15 noche divertida
Ciel estaba sorprendido al ver las siluetas que se acercaban a paso lento a su cama.
-¿Qué...?- Musitaba entre molesto y sorprendido al ver a dos Sebastian, los dos de apariencia masculina y eso no era lo que había insinuado, sonrojado un poco desviaba la mirada, su mayordomo percibió su molestia enseguida, ya se lo imaginaba.
-Lo siento querido por no cumplir tu petición como era.- Se disculpaba el mayordomo secándose con su guante el casi imperceptible sudor de su frente, el otro que era su copia permanecía callado mirando al conde de pies a cabeza y se relamía los labios, intimidando un poco al conde que agachaba la cabeza.
-Al final solo salió un doble de mí... Pero si le molesta lo desaparezco y ya.- Dijo el mayordomo con resignación al notar el silencio de su amo, pero sabía muy bien que estaba conteniéndose pues su copia era callada pero con el libido aumentado un poco más que el suyo.
-No... De algo servirá.- Murmuró apenado el conde sin levantar la mirada, ya se estaba excitando de solo pensar lo que esos dos le harían, el calor recorría su ser a pesar de ser una noche fría, aun no era acariciado y ya sentía su piel estremecerse. Seguramente esa noche perdería lo poquísimo que podía quedarle de inocencia. Los dos Sebastian se miraron entre si y sonrieron lascivamente.
-Somos todos suyos...- Dijo el demonio con una mirada intensa, ambos empezaron a desvestirse para así provocar a su amo, quien furtivamente levantó la mirada y observó cómo se le acercaban.
-Idiota...- Masculló entre dientes al verlos desnudándose en el corto trayecto a la cama, cuando llegaron a la cama se acomodaron frente a él, y el jovencito muy sonrojado los empujaba avergonzado, fue un reflejo inconsciente al recibir doble atención.
-Creo que nuestro amo se intimidó.- Murmuró travieso el demonio a su oído, con un tono algo burlón el otro asentía con su cabeza pero con una sonrisa.
-Claro que no...- Refutaba el conde avergonzado y molesto por la burla de los dos seres sobrenaturales que estaban semidesnudos frente a él.
-Bueno... daremos la iniciativa.- Proponía sensualmente el demonio acariciando los rostros de su amo y a la vez a su copia, quien aprovechó para tomar con su boca esa mano que lo acariciaba comenzando a chupar su dedo a manera de una felación.
-Se siente bien...- Susurró el demonio al sentir esa atrevida caricia a su dedo, algo celoso el joven los miraba pero su orgullo no le permitía imitarlo, así que se le acercó y comenzó a besarlo en los labios de forma tan apasionada que Sebastian se sorprendió y sin dudarlo le correspondió, pues nada le excitaba más que fuera Ciel el que tomara la iniciativa, varios segundos pasaron y se separaron porque el menor se quedó sin aire.
-Eso fue mucho mejor...- dijo cariñoso a su amo cuando le tomaba su rostro sonrojado con la mano desocupada, rozando amoroso sus labios entre sí, Ciel sonreía entre desafiante y satisfecho pues ahora la copia pasó a segundo plano con ese beso, lo que hacía con el dedo ya no parecía excitante, este percibió esa sonrisa y dejó de hacerlo, lanzándose sobre el demonio lo recostaba con fuerza a la cama.
-Borraré tu beso...- decía el otro Sebastian que había permanecido callado, y desafiante miraba al conde, que fruncía el ceño al ver como devoraba los labios de su demonio con un intenso beso y este traicioneramente le correspondía.
-yo no voy a estar peleando con tu copia... Si quieres hacerlo con el... anda a tu habitación.- Con altivez y enojo hablaba el conde al verse ignorado en medio de ese beso, y notar que Sebastian lo disfrutaba, el jovencito se levantaba de la cama y se prestaba a ir al baño con algo de prisa.
-Ciel... espera...Solo entrabamos en calor.- Murmuraba enternecido el demonio al ver el enojo de su amo, estaba celoso y verlo actuar así era adorable. Halándolo de la mano lo detenía, pero notó algo en su entrepierna al verlo ahí parado.
-¿Te excitaste al ver ese beso?...- Le cuestionaba con esa sonrisa traviesa y rozaba su mano sobre su erección provocando un leve jadeo por parte de su amo.
-No puedes quedarte así, y más si esta noche hay doble ayuda aquí...- Sensual le susurraba al oído sin dejar de acariciar su despierta entrepierna, ya el conde estaba cediendo pues esa caricia no le molestaba y se acercaba a su demonio con una mirada intensa. La copia solo sonreía al ver a la pareja en ese juego de seducción.
