Una vez divisaron los primeros rayos de sol filtrándose por entre las montañas, Sakura dió la orden de recoger el campamento y reagruparse con el objetivo de retomar el paso y comenzar a operar máximo al medio día.
Tal como dijo Sasuke, el terreno, con luz, era difícil de transitar, sin luz, podría haber sido una completa odisea. Sin embargo, algo le había parecido curioso, y eso era lo pacífico que la caminata había resultado. Sinceramente ella esperó ser emboscada en todo momento, pero aquello no ocurrió, no lo lamentaba en absoluto por supuesto, pero por él llamado de precaución, que su mentor y Hokague hizo y, las sospechas de Sasuke kun, ella realmente esperó que algo ocurriese.
Horas más tarde, Rata, el guía, hizo la seña de que en el punto en que se encontraban, se lograba divisar el punto de encuentro. Pasado un kilómetro, lograron finalmente encontrarse con la comidilla que los guiaría hacia el pueblo.
Sakura estuvo hablando con ellos durante quince minutos al menos, mientras el equipo consumía alimentos y se preparaba para las nuevas órdenes. "Es momento de que os pongáis los trajes especiales" dijo ella finalmente acercándose al grupo, "El virus es altamente contagioso y no puedo prescindir de ninguno de ustedes" remarcó sin quitarles la mirada, "Tienen diez minutos" concluyó ella acercándose a Tenten, "Mariquita, necesito que le entregues un traje de los de repuesto a Sasuke kun", "Bien, esperemos que no lo necesite más tarde alguno de nosotros" contestó la maestra en armas sacando uno de sus pergaminos.
Cuarenta y cinco minutos y un par de kilómetros después, el escuadrón por fin llegó al pueblo y al atestado servicio de salud. Era un edificio con dos pisos y no más de doscientos metros cuadrados, una triste fachada de un amarillo que seguro había visto tiempos mejores y camillas ocupadas hasta en los pasillos. Sakura dió un pequeño vistazo, era todo lo que necesitaba, se dijo. Con la ayuda de la comidilla fueron guiados hasta el patio del lugar, el cual milagrosamente era lo suficientemente amplio. "Necesito la nómina de médicos que han tenido contacto con los pacientes " exigió a uno de los médicos que la guiaba. Inmediatamente este asintió y salió en busca de lo que ella pedía. "Los demás aquí conmigo" dijo finalmente.
Sasuke nunca había visto a su compañera en acción, parecía otra persona -era malditamente eficiente-, como un teniente dando órdenes. Primero dividió al equipo, en equipo médico y equipo de armazón. Él no había entendido esta división hasta que Sakura envió a Rata a cortar el acceso de la calle que llevaba al hospital, para luego dar una seña a la maestra en armas quien rápidamente puso manos a la obra.
Bastaron 15 minutos para que Tenten, antiguo miembro del equipo guy, levantase un centro médico de emergencia en lo que solía ser el patio del hospital. Y diez minutos más tarde ya contaban también con un control preventivo en la entrada del lugar. Sakura había subdividido también al equipo médico, quedando -la jonnin- Hanako y los chunnin en la estación de prevención y los ambus médicos, más el jonnin recién ascendido, en la estación de tratamiento. Veinte minutos después, habían comenzado a funcionar, habiendo esterilizado el lugar y trasladado a los pacientes cuyo estado de salud fue considerado más crítico, al área que Tenten había dispuesto para ello, y todo esto antes del mediodía.
Eran realmente eficientes, pensó Sasuke, muy bien compenetrados. Funcionaban como un reloj sabiendo que cada uno de sus engranajes debía cumplir una función en un cierto lapso de tiempo para que el otro pudiese funcionar también, ahora entendía porque, de acuerdo a Kakashi, Sakura había escogido personalmente los shinobi que integrarían su división médica. Un ejemplo de ello era Tenten, no tenía habilidades médicas como los demás, no tenía ninjutsu médico según había escuchado de Sakura, pero ella no necesitaba que aquella miembro tuviese esas habilidades, era seguro que no solo la había escogido por su capacidad para llevar un cargamento consigo, -Jutsu espacio-tiempo-, sino también por su estilo de pelea, el cual era tanto cuerpo a cuerpo como a larga distancia y la hacía un perfecto guardia indetectable.
