Su equipaje ya estaba más que listo. Y a pesar de que se había atrasado mucho más de lo que creyó posible, no iba a perder más el tiempo. Su tren salía en media hora, pero por suerte la estación de tren le queda a unos minutos caminando. Muy cerca de su casa.

Ya no podía esperar más para por fin estar de regresa con su Omega al cuál ha extrañado tanto éstos días, ya había comprado las sortijas y las guardaba muy cuidadosamente en el bolsillo de su saco para que no se les perdieran, dentro de una cajita. Sin embargo, sus planes fueron arruinados cuando un grupo de personas fueron hasta su casa para hacer de todo menos charlar con él civilizadamente.

Alastor no los conocía de nada. Pero de algo estuvo seguro apenas sacaron sus armas y empezaron hablar Italiano, y es que son mafiosos. No le cabía duda por muy estereotipado que haya sido reconocerlos, es la verdad. Pero seguía sin saber exactamente que hacía esa familia desconocida para él en su casa.

—¿Es él?— preguntó uno de ellos al que parecía ser el jefe. Aunque se veía más joven que los demás como para ser el líder de toda una mafia. Por lo que lo clasificó como el segundo al mando.

Un Alpha alto y delgado, vestía tan elegante como si fuese a una boda y parte de su cabello cubría uno de sus ojos. Olía más a colonia cara que a su propio aroma natural. Tenía una sonrisa extraña grabada en su rostro aparte de un bufanda rojiza alrededor del cuello, desencajando un poco de su vestimenta.

—El Alpha que se casará con Ángel. Claro que es él. — fue lo único que dijo, pero Alastor no iba a permitir que las cosas terminarán así para él. Claramente se notaban las intenciones de todos ellos.

—No venimos a torturar te. Sólo hacer el trabajo rápido. — mencionó el mismo Alpha. — Tú decides, o te alejas de Ángel Dust o te exterminamos.

—Que cobarde eres. — escupió sin temor dando unos pasos atrás. Podía esquivar quizás las primeras balas, llegar hasta su oficina y encerrarse hasta buscar su rifle. Sí, el plan podía funcionar. Pero no sabía si podía matarlos a todos ellos.—Necesitar apoyo para acabar conmigo y no hacerlo con tus propias manos. Y te lo diré una sola vez... Jamás me alejaré de Ángel.

—¿Con mis propias manos, dices? — cuestionó con gracia, pareciendo le ridículo. Pensando en lo fácil que podría acabar con una sola persona.

Hay que ser bastante justos, Alastor por más que estuviese entrenado, sea fuerte, rápido, ágil y con ganas de asesinar no signifique que pueda vencer a más de diez personas en un mismo espacio. Alastor bien pudo huir y así por lo menos salir con vida hasta estar en un lugar más seguro apenas se encerró en su oficina y buscó su rifle, antes de que lograrán abrir la puerta de una patada. Tenía su billetera, pasaporte y sortijas en los bolsillos delanteros de su saco y pantalón. Pero tampoco quería parecer eso que recién le dijo al otro, un cobarde.

Él nunca ha sido la presa, siempre es el cazador. Y quizás ese fue su error. Luchar contra un grupo mayor a él totalmente armado, él con una escopeta en su mano y un cuchillo escondido. Esos sujetos no tendrían compasión con él.

Aunque la manera en la que lo asesinaron, no fue precisamente como lo esperó. Porque para empezar, su muerte no estaba en sus planes. Él creía que podía morir de dos formas diferentes.

En la silla eléctrica de la cárcel o de vejez. Pero ninguna de ellas lo tomó en está ocasión.

X

—Ahora formas parte de la decoración, Alpha. — rió a carcajadas junto a sus compañeros, llenó de arrogancia y crueldad en sus ojos. Es la primera vez que él hace el trabajo sucio, pero debió hacerlo por su futuro.

Aquel hombre de cabellos castaños jamás debió meterse en su camino. Jamás debió conocer a su Ángel.

Sin más tiempo que perder, todos ellos se marcharon o al menos los que quedaban. Después de todo, Alastor dio mucha lucha y casi los vence.

Casi. Había sido una bestia, pero lo único que hizo que perdiera fue un factor de números.

Alastor estaba incrustado en aquellos grandes cuernos de venado que atraviesan su pecho tocando órganos vitales como sus pulmones, así para morir de forma humillante y sangrienta.

Ya no podía seguir más con vida, por más que quisiera luchar, por más que en su cinto sentidos sintiera más cerca a su Omega. Quizás incluso ya estaba delirando, quizás nunca mereció tener un final feliz. Después de todo, fue un asesino serial que práctico el canibalismo. Y su único dolor fue no vivir por más tiempo para hacer feliz a su ángel.

