Aquí les dejo mi nueva adaptación espero les guste.
**Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer al final les digo el nombre del autor
Advertencia: Contiene escenas sexuales, leerlo bajo tu responsabilidad
Bella
Me siento como una princesa. Bueno, ésta podría ser mi primera cita, con el primer hombre con el que he dormido, quien podría ser mi primer novio. Pero así es exactamente como lo siento.
Me siento como su princesa.
Terminamos por ir unos cuantos pueblos más allá, a un restaurante tan lujoso que incluso tiene un pianista en vivo tocando suavemente en la esquina y los precios del menú hacen que mis ojos se salgan un poco.
―Te lo dije, una cita verdaderamente apropiada ―dice, giñándome un ojo a través de la pequeña mesa iluminada por velas.
Arqueo mi ceja y miro a mi alrededor. Sí, creo que la mayoría de las primeras citas son en cines, o en restaurantes baratos o algo así. Este lugar es mucho más que eso, y mucho más de lo que podría haber imaginado alguna vez.
―Así que, ¿aquí traes a todas tus novias casi legales? ―digo con una sonrisa maliciosa en mi cara.
Él sonríe de inmediato.
―Sí, eso me recuerda, que tenemos que terminar esto pronto. Tengo otra estudiante que vendrá más tarde para la cita número dos.
Dejo caer mi mandíbula con falso asombro y extiendo el brazo para golpearlo juguetonamente en el brazo.
―Imbécil.
Guiña un ojo mientras coge mi mano y la lleva a sus labios. Besa mis dedos uno por uno, y puedo sentir el electrizante zumbido hormiguear a través mi cuerpo.
―Seguiré diciendo eso cuanto quieras, pero esto es algo nuevo para mí. ―Arquea una ceja hacia mí―. No te había visto, Señorita Swan.
Siento el rubor en mis mejillas.
―Sigue hablando así, Profesor y puede que tengas suerte esta noche.
―Eso planeo.
Hay un gruñido animal en su voz que hace que mi coño se moje al instante, y me muevo en mi asiento mientras me muerdo el labio.
―¿Te sientes inquieta? ―dice con una sonrisa perversa.
Me sonrojo. No estoy usando bragas, como él me dijo. Y lo sabe, porque lo comprobó cuando entré antes en su camioneta. Me sonrojo aún más profundamente cuando siento correr a través de mí, la emoción por estar tan expuesta en un restaurante. La emoción de sentarme allí, en este lujoso lugar lleno de luz suave y Jazz en el piano, con un hombre que dobla mi edad y sin bragas bajo mi vestido.
Estoy a punto de tratar de encontrar algo que decir cuando llega el camarero.
―Bourbon solo, por favor ―dice Edward.
―Dos ―digo con una sonrisa casual.
―Uno ―dice él rápidamente, arqueando una ceja hacia mí y sonriendo mientras el camarero asiente y se aleja.
―Oh, no eres divertido ―digo, sacándole la lengua.
Edward ríe.
―Sí, creo que ya es bastante malo que este corrompiendo a una estudiante de dieciocho años. No voy a añadir el consumo de alcohol en menores de edad a esa lista.
Le sonrío maliciosamente, mordiéndome el labio e inclinándome en la pequeña mesa hacia él. Sus ojos desciende hasta mi pecho, y sé que puede verlo por completo, las suaves almohadas de mis pechos que se tensan para ser contenidos en el vestido que le pedí prestado a Rose; el que muestra una escandalosa cantidad de escote.
―Oh, ya veo, Profesor ―digo en voz baja, forzando mi voz más alto de lo que normalmente sería, y añadiendo un poco de pucheros a ella. ―Supongo que no soy lo suficientemente mayor para beber a pesar de que soy lo suficientemente mayor para montar tu polla.
Los ojos de Edward casi se salen de su cabeza, su boca abierta en estado de shock. Sonrío, dejando que se curven las comisuras de mis labios mientras levanto una ceja hacia él provocativamente.
―Básicamente ―gruñe, tragando con fuerza.
―Pero ya sabes ―digo, mi voz todavía susurrada y aniñada―. Justo tengo edad suficiente para que pongas esa gran polla dentro de mí.
Hay un destello de algo oscuro en sus ojos, y me mira como si tuviera hambre
―Sigue así y voy a arrastrarte hasta el baño y follarte aquí mismo en el restaurante, Señorita Swan.
