Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores. Nagita e Igarashi. Mundo alterno época actual.

Sufrimientos y cicatrices

Después de abandonar la institución, Candy se fue directo a su departamento. Mantenía ese aire de autosuficiencia y se repetía mentalmente que estaría bien ahora. Si había sobrevivido una infancia traumática, esto era nada comparado con lo sufrido. No se iba dejar caer, no iba etiquetar sus actos como un error. No lo sentía así... No había hecho nada malo y saldría de esta. Pero aún así no logró detener esos recuerdos que le han marcado para siempre.

Retrospectiva

Unos pequeños rubios se encontraban bajo resguardo de servicios sociales. Habían sido rescatados después de recibir una alerta por parte de vecinos y les habían salvado.

La pequeña se aferraba al cuerpecito frágil de su hermoso hermano y pensaba que todo había terminado y por fin estarían lejos del ogro malo. Los pequeños comían un delicioso cereal con leche y les parecía un manjar de los dioses. La pequeña niña se sentía a salvo y feliz. Adoraba a su hermano y le ofrecía el cereal y este lo devoraba con gran ímpetu mientras le susurraba palabras amorosas.

-Come mi pequeño, anda despacio cariño todo este cereal es tuyo-le expresaba la pequeña con gran ternura. La pequeña miraba con atención sus brazos llenos de moretes que saltaban a la vista. Ya no recordaba cuando dejó de sentir dolor por esos golpes recibidos. Pero recordaba a la perfección cuando empezó a sufrir estos abusos apenas era una bebé y su padre le golpeaba por cualquier pretexto. Si lloraba de hambre, sed o cuando estaba sucia. La pequeña se puso de pie y pudo ver su reflejo en un espejo que se encontraba en el interior de una caja de música que adornaba el escritorio de esa oficina donde esperaban. Y observó ese ojo morado; ya no recordaba como era verse sin este. Siempre portaba ese morado y se apreciaba la sangre molida que quería salirse cada que parpadeaba. Cuando nació su hermoso ángel se llenó de felicidad y miedos. Pero se prometió cuidar de su hermoso hermano y no iba a permitir que el ogro malo le tocara y golpeara. Y así fue, la pequeña rubia atendía con amor y esmero a su hermanito y recibía con agrado las golpizas que eran para el pequeño, cuando lloraba de hambre, sed y cuando estaba sucio.

La pequeña se sintió feliz cuando los de servicios sociales les rescataron e imaginó que a partir de este día nada ni nadie les iba a separar. Pero que lejos estaba de imaginar que sufriría lo indeseable después. Mientras su madre estuvo intentando arreglar su vida y trataba de recuperarles, los pequeños se encontraban juntos en un albergue esperando a que mamá fuera a por ellos. La pequeña rubia deseaba con todo el corazón que su madre dejase de ser una mujer vaga y que fuera por ellos y ser felices... pero no fue así.

Al pasar de los días supo que su madre había otorgado el perdón a su padre y le habían dejado libre y lo peor había renunciado a ellos como si no fuesen importantes para ella. Días después su madre había sido asesinada por su padre y a partir de ese momento supo que nada estaría bien. Pero aún tenía a su hermanito y era lo único que le importaba. Pero no sucedió como ella esperaba, el albergue decidió mandarles a un orfanato, al paso de de unas semanas le tenían una terrible noticia.

-Candice... -tenemos que decirte que hemos encontrado un hogar para ustedes-dijo seriamente la trabajadora social. Candy en ese momento pensó que ambos sería adoptados por unos padres amorosos. Creyó que al fin gozarian de una estabilidad emocional como cualquier niño normal. Visualizo de inmediato vivir en una hermosa casa con un gran jardín, se imaginó corriendo de la manita de Anthony de tras de un hermoso perrito melenudo. Pero lejos estaba de ser así.

-Nos han adoptado-no era pregunta Candy lo daba por hecho. Las trabajadoras sociales se miraron entre si y sabían que esto iba hacer doloroso para la pequeña pero era lo mejor para todos.

-Sí... -les han adoptado, pero por distintas familias. Anthony le han adoptado una pareja que no puede tener hijos y tu irás a un hogar temporal- Candy escucho esto en cámara lenta y a pesar de su edad supo de inmediato iba ser separada de su hermoso ángel.

-No, no... -¡no nos pueden hacer esto! él es mío, sólo mío yo le cuidaré. No, ¡por favor no!-gritaba Candy con desespero. Una de las trabajadoras quiso agarrarle pero Candy comenzó a lanzar golpes a diestro y siniestro le estaba dando una crisis nerviosa. Las trabajadoras sociales no podían controlarle y la tomaron con fuerza y le llevaron al consultorio del Albergue y de inmediato un doctor indicó a una enfermera que le administraran un calmante a la pequeña niña rubia que gritaba y pataleaba. Lograron inyectarle y poco a poco la pequeña se fue tranquilizando hasta quedar sumida en un largo sueño.