Y entonces comprendió, que después de todo, iba a morir con un gran arrepentimiento. Él nunca pensó llorar en el día de su muerte, pero tan sólo recordar la cara de su Omega tan radiante y llena de felicidad, el amargo sabor de saber que lo abandonó sin siquiera decirle adiós causa la suficiente conmoción para llorar. Recordar lo último que escuchó de Ángel semanas atrás cuando lo despidió en el tren.

Te amo.

Alastor está arrepentido por no hacer feliz a Ángel y cumplir su promesa de regresar con él en su cumpleaños y ese mismo día, proponerle matrimonio oficialmente. Ya no le podrá comprar su cerdito.

Los olores se perdieron para él, el sonido fue nulo a su alrededor y así fue durante varios minutos de inconciencia donde perdida más sangre con cada minuto que transcurría. Las lágrimas se secaron en él, el dolor que una vez se volvió fuerte e insoportable, dejó de sentirlo. Lo último que se repetía en su mente antes estar en su límite, es el nombre de Ángel. Disculpándose con él, por no haber llegado o porque sabe ahora que nunca lo hará y no hace más que recriminarselo.

Hasta que despertó.

Sin saber cómo, se salió de aquella tortura. Sus pies apenas tocaron el suelo caminaron hasta la salida. Y entonces sus ojos captaron algo fuera de esté mundo.

Un ángel. Con grandes alas blancas vestido de blanco y una gran sonrisa de oreja a oreja, listo para llevarlo a dónde pertenece.

—Veo que por fin estás listo. — habló el extraño ángel con presunción. Tenía un bastón en su mano y empezó hacer círculos en la tierra, donde un portal se abrió causando escalofríos en el recién fallecido.

Todo esté escenario estaba tan tétrico, parecía un sueño pero a la vez era tan real. Estupefacto sintió al ver aquel ser alado que nunca espero ver.

—¿A dónde me llevarás? ¿Y quién eres?

El Ángel de cabellos rubios y mirada influyente lo miró lascivo, tanteando un poco para escoger las palabras correctas moviendo su delgado bastón.

—Quice venir personalmente a recogerte. Considerate especial, para tu época. — comentó encogido de hombros. En sus planes de invasión, necesitaba todas las almas posibles con gran poder. Con cierta magnitud de algo especial.—Y me temo que moriste con un gran arrepentimiento en tu conciencia y pagarás allá abajo. — sonrió con exageración, fingiendo un pesar que no siente.

Alastor puso los ojos en blanco analizando las palabras del contrario. Que se veía tan lejano pero ahí estaba, a unos pocos metros de él.

—¿Allá abajo? Osea que tú...

El Ángel señaló el portal con insistencia.

—Soy Lucifer Estrella de la Mañana. — se presentó estirando su mano para ser estrechada, aunque jamás esperó dicho contacto amistoso. Antes de que Alastor dijera algo al escuchar su nombre fue empujado por el bastón del ángel hasta caer en aquel portal donde fue succionado.— Y te doy la bienvenida a mi reino, acá abajo.

X

Ya habían transcurrido un par de horas desde que los Dust llegaron a la escena del crimen, sin alguna pista en concreto más que otros cuerpos asesinados dentro del espacio.

—¿Cuánto?

—Unas horas. Según investigamos, Alastor todavía fue vista con vida ayer en la tarde. Pero algunos testigos de la ciudad dicen que alguien lo seguía. Parecían mafiosos en todo sentido de la palabra. — respondió el encargado de recoger y examinar los cadáveres.

—Puede que haya muerto en la mañana o al mediodía día. — comentó Henrion pensativo, sin mencionar que los cadáveres aparte del de Alastor se les hacía tan familiar. —Esos bastardos. De seguro debieron ser ellos.

—¿¡Quién papá!? ¿Por qué mataron a mi Alastor? ¿¡Por qué!?— exclamó un Ángel que no paraba de llorar abrazado de su hermana Molly.

—Perdón hijo, esto es mi culpa... — suspiró exhausto y con cierto sentimiento de culpa. Ángel y Molly lo miraban buscando alguna explicación.—

Cuando le cancelé a esa familia con la que te iba a comprometer con el hijo mayor... De seguro no les gustó la idea.— contó mirando duramente el escenario.

El aroma de ellos no se sentía, sabía que usaban fuertes colonias para que sus aromas naturales no se quedarán impregnados en la escena.

—¿El hijo?— interrogó intentando hacer memoria también.

—Lo conociste un par de veces. Tyco Allard. El Francés. — mencionó, y no pasó mucho para que Ángel hiciera memoria de su infancia.

Tyco es por lo menos tres años mayor que él, le había gustado de pequeño hasta que el mayor empezó hacer viajes todo el tiempo y dejó de prestarle atención.

—¿Él hizo esto?

—Quizás no él, pero si su familia. No estoy del todo seguro.

—¡Debemos ir a por él!— inquirió con más seguridad de saber ahora el culpable o los culpable de la muerte de su pareja. Pero fue detenido por su padre.

