LAS CRONICAS DE NARNIA: EL RETORNO DE LA REINA.
Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.
Capítulo 17: El Camino a la Verdad
A Lucy le temblaban las manos mientras vertía una gota de su pócima sanadora en la boca de Narina, para entonces ya la había girado y esta permanecía boca arriba, los ojos cerrados, pero aun así una lagrima escurría de uno de sus ojos, lo que solo aumento el nerviosismo de Lucy. Eso era su culpa, no podía ser de otra manera. Si tan solo hubiera hablado cuando debería. Con la vista clavada en la enorme herida que Narina tenia en el vientre mientras la poción sanadora hacia su efecto, los pensamientos de Lucy volaron a un momento días atrás, el día en que fueron secuestrados en un barco llamado la Destructora.
Lucy acababa de soltar los amarres de Rilian cuando Teyvy entro por la puerta del camarote. Su cabello rubio ceniciento despeinado, la cicatriz que le cruzaba el rostro dándole un aire escalofriante.
-Queridos amigos, es hora de enfrentarse a su destino- anuncio el hombre rubio extendiendo en el suelo un pergamino que contenía extrañas marcas que ninguno pudo reconocer y que enseguida comenzaron a brillar hasta deslumbrarlos.
Del pergamino surgió una figura alta, el cabello rubio y rizado lo llevaba suelto y largo hasta las caderas, llevaba un vestido blanco brillante, escotado y largo, aunque no llegaba a cubrirle los pies descalzos, en la cabeza llevaba una pesada corona dorada. Era bastante hermosa, y les sonreía amablemente, sin embargo, sus ojos estaban rojos, no como cuando llorabas mucho, mas bien simplemente inyectados en sangre, corroídos por un odio feroz.
-Bienvenidos a mi barco- hablo la mujer con voz desapasionada y algo ronca.
-¿Tu eres la dueña de la Destructora?- pregunto Rilian sorprendido, en todos los días que llevaba de viaje jamás pudo siquiera saber como era la famosa señora a la que todos servían.
-Querido- rio cándidamente la mujer, para después, viéndolo firmemente, recuperar su seriedad y decir -Yo soy la Destructora.
-¿Qué quieres de nosotros?- cuestiono Lucy, sintiendo inevitablemente que su voz temblaba un poco.
-Necesito un poderoso aliado si quiero terminar para siempre con el imperio que han formado en Narnia- respondió la mujer, como si no tuviera intenciones de ocultar lo que quería.
-Jamás nos uniremos a ti, pierdes tu tiempo- negó Rilian frunciendo su ceño con determinación y furia.
-No hablaba de ustedes- negó la Destructora, riendo cruelmente -Dije un poderoso aliado no un don nadie como tú.
-¿Un don nadie?- cuestiono Rilian, de pronto picado en el orgullo y levantando la barbilla altivamente hablo de nuevo -Yo loca demente soy el príncipe heredero de Narnia y si crees que perm…
Rilian cayo cuando de pronto la mujer que hablaba a través del pergamino y Teyvy comenzaron a reír como si hubiera dicho un maravilloso chiste.
-¿Tu el príncipe heredero de Narnia?- cuestiono Teyvy despectivamente, mirando a Rilian como si lo considerara alguien inferior.
Aun con las manos atadas Lucy apretó las de Rilian, queriendo que el chico no respondiera a las provocaciones, aun sin olvidar su sueño, en el que esa voz extraña le advertía del peligro si llegaban a hablar con esa mujer. Tenia un muy mal presentimiento, pero el príncipe no le prestó atención.
-Si ubicas a mi padre ¿El rey Caspian X? ¿El navegante? ¿Quién derroto al usurpador Miraz? ¿Quién devolvió Narnia a los buenos narnianos al servicio de Aslan?- cuestiono Rilian aun con altivez -Yo soy su primogénito y como príncipe de Narnia no te dejare que asomes tu horrible cara de nuevo.
Teyvy y la mujer rieron de nuevo.
-No debería de desviarme del tema, pero me encanta sacar a idiotas de su mundo de fantasía- dijo la Destructora sonriendo cruelmente -Creo que nadie te ha dicho la verdad, no me sorprende, Narnia sabe guardar muy bien sus secretos.
-No sé de qué habla- negó Rilian, de pronto teniendo el mismo presentimiento que Lucy.
-Narnia siempre ha elegido a quien desea que la gobierne, elige a sus héroes, a sus reyes y en ocasiones hasta a sus habitantes- explico la mujer, uniendo sus manos sin perder su sonrisa -Así estuvieran en otro mundo, Narnia traería hasta aquí a los elegidos. Lo ha hecho durante siglos, y siempre que se coloca a alguien que no ha sido elegido, todo termina en tragedia.
-¿A dónde quieres llegar?- intervino Lucy, pero la mujer solo le hiso un gesto para que guardara silencio.
-Narnia quiso ser gobernada por un hijo de Adán y una hija de Eva y Aslan cumplió con su capricho, después quiso tener dos reyes y Cair Paravel surgió, quiso que dos hijas de Eva y dos hijos de Adán recuperaran Narnia y aquí están, después quiso a su hija de vuelta y ¡Oh sorpresa! La hija prodiga regreso- prosiguió con sus palabras la mujer en el pergamino -Lo ha hecho por generaciones, en ocasiones alguien que no fue elegido llega al trono, como tu madre, la entrañable Liliandil, la estrella azul.
-No te atrevas a hablar de mi madre- advirtió el príncipe con un gruñido, pero la mujer desestimo su amenaza con un gesto de la mano.
-La hechicera se lo advirtió ¿Sabes? Le dijo que ella no iba ser feliz como reina, que no era su destino, y Liliandil no quiso escucharla. Por eso jamás pudo ser feliz, no era la elegida para reinar, Caspian X fue elegido y los Reyes de Antaño traídos para ayudarlo a llegar a su trono. Pero la estrella azul jamás debió ser reina- ante las palabras de la mujer Rilian estuvo a punto de ponerse de pie y caerle a golpes, pero las manos de Lucy se apresuraron a sujetar las suyas, aunque no fueran un gran impedimento -Y temo Rilian, que contigo es igual. No has sido elegido y se que tu lo sabes, lo sientes. Narnia no quiere que gobiernes. Por eso ni siquiera podrías hacerlo a lado de Lucy, tu destino fue escrito desde antes de que nacieras, el segundo de tu linaje.
Por un momento Rilian se concentro en pensar en todos aquellos momentos en los que sintió que no podría gobernar, ni siquiera casándose con Lucy, todos los obstáculos que su relación con la valiente sobrevivió, pero entonces reparo en las ultimas palabras de la mujer.
-¿El segundo de su linaje?- cuestiono Lucy, poniendo en palabras la pregunta de Rilian.
-Tu no eres el primogénito de Caspian X- negó la Destructora sonriendo al ver la cara de incredulidad de ambos chicos -Caspian X engendro a su primogénito mucho tiempo antes de tu concepción. Y si no me equivoco el acaba de regresar a Narnia. Creo que la reina Lucy te lo puede confirmar.
-¿Yo?- pregunto Lucy sorprendida. Rilian hubiera querido mirarla en busca de respuestas, pero no podía si no quería descubrir que ya no tenía amarres.
-¿No acaban de llegar a Narnia los hijos de la Reina Susan?- cuestiono la mujer, esta vez mirando sin embargo a Teyvy, con una expresión dura, como si le reclamara el que este le hubiera dado información falsa.
-Así es mi señora- asintió el hombre haciendo una reverencia -Llegaron a Maior en compañía del león Aslan.
-¿Qué tienen que ver en esto los hijos de Susan?- cuestiono Lucy, comenzando a removerse intentando soltarse, pero Teyvy no se movió, nada impresionado con esa escaza muestra de fuerza -No te acerques a ellos loca.
-Como debes de comprender no puedo complacerte- negó la mujer, con una mueca fingida de pena -Hablamos de los hijos de uno de los venerados Reyes de Antaño y además del primogénito de Caspian X.
-YO SOY EL PRIMOGÉNITO DE CASPIAN X- grito Rilian perdiendo la calma -DEJA DE DECIR TONTERÍAS.
-No son tonterías, y no me importa si me crees o no- repuso la Destructora, con un rostro de nueva cuenta serio -El primogénito de Caspian X lleva su nombre, y fue engendrado mucho tiempo antes de tu nacimiento. Su madre es la reina Susan la benévola.
Lucy comenzó a reír, pero a reír de verdad, a carcajada limpia y con fuerza, tanto que pequeñas lagrimas salían de sus ojos. Pero Rilian no se reía, se mantenía imperturbable.
-De verdad… de verdad…- Lucy comenzaba a intentar hablar, pero su risa se lo impedía la mayoría de las veces -.. ¿De verdad.. esperas que crea.. que crea que mi hermana Susan… Susan tuvo un hijo con Caspian?... Eso es tan ridículo. Me hubiera dado cuenta de algo así.
-Claro, porque veías tan seguido a tu hermana- murmuro la mujer, sonriendo cínicamente, Lucy cayo súbitamente ante sus palabras -Ese niño fue concebido aquí en Narnia, la noche antes de que Susan y Peter Pavensie se fueran de Narnia creyendo que jamás regresarían.
-Eso es ridículo- rio Lucy negando con la cabeza con gran incredulidad -De ningún modo pudo ser posible.
-¿Por qué no? Piénsalo- murmuro la mujer pensativamente, como si ella misma se lo estuviera imaginando -Un bebé concebido en Narnia pero que se desarrollo en tu mundo. Jamás había pasado. Ni siquiera Aslan supo que hacer. Tu hermana, tan inexperta, tardo tiempo en darse cuenta de su estado, y cuando tus padres se enteraron decidieron mandarla al nuevo continente ¿Cómo dices que se llama? ¿Arian? ¿Amran?
-América- susurro Lucy, recordando los días posteriores a su regreso después de su segunda visita a Narnia. Susan había estado distante, angustiada, ella sabia que era porque extrañaba Narnia y todo lo que en ella dejo. Algunos meses después sus padres se habían embarcado con sus dos hermanos mayores rumbo a América, querían que sus hijos conocieran mundo, y ellos quedaron a cargo de sus tíos, los padres de Eustace. Sus hermanos les mandaron cartas con regularidad, y después de meses quedándose con su tía ellos regresaron a Narnia, allí habían pasado aproximadamente 3 años, en su mundo solo uno.
-Eso, América, querían ocultar la vergüenza de que su hija adolescente quedara embarazada, le preguntaron mil veces quien era el padre, Susan no quiso decirlo y cuando lo hiso nadie le creyó- continuo hablando la Destructora, a pesar de las negativas de Lucy -¿Quién creería en un mundo donde los animales hablan y existía la magia? Tus padres le dijeron tanto que ese mundo era un invento de su imaginación infantil, que Susan termino por creerlo ¿No sospechaste nunca que había algo extraño en la manera en que Susan decía que Narnia era un juego de niños?
