Reiner y Benton reciben confidencias del supuesto campamento donde está Diana y sus seguidores. Llegan al lugar y sólo ven rastros de una fogata y algunos vehículos desmantelados. Reiner toca la fogata y la siente fría.

—Hace mucho que se fueron... Este lugar es muy abierto como para hacer un campamento permanente aquí

—Tienes razón, pero definitivamente estuvieron aquí, esos vehículos son los que nos robaron

Caminan por el lugar. Soldados rastrean el área.

—Tengo un mal presentimiento con este lugar... Siento que podría ser una emboscada —Reiner lo dice preocupado—

—Lo dudo, este lugar es muy amplio, los veríamos llegar a kilómetros

Comienza a llover. Reiner observa el suelo. Ve algo que sobresale y le llama la atención. Se pone de cuclillas y lo toca. Él siente una corriente recorrer por su cuerpo. Mira a Benton.

—¡General! —Reiner lo agarra y se prepara para morderse la mano—

La tierra comienza a moverse. Diana se había escondido como titán de 15 metros debajo de la tierra. Ambos caen al suelo. Benton se lastima el tobillo. Diana sin pensarlo les lanza un puño. Reiner se transforma parcialmente en titán y con su cuerpo cristalizado bloquea el puño, le rompe el codo al Acorazado de Diana. Los soldados de Mare comienzan a dispararle y lanzar bombas. Diana les lanza un golpe y mata a varios. Reiner corre junto a Benton, le ayuda a correr hasta Gardner.

—Tienes que huir General, váyanse ahora mismo, yo me encargo

Por la distracción y la poca visibilidad por la lluvia no se percatan que a la distancia vienen de prisa los soldados de Diana en sus vehículos.

Ella se levanta completamente. Busca con la mirada a Reiner. Un rayo cae. Diana sonríe. Reiner se transforma en titán. Ambos se quedan mirando. Ella regenera el brazo.

Benton está maravillado.

—¡General se acercan! —Grita Gardner—

—Sólo quiero ver esta maravilla... Imagina todas las posibilidades al tener un ejército de Acorazados —Se emociona—

Diana y Reiner corren, se lanzan un puño al rostro, la fricción del puño contra el agua crea una onda, ambos se golpean a la vez y dan varios pasos hacia atrás. Reiner rápidamente se lanza sobre Diana y la tumba al suelo. Se sienta sobre ella y comienza a golpearla.

Los soldados de Diana les disparan a los soldados de Mare.

—¡General es hora de irnos! —Gardner vuelve a gritar. Agarra a Benton y lo monta a un vehículo—

Se van rápidamente. Benton sigue viendo la pelea aún con emoción.

Diana logra esquivar varios puños de Reiner. Con la mano intenta empujarle la cabeza hacia atrás. Él le muerde fuertemente la mano. Diana con la otra entierra sus dedos en un ojo del Acorazado hasta lastimarlo. Al Reiner no ver de un lado Diana le lanza un puño fuerte y lo hace perder el balance y cae al suelo. Ella se levanta rápido y le patea la cabeza varias veces, le destruye la armadura del rostro. Reiner esquiva una patada y le agarra una pierna a Diana.

—Que obsesión tienes con las piernas —Ella se ríe—

Él la empuja y la hace perder el balance. Diana cae contra el suelo, pero con sus piernas le hace una llave y le agarra el cuello. Reiner intenta levantarse, se arrastra. Logra levantarse con ella aún agarrada al cuello y la golpea fuertemente contra el suelo. Le parte el cuello al titán de Diana. Ella se desconecta. Reiner intenta atraparla, pero Diana se transforma en titán-humano y sube velozmente por el brazo del Acorazado. Al llegar al cuello se transforma en titán sobre él. Ambos titanes quedan fusionados, Reiner no se puede mover, él sale del titán e intenta huir, pero no se percata que Diana ha salido del titán, ella da un salto sobre él y ambos caen al suelo.

Aún sigue lloviendo fuertemente.

Ambos se levantan. Se miran el uno al otro con mucho coraje. Diana camina rodeándolo, buscando por donde atacar, Reiner está a la defensiva. Él ve que ella tiene los ojos entre color miel y rojos. Diana se abalanza sobre él. Reiner la detiene. Se empujan el uno al otro. Él le da una patada en las piernas y ella cae. Le lanza una patada, pero ella rueda en el suelo y la esquiva, se vuelve a levantar. Ella corre hasta Reiner le lanza un puño, él la esquiva, Diana pierde el balance, pero logra darle una patada fuerte en el pecho. Él cae al suelo. Ella lo sigue pateando varias veces en el rostro y pecho, cada vez más fuerte. Le rompe la nariz y la boca, le lastima las costillas. Reiner está adolorido. Arrastrándose boca abajo en el suelo. Diana ve un pedazo largo de metal en el suelo, es parte de los vehículos que habían dejado allí. Ella lo recoge y ve que la punta tiene filo. Reiner trata de levantarse, pero no puede. Diana se le para encima y sin pensarlo lo atraviesa con el pedazo de metal en la espalda. Reiner grita de dolor. Ella se pone de cuclillas frente a él. Le agarra la cabeza.

