Día 16: Amigos
Cuatro días después de la reunión entre Luka y Marinette.
- Adrien. ¿Qué propones?
- Una salida, de amigos por supuesto.
- Como quieras, e invitas las pizzas y helados. ¿Te parece?
- Muy bien.
Dos minutos después...
- ¿No que no harías trampa?
- Caíste.
- Pues este juego es de dos.
Los dos chicos dejaron los mandos y comenzaron a hacerse cosquillas mortales hasta que Adrien cayó al piso mientras Marinette lo atacaba sin piedad.
- Ah, Mari, me duele mucho el abdomen.
- ¿Qué? P-perdona Adrien. - mientras se alejaba, Marinette no se percató que el rubio atacó y terminó él encima de ella.
- Al parecer, yo gané.
Los dos se miraron. Como si el mundo se detuviera y estuvieran ellos dos. Solo se escuchaba de fondo el videojuego.
Marinette se sintió extraña en ese momento, antes hubiera deseado ese momento, pero ahora... ¿Que rayos sentía?
- Marinette, ya regresamos de la tienda. Llegaron las pizz... oh mierda. ¿Qué rayos estaban haciendo en mi alfombra?
Dos días después.
La kwami y su portadora estaban mirando el calendario enorme donde estaba el viejo horario de Adrien Agreste enrollado y en un barril de metal en un callejón cerca a su casa.
- Marinette, ¿Hoy es el día?
- Sip.
- ¿Estás segura de que no pasarán cosas raras hoy?
- Claro que si. O eso creo.
- Entonces, ¿porque estamos mirando este calendario?
- Porque sé que después de esto no hay vuelta atrás. No hay nada de sentimientos de obsesión ante Adrien. No mas.
Y de pronto, Marinette agarró un fósforo e incendió el calendario. Hoy iba a tener solo una salida de amigos con su antiguo amor y juraba que saldría bien.
Ya no hay mas obsesiones. La conversación con Luka resultó tan bien que ahora estaba lista para poder tomar un rumbo diferente. Le gustaba Chat Noir y estaba decidida a conquistarlo y saber, si todavía, podía corresponder ese amor que le tenía a su Lady.
Mari estaba ya llegando al paradero cerca a la casa de los Agreste, Adrien la llamó ayer para ver donde se encontrarían y quedaron en que sería cerca a su casa.
Cuando llegó vio a un Adrien Agreste sentado pensativo en el paradero mirando al piso. Algo serio y melancólico, creyó la azabache.
Decidió sorprenderlo yendo atrás de la banca del paradero, tapar sus ojos y susurrarle en su oído.
- Hola, Agreste. - dijo suavemente Marinette. - Adivina quien soy.
- ¿¡M-marinette!? - dijo Adrien todo sorprendido y nervioso.
- ¿Y encima lo dudas?
- L-lo siento. Estoy algo distraído, discúlpame.
- Descuida, Adrien. Solo quería jugar contigo.
- Pues si quieres estar juguetona, vamos a otro lugar.
- Uhmmmm, a ver entonces. ¿A donde quieres ir, Agreste?
- Es una sorpresa, mi querida amiga.
- ¡Pues vamos! Me muero por saber a donde iremos.
30 minutos después los dos llegaron al Jardín de la Aclimatación.
- Adrien no te pases, este lugar es de los mas bonitos de París. Hace tiempo que no vengo aquí.
- Ni yo, te contaría mas pero será para mas tarde. Ahora solo divirtámonos muchísimo, conseguí entradas para subirnos al lago encantado y a las montañas rusas.
- ¿Estás seguro que soportarás la montaña rusa?
- Por favor, Mi La- digo mi amiga. Resisto todo.
- Si me hubieras dicho que íbamos a ir aquí te hubiera ayudado a pagar la entrada o algo.
- Oye, dijimos que quien perdiera pagaría la comida. Nunca hablamos del lugar, déjame hacer de este día de los mejores de tu vida.
