cazadores ambu nos van a perseguir, seremos fugitivos!

—Exacto, por eso no voy a pedirte hacer nada a menos que tú quieras… Entonces ¿Qué dices?

El labio inferior de la niña comenzó a temblar seguido de lágrimas corriendo por sus mejillas.

—Ay no ¡Lo siento, no sé qué estaba pensando! Pedirte algo sí fue…

—No, no es eso… es que… creí que pasaría mi vida sola… o unirme a alguien en la misma situación sólo para llenar el vacío… pero no será así.

— ¿Eso quiere decir que-?

Le tomó las manos, sonriendo entre las lágrimas.

—Las personas buenas merecen ser libres y si puedo ayudarte en eso entonces… seremos tú y yo contra el mundo.

Estaba tan feliz; tuvo tanto miedo de sentir ese vacío sobre el que tanto hablaban los adultos y ancianos que habían perdido su alma gemela, de no saber que se sentía aquella felicidad que tan jovialmente describían aquellos con la suerte de haberlas encontrado. Ahora podía sentirse tranquila, nada de eso se volvería real.

No fue hasta ella estrechó sus manos así en que Neji se dio cuenta de lo mucho que le hacía falta contacto físico de esa clase, el ultimo que había recibido fue el abrazo de su padre aquella noche con él. Cedió a sus impulsos y por primera vez en mucho sonrió auténticamente.

Esa noche marcó un antes y un después para ambos, el inicio de años de verse a escondidas, entrenar en secreto, cuidar sus espaldas, mentirle a sus familias; todo para prepararse cuando llegara el momento en que pasaran el punto sin retorno.

Sakura Haruno, Ino Yamanaka y Rock Lee, 8 y 9 años:

Después de aquella patada en el ojo decidió darle un nuevo curso a su vida. Haber experimentado tal grado de dolor la hizo más atenta de sus alrededores para evitar un posible accidente, no al nivel de un supersticioso en viernes 13 pero si el suficiente para ser llamada precavida. Y no sólo con ella, también con su familia e Ino, no quería que alguno pasara por un dolor semejante o peor al que ella sufrió… y un día se dio cuenta que sus alrededores no era lo único de lo que debía protegerse.

A sus 12 años se convertiría en una kunoichi y tendría un equipo a quienes cubrirles la espalda ¿Qué pasaría si no estuviera lista?... ¿Y si hubiese una invasión en la aldea y tuviera que pelar al lado de sus seres queridos? ¿Y si estallaba una guerra? ¿Qué pasaría si no tuviera el poder y la habilidad suficientes?

"No, no dejaré que nada les pase. Debo hacerme más fuerte"

Estuvo entrenando con Ino todas las tardes hasta que el señor Yamanaka decidió que era hora de que su hija aprendiera los jutsus especiales de su clan no sólo sábados y domingos, ahora sólo podía estar con ella tres días a la semana. Aun con su confianza nueva no era lo suficiente cercana a sus otras amigas como para pedirles entrenar combate mano a mano con ellas. Debía encontrar a alguien y lo halló mirando por la ventana un martes.

Era un grupo de 4to año, estaban dando vueltas en el patio de la academia. Había un chico de cabello largo atado en una trenza que se mantenía a la cabeza del resto "Rápido, pero apenas empezaron hace 3 minutos, para el final va a estar cansado". Pasó la mitad de la clase sin ningún sobresalto, comenzaron a repasar algo que ya habían visto el día anterior y al aburrirse volvió a mirar por la ventana, se sorprendió al ver que el mismo chico de hace rato seguía a la cabeza "Wow ¡Eso sí que es tener estamina! ¿Quién será él?"

Esperó a que empezara el recreo para preguntarle los horarios de los salones de 4to a un maestro, le dijo que era el 4to C el que usaba la cancha en la 3ra hora los martes. Pasaron las horas y en cuanto sonó la campana caminó lo más rápido de pudo al dichoso salón pero al llegar ya no estaba.

—Disculpa —llamó la atención de otro niño que aún no había salido— ¿Sabes cómo se llama el chico de cabello negro y largo que iba a la cabeza cuando corrían en la 3ra hora?

— ¿Hablas de Rock Lee? *pfft* Es sólo un perdedor, no puede hacer ningún ninjutsu ni genjutsu.

— ¿En serio? — ¿Cómo podía ser eso posible? ¿Qué hacía un chico así en la academia?— ¿Y qué hay de su taijutsu? Lo vi correr esta mañana y parecía resistente.

—Su taijutsu no es nada especial—dijo otro niño—, pero es cierto, es difícil hacer que ese tonto se canse.

—Bien, gracias.

Eso le dio suficientes pistas, sin sudas se entrenaba mucho para tener esa condición. Al día siguiente se puso a buscarlo en todos los campos de entrenamiento pero no estaba en ninguno, dedujo que prefería entrenar en secreto "Ni modo, lo tendré que seguir"

El jueves cambió de estrategia, iba a esperarlo en la puerta de la academia y seguirlo desde allí. Al terminar las clases fue la primera en salir de su salón, cruzó los dedos esperando que no se hubiese ido ya y para su suerte no fue así.

