Capítulo 8

Midnight inició lanzando rayos de magia negra que Twilight intentaba esquivar con dificultad, no había devuelto ningún ataque por el momento, y tampoco estaba en sus planes. Primero, se planteó la idea de calcular la resistencia y patrón de Midnight para encontrar algún instante de debilidad donde pudiese derrotarla, pero al pasar de los minutos se dio cuenta que quizás ese momento no llegaría en un futuro cercano. Decidió entonces poner a prueba su plan B; lanzar golpes al azar para ver si alguno funcionaba. No era un gran plan, pero era lo único a lo que podía aferrarse.

Sus palmas soltaban haces de luz que impactaban en los bordes de la esfera mágica haciéndolos proyectarse en ella y dando de lleno en la cara de Midnight. Su plan no era tan malo después de todo. Pero, tanto como ella cegaba a Midnight, la demonio logró atinar algunas veces en el cuerpo de Twilight, provocando rasguños en sus brazos que soltaban pequeñas gotas de sangre, nada de qué alarmarse por lo menos.

El problema real fue cuando Twilight empezó a cansarse, no estaba acostumbrada al uso de magia constante y eso la agotaba poco a poco, Midnight vio la oportunidad perfecta para lanzar un rayo más fuerte que los anteriores golpeando a Twilight en el estómago y provocando que cayera en la base del campo mágico. Twilight contuvo un grito que amenazaba con salir del fondo de su garganta, pero su orgullo era más fuerte que el dolor en su abdomen.

— Deberías rendirte ya, princesita de cristal —susurró Midnight tomando a Twilight del mentón para verla fijamente a los ojos.

— ¿Disculpa? —preguntó molesta.

— Estás perdiendo, tu magia no es suficiente. No hay forma en que puedas vencerme —soltó a Twilight y se paró frente a ella intimidándola— pero, si te das por vencida ahora, podría dejarte ir.

— No pienso perder contra nadie, mucho menos contra ti —con algo de dificultad, Twilight se levantó quedando cara a cara con Midnight, su mano derecha descansaba en su estómago para tratar de calmar las dolorosas pulsaciones— eres cobarde, Midnight. Así como lo era yo.

— ¿Cobarde, yo? Tú eres quien sacó a sus propias amigas de aquí porque sabias que no podrías protegerlas. De hecho, sabes que no ganarás esta pelea, ¿por qué sigues aquí de todas formas? —rió— ¿O es que acaso quieres hacer ese cliché de "fui derrotada pero no me rendí"? Tan patética, Twilight.

— Yo no soy la que vive bajo la sombra de otros —contratacó viendo la sonrisa de Midnight vacilar y continuó antes que pudiese interrumpirla— si no fuera por mí, tú no existirías. Eres solo un mal recuerdo de lo que fui alguna vez y jamás podrás cambiar eso.

— Creo que no has entendido el punto aquí. Yo regresé como alguien ajena a ti, tú ya no me controlas, puedo hacer el caos y daño que desee si eso me lleva a dominarlo todo. Sabré cada cosa en este patético mundo y todos los demás que hay por descubrir, ¿o debería recordarte esa dimensión pony donde está tu gemela?

La mención de Equestria hizo a Twilight enfurecer; Midnight podía meterse con ella todo lo que quisiera, pero jamás la dejaría hacer daño a quienes quería ni a aquellos que no tenían nada que ver en su disputa. Con todo el rencor dentro de sí, creó una bola de energía que lanzó hacia Midnight, estuvo cerca de atinar pero la demonio logró esquivarla a tiempo. Aun así, Twilight no se dio por vencida, continuó lanzando más y más esferas de magia sin importarle qué tan buena puntería tuviera, solo quería que todo acabase. Tampoco le importó la mirada enfurecida de Midnight o las lágrimas que caían de sus ojos por la frustración y el enojo que estaba descargando, era su momento de dejar atrás todo lo que le había hecho daño, y si para eso tenía que derrotar a Midnight, lo haría.