—Pobre de ti, ¿qué pensará Benton cuando se entere que fuiste tú quién mató a sus soldados en Paradis?... En pocas palabras lo traicionaste —Ríe— Eres tan patético —Golpea fuertemente la cara contra el suelo— Yo no voy a compartir mi aire con basura como tú, porque eso es lo que eres para mí, basura... Es hora de poner fin a tu mísera vida. Te mataré y lo voy a disfrutar como no te lo puedes imaginar —Diana se levanta y agarra otro pedazo de metal—

Reiner se enoja. Antes que ella entierre el pedazo de metal en su cabeza, él se transforma parcialmente en titán antes de ella poder reaccionar. Con la mano del Acorazado la golpea fuertemente contra el suelo. Ella cae dentro de un hoyo enorme causando por el golpe. Ella no se puede mover y se queja de dolor hasta perder la consciencia. Sangra por la nariz y tiene varios huesos rotos. Reiner se levanta y se saca el pedazo de metal que lo atraviesa. Camina hasta donde ella para matarla. Alza el metal, la mira con coraje, pero al verla en el suelo comienza a recordar cuando iban juntos a leer en Paradis, ella siempre se recostaba sobre sus piernas, y la alegría que él sentía de niño al estar con ella. En Mare hacían lo mismo, pero en las orillas del lago. Él siente lástima porque muy en el fondo de su corazón aún la ama. Diana despierta y lo ve con el pedazo de metal apuntando a su cabeza. Sus ojos se vuelven azules.

—Reiner —Lo dice con dificultad—

Él llora un poco y arroja lejos el metal. Se va corriendo sin decir nada. Ella se queda confundida y llora. Los soldados de Diana se acercan y la ayudan a montarse en el vehículo.

Reiner sigue corriendo con dificultad hasta que Benton en un vehículo regresa por él y lo recoge. Reiner se mantiene en silencio. Benton lo observa, se percata que él está llorando un poco.

Regresan a la base. Reiner ya se ha regenerado sus heridas. Llevan a Benton al hospital para que le atiendan el tobillo. Reiner lo acompaña.

—¿Cómo se siente General?

—Bien, al menos no me voy a morir de esto, bueno eso espero —Ríe— ¿Y tú cómo estás? Te veo un poco triste

—Nunca imaginé que fuera a pasar todo esto

—Y yo... Por eso debimos haberla atrapado aquel día en que escapó con Roy

—Lo sé —Reiner se levanta triste y se va—

Benton se queda solo y habla a sí mismo.

—No tienes idea de lo que le haré cuando la atrape —Se enoja—

Ya es entrada la noche, sobre la base militar cae una tormenta eléctrica. Benton duerme en su cama. El estruendo de un rayo al caer cerca lo despierta. Él puede ver a alguien parado en la oscuridad de la esquina en su habitación.

—Sabía que vendrías, Diana —Se levanta de la cama. Agarra las muletas, cojea un poco ya que aún le duele el tobillo—

—Ni te muevas —Diana lo amenaza con un cuchillo—

—¿A dónde voy a ir? Como tengo tantas opciones para escaparme y pudiera correr —Benton va a la mesa y se sirve un poco de licor. Le ofrece a Diana y ella lo rechaza— Es un placer tenerte aquí de vuelta en mi habitación... Si estás paredes hablaran dirían muchas cosas —Sonríe y se bebe el licor— ¿Para qué vienes hasta aquí?

—Vengo a matarte

—¿Segura? Porque si lo hubieras querido me habrías matado mientras dormía. Me pudiste haber apuñalado en el corazón y no hubiera tenido tiempo de reaccionar... Perdiste esa oportunidad... Además, tú no puedes matarme, soy un mal que necesitas. Por eso me salvaste aquel día cuando estuve a punto de morir... Aunque no lo quieras admitir aún tienes un vínculo conmigo porque me amas —Sigue bebiendo— No olvides que yo fui el primer hombre en tu vida y el que hacía que le fueras infiel a Reiner —Le guiña—

Diana se molesta. Benton se ríe al verle su expresión.