-¿Y tú hablas...? ¿o solo hablas para pelear conmigo?- Dijo burlón el conde al otro mientras sentía como su demonio lo desnudaba lentamente atrayéndolo para sí.
-A Ciel le gusta que seamos parlanchines... así que habla no seas tímido.- Hablaba Sebastian a su copia que no bajaba la mirada del delgado cuerpo de ese jovencito que parecía devorar con la mirada al demonio.
-Además a él le gusta al hacer el amor, que se jadee su nombre al oído sin parar, y le gusta que le diga cosas lindas.- Terminaba de decir Sebastian para molestar un poco a su amo, quien ya desnudo desviaba la mirada al escuchar esas infidencias.
-claro que no...-musitó bajo con vergüenza pues era muy cierto, amaba la voz de Sebastian al hacerle el amor, esa voz se tornaba erótica, su respirar errático al hablarle entre jadeos y gemidos lo enloquecía, más cuando lo llamaba y al decirle palabras dulces lo llevaban rápido a la gloria, se sentía algo ridiculizado por esos detalles tan evidentes a su amante.
-Te llevo al éxtasis solo con decirte lo mucho que te amo...- Decía Sebastian al ver a su abochornado amo frente a él, causándole más vergüenza.
-Lo entiendo.- Dijo el otro con una sonrisa comenzando a hablar, tomando la mano del joven lo acercaba a él. Ciel miraba de reojo a su demonio.
-Yo no quiero pelear contigo, yo quiero estar contigo.- Con sensualidad hablaba el demonio copia de Sebastian acariciando la delgada cintura del conde con sutilidad lo acercaba para si.
-¿Puedo?- Cuestionó acariciando sus labios con uno de sus dedos, pidiéndole un beso que hizo sonrojar a Ciel ante esa petición.
-Creo que te prefería callado.- Fue su respuesta disimulando su vergüenza, Sebastian solo observaba la escena.
-Te dejaré estar conmigo pero te pediré algo...- Dijo travieso el menor pues sentía ya la urgente necesidad de satisfacer su propia erección, acercándosele le susurraba algo al oído y casi de inmediato se separaron.
-si lo haré... pero necesito un beso tuyo como anticipo.- Aceptaba la propuesta la copia con una fiera mirada. Ciel no sabía que responder, pues de alguna forma sentía que estaba traicionando a su amado demonio, que callado ahora solo observaba como su amo se desenvolvía.
-Ciel, es una copia de mí, no me estás siendo infiel.- aclaraba burlón Sebastian al entender el dilema en la mirada de su joven amo, un gesto que era adorable de su parte, pensar en esa posible infidelidad.
-Cállate.- Replicó molesto el conde mirándolo mal, y acercándose a la copia lo besaba de forma apasionada al principio le costó un poco adaptarse pero poco a poco sentía que no había diferencia alguna entre ellos, se besaban y Sebastian sonreía gustoso, ciertamente su amo se veía hermoso al besar. Se separaron unos cuantos segundos después algo extasiados, Ciel dio un señal con la mano y al demonio que había besado rápidamente recostó al otro a la cama.
-¿Qué haces?- Murmuró con sorpresa Sebastian a su copia, bajando su ropa interior con prisa.
-él lo pidió...- Dijo este a manera de respuesta, ambos miraron al joven quien con una altiva sonrisa los observaba también.
-Mi travieso amo...- Susurraba divertido Sebastian mirándolo y podía predecir cual había sido la petición, sin refutar se dejaría llevar solo por complacer el insano deseo de su pequeño. Quien se sentaba en la cama donde no pudiera interrumpir pero a la vez tener una buena vista de lo que sería testigo.
Los demonios empezaron con una sesión de besos apasionados y lascivos solo con el fin de encender el fuego, Ciel disimuladamente se masturbaba al verlos en ese accionar, algo que los demonios ya habían percibido. Ambos friccionaban sus erecciones entre si al estar en esa posición, uno sobre el otro, la tosquedad de sus miembros rozar con fuerza combinado con los besos húmedos que se regalaban, hicieron que el conde comenzará a jadear por su propia masturbación que comenzaba a ser más rápida.
-Hay que hacer que el joven amo se corra.- Dijo malicioso Sebastian separándose un poco de su copia, acomodándose en la cama se acercó a su amo que sonrojado se complacía sin detenerse, colocándose en cuatro frente a él. Ciel presentía lo que pasaría pues el ya había estado en esa posición, imaginarse de lo que sería testigo solo lo excitaba más.
-Ngh...- jadeo leve Sebastian al sentir como era embestido profundo por su copia, el gesto que hizo solo provocó que su amo lo besara preso del libido del momento.