- *Espera, ¿está queriendo algo que...? Nah.* - pensó Marinette.
- Esta bien, vamos Adrien.- lo cogió de la mano y se fueron corriendo a las montañas rusas.
- Vamos a la pequeña primero, luego a la mediana y luego la mas rápida. ¿Te parece?
- Como tu prrrrefieras. - dijo Adrien con picardía.
- *Y a este, ¿qué mosca le picó?* - pensó la azabache mientras subían a la montaña rusa.
- Espero que no vomites, Agreste.
- Mas bien, espero que no te pase eso a ti, bonita.
- *¿Justo ahora se le ocurre hacer cumplidos lindos? ¿Estas coqueteando conmigo o qué?*- siguió pensando.
*Que les digo, chicos, la montaña rusa pequeña fue algo aburrida, cuando fuimos a la segunda, pedí mas velocidad y la tercera...*
- ¿Listo para la muerte súbdita, Agreste?
- ¿Faltaba una? - dijo Adrien, algo mareado y con un pañuelito con la letra "A" en su frente.
Al final los dos decidieron descansar. Marinette estaba de maravilla habiéndose subido a un juego tan emocionante como ese, mientras tanto Adrien estaba tan extrañado del porque estuvo así, se comenzaba a dar cuenta de que la cercanía de su amiga lo hacía sentir tan nervioso.
Sabiendo la verdad y no poder decirle nada definitivamente lo estaba matando vivo.
Luego fueron al "lago encantado", donde se sentaron en uno de los barquitos y comenzaron a navegar todo el lado natural del Jardín.
- Adrien, gracias por traerme aquí. Es un lugar hermoso.
- De nada, lo siento mas bien por estar mareado y todo. No se que me sucedió.
- Descuida, fueron de repente tus nervios.
- ¿N-nervios?
- Aja. Suéltalo Adrien, de verdad estabas raro conmigo. ¿Sucede algo por tu cabecita?
- ¿Podrías hacerte la ciega como yo?
- Jajajajaja hoy no, Agreste. Dime que sucede, sabes que puedes confiar en mi.
- ¿Y tu no en mi? - dijo de repente Adrien.
- ¿Disculpa?
- Lo siento, es que es... No se si decirlo.
- Diloooooo.
- M-marinette. ¿Confiaste alguna vez en mi?
- Claro que lo he hecho. Pero no viene al caso lo que dices, ¿Qué suced...?
Adrien agarró a su Lady y la besó sin decir mas. Pero no esperó que ella lo agarrara del rostro y lo alejara de él.
- Mi Lady...
- ¿Q-qué dijiste? ¿C-chat? - no, no puede estar pasando esto.
- Por favor, la salida es por el lado izquierdo, tengan cuidado. - dijo una voz de fondo interrumpiéndolos. No era el momento todavía de hablar con él. Aún no estaba lista.
- ¡Marinette! - dijo Adrien gritando porque la azabache había salido corriendo de ahí.
Se fue a una parte escondida del bosque a llorar. No podía ser posible esto. Como pudo olvidarse de Adrien y pensar en Chat pero que al final... Su cabeza daba vueltas.
Adrien logró encontrarla y se sentó con ella.
- No debiste correr así, pensé que habría pasado algo.
- Lo siento por preocuparte. - dijo Marinette cubriendose todavía el rostro.
Mantuvieron el silencio. Marinette liberó todo lo que tenía en su ser. Definitivamente ser amigos no iba a funcionar, su amigo era el chico de quien estaba enamorada.
Cuando Marinette volvió a abrir los ojos apareció un pañuelo blanco con la letra "A" ahí. Oh, Adrien.
- Es inoportuno pero desde que descubrí quien eras no podía evitar estar cerca de ti. ¿Porqué te fuiste? Me refiero a ese día en la Torre Eiffel.