Lucy no dijo nada, decidida a dejar de escuchar a la mujer, no queriendo que su tono suave la convenciera de que algo así ocurrió frente a sus ojos y ella no se dio cuenta.
-Al final Susan tuvo que ocultar a su hijo, pero supongo que tampoco te pareció raro que tu hermana ya no quisiera regresar a su hogar- Lucy apretó los dientes, convencida en que no se permitiría caer en las provocaciones de la mujer -Resentida con la sociedad que la juzgaría si ella confesaba su embarazo, con los padres que la separaron de su hijo, con el gran Aslan que no la ayudo pese a sus ruegos y hasta con sus ingenuos hermanos, que jamás movieron un dedo para ayudarla.
-CALLATE- grito Lucy con fuerza, mirando con desprecio a la mujer -ESO NO ES CIERTO, SUSAN ERA MUY JOVEN LA ÚLTIMA VEZ QUE VINO A NARNIA, ESO JÁMAS PASO.
-Era joven, es cierto, pero no lo suficiente como para que no pasara ¿No es cierto?- cuestiono la mujer riéndose ante el arranque de la joven -Y de los cuatro Susan era la mas inteligente, presentía que Aslan los haría volver, no se podía permitir perder ni un minuto a lado de el chico que pensaba que quería. Y vamos, Caspian no era precisamente un niño, estaba en la edad. Puedes creer eso o admitir que tu hermana era una promiscua y una golfa.
-NO TE PERMITO QUE LE DIGAS ASÍ A MI HERMANA- volvió a gritar Lucy, intentando de nuevo soltarse de sus amarres -TODO LO QUE DICES ES FALSO.
-No es falso, es la verdad- afirmo la mujer, de pronto poniéndose seria -Susan Pavensie dio a luz a un hijo de Caspian X, lo tuvo que ocultar como lo hacían muchas mujeres aristócratas de tu mundo cuando quedaban embarazadas fuera del matrimonio, y supongo que muertos sus padres y muertos ustedes, decidió que podía crearse una nueva vida, una vida donde pasara por una joven viuda o una buena samaritana deseando criar bastardos. No lo sé. Dejo de interesarme su historia mucho tiempo atrás.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto de pronto Rilian con gran seriedad, sorprendiendo a los otros tres ocupantes de la habitación debido a su repentina pregunta -¿Cómo sabes que todo esto paso? Tu no pudiste estar ahí.
-Narina nunca pierde de vista a aquellos que le interesan- respondió la mujer con cierto tono amargo filtrándose en sus palabras -Los vigilo desde que volvieron a pisar Narnia para ayudar a Caspian y hasta que navegaron en el Viajero del Alba. Digamos que estuve lo suficientemente cerca como para ver todo, Narina suele ser muy boca floja cuando esta molesta. Ella siempre pensó que Aslan debió de traer a Susan con su hijo a Narnia. Eran jóvenes, pero así no sería llamado un bastardo.
Lucy no se molesto en negarlo esta vez, concentrada en no dejar paso en su mente para malos pensamientos. Tan concentrada ella y tan distraído Rilian que no notaron lo que las palabras de la Destructora querían decir, la relación existente que había entre esa mujer y Narina.
-Lo cierto es que lo que paso en el mundo de los Reyes de Antaño mientras tres de ellos estaban aquí jugando a la casita no lo sé, solo puede especular, como de pronto Susan tiene 3 hijos más tampoco lo sé ¿Una boda quizás? Supongo que solo ella se los podría decir- dijo la mujer sonriendo cínicamente de nuevo -Igual que solo puedo imaginar el porque Narina hiso que Aslan la trajera de nuevo, como les dije ella nunca estuvo de acuerdo en la decisión del león de dejar que las cosas pasaran como tenían que pasar. Y bueno no es un secreto que no creía que tu fueras un buen príncipe Rilian, nunca te dejaría gobernar, tal vez pensó que trayendo al verdadero primogénito podría reemplazarte y evitar una catástrofe.
Tanto Lucy como Rilian se mantuvieron en silencio, perturbados por las palabras de la mujer que además parecía estar disfrutando con su desconcierto.
-En fin, mi propósito aquí no es divulgar los secretos mas oscuros de la corona de Narnia, solo quería filosofar un poco, crear un buen ambiente- la risa de la mujer logro despertarlos un poco de su desconcierto -Ahora les diré exactamente que deben de hacer si quieren que…
-¿Qué hay de Peter he?- pregunto de pronto Lucy, interrumpiendo a la Destructora, convencida de que esta mentía -Él viajó a América con mis padres y Susan, el jamás se habría callado sobre algo así. Nos lo hubiera dicho.
-¿Estamos hablando del mismo Peter que busca protegerlos a toda costa? ¿Acaso no les ha ocultado cosas en más de una ocasión pensando que él podía solucionarlas solo?- cuestiono la mujer enseguida, callando las protestas de la joven nuevamente -Lo cierto es que aunque Peter no estuvo de acuerdo en lo que tus padres hicieron con Susan, nunca pudo hacer nada, era joven y les dio a tus padres siempre ciega obediencia. Aunque insistió mucho en que Narnia si era real tus padres creyeron siempre que lo hacia para que no pensaran que Susan estaba loca, lo cierto es que Susan no estuvo realmente sana durante su embarazo, siempre triste y sola, siendo el oscuro secreto de tus padres.
-Ellos no hubieran hecho algo así- negó Lucy con vehemencia -Y Susan me lo contaba todo. Esto no hubiera sido la excepción.
-Bueno pues cree lo que quieras, no podría importarme menos, pero cuando tus hermanos decidan reclamar la corona de Rilian para tu sobrino no digas que nadie te lo advirtió- dijo la mujer entrecerrando los ojos con molestia -Cambiando de tema, como les decía, esto es lo que tendrán que hacer si quieren que…
-No te creo- negó Rilian de manera firme, apretando las manos en puños que se aferraban a las manos de Lucy resultando casi doloroso -Dices esto solo para molestarnos. Mi padre no me guardaría un secreto así jamás.
-Bueno eso en realidad temo que no lo sé- negó la mujer acariciándose la barbilla en pose pensativa -Porque lo cierto es que tu padre jamás lo supo, y tu madre, la adorada Liliandil nunca tuvo el valor de decírselo.
-Ella no…- intento negar el príncipe, pero fue interrumpido por la risa de la mujer que se reía a carcajadas.
-Te lo dije, Liliandil acudió a Zafira para que esta profetizara su futuro, ella fue clara, le dijo que nunca seria feliz a lado de Caspian que él nunca la amaría como ella quería, y mas aun, que los hijos que tuviera con el no estaban destinados a sentarse en el trono de Cair Paravel- explico la Destructora, juntando sus manos como si rezara -Yo misma puedo verlo, tu nunca serás rey, pero si te sirve de consuelo, me asegurare de que el primogénito de tu padre no viva lo suficiente para reinar. Pronto todos los descendientes de los Reyes de Antaño morirán.
-¿Puedes verlo?- cuestiono de pronto Lucy, frunciendo el ceño -¿Por qué dices eso?
-Porque yo querida, como Zafira, soy una estrella y puedo leer el futuro que mis hermanas anuncian- afirmo la estrella, sonriéndoles de manera enigmática, como si escondiera en su sonrisa los secretos del universo -Pronto como mi nombre lo dice, destruiré a mis enemigos, aunque con eso tenga que sacrificar todo. Pero ya les dije, necesito a un poderoso aliado que limpie mi camino y cubra mis espaldas. Y para eso los necesito a ustedes.
Esta vez ni Lucy ni Rilian respondieron, ambos perdidos en sus pensamientos.
-Por si aun no lo han adivinado estoy hablando de aquella que ustedes conocen como la Bruja Blanca, y que solo podre traer de vuelta con la varita que Zaccaria custodia en su palacio en la isla Mágissa- prosiguió la estrella con una mascara de seriedad, que encubría sus malvados planes -Jadis mantendrá entretenidos a los reyes de Narnia, arrasara con sus enemigos con una mano en la cintura y solo cuando se haya desecho de todos ustedes, entonces apareceré yo para cobrar mi recompensa. Será magnifico.
-¿QUÉ DEMONIOS QUIERES DE NOSOTROS?- grito Lucy desesperada, comenzando a patear y retorcerse, convencida que sus palabras eran mas letales que una espada.
-¡Basta de gritos! Me alegra que quieras ir directamente al grano querida- exclamo la Destructora frunciendo el ceño -Ustedes dos entraran a Mágissa, robaran la varita y me la traerán.
-¿Por qué haríamos eso?- pregunto Rilian con seriedad, convencido de que la respuesta no le gustaría.
-Porque si no lo haces mataremos a su amigo Eustace- respondió Teyvy con una sonrisa perversa, mientras se acercaba a Lucy y se arrodillaba a su lado, traspasándola con sus ojos feroces, Rilian solo podía ver de reojo como extendía su mano y acariciaba la mejilla de la valiente -Y a su amiga le esperara un destino peor que la muerte, yo mismo me ocupare de ello.
Lucy frunció el ceño mientras se ponía roja de furia y girando la cabeza para apartar su cabeza del hombre lo miro de frente antes de escupirle en la cara y propinarle una patada en la rodilla, ocasionando que este callera bruscamente sentado sobre su trasero.
-Perdón, en realidad apuntaba mas arriba- murmuro Lucy mirando con rencor al hombre.
-Perdón tu querida- respondió Teyvy incorporándose rápidamente y propinándole una fuerte bofetada que hizo a Lucy girar la cabeza.
-MALDITO IMBECIL- maldijo Rilian intentando ponerse de pie para darle una lección al hombre, pero las manos de Lucy se aferraron con fuerza alrededor de sus muñecas, queriendo evitar que sus enemigos descubrieran que ya se había soltado de sus ataduras.
-¿Entonces? Nosotros los llevaremos lo más cerca de Mágissa que podamos, sin ser detectados por sus guardias, tomaran un bote y así llegaran a ella, encuentren la varita y regresen al barco, entonces se podrán ir los cuatro, si me traicionan y vuelven a este barco con refuerzos tengan por seguro que Eustace y Jill no saldrán vivos de aquí, he preparado todo para que si un barco narniano es visto por el vigía Teyvy pueda escapar fácilmente, dejando tras de sí solo el cadáver de Eustace- terminando su discurso la mujer los miro seriamente y con una sonrisa dulce en los labios -¿Tenemos un trato?
-¿Cómo sabemos que no nos volverá a apresar una vez le traigamos la varita? ¿Qué no cumplirá su amenaza a pesar de que nosotros le traigamos la varita? ¿Qué garantía nos da?- pregunto Lucy mirando seriamente de la estrella a Teyvy.
-En cuanto el vigía de mi barco los vea venir con la varita dejare ir a Eustace y Jill en otro bote, dejarán la varita en el suyo y se irán en el de ellos, después de eso les daré una hora de ventaja antes de perseguirlos, es toda la garantía que tendrán- respondió la estrella cruzando los brazos con seguridad -Es eso o morir, con mi trato al menos tienen posibilidades.
