Hola chic s, bueno esta historia no es mía es de - citlallimildred pachecolopez-, ella es su creadora original, lo único que hice fue adaptar versión ichihime, aun no tengo su aprobación oficial ya que hace días le envié un mensaje para su autorización, es como decir un pequeño préstamo...créditos a su auctora original.

*Bleach no es mío, es de tite kubo-sama

ICHIHIME POR QUE ERES MIA

Capítulo 15

Se quedó congelada y en silencio por un momento, jamás pensó que el día en que vería a esos 2 pelianaranjados juntos llegaría, Maldijo por lo bajo mientras trataba de mantener el control de sí misma, Aunque su rostro se veía estoico, por dentro guardaba un terrible caos, no solo la embargo un sentimiento de opresión en el pecho, sino que también estuvo de perder los estribos y mostrar el terror que la había invadido en esos momentos ante el pensamiento de que ichigo supiera que ese era su hijo.

-kazui-sonando increíblemente inexpresiva logró llamar al niño.

-Vámonos nos están esperando-dijo con una sonrisa nerviosa.

El pelianaranjado mayor miró a ambos, inoue sin poder entender por completo la relación entre ellos, o tal vez en el fondo ya lo sabía y se negaba a aceptar que lo que pensaba resultara ser cierto.

-Orihime…-dijo confundido.

-Kazui, vámonos-dijo sonando un poco más dura y sin prestarle mayor atención al kurosaki.

-Si… ya voy.

Kazui tomó su mochila y camino hacia donde estaba su madre.

-orihime ese niño…-intento decir pero orihime lo interrumpió.

-Este niño no tiene nada que ver con usted señor Kurosaki-espetó con frialdad tomando la mano del pequeño para luego arrastrarlo consigo.

Ichigo la miró alejarse comenzando a sentir una sensación indescriptible en su interior, ¿Era acaso irritación?, ¿Molestia?, ¿Miedo?,No sabría decirlo con seguridad, tal vez una mezcla de todas ellas pero podía detectar que la emoción que predominaba en ese momento era el enojo.

Por supuesto que estaba enojado, quería gritar y destrozar cosas en ese mismo instante pero primero tenía que confirmar si sus sospechas eran ciertas, kazui bien podría ser solo el hijo de una amiga de la inoue… pero si ese niño era de orihime entonces resultaba más que obvio quien era el padre. Sin pensarlo saco su celular llamando a la única persona que lo escucharía en ese instante.

-Uryu-musitó irritado.

-Ella tiene un hijo-dijo intentando no gritar.

-Espera, ¿Qué?, ichigo, ¿De qué estás hablando?-preguntó levemente desconcertado luego de contestar a su llamada, era extraño que le hablara, normalmente solo se comunicaba por medio de correo o chat en línea.

-Hablo de orihime, ¿Pues de quien más?-dijo algo molesto.

-¡¿Orihime tiene un hijo?!-exclamó un tanto anonadado para luego hacer una pequeña pausa y preguntar.

-¿Y es tuyo?-dijo con curiosidad.

-Espero que no-suspiró con sinceridad.

-O significaría que me mintió, Quiero que contactes a Urahara, dile que quiero que me haga un favor-Dijo serio.

-Ichigo… ¿Qué es lo que harás?...-dudo un segundo de continuar pero prosiguió.

-Si resulta que el niño que tiene orihime es tuyo, ¿Qué es lo que piensas hacer?-serio.

-Uryu…-antes de ser interrumpido.

-No vayas a hacer algo estúpido, NO asustes al niño, NO conviertas a orihime en tu enemiga-dijo con sinceridad

-¿Qué rayos crees que intento?-murmuró entre dientes.

-De por si tu situación con ella no es muy favorecedora, si la quieres recuperar no la vayas a empeorar-sincero.

-Eso ya lo sé-musitó irritado.

-Y por sobre todas las cosas, dime que no eres tan idiota como para intentar quitarle al niño-dijo algo enojado.