A consecuencia de esto, Midnight gritó iracunda cuando Twilight logró darle en el hombro, la demonio se estaba enojando al ver a Twilight tan decidida y cercana a igualar su poder; ella no permitiría eso. Las intenciones de Midnight por ganar eran claras, pero la voluntad de Twilight por proteger a los suyos crecía de la mano con su seguridad a cada segundo, el poder de ambas se definía por sus emociones; la magia negra de Midnight se hacía más fuerte con su odio, la magia blanca de Twilight, por el contrario, se alimentaba de sus propósito humanitario. Aun así, la humanidad era algo que Twilight olvidaba a medida que lanzaba más golpes, dejó de importarle si hería a alguien ajeno a la batalla e incluso dejó escapar el pensamiento sobre sus amigas y lo que estuvieran haciendo para conseguir el libro, redirigió toda su fuerza a Midnight y sus intenciones por vencerla de una vez por todas. Sin importarle el costo.

Un golpe al ala de Midnight fue suficiente para que acabara de perder los estribos e hiciera una explosión que hizo la esfera de magia temblar y detuvo a la misma Twilight.

— ¡He tenido suficiente! —gritó enardecida, Twilight estuvo a punto de cubrir sus orejas por instinto, pero logró detenerse antes de hacerlo— Tú y tu patética magia están siendo un estorbo para mis planes. No esperes que te tenga misericordia a partir de ahora.

— No esperaba menos de ti —sonrió Twilight con más confianza.

— Eso dices ahora, muñequita.

Twilight no lo vio venir, si hubiese sido así, habría intentado esquivarlo al menos, pero no pudo. La mano de Midnight formó un arco y flecha envueltos en fuego, con los cuales disparó dando de lleno en el centro del pecho de Twilight, la chica no alcanzó a gritar siquiera cuando ya estaba cayendo en picada, la esfera de luz rompiéndose y dejándola caer hasta el suelo del hotel. Un intenso dolor comenzó a tomar posesión de su cuerpo entero, se extendió por su tórax, siguió con sus extremidades hasta que llegó a su cabeza haciendo imposible el simple acto de ver con claridad. Todo daba vueltas a su alrededor, o quizás era el mareo repentino y las náuseas, pero sabía que estaba cerca de su fin. Con un último esfuerzo, levantó la mirada notando el vestíbulo vacío, ninguna de sus amigas había vuelto aún. Perfecto, moriría sola.

Al menos eso creyó antes de sentir a Midnight tomando la flecha de su pecho y arrebatándola con fuerza provocando de un grito de dolor saliera de su boca, el entumecimiento seguía ahí, pero el ardor de la herida abierta era veinte veces peor. Midnight rio con malicia mientras caminaba en torno a Twilight, observándola desde su posición se veía vulnerable y débil, justo como la quería.

Twilight inhaló profundamente intentando frenar el tormento en su cabeza y el dolor en el resto de su cuerpo; debía pensar y rápido, el tiempo se le escapaba de las manos y su vida misma pendía de un hilo, este haciéndose más fino con cada segundo que pasaba.

Como un relámpago, la respuesta llegó. No iba a ser fácil, probablemente debería usar el poco poder que le quedaba; estaba exhausta, adolorida y aturdida, pero era su única salida. Observando fijamente a Midnight, se decidió a hacerlo.

—No lo harás —su voz salió en un todo bajo, creyó incluso que Midnight no la escucharía, pero no fue así, la demonio se volvió hacia ella con asombro al verla consciente— no destruirás este mundo ni herirás a nadie.

— Creo que tu posición no es la mejor de todas para decir eso —se arrodilló junto a la chica picando su mejilla derecha— a penas puedes hablar, no querrás seguir peleando en esas condiciones.

— Es por eso que no pelearé —la mirada de Midnight era de confusión— no pelearé, no puedo hacerlo y no hay forma que gane. Pero tampoco te dejaré ganar a ti.

