Twilight fijó su vista en la base. Las sirenas manuales continuaban emitiendo su estrepitosa alarma, incluso a esa distancia podía escuchar claramente los sonidos de los disparos y de algunas ráfagas que entraban en ignición en la obscuridad nocturna.

- Te han cortado el cabello con tijeras motosas. Por el amor de… hasta tienes caspa y tienes las puntas partidas.

Las manos frías de la de pelifuego fueron hasta el rostro de Twilight.

- Rarity se mató durante semanas para hidratar tu piel y para que acostumbres usar esa crema de qué se yo… vamos, te voy a poner en forma otra vez. – Explicó Sunset poco antes de que una pequeña ráfaga de magia turquesa ingresara en el cuerpo de Twilight.

Y casi de inmediato su cabello recuperó sus tonalidades vivas, se reparó por completo, su piel recuperó el cuidado que antaño Rarity le había enseñado a mantener.

- Listo, ahora estás tan linda como siempre. – Concluyó la fémina, retirando sus manos y colocándolas sobre sus rodillas, al tiempo que el cuerpo de Twilight giraba y ambas se veían cara a cara.

- Por qué no creciste. – Cuestionó de repente la de anteojos.

- Ah, cierto, yo solía ser más baja que tú… por eso los tacones jeje. – Dijo con confidencia. – ¿O te refieres a mi apariencia? Ah, qué tonta – agregó antes de darse un golpe con la palma de su mano en la frente. - Pues… obvio es magia… después del incidente; viviendo con la mitad de mi núcleo, todo se puso un poco loco. Resulta que los demonios no se adaptan fácilmente a este tipo de cambios. Congelé todo lo que consumiera energía de forma innecesaria… y ese es el porqué de mis transformaciones inestables, y también de que ahora me ganes por… ¿Media cabeza? Wow, Twily, todavía tenías mucho que desarrollar. Imagino que traes locos a los muchachos.

El fuego de una torre de vigilancia se propagaba y pronto esta cedía y Sunset le hablaba de la forma más normal posible, como si nada de aquello importara ¡¿Y dónde estaba Midnight Sparkle?! ¿Por qué no salía y la confrontaba?

- Espera. – Dijo la adolescente, tomando la mano de Twilight y con cierta desesperación en su voz. – Por favor dime que sí… no quiero enfrentarme a ti… no quiero. – Rogando, más que ordenando, Sunset la sujetaba con fuerza, mientras sus ojos reflejaban una angustia que humedecía sus párpados y hacía temblar su voz.

- Entonces detén todo esto, con esta magia podemos cambiarlo todo, empezar de nuevo… yo estoy segura que hasta podríamos viajar en el tiem…

Y de repente la mano de Sunset le tapó la boca mientras su cabeza se agachaba y negaba con la cabeza.

- Lo he considerado cada noche desde que… empecé con todo esto. La respuesta es sí, se puede regresar en el tiempo. Podría regresar y matar al bastardo de mi hermano antes de que yo me enterara de mi herencia… o mejor, al momento en el que Starswirl abrió el portal que conecta ambos mundos y cerrarlo o evitar que lo abra. Podría, pero sería en vano.

- Por qué.

- Porque al final los humanos siempre van a ansiar el poder, dominar, consumir; antepondrán su seguridad y bienestar por encima de los demás seres… será solo cuestión de tiempo hasta que se vuelva a abrir otro portal y esta historia se repita con otros actores, pero será el mismo guion. Su naturaleza los hace peligrosos para cualquier cosa con la que tengan contacto. – Expuso de forma reflexiva, mientras el aire de jovialidad escapaba de sus facciones.

- Entonces vas a condenar a miles millones por la acción de unos pocos.

- Los condené desde que lancé el primer ataque… ¿Sabías que los demonios ya han visto a la humanidad? Ellos les visitaron incluso antes de que Starswirl abriera su portal. Descartaron a los humanos por ser autodestructivos. Hasta es gracioso. – Dijo ella con cierta sorna – Tienen la oportunidad de mejorar su mundo porque han espiado a la que podría suministrar ayuda con su magia, saben que sus intenciones son buenas. ¿Y qué es lo que hacen? Eliminarla para mantener la economía y el predominio de su país sobre los menos afortunados. Conmigo usaron la misma lógica que con todos aquellos que quisieron un mundo más justo… quienes lucharon porque todos pudieran vivir en armonía y sin vivir de la muerte de otros.