Cuando lo vio por primera vez tan de cerca se impactó al ver las enormes cejas que tenía más esos ojos extrañamente redondos. "¡Es rarísimo!—luego sacudió su cabeza—. No, no pienses eso, Sakura. Si sigue en la academia es porque debe ser capaz de usar chakra de un modo u otro"

Seguirlo a una distancia segura le costó, era muy rápido. Al final llegó a un claro apartado en el bosque con un tronco de entrenamiento en medio.

—Empezaré con 600 patadas.

Y empezó. Sakura no pensó que hablara en serio pero se quedó asombrada cuando pasó las 150; ella no podía hacer tantas, no seguidas al menos. Quiso quedarse más para ver cuando al fin ocurriera lo bueno pero recordó que su madre estaba en la aldea ese día, se iba a preocupar si tardaba demasiado en llegar. 1 hora después de la merienda se fue con la excusa de que debía devolverle algo a Ino pero se dirigió hacia el claro escondido. Seguía allí pero ahora estaba saltando la cuerda, estaba rojo y empapado en sudor, lo que indicaba que no había pausado en ningún momento.

— 432, 433, 434, 435…

"¡¿En serio lleva más de 400 saltos?!" pensó, atónita. Un sonido a unos metros de ella la hizo darse cuenta que había un ninja adulto mirándolo también, al igual que Lee tenía cejas muy grandes, usaba una rara ropa verde y tenía un corte de cabello de tazón. Ni idea de que podía estar haciendo allí pero el que la hubieran descubierto la apenó "¡Inventa una excusa, rápido!"

— ¿Por aquí no es la oficina de correos?

—Ehm, no.

—Oh, que torpe soy. Bueno, mejor me voy.

Se fue toda sonrojada, anotando mentalmente que debía ser más cuidadosa. En lo que quedaba de la tarde pensó en Lee muchas veces; lo que inició como simple curiosidad se volvió interés y ahora era asombro, ese chico tenía una resistencia envidiable para su edad.

Recordó como los otros en su salón dijeron que su taijutsu no era tan bueno pero concluyó que eso debía ser una mentira, nadie que entrenara tanto como él podía ser sólo regular en combate, al menos eso creía. Pensó que algo interesante debía estar pasando cuando lo dejaba de observar "¡Voy a averiguarlo!"

La tarde del viernes se decidió a tomar el toro por los cuernos, Ino le ofreció ir con ella a comer un helado cuando terminara de entrenar con su papa pero Sakura le dijo que tenía un asunto importante que atender; ocultarle la verdad no le gustó así que se prometió decírselo todo el Lunes.

Estaba en el mismo claro de siempre, Sakura estaba muy nerviosa —no sólo era un niño, sino uno mayor que ella— pero al final se armó de valor, tomó aire y gritó:

— ¡Sempaaaai!

Sorprendido, dio la vuelta y buscó el origen de la voz dando con él al divisar esa persona a unos 10 metros. Era una niña de ojos verdes y cabello rosa que le caía sobre los hombros, la había visto de lejos un par de veces en los pasillos de la escuela.

— ¿Sempai? …. ¿Me hablas a mí? —se señaló a sí mismo, incrédulo, era la primera vez que lo llamaban así.

—Sip —comenzó a caminar hacia él, con pasos grandes y hombros atrás, esperando que no se notara su nerviosismo—. He escuchado lo que dicen de usted, Rock Lee-sempai, también lo he visto en las clases de acondicionamiento físico y ambas cosas no coinciden; esa estamina que tiene no surge de la nada por arte de magia ¡Usted esconde algo y estoy dispuesta a aprenderlo!

—…. ¿Eh?

— ¡Por favor permítame entrenar con usted, sempai! —le dio una reverencia ligera.

Después de salir del shock inicial repasó lo que había hecho en el día. Tuvo una buena noche de sueño, había desayunado bien, también comió su bento en el recreo y ninguna de las 2 comidas estaba en mal estado, tampoco estaba enfermo de alguna forma: se encontraba completamente sano y lucido. Lo que acababa de pasar fue real, alguien de veras le había pedido ayuda. "Esperen… ¿Y si esto es una broma?"

— ¿Pero por qué no entrenas con tus padres? ¿Son civiles?

—A veces entreno con ellos pero casi siempre están en misiones, y mi amiga con la que suelo entrenar ahora está ocupada casi toda la semana, sólo puedo estar con ella las tardes de los martes y jueves. Al ver su increíble estamina en las clases de la cancha supe que usted sería el entrenador perfecto… digo, si usted quiere… —se encogió de hombros.

"No es broma… esto es en serio"

—... Sí… —susurró.

— ¿Sí?

—Sí ¡Sí, puedes entrenar conmigo! —dijo ahora emocionado.

— ¡Yay! —Saltó en celebración, apenándose luego— *ehem* es decir, gracias ¿Cómo iniciamos?

—Con 500 patadas, si no podemos terminarlas haremos 600 abdominales.

—…Okay…

Se puso en el lado contrario y comenzó a patear. La pobre se cansó a las 120 patadas con una pierna y siguió con la siguiente, el resultado fue el mismo y eso que no pateó tan rápido como él.

—Perdón, *uff* creó que 240 es mi límite.

—Entonces sigue con los abdominales, si no puedes terminarlos has 600 puños. Te acompañare en los abdominales si no termino con las patadas.

—…Okay…

Con los abdominales le fue peor, sólo pudo con 190 así que pasó a los puños. Llevaba 101 cuando Lee ya no pudo hacer patadas al alcanzar las 416 y siguió con los abdominales. A los 264 Sakura volvió a cansarse y Lee le dijo que hiciera saltos, cuando llegó a los 270 notó que el sol había bajado mucho.