Lucy y Rilian sabían que era una trampa, en cuanto se acercaran a la Destructora con la varita podían decir adiós a su vida, pero la estrella y Teyvy no sabían que Rilian tenia sus manos desatadas, eso les daba una ventaja, una posibilidad, esta si real, de salir a salvo de esa situación. Y eso fue la única razón por la que ambos accedieron.
-Esta bien- asintió Rilian desviando la mirada, como si lamentara la situación, algo que no era difícil, pero después miro a la Destructora y después clavo su mirada en Teyvy -Pero te lo advierto, si nos están engañando, no te alcanzara la vida para lamentarlo.
-¿A quien crees que estas amenazando idiota?- cuestiono Teyvy acercándose a Rilian en actitud amenazadora.
-¡Basta!- ordeno la estrella riendo divertida -Me agradas chico, tienes agallas. Escucha si quieres que te ayude a hacerte con el trono de Narnia sobre tu hermanito mayor solo tienes que buscarme, siempre agradeceré tener de mi lado a alguien de confianza para los reyes.
-No te creo nada de lo que me has dicho- negó Rilian, a su pesar con poca convicción en su voz -Yo soy el primogénito de Caspian X.
-Espera a verlo, entonces no te cabrán dudas de que por las venas de ese niño corre la misma que por las tuyas, pero si quieres una prueba mas precisa de que te estoy diciendo la verdad hay un hechizo muy sencillo que comprueba que dos personas son familia- explico la Destructora componiendo una sonrisa tranquila y mirándolo compasivamente -Por supuesto que Narina podría hacerlo por ti, pero queda en ti si confías en que ella no te engañará. Yo nunca podría sabotear el hechizo es mágicamente imposible. Lo único que tienes que hacer es traer al chico conmigo y entonces tendrás tu respuesta.
-Jamás confiaríamos en ti, maldita- contesto Lucy firmemente, aunque le daba sensación de que se escuchaba más bien desesperada, intentando convencer a Rilian de lo absurdo de las palabras de la demente estrella.
-Yo siempre los estoy vigilando queridos, si quieres saber la verdad solo tienes que decirlo principito sin trono, ahora o después- prosiguió la estrella, traspasando con sus feroces ojos a Rilian, que no podía apartar su mirada de ella -Solo busca un lugar solo, lejos de la vigilancia de tu promiscuo y mentiroso padre. Entonces encontraras el camino a mí. Y con ello encontraras la verdad. Recuérdame cuando veas al pequeño Caspian XI.
Después de eso la mujer había regresado al pergamino y Teyvy su fiel sirviente recogió el pergamino entre risas y comentarios despectivos.
Lucy envolvió las manos de Rilian entre las suyas y las apretó fuertemente, queriendo brindarle seguridad y estabilidad, pero sentía que ni ella misma tenia esas cosas. Al instante la valiente se regañó. No podía hacer eso. Las palabras de la Destructora no la podían hacer dudar de su familia. Sin embargo, mientras más se decía eso, una pequeña voz despertaba en su subconsciente, la cual contradecía lo dicho por su corazón.
Sus padres nunca le hubieran dado la espalda a ella o a Susan si estuvieran embarazadas. Ellos las amaban, siempre querrían lo mejor para ellas. Y Peter, quien siempre los había protegido, cuidado y quien los amaba nunca hubiera permitido que sus padres lastimaran a Susan, hubiera peleado hasta el cansancio. Estaba segura. Además, Susan, la más inteligente, elegante y precavida mujer que había conocido, ella nunca hubiera puesto de lado las enseñanzas de sus padres, no se hubiera entregado a Caspian al poco tiempo de conocerlo, y menos sabiendo todo lo que tenia por perder y sobre todo bajo la sospecha de que pronto dejarían Narnia para siempre. Tampoco dejaría que alguien le arrebatara a su hijo. Aunque no lo pareciera Lucy siempre había sabido que su hermana tenia un gran instinto materno y al contrario que ella Susan mas que una gran historia de amor deseaba simplemente una vida monótona de familia. Un marido al que esperar en casa con algunos hijos que la amaran como ella lo hacía. Susan hubiera luchado para proteger su sangre y su sueño. ¿Y Aslan? El jamás habría dejado a su hermana y a su hijo sufrir de esa manera. Si Susan contra todo pronostico hubiera quedado embarazada de Caspian estaba segura de que Aslan la hubiera traído de vuelta o encontrado una solución para que nadie resultara lastimado.
Lucy estaba segura de todo eso. Pero la extraña voz en su cabeza no. Esta refutaba incansablemente cada uno de sus argumentos, lo había hecho por días. Sellando su boca cada vez que había querido hablar con sus hermanos.
¿Sus padres habrían defendido a Susan de todos? ¿Pese a su época intransigente? Una época donde la mujer vivía atada por reglas y formalidades arcaicas y ser una madre soltera era peor que ser perseguida por la santa inquisición tiempo atrás. ¿Peter la habría defendido también? ¿Aunque desaprobó desde el principio cualquier clase de sentimiento que no fuera fraternal de Susan y Caspian? ¿Quién siempre advirtió a Susan y a Lucy de no exponerse? Peter siempre era un hermano celoso y protector. Nunca perdonaría que ella o su hermana desobedecieran sus mandatos e hicieran de oídos sordos a sus consejos. Eso fue lo que lo llevo a alejarse de Susan, el desaprobar sus comentarios y la manera en la que esta llevaba su vida. ¿O acaso habría sido otra cosa? ¿Y Susan? ¿Acaso no llego a censurarla muchas veces su tía acusándola de promiscua por salir con muchos chicos en un comportamiento que decía era impropio de una dama inglesa? ¿No se había desligado poco a poco Susan de toda la familia? ¿Prefiriendo quedarse en América lejos de sus padres a los cuales les hacia desplantes haciéndolos esperar por horas o reprochándoles sus ausencias durante su niñez o adolescencia? Lucy siempre había pensado que Susan ocultaba secretos, que los mantenía lejos por algo mas que Caspian y el querer olvidar Narnia. ¿Y acaso Aslan no le había fallado antes? Dejando que se enfrentaran a las pruebas solos para aparecer en el ultimo momento. ¿No decía Narina que Aslan la había dejado sola mas de una vez aun siendo su hija? ¿Y no se había empeñado Narina en traer de regreso a Susan? ¿No mostraba la hija de Aslan un desdén siempre por Rilian?
Estos y otros pensamientos inundaban siempre a Lucy, quien con el pasar de los días notaba un dolor enorme en el corazón, que se fragmentaba con cada uno de ellos, sin poder tomar una decisión, sin saber que hacer. ¿Era posible que viviera en una gran mentira desde que era una niña? Lucy quería gritarles pidiendo explicaciones, luego cambiaba de opinión y se decía que las palabras de la Destructora eran solo bazofia. Después se decía que cierto o falso debía de hablar para evitar que Rilian hiciera una tontería en medio de su desesperación. Pero también pensaba que el príncipe jamás se atrevería a cumplir con la petición de la perversa estrella. A pesar de todo Lucy nunca pensó que valía la pena traicionar a todos en pos de saber la verdad… si tan solo Rilian pensara igual.
La herida de Narina se cerraba poco a poco, pero lo que realmente saco de sus pensamientos a Lucy fue el ruido de pisadas y gritos. De pronto la puerta fue abierta abruptamente y por ella entraron Zafira y su hermano Peter. Ambos se veían pálidos y Zafira se apresuró a arrodillarse a lado de Narina, sacando un frasco de los pliegues de su vestido y vertiendo la poción contenida en el frasco directamente sobre la herida de Narina a la vez que murmuraba palabras que Lucy no entendía.
Peter traía la espada en la mano, a su espalda Lucy veía correr a guardias de Cair Paravel gritando ordenes mientras otros cargaban a otros guardias inconscientes, Lucy no quería creer que estuvieran muertos. La expresión en el rostro de su hermano dejo paralizada a Lucy, haciendo que esta llorará en silencio, tapándose el rostro con las manos ¿Qué explicaciones le daría a su hermano?
Peter nunca había viajado con una estrella, debía admitir que era algo realmente rápido y tal vez Peter lo habría disfrutado si no sintiera su corazón apretujado desde el momento en que Zafira les anuncio que Cair Paravel estaba bajo ataque, y de solo recordar como había pronunciado el nombre de Narina sentía que se le congelaba la sangre en las venas.
Al llegar a las puertas de Cair Paravel Peter se esperaba el tener que pelear para expulsar a los invasores, pero en su lugar se encontró con que en realidad los enemigos que quedaban huían del castillo, había muchos guardias inconscientes en el suelo y los pocos que quedaban se encontraban confundidos intentando detener la estampida de enemigos que se dirigía hacia la costa. Peter desenvaino rápidamente su espada, acabando con un enemigo aquí y allá mientras ingresaba al castillo siendo seguido por Zafira. En el enorme vestíbulo que conducía a la Sala del Trono del castillo no había ya enemigos, solo guardias algunos inconscientes y otros intentando curar a los heridos.
-LLEVEN A LOS HERIDOS A LA ENFERMERIA Y ASEGUREN EL CASTILLO- ordeno a gritos Peter, siendo obedecido de inmediato por los guardias, quienes se movieron presurosos transmitiendo su orden.
Las puertas que llevaban a la Sala del Trono estaban semi abiertas y huellas ensangrentadas y algunas gotas frescas de sangre salían de la apertura. Peter redujo sus pasos, sentía sus píes pesados y una roca cayendo en su estómago provocándole nauseas. No tenia un buen presentimiento. Zafira lo adelanto fácilmente abriendo las puertas de la sala de par en par. Peter apretó fuertemente su espada Rhindon y la siguió rápidamente. En cuanto entro a la sala el olor de la sangre inundo la habitación.
En el suelo a metros de distancia del trono que pertenecía a Susan se encontraba Lucy arrodillada con su pócima sanadora en la mano, su rostro pálido y su vestido manchado de sangre. Las lagrimas corrían por su rostro mientras apretaba los labios en un gesto que Peter sabia utilizaba cuando quería contener las lagrimas y mostrarse valiente. Y frente a ella, tirada en el suelo se encontraba Narina.
Peter camino lentamente sin quitar su mirada del rostro anormalmente pálido de su esposa, la mano extendida donde relucía su alianza de matrimonio, sangre escurría se su boca y se perdía debajo de su mejilla apoyada en las baldosas del suelo. Peter no dejo de acercarse a la mujer hasta que sus pies pisaron el charco de sangre donde su hermana, y ahora Zafira, se encontraban arrodilladas. Desde arriba Peter observo la escena sintiendo como el color huía de su rostro. Narina tenia una herida enorme en su abdomen que se cerraba lentamente gracias a las habilidades curativas de Zafira, quien tomo de las manos la poción de Lucy y la vertió junto con una pócima propia sobre la herida.