- Pero…

- Lo he visto desde cientos de ojos Twilight, lo he visto tantas veces que creo haber perdido una parte de mí en el camino…

- Un gobierno puede fallar y ser un tirano disfrazado del policía del mundo, pero no por eso toda su gente es la responsable. Si nuestro presidente y sus jefes fuera de la casa blanca eran unos cerdos, eso no tiene que condenar a personas como nuestras directoras, nuestros amigos y los demás, ellos no dieron las órdenes, no dispararon… si buscas a una responsable… esa soy yo… yo sabía que era peligroso, yo dejé que me obligaran a robarte tu núcleo.

- Lo hiciste por miedo y porque te obligaron. – Interrumpió la de piel ámbar – Aunque tienes razón, si hay un responsable directo son todos los que decidieron y actuaron… el resto de ustedes solo son pasivos, que nunca movieron un dedo para cambiar las cosas. No tenían que cambiar de ideología, ni hacer una estúpida revolución, tan solo tenían que preocuparse por el otro un poquito… es tan simple como eso…

Twilight se quedó en silencio. Y Sunset exhaló, para después tragar saliva y continuar.

- Ahora, este es mi plan: durante cinco años he creado contenedores donde he almacenado mi energía y los he dejado por todo el planeta. Me ayudarán a darle un alcance mundial a un hechizo que ya conoces bien, Gloom Wane te habló de él… así que, en breve, el cielo se llevará a toda la humanidad. – En ese instante, toda el afecto y amabilidad que los ojos de Sunset le mostraron cambiaron por un fuero interno que, con una calma exasperante, observaba la defensa de la base que los humanos llevaban a cabo.

- Y por qué me cuentas tus planes ¿No sería mejor atacar a traición como hizo Gloom Wane? – Preguntó la joven mujer, cuyo corazón comenzaba a latir más fuertemente y no dejaba de pensar en que Midnight Sparkle debía salir de inmediato.

- No lo sé… - al volver a observarla, sus ojos volvían a recuperar una pena profunda. - Bueno Twilight… qué decides…

En ese momento, la mencionada cerró los ojos con todas sus fuerzas, deseando volver al pasado, deseando que todo aquello no fuera más que una pesadilla. Y sin advertirlo, una ráfaga caliente acarició su rostro, al abrir sus ojos pudo notar que su ropa había cambiado. Cual armadura, un flujo de energía irradiaba una luz violeta, misma que la cubría como una segunda piel, sus alas ya habían salido a relucir, con el tono morado de sus plumas y un cuerno de energía comenzaba a formarse en su frente.

- Midnight también se las ha arreglado para conservar sus energías. Entonces, solo necesito saber tu respuesta… ¿Te quedarías conmigo hasta el final? ¿O tratarás de detenerme?

- No puedo hacerte cambiar de opinión, pero te juro que si hay otra vida, estaré junto a ti por toda la eternidad… te lo juro. – Replicó Twilight, antes de que sus ojos comenzaran a irradiar un aura turquesa con sus iris violetas.

Entonces Sunset afirmó con la cabeza en silencio, dedicándole una última sonrisa para después desaparecer.

El grito desaforado de las sirenas se acallaba entre las explosiones, entre los gritos y los disparos. En la penumbra nocturna, más allá de los matorrales, entre una arboleda, una observaba desde la distancia la contraofensiva que las tropas de Shining Armor realizaban.

- Debo decir que jamás esperé trabajar con el esclavo de Supay. – Dijo de repente el demonio. – Aunque no me quejo, nunca pude crear uno, y si lo hubiera hecho, no sería tan bueno como tú, ni de cerca.

- Sunset Shimmer darme orden para trabajar con Gloom Wane… pero Ocll-yo admito que ser gratificante trabajar con uno de los herederos de mi anterior amo … aunque sea una réplica.

- Es hora de hacerle espacio; sabes de sobra que no estoy acostumbrado a un esclavo, así que no te aseguro cubrirte…

- Usar piel de roca… Gloom Wane tiene que gestionar bien su energía. Nosotros ser el soporte de Sunset Shimmer.

Por fin las sirenas se silenciaban porque a los que las accionaban de forma manual les habían atacado unos seres extraños, eran los "deformes" que Gloom Wane les había mostrado meses atrás, partes de animales mezcladas, aspectos humanoides, aberraciones de la naturaleza, con el pelo grueso o una piel grasosa, viscosa y con distintas características…

La mayoría se movía con lentitud; pero soportaban los disparos que su gente efectuaba, hasta cuando les daban en sus supuestas cabezas, seguían adelante, caminando con mayor torpeza; se usaron algunas granadas en lo que se restablecía el perímetro, las torres de vigía caían porque varios de esos seres se subían a ella o atacaban sus puntales.