—Debo volver, *unff* ya es tarde.

—Espera —la detuvo sin dejar los abdominales —. No desperdicies tu calor corporal, has estiramientos: ser flexible también es importante para un ninja.

La niña lo obedeció y al terminar prometió volver a verlo mañana. Llegó a su casa hecha polvo y algo frustrada, hizo todo lo que le dijo y no le compartió su secreto. Luego de pensarlo un poco creyó que tal vez aún no era digna para saberlo "Tengo que esforzarme más ¡voy a demostrarle que soy digna!" Después de bañarse cayó dormida en su cama y nada pudo despertarla esa noche.

Lee por otra parte no logró dormir de la emoción hasta pasadas las 12; alguien le había pedido ayuda, alguien lo consideró lo suficientemente bueno para acudir a él por ayuda. "Tengo que esforzarme aún más, debo demostrar que no se equivocó"

Pasó el fin de semana y entrenaron ambos días; el lunes fue a la academia toda adolorida, y claro, Ino lo notó de inmediato. Sakura esperó hasta el recreo para contarle lo que pasaba, su amiga se alegró que tuviera la confianza para hablarle a un sempai pero someterse a tal clase de entrenamiento le pareció una locura.

— ¿Y estás segura que ese rarito oculta un secreto? —ella ya lo había visto de cerca antes en los pasillos de la escuela.

—Muy segura… y no le digas así, sé que su apariencia no es la más usual pero cuando lo veas por la ventana mañana sabrás a que me refiero.

Efectivamente, al día siguiente se sentaron junto a la ventana y teniendo cuidado de que Iruka-sensei no las viera observaron como Lee se mantuvo a la cabeza de los demás durante todas las vueltas que dieron esa clase de acondicionamiento físico. Quedó realmente sorprendida y aún más cuando en esa tarde acompañó a Sakura a entrenar con él.

La historia de la semana pasada se repitió con ellas, no lograron alcanzar a hacer la misma cantidad que el chico pero al menos la pelirrosa logró dar 10 patadas más en cada pierna que las veces anteriores, avance era avance. Cuando las dos no pudieron más se fueron luego de hacer estiramientos.

—No sé tú pero yo ni de chiste vuelvo a hacer esto —dijo Ino entre jadeos y respiraciones cortas.

—Yo sí, tengo que descubrir su secreto a como dé lugar. Pero no voy a dejar los martes y jueves contigo —le aclaró antes de que dijera algo— Hablaré con él mañana.

—Okay… lo que sea que quieras lograr con esto espero que lo consigas —suspiró sonriendo.

—Gracias.

Los dos entrenaban juntos lunes, miércoles y viernes, los fines de semana Sakura practicaba combate y ninjutsus con sus padres si estos no se encontraban en una misión. Ella e Ino aprovechaban Martes, Jueves y fines de semana por la mañana para descansar y divertirse —siempre y cuando no hubiera mucho que hacer en la florería Yamanaka.

Con los meses Sakura se había dado cuenta de que no tenía ningún secreto, sólo era simple perseverancia y el fortalecimiento de los músculos. Aun así continuó entrenando con él, Lee le agradaba, podía ser demasiado entusiasta a veces y algo excéntrico pero era simpático y buena persona —A veces se les unía a ella e Ino las mañanas de los sábados, terminando en aventuras alocadas más de una ocasión.

Además, aquello estaba dando resultado; su resistencia en las clases se notaba y, como hacía muchos estiramientos con tal de quedarse un poco más tiempo con Lee poco a poco se volvió en la estudiante más flexible de su generación siendo capaz de hacer splits sin esfuerzo y la primera en tocar su cabeza con la punta de los pies.

Así pasó el tiempo. Lee se hizo más alto y ahora prefería llevar el cabello corto; ella no creció tanto como él pero ahora su cabello le caía por debajo de los hombros.

No obstante, había algo que no entendía ¿Por qué se negaba a practicar combate mano a mano con ella? Fue después de pasar 1 año y 2 meses juntos cuando empezó a pedirle combatir un día de Junio pero siempre le daba la vuelta al asunto sugiriendo entrenar de otras formas como nadar contra corriente en un arroyo, correr alrededor de la aldea cargando sus libros de clase o a veces lo evitaba con excusas.

Fue muy paciente al respecto pero llegó a su límite cuando Lee cumplió 11, pronto se volvería genin y con las misiones más el entrenamiento junto a su nuevo equipo y su sensei ya no tendrían tiempo juntos. Llegó a su sitio predilecto una tarde fría a inicios de diciembre —los últimos días de otoño— pero en vez de decidir juntos con que deberían empezar ella mantuvo su distancia.

—Lee-sempai… —inhaló hondó y se puso en posición de combate— listo o no aquí voy.

— ¡Ah! ¡S-Sakura, espera, no quiero pelear contigo!

—Pues yo sí.

No dio ni dos pasos hacia él cuando él ya se encontraba corriendo en dirección contraria.

— ¡Sempai! ¡¿Qué haces?! ¡Estoy lista!

— ¡Yo no! —gritó mientras corrían en el bosque.

— ¡¿Por qué?!

— ¡No quiero decirlo!

— ¡¿Crees que aún no soy tan buena?! —Se agachó para no golpearse con una rama.