— A ver, a ver, déjame repetirlo, creo que no entendí. ¿Crees que estando tirada ahí, como un saco de patatas, podrás detenerme? ¿A mí? —Twilight asintió con un semblante serio— esta es definitivamente la cosa más chistosa que podrías decirme ahora. Ríndete de una vez; estás en desventaja, nada de lo que lo que hagas valdrá la pena.

— Sí lo hará —con esfuerzo, Twilight logró levantarse, se apoyó en una columna cercana aun sosteniendo su mano contra su pecho para evitar que la sangre siguiera saliendo— porque, lo quieras o no, eres una parte de mí. Sin importar cuánto poder tengas o si vienes al mundo físico, tu esencia de ser nace de mi esencia primaria. Y si quiero, puedo regresarte por donde viniste.

—Inténtalo —se cruzó de brazos con altanería— quiero verte hacerlo.

— Tú lo pediste.

Twilight extendió su mano libre hacia Midnight, un rayo de luz violeta golpeó a la demonio sin que esta pudiera evitarlo, fue elevada y envuelta en un cordón brillante que le imposibilitaba el poder escapar. El cuerpo de Twilight estaba resentido, el cansancio próximo a hacerla desvanecerse, pero no se detuvo. Centró toda su fuerza en comprimir a Midnight lo más que pudiese, según su lógica, si el cuerpo de Midnight era producto de la negatividad y no de materia humana pura, debería ser capaz de devolverlo a su forma original; la magia equestrense que absorbió dos años atrás. Los esfuerzos de Twilight comenzaron a dar frutos, Midnight se veía cada vez más apretada por el listón mágico que la envolvía, haciéndose más y más pequeña en consecuencia a la fuerza que se aplicaba.

— ¡Te regresaré a mi mente! —gritó Twilight, lágrimas corriendo por sus mejillas— no me importa si me hieres o continuas siendo una pesadilla, si mi ansiedad crece o me hace ver las alucinaciones como en Everfree de nuevo, ¡pero no vas a hacerle daño a mis amigas!

— Eres una tonta —gruñó Midnight siendo de la mitad de su tamaño original— te perseguiré, toda tu vida será un infierno. No vas a poder conmigo, ¡te volveré loca, Sparkle! ¡No querrás verte al espejo y rogarás nunca haberme devuelto ahí dentro!

— Será un costo que tendré que pagar. No me importa, de verdad —una pequeña sonrisa se formó aún en medio de su llanto— si eso me garantiza que todas estarán bien, no me importa —se encogió de hombros— he lidiado contigo los últimos dos años, bien sabes que ellas no supieron más allá de lo que ocurrió en el campamento. Si no lo supieron entonces, no tienen por qué saberlo ahora.

— Te estás destruyendo a ti misma, mocosa —por primera vez, Midnight mostró algo diferente a la avaricia, ¿era empatía?— haz lo que quieras, no pondré resistencia. Pero recuerda, volveré, y lo haré más pronto de lo que te imaginas.

Con un último tirón a la cuerda, Midnight desapareció y el destello de magia negra fue absorbido por Twilight, la chica cayó respirando superficialmente y sin energías. Bien, quizás este sí era un mejor momento para desmayarse un rato.

(…)

Las mane 6 corrían por las escaleras para salir del sótano, recuperar el libro fue más difícil de lo que esperaban, la magia que expulsaba era demasiado fuerte y poderosa para intentar tomarlo, pero en cuanto vieron el nivel de esta bajar, lo arrebataron con rapidez y salieron con prisa del lugar. Claro, después de desatar a Flim y Flam, no tenían planes de ser acusadas de secuestro o algo parecido.

Llegaron al lobby del hotel, el desastre era mayor al que recordaban, Rainbow pudo distinguir una mancha roja en el piso, alarmada gritó en dirección al resto para que se acercaran. En medio del caos, estaba Twilight aún inconsciente.

— ¿Deberíamos levantarla? —preguntó de inmediato Applejack, Fluttershy negó.

— Si tiene alguna herida grave, lo haríamos peor.

— ¿Alguna tiene otra idea? —ante el cuestionamiento de Sunset, Rarity levantó la mano.