Habían pasado dos días y apenas la pequeña niña rubia abrió esos hermosos ojos verdes, el efecto del sedante le relajó de tal manera que durmió profundamente, quizás los estragos de su mala alimentación, o lo exhausta de su corta vida hizo que durmiera como nunca lo había hecho. Desde que tenía uso de razón, siempre viviendo alerta y asustada, pendiente de ese ogro malo que al llegar borracho a media noche despertaba a todos solo para que le escuchasen despotricar de la vida. Culpandoles a su madre y a ellos de su mala suerte. Gritaba y rompía todo a su paso. Su madre intentaba calmarle pero eso hacía crecer más su furia y la molia a golpes. Mientras dos pequeños huían a esconderse en un pequeño hueco para que el hombre malo no arremetiera con ellos también. A veces lo lograban otras no y la pequeña recibía el castigo sin saber el porque lo merecía si nunca había hecho nada malo, solo existir.

La pequeña rubia se levantó de esa cama y se preguntaba que había pasado, cerró sus ojos se sentía adormilada le costaba mantener los ojos abiertos. Se froto con fuerza los párpados obligándoles a abrirse y en ese momento cayó a cuenta de lo que sucedió y se le alojó en el pecho una gran congoja y se levantó de inmediato salió de la habitación la cual reconoció, era de la enfermería del Albergue, se sentía sin fuerzas pero aún así continuo caminando en busca de algo, mejor dicho de alguien. Caminó con el corazón acelerado y con un gran miedo recorrió habitación en habitación sabía dónde buscar pero aún así quiso revisar todo. Llegó a una habitación sí, esa habitación donde ella y su pequeño hermano habían utilizado desde que les rescataron. Vio la cama totalmente hecha y miro abajo de la cama abrió el pequeño closet y busco, pero no encontró nada, no lo encontró a él a su pequeño y hermoso ángel. Sentía que podría morir de dolor. Pero salió gritando desesperadamente el nombre de su hermoso hermano.

-ANTHONY, ANTHONY... ¿DONDE ESTAS? ANTHONY...-gritaba a todo pulmón. Hasta ese momento las trabajadoras sociales se dieron cuenta que había despertado. Y fueron a su encuentro.

-Candice, Candice... -le habló suave intentando calmarle. Candy se acercó a ella y con ojos suplicantes exigía saber de su hermanito amado.

-¿DONDE ESTA? DIGAME ¿DONDE ESTA?...-Preguntó Candy con desespero y dolor. Ambas trabajadoras se miraban una a la otra. Pero tenían que hacerle saber de la situación.

-Candy, debes descansar... vamos-dijo una ayudándole llevándole a su habitación. Candy se dejó llevar derrotada y sabía lo que vendría. Al estar ya en el interior de la habitación.

-Candy, Anthony fue adoptado, como se te explicó...-Es lo mejor para él. Debes creernos que lo adoptó una buena familia-sin aplazar más le enteraron. Candy lo sabía, el dolor en su corazón era insoportable y deseaba morirse. Pero no dijo nada absolutamente nada. No pudo decirle adiós, no pudo darle su último besó, no pudo darle su último abrazo y no pudo decirle una última vez cuanto le amaba.

Después de la separacion, Candy se volvió demasiado volátil. Peleaba a menudo con los otros chicos del Albergue. No seguía reglas y era rebelde con las cuidadoras. Varias familias temporales le abrieron las puertas de su hogar; pero no funcionó puesto que Candy se metía siempre en líos, y terminaban regresandole al albergue. Fue un ir y venir de familia en familia temporal, de albergue en albergue hasta que se dieron por vencidos con ella.

Candy tuvo un cambio positivo hasta que llegó a un albergue donde ahí conocío a Miss Pony. Candy estaba por cumplir quince años demasiado grande para ser acogida y demasiado menor para valerse por sí misma. Candy con Miss Pony creó buenos lazos de amistad. Miss Pony era una de las cuidadoras del lugar, era una mujer joven de unos 35 años y tenía un carácter afable y siempre se le veía de buen humor. Candy se sintió a gusto con ella y de alguna manera Miss Pony logró orientarle y así Candy pudo controlar su mal carácter y decidió dar un gran giro a su vida. Decidió estudiar con esmero y logró terminar sus estudios con excelentes notas. Candy tomó terapias para el manejo de la ira y fue cuando decidió entrenar una disciplina de arte marcial para desfogar todo ese rencor y fue así que decidió estudiar una carrera enfocada a la ayuda de los menores que sufren maltratos y en ese momento empezó su gran labor. Pero aún y con todo ese esfuerzo para lograr ser una persona "medianamente" normal no lo lograba puesto que en ella creció un gran odio hacia los hombres y un gran repele a las familias. No creia en eso de formar un hogar.