Torpes y lentas, fuertes y resistentes. ¡Solo eran unos sacos con patas que les estaban desgastando!

- Colmillo. – Gritó, mientras disparaba con su fusil.

Estaba sobre el edificio B donde los soldados se alojaban, justo en la azotea, junto a otros cincuenta que se distribuían en las cuatro direcciones mientras las primeras bengalas se utilizaban.

El mencionado caudillo del norte de Equestria hizo que uno de los soldados cercanos le reemplazara en la ametralladora para dar fuego de cobertura contra esos seres del demonio, ni bien avanzó, tomó un fusil que llevaba con correa, se acercó al caudillo de piel blanca, apuntó y comenzó con disparos precisos.

- ¿Dónde está tu hermana Shining? ¡Estas mierditas son solo para que nos cansemos!

- Tiene razón. – Agregó un hombre de piel naranja a su lado. – O nos están distrayendo… necesitamos saber qué está ocurriendo ya.

Las municiones no eran ilimitadas, y, aunque todavía no había caídos de parte de sus fuerzas… pero… ¿Qué vendría después? ¿Cómo confiar en las capacidades adquiridas durante todo el entrenamiento en el que Gloom Wane se implicó? ¿Acaso todo lo que él dijo era mentira? Shining se tomó un momento para ver los cadáveres que se amontonaban de a cientos y miles alrededor de la base.

Estaban siendo masacrados, avanzaban de forma antinatural ante su muerte, solo para recibir la mayor cantidad de plomo y desvanecerse de pronto. Posteriormente, otro ocupaba su lugar, sin siquiera mostrar algo de horror.

En el pasado se había enfrentado a criaturas mágicas, pero esas al menos lucían salvajes y se comportaban como depredadores, estos… estos no eran más que unas máquinas con carne.

- ¿Dónde está la puta demoniaca? – Cuestionó Colmillo, mientras recargaba la ametralladora.

- Tampoco hay señales de sus ángeles. Ha cambiado la estrategia, ella usaba siempre a sus ángeles para devastarnos. – Advirtió Yargoj.

- Nosotros nos enfrentamos a ella. Y nos destruía media base hasta que se retiraba. – Explicó Shining Armor.

Y de pronto, un resplandor violeta tomó a los presentes por sorpresa, los reflejos hicieron que tanto Shining armor como Yargoj levantaran sus armas y apuntaran.

- Shining Armor, lo que Gloom Wane nos dijo es cierto, planean desaparecernos con un hechizo. – Declaró con ronquedad la joven mujer cuyos ojos estaban rodeados por el brillo turquesa de una magia que, segundo a segundo se hacía más presente, transformándola de a poco.

Pero su hermano mayor no bajó el arma, ni él, ni Yargoj.

- Ibas a casarte con Cadance en agosto, porque no reservaste la iglesia a tiempo. – Dijo su hermana, a lo cual Shining Armor bajó el arma.

- ¿Qué clase de prometido deja la reserva para último minuto? – Preguntó Colmillo.

- Uno que tiene un trabajo que lo deja fuera de casa por meses. – Respondió a regañadientes el caudillo de piel blanca. - ¿Usará esas gemas tal como Gloom Wane nos lo comentó?

- Sí, exactamente igual.

Pero, mucho antes de pronunciar más palabras, de pronto se produjo, de forma abrupta, un silencio que captó toda la atención de Shining Armor. Imitándole, los soldados cercanos dejaron de disparar para percatarse de lo que estaba ocurriendo.

- Señor, esas cosas se están alejando. – Informó un soldado.

- ¿En serio? – Preguntó con sarcasmo Colmillo.

La penumbra de la noche, incluso con la luz de las bengalas alumbrando porciones de la arboleda al sur y el resto de la planicie en el resto de las direcciones pronto se tragaba a esos seres que retrocedían de forma sincronizada, sin dejar de mirarles… sus cabezas todavía les enfocaban, hasta que finalmente eran engullidos por la obscuridad.