— Primero, deberíamos saber de dónde salió esa sangre, aunque sin moverla demasiado. Segundo, definitivamente llamaremos una ambulancia, no esperen que podamos con esto solas.

— Esto ya no es nada divertido —suspiró Pinkie Pie con desánimo— llamaré a emergencias —se alejó un poco del grupo sacando su teléfono.

Fluttershy siendo la más experimentada con heridas debido a su trabajo de asistente en la clínica veterinaria, tomó con cuidado la blusa de Twilight para poder corroborar el daño. La transformación se había anulado en cuanto cayó desmayada, no tenía alas ni orejas de pony. En cuanto apartaron la ropa, pudieron observar la herida de flecha que Midnight había hecho en su pecho, tenía sangre alrededor, pero ya estaba cicatrizada.

— ¿Qué se supone que significa eso? —Sunset se arrodilló junto a Fluttershy y tocó con incertidumbre la piel alrededor de la herida, era de un color morado oscuro y tenía la forma de una estrella, similar a la cutie mark de Twilight, pero de alguna forma corrompida. En cuanto hizo contacto con el símbolo, Twilight soltó un quejido lo suficientemente alto para alertar a todas, incluyendo a Pinkie, quien colgó la llamada para aproximarse con las demás.

La peli azul se levantó de a pocos con las miradas expectantes de sus amigas sobre ella, tomó su cabeza con una mano para tratar de estabilizarse y abrió los ojos con cuidado, todo era borroso, pero esta vez por la falta de sus anteojos y no por una flecha maldita. Se sintió aliviada.

— Les prometí nos veríamos luego, ¿no? —sonrió y todas gritaron lanzándose sobre ella, Twilight gritó de la impresión y comenzó a reír a carcajadas— bien, bien, a mí también me da gusto verlas.

— ¡Nos diste un susto de muerte, Sparkle! —acusó Rainbow alejándose un poco del abrazo.

— Creíamos que algo horrible te había sucedido —secundó Applejack— nada horrible ocurrió, ¿cierto?

— ¿Qué pasó con Midnight? —preguntó Sunset.

— La venciste, ¿cierto? —siguió Rarity.

— Solo les diré que todo está bien ahora, chicas. No tendrán que preocuparse más por ella.

— ¡Oh, santas chispas! Es justo lo que quería escuchar —Pinkie Pie la abrazó más fuerte, Twilight correspondió el abrazo.

Quizás no era momento de decirles la verdad por ahora, al menos, había dicho la mitad de ella. Sus amigas no tendrían por qué preocuparse sobre Midnight, ella era otra historia.

Luego de unos minutos en los que acabaron con su interrogatorio, Twilight recordó el lugar donde estuvieron sus amigas durante su pelea contra Midnight.

— ¿Consiguieron el libro?

— ¡Claro que sí, bobita! Fluttershy lo tiene —la mencionada elevó el libro en el aire mostrándoselo.

— Podemos irnos ahora entonces.

Las siete chicas salieron del hotel, en cuanto cruzaron lo que quedaba de la puerta giratoria, el hotel pareció avejentarse y reducirse a un edificio que daba la apariencia de estar abandonado. Todas se vieron entre sí con confusión hasta que los pasos rápidos de alguien con tacones las hizo voltear a ver. Era Sassy Saddles, la recepcionista que conocieron la primera vez que llegaron al lugar, la chica se veía apenada y apretaba sus brazos contra su pecho.

— Hola —murmuró, algunas devolvieron el saludo— yo… quería agradecerles, a todas. No saben lo mucho que me ayudaron a mí y al resto.

— ¿Ayudar? —Rainbow se adelantó al frente del grupo— dejamos su hotel hecho pedazos, no estoy segura de qué tipo de ayuda sea esa.

— Ese hotel no es lo que ustedes creen —Sassy caminó hasta la puerta giratoria, ahora era solamente un cristal roto— este lugar estaba bajo el hechizo que ustedes lograron robar; Flim y Flam lo usaron para absorber nuestro sentido común y convertirnos en empleados automatizados. La estela azul que vieron, era la energía que el libro utilizaba para funcionar, ustedes realmente nos salvaron. Creo que no hay forma de agradecerles lo suficiente.