Poco a poco Peter se arrodillo a lado de Zafira, tomando la mano extendida de Narina y acunándola entre las suyas, dejando su espada abandonada en el suelo. Afuera los gritos de los guardias trasladando a los heridos no habían parado pero el solo escuchaba la voz de Zafira, la cual resonaba en la enorme sala, repitiendo palabras que ninguno de los dos hermanos Pavensie reconocían. A Peter le parecía que Zafira brillaba cada vez más, pero aun así no apartaba su mirada del rostro de su esposa, preguntándose una y otra vez como había pasado eso.
El tiempo transcurrió lentamente, y después de un tiempo que a Peter y a Lucy le pareció interminable la herida termino de cerrarse, pero solo para que después Zafira girará lentamente a Narina hasta colocarla bocabajo. Peter sintió que iba a desmayarse. La herida de Narina la había atravesado completamente, mientras que la herida que tenía en el abdomen estaba cerrada, por la espalda aun permanecía abierta. El proceso volvió a repetirse hasta que Zafira pudo cerrar la herida y entonces suspiro fuertemente y girando a mirar a Peter se incorporo hasta estar de pie.
-Hay que llevarla a un lugar más cómodo, aún no está bien del todo, pero sobrevivirá- murmuro Zafira, Peter sin embargo no pudo respirar tranquilo aún. Sentía que nada estaba bien aún.
-Esta embarazada- fue lo único que pudo decir el hombre, como si hubiera olvidado que la estrella frente a él lo supo incluso antes que su esposa -¿El bebé está bien?
Tanto Lucy como Zafira sintieron sus ojos humedecerse al ver la expresión desamparada que lucia Peter, como un niño huérfano y hambriento bajo la lluvia, que miraba suplicante al cielo pidiendo que le diera algo de esperanza. Zafira hubiera deseado prevenir que algo así iba a pasar, pero tal parecía que aun con todo lo que sabia siempre llegaba tarde. Se reprocharía su falla para el resto de su vida, y sabía que no sería la única en sentir culpa por los acontecimientos de ese día. Pronto habría una larga lista de presuntos culpables.
Lejos de Cair Paravel un barco narniano se dirigía a toda prisa al castillo, a bordo de el se encontraba el resto de los reyes de Narnia, quienes no habían perdido tiempo después de que Susan tocara el cuerno y Edmund se presentara con Kattherinn inconsciente y dos niños a cuestas.
Edmund había metido a Kattherinn en un camarote del barco y después de recostarla en la cama había sacado su poción para intentar curarla. Y aunque pronto las heridas de su esposa se cerraron y esta recupero el color poco a poco, seguía sin despertar. Era algo común después de recibir heridas de gravedad, a veces, aunque el cuerpo se curará el cerebro no asimilaba la curación tan rápido, y permanecía en descanso, intentando adaptarse a su condición renovada. Edmund sabia todo eso y aun así miraba a la pelinegra preocupado, no sabía que haría si algo malo le ocurría.
Su mente se encontraba dividida entre la preocupación por Kattherinn y la incertidumbre por que su hijo estuviera bien en Cair Paravel, últimamente su hijo a pesar de su corta edad se encontraba siempre en peligro mortal. Edmund hubiera querido darle una vida mas estable. Su esposa siempre pensaba que el lamentaba el que ella no hubiera podido darle más hijos, pero lo cierto es que Edmund era feliz con su pequeña familia, sumamente feliz. Y a menudo la noche lo descubría sin poder dormir, acosado por la preocupación de no poder mantener a su esposa y a su hijo a salvo. ¿Cómo seria si tuviera mas hijos? ¿Mas angustia e incertidumbre? Tal vez estaban mejor así, las cosas siempre tenían un porque, aunque muchas veces no estuvieran de acuerdo.
Un estridente llanto inundo de pronto el camarote, dejando a Edmund darse cuenta de que no estaba solo en la habitación. En un rincón, acurrucado a metros de la cama donde reposaba su esposa, se encontraba el pequeño niño que había estado con Kattherinn cuando la encontró, esté mecía al bebé en sus brazos mientras tarareaba una nana que Edmund no pudo reconocer.
-Debe tener hambre- dijo Edmund, su tono suficientemente fuerte como para que el niño lo escuchara, aun sin soltar la mano de su esposa -¿Cómo te llamas?
El niño levanto la mirada inseguro, antes de clavar su mirada en Kattherinn y luego en el bebé en sus brazos.
-Dastan- susurro a penas el niño, y después como si pensara que no lo había escuchado repitió en un tono mas alto -Dastan y ella es Darya.
Solo entonces Edmund supo que el bebé no era un varón como había pensado, sino una niña. Levantándose con cuidado camino a la puerta.
-Les traeré algo de comer- murmuro el rey de Nayka antes de salir del camarote y cerrar la puerta detrás de él.
Lo cierto es que después de llegar con Susan y los demás con Kattherinn inconsciente a penas y había reparado en los pequeños, pues fue recibido con la noticia del ataque en Cair Paravel, lo único de lo que se preocupo fue de subir rápidamente al barco y curar a su esposa, así que nunca noto que había sido seguido por el niño, pero puesto que después de escuchar el cuerno de Susan ordeno a uno de sus guardias que lo siguiera trayendo a los niños supuso que este asumió que debía de seguirlo hasta el barco y mas aun, que debía de subir a los niños a este.
Ya en cubierta Edmund miro la inquietud de todos los tripulantes. La noche ya había llegado y la luna llena iluminaba de un blanco espectral a todos. Susan, Caspian y Zaccaria se encontraban en un lado del barco hablando en voz baja. Edmund dio instrucciones a un marinero de llevar comida a los niños y después se acerco a ellos. Eustace y Jill se habían quedado en Galma, supervisando que no hubieran quedado enemigos y ayudando a reorganizar sus defensas.
-¿Cómo esta Kattherinn?- pregunto Susan en cuanto lo vio llegar junto a ellos.
-Sus heridas están sanas, pero no ha despertado- negó Edmund, Susan lo envolvió en un abrazo, intentando tranquilizar su inquietud.
-¿Quién es el niño con el bebé que te sigue a todos lados?- pregunto Zaccaria mirando el cielo distraído.
-En realidad sigue a Kattherinn- respondió Edmund, explicando rápidamente lo que había pasado mientras él y su mujer defendían el terreno que Peter les asigno. Susan narro por su parte lo que ellos habían vivido, desde que se separaron hasta la visión de Zafira.
-Siento que algo pasa- murmuro Zaccaria interrumpiendo su charla -Las estrellas se mueven de un lugar a otro, están inquietas. No sé qué pasa.
-¿Creen que Cair Paravel pudo haber caído?- cuestiono Susan preocupada.
-De ningún modo- intervino Caspian -Peter se ha encargado de que sus defensas sean magnificas. Costaría acabar con los guardias, están estratégicamente colocados para acabar con cualquier altercado. Debe ser algo más.
-Subiré al cielo para ver que pasa- anuncio Zaccaria separándose un poco del grupo -Los alcanzo en Cair Paravel.
Edmund decidió permanecer un poco mas a lado de Susan y Caspian, pero cuando faltaba poco menos de una hora para llegar al castillo y Susan decidió retirarse para descansar un poco el también regreso al camarote de Kattherinn esperando que esta ya hubiera despertado.
Kattherinn recordaba vagamente haber visto a Edmund en el bosque, este se veía sumamente preocupado y aunque ella quiso tranquilizarlo sentía un gran dolor en todo su cuerpo así que pronto volvió a perderse en la inconciencia, sintiendo el eco de ese enorme dolor, pero pronto este ceso y solo quedo un profundo cansancio.
De pronto Kattherinn sintió una calidez muy cerca de ella, tentándola a acercarse y con un suspiro está intento seguirla, pero una punzada en uno de sus tobillos se lo impidió. Poco a poco la reina de Nayka fue abriendo sus ojos hasta descubrir un techo de madera sobre su cabeza, no le fue muy difícil adivinar que estaba en un barco, tal vez regresando a Cair Paravel. Kattherinn giro un poco su cabeza y distinguió dos pequeñas figuras durmiendo a su lado. La mas grande reposaba su cabeza de cabellos castaños sobre la almohada a su lado, uno de sus brazos rodeando la figura a su lado y la otra doblada debajo de su cuerpecito con el pulgar dentro de su boca. Kattherinn sonrió tiernamente al ver al pequeño Dastan tan vulnerable.
Entre Dastan y ella se encontraba la bebé. Su pequeña cabeza llena de finos cabellos de un castaño tan oscuro que parecía negro, su piel de un blanco inmaculado y sus mejillas regordetas y sonrosadas. Dastan se encontraba completamente dormido en cambio la niña se encontraba despierta, mostrando unos penetrantes ojos de un verde muy oscuro.
Kattherinn se recostó de costado con mucho cuidado, y observo a la niña preguntándose qué habría pasado con sus padres y porque estaban en el barco con ella. Seguramente los padres de tan bellos niños debían de estar muy preocupados por ellos, sin saber que había sido de ellos durante el ataque ¿Por qué estarían en el barco con ella?
La pequeña Darya estiro su mano regordeta hasta que toco las mejillas de Kattherinn, quien le sonrió provocando las risitas infantiles de la bebé. De pronto escucho la puerta abrirse y al levantar la mirada se encontró con la expresión preocupada de su esposo, quien al verla despierta se apresuro a acercarse a la cama, arrodillándose a su lado tomando la mano de su esposa, que se incorporo mirando a Edmund intentando tranquilizarlo.
-Estoy bien Edmund- hablo la pelinegra enseguida, con voz baja para no despertar al pequeño durmiente.
-¿Qué fue lo que paso?- pregunto su esposo en su mismo tono.
Kattherinn conto en susurros lo que paso desde que se separaron en la aldea de la isla de Galma. Edmund permaneció en silencio solo escuchando la historia de la reina, al final se levantó abrazándola fuertemente ante la mirada inocente de la bebé.
-¿Sabes algo de sus padres?- cuestiono Kattherinn al separarse, señalando a los dos niños.
-Yo iba a preguntarte lo mismo- contesto Edmund sentándose en un espacio de la cama que dejo la pelinegra -Lo cierto es que Dastan no habla mucho, no me di cuenta de que me siguió al barco hasta mucho después. Pero Eustace y Jill se quedaron allá, en cuanto lleguemos a Cair Paravel mandaremos una nota para que investigue y luego los enviaremos de regreso a la isla cuando sea seguro.
-¿Por qué regresamos tan rápido a Cair Paravel?- pregunto Kattherinn frunciendo el ceño extrañada -Pensé que nos quedaríamos hasta asegurar la isla.
Edmund suspiro fuertemente y prosiguió a contar lo sucedido con Zafira y el supuesto ataque a Cair Paravel, Kattherinn se alteró pensando en el bienestar de su hijo, sus sobrinos y su madre embarazada.