Sakura era formidable, pensó, se había convertido en una mujer admirable y una excelente shinobi, si bien dolía no ver del todo a la niña que fué algún día, se compensaba con el orgullo que sentía de ver funcionar a su compañera. Si, él ahora era capaz de apreciar el hecho de que ella era una mujer que podía ser sensible, cariñosa y amable, y al mismo tiempo, brutal, controladora y autoritaria. En sus pequeñas manos estaba el funcionamiento de una parte esencial de Konoha, incluso de la alianza. -Esas manos habían salvado tantas vidas-, habían dado tanto amor, -todo lo contrario a las de él-, cuyas manos estaban manchadas con la sangre tanto de culpables como de inocentes e inclusive con la sangre de su mejor amigo, quien había perdido un brazo a causa suya.
Pero él no se encontraba en aquel lugar para admirar a su compañera, tenía trabajo que hacer, así que silenciosamente se retiró del lugar y emprendió camino a la aldea de Kuso, no sin antes dejarle una nota a su compañera. Volveré por un informe.
Una vez llegada la noche, Sakura convocó a una reunión con el equipo médico del hospital en la dependencia que Mariquita había destinado a oficina. Ella había examinado personalmente a los pacientes críticos e inclusive se le permitió examinar el cuerpo de uno de los aldeanos ya fallecidos. Había encontrado en el pulmón de las victimas, partes cristalizadas, pero encontrar la bacteria que causaba la cristalización no parecía ser tarea sencilla, le tomaría un par de días a lo menos y unos cuantos más descubrir cómo inactivarla, y en el mejor de los casos semanas para encontrar una cura.
"Miembros del hospital, médicos de Iguakagure, equipo, agradezco su gestión tanto los días pasados como él día de hoy, han hecho un gran trabajo, sin embargo, no tengo buenas noticias, el virus es altamente contagioso, como ya sabrán y es muy probable que antes de que podamos controlarlo, este haya tomado la vida de muchas personas" Sakura tomó una pausa para pensar cómo proseguir, "Deseo que toméis todos los resguardos posibles, he mandado una carta al Hokague y al Tsuchikague solicitando permiso y cuerpo shinobi para poner el pueblo en cuarentena hasta que se controle la emergencia" Sakura comenzó a escuchar los murmullos de alarma por parte del equipo, encerrar el pueblo eran palabras mayores, pero ella debía ser firme, "No sabemos si nuestros trajes resisten al virus, por tanto debemos considerarnos posibles contagiados". "Por mientras haremos lo que esté en nuestras manos para evitar la propagación" finalizó.
Tres días después, todo se había convertido en un caos. Se había aceptado su solicitud de cuarentena y tanto el Hokague como el Tsuchikague habían enviado shinobi para resguardar el perímetro que marcaba la frontera del pueblo, con orden de instalarse a un kilómetro a la redonda de este. En un par de días debía llegar un cargamento desde Konoha con comida, medicinas -y equipo médico que ella había solicitado personalmente- pero aunque aquello había sido de conocimiento público, las personas habían entrado en pánico y agotaron los suministros de las tiendas en los dos primeros días. Y si bien se habían cerrado los caminos y la fila de contagiados se había duplicado, Sakura debía cerciorarse que ningún contagiado había salido de este pueblo antes de su llegada, -de ser así, esto se iba a convertir en un gran problema-.
Llegada la madrugada del tercer día, Sakura decretaba a viva voz que ella ya no podía funcionar. Había estado tomando píldoras de soldado para mantenerse en pie, pero ya no podría seguir tomándolas sin poner en riesgo al resto del personal que seguía directamente sus órdenes. Debía descansar, pensó mientras caminaba hacia las dependencias que Tenten había levantado con el objetivo de ser un lugar de descanso.
Era una gran carpa gris de un material plásticoso, tenía la forma de un iglú y cuyo acceso era a través de un mini container, en que debían quitarse los trajes y la ropa que llevaban bajo estos, para seguidamente esterilizar sus cuerpos en el pasillo con expulsión de líquidos y vapores que conectaba la entrada con los dormitorios y él área común. Una vez llegó al final, entró a las duchas, se dió un rápido baño, y salió.