—En realidad dime que quieres antes que llame a mis soldados

—¿Quiero que me expliques por qué tenía que pasar lo de Paradis? —Se enoja—

—Si quieres hablar de eso hagámoslo en otra parte

—¡No! Quiero saberlo aquí y ahora

—Te dije que aquí no... Sé de lo que eres capaz y no pondré en riesgo la vida de nadie

—¿Y de cuando acá te preocupa la gente?

—Hay eldianos que no tienen culpa... ¿Acaso no los estás salvando?

—A mí no me importa nadie... Si total, se entrometen en mi camino y de igual manera los mataré

—Uy que miedo —Ríe y sigue bebiendo—

Diana acepta irse. Benton agarra las muletas, luego agarra algo y lo esconde en el bolsillo. Ambos caminan fuera de la base, Diana lo sigue amenazando con el cuchillo. Van hasta un callejón en la ciudad, a las afueras de la base. Diana lo empuja hacia la pared.

—Habla ahora, maldito

—No tengo nada que decirte, lo ya sucedido es más que suficiente

—¡¿Que tenía que ver Roy?!

—Oh vaya, al fin te acuerdas de él... El plato de segunda mesa, bueno de tercera, yo era el de segunda —Ríe—

—No te hagas el gracioso... ¡¿Acaso mis hijos también tenían culpa de lo que yo haya hecho?!

—Yo de esas muertes no tengo nada que ver... La culpa es de Reiner, él fue quién me dijo dónde estabas

—¿Y por qué no fuiste y diste cara ante mí en Paradis? ¿Ah? Tuviste que enviar a Davis para hacer tu trabajo sucio... Eres un maldito cobarde... Me quitaste a los seres que más amaba, ¡mis hijos! —Llora enojada—

—Tus hijos nunca los conocí, así que no me importan

—Eres el peor ser humano que he conocido, eres despreciable y egoísta

—¿Egoísta? Si tu misma me llevaste a serlo... ¿No recuerdas Diana? ¿O te conviene olvidar? Aquel día en que regresó el Escuadrón, al abrirse aquella puerta tomaste una decisión y me arruinaste la vida... Maldigo el día en que te conocí —Benton llora con coraje— Yo te di todo lo que necesitabas, eras tan especial para mí y eso a ti no te importó. Yo sabía que estabas embarazada de Reiner desde antes de tu misma saberlo y aun así te seguí amando... De la misma manera en que te amé así ahora mismo te odio Diana, te odio desde lo más profundo de mi corazón... Tu misma me llevaste a ser egoísta, me hiciste ser lo que soy ahora y me alegro por todo lo malo que te ha pasado... —Grita— ¡TE ODIO!

Diana se estremece al escuchar sus palabras y su grito. En su interior siente algo romperse. Ella se aparta, se queda sorprendida mientras se va enojando. Benton aprovecha su distracción y le inyecta un líquido paralizador en el cuello. Diana se queda paralizada en el momento y cae al suelo. Ella ve a Benton acercarse y agarra su cuchillo.

—Pobre Diana, siempre tan tonta... La piedad y la lástima por la gente te van a matar algún día —Benton saca algo de su bolsillo y lo activa— Gardner espero que no tardes en llegar

Diana está llorando, mientras su cuerpo aún sigue inmóvil. Comienza a tener leves recuerdos de un día en particular, mientras Reiner y el Escuadrón están en la misión de la montaña. Ella se queda dormida.

Diana recibe una nota. Se va fuera de la base y camina hasta el lago, ya es el mediodía. Ve a Benton parado en la orilla. Ella se le acerca. Ambos están vestidos con sus uniformes, Diana con el de candidata a Guerrero y Benton con el de General.

—¿Por qué no me dejaste ir con el Escuadrón? Ellos me necesitan. No puedo estar lejos de Reiner

—Ellos no te necesitan todo el tiempo, se la pueden arreglar solos, por eso son soldados elites. Además, tienen al Acorazado. Si te preocupa la seguridad de Reiner, puse a Roy como escolta provisional... También necesitas descansar un poco, en los combates eres quien hace el mayor trabajo

—Entonces, ¿Para qué me pediste que viniera?

—Quiero hablar contigo

Diana se para a su lado y le acaricia la barbilla.

—Te ves tan diferente completamente afeitado —Diana sonríe— Me gusta verte así

—Ya era hora de cambiar la apariencia —Le guiña— Sabía que te iba a gustar —Luego Benton se toca la cicatriz en el rostro— No sabes cuánto amo esta cicatriz... Me hace recordar la otra oportunidad de vivir que tuve... No me cansaré de darte las gracias por salvarme aquel día —Le sonríe—

—De nada —Se sonroja—

Ambos miran el lago.