-Uryu…-quiso irrumpir pero él seguía diciendo estupideces.

-Escúchame, bien, guarda la calma, ¿Si?, Todo esto tiene solución-dijo el peliazul.

-¡Estoy calmado!-le contestó con irritación.

-Por dios ichigo, ¡Tranquilízate!-le grito del otro lado de la línea.

-¡Como un carajo ya te dije que estoy calmado eres tú el que me está irritando!-estalló su paciencia y luego de darse cuenta que medio mundo lo había escuchado comenzó a caminar de vuelta al hotel donde se hospedaba dejando salir un lastimero suspiró.

-No voy a hacer nada estúpido no te preocupes-serio.

-Vaya, entonces parece que lo estas tomando mejor de lo que esperaba tomando en consideración lo mucho que te hubiera gustado tener 3 hijos con ella para criarlos juntos-comentó despreocupado.

-¿Qué?-se sonrojo por tal afirmación, se suponía que ese era un secreto.

-¡¿Acaso leíste mi diario?!-se quejó.

-¿Tienes un diario?-preguntó con algo de sorpresa.

-Eh… no-dijo nervioso.

Bueno, no era en si un diario, era solo una pequeña libreta donde cada determinada fecha apuntaba sus objetivos como si fueran propósitos de año nuevo, solo que estos si los cumplía y el propósito de "Encontrar a orihime, reconciliarse y tener 3 hijos con ella" estaba varias veces escrito en dicha libreta.

-Como sea ¿Cómo te enteraste de eso?-preguntó levemente irritado y a la vez avergonzado.

-Pues me lo dijiste tú en una de tus borracheras-intentando no reírse.

-¿Cuál de todas?, Estoy seguro que de por mas borracho que estuviera no sería capaz de decirte eso-comentó rememorando las veces que se había puesto hasta las chanclas de sake, por lo general bebía tanto como para hacer y decir incoherencia pero nunca lo suficiente para revelar deseos secretos.

-Estabas tan borracho que cuando te di una foto de orihime tú…-riéndose.

-¡Basta!-ahora recordaba aquella vergonzosa noche de su aniversario de bodas… había hecho cosas demasiado humillantes como para querer recordarlas y habría deseado que así se quedaran.

-No tienes que decir nada más… solo haz lo que te pedí- serio y sonrojado a la vez.

-Muy bien… y sobre el niño… ¿Cómo es?-indagó con algo de curiosidad.

-Igualito a su padre-sonrió.

Su madre estaba enojada, eso era claro, se la había pasado todo el camino con una mirada irritada mientras decía cosas entre dientes que kazui no alcanzaba a escuchar, pero a juzgar por su expresión no eran cosas buenas, El pelianaranjado se mantuvo todo el camino a casa en silencio, su progenitora podía ser todo un pan de dios pero había ocasiones, aunque muy raras, donde desataba su ira, Aunque bueno, jamás la había visto así de irritada y supo con sinceridad que lo mejor era no decir ni pio en esos momentos.

Al llegar a casa orihime azotó la puerta, estaba sumamente iracunda y ya no sabía ni con quien, consigo misma, con ichigo, con la situación en si… o con kazui, miró al niño quien, como adivinando sus pensamientos y dispuesto a afrontarla, tomó asiento en la sala con un suspiró.

-¿Qué no te he dicho que no hables con extraños?-le reprochó cruzándose de brazos.

-No fui yo quien le hablo primero, él se acercó preguntándome si estaba perdió-contestó el pequeño.

-El señor ichig es un buen tipo, no sé porque te enojas tanto mamá- dijo serio.

¡¿Un buen tipo?!, ¡¿En serio?!, ¡Eso ni de broma!, Él no era una buena persona y venía siendo muy hipócrita de su parte afirmar lo contrario después de todo el daño que ya le había hecho. Orihime tomó una bocanada de aire apenas conteniéndose de decir algo fuera de lugar, claro, no era como que a su hijo le pudiera confesar todo lo que ese hombre le hizo.