Sakura sentía que hacía todo en piloto automático, le dolía el cuerpo y la cabeza a causa de la falta de sueño y la poca ingesta de alimentos, así que rápidamente tomó del área de botiquín, una bolsa de suero y la llevó a la que sería su recámara. -Estoy sola- se regañó mentalmente, -no es necesario correr ni apresurarse-, justo ahora lo que debía hacer era relajarse y tomar un momento para sí misma.
-Solo quiero una cama- , "y algo que sexo desestresante" susurró levemente una voz en su cerebro... "Idiota" masculló para sí misma mientras se acercaba al área de dormitorios. Si bien el lugar era redondeado, éste, al estar dividido por la mitad creaba un pasillo recto que llevaba a una hilera de habitaciones. Ella solía estar siempre al final del pasillo, junto a la habitación de Tenten. "Ahí vamos" canturreó feliz de acercarse a su lugar de descanso.
"Misha", dijo en voz baja, - uno, dos pasos - "Hanako" -ya casi- tres pasos, cuatro- "Tenten" -bingo- pensó haciendo una seña ganadora, "cinco y seis" cantó en voz alta mientras abría la puerta sin más preámbulo.
-¿Estamos bajo ataque ?- pensó atónita observando lo que acontecía frente a ella.
"Sa- sa- Sasuke kun" tartamudeo sintiendo que el suelo se deslizaba bajo sus pies.
"Sakura" dijo Sasuke quitándole los ojos de encima como si de mirar directamente el sol se tratase. -Mierda- pensó. "¿Que pasó contigo Sasuke kun?" "¿Que diablos haces aquí?" Preguntaron ambos a la vez. "¿Aquí?" Repitió ella observando el lugar y tomando detalle. "Mi recámara" dijo el en voz baja a modo de respuesta.
Esta situación estaba rayando lo absurdo pensó incómodo Sasuke, esta Sakura parecía ajena a todo y la mujer espabilada que de la que él estaba tan orgulloso parecía haberse evaporado con el paso de los días y, lo peor de todo, es que él estaba con un humor terrible. "Sakura" la llamó intentando llamar su atención, lo que ella pareció no escuchar, "Es tu recámara" sentenció ella en voz queda, adelantándose a lo que Sasuke iba a decir, -Bien- pensó el -Ahora solo falta que se cubra- "Estas desnuda" dijo finalmente sintiendo un tenue calor subiendo por su cuello hasta llegar al rostro.
Otra cosa, odiaba sonrojarse, le hacía sentir muy estúpido, e intentaba que nadie lo notase, sin embargo, Sakura tenía un olfato agudo para reconocer cuando el se sonrojaba y lo peor, ella disfrutaba haciéndolo sonrojar.
"Claro que lo estoy" dijo ella en medio de un bufido coqueto dando fuertes pisadas hasta un pequeño estante ubicado en el costado derecho de la habitación .
Sasuke nunca había visto a su compañera desnuda, ni por casualidad. Durante su tiempo de viaje y en las ocasiones que ella fue su anfitrión en Konoha, jamás habían pasado por una situación cómo ésta, él se jactaba de ser un hombre cuidadoso, sobre todo cuando se trataba de su compañera, faltar el respeto fisgoneando (como solía hacer él bruto de su amigo) no era propio de él, aún así, su cuerpo actuó sin su permiso y girando levemente su rostro hizo algo que avergonzaría su apellido el resto de su vida.
Sakura estaba de espaldas a él, bastante concentrada buscando algo con su mano derecha ya que la izquierda parecía tenerla ocupada, -sería más rápida si suelta esa cosa- pensó de soslayo, sin embargo, no logró descifrar que llevaba consigo porque, en la misma altura de su mano, algo más capturó sus ojos, cuya misión principal había sido desentrañar lo que su amiga llevaba en su mano.
A lo largo de su vida, Sasuke había visto decenas de mujeres desnudas, tanto en las cuevas de Orochimaru, siendo sujetos de prueba en algún experimento, como en sus viajes o misiones, desde mujeres bañándose en ríos, hasta mujeres ofreciendo su cuerpo al mejor postor, pero la vista de aquellos cuerpos jamás le había causado más que incomodidad y en ocasiones remotas, repulsión.