Y, sin estruendo alguno, una luz, por sobre unos cerros al este, aproximadamente a medio kilómetro, ascendió dibujando un trazo recto, perpendicular al suelo. Hecho que no pasó desapercibido por ninguno de los presentes, ni siquiera los soldados que se atrincheraban en el suelo la ignoraban. De un color turquesa intenso, ascendía lentamente, más y más, hasta alcanzar el cenit, atravesando nubes y disipándolas.

- Es el hechizo… ese es, ¡Lo está conjurando! – Concluyó velozmente Twilight.

- Quiero hablar con Midnight. – Ordenó Shining Armor a la adolescente, que pronto afirmó con la cabeza y cerró los ojos. Al darse cuenta del cambio, Shining Armor volvió a ver el haz de luz en el horizonte. - Qué piensas hacer para detenerla. – Preguntó, sabiendo que ahora era Midnight con la que hablaba.

- Si lo que pretendes es preguntar si puedo vencerla, la respuesta es sí. Pero aquí hay gato encerrado… - Le respondió con la voz ronca que caracterizaba a esa tal Midnight.

- Lo mismo pienso. – Intervino Colmillo, observando con calma y detenidamente a la joven mujer a la que le brillaban los ojos con un resplandor violeta.

- Más parece que nos han dejado migajas. – Advirtió Yargoj, mientras recargaba su nueve milímetros. – Nos quieren guiar por un camino que de seguro ya han dibujado.

- Sí, quieren que vayamos hasta allá, de eso no tengo dudas. – Admitió Colmillo con una mirada fija en Midnight Sparkle.

- Nos tendieron una trampa, tal vez una emboscada muy obvia ¿Por qué hacerlo así? – Inquirió Shining Armor, volviendo a centrar su atención en Midnight Sparkle.

- Entre más tardemos, más avanzada estará la conjuración del hechizo… Gloom Wane les dijo que había contenedores de energía por todo el mundo, son para que el alcance del hechizo sea global. – Aclaró la entidad que habitaba en el cuerpo de Twilight.

- ¿Y si destruimos uno de esos? ¿No se terminaría el hechizo o cómo diantres se llame? – Cuestionó Colmillo. – Ya sabes, como un circuito eléctrico.

- No, no funciona así, si destruimos uno de los contenedores solo debilitamos el alcance del hechizo. – Aclaró Midnight, observando a los tres caudillos. – Estamos obligados a ir, a no ser que quieran desaparecer junto con el resto de su especie.

- ¡Señor! – Una voz irrumpió en escena. Se trataba de un soldado bastante flaco, luchando para recuperar el aliento y mantener la postura recta a la vez. – Señor, esas criaturas…

- ¡Suéltalo de una vez muchacho! – Gritó Colmillo con desesperación.

- Las… criaturas han atacado los establos, todos los caballos están muertos.

Shining Armor cerró los ojos y respiró por unos segundos.

- Están evitando contacto directo con nosotros todo lo posible…

- Eso significa que nos temen. – Advirtió Colmillo. – Saben que podemos machacarlos.

- Sí… Midnight, ¿Tienes alguna idea de cuánto poder poseen? – Preguntó Shining Armor.

- Lanzar este hechizo consume mucha energía. Gloom Wane no puede detenerme en un enfrentamiento de uno contra uno.

- Así que todo esto es para ganar tiempo y que Sunset termine de hacer el hechizo. – Concluyó velozmente Shining Armor.

- No nos queda de otra más que ir. – Declaró la mujer de piel morada.

Entonces Midnight desplegó sus alas, las cuales tenían líneas violetas resplandeciendo. Levantó vuelo y se alejó del edificio, para posicionarse en una posición desde donde todos los soldados pudieran verla. Sus alas, que irradiaban un brillo violeta llamaron la atención de estos velozmente. Estos no hicieron más que reconocerla, aunque algunos todavía levantaron sus armas, por las dudas.

- Muchos aquí ya me conocen, soy Twilight Sparkle, hermana de Shining Armor – su voz se elevó por encima incluso de las ya destruidas sirenas, su voz ronca atrapó toda la atención y rompió con la tensión de los soldados – allá se gesta un hechizo para exterminarnos a todos. Sunset Shimmer es la responsable y ansia destruirnos. Piensa que no podremos hacer algo al respecto, piensa que puede pisotearnos una vez más… pero yo sé que nosotros podemos hacerle frente y les aseguro que todo lo que hemos hecho hasta ahora no será en vano, al menos no mientras yo siga viva. Yo me encargaré de ella, ustedes vayan por Gloom Wane.