Sonrío.
―No lo harías.
―Pruébame.
Me muerdo el labio.
―Vale, bien. Te desa… ¡OH!
Jadeo mientras su mano me agarra fuertemente por el brazo y me saca de mi asiento. Puedo sentir que mi cuerpo empieza a hormiguear excitado de emoción mientras él nos lleva a través del comedor a la parte trasera del pasillo.
Oh Dios mío, él realmente lo va hacer.
Y, oh Dios mío, quiero que lo haga.
Tropezamos dentro del baño individual, y la puerta apenas se cierra antes de que él selle sus labios sobre los míos y me haga gemir mientras me presiona contra el lavabo. Mis piernas se extienden mientras él me levanta sobre el mostrador, mi vestido corto se acumula alrededor de mi cintura mientras siento su grueso bulto presionar fuertemente contra mi coño.
Sus manos van a mi parte superior, deslizando las correas de mis hombros y tirando del vestido hasta que mis pechos se salen de él. Edward gime mientras sus labios descienden para empezar a besar la suave y blanca carne de mis jóvenes tetas―Mierda, he estado muriéndome por verlas toda la noche.
―Siempre puedes pedirlo ―digo riendo y luego gimiendo cuando siento que sus labios se cierran sobre uno de mis sensibles pezones.
―De hecho, prefiero simplemente tomar ―dice bruscamente y yo gimoteo ante la vulgaridad de sus palabras.
Sus dedos me encuentran húmeda y lista, y desliza uno fácilmente dentro mientras llego hasta su cremallera. Dios es tan grande, y en realidad puedo sentir que me pongo más mojada con tan solo tocar su polla y sentir lo dura que está por mí.
La saco por su bragueta y la empiezo a acariciar contra mi muslo mientras sus labios y su lengua se burlan de mis pechos, haciéndome gemir y arquear mi espalda como si se los diera de comer. Empuja hacia delante, la gruesa cabeza de su polla deslizándose entre mis labios húmedos y resbaladizos, y acto seguido ambos estamos gritando mientras golpea mis entrañas.
No hay preámbulos, y no son necesarios. Ambos queremos esto: duro, rápido y justo ahora.
―¡Oh sí, profesor! ―gimo fuerte, mis dedos deslizándose por su pelo y sujetándolo a mis pechos, mientras lame mis pezones―. ¡Oh, por favor, fóllame! ¡Fóllame duro Profesor!
Edward gruñe, sus caderas bombeando mientras conduce su gran y gorda polla en mi coño empapado una y otra vez. Su dedo está en mi clítoris, frotándolo en círculos mientras me folla y con su boca chupando mis pezones sensibles, ya puedo sentir que me empiezo a precipitar hacia el límite.
Todo mi cuerpo se estremece con la fuerza de sus estocadas, golpeándome profunda y perfectamente dentro. Puedo sentir sus bolas, tan llenas de esperma para mí, golpeando contra mi culo mientras me folla adentro y fuera. Sus musculosos brazos se aferran a mí mientras gimo, grito y le suplico que me folle más duro.
―Oh, joder, cariño ―gruñe―. Me voy a venir, nena. ―Su boca sube hasta mis labios y me besa fuerte―. Voy a enterrar mi polla hasta el útero y voy a llenarte con cada jodida gota de mi semen.
Oh Dios mío
Y es ahí que pienso otra vez en el hecho de que he dejado que este hombre me tome desnudo, sin condón, sin anticonceptivos. Y sé que estamos jugando con fuego con esto, pero no me importa. Quiero sentirlo explotar dentro de mí, y la idea ideal de lo que eso significa sólo me pone más húmeda y más caliente. Sólo me empuja más alto cuando empiezo a caer por el borde.
―¡Córrete para mí, profesor! ―grito, sin importar lo ruidosa que soy o quién pueda oírme―. ¡Quiero sentirte dentro de mí! ¡Quiero que llenes mi apretado coño adolescente con tu semen!
El ruge mientras empuja profundo, y de repente, puedo sentir su polla palpitar profundamente dentro de mí. Y después siento su semen caliente salpicando mi interior, lo pierdo, y caigo en el abismo mientras mi orgasmo me desgarra.
UHHHH como que esa cita estuvo muy caliente jijijijiji quien no adora a nuestro sexi profe
Nos vemos el viernes, y sueñen con el nuestro caliente profesor.