— Bien, entiendo lo de los empleados y la magia negra rara —Rarity movió las manos con exageración mientras replanteaba todo— ¿pero por qué el hotel es tan viejo ahora? ¿Siempre fue así?

— Era una ilusión que el libro creaba, realmente no estoy muy enterada del asunto. Descubrí todo cuando hubo una falla en la electricidad, logré atar cabos e intenté robar el libro, pero la energía volvió y me encontraron. Luego de eso volvieron a hipnotizarme, no supe mucho desde entonces.

— Sassy, ¿hace cuánto ocurrió eso? —preguntó Twilight con cautela.

— Cinco, quizás seis meses. El hotel es relativamente nuevo, tiene un año desde su inauguración a lo mucho.

Las chicas asintieron con algo de lástima dirigida hacia Sassy y el resto de los empleados. Todas se despidieron y caminaron el tramo que les quedaba hasta el taller mecánico para recoger la camioneta.

El lado bueno era que su equipaje grande había logrado ser salvado cuando sacaron a la gente del hotel, lo único de lo que tendrían que prescindir eran las maletas de mano, las cuales no llevaban mayor cosa.

Una vez con la camioneta reparada y las facturas pagadas, todas se subieron dispuestas, ahora sí, a tener las mejores vacaciones posibles. Applejack encendió el motor y se volteó hacia sus amigas.

— ¿Listas para descansar de una vez por todas?

Todas respondieron con diferentes afirmaciones en coro, estaban a punto de irse cuando el mecánico se acercó a la ventanilla de Twilight y la tocó con el nudillo, la chica presionó el botón de la puerta para bajar el vidrio.

— Creo que esto es suyo —levantó un objeto morado en dirección a Twilight.

— ¡Mi lapicera! —la tomó con cuidado viendo las estrellas rosas en ella— muchas gracias, lo había olvidado por completo.

— Había un hoyo en el tapiz del suelo del vehículo, la lapicera cayó y atrofió el engranaje de las llantas, fue la culpable de la falla en el mecanismo.

— Oh —las mejillas de Twilight se sonrojaron, todas rieron sin echarle la culpa de nada, no había caso en hacerlo de todos modos. Twilight guardó la lapicera en su bolso y se devolvió hacia el hombre— fue muy amable de su parte regresármela después de todo. Tenga un buen día.

— Lo mismo para usted, señorita.

El resto del camino fue relajado, después de dos horas llegaron al centro vacacional y estacionaron fuera del mismo. Todas bajaron de la camioneta estirándose perezosamente. Twilight enfocó su mirada en el cielo y sonrió, al menos estaba tranquila.

Por ahora.


Antes que nada, no me maten, sé que los automóviles no tiene ese tipo de estructura como para que una lapicera los arruine, pero era divertido y un buen nudo final en la trama que planeé desde el principio. Bien, segunda cosa, hice un referencia a la filosofía de Tomás de Aquino en cuanto a la procedencia de la materia y el ser, en eso es lo que se basa Twilight para vencer a Midnight. Aclaraciones hechas, prosigamos.

Wow, me siento muy realizada de ver esta obra terminada, como les dije, es mi primer fanfic de MLP y tenía miedo de no poder distribuir bien los diálogos entre las siete o atrofiar la trama, pero creo que quedó decente.

Cuéntenme, ¿les gusto?

Y creo que esto ya es evidente, ¡pero habrá segunda parte!

La estaré publicando en una o dos semanas, de igual manera, postearé aquí una nota avisándoles cuando esté disponible. Trataré de no tardar mucho, pero están las clases en línea, etc. y aún no la he acabado de escribir.

¡Eso sí, aún falta el epílogo! Lo publicaré mañana para dar por terminada oficialmente esta historia.

Gracias por leerla y darme la oportunidad, no saben lo feliz que me hacen.

Todo el amor, M.