- Tenía miedo de negar lo imposible.
- ¿Imposible?
- No puedo enamorarme de ti, Chat Noir.
- ¿P-porqué no?
- N-no puedo decirtelo, dame tiempo para hacerlo, pero te prometo que te lo diré.- sollozó, mientras Adrien la acobijaba con un abrazo.
- Marinette, te diré algo muy importante que siempre quiero que lo recuerdes: Somos un equipo imparable. No quiero ser mas tu amigo, eso es obvio, pero quiero ser la persona que te apoye en muchas situaciones. Es complicado tener que llevar mucha carga contigo.
- Lo se.
- Confía en mi, Chat Noir no es nada sin Ladybug. No le importo a nadie pero tu a mi si. - dijo Adrien acariciándole el rostro y mirándola fijamente.
- No digas eso, tu me importas mucho.
- ¿D-de verdad?
- Claro que si, no soy nadie sin ti.
Se abrazaron, ese tiempo valía oro para ambos. No querían que eso acabe.
- Adrien...
- Dime, Marinette.
- Estaba olvidándote porque quería que Chat Noir no me rechace.
- Pues ahora será difícil que lo haga, princesa. No te dejaré ir.
Siguieron abrazados, mientras Adrien besaba varias veces su mejilla haciéndola sonreir. Cuando paró, decidió acercarla a su rostro y darle un beso hasta que...
Un sonido estomacal los interrumpió.
- L-lo siento, Adrien.
- ¿Mi princesa está con hambre?
- Un poco, si. - dijo Marinette un poco tímida.
- Entonces que hacemos aquí, vamos por unas pizzas y como postre, un poco de helado, ¿te apetece?
- Definitivamente si. ¿Me acompañas a comer un montón, Agreste?
- S-se que debo cuidarme la figura para las sesiones de fotos.
- Hay una forma de arreglarlo ¿Quieres que nos veamos esta noche?
- S-si, por supuesto.
- Mi casa. A las 10 de la noche.
- Estaré sin falta, Mi Lady. - dijo Adrien besándole la mano como lo haría el mismísimo Chat Noir.
- Ahora si, vamos a por las pizzas.
Los dos chicos pidieron no solo una caja de pizzas, sino dos, como si sus padres los hubieran matado de hambre por diez días. Luego fueron por helado y pasearon por el lago encantado a pie. Pasada las 4 de la tarde, Adrien llevó a Marinette a su casa, no sin antes guiñarle el ojo y susurrarle en su oído:
- Nos vemos esta noche, mi hermosa princesa.
- Ya no puedo esperar mas, mi caballero nocturno. - dijo finalmente Marinette dandole un beso cerca a los labios.
- Princesa, no me tientes. - dijo Adrien muy sonriente.
- ¿Qué? No hice nada, gatito. - dijo Marinette abrazandolo.
- En verdad, eres la chica de mis sueños. - Adrien le correspondió el abrazo.
Marinette no aguantó y directamente fue a besarlo en sus labios.
¿Estaba lista para poder hablar con él esta noche?
¿Le dirá de Chat Blanc?
¿Le dirá que Luka será un aliado de ambos?
Esta noche será mágica y decisiva, sin dudarlo.
- Hasta la noche.
¡Día 16 terminado!
Mis dos bebés me dan siempre tanta azúcar para vivir feliz, hoy comenzó la segunda parte de esta historia, espero que les guste como está quedando, gracias por seguirla durante estos días.
Ahora si, hasta yo estoy intrigada por lo que pasará aquí.
Por cierto, cuídense muchísimo en casa. Mi país entró en cuarentena y pasa lo mismo con algunos países de Latinoamérica y gran parte del mundo. Espero que tomen las precauciones del caso y se cuiden mucho.
Lávense las manos. Quédense en casa.
¡Nos leemos mañana!
- Ann.
Siguiente capítulo:
Día 17: Diseñadora.
