Disclaimer: Kimetsu no Yaiba le pertenece al cocodrilo malvado aka Gotoge-sensei

.


Life is short

.

Genya x Tanjirou


.

- 2 -

.

.

.

Tal vez sus sentimientos y su propio organismo decidieron traicionarlo, porque cuando despertó a la mañana siguiente se encontró con la sorpresa de que quizás haya llorado un poco.

Que fatalidad.

Agradece que nadie de su familia pregunte nada y se limiten a desayunar como siempre. Siente que su madre y Sanemi se lanzan miradas inquisitivas y algo preocupadas, pero no preguntan nada de todas maneras. En serio agradece que no lo hagan.

Pero cuando llega a la escuela no puede pasar desapercibido.

—¿Y a ti qué te pasó?

El primero es Zenitsu, con su voz chillona a la que se le suma el tono preocupado. Genya no quiero contestar así que se limita a mirar por la ventana mientras Agatsuma insiste un par de veces. Hasta que sucede lo inevitable y se quiere lanzar por esa misma ventana.

—¿Genya? ¿Qué te pasó ayer?

Ojalá les tocara matemáticas para que Sanemi los mandara a todos a callar, pero toca lenguaje y la profesora Rengoku se está tomando su tiempo para llegar, así que ahí está Tanjirou, justo a su lado, con esos enormes ojos rojizos que tanto le gusta mirar y en serio ahora siente que se quiere morir más que nunca.

—Perdona —habla con todas sus fuerzas para simular que está bien, y mentir además en el proceso—. Surgió algo con mi mamá y tuve que irme.

Tanjirou estaba a punto de preguntar sobre las llamadas que le hizo muchas veces, pero Genya sabía que decir, había preparado todo un numero para mantener el problema lo más alejado posible.

—Y sé que seguro me llamaste, pero no estaba contestando porque perdí mi celular —incluso dejó el celular apagado en casa, tenía todo planeado—. Perdón por preocuparte.

—Oh, no, pero ¿lo perdiste? ¿Dónde? ¿quieres ayuda para buscarlo? Podemos preguntar a Urokodaki-san si lo ha visto.

Las palabras amables que llegan desde la boca de Tanjirou hasta sus oídos son como un bombardeo que él no quiere soportar.

—No tienes que preocuparte por eso, en serio.

—Bien, si tú lo dices… y, ¿de qué querías hablar ayer?

No había preparado nada para esa pregunta, de hecho, así que cuando Tanjirou la formula se queda sin palabras y los colores suben a su cara, y espera que no se le note. Aunque a causa de eso, Tanjirou se fija en otra cosa.

—Genya, ¿pasó algo malo ayer?

—No realmente, yo solo…

Solo quiere huir de los ojos de Tanjirou, y de su voz y de sus palabras dulces. Porque su amabilidad le hace daño. Tanjirou es amable por naturaleza con todo el mundo. La preocupación que siente por él no es especial. Y eso es lo que más duele.

Entonces a Tanjirou lo interrumpen, pero no de la forma que más le gustaría.

—¡JAJA! ¡Gonpachiro, buenos días!

Llega como un huracán, sin aviso alguno y se cuelga del cuello de Tanjirou sin preocupaciones con una sonrisa feliz y estúpida. Lo peor es que Genya no puede odiar esa sonrisa.

—Ah, tú te ves fatal, grandulón.

Pero ese comentario sí que puede odiarlo.

—Inosuke, déjalo en paz.

—Pero si es verdad. Oye, oye, ¿Qué pasó contigo?

Tú pasaste, tú y tu estúpida cara pasaron, es lo que quiere decir, pero no puede.

Genya vuelve a desviar la mirada y antes de que sus amigos vuelvan a preguntar otra cosa, la profesora llega y pide que todos se sienten. Ya no tienen alternativa así que dejan a Genya en paz, sin embargo, siente la mirada impaciente y preocupada de los tres.

Eso es otro problema, porque todos son amigos y los quiere un montón, pero teme que por esto las cosas cambien. Por su culpa, y por los sentimientos que no se puede guardar.

.

.

.

Durante el cambio de hora se hace el dormido, y cuando llega el almuerzo se va sin decir nada. Quiere un día descanso, solo eso. Quiere evitar más preguntas y miradas preocupadas, solo por un día. Solo necesita un día y tal vez al siguiente todo vuelva a la normalidad. Pero ese tal vez se encuentra ahí porque en algún momento Tanjirou e Inosuke contaran lo que sucede entre ambos. Tanjirou no puede guardar secretos y a Inosuke le gusta presumir lo que sea que tenga.

Y claro, quién no presumiría a Tanjirou.

De todas formas, aunque sabe que es inevitable, no quiere que le digan algo que sabe el día de hoy. Simplemente se limita a comer su almuerzo en una de las gradas cerca del patio trasero, solo con nuevamente su miseria y estrés.