-Tranquila, no olvides que también Rilian se quedó en el castillo- intento consolarla Edmund -Él es muy hábil y junto con Narina, aunque ella este embarazada, estoy seguro de que mantendrán a nuestro hijo y a sus primos a salvo.
-Eso espero- murmuro Kattherinn, comenzando a acariciar la pequeña cabeza de Darya intentando tranquilizarse, sin embargo, pronto se descubrió teniendo lúgubres pensamientos ya conocidos, todos acerca de sus ansias por darle a Edmund una gran familia.
Kattherinn sintió como sus ojos se humedecían pensando en como hubiera sido darle a Cedric una hermana. Estaba segura de que criar a una niña era muy diferente a criar un niño. Había cosas que no podía compartir con su hijo.
-¿Kattherinn?- la llamo su esposo sacándola de sus pensamientos.
Kattherinn decidió guardar sus pensamientos para ella, sabia que, aunque Edmund sentía también el que ella no pudiera tener mas hijos, a la larga se resignó, su dolor nunca seria como el suyo y no quería preocuparlo cuando tal vez tendrían que enfrentar una batalla a penas llegaran a Cair Paravel.
-Designa algunos guardias para que se queden en el barco con Dastan y Darya- murmuro Kattherinn mirando intensamente a ambos niños -Que nos dejen en el puerto y luego se alejen un poco de la costa.
Edmund deposito un beso en la frente de su esposa y salió para cumplir con su petición. Después de años de matrimonio sabia cuando ella necesitaba estar sola, y de algún modo y aunque compartieran un mismo dolor, ella lo sentía con una intensidad que él nunca podría sentir. Era como el lazo de una madre y su hijo, que Kattherinn siempre le decía no podría ser superado nunca pues ellas cargaban a sus hijos en su vientre y sentían como se iba desarrollando esa vida en su interior. Edmund jamás podría saber que se sentía algo así pero siempre amaría a su pequeño Cedric.
Cuando Kattherinn se quedó sola volvió a dormir a la pequeña Darya para después darse un rápido baño para retirar la sangre de su cuerpo y reemplazar su ropa ensangrentada con ropa limpia. Cuando salió del baño, Dastan ya se encontraba despierto y sentado en la cama abrazando sus rodillas mientras le cantaba una nana a su hermana que continuaba dormida entre las mantas.
-Hola- hablo Kattherinn, acercándose a la cama y sentándose a lado de Dastan, volviendo a acariciar el cabello de Darya. Dastan no le contesto solo levanto la mirada callando la canción que tarareaba -Quería hacerte una pregunta.
Dastan de nuevo no respondió, solo se acomodó mejor en la cama separándose un poco de Kattherinn.
-¿Cómo se llaman tus padres?- cuestiono Kattherinn intentando ser suave -¿Sabes dónde están?
-Dean y Stela- susurro suavemente el niño, desviando la mirada con los ojos anegados en lágrimas -Están muertos.
-¿Muertos?- cuestiono Kattherinn sintiendo a su corazón encogerse ante las lágrimas del niño -¿Cómo murieron?
-Esos hombres… los que la lastimaron- respondió el niño sin mirarla todavía -Entraron a casa, mamá me pidió que nos escondiéramos en el armario… no vi lo que paso pero cuando salí los dos estaban muertos..
Kattherinn se acercó más al pequeño y abrazo fuertemente al niño que se soltó llorando fuertemente contra su hombro. Cuando al fin el niño ceso su llanto Kattherinn lo recostó en la cama y comenzó a acariciar su cabello, como momentos antes lo hacía con su hermanita.
-¿Tienes tíos o algún otro familiar?- pregunto Kattherinn, pero Dastan adormilado solo negó con la cabeza -Pronto llegaremos a un castillo, se llama Cair Paravel, te quedaras aquí con tu hermana y no saldrás hasta que vengan por ti ¿Entendiste?
De nuevo Dastan solo asintió para después quedarse dormido profundamente. Entonces Kattherinn salió a la cubierta del barco a tiempo para ver a Cair Paravel aparecer a la lejanía. Extrañados los reyes de Narnia encontraron poco movimiento en el castillo, por lo que supusieron que el ataque ya había terminado. Antes de atracar Edmund señalo a diez guardias que se quedarían en el barco hasta que se aseguraran de que todo estuviera bien. En compañía del resto de guardias los reyes de Narnia se acercaron a Cair Paravel, solo para comprobar que efectivamente no quedaba rastro de enemigo alguno.
-La reina Narina fue herida, el rey Peter la llevo a su habitación- dijo uno de los guardias cuando le cuestionaron por el paradero de ambos reyes. Apresurados todos tomaron esa dirección, pero no llegaron a ella.
Cerca de la habitación de Peter y Narina había una pequeña sala con acogedores sillones, una chimenea, una mesa de cuatro con sillas, mesa de centro con un florero y una pintura de Aslan caminando por las playas de Cair Paravel. Ahí los cuatro se encontraron con Peter, Lucy y Zafira. El primero se encontraba a lado de la chimenea, su cara roja y su ropa desalineada, en uno de los sillones estaba Lucy que parecía haber estado llorando, y a su lado Zafira con expresión de preocupación.
Cuando los cuatro entraron a la sala recibieron la mirada de sus tres ocupantes. Pronto Peter se separo de la chimenea y se apresuro hacia ellos con los puños apretados. Susan se adelanto un paso queriendo abrazar a su hermano, preocupada por él y el estado de Narina. Sin embargo, Peter la rodeo acercándose a Caspian y propinándole un fuerte golpe en la mandíbula.
-PETER- grito Susan alterada, haciéndose a un lado junto con Kattherinn, mientras que Edmund se acerco a su hermano separándolo del rey telmarino.
-¿SABÍAS LO QUE HARÍA?- cuestiono Peter a gritos, enrojeciendo cada vez más -CONTESTA ¿ESTÁBAS ENTERADO DE ESTO?
-¿DE QUÉ HABLAS?- pregunto Caspian también gritando y poniéndose de pie después de haber caído al suelo debido al golpe de Peter.
-Peter por favor- rogo Lucy levantándose de su lugar -El no sabía nada.
-¿Nada de qué?- pregunto Edmund preocupado aunque sin soltar a Peter-¿Qué está pasando?
-Fuimos traicionados- respondió el rubio mirando a Caspian como si quisiera seguir golpeándolo.
-¿Traicionados?- pregunto Kattherinn sorprendida.
-Alguien neutralizo a los guardias internos y externos y dejo pasar a la Policía Secreta y a los Destructores al castillo- anuncio Peter soltándose del agarre de su hermano y retomando su posición a lado de la chimenea.
-¿Quién fue?- pregunto Caspian, sintiendo un mal presentimiento -¿Quién nos traiciono?
Peter no contesto en su lugar tomo de encima de la chimenea un vaso lleno con un líquido de color ambarino que ninguno de los recién llegados noto al llegar y bebió la mitad de su contenido de un trago.
-Fue Rilian- respondió Lucy comenzando a lagrimear de nuevo y dejándose caer en el sillón a lado de Zafira -Lo siento… lo siento mucho.. yo no sabia que iba a hacer esto.. no lo sabía.
-Debe ser un error- negó Caspian con determinación -Mi hijo podrá ser rebelde, terco y muchas cosas más, pero el jamás, óiganlo bien, jamás me traicionaría.
-Lucy estaba aquí- dijo Peter tercamente -Ella vio todo lo que hiso y hay mas de un guardia que alcanzo a verlo antes de que el los dejara inconsciente.
-Y yo digo que es un error- insistió el rey telmarino sin querer ceder -Yo conozco a Rilian mucho más que ustedes.
-Fue él Caspian- hablo esta vez Zafira -Rilian tiene sus motivos, pero eso no lo exenta de su culpa. Y temo que hay mas que solo lo de los guardias.
-¿Por qué dices eso?- pregunto Edmund -¿Qué más paso?
-Durante el ataque Narina resulto herida de gravedad- respondió Zafira al ver que ni Lucy ni Peter tenían el valor de responder.
-¿Y su bebé?- pregunto Kattherinn preocupada -¿Qué paso con su embarazo?
-Desgraciadamente el daño fue muy grande- contesto la estrella, cerrando los ojos con gran pesar -Narina perdió al bebé.
-No es posible- negó Kattherinn abrazando a Edmund y comenzando a derramar algunas lágrimas.
Susan en cambio camino hasta su hermano y lo abrazo, aunque Peter permaneció inmutable sin corresponder su abrazo, aun con el vaso en la mano.
-¿Y la poción de Lucy?- pregunto Caspian luciendo sumamente consternado.
-Tiene sus límites- dijo la estrella con voz suave, repitiendo las palabras que le dijera a Peter un rato atrás -La poción regenera tejidos, pero el bebé era aun muy pequeño, fue destruido completamente… simplemente no había nada que regenerar.
-Por Aslan- murmuro Susan entre lágrimas, aferrándose a Peter, quien al fin la envolvió en sus brazos y levanto la mirada al techo, intentando que nadie notara sus propias lágrimas.
-No, Rilian no pudo hacer algo como esto- negó Caspian luciendo desesperado -¿Por qué lo haría? Es un error lo sé.
-Hay algo más Caspian- prosiguió Zafira viéndose agotada y haciendo que todos centraran su mirada en ella -Rilian… se llevó a Ian.
Susan se separó del abrazo que compartía con su hermano y miro fijamente a la estrella por lo que parecieron horas. Todas las miradas centradas en ella con diferentes grados de angustia.
-Rilian neutralizo a todos los guardias, encerró a Lucy y al resto de los niños dejando inconsciente a Narina, después tomo a Ian e intento huir del castillo- explico Zafira, intentando que todos asimilaran la noticia -Lucy escolto al resto de los niños al refugio y después busco a Rilian, Narina lo encontró primero en la Sala del Trono a punto de irse, pelearon y después…
-Ella apareció- intervino Lucy poniéndose de pie y acercándose a sus dos hermanos mayores que no se movían de la chimenea -No sé quién era, pero atrave-atraveso a Nar-Narina con su m-ma-man-no…
Lucy rompió a llorar, pero se apresuro a quitar sus lagrimas con movimientos bruscos de sus manos y a reprimir las mismas apretando los labios.
-Ella le dijo que debían irse y el tomo a Ian y… y se fue- continuo Lucy tomando entre sus manos las de Susan -Yo quería ir y hacer que dejara a Ian pero… pero Narina estaba muy mal.. si yo la dejaba moriría. Lo siento, Su, perdóname.
Susan se soltó de las manos de Lucy y se aparto unos pasos de sus dos hermanos, palideciendo cada vez más y llevándose las manos a la boca mientras parpadeaba rápidamente intentando contener sus lágrimas.
-¿Dónde esta mi hijo?- pregunto la benévola con voz estrangulada.