- ¡Pero si tú eres como ella! – Gritó una voz.

- ¡Ella comenzó a atacarnos desde que te rescatamos y te albergamos! – Secundó otra.

Aquellos ojos, rodeados por el fulgor turquesa que ocupaba el espacio que antaño habitaban sus lentes y que se pronunciaba con mayor impacto en sus ojos resplandecientes, sus alas, su pelo elevado en enervado, su voz ronca y sus alas que se mostraban altivamente, por sobre los mortales humanos, todo aquello apreciaban los soldados y por ello varias armas se levantaban.

Sin embargo, de entre el edificio salió un humano más, uno al que todo el mundo le prestó su atención, incluida Twilight.

A Shining Armor le bastó con ponerse la correa del fusil, tomar varios cargadores y unas granadas, acercarse hasta una de las piras improvisadas que iluminaban el suelo del aeródromo y levantarla para usarla a modo de antorcha. Comenzó pues a caminar en dirección al faro de luz. Junto con él avanzaron Colmillo y después Yargoj, de entre las filas, no tardó en unírseles Flash Sentry, que observó a Indigo Zap, quien se negó a avanzar e impidió a Applebloom, Scootaloo y Sweetie Belle seguirle.

Más temprano que tarde, el resto de la tropa comenzó a unirse, quedando unos pocos, bien para defender la base, bien porque realmente no deseaban ir.

Antorchas improvisadas, bengalas que se usaban cada vez que recorrían cierta distancia, conforme pasaban los minutos, a medida que se internaban más en el campo obscuro y el faro de luz se hacía cada vez más y más cercano, tanto combatientes como sus caudillos observaban en todas direcciones, escaneando en busca de peligros, movimiento… lo que fuese.

La tierra reseca por la falta de lluvias crujía con cada pisada, los sonidos de algunos grillos fueron lo de menos… lo que desesperaba era escuchar el sonido de algún arbusto o de los matorrales en movimiento, algo que diera indicio de que los enemigos estaban al acecho.

Debían haber avanzado al menos la mitad del sendero hacia la colina, cuando una bengala fue a iluminar todo el campo cincuenta metros delante, revelando una figura parada. Shining no dudó un solo segundo, levantó su fusil, apuntó y disparó, mientras que Twilight le lanzó un rayo de energía.

Los disparos del primero impactaron en el aire, contra una especie de campo de fuerza, mientras que el rayo de energía pulverizó algo que se le atravesó en el camino, produciendo una explosión rosa con varios fragmentos que salieron expulsados a toda velocidad. Varios de los que se hallaban en primera fila apuntaron y comenzaron a disparar.

Pero el campo de fuerza se hizo más amplio, para defender a la figura, que no tardó en posar ambas manos sobre el suelo, y entonces, este comenzó a resquebrajarse, de las grietas salía una luz turquesa, las fracturas pronto parecieron cobrar vida propia, aproximándose a toda velocidad a los humanos, para rodearles y dibujar una suerte de círculo alrededor de todo el grupo que no debía tener más de quinientas personas.

Y de las grietas salieron insectos semejantes a los ciempiés, mas, eran enormes. Sus patas puntiagudas pronto les ayudaron a subir por las piernas de los desafortunados y, usando sus quelíceros, atravesaron piel y carne, aferrándose con todas sus fuerzas a lo que atrapasen, aquellos artrópodos salían de decenas a cientos.

La reacción fue inmediata, aplastando con todas las fuerzas las cabezas de aquellos insectos, las botas parecían no abarcar el tamaño de las mismas, pero el líquido blanquecino que salía al machucarlos contra el suelo era tanto un alivio como un motivo para sentir repulsión. Algunos les disparaban y las criaturas se retorcían enrollándose o bien muriendo casi instantáneamente.

No alcanzaban el tamaño promedio de los soldados, máximo llegaban hasta la cintura, pero les obligaban a mirar en todas direcciones.

Shining Armor tomó un cuchillo y atravesó la cabeza a una, mientras usaba una nueve milímetros para matar a una que deseaba llegarle por la espalda, una tercera moría producto de la fuerza con la cual la aplastó con su bota izquierda. Mientras una se subía por el pie derecho, la tomó de la cabeza con la mano y apretó con todas sus fuerzas para extraer el líquido blanquecino del insecto.