— ¡No, no es eso!

— ¡¿Entonces qué es?! ¡Dilo o… o… o me voy a entrenar con alguien más!

Eso lo hizo frenar de inmediato, la volteó a ver con una cara susto como si hubiera visto un fantasma.

—No hablas en serio… ¿O sí?

—Cultivar la estamina es bueno para un ninja pero si no pulo mis habilidades de combate ¿Cuál es el punto?

—Yo… veraaaasss… no, digo; es que… yo…yo… —pensó desesperadamente en otra buena excusa pero ya se le habían acabado— Nnnnngh… ¡No quiero saber si eres mi alma gemela!

—… ¡¿Qué?!

—Sí… —suspiró— ese era el motivo. Sé que si lo sabemos las cosas no van a ser iguales lo seamos o no y, bueno —decía sin mirarla a los ojos—, quiero que esto dure lo más que pueda; pronto seré un genin…

—Pero perderíamos mucho tiempo que podríamos usar estudiando combate y lo sabes.

Lee se quedó callado por un rato. Lo que decía era cierto, el motivo principal de aquello era hacerse más fuertes y si no eran almas gemelas eso significaría que aquellos meses en Sakura le estuvo insistiendo habían sido desperdiciados, sería desconsiderado de su parte dejar que más tiempo se perdiera.

— ¿Cómo quieres que lo hagamos?

—Bueno, cuando estábamos en primer año Ino y yo llegamos a sospechar que éramos almas gemelas; para quitarnos la duda decidimos jalarnos el cabello.

— ¡Buena idea!—exclamó aliviado de no tener que hacer algo más brusco que podría lastimarla en caso de que no lo fueran.

Los dos niños se acercaron finalmente y cada quien sujetó un mechón de pelo del otro con la mano izquierda. Rock Lee se sonrojó al tomarlo, nunca antes había tocado el cabello de una chica.

—Okay… en cuanto termine de decir 3 jalamos... 1… 2… ¡3!

Sus brazos no se detuvieron y en menos de un parpadeo sintieron el dolor en sus cueros cabelludos, los gritos tampoco se dieron a esperar, rompiendo con la paz de esa parte del bosque.

—Owww… Bueno, parece que nuestras almas no están atadas, sem… —dio un respingo al voltear a verlo, estaba lagrimeando— *gasp* ¿Jalé muy fuerte? —Lee negó con la cabeza limpiándose los ojos— ¿Entonces por qué…? —Calló cuando su mente comenzó poner las piezas juntas, dándose cuenta de lo que pasaba— Ay no…. ¡¿Desde cuándo te gusto?!

—Cómo un mes antes de que quisiste *sniff* pelear conmigo por primera vez.

Ya antes había tenido crushes ligeros con un par de chicas pero con ella fue distinto, nunca antes había tenido tantas ganas de tomar la mano de alguien ni se imaginó caminar junto a esa persona bajo un paraguas. Ese fue su primer corazón roto y Sakura lo notó, recordando como estuvo en la misma posición que él hace 3 años… pero ella no sería como Sasuke.

—Oh sempai, lo siento mucho… pero ¿Por qué? No soy taaan linda-

— ¡Claro que lo eres! —gritó acercando su rostro al suyo retrocediendo de inmediato, sonrojándose— También eres lista, muy simpática, considerada, entusiasta —pausó para limpiarse los ojos—, dedicada, buena persona y muchas más cosas *sniff*… Rayos… ¡Quien sea tu alma gemela será la persona más suertuda del mundo!

—*suspiro* Yo no tengo alma gemela.

De nuevo el silencio cayó entre ambos pero este se sintió más pesado.

— ¿Cómo lo sabes?

—Sólo lo sé… —susurró melancólica, pero luego apretó sus puños con determinación— por eso y más quiero volverme muy fuerte. Mi familia, mis amigos, incluyéndote…. ¡Ustedes son las únicas fuentes de amor que tendré en mi vida y quiero poder protegerlos de ser necesario! No quiero vivir en un mundo donde alguno de ustedes me falte.

Sin aviso Lee la abrazó, la pelirrosa se congeló momentáneamente pero pronto le correspondió. Con esas pocas palabras logró conmoverlo mucho y también hacerlo sentirse agradecido, tal vez no era amor del tipo romántico pero Sakura no sólo lo estimaba, lo quería y eso era suficiente para él.

—Está bien, mañana empezaremos con el combate mano a mano —dijo sin romper el abrazo—. Pero prométeme una cosa: si resulta que sí tienes un alma gemela y la encuentras déjame ser quien se encargue de la fiesta de recepción en tu boda.

— ¡¿Qué?!

— ¡Por favor, di que sí!

—*suspiro* Okay, pero no lo harás tu sólo; Ino te va ayudar—"Eso y para que evite alguna locura de tu parte" pensó sonriendo de lado con una gotita de sudor en su frente.

Al final lo que Lee tanto temió nunca se hizo cierto, las cosas no cambiaron entre ellos y eso lo agradeció profundamente.

Gaara, 10 años:

Él se alimentaba de muerte, mientras hubiera personas que matar en ese mundo el seguiría existiendo y por lo tanto tenía que rendirle sus respetos al mundo, después de todo era este el que le daba personas para asesinar. La existencia de los vínculos entre almas gemelas era evidencia suficiente para él de que en verdad existían cosas más allá de la comprensión de los mortales, cosas espirituales, cosas que no debía ignorar y debían en estar en primer lugar para él antes que su cuota de sangre.