-Estamos intentando rastrear a Ian y a Rilian, pero ambos abordaron un barco junto a la Policía Secreta con rumbo desconocido, no tengo noticias aun- respondió Peter con tristeza, era difícil asimilar todo lo que había pasado en un solo día.
Susan miro a Caspian y este la miro a ella. Con una mirada parecían leerse el alma. Pronto Susan se abalanzo sobre Caspian golpeándolo en el pecho mientras este intentaba retenerla por los antebrazos.
-¿DÓNDE ESTA MI HIJO? ¿DÓNDE ESTA?- gritaba Susan mientras lagrimas calientes resbalaban por sus mejillas -¿A DÓNDE SE LO LLEVO? ¿DÓNDE ESTA RILIAN? DIMEEE..
-Susan, Susan por favor- murmuraba Caspian al fin sosteniendo los brazos de Susan y atrayéndola a su pecho en un fuerte abrazo, después levanto la mirada y la clavo en Lucy que miraba la escena tristemente -Dime que no es cierto Lucy, no puede ser.
-Yo tampoco lo puedo creer Caspian- negó Lucy aun queriéndose negar que Rilian hubiera sido capaz de hacer algo así.
Pronto pisadas fuertes se escucharon hasta que Zaccaria apareció en la sala respirando agitadamente.
-¿Qué pasa Zaccaria?- cuestiono Edmund mirando a la estrella agitada.
-No me lo digas, ya se lo que paso, por qué no, pero si los hechos, las estrellas no dejan de anunciarlo a los cuatro vientos- respondió Zaccaria dirigiéndole a Susan una mirada de disculpa -Encontré el barco que abordo Rilian después de abandonar el castillo, se llama Centinela si zarpamos ahora tal vez podamos darle alcance.
Susan se separo de Caspian y miro a la estrella con renovada esperanza.
-Hay que ir de inmediato- ordeno Susan mirando a Peter el cual asintió.
-Tu debes de quedarte Peter, debes de estar para cuando Narina despierte- pidió Zafira en un tono casi suplicante, no quería enfrentar a la hija de Aslan y decirle que su hijo nonato estaba muerto.
-Yo iré- anuncio Edmund rápidamente -Zafira, Peter y Lucy deben de quedarse por cualquier cosa.
-No- negó Lucy -Déjenme ir, por favor.
-No es conveniente estas muy alterada Lucy- intervino Kattherinn acercándose a la valiente -Quédate.
-Tengo que ir- insistió Lucy mirando a todos en la sala -Yo deje que Rilian se llevara a Ian. Por favor.
-Esta bien- accedió Edmund, después acercándose a su esposa la tomo de la mano y murmuro en voz baja -Tal vez tu debas de quedarte, serias de ayuda cuando Narina despierte.
-Es cierto- asintió Zafira -Quédate Kattherinn, por favor.
Kattherinn asintió en silencio. Si Narina aun no sabia de la perdida de su bebé y aunque no se había tomado muy bien la noticia de su embarazo, sabía que estaría desconsolada.
-El Viajero del Alba es el barco más rápido de la flota narniana- intervino Caspian -Podemos ir en él.
-No creo que sea buena idea que vayas Caspian- refuto Zaccaria rápidamente.
-Si mi hijo nos traiciono quiero verlo con mis propios ojos- respondió el rey telmarino dirigiéndoles a todos una mirada fiera, retándolos a que lo contradijeran, pero ninguno dijo nada.
-Vámonos entonces- ordeno Susan, despidiéndose con un gesto de Peter salió de la sala rápidamente, pronto fue seguida por Edmund, Caspian y Zaccaria.
-¿Y los niños?- cuestiono Kattherinn cuando la sala quedo en silencio.
-Mande que los sacaran del refugio, están en la sala de juegos vigilados por guardias- respondió Peter bebiendo el resto del liquido en su vaso -Estaban preocupados, tal vez puedas ir a verlos.
Kattherinn no necesito preguntar para saber que Peter no los había visto aun, debió de haber estado todo el tiempo a lado de Narina esperando su recuperación.
-Si, es buena idea- accedió Kattherinn -Pero primero debo ir al barco en el que llegamos.
Rápidamente Kattherinn les explico lo de Dastan y Darya y que los llevaría al castillo para que estuvieran a salvo hasta que supieran que hacer con ambos pequeños. Cuando Kattherinn los dejo solos, Zafira y Peter intercambiaron una mirada pesarosa.
-¿Tu sabes porque Rilian hiso esto?- cuestiono Peter, pues Lucy no había querido decirles las razones del príncipe hasta que Caspian y Susan llegaran. Él porque tampoco fue dicho.
-Si- asintió Zafira mirándolo con pena -Lo supe cuando la visión del ataque de Cair Paravel me llego… si hubiera podido evitarlo lo hubiera hecho.
Peter no dijo nada más, simplemente salió de la sala y abriendo la puerta de su habitación ingreso a esta. El gran ventanal de la habitación se encontraba abierto de par en par y el viento agitaba las cortinas. Aunque la noche era oscura una hermosa luna llena iluminaba todo. En el centro de la cama se encontraba Narina. Su vestido lleno de sangre fue cambiado por un camisón azul cielo que la cubría del pecho a los tobillos, dejando ver sus cremosos hombros con el cabello esparcido en la blanca almohada y ambas manos reposando sobre su vientre.
Después de que Zafira cerrara la enorme herida que Narina tenia en el vientre, habían trasladado a su esposa a la habitación dado que la enfermería estaba llena y él sabía que Narina querría privacidad. Entonces Zafira había eliminado todo rastro de sangre de la ropa de los tres y se había encerrado en la habitación. El interrogo a Lucy sobre lo que paso y su hermana señalo a Rilian como uno de los culpables. En seguida Peter mando a buscar el barco que se llevo a su sobrino y pidió a Lucy explicaciones sobre el comportamiento de su antiguo prometido. Esta se negó a decirle, pero entonces Zafira salió de la habitación.
-Narina esta bien, sane sus heridas interna y externamente pero aún continúa dormida- dijo la estrella parándose frente al sillón donde Peter y Lucy se encontraban sentados -Después de esto necesitara mucho apoyo, no importa que diga o como actúe, ella más que nadie sufrirá por esto…
-¿De que hablas?- cuestiono Peter nerviosamente -¿Es el bebé? ¿Está bien?
-La poción de Lucy es hecha de las flores de fuego que crecen cerca del sol, las estrellas las usamos para hacer la poción que nos impide envejecer… conozco muy bien sus capacidades Peter- explico la estrella hablando pausadamente para asegurarse que el rey entendiera lo que pasaba -Pueden sanar casi cualquier herida, regeneran tejidos, sangre, reparan los huesos, pero si pierdes una pierna o un brazo no harán que este vuelva a crecer.
-Lo sabemos- asintió Lucy recordando al ratón Reepicheep que después de la pelea con el usurpador Miraz había perdido la cola y por más poción que le diera esta no se regenero, estaba fuera de los límites de su poción sanadora.
-El bebé de Narina media aproximadamente 11 milímetros, era muy pequeño, la herida fue de 10 cm…- prosiguió Zafira sintiendo como sus ojos se llenaban de lagrimas -El bebé fue despedazado… no quedo nada de él… así que la poción no pudo traerlo de regreso… lo siento.
Lucy abrazo a Peter fuertemente, llorando en su pecho su perdida, sintiendo el pecho de su hermano moviéndose en un llanto silencioso.
-Hice todo lo que pude- agrego la estrella sintiendo las lagrimas correr por su rostro. Conocía a Narina desde hacia siglos, ella le había dado la noticia de su embarazo, si tan solo hubiera sabido lo que pasaría…
-¿Por qué Rilian hiso esto?- cuestiono Peter separándose de su hermana y caminando a la pequeña mesa para cuatro, donde se encontraba una licorera y 6 vasos y prosiguiendo a tomar uno de estos y llenarlo con el licor para después beber el vaso completo y servirse más.
-No fue Rilian quien hirió a Narina- negó Zafira limpiándose las lagrimas del rostro -Yo lo vi, era una mujer… ojos rasgados, cabello negro..
-PERO ÉL LOS DEJO ENTRAR- grito Peter enojado, caminando hasta la chimenea y colocando arriba de esta su vaso, para después propinarle un fuerte golpe a la pared con el puño cerrado -¿PORQUÉ LO HISO? ¿PORQUÉ?
-Yo pensé que Rilian comprendería por si mismo y no cometería una locura- murmuro Lucy mirando a su hermano con suplica -Es mi culpa, lo sé.
-No es tu culpa Lucy- negó Zafira, sentándose a su lado y tomando una de sus manos para después mirar a Peter -Pronto sabrás todo lo que paso.
Justo entonces el resto de los reyes de Narnia ingreso a la sala. Ahora Peter se arrepentía de haber golpeado a Caspian, pero en ese momento sintió que su furia lo dominaba, necesitaba dejar escapar todos esos sentimientos que se acumulaban en su pecho y el rey telmarino fue el perfecto chivo expiatorio.
Peter no quería acercarse a la cama, sabia lo que le esperaba. Su relación con Narina era un subibaja de emociones desde el día en que la conoció, el la amaba y sabia que ella lo amaba a él, pero en esos cinco años desde que habían intercambiado el primer te amo Peter llego a pensar que Narina estaba tan dañada emocionalmente que nunca seria capaz de demostrar el amor que realmente sentía. Pero en ocasiones, momentos que Peter atesoraba como lo mas valioso, Narina dejaba caer todas sus barreras y defensas desarrolladas por mil años, y entonces se convertía en otra mujer.
Una mujer capaz de sonreír espontáneamente, de reír de los momentos sencillos de la vida, compartir con sus hijas y con el como una verdadera familia. Entonces no importaba todos los mundos que conoció, ni las personas que salvo o a las que mato… no importaba el pasado. Seguía siendo hermosa y valiente y astuta y noble… una mujer abnegada, la mujer de la que se enamoró. Peter aprendió a vivir de esos momentos, y aunque no muchos comprendían su relación y ponían en duda su amor, a Peter no le importaban sus opiniones, él sabía quién era y él sabía quién era su mujer.
Y por eso sabia que reponerse de esto seria difícil. En el pasado ambos habían querido salvar a Rilian, como grandes reyes de Narnia les esperaba un momento difícil después de su traición, pero ni de cerca tan difícil como el superar la perdida de un hijo, uno al que ni siquiera podrían conocer.
Conteniendo la respiración Peter camino en silencio hasta posarse a lado de la cama. La luz de la luna le permitió ver que Narina ya había abierto los ojos y miraba el techo sin siquiera pestañar. Sin decir nada el rubio se sentó a lado de la mujer aun recostada y coloco una de sus manos sobre las de ella, que aún permanecían sobre su vientre.