Nuevamente se sintió incómodo, y no necesariamente porque la figura desnuda de ella le causaré malestar, al contrario, se sentía incómodo por la salvaje fascinación que de pronto apresó su mente y por el calor que la vista produjo en su vientre.
Sakura tenía un cuerpo hermoso, pensó finalmente. -Y él no tenía derecho el mirarlo- se reprendió así mismo, reprimenda que se desvaneció entre la línea de la espalda de su amiga y la curva que daba principio a sus nalgas.
Sakura era de líneas finas, pensó; un cuello largo y delicado, unos hombros y cintura estrecha, y tanto brazos como piernas daban la impresión de ser eternos. Si, todo en ella eran líneas finas, a excepción de aquella zona que había capturado su interés insano. -Su culo-, pensó a la vez que sentía la lengua más pesada. Si, Sakura podría ser todo cuerpo tonificado, líneas finas y pequeñísimas pecas que le saludaban desde los hombros hasta los pies sin embargo sus glúteos eran todo menos finos y delicados.
Sasuke recordó casi sorpresivamente a Naruto hablando una vez de ello. "Sakura Chan tiene el culo más sexy de Konoha" soltó de sopetón un colorado Naruto cerca de su oreja , segundos después de haberse metido junto a él en una de las tinajas de agua caliente del hostal en que se hospedaban, "¡No, no solo de Konoha!" exclamó enseguida "Sino de todo el país del fuego" dijo abriendo desmesuradamente sus ojos tal cual hubiese hecho el descubrimiento de su vida, "No, no teme, ¡ no solo del país del fuego !, ¡ Del mundo entero!" Chilló bajito con la cara encendida "¡De verás!".
Y si. Eran el par de nalgas más eróticas que había visto; pálidas en los bordes y sonrosadas en el centro, con pequeñas pecas traviesas esparcidas lejos las unas de las otras en una fracción de cuerpo que podía asimilarse a un jugoso durazno cuya pulpa parecía prometer saciar hasta el más hambriento de los hombres. Y por primera vez, él, -Sasuke Uchiha- se sentía famélico.
Si existía un misterio para Sasuke Uchiha, ese era la locura que parecía poseer a la mayoría de los hombres cada vez que veían a una mujer desnuda o en poca ropa. Él jamás había sido abordado por tal cosa, -el cuerpo era un instrumento- y como todo instrumento, existían aquellos que eran proporcionados y aquellos que no. Sin embargo, ahí estaba él, mirando a hurtadillas, fisgoneando, deseando, -comportándose como nunca- "como un loco", enterándose a sus veintitrés años, que después de todo era un maldito hombre con hormonas.
"¿Dijiste algo Sasuke kun?" preguntó Sakura cerrando la puertecita del pequeño estante sin haber encontrado lo que buscaba. Maldita sea, dijo él quitándole los ojos de encima, -Termina con esto de una vez- recriminó a la peli-rosada mentalmente, -¿Tanto confiaba ella en él?- se preguntó incrédulo -Si- por supuesto que si, se contestó casi al instante, porque de haber sido Naruto quien se hallase en esta habitación, ella habría salido hecha un demonio al segundo de haber entrado y no sin antes haberle golpeado por mirar de más.
"Pregunté si estabas lista" mintió, sintiéndose avergonzado por lo que acababa de hacer. Sakura confiaba en él, ella siempre confiaba en él, tenía más fé en él que cualquier persona, incluido él mismo, -y él le había vuelto a fallar- pensó sintiendo su corazón apretarse tal como solía hacerlo de niño, cuando su querido hermano no cumplía sus promesas de entrenar a su lado.
"Ahora lo estoy" la escuchó decir con voz distorsionada mientras parecía estar poniéndose una camiseta por la cabeza. "Primero tengo que recostarte sobre la cama" dijo finalmente ella acercándose hasta donde Sasuke se encontraba desparramado en el piso con la espalda incómodamente apoyada en uno de los muros de la habitación.