A veces se le podía ver meditando en los templos a orillas de la aldea o simplemente pasando por allí para dar ofrendas —flores, velas, incienso, comida— siendo estas compradas con el dinero que cargaba la víctima que tuvo en su misión más reciente, al ser lo que era se convirtió en genin 2 años antes que el resto.

—Sabes que, a veces, para dar es suficiente con no quitar ¿Cierto? —le dijo un día aquel monje.

Gaara consideraba a los monjes aquellos que estaban más sintonía con el mundo y los dioses y aunque él no pudiera ni quisiera seguir sus modos de vida les tenía un respeto profundo, por lo tanto eran de los pocos en su lista de "No matar bajo ninguna circunstancia"

— ¿De qué habla?... ¿Es algún proverbio Zen nuevo?

—No, hablo que para dar al mundo a veces debes dejar las cosas ser. Hay veces en que las ofrendas no tienen tanto valor como otras cosas.

— ¿Por qué me dice esto? —preguntó extrañado, ese hombre era de pocas palabras justo como él mismo.

—Tengo el presentimiento que necesitabas escucharlo. Que tengas una pacífica tarde.

Y se retiró al templo, Gaara no le daría importancia a aquello hasta 3 semanas después. Fue durante la corta pero apacible temporada de lluvias en el desierto cuando las cosas se saldrían de la rutina hacia un curso de sucesos que sacudirían sus bases cómo persona una vez más.

Los chismes se esparcían muy rápido en las aldeas ninjas y un día llegó a sus oídos —no directamente, claro— que durante una operación un escuadrón de la Arena se enfrentó a otro grupo de ninjas de la aldea de la Lluvia y en medio de la batalla un shinobi de los suyos no pudo matar a una kunoichi del otro bando, su kunai rebotó antes de llegar a ella: eran almas gemelas.

Luego de unos segundos sumidos en el shock los dos reaccionaron y corrieron juntos lejos de todos. Pero no lograron escapar, alcanzaron a atrapar al joven y justo ese día volvió a la aldea en cadenas; lo llevaron a prisión donde esperaría por su juicio pasado mañana, el jueves por la mañana. Sin importar el motivo un traidor era un traidor.

Cómo Gaara no dormía en lo absoluto tenía mucho tiempo para reflexionar en la noche y fue después de horas saltando de un pensamiento a otro en que llegó a una conclusión que lo hizo sentir miedo por primera vez en años.

El mundo quitaba así como daba y de acuerdo a muchos el segundo mayor regalo que este podía dar después de la vida misma era el lazo de las almas gemelas.

Recordaba lo que Yashamaru le dijo sobre como su lazo se rompió pero solía tener uno. De una cosa creyó estar seguro: al mundo no le importaría que alguien más le hubiese arrebatado su regalo, si algún día asesinaba a la persona que solía estar en el otro extremo del lazo sin dudas este lo haría pagar de una forma u otra.

Y si era quitarle sus oportunidades para matar su pobre cordura no iba a soportarlo.

Debía darle un tributo como compensación en caso de que ocurriera… o en caso de que hubiese ocurrido ya y el mundo estuviera teniéndole paciencia. Entonces las palabras del monje resonaron en su mente: a veces para dar es suficiente con no quitar. "Tengo una idea", por desgracia para cuando se le ocurrió ya había amanecido, tendría que esperar.

Al dar las 9:00 P.M. en el reloj fue a la prisión y desde un punto ciego para los guardias del lugar, se acercó lo más que pudo y allí se teletransportó con su arena. Con mucho cuidado de no hacer ruido se escabulló como una sombra dentro de los registros y encontró el número de celda del joven. Llegar a ella fue menos complicado, invocando su ojo de arena pudo ver las ubicaciones de las cámaras de seguridad y las bloqueó mientras pasaba. Al llegar frente a la celda pensó en usar su arena para abrir el cerrojo pero el ruido iba a alertar a los otros reos y no quería eso así que mejor se teletransportó una vez más.

— ¡Aaaahhh! —Gritó el prisionero retrocediendo cuando apareció de repente— Tú… ¡No, no, no, mi juicio es hasta mañana! ¡No puedes…! *Mmmhhp*

Uso la arena para cubrirle la boca.

—Cállate o nos van a descubrir —se sentó en la cama de la celda—. Te llamas Ren ¿Cierto? —El joven rubio afirmó con la cabeza, sudando frio—Escucha: te voy a quitar la arena y más te vale no gritar de nuevo o te mataré.

En cuanto le quitó la venda de arena empezó a toser, controlándose de no hacerlo muy fuerte.

— ¿Te enviaron a interrogarme?

—Vine yo solo. Ahora voy a hacerte una pregunta y más te vale responder con sinceridad... ¿Por qué lo hicieron?

— ¿Eh?

—Los dos echaron su misión por la ventana así sin más. Y no sólo eso, también a sus equipos, su carrera como ninjas, a sus aldeas… ¿POR QUÉ?

Al ver como Ren lo miró más sorprendido de lo que esperaba supo que sus emociones lo superaron, había mostrado en su rostro auténtica consternación al respecto "Maldición, Gaara, contrólate".