-¿Te duele?- dijo algo apenado el conde al ver en esa posición a su Sebastian, este sonriendo le susurró sobre sus labios un no, dándole un pequeño beso mientras lo seguían embistiendo con fuerza, la cama parecía estremecerse igual que los amantes.
-No...- Replicaba Ciel cuando su demonio con su boca tomaba su erección que estaba a punto de estallar en placer, solo bastó una profunda metida en su boca para recibir toda esa esencia, mientras su amo arqueaba su espalda y se estremecía en su éxtasis.
-Bésame...-Rogaba el joven en su éxtasis aun escuchaba como a su mayordomo lo embestían con delicia, este sin pensarlo dos veces lo besaba lleno de lascivia porque aun tenia restos de su eyaculación en su cavidad oral. Ambos jadeantes se besaban como si no hubiera otro beso más, era tan exquisito el sabor de ese sucio beso.
-Hazme tuyo...- Decía preso de la excitación el conde abriendo sus piernas y dejaba ver como palpitaba ya su ano dilatado, como llamándolo. Sebastian no podía negarse en ese momento a su amante, apartándose del otro se prestaba a embestirlo.
-Oye déjame terminar.- en un bufido molesto decía la copia al dejarlo con las ganas de correrse. Sebastian le susurró algo al oído y este solo suspiró resignado, sentándose a un lado vería como los amantes se entregaban al placer. Y así sucedió, notaba como Ciel se aferraba con fuerza al demonio cuando lo embistió en medio de un fuerte gemido, ambos se complementaban, pues los besos y las embestidas parecían coordinarse perfectamente, hasta las miradas parecían ser sincronizadas.
-Nhg.. Se...-Entre cortado hablaba el conde y era su manera de pedir más profundidad, más fuerza en las estocadas que lo llevarían al abismo de placer que caía en brazos de su demonio, quien lo complacía sin refutar a la vez que le susurraba algo al oído mientras que el conde nuevamente se corría al llegar al orgasmo. Sebastian tomando a su amo que se estremecía de placer lo colocaba boca abajo, quien no refutó pues sabía que todavía no habían terminado pues su demonio aun no sacaba su miembro de su interior, aferrándose a la sabana se prestaba a seguir.
-Ahhh... - jadeaba el conde dejándose embestir pero un poco más de presión sintió sobre su cuerpo, mirando de reojo hacia su mayordomo notaba como este era sometido igual que él, esto le causó gracia y no pudo evitar sonreír burlón.
-No te burles mi amor...- Le decía con fingido resentimiento el demonio cuando lo embestía.
-No soy tu amor...- Replicaba con fingida molestia el conde.
-Si lo eres... te amo Ciel Phantomhive.- Dijo antes de tomar su rostro y darle un profundo pero amoroso beso, que el joven gustoso aceptó y correspondió, pues sus sentimientos eran recíprocos, él amaba a su pervertido demonio con todas las fuerzas de su corazón, de su ser aunque no lo dijera con palabras. Sebastian se corría en su interior con fuerza bañándolo todo con la calidez de su eyaculación, a la vez que su copia se corría también segundos después, el calor y el olor a sexo era evidente en la habitación.
-Es suficiente.- Murmuraba malhumorado Sebastian cuando solo se veía como su copia se desvanecía. Preso del placer salía del interior de su amo y se recostaba a su lado. Varios segundos pasaron hasta que sus cuerpos se calmaron un poco.
-¿Por qué lo desapareciste? Yo tenía una deuda con él.- dijo serio el conde sintiendo como su demonio tomaba su mano y la entrelazaba a la suya.
-Yo no iba a dejar que otro te tocara.- Dijo malhumorado chasqueando la lengua el demonio.
-Pero... si eras tú mismo ¿no?- Cuestionaba dudoso el conde abrazándose cariñoso a su amante.
-Si pero siento celos de mí mismo a veces.-Le respondió divertido correspondiendo el abrazo.
-Eres idiota...- Murmuró embelesado Ciel sobre sus labios, queriendo besarlo.
-Te amo tanto que me deje violar por una copia mía.- dijo divertido al tenerlo tan cerca, tal vez la noche todavía no acababa.
-lo disfrutaste, lo vi...- Insistía con una perversa mirada el conde.
-Tal vez...- Murmuró este desviando la mirada un poco, Ciel algo confundido por este gesto lo miraba extrañado.
-¿Te puedo decir algo...?- Preguntaba apenado el demonio, el conde se preocupó y de inmediato asintió afirmativo. Sebastian le susurró algo al oído, palabras que hicieron al joven sonrojarse y paralizarse.
-Eso es imposible.- musitó recostándose pesadamente a la cama y perdiendo su mirada al techo.