—¿De qué me quieres hablar?

—Por lo de la carta que te escribí hace tiempo... Nunca te pedí disculpas por si te incomodó

—No me molestó... Sólo me puso triste un poco... Yo...

Unos niños corriendo los interrumpen.

—Vamos a otro lugar a hablar a solas. Tengo que contarte algo en privado

—Conozco un lugar... Ven —Diana lo lleva al mismo lugar donde ella estuvo con Reiner—

—Que lugar más hermoso... ¿Cómo lo descubriste?

—He venido varias veces con Reiner

—Me lo imaginé —Benton se queda mirando el lago—

Luego ambos se sientan en la grama.

—Tengo tantas cosas en mente, sólo quiero desahogarme con alguien —Benton se queda pensativo—

—Cuéntame

—A veces siento que no se me da el valor o el respeto que me merezco como General. Siento que me tienen aquí sólo para hacer el trabajo sucio. Por eso creo que abrieron una división especial y me nombraron General de Seguridad. Todo lo que otros no quieren hacer, yo lo hago... He traído muchas ideas para el bien de Mare, pero siempre las rechazan diciendo que son muy exageradas o imposibles. He intentado hacerlas a escondidas, pero no las logro. Creo que tienen razón —Se entristece—

—Para mí eres de los mejores Generales de Mare, siempre estás dispuesto a todo. No creo que no te valoren, sólo que tu pensar es muy diferente, tú ves más allá, ves el futuro, y ellos aún no lo entienden... Eres el único General con un Escuadrón propio y en el que me siento orgullosa de ser parte —Diana coloca su mano sobre la de él—

—Gracias —Le sonríe—

Ambos se quedan viendo al lago y a los lejos ven dos botes. Son de una pareja y sus cuatro hijos, dos pequeños y dos jóvenes adultos. Están remando, se escuchan sus risas mientras el papá baila sobre uno de los botes.

—Ya sabes que uno de mis mayores anhelos es tener una familia. Tener pequeños Benton corriendo por el parque —Suspira triste— Jugar con ellos, abrazarlos, acostarme a su lado mientras los veo dormir —Tiene sus ojos llorosos— Anhelo tanto escucharlos emocionados decir papá —Llora y se le entrecorta la voz—Me duele mucho que no lo pueda cumplir

Diana lo abraza y lo consuela.

—También estoy sumamente enamorado de ti. Sabes que estoy dispuesto a arriesgarme y dejar todo por sólo estar a tu lado... Junto a ti he pasado los mejores momentos de mi vida, me has hecho sentir lo que jamás pensé sentir. Tú me cambiaste Diana, desde que estoy a tu lado he dejado de ser quien era... Sé que tu corazón le pertenece a Reiner... —Lo dice mientras la mira a los ojos— …pero aun así te sigo amando —Benton se seca las lágrimas. Él suavemente arranca una flor y se la da a Diana—

Ambos se miran a los ojos y sonríen. Diana huele la flor y suspira. Él toma su mano y le besa.

—Lo que siento por ti no es sólo placer, yo te amo demasiado —Le acaricia el rostro— Yo sé que no te puedo obligar a amarme, pero a veces quisiera que me dieras una oportunidad. Déjame amarte más allá de sólo tener relaciones. Déjame cuidarte como lo hago en cada momento que estoy a tu lado. Déjame demostrarte todo mi verdadero amor por ti —Benton se arrodilla frente a ella— Yo sé que estás embarazada

Diana se sorprende.

—Pero estoy dispuesto a hacerme cargo de tu bebé, aunque sé que no es mío... Te prometo que lucharé para que te den la ciudadanía marleyana, ambos puedan vivir bien y tengan todo lo que necesiten... Sobre todo, prometo amarte a ti y a tu hijo con todas las fuerzas de mi corazón hasta mi último aliento

Diana está llorando.

—Quisiera cumplir esas promesas a tu lado, teniéndote como mi esposa... —Saca una pequeña caja de su bolsillo. La abre y le muestra el anillo— ¿Quieres casarte conmigo y ser mi Señora Benton?

Diana se sorprende y se paraliza.