—Porque es mi alma gemela…

— ¡¿Pero por qué?! —Exclamó sin levantar la voz mucho—. No la conoces, no sabes nada de ella, bien podrías ser como…como… ¡Como yo! No querrías pasar tus días con una persona así ¿Cierto?

Él era un monstruo para los demás, no podía negarlo, hizo las paces con ese hecho hace años.

—Eso no es posible, sé que es buena igual que yo *ehem* digo, no me considero el epitome de la moral pero…

— ¿Cómo puedes estar tan seguro? —lo interrumpió.

—… Sólo lo supe… cuando la vi a los ojos por primera vez, esos hermosos ojos grises, sentí algo distinto… y al rebotar mi kunai, cuando activé por primera vez su protección especial, volví a sentirlo pero más intenso aun… —sonrió— es algo que no cambaría ni por todo el poder del mundo, ni siquiera por un kekengenkai…

Gaara abrió los ojos de par en par ante ese comentario, pero pronto volvió a ensombrecerse al recordar lo que le quitaron... y ahora con esa analogía reciente aquella envidia secreta que sentía hacia el resto de la humanidad le estrujó dolorosamente el pecho.

Ya le había pasado varias veces antes y aun así en cada ocasión el sufrimiento era tan desgarrador como la última vez.

—Eres un maldito suertudo…

Y en un remolino de arena los teletransportó a ambos fuera, lejos de la aldea. El cielo nocturno dejaba filtrar la luz de luna entre las nubes, ya casi terminaba de llover por el momento. Estaban cerca de una estructura de piedra a la que se encontraba atado un caballo cargando provisiones.

— ¿Pero qué…?

—Ella no debe estar tan lejos, la misión fue en el país de las Piedras y de seguro no fue tan tonta como para volver a su aldea así que o se quedó en el Pais del Viento o fue a esconderse en la Tierra de las Aves. Sea como sea debes volver al sitio de la misión y rastrearla desde allí. No sabes la suerte que tienes de que todos los cazadores ambu de la aldea se encuentren en misiones en el sur… y de que todo esto hubiera ocurrido en época de lluvias —"Maldita sea…"

—Pero…

Lo tomó del cuello de la camisa y lo hizo inclinarse a su estatura.

—Escúchame bien, ahora vas a ir a buscar a tu alma gemela y cuando la encuentres más les vale a los dos que se dirijan lo más que puedan al oeste, lejos de aquí; usen otros nombres, tíñanse el cabello, lo que sea, ¡Porque si los encuentro alguna vez y los logro reconocer sin mucho esfuerzo juro que los matare por idiotas! ¡¿Entendiste?!

El joven afirmó con la cabeza nerviosamente. Sin perder un segundo se subió al caballo en cuanto lo soltó. Estuvo a punto de hacerlo andar pero se detuvo para voltearlo a ver… y le sonrió, dejándolo boquiabierto. El ultimo —el único— que le había sonreído en su vida fuera por cuestiones de modales (como los monjes) era Yashamaru. Pero él había mentido todo el tiempo: esa sonrisa era de verdad. Ren estuvo a punto de decir algo pero lo cortó antes de que pudiera.

— ¡Sólo…! *suspiro* lárgate ya, por favor…

Se fue sin perder más tiempo, dejando a Gaara solo en medio de la noche. Verlo alejarse en el horizonte para intentar conseguir la vida feliz que tantos artistas e intelectuales describían con fervor le hirvió la sangre, allá iba el reflejo de todo lo que él jamás tendría "Demonios…"

Pero pronto el fuego se apagó por la triste resignación que comenzó caer en su alma como las gotas de lluvia sobre su cuerpo. Alzó la mirada y vio como dos estrellas relucían más que resto en aquel pedazo de cielo que no estaba cubierto por las nubes, parecían un par de ojos.

—Bien, mundo… si algún día llego a matar a esa persona no podrás cobrarme, esta noche te dí tu pago.

Se marchó a pie, no a su casa si no al templo, meditó toda la noche. Al amanecer se marchó no sin antes encontrarse con el monje del proverbio.

— ¿A qué se debe el honor de tan temprana visita?

—Ya me iba de hecho. *suspiro* Ayer comprendí lo que me dijo… di al no quitar.

—Sabía que lo comprenderías… Mantén los ojos abiertos, joven Gaara, algún día puede que el mundo te lo agradezca no quitándote algo también.

—Imposible, aquello fue un pago; el mundo y yo ya estamos a mano…

Poco sabía lo mucho que se equivocaba.

Naruto Uzumaki Nohara y Rin Nohara 12 y 26 años:

Rin tuvo que cubrir una emergencia en el hospital, su padre tuvo una misión y su madre había ido a visitar a un pariente en la tierra del fuego pero debido a un deslave en la carretera tardaría más en volver por lo que ninguno pudo ir a la ceremonia de graduación de Naruto. Cuando la joven llegó Iruka le informó que su hermano no pudo pasar el examen final, su técnica de clones falló una vez más.

Lo buscó por todas partes pero no lo encontró, trató de preguntar a los aldeanos si lo habían visto pero ninguno quiso responderle, se vio tentada a sacarles información a golpes pero no quería pagar una infracción por violencia y alterar el orden público. También fue a la casa de Kakashi y no estaba allí "De seguro se fue a celebrar la graduación de Sasuke junto a sus perros" pensó.