-Escúchame bien kazui, te prohíbo cualquier contacto con ese hombre, no quiero….-intento decir pero el niño la miro.

El pequeño función el ceño tan pronto su madre comenzó a hablar para seguidamente interrumpirla.

-¿Por qué?, ¿Por qué no puedo hablar con el señor ichigo?, ¿Es que tienes miedo de que descubra que es mi padre?-digo medio enojado.

Orihime abrió los ojos horrorizada ante las palabras de su hijo… ¿Cómo era posible que su pequeño niño se diera cuenta de ello?, Tal afirmación la llevo a pensar algo que la hizo temer… si kazui decía eso significaba que había pasado el suficiente tiempo con el kurosaki como para darse cuenta de las similitudes entre ellos y si ese era el caso… significaba que tal vez ichigo ya lo había notado, es decir solo un idiota no se daría cuenta de lo parecidos que ambos peli anaranjado eran.

Una de las cosas que más le preocupaba a orihime era precisamente la similitud entre ellos. No solo era el aspecto de kazui, todo en él era parecido a su padre y en algún momento ella llegó a desarrollar temor de que su pequeño se convirtiera en alguien como ese hombre.

-Quien te ha…-su puso de rosillas agarrando al niño de los hombros.

-Kazui, no sé qué tanto te haya dicho el señor kurosaki pero él no es cómo crees, no es una buena persona-intento no llorar.

-Nunca me hablaste de él, bueno al menos no me mentías cuando decías que él no sabía de mi existencia, llegue a pensar que era una mala persona y te había abandonado pero resulto que fuiste tú quien lo abandono-dijo soltándose del agarre de su madre.

-¡Tuve mis razones para no hablarte de él, solo estaba tratando de protegerte!-intentando no derramar lagrimas.

Sus palabras no eran mentira, al menos no del todo, nunca se le paso por la mente que ichigo quisiera a su hijo por eso jamás habló de él o intento contactarlo. Aun con la llegada de kazui, creía ciegamente que nada cambiaria.

-¿A mí?, ¿O tratas de protegerte a ti misma porque crees que él volverá a lastimarte?-dijo sincero.

Ella apretó los puños y los dientes, kazui nunca le había hablado de la forma tan fría en la que lo estaba haciendo.

-¡No trates de hacerme la mala del cuento!-gritó al borde de las lágrimas, demasiadas emociones se arremolinaban en su interior.

-¿Y entonces que es lo que eres?, Siempre habías dicho que las buenas personas eran las que a pesar de sus acciones se arrepentían o aprendían a perdonar, que todos merecen una segunda oportunidad pero tú ni siquiera estas dispuesta a tratar…-enojado

-¡Basta!-dijo enojada llorando.

La bófeta resonó por la sala, orihime se sorprendió por lo que acababa de hacer y miró su mano temblorosa, kazui se limitó a tallarse la mejilla sin levantar la vista hacia su madre, él mismo sabía que se lo merecía, se había pasado de la raya con sus palabras y sin darse cuenta había herido a su madre… se arrepintió de sus palabras, pero lo hecho, hecho estaba.

-Kazui…-ella murmuró temerosa pero él niño no alzó la vista.

-Iré a mi habitación-murmuró dando media vuelta camino a su cuarto.

Orihime sintió un pinchazo en su corazón… ¿todo era culpa de ichigo?, Si, su culpa, si él no hubiera aparecido de nuevo nada de eso hubiera pasado, ella pudo seguir con su hijo como siempre, solo los 2, Lo odiaba, lo odiaba por hacerla perder el control, por volverla paranoica con su presencia, odiaba que su corazón lacerado siguiera amándolo y por sobre todas las cosas odiaba que la idea de tenerlo cerca la condujera a la locura.

Su cordura y serenidad habían desaparecido en el mismo instante en el que se lo topo en el aeropuerto pero de alguna manera se las había arreglado para soportar su cercanía y seguir como si nada hubiera pasado, Aun así no era suficiente, saberlo tan cerca de si la hacía desear cosas que nunca admitiría.