En su época de adolecente y de rebeldía; adquirió una personalidad diferente y dio señales de parecer un marimacho, puesto que se había cortado el cabello como de hombre y usaba ropas varoniles tapando de alguna manera sus curvas de mujer que gritaban por salir. Candy se negaba dejar salir un matiz de femeneidad no quería llamar la atención del sexo opuesto. Cuando estuvo en el Albergue a la edad de 17 años hizo amistad con Kelly una chica dos años mayor que ella se hicieron inseparables a tal grado de que su relación se tornó obsesiva al menos de parte de Kelly que se había enamorado de Candy. Por su parte candy experimento dudas respecto a su sexualidad y pensó que quizás era lesbiana pero sus dudas se disiparon cuando Kelly, le declaró su amor y le besó. Candy se dejó hacer por que quería comprobar si ella podría sentirse atraída de alguna manera por alguien de su mismo sexo. Pero no fue así, no se sintió atraída por su mejor amiga de esa manera, fue todo lo contrario. Se sintió incómoda con ese acercamiento y después de eso no se pudo evitar su distanciamiento entre ellas. Después de eso Candy cambio su forma de vestir y dejó crecer su cabello. Y dejó fluir sus cambios biológicos y aceptó que jamás iba poder evitar ser una mujer y por ende los hombres siempre iban a sentir atracción hacia ella. Pero más adelante en la Universidad conocío a Terry y él se enamoró perdidamente de Candy. Candy al conocerle le pareció el chico más guapo que sus ojos hubiesen visto e intento aceptar sus galanteos para poder avanzar y dejar a un lado el odio hacia los hombres, pero no lo logró en absoluto. Cuando Candy aceptó intentar una relación. Y al recibir sus atenciones y sus besos. Nada, no sentía absolutamente nada y dio por terminado ese asunto. Se convenció así misma que quizás era una persona asexual y por eso no sentía atracción por hombres o mujeres y decidió enfocar su tiempo y energía en su carrera y trabajo. Aceptando que era una mujer rota y que jamás podría sentirse atraída por nadie en terreno sexual o amoroso.

Pero estaba lejos de ser así porque al conocer a Albert cambio todo en ella. Su cuerpo y corazón entraron en función y por primera vez sintió vida en su interior porque ella era un muerto viviente. Candy comparó sus encuentros pasados y se dio cuenta que este hombre podría hacer con ella lo que quisiera. Lo deseaba a tal punto de rogar por que le hiciese el amor. No podía evitar sentirse sobrepasada por la personalidad de este bello hombre. Por primera vez se sentía que lo demás no importaba solo él. Por eso cuando sucedió lo de las fotos y su baja de puesto laboral. No se sintió mal, pese a que el Albergue y su trabajo era su mundo. Ahora tendría que pensar de manera fría y salir airosa de todo este engorro. Pero lo que si era un hecho es que debía ayudar a Albert a recuperar a su hija.

Final de retrospectiva

Candy analizaba la situacion. No pudo evitar recordar su pasado pero se dio cuenta que y ya no le causó dolor como antaño. Quizás había madurado o quizás se sentía enamorada e ilusionada. Pesaba más esos momentos vividos con ese hombre maravilloso que lo demás, le parecía menos importante. Todavía recordaba su aliento cálido mientras le besaba, perdiendo completamente la cordura. Se dejo llevar y no se arrepentia en absoluto.

Retrospectiva

Candy disfrutaba a placer de esos besos cargados de necesidad y pasión. Se sentía que era arrastrada por un abismo de ensueño. Se sentía feliz y tranquila. Escuchar a este hombre decir palabras galantes y amorosas la hicieron viajar a otro mundo donde no existían nadie mas solo ellos dos.

-Candy, déjame perderme en esos labios que me han torturado de deseo desde que te vi por primera vez. He deseado besarte, desde que me plantaste cara y me perdí en esa boca altanera y solo quería callarte con mis labios-expresó Albert mientras saboreaba profundamente esa boca, quería impregnarse de su sabor y sentir su aliento cálido. Candy se dejó hacer a placer porque simplemente se había rendido a él y por primera vez dejó que ganara la insensatez.

-Candy...-me gustas demasiado, quiero que después de que pase todo esto, me des la oportunidad de estar a tu lado... -dime que me darás la oportunidad de conocerte mejor y quizás estar juntos...-se declaró Albert esperanzado. Candy no sabía que decir pero su corazón lleno de mil emociones no le permitían contestar.

-Albert, yo...-pero Albert no le dejó continuar porque tomó nuevamente esos labios rojos que lo tenían hecho un estúpido.

-No digas más, piensalo cariño...- Albert tomó nuevamente su boca con desespero tratando de fundirse en ella, llenándose de ella mientras la marcaba como suya. Sí, suya porque desde ahora pasará lo que pasará no la dejaría ir nunca. Candy aceptó gustosa esos besos que revelaban promesas y ella quería creer.. sí, creer que podría amar y ser feliz.

Final de retrospectiva

Candy se encontraba recostada en un sofa que adornaba su sala de estar y se sentía desconcertada por lo sucedido pero feliz por lo vivido. En eso escucho que tocaban a su puerta. Se levantó rápido y abrió llevándose una enorme sorpresa.

-Albert...

Continuará.

Chicas pues aquí la actualización. Espero sea de su agrado... Albert y Candy reconociendo sus sentimientos. ¿Qué pasará en este departamento? Jajajajajaja díganme si ya es tiempo que desfoguen un poco y se den pasión descomunal. Jajajajaja me dicen si quieren escena hot y que tan hot la quieren. Jajajajaj

Saludos a todas.