Yargoj se limitaba a avanzar más lentamente, disparando con bereta a todos los insectos que se presentasen lo suficientemente cerca, saltando por sobre las grietas para evitar un golpe sorpresa y pisando cuantas cabezas pudiera. Pero pronto cayó en cuenta que, a sus espaldas, aquellos seres detestables habían detenido la marcha de los soldados.

Por casualidad algunos que portaban las antorchas, utilizaron el fuego para tratar de apartar a los insectos, descubriendo que estos comenzaron a arder al mero contacto con las llamas, su piel emitía un crepitar que pronto advirtió a los que tenían cerca de la efectividad del fuego.

- No se distraigan con los bichos ¡Circulos! ¡Las mierditas han regresado! – Ordenó a todo pulmón Colmillo, antes de levantar la ametralladora y acribillar a varios de los "deformes" a la distancia y acercándose a los soldados que tuviera cerca.

- ¡Formaciones defensivas, agrúpense y no malgasten balas! – Gritó Shining Armor, que ayudó a una de las combatientes quitándole un insecto que tenía en la espalda y haciéndolo añicos con la fuerza de su mano izquierda.

A la distancia, la figura había desaparecido, para aparecerse en la punta de la colina.

- Usar el Fosa de la Plaga fue buena idea para retrasar, pero no ser suficiente para reducir enemigos… - Dijo de inmediato Ocllo.

- Son guerreros de élite, no creo que pierdan muchos de los suyos. ¿Cómo va el hechizo? – Preguntó el demonio a Sunset.

- Necesito más tiempo, Twilight se quedaría para ayudarles, Midnight no. Así que ahora retrásala a ella. – Sentenció Sunset, que tenía ambas manos abiertas y con un brillo similar al de sus ojos y conjuraba aquel haz de luz que seguía elevándose en el aire. Necesitaré a las réplicas. – Le respondió el demonio, extendiendo la mano.

Sunset dejó de conjurar con la mano derecha y la acercó hasta su cuello, para tomar un collar de cinco gemas. Se lo quitó, rompiendo la delgada pita que las mantenía sujetas.

- Ellas son todo lo que me queda – Dijo, su mano sostuvo con fuerza el collar.

Entonces el demonio se acercó para ponerle una mano en el hombro a Sunset.

- Voy a defenderte con su ayuda Sunset, es lo que ellas habrían querido en vida.

Como respuesta, Sunset giró levemente la cabeza, lo suficiente para verle de reojo, suspiró profundamente y dejó caer el collar, para que su hermano lo hiciera levitar hasta su mano libre.

- …Y tú y yo somos todo lo que me queda a mí. – Declaró el demonio, poco antes de desaparecer.

- Mentiroso… - susurró Sunset antes de volver a centrar toda su atención en continuar la conjuración.

El demonio se apareció a cien metros del ejército humano, de todos los artefactos que Sunset eligió, debía ser un collar, la pita le producía un escozor en el cuello que era más que molesto para él.

- Usar sabiamente réplicas, tomar años crear y la energía que poseen ser limitada… - Dijo de repente Ocllo, que permanecía en su hombro derecho.

- Lo sé. Pero primero comprometamos a Twilight, sé cómo traerla con nosotros. – Dijo el demonio. – Confío en que puedes mandar sobre los insectos de la Fosa, he sembrado más alrededor de las montañas. – Declaró, poco antes de que una marca turquesa apareciera en el caparazón del insecto.

- Centrarme en frenar avance de humanos, destinar unas cuantas a defender a Sunset.

- Ella estará bien, pero si te tranquiliza, envía unas cuantas.

- Así será. – Concluyó el insecto, antes de que ambos volvieran a desaparecer nuevamente.

Las líneas de defensa se habían impuesto, insectos y "deformes" sufrían de una constante masacre, unos cuantos de los hombres y mujeres armados habían caído a causa de desprevenir el ataque de los insectos que salían de las grietas del suelo e incluso podían atravesar el cuero de las botas con sus quelíceros que más parecían dos navajas muy afiladas.

Para tener menos incidentes, los soldados se juntaban cada vez más y avanzaban con lentitud hacia la dirección señalada por sus caudillos. Disparando a los deformes que entraban en la fosa, que, segundo a segundo, parecía estar hundiéndose muy lentamente, mientras que unos cuantos se preocupaban por mantener al grupo libre de los ataques de los ciempiés.

El terreno se hacía cada vez más accidentado había que tener un cuidado constante en no caer y en no pisar alguna de las fisuras que mostraban cómo la tierra se estaba fracturando bajo sus pies.