Su mente y su cuerpo ya no le pertenecían, por su propio bien debía alejarse… inmediatamente o de lo contrario cual bella y frágil mariposa, seria atrapada en las redes de aquella araña que buscaba devorarla.

A la mañana siguiente orihime se había despertado decidida a ponerle fin a todo de una vez por todas, durante toda la noche había pensado que hacer para no correr el riesgo de perder su estabilidad mental con ichigo reintegrándose a su vida y había decidido tomar medidas extremas. No habló con kazui esa mañana, se había limitado a llevarlo a la escuela y él de igual forma se había limitado a guardar silencio durante el camino y despedirse simplemente con un "nos vemos".

Llegó al trabajo pensando que podía encontrar un poco de paz, No supo si el hecho de no encontrar a ichigo en su escritorio era bueno o malo, No quería tratar con él, mantenía la esperanza de que ignorara el hecho de la existencia de kazui, aunque su aun esposo era muy perspicaz rogo a los cielos que hubiera conservado un poco de su infantil ingenuidad.

Olvidándose de sus problemas familiares su mente procedió a ocuparse en los problemas laborales, decir que la oficina parecía campo de batalla era poco. Todas las secretarias iban de aquí para halla con papeles, las recepcionistas atendían llamadas como locas, todo era un desastre total.

-¡Orihime ahí estas!-Rukia se acercó a ella con preocupación.

-¿Qué es lo que ha sucedido?, ¿Qué es todo este caos?-dijo preocupada.

- Tenemos muy graves problemas-informó con preocupación.

-Uno de los platillos de la línea de bebidas y alimentos que manejamos fue adulterado, los clientes llaman quejándose desde todos lados, estamos recibiendo muchas demandas de intoxicación por negligencia, Tenemos a varios departamentos de salubridad haciendo una inspección en los restaurantes pero como sabes las posibilidades de que clausuren nuestra empresa son muy altas… no podremos costear todas las demandas que hemos recibido, quien sea que esté detrás de esto...muy probablemente también este detrás del fraude que nos hicieron… quieren tumbar a nuestra empresa y no sé si podremos resistir a este golpe-intentando calmarse.

Perfecto, las cosas iban de mal en peor.

Hacía apenas un año las empresas Kuchiki había sido víctimas de un fraude que los llevó al borde de la quiebra, No se le dio el seguimiento necesario al caso puesto que para llegar al fondo de todo habría sido necesario contratar trabajadores expertos, no era un trabajo que la policía pudiera realizar quien estuviera detrás del incidente sin lugar a dudas estaba 2 pasos más delante de la policía y el caso no pudo ser resuelto, Ayudando con sus ahorros y con un gran préstamo financiero orihime pudo lograr, junto a los kuchiki, que la empresa se mantuviera a flote pero por si solo eso no era suficiente así que tuvieron que buscar inversionistas, Por un tiempo todo estuvo bien hasta que 3 de los más fuertes inversionistas se retiraron y la empresa casi cae en crisis, por suerte, o para su tristre sorpresa, las empresas Kurosaki-ishida-inoue les tendieron la mano y Seireitei Company pudo seguir a delante.

Cuando orihime se había enterado de ese hecho casi le da un para cardiaco pero al saber que el representante de la compañía seria Uryu suspiró aliviada, pensó ingenuamente que podría convencerlo de que no la delatara con ichigo y por ese motivo se ofreció a recogerlo en el aeropuerto, por desgracia se topó con la última persona que se esperaría.

A estas alturas, la pobre pelirroja pensaba que la suerte la había abandonado completamente, no solo era el hecho de la pelea con su hijo o la presencia de ichigo en su mente, Las cosas que empeoraron su día fueron el montón de papeleo que había que hacer y el hecho de cubrir a ulquiorra puesto que no había ni rastros del albino… sí, le esperaba un muy largo y tortuoso día pero no tenía tiempo para pensar en cómo torturar al albino o donde carajos se hallaba el kurosaki, en esos momentos solo debía concentrarse en el trabajo así que dispuesta a mantener todo bajo control comenzó con su jornada laboral.