Narina no necesitaba que nadie se lo dijera. Sentía el vacío en su vientre y aunque nunca le gusto llorar y menos en público en esta ocasión no pudo detener las lagrimas calientes que comenzaron a correr por sus mejillas sin parar. Pronto fue arremetida por violentos sollozos que la hicieron temblar de la cabeza a los pies. Peter se apresuro a envolverla en un fuerte abrazo intentando detener sus propias lágrimas. El llanto pareció durar horas, pero las lágrimas simplemente no paraban.
-Es mi culpa- susurraba Narina entre lágrimas, una y otra vez -Es mi culpa, es mi culpa, es mi culpa…
-No es tu culpa- negó Peter con fuerza -Intentabas impedir que se llevara a Ian..
Pero Narina solo repetía que era su culpa mientras lloraba hasta quedar adormilada.
-Es un castigo- susurro al fin Narina -He quitado tantas vidas que sabia que serian mis hijos quienes pagarían…
Peter apretó mas su abrazo sobre Narina, escuchando sus sollozos, negando que tuviera razón.
-Renegué de mi embarazo, pero de verdad yo no quería hacerle daño al bebé- los sollozos de Narina aumentaron y esta enterró su rostro en el pecho de su esposo intentando encontrar refugio para su dolor -Lo juro, lo juro… yo no quería que saliera dañado… no quería.
Peter siempre supo que Narina era de aquellas personas que amaban profundamente, con todo su cuerpo, su alma, su corazón, con cada fibra de su ser. Amaba hasta los huesos, daba su vida por aquellos que amaba, era sacrificada, luchadora y muy sensible. Personas como ella era lo que hacia al mundo funcionar, las que unían a las personas. El problema es que la mayoría del tiempo eran destrozadas antes de hacer un cambio de verdad, pocas veces lograban la felicidad, preocupadas siempre por proteger la felicidad de todos los que se encontraban a su alrededor.
La coraza que Narina llevaba alrededor de su corazón fue forjada a través de siglos de batallas, traiciones y muertes tanto de amigos como de enemigos. El destino de Narina fue marcado desde el día en que nació, Narina creyó haberlo desafiado al irse de Narnia y fundar Nayka, pero en realidad su destino siempre seria el mismo, había nacido para proteger a Narnia y sus reyes, aunque eso le costara su felicidad.
Lejos de Narnia Ian se encontraba a bordo de un barco desconocido encerrado en una habitación junto con Rilian, quien teóricamente podía salir del camarote, pero no lo dejo ni un segundo solo desde que abordaron el barco, permaneció sentado en la cama sin dirigirle la palabra. Ian en cambio se acurruco en un rincón abrazando sus rodillas.
Revivía una y otra vez la manera en la que Narina había sido herida, pensando si acaso el pudo hacer algo para evitar que su nueva tía muriera, pero tampoco podía engañarse, él era tan solo un niño que poco pudo hacer para evitar que Rilian lo arrastrara a la salida, aunque se decía que nunca debió confiar en él. Pero su madre le dijo que todos eran una familia, que se cuidarían y querrían, que ahora estarían a salvo y nadie les haría daño. Solo esperaba que su madre y sus hermanos estuvieran bien ¿Su tío Peter lo culparía de la muerte de su esposa? ¿Lo harían Lily y Anna? Esperaba que no.
-¿A dónde vamos?- pregunto Ian sin querer mirar al príncipe narniano.
Rilian no contesto, permaneció en silencio como lo hiso desde que abordaron el barco.
-¿Qué hacemos aquí?- siguió preguntando el niño, ahora si mirando al joven con seriedad -¿No me vas a contestar? ¿Por qué me trajiste aquí? Yo no te he hecho nada.
-Nadie te hará daño- hablo por primera vez Rilian, mirando al niño y recorriendo su rostro con mirada analítica. El parecido con su padre era innegable, los mismos ojos, color de cabello, aunque su nariz y boca tenían una forma diferente y la forma de sus cejas le parecían familiares de una manera diferente, similares a las de su padre, pero sentía que no era ahí donde había visto ese rasgo, aun así, muchos pensarían que eran padre e hijo. Se parecía a Caspian X mas de lo que él lo hacía.
-Dices eso siempre, pero esa mujer mato a la tía Narina- negó el niño frunciendo el ceño con mas molestia y sintiendo que sus ojos se humedecían al recordar la nefasta escena antes de que abandonaran Cair Paravel.
-Narina no esta muerta- aseguro Rilian mirando a Ian fieramente, retándolo a que lo negará -Lucy la curará con su poción sanadora y ella sobrevivirá.
Ian supuso que Rilian hablaba de la poción que sanaba cualquier herida que según la historia de su madre Papá Noel le dio como regalo junto con una daga en su primera visita a Narina. Ian no sabía si la poción curaba todo, pero esperaba que la mujer pelirroja sobreviviera. Odiaba sentir esa opresión en el pecho que a tan corta edad reconocía como culpa. No quería algo así en su conciencia.
-¿Por qué me trajiste aquí?- volvió a preguntar Ian -Mi madre me dijo que todos éramos una familia, las familias se cuidan no hacen esto, ellas…
-¡Yo no soy tu familia!- exclamo Rilian intentando mantener la calma, pero viendo al niño con enojo -Y dudo que tu madre sepa algo sobre la lealtad familiar.
-No dejare que hables mal de mi mamá- exclamo Ian poniéndose súbitamente de pie.
-Tu madre traiciono a sus hermanos, los abandono yéndose a vivir a América, por eso no viajo a Narnia con ellos hace años- explico Rilian ignorando a esa voz en su cabeza, extrañamente parecida a la voz de Lucy que le decía que hablarle mal a un niño de su madre no estaba bien -Tu madre traiciono a Narnia, negó su existencia. Ya no era amiga de Narnia.
-Estas mintiendo- repitió el niño dirigiéndole una mirada envenenada -Mi madre siempre me hablo de Narnia, de sus aventuras y de Aslan. Ella es una buena persona no como tu que dañas a las personas.
-Nadie te hará daño- repitió el príncipe Narniano.
-No hablaba de mi sino de tu padre- refuto el pequeño -¿Qué crees que diga de lo que acabas de hacer? ¿O acaso tu padre nunca te dijo que tu familia es lo más importante? Y tú la abandonaste.
Ha ser sincero Rilian se había negado a pensar en lo que su padre o todos los demás dirían de lo que acababa de pasar, no albergaba esperanza de que alguno de ellos entendiera porque lo había hecho.
El creció en un lugar privilegiado pero inestable que no le dio muchas certezas en su vida. Sabia quienes eran sus padres y tenia un techo en la cabeza, sabía que siempre podría contar con eso. Ser príncipe de Narnia le impidió crecer como un niño normal, entre juegos y rodillas raspadas. Mientras otros niños jugaban a las atrapadas el se entrenaba cada día en el manejo de la espada, mientras otros niños aprendían matemáticas, a él le enseñaban como manejar una nación y mientras otros construían castillos de arena en la playa, él vivía en uno, donde en las pocas ocasiones en que la familia se reunía para la cena terminaban en peleas.
Había pasado toda su infancia y adolescencia preparándose para ser rey, arriesgando su vida para cuidar al pueblo que un día gobernaría, y ahora tal vez resultara que al fin y al cabo nunca lo seria. El rey seria ese niño tan parecido a su padre. La idea de haber vivido en una mentira era mas letal que el hecho de perder su corona. Tenia que saber la verdad.
Cuando la Destructora le hablo sobre la gran mentira quiso ir y reclamarle la verdad a su padre, pero la voz de esa mujer diciéndole que nadie querría revelar la verdad le hiso ver que no podía confiar en nadie. Por ello antes de abandonar el barco donde habían estado cautivos, le suplico a Lucy que no le dijera a nadie sobre su charla con la estrella, él quería pensar las cosas. Lucy había aceptado dándole un plazo para hablar o ella misma reuniría a sus tres hermanos y obtendría la verdad. Lucy afirmaba no creer nada de lo que esa mujer dijo, pero el veía en sus ojos que la que mentía era ella. Las palabras de la Destructora la hacían dudar incluso de la honorabilidad de sus hermanos.
Rilian decidió lo que haría después de escuchar que Kattherinn afirmaba a Lucy que el hechizo del que la Destructora hablaba si existía y que era infalible. Pero esa noche pensó una y otra vez en su decisión. Sabía que esa estrella no le revelaría la verdad así porque si seguramente pediría algo a cambio y el príncipe se preguntó que tanto estaría dispuesto a sacrificar por saber la verdad. Una mujer como ella no actuaba solo porque sí.
Pero cuando vio a Ian por primera vez todas sus dudas desaparecieron. Había un dicho que decía que la sangre llama, y cuando Rilian lo vio lo sintió, no fue su parecido con su padre o con él, fue algo más, algo en su corazón que le indico que Ian compartía con el algo mas que un parecido superficial. Necesitaba comprobar que esa no era su imaginación, que había una verdad oculta.
Pensó en enfrentar a Susan, pero si había guardado ese secreto por tantos años no se lo revelaría así porque sí y menos a él. Así que Rilian escapo de la constante atención de su padre y de Lucy y se dirigió al bosque, cabalgo por horas hasta el Altozano de Aslan y pronto ante el apareció una figura desconocida. Era una mujer de cabello negro, piel pálida y ojos negros rasgados. Montaba un hermoso caballo bayo con la crin y la cola blancas, traía puesto un vestido negro brillante y una capa del mismo color arriba, con la capucha puesta que tapaba la mayor parte de su cabello. En su rostro resaltaban sus labios pintados de negro.
Rilian pensó en sacar su espada, pero la mujer venia desarmada y no parecía preocupada por su presencia.
-¿Quién eres?- cuestiono Rilian cuando la mujer se acercó lo suficiente.
-Mi señora me envió- respondió la extraña y frente a él extendió un pergamino igual al que uso Teyvy en su anterior encuentro con la Destructora. Del pergamino surgió inmediatamente la figura alta y esbelta de la estrella.
-Mi querido príncipe destronado, veo que si quieres mi ayuda- hablo la Destructora divertida -¿Listo para saber la verdad?
-Solo quiero que hagas el hechizo que compruebe si ese niño es hijo de mi padre- cuestiono el príncipe aun sin estar seguro -¿Qué hay que hacer?
-Veo que tienes agallas- rio la mujer, poniéndose seria casi al instante -Para hacer el hechizo necesitare que traigas el niño hasta mí, hare el hechizo y después seguirás el plan que ya habíamos trazado en mi barco antes de que huyeras tan groseramente. Tú iras por la varita de la Bruja Blanca y me la traerás, entonces yo te devolveré al chico.
Rilian sabía que tendría que idear su propio plan si quería salir a salvo después de que ella hiciera el hechizo, ni en mil años pensó en si entregarle la varita de Jadis. No dejaría que ella trajera de vuelta a la Bruja Blanca. Jamás.