Fácilmente lo tomó cual bebé entre sus brazos, lo depositó sobre la cama y le quitó la ropa mojada dejándolo solo en bóxers. Nuevamente, no pudo evitar sonrojarse, sin embargo esta vez no fue capaz de sentir enojo, la culpa y la vergüenza pesaban y pesarían en su memoria con todas las demás humillaciones que la había hecho pasar. "Dime como llegaste a esto" dijo con voz suave arrugando levemente el entrecejo, "A simple vista parece una reacción alérgica" la escuchó decir a la vez que se sentaba en el borde del camastro y acercaba el rostro al suyo propio para observar con mayor detalle lo que parecía ser un brote de granos.
"Cazarrecompensas" dijo él a modo de respuesta chasqueando la lengua. De un segundo a otro Sasuke volvió a sentir la cólera que lo invadía hacía minutos antes.
No era la primera vez que lo seguían cazarrecompensas y de seguro no sería la última. Normalmente quienes le seguían por dinero eran Shinobis renegados de rango medio a alto, no obstante, no faltaba el idiota que en base a "trucos" decidía llamar su atención. Los idiotas que le habían seguido esta vez lo habían tomado por sorpresa mientras seguía la pista de lo que parecía ser la andanza de un grupo terrorista en la zona.
-No son problema- , había pensado cuando sintió sus chakras acercarse, le llevaría menos de cinco minutos noquear a los tres, pero, resultaba más útil interrogarlos, en caso que fueran residentes permanentes de Kuso. Definitivamente lo que no esperaba, era que por subestimar su tolerancia a los venenos, permitiese que una de las agujetas lanzada por alguna de las armas con que le apuntaban, tuviesen justamente una maldita sustancia desconocida para el y su cuerpo, que podía paralizar las extremidades y tronco de una persona normal en unos minutos. Para su propia suerte, él no era una persona normal, por tanto tuvo el tiempo más que justo para acabar con la contienda, interrogar por las malas y salir de ahí. Apenas logró llegar a la instalación médica, pasó por la esterilización con los brazos dormidos y sus piernas habían fallado antes de que pudiese lanzarse sobre la cama.
Entre toda la ofuscación provocada por sus recuerdos escuchó la cantarina risa de su amiga. Se burlaba de él, pensó -Sabe que eres un presumido y que por ello estás como un leproso ahora-, si él fuera de aquellos a los que les gusta expresar lo que sienten, en estos momentos suspiraría sonoramente. " ¿Y cómo es que no has podido sentir su olor? " preguntó abriendo el cajón que estaba junto a la cama y sacando un par de guantes de látex además de lo que parecía ser, un botiquín, mientras él volteaba su cara hacia la de ella para encontrarla con una sonrisa burlesca estampada en aquel rostro muy parecido al corazón que dibujan los niños pequeños, "Sueles tener más olfato para estas cosas" remató ella a modo de observación soltando finalmente la risita que llevaba minutos queriendo salir.
"Hmm" rezongó el a modo de respuesta. Quería poder enojarse con ella, pero aquello le era prácticamente imposible, ella tenía razones para burlarse, él fue un presumido y ahora se sentía avergonzado, otra vez, y en menos de diez minutos.
"Mañana recuperarás levemente la capacidad motriz" dijo de ella minutos más tarde, "Estar al cien por ciento te llevará un par de días más" agregó mientras trabajaba desinfectando lo que en un principio le habían parecido granos y que ahora se daba cuenta eran ampollas. "Por otro lado este veneno no es poderoso en si" comentó minutos después como la médico ninja que era, "Me refiero a que su daño colateral no es agresivo a comparación de otros venenos del tipo", la sintió tomar una pausa mientras se acomodaba para desinfectar las partes difíciles de llegar, "No compromete las partes importantes de tu organismo" dijo finalmente.
Quince minutos más tarde, y en medio de un estado de letargo la escuchó hablar nuevamente, "Hablando de partes importantes de tu organismo..." sintió su voz vacilar, "¿Que?" Preguntó él abriendo los ojos con pesadez y observando a una sonrojada peli-rosada cuyos ojos estaban fijos en la única parte de su anatomía que se encontraba cubierta. Al instante supo lo que ella diría. "Necesito quitar tu ropa interior para verificar que todo esté en orden y desinfectar en caso que corresponda" sentenció finalmente con el tono más profesional, que supuso, ella pudo entonar.