Aunque era raro que desde el día anterior no tuviera noticias del albino… ¿Qué estaría haciendo en esos momentos?, Bueno, ya después se encargaría de que él le diera buenas explicaciones, en esos momentos había cosas muy importantes que hacer.

-Deprimido… no, no creo que sea esa la palabra… más bien estoy un poco decepcionado-comentó kazui tan solo jugueteando con el almuerzo que su madre le había hecho, la verdad es que ni ganas de comer le habían dado.

Si bien aceptaba que la pelea con su madre era en gran parte su culpa, era demasiado orgulloso como para disculparse cuando creía fervientemente que tenía la razón, Y es que después de haber oído la historia de sus padres por parte de ichigo todas las cosas eran muy confusas… aún era demasiado joven para entender algunas cosas, como la gravedad de las palabras de su padre al confesarle que forzaba a su madre a quererle… aunque intuía que se refería a violación era demasiado pequeño para entender la gravedad de esas acciones y lo seriamente dañada que podía quedar una mujer después de eso.

Para ichigo era tal y como sonaba, que simplemente el kurosaki había forzado besos y de más en su madre, aunque realmente no le vio mucho problema porque su padre decía amarla, bueno, la cosa era algo confusa para él pero no era algo que le preocupara mucho, después de todo había oído de ulquiorra que orihime a pesar de todo seguía amando a su padre, En esos momentos no parecía que lo siguiera queriendo pero ichigo había dicho que quería disculparse y volver a empezar, solo necesitaba otra oportunidad, todos merecen segundas oportunidades, ¿No?

Pero la inoue no estaba dispuesta a dársela, parecía como si de verdad lo odiara pero… ¿Era realmente así?, A su manera de ver kazui no pensaba que hubiera odio si no miedo, su madre probablemente tenía miedo de salir lastimada de nuevo, pero ichigo parecía haber cambiado, no era el mismo hombre malvado de esos recuerdos pasados, kazui podía decir con sinceridad que el kurosaki parecía una persona amable que tan solo quería un nuevo comienzo.

Afirmó en su mente que ese hombre no podía ser tan malo como su madre creía. Suspiró sacudiendo la cabeza, la verdad era que por el momento no quería seguir pensando en eso, no quería preocupar a su amigo Mitsuki, el parecía tener sus propias preocupaciones también.

-Bueno, como quiera que sea, tú también te vez algo ido nemu, has estado más callada de lo usual-sonrió.

-Umh, más o menos… ayer he tenido que quedarme en casa de una prima de mi madre, no la he visto desde ayer, así que estoy un poco preocupada-confesó llevándose a la boca un poco de la pasta italiana que había llevado para almorzar.

-No creo que debas preocuparte, tu madre seguro está bien y te explicara las cosas al llegar a casa-sonrio

-Creo que lo que sea que le haya pasado tiene que ver con el señor ulquiorra-sonrio triste.

-En ese caso despreocúpate, ulquiorra es un buen tipo-sonrio

-Si, tienes razón-sonrió recuperando un poco de su ánimo, pensándolo bien ambos eran demasiado jóvenes como para tener el tipo de preocupaciones que se les presentaban así que por el resto del día habían decidido despejar sus mentes, después de todo eran tan solo niños.

El resto del día trascurrió normal y pacíficamente para ambos, después de clase Tatsuki fue a recoger a kazui para llevarlo a su clase de Karate, el pequeño se despidió de nemu justo cuando torue estaba llegando a recogerla.

Justo cuando sus lecciones estaban por iniciar alguien llamo a la puerta de la sala de entrenamiento, el maestro abrió la puerta para toparse justamente con ichigo…

-¿En que lo puedo ayudar señor?-preguntó el hombre extrañado.

-Vine a recoger a mi hijo-dijo serio.

Continuara