El circulo se podía distinguir porque sus aparentes límites se dibujaban con fisuras que expulsaban la misma luz turquesa, si lograban atravesarlas, saldrían de aquel infierno y podrían continuar con su avance. Shining Armor dedujo ello a la misma velocidad que Yargoj, quien ya estaba impulsando a algunos individuos a correr en dirección a la colina brindándoles apoyo con su bereta, y que, posteriormente, prestarían apoyo desde fuera de la fosa; Colmillo no tardó en captar la idea y, con la metralleta y varios cambios de balas en hombros y espalda salió a toda prisa para liquidar a cuantos deformes pudiera.

Sí, no les había tomado ni dos minutos lograr organizarse y comenzar a sortear el bloqueo que los demonios les habían puestos. Shining Armor se dirigía constantemente a los grupos que podía y a quienes se habían quedado solos, y estaban siendo acorralados. Su fusil disparaba con precisión y avanzaba con sumo cuidado, tanto por los enemigos como por el fuego aliado.

Yargoj pudo divisarlo antes de que el propio Colmillo se percatara de lo que tenía enfrente, pasó en solo una fracción de tiempo, el demonio tomó el cañón del arma y la levantó con suma facilidad, con su mano derecha sus garras atravesaron la corta distancia para ingresar en el costado derecho del humano, que había quedado descubierto.

Con unos reflejos casi felinos, el caudillo del estado del Saak levantó el arma, apuntó y disparó. La bala se detuvo abruptamente a medida que avanzaba hacia el demonio, entonces el ex agente se lanzó hacia el suelo, rodando e incorporándose de cuclillas, disparó otras dos veces, con el mismo efecto. El demonio le observó y comenzó a avanzar, a su paso, varios ciempiés salían de las grietas. Siguiéndole de cerca.

Tenía algo en el hombro, velozmente le apuntó y le disparó, teniendo el mismo efecto. Volvió a rodar sobre el piso, una especie de oso de dos cabezas trató de aplastarle, disparó en ambas cabezas y retrocedió junto con los pasos lentos del demonio.

- ¡Aquí! – Gritó Yargoj, llamando la atención de varios grupos cercanos que, al reconocer a Gloom Wane, gracias a la luz turquesa que emergía de las grietas en el suelo.

Los disparos no se hicieron esperar, el demonio desplegó sus alas y se elevó, momento en el que Yargoj le disparó con tal precisión que pudo darle en el muslo derecho. Cosa que no pasó desapercibida.

La reacción fue inmediata, se lanzaron tres bengalas para iluminar lo que fuese que se presentase en el cielo, la figura del demonio alado se hizo presente, y, de la misma forma, también comenzaron a llegarle los disparos de las armas de los humanos.

Usar el Campo de Presión Atmosférica no costaba mucho, pero depender de ese hechizo por mucho tiempo también era un gasto de energía. Ser un saco de arena para recibir golpes no era exactamente un…

Unas garras atravesaron su vientre y casi automáticamente, unas cadenas de luz violeta emergieron de dentro de su cuerpo. Era Midnight Sparkle.

- Has tenido tiempo para idear estos hechizos… ¿Cómo le llamas a este?

- No tengo nombre, pero este te sorprenderá. – Le respondió la fémina poseída.

Un pequeño destello violeta apareció en el pecho del demonio, otro más en la espalda, en las mejillas. Estaba quieto, las cadenas nuevamente le habían apresado con fuerza. Eso no era nuevo, pero sí aquellos destellos, ella le sostenía mientras él descendía por el cielo, como un peso muerto.

Los destellos se incrementaban y pronto, unas hondas magentas comenzaron a producirse desde ellos.

- Ya veo… estás quemando mi energía… cómo… cómo. – Cuestionó intrigado el demonio.

- Mis secretos, lo llamo Pulso de Medianoche. Ojalá te guste, porque te secará. – ¡Yargoj! ¡Dispárale! – dijo con su voz ronca, con tal fuerza que el humano no tardó en posicionarse, apuntar y disparar, mientras Shining Armor llegaba para matar a todos los insectos que se acercaban al lugar.

Los impactos en su espalda fueron inmediatos, la puntería legendaria del extranjero con su pistola era un fastidio. La bala final se dirigía a su cabeza, pero el campo de presión atmosférica volvió a generarse, impidiendo que esta le volara los sesos.

- Eso es, usa tu energía, pronto no te quedará ni siquiera un poco. – Dijo complacida la demonia.