—¿¡No entiendes lo peligroso que son elloa Anthony!?— le gritó provocando que el Omega se cohibiera.— Una pelea entre familia mafiosas nunca da buen resultado, en especial cuando son familias de gran poder y que tuvieron una estrecha amistad por varios años. La alianza se deteriorada aún más de lo que ya está.

—¿¡Y que!? ¿Esperas que me quedé aquí sin hacer nada? ¿¡Permitiendo que se salgan con la suya!?

Ángel no estaba para escuchar motivos o excusas. Estaba tan dolido, tan despechado que lo único que quería ahora es torturarlos. Porque ellos no tenían porque acabar con su felicidad. Alastor fue su felicidad. Él nos le hizo nada.

—En serio que quiero ayudarte, y le haremos un funeral digno a tu Alpha, pero tienes que ponerte en mi lugar.— habló en un tono comprensivo tomando de los hombros a su hijo que tenía los ojos inchados y rojos por tanto haber llorado. — Si ganamos contra ellos, matando a todo el linaje será fantástico. Pero si fallamos y dejamos por accidente aunque sea uno vivo, tomará venganza y eso no será bonito. O incluso si no ganamos desde el inició... Ellos no debieron hacer eso, pero tampoco puedo ir hasta donde están y bombardearles. No es tan fácil como lo hacen sonar en aquéllas novelas que lees.

—¿¡Y qué hacemos!? ¡Esto no se puede quedar así!— gritó con tanta desesperación, sintiéndose incomprendido.

—No los estoy defendiendo, pero en tu estado sería muy peligroso iniciar alguna confrontación. Ellos te conocen Ángel. Yo sólo quiero protegerte. ¿Ya viste hasta que punto llegaron apenas descubrieron con quién te ibas a casar? Jamás me lo perdonaría si te pasará lo mismo.— explicó lleno de preocupación. También había quedado shokeado con la muerte del Alpha de su hijo, y sabía que esté estaba sufriendo de una tristeza. Y más porque se enlazaron.

Él igual sufrió lo mismo cuando su esposa murió hace varios años. En el parto de los mellizos.

—¿Estado? ¿De qué está hablando papá, hermano?— preguntó está vez Mark mirando confundido a Ángel quién se quedó sorprendido.

—¿Te lo dijo Molly?— preguntó cubriéndose el vientre. Luego negó con su cabeza. — Todavía no es seguro, tampoco me adelanté a sacar esa conclusión.

—No. — respondió suspirando con pesadez. Por lo menos Ángel se había calmado un poco.— Lo supuse, solamente. Pero no me quedaré con las manos vacías. Sólo quiero protegerte y no quiero perderte como lo hice con tu madre. Por favor, se paciente conmigo. — dijo en un tono suplicante.

El Omega está herido, puede comprenderlo ante la perdida de su amado. Y más porque fue una manera horrible. Por eso no está pensando con la cabeza fría, sus pensamientos están siendo controlados por sus sentimientos y no la razón. Ahora mismo aparte de seguir llorando la perdida de su pareja, sólo buscará desquitarse. Cómo si aquello llenará el vacío que le fue dejado. El abandono que está sintiendo ahora.

—Los quiero muertos, papá. Deben pagar por lo que le hicieron a Alastor. Nunca los perdonaré.

Palabras: 2,113

Fecha de publicación: viernes 06 de marzo del 2020

Escritor: JaquiiAleWorld

Au: Omegaverse-Humans

Historia: "Polvo de Ángel"

Fandom: Hazbin Hotel

Nota del escritor:

¡Hey! Ya está cerca! Que cosa? El final de está Historia :D

Por fin hemos llegado al climax de la historia donde las cosas están comenzando a tener sentido(?

No puedo revelar los planes a futuro pero, todavía falta el último capítulo más el epílogo. Que creo yo sí va haber.

Recuerden que todo puede pasar al final.

Menos lo del sueño, xd que creisi es la teoría de "y todo fue un sueño". Jajaja, nunca lo he hecho pero no soy muy fan de ello.

La pregunta es; ¿Seré tan cruel para escribir más sufrimiento para los protagonistas incluso aunque uno haya colgado las patas ya?

Jajajaja, los que me conocen de otras historias que no sean RadioDust Dust y Stolitzo sabrán esa respuesta :v

Los amo~

Ah, con mucha suerte publicaré esté domingo el último capítulo.

Todo estuvo planeado, releean la reseña o prefacio de la historia (osea la primera parte que publiqué y no es primer capítulo como tal) y según yo ahí da un indicio de como iba a morir Alastor.

En fin, hasta la próxima amigos~

No odio en los comentarios o me los cargaré a todos :v jajaja bromeó, y lamento si el fanfic les parece triste. Todo tiene una razón para llegar al desenlace.