La bella doctora Yuuko se quedó en su lugar viendo como los chicos se iban a enfrentar a la bestia, pero cuando escucho unos murmullos en dirección del hombre vio como él se tocaba el antebrazo y cuando dejo ver su mano izquierda caían muchas gotas de sangre. Lo que alcanzó a escuchar claramente fue una maldición.
"Maldita sea" Enfurruñó Makoto mientras veía como el guante se volvía más oscuro y húmedo, no esperaba que el último golpe recibido había sido capaz de hacerlo sangrar, ahora no sabía cómo explicarlo, no podía ir y decir "Me corté" porque la herida no se miraba nada bonita.
Volviendo su atención al campo de batalla, mejor dicho, a la paliza dada a los tres que luchaban contra la de cabello azul porque ni siquiera los tres (como había sucedido en el anime) podían detenerla. Vio como la enfermera cogía la pistola eléctrica (táser) de Mikoto y la aplastaba contra el suelo, sorprendiéndola y ocasionando que Arashi interviniera con su escudo el cual se dobló por la potencia del choque y enviando a los dos volando contra una pared, ocasionando que cortes aparecieran en sus cuerpos.
La enfermera ahora fijo su vista en la pequeña chica, Oriha, y con una velocidad explosiva que sorprendió a Yuuko, llegó ante el ídolo.
Oriha que estaba viendo todo lo que sucedía con miedo, se quedó paralizada al mirar el golpe que se dirigía hacia su pecho.
"¡Agárrate fuerte, loli!" Escuchó una voz ansiosa junto con un mal chiste, después un brazo le rodeó la cintura y así salvándole.
Makoto sudó frío por lo cerca que paso el golpe, casi lo siente en todo el abdomen por la diferencia de altura, pero como él era quien estaba luchando a la par con ella sabía lo rápida que podía llegar a ser, por lo tanto, ya estaba preparado. Yuuko se sorprendió gratamente al ver como la niña era salvada, aunque ahora sabía que le debían más favores al hombre.
En cuanto a los dos que se salvaron, se encontraban en una situación incómoda con la pequeña chica encima de Makoto con sus pechos en la cara de él.
"¡Aléjate!" Se escuchó la voz urgente de Yuuko al ver como Sayo iba a lanzarse sobre ellos.
Makoto quien primero se sorprendió por la situación, rápidamente volvió a sus cabales empujando a Oriha lejos de él mientras con la ponía la daga para bloquear el ataque.
"Auch" Se quejó Oriha mientras se sobaba el trasero y continuó "¡No soy una loli, no ves este cuerpo" Dijo a Makoto mientras señalaba sus pechos.
Makoto que habiendo logrado bloquear el golpe de Sayo, aunque su herida empeoro logro lanzar a Sayo con una patada en su estómago.
"¡Lo siento, pero tu estatura y cara dicen lo contrario!" Repuntó Makoto rápidamente preparándose para luchar nuevamente. Oriha hizo un puchero al escucharlo.
"¡No es-" Ella no alcanzó a terminar, porque una mano le cubrió la boca y alzando la cabeza vió como Mikoto sacudía la cabeza.
"No debes interrumpirlo ahora" Dijo la chica soltando a la de rosado. Las dos voltearon la cabeza junto a un Arashi para ver al chico que supusieron que era de su edad peleando ante Sayo. Él apretó su puño al sentirse inútil por no poder ayudar a Sayo.
Yuuko vio a los tres jóvenes que miraban la pelea, todos con sus cejas fruncidas al máximo. Ella entendió esa sensación de sentirse impotente. Su mano lentamente recogió su espada para acabar con todo esto. Recogiéndola y sacándola, su mano se apretó y justo cuando se iba a lanzarse.
"¡Esta es mi pelea, no interfieras!" Dijo Makoto temeroso que la mujer decidiera intervenir, él sabía que si eso sucedía todo acabaría y no quería perder las recompensas que había leído mientras bajaba por las escaleras de emergencia.
"Pero no podrás vencerla a este ritmo, peor aún con esa herida" Ella se negó.
"Al menos déjame intentarlo" Respondió Makoto.
"¡No, puedes morir!" Volvió a negarse.
"¡Mira mujer, es mi maldita vida, yo decido si la tiro a la basura, así que quédate quieta! ¡¿Sí?!" Irritado, Makoto decidió gritarle a la doctora. Después tuvo que doblar su cuerpo para escapar de una patada.
Yuuko iba a responder que alguien tan joven no podía morir en vano, pero al final decidió guardar silencio, pero ella ya estaba preparada para acabar con Sayo de un golpe si las cosas se volvían complicadas.
"Que grosero" Murmuró Mikoto para ella misma.
Makoto sintió un poco de mareo y sabía que era por la pérdida de sangre, sin otra opción pateó con toda su fuerza a la enfermera y aprovechando que estaba de espaldas metió su mano dentro del traje e invocó la camiseta con la que llego al hospital la cual ya estaba manchada de sangre. Sacándola, levanto la manga ya pegajosa del traje y se amarró la camiseta alrededor del largo corte en su antebrazo con su boca y la mano derecha.
Los tres jóvenes que estaban sorprendido por la fuerte batalla hasta ahora prestaron atención al suelo y sus bocas se abrieron al ver las gotas de sangre que estaban desapareciendo extrañamente rápido del suelo. En cuanto a porque sucedía esto no se lo preguntaron ya que la batalla había vuelto a iniciar.
Makoto desvió constantemente los ataques de la 'bestia' con su daga. Viendo que la mujer lo encerraba hacia una esquina, él realizó una finta de rodar por el suelo engañando exitosamente a la enfermera logrando así salir del enredo.