—Yo... Yo no esperaba esto... Thomas, tú eres muy especial e importante para mí,: pero no sé si estoy lista para algo así... Ni tan siquiera sé que hacer... No quiero tomar una decisión precipitada y luego me arrepienta... Este bebé es de Reiner y es él quien debe estar a su lado

—Si es por eso, él puede ver su hijo las veces que quiera. Yo no tengo problema

—No me refiero a eso, sino a que... Es que tengo muchos sentimientos fuertes por él. Me dolería tanto dejarlo sin explicación. ¿Cómo va a reaccionar cuando me vea contigo?... Son muchas cosas las que están pasando por mi mente ahora mismo... Necesito tiempo, por favor

—Te entiendo —Se entristece y llora—

Diana siente lástima. Ella le seca las lágrimas.

—Esto no significa que te ame menos... Thomas, mi amor por ti es tan grande que no lo puedo describir

—Quisiera que al menos conserves el anillo, me hace ilusión verte con el puesto. Es un regalo para ti —Saca el anillo y lo coloca en su dedo anular derecho—

Diana mira su dedo y sonríe.

—Es hermoso

—Para ti elegí el mejor —Entrelaza sus dedos con la mano derecha de ella—

Diana le acaricia el rostro y lo besa.

—Te amo Diana —La acerca a su cuerpo—

Mientras se besan, sus corazones laten rápidamente. Luego se miran a los ojos y se siguen besando con más pasión. Diana siente un ruido muy cerca. Como si alguien se acercara por el lago.

—Es hora de irnos, no quiero que alguien nos vea solos y piensen mal

Se levantan. Antes de irse Diana vuelve a mirar el lugar, recuerda las veces que ha estado con Reiner en ese lugar. Ella suspira, sonríe triste y se va.

Caminan hacia la ciudad. Por el camino varias mujeres se le acercan a Benton para darle cumplidos y coquetearle. Él se pone nervioso y se rasca la cabeza. Diana las mira con seriedad. Ellas se van.

—Lo malo de ser un General apuesto, por eso casi ni salgo a la ciudad

Diana aún sigue seria. Él la mira.

—¿Estás celosa?

—No —Lo dice un poco molesta y cruza los brazos—

Benton intenta aguantar las ganas de reírse.

—Siempre que salgo con Reiner me pasa lo mismo, se le acercan mujeres a coquetear. Antes con Roy me sucedía igual en el campamento —Se molesta—

—Quien diría que eres celosa —Ríe—

—Sólo cuido lo que amo

Él sonríe.

—¿Y te sucede lo mismo cuando sales?

—No... No soy ese tipo de mujer que atraiga

—Lo dudo. Eres más hermosa de lo que imaginas... Tal vez cuando te ven con Reiner ni se atrevan a acercarse por miedo a que él se enoje y se transforme en titán

Ambos se ríen.

—Al menos yo tengo suerte de tenerte a mi lado —Le hecha el brazo— Ven te invito a comer

Benton la lleva a un restaurante fino. Se sientan a la mesa. El mesero les da el menú.

—Tu sin miedo pide lo que quieras... Por el embarazo debes tener varios antojos

—Ni te imaginas los que tengo

Ambos piden de comer.

Cuando llegan los platos a la mesa, Diana come, pero está ansiosa. Benton se da cuenta.

—Reiner está bien, de eso no te preocupes... Despeja la mente y come tranquila

Diana sigue comiendo de todo lo que le trajeron. Él sonríe al verla comer con tanta satisfacción. Ella se avergüenza al darse cuenta de que él la está viendo, y se sonroja.

Luego de comer y conversar, salen y dan una vuelta por la ciudad. Unos niños reconocen a Diana y corren hacia ella emocionados. Ella los abraza. Benton está feliz. Luego Diana le dice algo al oído a un niño.

—¿Enserio es el General Benton? —El niño lo dice emocionado—

Todos corren hacía él y lo abrazan. Él se pone feliz y los agarra al hombro.

Siguen caminando hacia la base, mientras la gente de la ciudad los saluda con alegría.

—Esto es lo que me pasa cada vez que salgo a la ciudad... La gente está muy contenta con el Escuadrón. Me han dicho que se sienten más seguros que nunca

—Me alegro muchísimo —Benton sonríe— Es lo que siempre quise y es mi deber como General, brindarles seguridad a todos, sin importar su raza

Benton ve a una señora mayor intentar cruzar la calle. Él va hasta donde ella, la toma de la mano y detiene varios vehículos que están por pasar, y la ayuda a cruzar hasta el otro lado. Diana se siente feliz al ver lo que hizo. Él regresa con Diana.

—Muy generoso de tu parte —Ella sonríe—

—Siempre que puedo ayudar a alguien lo hago

Los niños aún siguen detrás de ellos jugando felices con Diana y Benton. Él se detiene en un puesto de comida y les compra a todos ellos algo de comer, los niños se alegran mucho. Ambos se despiden de los niños y se van. Entran a la base. Benton la acompaña hasta la habitación de ella.