Para cuando atardeció los muñones de sus piernas empezaron a doler, había buscado sin parar por horas corriendo y saltando de aquí para allá. Luego recordó que Naruto no era de los que se aguantaban el hambre, tarde o temprano iba a volver para cenar o al ramen Ichiraku así que fue con el señor Teuchi para pedirle que le llamara por teléfono en caso de que viera a su hermano.

Caminó a su casa sintiéndose triste pero también muy molesta con el sistema, con su ayuda para estudiar Naruto había logrado un promedio del 79% ¿Qué impostaba si una técnica le salía mal? "¡Conozco a muchos que no han hecho ni un solo clon desde que salieron de la academia! Malditos exámenes inflexibles, como quisiera…"

— ¡Rin Nohara! —se escuchó una voz detrás suyo.

Al girarse vio que era ese ninja de cabello plateado azulado llamado Mizuki.

— ¿Qué ocurre?

—Qué bueno que te encuentro. Escuche que estabas buscando a tu hermano, acabo de verlo cerca del sur de la aldea hace unos minutos.

—Llévame con él.

Los dos fueron a una zona boscosa lejos de las calles. A Rin no le sorprendió que se hubiera escondido en esa parte, nada mejor que ocultarse entre los arboles a la hora de no querer ser visto.

—Muchas gracias, Mizuki, nadie quería ayudarme a encontrarlo.

—No te preocupes, es lo menos que… Aguarda ¿Qué es esa cosa de allí?

La joven miró a la dirección que señaló entre los arbustos, ese pequeño momento de distracción fue suficiente para el peliazul; el dolor por la patada que recibió en la cabeza fue seguido por el de su cuerpo cayendo al duro piso.

—Lo siento, no debo permitir que interfieras. —escuchó antes de desmayarse.

Unas 12 horas más tarde lo primero que sintió al despertar fue vergüenza ¿Tan hambrienta estaba por volver a sentir la simpatía del resto de la aldea que un pequeño gesto de amabilidad —aunque falso— fue suficiente para hacerla bajar su guardia? ¿Qué clase se ex-cazador ambu era?

Se talló los ojos con pereza y al enfocarlos supo que estaba en el cuarto para huéspedes de la casa de Kakashi, aún tenía la ropa del día anterior y sus prótesis puestas. Sobre el buro estaba un paquete de pastillas para el dolor de cabeza, sin duda quien la encontró la llevó al hospital y luego de ver que sólo estaba noqueada llamaron a su único amigo.

"Parece que aún hay un poco de simpatía para mi en algunos aldeanos…" pensó. Después de que sus padres adoptaron a Naruto ellos también se volvieron marginados, pero no le importaba a ninguno de los 3; no iban a dejar que el hijo del hombre que evitó que ella liberara al 3 colas en la aldea y que la ayudó a volver a caminar creciera sin amor.

—*gasp* ¡Naruto!

Salió dispara de la cama y bajó las escaleras, en el primer piso Sasuke se encontraba desayunando junto a los perros de Kakashi.

—Que bien, ya despertó —notó Shiba, el perro gris.

—Buenos días, Rin ¿Se siente mejor? —preguntó Sasuke educadamente.

—Sí, gracias ¿Dónde está Kakashi?

—Salió a noche por una emergencia, alguien se robó el pergamino sagrado… —dijo Bull, el perro más grande.

— ¡¿Qué?! — ¿Cómo era posible? Nadie sabía su ubicación secreta más que unos cuantos.

—… pero no ha invocado a ninguno de nosotros para auxiliarlo así que de seguro el asunto fue arreglado antes del amanecer.

—Okay, cuando Kakashi vuelva díganle que ya estoy mejor.

—Espere ¿No quiere desayunar antes?

—No gracias, Sasuke. Y felicidades por volverte genin.

Fue directo a su casa esperando encontrarlo y lo hizo pero de camino allí. Estaba acompañado de su maestro Iruka quien se hallaba herido, pero lo que llamo más su atención fue que su hermano llevaba puesta la banda ninja del sensei. Primero atendió lo más urgente, en la sala sanó las heridas de Iruka con ninjutsu médico y al terminar se permitió perder la compostura.

— ¡¿Qué les ocurrió?! ¡¿Quién te hizo todas esas heridas, Iruka?! ¡¿Y en donde estuviste todo el día de ayer, Naruto?! ¡¿Por qué tienes puesta esa banda ninja?! ¡¿Qué demonios, chicos?!

Los dos procedieron a contarle todo lo que pasó a grandes rasgos sólo después de hacerla jurar que no iba interrumpirlos ni enojarse. Al terminar se quedó callada un rato. Naruto tragó saliva al pensar en el castigo que le iba a poner pero en vez de eso la joven sólo suspiró y se dejó hundir en el sillón; sí, cometió un crimen pero no a propósito, además todo se resolvió y ahora estaba graduado.

—Con razón Mizuki me noqueó ayer…

— ¡¿Qué él hizo que?! —exclamó el chico.

—Sí, te estuve buscando toda la tarde y me dijo que te había encontrado, luego me noqueó en el bosque. No quería que interfiriera en sus planes.

Ahora que sabía que el miserable también se osó a lastimar a su hermana Naruto se alegró aun más de haberle dado una paliza con todos esos clones.

—Naruto, no tienes ni idea la suerte que tienes, si nuestros padres estuvieran aquí les habría dado un infarto.

—Sí… Rin, hay algo más.