Tardaron días en crear el plan ideal para sacar a Ian del castillo, pues Cair Paravel estaba muy vigilado y Susan pocas veces dejaba solos a sus hijos. Podría haberlo sacado de noche, pero era cuando el castillo más estaba vigilado, y había un guardia apostado en la puerta de cada habitación y aunque quizás él podría neutralizarlos nadie le aseguraba que uno no diera la alarma antes de que el pudiera salir del castillo y entonces lo atraparían enseguida. Además, estaba el riesgo de que Zafira lo viera todo y le impidiera llevar a cabo sus planes. La Destructora soluciono el problema.
Ella crearía una distracción para que todos los reyes abandonaran Cair Paravel, Rilian sabía que se referían a un ataque, pero nunca especificaron en que lugar, para que el plan funcionara Rilian debía de ausentarse del castillo para no acompañar al grupo de respuesta al ataque. La Destructora dijo que Zafira estaría tan ocupada con la visión del ataque que no vigilaría lo que pasaba en Cair Paravel.
-No todos irán al ataque- negó Rilian cuando el plan fue expuesto.
-Lo harán, yo me asegurare- contradijo la estrella con una mirada astuta -Y si Zafira no los acompaña seguro se ira a su habitación a mirar la fortuna o algo parecido. Confió en tus habilidades para dejarla fuera de combate.
-No hablaba de ella sino de Narina- respondió Rilian, y sin pensar confeso – Estando embarazada, Peter nunca la dejara ir.
-¿Narina esta embarazada de nuevo?- cuestiono la Destructora con una extraña mirada -Bueno eso tiene solución.
Así la Destructora ideo un nuevo plan de distracción. Habría un ataque a Cair Paravel, pocos hombres, pero los suficientes para mantener entretenidas a Zafira y a Narina, Rilian tomaría a Ian y huiría de la escena. Rilian planeo neutralizar a los guardias para que los hombres de la Destructora avanzaran sin dejar victimas mortales.
Investigo cuidadosamente quienes eran los guardias del castillo y manipulo los turnos de estos para que fueran los más inexpertos posibles, ideo como neutralizarlos y donde esconderlos para que nadie lo notara y para que estuvieran a salvo. También investigo los hechizos de compatibilidad de sangre y eligió uno, el mas confiable. Era aquel al que Kattherinn se refería cuando dijo que era mágicamente imposible de sabotear, consistía en extraer sangre de ambos sujetos, la sangre debía de ser fresca, no mas de 20 minutos de haber sido extraída pues se reducía la precisión del resultado. La sangre era puesta en un recipiente y el hechizo dicho, entonces si no eran parientes la sangre se separaba, como el agua y el aceite, pero si lo eran esta permanecería unida y después se volvería color dorada. No había forma de que la Destructora le mintiera. El estaría presente y se aseguraría que el hechizo fuera hecho correctamente.
Pero todo había salido mal desde el principio. Primero Lucy quedo inconsciente impidiéndole ir al ataque, el cual astutamente la Destructora planeo que fuera en Galma para atraer la atención de todos los reyes de Narnia. Después Narina sugirió que Zafira fuera al ataque en lugar de quedarse en el castillo y aunque en un primer momento Rilian la había apoyado después cuando Narina se dio cuenta del ataque el reconoció su error.
Se suponía que Zafira vería el ataque cuando este comenzara, la Destructora enseñaría a Rilian como bloquear sus intenciones para que la estrella no lo viera, porque si los pensamientos no eran claros tampoco la visión, entonces Rilian se ofrecería a resguardar a los niños, dado que Zafira no conocía como él donde se encontraba el refugio. Entonces Narina pese a su terquedad saldría corriendo a expulsar a los invasores, pero nada salió bien.
Narina había detectado tarde el ataque, después corrió en pos de los niños quizás pensando que el preferiría mantener a salvo a Lucy, después mientras corría siguiendo a Narina había visto por una ventana solo para darse cuenta de que el numero de atacantes era el triple de lo que pensó, Narina aun siendo tan buena como lo era tendría problemas para hacerles frente. Cuando llego a la habitación donde los niños se encontraban tomo una decisión. No podía dejar que Narina les hiciera frente así que la dejo inconsciente pensando que encerrándola como con Lucy evitaría que sufriera algún daño, pero no pensó que con eso también se estaba descubriendo y además que Ian no estaba ahí, y el había perdido valioso tiempo en ir hasta ahí.
Cuando se apresuraba a la salida tenía presente que, según el trato de la Destructora con él, sus hombres no podían traspasar más allá del recibidor. Después de que el abandonara Cair Paravel los hombres comenzarían la retirada, teniendo el tiempo suficiente para escapar. Pero entonces Narina había dado con él, y pensó que claro que lo haría seguramente los niños le dijeron que la había atacado y al saber que se llevaba a Ian iba a ir tras él. Consecuencia de haberse descubierto. Pronto esa mujer que le causaba escalofríos había penetrado en la sala y neutralizado a Narina ante la mirada aterrada de Ian, Lucy y la suya propia. El plan se había salido de sus manos. Pero ahora no podía arruinar el plan de respaldo, ahora al menos sabía que la Destructora era más peligrosa de lo que había pensado. Mucho más que la Bruja Blanca.
Rilian clavo su mirada en el techo, ignorando a Ian que seguía pidiéndole explicaciones. En su mente visualizo el momento cuando abandonaban el puerto de Cair Paravel, en el cielo una estrella había cruzado el cielo nocturno y a la distancia distinguió a Zafira bajando del cielo acompañada de Peter. Esa era su única oportunidad, que su padre y los hermanos Pavensie llegaran a tiempo para acabar con el barco y rescatarlos, justo después de que el obtuviera su ansiada respuesta, porque el camino a la verdad que decidió tomar no podía terminar así.
De pronto la puerta fue abierta y por ella entro la Destructora. En persona se veía diferente. Su cabello de un rubio dorado atado sobre su cabeza en un sofisticado peinado hecho de trenzas, en su cabeza descansaba una corona grande y pesada hecha de puro oro igual que unos largos aretes que pendían de sus orejas y un collar que rodeaba su cuello. Llevaba esta ves un vestido color negro con delgados tirantes y adornos dorados, su escote le llegaba unos centímetros arriba del ombligo, pero a ella no parecía importarle y en cada uno de los dedos de las manos llevaba anillos de diferentes materiales. Rilian ahora pudo distinguir que sus ojos eran de un azul grisáceo, aunque aún se veían rojos de odio.
-Bienvenidos a mi barco- hablo la estrella, abriendo los brazos y sonriéndoles con una alegría que a ambos príncipes narnianos les saco un escalofrió.
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¡HE VUELTO! Primero pido disculpas por mi tardanza lo cierto es que después de subir el capitulo 16 tuve unos problemas de salud que me mantuvieron hospitalizada por un mes y sin acceso a la computadora, después tuve que ser operada y de mas esta decir que en realidad no tenia humor o energías para escribir, pero esta semana pude al fin sentarme con mas libertad y sin dolor y después de leer sus review me di cuenta de que no podía seguir retrasándolo, me puse enseguida a escribir.
Lo cierto es que el capitulo me quedo mas largo de lo esperado, es el segundo capitulo mas largo, siendo el primero el capitulo 16 "Rilian Pierde la Cabeza". Este capítulo se llamaría "En Busca de la Felicidad" pero al final tuve que excluir del capitulo algunos sucesos que le daban nombre al capitulo y que presentare en el siguiente pues si lo hacía en este llegaría a las 100 paginas de Word y decidí que no beneficiaba mucho la lectura.
Sin embargo, espero que la información en este capitulo los mantenga entretenidos hasta el próximo, solo les advierto que nada es lo que parece, este es el camino a la verdad que Rilian decidió tomar, pero en el siguiente capítulo estarán todas las explicaciones.
Ahora, sobre Narina, ella es mi personaje favorito, pero supongo que es porque la conozco mejor que nadie, sentí mucho hacerla sufrir de esta manera, pero fue algo que planee desde que decidí la manera en que Susan regresaría durante La Hija Perdida, decidí sus cuatro hijos, sus orígenes y también la manera en que todos se enterarían. Narina no se caracteriza por tomar las mejores decisiones, pero Rilian menos. Pronto el aprenderá algo que Narina ya aprendió y que le advirtió. Las consecuencias de sus actos. Espero no me odien ni les parezca muy descabellado todo, porque si esto les parece increíble en el próximo capitulo me lincharan.
Espero subir el pronto capitulo pronto, con todo esto del COVID-19 sé que muchos están en cuarentena, en mi no influía mucho, de todos modos, estaba en incapacidad debido a mi operación, pero espero que todos se cuiden mucho, ya uno nunca sabe. No se si me lean de otros países que no sean México, pero compatriotas o no, les deseo salud a todos.
Dedico este capítulo a Steff, espero que la lectura de mi humilde capitulo te ayude a pasar la cuarentena. Les dejo el adelanto de la continuación de esta bella historia.
Próximamente:
Las Crónicas de Narnia: La Caída de un Imperio
Zaccaria sabia que en los últimos años había estado viviendo una mentira, a los ojos de todos, un consuelo que brindaba algunos chispazos de felicidad, pero él sabía perfectamente que para el no era mas que una manera de vengarse, de cobrarse lagrimas derramadas que ahora no pesaban tanto como lo habían hecho en el pasado. Ahora entendía lo que era perderse a si mismo, como se habían perdido de algún modo todos los reyes y reinas de Narnia y sus colaboradores más cercanos. A veces Zaccaria soñaba con el primer consejo de guerra de Narnia en el que había estado y se preguntaba cuantos de ellos ya se habían perdido a si mismos. ¿Era solo Narina y Rilian o fueron todos? Nunca encontraba las respuestas.
…..
Kattherinn nunca se quejo de su vida. Era cierto que vivió muchas desgracias a corta edad, pero siempre pensó que fue recompensada con la llegada de Narina a su vida, quien si bien no fue la madre perfecta si se esforzaba día a día por darle una vida mejor a la que ella tuvo. Kattherinn apreciaba cada uno de sus esfuerzos, y cada vez que veía como se comportaba con Anna y Lily sentía que era transportada por una catapulta al pasado, cada gesto, cada caricia le recordaba a la madre que ella tuvo cientos de años antes. Sabia sin embargo que esas niñas eran aun mas afortunadas, Narina poco a poco dejaba caer sus barreras. Hasta ese día en que la trampa en la que Rilian había caído le hiso perder todo. La mujer herida en la que la hija de Aslan se convirtió Kattherinn sentía que no la conocía.
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Ahora una ultima cosa, en este capítulo ya es más que obvio quien es la Destructora contestare tres preguntas sobre la historia a quien me pueda decir el nombre de tan misterioso personaje (obviamente no es Destructora). Espero que lo logren. Y por último en estos dos adelantos acerca de La Caída del Imperio además dejo dos spoilers del siguiente capítulo. Ojalá también puedan adivinarlos, aunque esos no sean premiados por que son premios ya jaja
Próximo capitulo, ahora sí, "En Busca de la Felicidad"
Nos leemos pronto y pásenla a salvo
Fanny