—Diana, gracias por este rato... Necesitaba desahogarme con alguien

—Es bueno de vez en cuando salir de la rutina

—Espero que pronto tomes una decisión... Siempre estará mi propuesta abierta para ti

Diana se queda pensativa.

—Antes de irte, ¿Quieres entrar y tomar té? —Le sonríe—

Benton acepta. Entran, cierran la puerta. Diana prepara el té. Se sientan a la mesa a tomarlo. Conversan un rato.

—Acabo de recordar el tiempo en que fuiste rebelde en el ejército

—Que tiempos, era muy tonta e inmadura. Lamento las actitudes que tuve con todos

—Para mí fue lo mejor que sucediera. Si nunca te hubieras vuelto rebelde jamás te hubiera tenido en mi unidad. Había varios pendientes a ti, ya que todos vimos tu gran potencial en los entrenamientos, pero al ver tu rebeldía muchos desistieron menos yo... Si nunca te hubiera tenido cerca, tal vez aquel día hubiera muerto y no estaríamos sentados aquí juntos

—Pues entonces, me alegro haber sido una rebelde —Sonríe— Te confieso que al principio te odié mucho, perdón por eso

—No te preocupes. Nunca te dije, pero... siempre me gustaste desde que te vi la primera vez. Fue amor a primera vista, por eso da alguna manera siempre te protegí

—¿Hiciste un vínculo conmigo?

—Creo que sí... Nunca me había sentido así con alguien

—El día en que me rescataste en Paradis y el día en que te salvé también lo sentí... Fue muy diferente a lo que he sentido por Roy y por Reiner

—Tal vez es el destino —Él le agarra la mano—

—Nunca olvido que fuiste tú el primero en... ya sabes —Ríe nerviosa—

—Me alegra haberlo sido, y perdona que ese día no fue algo especial y tal vez tenía otras actitudes no muy agradables porque estaba borracho, pero de que sentí algo por ti, eso sí fue real y aún lo sigo sintiendo

Diana sonríe triste.

—Creo que es hora de irme

—¿Ya mañana regresan Reiner y mis compañeros?

—Si no hay inconvenientes lo más probable es que si regresen mañana... Aún no hemos tenido ningún tipo de comunicación con ellos

—Espero que logren terminar la misión

—Lo harán, ellos son los mejores soldados de Mare —Benton decide irse. Le va a dar un beso en la mejilla a Diana, pero ella lo besa en la boca. Él sonríe y la besa nuevamente. Luego la abraza— No me cansaré de decirte lo mucho que te amo

Se siguen besando apasionadamente. Sus corazones vuelven a latir rápido. Sus respiraciones aumentan cada vez más. Benton le besa el cuello y le abre poco a poco la camisa del uniforme. Diana abre la camisa del uniforme de él, toca las cicatrices de su pecho y las besa. Ella le termina de quitar la camisa a él. Benton la lleva cerca de la cama y de pies la desviste completamente. Él va besando sus senos, se arrodilla y sigue besando hasta llegar al abdomen, se detiene. Nota que ya está abultado. Le da un beso en el vientre y lo acaricia.

—No es mío, pero aun así lo amo como si lo fuera

Ambos lloran. Diana lo abraza y le da un beso en la cabeza. Él se levanta, la recuesta en la cama y la besa. Diana le abre el pantalón y mete su mano. Él se termina de quitar la ropa. Se recuesta detrás de ella, le besa con fuerzas el cuello. La penetra con suavidad, mientras le sigue besando la nuca y espalda. Ella del placer le muerde la mano, esto lo excita más a él. Luego Benton la coloca sobre él y la vuelve a penetrar, mientras toca con suavidad y deseo el cuerpo de Diana. La escucha gemir y ve la expresión de tanto placer en su rostro. Él sonríe mientras sigue pasando su mano por su piel.