"Grr..." La bestia gruño muy enojada al ser engañada y cuando estaba por levantarse, una fuerte patada en la máscara la desequilibro e hizo que esta se aflojara un poco.
En la habitación de monitorio.
Mochizuki y Fiona vieron todo hasta que un gruñido los despertó y girando la cabeza vieron a Miki intentando levantarse.
"Miki, debes quedarte quieta por el momento" Habló el anciano.
"*cough**cough*... Director esto no es lo peor que he recibido" Habló Miki con voz irónica después de toser un par de veces.
"Lo sé, pero esta vez ya estabas herida al regresar de una misión y con Sayo agregada al plato te encuentras peor" Informó el hombre.
"¡Sayo!¡Director debemos tranquilizarla" Miki intentó levantarse para fallar y tener una expresión de dolor siguiéndole a su error.
"No te levantes, tranquila" Dijo el anciano mientras hacia un gesto con sus manos y continuo "Ya llegaron los demás"
"Quiero verlo" Pidió Miki.
"Está bien, está bien. Fiona prende la pantalla para MIki" Ordenó el anciano mientras asentía hacia Miki para regresar y mirar en la pantalla principal.
"Bueno" Respondió Fiona y siguió la orden.
Miki levantó la vista y miró al joven que la había salvado y sonrió como ese hombre había hecho lo mismo años atrás. Ella estaba preocupada por el incógnito, no podía negar que su impresión era favorable al haberla salvado.
En la habitación de Makoto y los demás.
"Digo... ¿no te cansas?, o sea vamos peleando por unos quince minutos y aun tienes toda esa energía. Qué injusticia!" Se quejó Makoto al ver como la enfermera todavía tenía energía.
Sayo detuvo su asalto para mirarlo con la cabeza inclinada. Su mente estaba hecha un desastre, volteó a mirar a la habitación notando que tanto Arashi como Mikoto estaban con vendas cortesías de Oriha que los ayudo al verlos que sangraban. Se enfureció al ver tantas 'presas' vivas, sabiendo quien era el principal culpable miro al hombre frente a ella. A él no se le podía ver ni los ojos, lo cual la enfurecía más porque ella podía ver las caras de sus otras presas. Enojada se lanzó hacia él.
Makoto frunció el ceño al ver como la fuerza de la mujer se incrementó de 60 a 65. Ahora esto ya no estaba en modo difícil sino en infernal, él se quejaría con Laura cuando ella estuviera de nuevo en servicio, claro sí todavía está vivo.
El recibió el golpe y por primera vez no logro desviar los guanteletes, sino que ambos retrocedieron unos pasos. Makoto sobó suavemente su lastimado brazo. Levanto la vista y se agachó para esquivar un golpe en la cabeza.
Todos lo que estaban viendo se sorprendieron por el aumento de fiereza de la enfermera, especialmente los más experimentados porque sabían que el chico iba perdiendo poco a poco la ventaja sobre ella.
Makoto quien ahora literalmente estaba huyendo mientras tasajeaba a Sayo en su intento vio como ella lo bloqueaba con sus guanteletes para enseguida contratacar cogiéndole su brazo herido y apretándoselo.
"¡Hija de puta!" Él soltó un insulto en un intento de liberar las emociones que sentía. Claro que todo lo decía en español porque pensaba que era el mejor idioma para él poder insultar. Lanzó una muy, muy fuerte patada a la barbilla de la mujer y así escapó, pero sintió su brazo adormecido y bajando la mirada miro como salía potente nuevamente la sangre.
Yuuko sabiendo que era inminente el momento para que salvara a chico, ella apretó su agarre en el mango de su espada. Pero primero vio como Sayo se levantaba y con lo que parecía toda su fuerza golpeó en la cabeza al distraído chico haciendo que él se estrellara contra la pared y se deslizara como una marioneta sin sus cuerdas dejando detrás de él un rastro de sangre carmesí.
Los dos lugares quedaron en silencio viendo la escena, no esperaban que la batalla acabará tan repentinamente, pero lo más duro fue el sonido de algo rompiéndose y con su profesión en la salud, sabían que significaba ese ruido.
Miki miro todo lo que sucedió y se cubrió la boca mientras sus ojos brillaban con lágrimas, ella no esperaba que un hombre tan joven (lo había descubierto por su voz) quien la había salvado de las garras de la muerte ahora cayera presa de ella.
Los tres jóvenes bajaron su vista ante la triste escena del chico tirado sobre el suelo mientras sangre salía de su antebrazo y cabeza. No esperaban que alguien que estaba luchando con todo cayera así.
Yuuko miró su espada y se arrepintió por dejar nuevamente que alguien joven lo mataran frente a ella.
Sayo quien por un momento recupero su cordura vio como ahora los visibles bellos ojos de Makoto iban perdiendo brillo se lamentó, pero enseguida la 'bestia' se apodero de ella, ahora más enloquecida que nunca.
"¡Ahhh!" Gritó la enfermera en lo que parecía un intento de apaciguar sus emociones y su cabeza giro para mirar a Yuuko quien también estaba preparándose para acabar con todo este escenario.
En una habitación del restaurante Yukihira, Sena estaba durmiendo, pero sintió una punzada de dolor que la despertó y sintió como lágrimas caían descontroladamente por su rostro. Su llanto llamó la atención de Joichiro quien había salido a comprar más ingredientes para aumentar compensar las reservas, salió corriendo y detrás de él venían los otros dos hombres, Tenma y Soma junto a Stella. Cuando entraron a la habitación de Sena, la vieron llorando desconsoladamente mientras repetía 'Makoto' constantemente. Ella parecía una niña pequeña quien había sido abandonada.