La joven levantó la ceja al ver la expresión de ambos ¿Qué otra cosa pudo hacer pasado que superara la locura que acababan de contarle? "Por favor, no me digan que el pergamino se dañó"

—Sé que sellaron en mí al zorro de las nueve colas.

En ese momento Rin hubiera preferido que todo el pergamino se hubiera destrozado a lo que acababa de escuchar.

Por un momento su mente se transportó al pasado, pocas horas antes de que el 3er Hokage ordenara guardar el secreto sobre el linaje de Naruto a aquellos que lo sabían, pocas horas antes de que ordenara no hablar ni una palabra sobre que él era un jinchūriki, ni al mismo Naruto o aquellos no lo supiera ya.

Luego avanzó unos 4 meses. La esposa del tercer hokage cuidó de Naruto en ese tiempo y luego lo llevaron al orfanato; recordó como un día mientras espiaba desde los árboles los encargados de cuidar a los bebés se pelearon durante varios minutos por no tener que lidiar con él…

¡Dale de comer!

¡Dale tú, a mí me tocó cambiarle el pañal hace rato!

…mientras el niño lloraba a todo pulmón.

Está bien, yo lo hago —dijo tomando el biberón de mala gana— ¡Ya deja de llorar, maldito animal!

Su mente volvió a avanzar, ahora se vio a sí misma balanceando como podía las misiones y sus turnos especiales en el hospital a costa de muchas horas de sueño y tiempo libre con tal de ser voluntaria en el orfanato, no permitiría que ese bebe volviera a llorar así.

Saltó en el tiempo de nuevo al día en que lloró de felicidad por primera vez. Había llegado de una misión larga y al abrir la puerta de su casa fue recibida por su madre cargando a Naruto en sus brazos y su padre mostrándole el certificado de adopción.

Por ultimo volvió al recuerdo del día en que sus padres le contaron que no eran sus progenitores a sus 6 años, ya no podían inventar más cuentos para explicarles porque no se parecía a ninguno. Le aseguraron que lo querían y nunca dejarían de hacerlo.

La joven fue devuelta al presente por la voz del chico.

— ¿Por qué me adoptaron? ¿Quiénes eran mis padres?

Iruka también se tensó al oírlo preguntar eso.

Rin tenía tantos deseos de decírselo pero él aún era joven e imprudente, la verdad podía escapársele de los labios y no lo culparía de ser así pero si llegaran a hacerle daño debido a eso —de parte de viejos enemigos del rayo amarillo de Konoha— jamás de lo perdonaría así misma. No pudo hacer más que romper en llanto.

— ¡P-Perdón! ¿Dije algo malo o-?

— ¡Quiero decírtelo… no tienes idea de cuánto! —Exclamó ocultando su rostro en su manos— pero no puedo. Lord Hokage prohibió que te dijéramos quienes eran tus padres…

— ¿Qué? ¿Por qué? —volteó a ver a Iruka pero el llevó su mirada al piso.

—Créeme cuando te digo que si te lo dijera sabrías porque, todo tendría sentido ¡TODO!… *sob* pero no debo. Sólo puedo asegurarte que no es nada malo, al contrario. Te lo diré algún día pero cuando seas mayor… y después de que Lord Hokage muera ¿Bien?

—Rin-sempai… —Iruka trató de poner su mano en su hombro pero se detuvo cuando ella alzó la vista limpiándose las lágrimas.

—Respecto a tu primera pregunta hay 2 motivos, el primero tiene que ver con tu otra pregunta… el segundo es lo mismo que te dijimos hace 6 años: mis padres siempre quisieron tener 2 hijos. Tú eras un huérfano, ibas a necesitar alguien que te amara y nosotros teníamos mucho amor que dar… eso es todo. Espero que sea suficiente.

En un parpadeo Naruto pasó de un sillón al otro y la abrazó con fuerza.

—Es mucho más que suficiente…

Sí, aún tenía mucha curiosidad respecto a su origen, pero su presente estaba bien. Amaba y era amado, nada más debía importarle… bueno, además de volverse hokage, pero eso lo lograría con tiempo y mucho esfuerzo.

Le fue imposible a Rin no ponerse a lagrimear de nuevo al devolverle el abrazo. Vio por el rabillo del ojo como Iruka también tenía los ojos algo húmedos por la escena frente a él.

— ¡Ven acá, tú! —Lo jaló del brazo entre risas hacia los dos, volviendo el abrazo de tres—. Gracias por todo, Iruka.

—De nada, sempai.

— ¡No puedo esperar a que mamá y papá vuelvan y vean mi banda!

—Ni yo ¡Pero por ahora hay que desayunar! —Exclamó deshaciendo el abrazo—. Conozco un restaurante donde hacen un Oyakodon delicioso con arroz frito, yo invito.

—Me gusta cómo suena ¿Y tú, recién graduado?

—A mi también ¿Pero luego iremos al ramen Ichiraku, verdad?

—Claro, hermanito, pero a la hora de la cenar; dejemos lo mejor para el ultimo.

Nota del autor: Ya sé que muchos personajes se vieron algo OOC pero recuerden que este AU es de almas gemelas y la existencia de ellas supone todo un sistema diferente en la interacción humana.

Pero ahora sí, para el siguiente capítulo se vienen los tiempos como genin, ¡ACCIÓN, DRAMA, PATADAS! Manténganse sintonizados ;)