—Ojalá supieras cuanto amo cada parte de ti. Amo cada curva de tu cuerpo. Amo cada marca, cada imperfección, cada pliegue... La suavidad de tu piel, tu olor y calor es tan diferente. Es como un imán que me atrae a ti... Eres mi reina, mi diosa, la luna que ilumina mi oscuridad, la mujer de mi vida. Eres mi todo

Diana llora un poco. Ella también acaricia su cuerpo. Pasa su mano por cada abdominal, por su costado hasta el pecho. Ella lo mira a los ojos y ve sus lágrimas bajar mientras la mira con mucho amor. Luego él la acuesta en la cama y se recuesta sobre ella. Suavemente la penetra. Ambos gimen, luego se besan apasionadamente. Diana aprieta sus uñas en la espalda de Benton. Él la sigue besando y la embiste un poco más rápido y duro. Diana con las piernas lo acorrala. Ambos gritan gimiendo. Él termina dentro de ella, se recuesta a su lado y le da un beso en la frente. Diana se gira frente a él y se pega a su pecho. Ambos se miran sin decirse nada, pero a la vez diciéndose todo y sonríen. Él agarra la mano derecha de ella y besa donde está el anillo.

Benton pasa la noche durmiendo con Diana. Ella lo mira mientras duerme, acaricia sus labios y barbilla. Diana disimuladamente llora sin consuelo, se tapa la boca para no hacer ruido.

Al día siguiente, a media mañana, él se levanta temprano y prepara el desayuno. Escribe una carta y la deja sobre la mesa, al lado de la comida. Se viste y se va en silencio para no despertarla. Benton sale de la habitación y va de camino a su oficina. Está un poco triste y nervioso. Llega a su oficina y se encierra, se queda pensativo. Dos horas después un soldado toca a la puerta, cuando Benton abre, este le informa que el Escuadrón ha completado la misión y están por llegar.

Diana se despierta un poco desorientada. Agarra el reloj y ve que es casi el mediodía. En la mesa ve la carta junto al desayuno. La abre y la lee.

—"Te amo preciosa. Este tiempo a tu lado ha sido lo mejor de mi vida. Ojalá supieras todo lo que siento por ti. Ojalá me dieras una oportunidad para hacerte feliz... Perdóname por esto, pero creo que es tiempo que decidas con quien estar, si con Reiner o conmigo. La decisión que tomes espero que sea la que te haga verdaderamente feliz"

Diana llora. Se viste y sale de su habitación rápidamente. Ve a Benton cerca de la puerta de la base. Ella se le acerca a él y le toma la mano.

—Thomas yo...

Él la mira ansioso, esperando su respuesta. Ella se mira la otra mano y recuerda el pacto que hizo con Reiner.

El mismo destino siempre nos va a unir; donde, cuando o como sea... Siempre vamos estar juntos

Cuando ella le va a dar su respuesta abren la puerta. Ambos miran y ven al Escuadrón entrar. Diana suelta su mano lentamente.

—Chicos —Ella está feliz y corre a abrazarlos—

Todos la abrazan. Sus compañeros saludan a Benton y siguen hacia sus habitaciones.

Diana mira a Benton y lo ve paralizado mientras se mira la mano. Ella mira hacia afuera de la puerta y ve a Reiner entrar. Se emociona y corre hasta él. Ambos se abrazan fuertemente.

—Te extrañé, mi amor

Diana le sonríe. Reiner sin importar estar delante de varios soldados la besa. Benton cambia la mirada y disimula sus ganas de llorar y aprieta con fuerzas su mano.

—Me alegra tenerte de vuelta

Luego Reiner se acerca a Benton.

—Aquí está el informe con lo ocurrido —Le entrega unos papeles—

—Muy bien, los felicito... Ve y descansa

Diana está muy feliz al tener a Reiner de vuelta.

Benton los observa con tristeza porque entiende la decisión que ella tomó y tira el anillo de compromiso al suelo. Diana lo mira y le sonríe triste. Benton se molesta y se va.

Diana despierta, aún su cuerpo no se puede mover. Benton ha agarrado su cuchillo. Al verla despertarse se le acerca.

—Ahora no eres tan peligrosa, ¿Ah? —Ríe. Con dificultad al tener el tobillo lastimado se recuesta casi sobre ella y le pasa el cuchillo por la cara—

Diana comienza a mover los dedos de las manos y sus pies sin que él se dé cuenta.

—Qué lástima que no supiste valorarme en su tiempo... Ahora te vas a arrepentir de todo y de no haberme elegido —Con el cuchillo le va cortando levemente el rostro. Él se le acerca y la besa—

Diana le muerde la boca fuertemente. Él grita y deja caer el cuchillo. Diana se mueve, se levanta, pero pierde el balance y se cae.

—¡Maldita sea! —Se toca el labio y ve mucha sangre—

Ambos miran el cuchillo y se mueven rápidamente hasta el. Diana logra agarrarlo primero, empuja a Benton y con el cuchillo le corta un poco el abdomen. Él cae al suelo. Diana se levanta, lo agarra por el cuello de la camisa, lo arrastra y lo empuja fuertemente contra la pared. Lo alza.