Nadie pudo advertirlo, pero un caballo salió de la nada. Y una figura más se presentó en el aire… no, dos. Los primeros que se dieron cuenta, trataron de disparar, pero una suerte de ráfaga colorida les tomó por sorpresa, enviándolos al suelo.

Yargoj finalmente se dio cuenta y empujó a Shining Armor, quien, al caer, pudo divisar al cuadrúpedo; sobre su lomo cabalgaba la figura de una muchacha de cabello largo y un sombrero vaquero. En menos de un segundo, la ráfaga se dirigió hacia Midnight, sin importar que esta todavía se encontrase a cinco metros del suelo.

Fue demasiado rápido, desde que unas gemas que Gloom Wane traía alrededor del cuello comenzaron a brillar, hasta el empujón y de la nada llegó un objeto rosa frente a ella, tardando una fracción de segundo en implosionar con una nube rosa y un poder que la envió contra el suelo, pero chocó contra algo muy duro como para ser el suelo, muy recto como para ser una roca y a metros sobre el suelo.

Shining Armor vio cómo la muchacha sobre el caballo saltó dos metros sobre este y aterrizó en una superficie que había aparecido de la nada y sobre la cual Midnight había caído, la figura extraña se puso de rodillas y, a esa distancia, la humana poseída por Midnight Sparkle habló.

- Applejack. – Dijo Twilight, antes de que sus puños impactaran en su rostro, destrozándolo por completo, para después unir ambos puños y bajarlos con tanta fuerza que, al impactar sobre el pecho de la criatura se pudieron oír sus huesos partiéndose, así como la superficie donde ambas estaban.

La ráfaga colorida se llevó a Gloom Wane arrastrándolo por el suelo y llevándolo fuera del pozo, donde una figura de piel amarilla se mostraba, inclinándose, tomó al demonio de los hombros con sus manos y las cadenas desaparecieron, al mismo tiempo que un aura amarilla le rodeaba.

Twilight aterrizó bruscamente, su rostro deforme se recuperaba, mientras observaba a la réplica de Applejack volviendo a aterrizar sobre el caballo y a la réplica de Rarity apareciéndose desde la penumbra, cubriéndose de los disparos con los campos de energía que tenían formas de diamantes, sorpresivamente, estaba levitando.

Se tocó el pecho, sus costillas se reconstituían y las heridas internas se cerraban, pero incluso así, Midnight sentía algo de dolor.

- Esto es lo que nos querían tender. – Señaló Shining Armor, que constató que Yargoj se había salvado de ser arrollado por el caballo de esa vaquera.

El estruendo de los disparos en la base había cesado conforme pasaron los minutos, llegar hasta los establos había sido algo sumamente aterrador. Applebloom todavía tenía las manos temblándole, Sweetie Belle recuperaba el aliento, mientras que Scootaloo no dejaba de mover las piernas...

El ataque había llegado casi inmediatamente después de que el otro grupo había partido, apenas unos minutos… pero las bestias fueron mucho más veloces, mucho más feroces, y, sobre todo, la muchacha de piel amarilla con alas en el cielo que parecía dirigir a todas esas criaturas. Si había sobrevivientes, estos debían estar muy lastimados.

De pronto la puerta del establo se abrió. Sweetie Belle gritó y Scootaloo levantó una bereta que le quitó a un cadáver.

- Soy yo, no dispares. – Pronunció con cuidado Indigo Zap, levantando las manos.

- Baja el arma. – Secundó Applebloom.

La muchacha de pelo violeta tardó en responder a la orden, sus manos seguían temblándole.

- No-nos siguieron y dis-disparé. – Dijo con nerviosismo.

- Está bien… pero aquí no estamos seguras. He encontrado un caballo que escapó cuando el ataque inició… vengan, tenemos que ir Twilight, Shining y el resto… estamos más seguras allá que aquí. – Declaró la mujer.

- Y qué pasó con los demás. – Preguntó Sweetie Belle.

A lo cual la ex estudiante de la Crystal Prep negó con la cabeza.

- Saliendo, quiero que tomen armas ligeras y cargadores, ya les he enseñado a disparar, buscaremos supervivientes por unos minutos y después nos vemos en el caballo que encontré.

- Espera ¿No hay más de esas cosas? – Cuestionó Applebloom, aproximándose a la puerta.

- Sí, pero han perdido lo que sea que los hacía veloces.