Esa semana estuve un poco pendiente a la cercanía de Potter con Granger.

¿Querían ir a comprar juntos? Ahí iba yo al medio de los dos, vigilando hasta la forma de respirar de Harry.

¿Hermione quería ir al baño sola? No pues, yo la esperaba apoyado en la pared hasta que salga sana y salva.

Mi querida mejor amiga me preguntó varias veces por qué estoy actuando tan raro. Solo le dije que quería pasar más tiempo con ella. Hermione se sonrojo y volteo el rostro evitando mi mirada. Ignoré ese hecho ya que últimamente (como ya había dicho) se sonroja muy seguido.

Creo que Potter poco a poco fue entendiendo mis palabras " Tu abres esa boca y yo te rompo tus testículos." ahora solo la saluda de lejos, ya no de beso en la mejilla. Aún comparten asientos y está bien, ya que no lo he visto moviendo las manos de formas raras ni siquiera miradas tontas.

Me siento más tranquilo con el paso del tiempo.

La profesora entró por la puerta, llamando mi atención. Comenzó su clase de la forma más lenta posible. Goyle me contó uno que otro chiste para poder pasar el rato.

La sabelotodo estuvo tan concentrada en la clases que más de una vez retó a Potter, me rei.

— Un trabajo de parejas.

¿Qué?

Mi mente volvió a la realidad y puse la mayor concentración posible a las palabras de la profesora.

—Las parejas son formadas por mí, así que por favor hagan un buen informe.

Todos aquí saben que serian muy afortunados al tocarles con Granger ya que es un diez seguro al libro pero lamentablemente para ellos, como todos los años de jardín, primaria y actualmente, Hermione y yo hemos hecho todos los trabajos juntos. Somos tan compatibles que los profesores por obvias razones nos dejan juntos, ya que entre los dos hemos entregado los mejores trabajos de la vida.

— Harry Potter con Hermione Granger.

¿Qué acaba de decir la vieja descerebrada esa?

Me levanto de golpe, corriendo la silla y mesa.

— Disculpe, profesora pero acaba de mencionar a Harry Potter con Hermione Granger.

— Si, asi es, joven Malfoy.

Sonreí a medias.

— Debe estar equivocada, profesora. Hermione trabaja conmigo. — Eleve un poco la voz. — Es Hermione Granger y Draco Malfoy… No Potter.

—Draco… —susurró Hermione, viéndome desde su asiento con vergüenza.

—No joven, no estoy equivocada. Hermione va a trabajar con el joven Potter por apoyo ya que el señor aquí presente tienes notas que llegan a doler los huesos de solo verlas.

—¡¿Y con quién se supone que voy a trabajar yo?! Si mi compañera de trabajos siempre es Hermione.

Puede ser que me golpearon justo en ese sentimiento de propiedad que tengo con Hermione. No puedo evitar ser un poco posesivo con ella pero es que ¿Pueden comprenderme? Hace unos días yo era el centro del universo de Hermione, todos nos nombraban Draco y Hermione, somos como pan y mantequilla. Y ahora llega Potter quitando mi tiempo hasta mis trabajos de pareja con ella porque es lo suficientemente estúpido como para resolver una suma de primer año básico.

— El joven Ron Weasley. —me responde la momia que tengo por profesora.

—¡¿QUÉ?! No, no, no, no. —suficiente. — ¿Es un chiste? Eso debe ser, ja, ja, ja. Usted profesora tiene un pésimo sentido del humor. No puede incluir a una persona de mi calibre con el simio ese.

—No, señor Malfoy, su compañero es Ron. Ahora tome asiento en silencio.

Sin más, guarden sus cuadernos y esperen el timbre para retirarse.

— ¡Es que no puede ser, señora! ¿Cómo se le ocurre emparejarme con el ser más ignorante del mundo? La estúpida comadreja.

Si Potter es un imbécil cuando se trata de estudiar, Ron Weasley es una piedra en la vida.

No sabe nada, es un tipo que no sabe los modales básicos al comer, como por ejemplo cerrar la boca al masticar. Además ese cara de estúpido tiene cierto gusto por mi Granger, lo he visto cómo la ve, babea, literal. Me da asco tan solo pensar que ese animal sin cerebro respire cerca de Hermione.

La bruja salió del salón sin escuchar mis reclamos. Quise seguirla y exigirle que me cambie de compañero por Hermione pero la nombrada me detuvo. Me voltee a verla y en tres segundos cambie mi actitud histérica por la calma misma.

Granger me ve como si quisiera matar al mismísimo diablo, Potter salió de vuelo del salón junto al resto del salón. Sería un completo mentiroso al decir que no trague saliva porque creo que hasta es posible que me haga del tres.

No dice nada y eso es aún peor porque debe estar furiosa conmigo. Intento sonreir.

—Okay… pido perdón. Me altere pero ya fue, me siento más relajado y mejor. Siento mucho las molestias ocasionadas. Prometo que no volveré alterarme. Uff… ¡Pero que clima tan raro! ¿No crees, Granger? Vamos, te invito un helado.

— ¿Qué se supone que fue todo ese show, Draco?

—Pues…

—¡PUES NADA, DRACO MALFOY! ¡YO NO SOY TU LLAVERITO QUE DEBES ANDAR TRAYENDO COLGADO EN TU BOLSILLO!

Me quede callado, reflexionando mi actitud hace unos minutos.

Demonios.

—¡Tú no eres mi hermano, no eres mi padre, no eres mi novio para llegar a gritarle a la profesora por un jodido y maldito trabajo en parejas! ¡OK, NO NOS TOCO JUNTOS! Y está bien, quizás ya es hora de salir de nuestra zona de confort…

—¿Qué quieres decir, Granger?

—Es fácil, Draco. Somos muy unidos y dependientes del uno y el otro. Creo que esta es una buena oportunidad para comenzar a separarnos poco a poco. Eres muy… posesivo conmigo como yo contigo y creo que en un futuro podría perjudicarnos.

— Hermione, ya. —tome de sus hombros y la abrazo. — no estas pensando con la cabeza fría y yo tampoco. Hablaremos de esto en un futuro pero ahora estamos en el presente, Granger. Y te tengo entre mis brazos, solo corresponde y vamos a tomar ese helado. Perdóname ¿sí?

Hermione suspiro casi derrotada. Beso mi mejilla y la tome de la mano para ir por ese helado. Aunque pareciera que tengo la sonrisa mas sincera del mundo por dentro me siento. Inquieto.

¿Un futuro sin Hermione?


Siento mucho la demora y el cliché barato que estoy dando. Me voy a esforzar más en el futuro en otras historias.