—Hoy te ganas tu pase sin retorno al infierno... Maldito desgraciado

Benton se encuentra asustado. Diana está a punto de cortarle el cuello. Cuando alguien dispara y le da un tiro en la cabeza a Diana. Ella cae suelo. Benton ve a Gardner y otros de sus soldados llegar.

—General es hora de irnos —Gardner se le acerca—

—Pobre de ti, Diana. Al parecer hoy no será el día... Llévensela

Un soldado la agarra por la pierna y la arrastra.

Comienzan a recibir disparos. Los soldados de Diana vinieron a ayudarla. Los soldados de Benton disparan de vuelta. Gardner agarra a Benton y se lo lleva rápido. Max agarra a Diana y se la lleva en medio de los disparos. Se monta en el vehículo y se van de prisa.

—¿Está muerta? —Un soldado de Diana pregunta preocupado—

—No, ella se está regenerando —Max le contesta

Diana sigue inconsciente. Mientras está dormida le salen varias lágrimas de sus ojos. Tiene un recuerdo con Benton, de un día en que ellos fueron a solas al bosque a entrenar con el equipo tridimensional.

Estaban cerca de una cascada. Tienen relaciones en la orilla y pasan un rato muy feliz juntos. Mientras se visten ambos se miran a los ojos con mucho amor y sonríen. Él le agarra el rostro y la besa. Fue un beso largo, con mucho amor.

Te amo tanto

—Tú me haces tan feliz —Diana le acaricia el rostro—

Diana está tirada en el suelo, sólo ve oscuridad. Escucha su propia voz. Al mirar se ve a sí misma.

—Si eras feliz junto a él ¿Por qué lo lastimaste aquel día? ¿Por qué no lo elegiste a él?

—Yo amaba demasiado a Reiner, él siempre fue mi amor. Reiner llenaba el vacío que sentía en mi corazón, él me complementaba

—¿Era amor o vínculo?

Diana se queda confundida.

—¿Sabes que eres la causante de todo esto? Él te amaba de verdad y tú le rompiste el corazón. Igual hiciste con Roy y con tu amado Reiner

—No hay día en esta vida que no me arrepienta de todo eso —Diana llora aún acostada en el suelo—

—La historia tuya y de Thomas hubiera sido muy diferente. Hubieras vivido lo que verdaderamente querías, vivir en paz, pero como siempre eliges el camino equivocado... Por más amor que hubieras tenido a Reiner jamás hubieran sido felices, y ya no lo serán, aunque lo quieras

—¿Y por qué no me ayudaste a elegir correctamente aquel día?

—Yo no puedo influir. Es una decisión que tenías que tomar

—¿Y tú tomaste esa decisión?

—No —Se enoja un poco—

—¿Que me pasará después de esto?

—Tienes que vivir con las consecuencias y sufrir por tus errores... Aunque mueras vas a estar sola, como lo estoy ahora mismo. Sin Reiner, sin Roy, sin Thomas, y sin nadie

—¿Por qué?

—Porque así tiene que pasar

Diana se entristece.

—¿Me podrías decir al menos como moriré?

—El fuego te consumirá lentamente

Diana siente como si se estuviera quemando. Ella grita de dolor. Diana siente odio. Se ve a sí misma con los ojos rojos.

Dos horas después Diana despierta gritando y llorando. Se desorienta al ver que está en su caseta del campamento. Tiene dolor de cabeza y no puede recordar nada de el extraño sueño que tuvo, pero si recuerda lo último que pasó en el callejón antes de quedar inconsciente. Se levanta y busca en su ropa la cuchilla de su padre, se desespera. Max al verla se da cuenta lo que busca.

—Ten, uno de nuestros soldados agarró tu cuchilla

Diana la agarra y le da un beso en el mango. Se tranquiliza.

—¿Comandante que haremos ahora?

—En unos días partiremos hacia Liberio... Ya es hora de que los eldianos nos hagamos sentir como nunca

—Como diga mi Comandante, iré a preparar todo

Diana se queda sola en la caseta.

—Maldición, hoy no es mi día... He vuelto a dudar y por poco me cuesta la vida. No lo permitiré para la próxima vez... Pero él tiene razón, yo hice que fuera así —Diana cae arrodillada llorando. Su semblante cambia y se enoja— Luego que mate a Reiner iré tras él... Nada justifica la muerte de mis hijos... A los dos los mataré de la peor manera, van a desear nunca haber nacido —Diana con coraje lanza el cuchillo contra el cajón donde está el equipo tridimensional y lo clava—

(Continua Volumen 3 parte 1)