Pero entonces, entonces ve a Inosuke llegar al patio trasero, al otro lado del lugar para ser preciso, y quiere correr al club de tiro para darse un tiro con su pistola de practica porque siente que si no lo ha ido a buscar está ahí para almorzar con Tanjirou. Sin embargo, no tiene que correr a darse un tiro por la desesperación, porque quien acompaña a Inosuke no es Tanjirou, sino que se trata de Kanao.

¿Qué? ¡¿Qué?!

Ambos se sientan en la hierba, bajo uno de los árboles, y empiezan a comer. Genya no entiende para nada lo que está sucediendo. Porque eso no debería estar sucediendo, Inosuke no debería estar comiendo con Kanao, sino almorzando con Tanjirou.

Qué demonios estaba pasando ahí.

Por alguna razón se sentía culpable de seguir observándolos a la distancia, así que se escondió tras el muro de las escaleras para pasar el almuerzo, cosa que era ciertamente peor, pero no quería perderlos de vista al terminar.

Kanao estaba en un grado mayor al de ellos, así que al terminar el almuerzo solo tuvo que esperar a que la chica se fuera para interceptar a Inosuke antes de que se volviera al salón.

—¿Qué demonios, cerebro de cerdo, qué estás haciendo?

Los ojazos verdes de Inosuke se agrandan y lo miran, antes de que su ceño se frunza un montón a causa de ese deplorable insulto que acaba de escuchar.

—¡¿Qué?! ¡¿Qué estás haciendo tú?!

—¡Yo pregunté primero! ¡¿Qué haces almorzando con Tsuyuri?!

Entonces la expresión salvaje e impulsiva de Inosuke de un momento a otro, se relaja, y lo siguiente que pasa Genya no, lo, puede, creer.

—Ah, eso. Quería contarlo cuando estuviéramos los cuatro ¿sí? Pero has estado tan ausente todo el día y ahora creo que ya nos viste y…

Genya se quiere dar un tiro de la confusión ahora mismo. Porque no solo se trata del estúpido de Inosuke que conoce desde que empezó la secundaria, hablando con suavidad y rascándose el cuello. No, se trata del estúpido de Inosuke rascándose el cuello como si estuviera avergonzado y además estaba sonrojado. INOSUKE HASHIBIRA CON COLORES EN LA CARA. Genya no lo podía creer.

—¿Acaso… acaso ustedes…? —tampoco puede hablar con objetividad.

Inosuke entonces le muestra una sonrisa orgullosa, sin importar que sus mejillas parezcan tomates.

—Estamos saliendo, Kanao y yo.

La mente de Genya hace cortocircuito, explosión nuclear y subatómica al mismo tiempo.

Se siente estúpido, se siente raro, se siente perdido. Pero al final de toda la marea de emociones, también se siente feliz.

No puede evitarlo cuando una carcajada estridente sale de sus labios, primero pequeña, luego escandalosa, que lo hace arquearse hacia atrás y agarrarse el estomago y cubrirse la cara. Es un idiota sin remedio que se hizo un mundo en un vasito de agua, que lo único que puede hacer ahora, es reír.

—¡O-Oye! ¡¿Qué mierda pasa contigo?!

Inosuke suena entre indignado y preocupado. Genya presiente que lo que vio el día anterior en el patio trasero no fue más que un ensayo extraño, al que Tanjirou, siendo como es, no pudo negarse. Pero eso ya lo sabría más tarde.

Por ahora, quiere vengarse un poco porque en parte es culpa del chico frente a él que haya sufrido. ¡Casi asesina su cabello por su culpa! Eso no podía quedarse así.

—Nada, nada, es solo que… —dice entre risas, recuperando el aliento—. Ah, pobre Tsuyuri.

—¿Qu-? ¡¿QUÉ TE PASA?! ¡¿QUIERES PELEAR?!

Genya vuelve a reírse en su cara antes de que Inosuke pretenda saltarle encima, pero son interrumpidos por el profesor más amenazante de todos.

—¡Ustedes dos, mocosos! ¡¿Qué hacen ahí?! ¡Vayan a clase! ¿Y Genya, qué demonios? ¡Ya deja de reír!

Entre los regaños de su hermano y las amenazas de Inosuke, Genya recupera la compostura y se relaja un poco, mientras los tres caminan al salón porque ahora toca matemáticas. Pero entonces, cuando entra por la puerta y lo primero que ve es el rostro de Tanjirou, termina pensando lo mismo que ayer. Que la vida es corta, demasiado como para andar complicándosela por confusiones minúsculas.

Y es demasiado corta, como para ser un cobarde.

—Tanjirou —lo llama cuando esta por sentarse, en voz baja para que su hermano no le grite otra vez—. Sí hay algo de lo que quiero hablar, ¿Podemos vernos después de los clubes en el mismo sitio?

Al principio parece confundido, pero como era de esperarse, Tanjirou le sonríe con alivio y le dice que sí.


.

.

.

.

N/A: Nos vemos mañana en la última parte!

:3