Capítulo 17: Mareas

Christa y Sasha entraron a la habitación charlando alegremente, dicha conversación fue interrumpida por la mirada de Mikasa, quien estaba sentada en el escritorio, realizando tarea. Les dio esa mirada característica que tenía ella que sin palabras podía decir que molestaban.

-Ah, Mikasa. - comenzó Sasha, intimidada.- Christa se quedará con nosotros esta noche.

La rubia sostenía su mochila con vergüenza, tapando la mayoría de su cuerpo ya que era más grande que su torno. Le servía para esconderse por situaciones como esta.

-¿De nuevo?- preguntó la pelinegra.

Christa codeó a Sasha en las costillas diciendo entre dientes, creí que no había problema.

-Vamos Mikasa, sabes que Christa no causará problemas. - dijo mientras jalaba a la rubia para abrazarla con el brazo por la nuca, cosa que hizo que casi se asfixiara. Christa es tan pequeña que no acapara mucho espacio en el cuarto.

La chica se volteó y volvió a tomar su lápiz.

-No es mi culpa que Christa y su novia se hayan peleado.

La cara de la más pequeña no podía estar más roja a estas alturas.

-Y-Ymir no es mi… novia, ya habíamos tenido esta conversación antes. - dijo Christa cuando agarró el coraje. Sus puños estaban cerrados mientras hablaba. No podía pensar en salir con Ymir dadas las circunstancias actuales, el pensamiento la hacía enojar. No podía salir con alguien que se comportara así con ella, aun si ya había aceptado antes que sentía algo por su compañera. Sobre todo, que le atraía físicamente, en pocas palabras, Ymir llenaba las expectativas físico atrayente de Christa, y cada vez había sido más difícil negarlo, puesto que anteriormente había asistido a los entrenamientos de atletismo de su compañera, y el verle dedicar tanto esfuerzo en un deporte la hacía sentirse orgullosa. Le hubiera gustado haber estado en su competencia de último semestre, pero no sabía muy bien cómo actuaría el futuro en contra de las dos. Realmente se sentía orgullosa de Ymir, de tener al menos una meta de corto plazo, ganar ese campeonato, solo para ella, llevando el curso de su propia vida. Eso era algo de lo que envidaba de Ymir, su autonomía y decisión por lograr metas que ha estado trabajando duro por un largo tiempo.

Quizá ella no era tan diferente a Ymir, la chica alta si carecía de tener algunas prioridades, pero al menos se esforzaba al máximo en una actividad que la ayudara a salir del mundo escolar por un momento.

-Como digas.- dijo Mikasa, dejando de prestar atención.

Se sentía raro defender a Ymir e incluso sentirse orgullosa de algunas cosas que había logrado cumplir durante este caótico semestre. De todos modos, esto era el principio de carrera de muchos alumnos, así que no sabía qué podía ocurrir en un futuro con Ymir, si toda esta situación llegara a una conclusión por parte de las dos. De verdad extrañaba sus charlas y aunque sonara un poco extraño, extrañaba su sentido del humor cada vez que Christa trataba de iniciar una conversación, a lo largo del semestre ella había aprendido a lidiar con el sarcasmo de la chica, sin embargo, esta situación familiar la tenía muy confusa y preferiría no pensar en eso este momento. No sabía si podía confiar en Ymir con asuntos tan personales, que tal vez podía alejarla consecuentemente. Y muy en el fondo sabía que quería que la situación con su compañera volviera a la normalidad, que tal vez pudieran seguir con su sistema de acercamiento lento para confirmar asuntos entre las dos. Sin embargo, con la situación tan descabellada que surgió en su niñez y después en su adolescencia, tenía miedo de que Ymir prefiriera huir de ese tipo de temas y no peor, que lo tomara en serio y no como un chiste como acostumbraba.

Las cosas hay que tomarlas con humor, así nuestro cerebro no explota al momento de darnos cuenta de lo que en realidad está pasando. Era la filosofía de Ymir, y francamente, en este asunto en específico no concordaba mucho con esa filosofía. Realmente quería que todo eso nunca hubiera existido, pero sabía la discrepancia del asunto. Si esa situación no hubiera surgido, ella no hubiera nacido y no hubiera asistido a esa universidad, no hubiera conocido a sus amigos, y lo más importante, no hubiera conocido a alguien como Ymir, quien hasta estas alturas no podía descifrar muy bien su carácter. Le encanta el sentido del humor, lo que conlleva a hacer burla de los demás, nunca de Christa, al menos eso había cambiado esta semana, cuando Ymir comenzó a mostrar su carcaza de chica ruda, que Christa sabía que no necesariamente tenía que mostrársele a ella, ya que, aunque no quisiera, sus palabras le afectaban, y hacían el hecho más difícil de saber realmente quien era Ymir Fritz, la chica que amablemente le ayuda con sus tareas, le presta su laptop, la calmaba en situaciones de estrés, parece tener un interés hacia ella (muy obvio, contando las veces en las que Ymir proponía casarse con Christa) esto la ponía nerviosa ya que nunca había recibido ese tipo de atención tan genuina y casual de alguien. Su otra faceta, la cual no disfrutaba mucho, era la que no tenía miedo de utilizar conversaciones sarcásticas para confundirla, burlarse de ella en tiempos difíciles cuando realmente necesitaba su apoyo por los eventos acontecidos. Pero ella misma sabía que se había metido en un hoyo al no querer explicar bien la situación a Ymir, siendo que no sabia sus verdaderas intenciones y el misterio de cómo es que Ymir obtuvo esa información personal de Christa, ese asunto la hacía sentase insegura de alguien que pensó que podía confiar.

Sin embargo,y Ymir ponía las cosas difíciles cuando se veían en pocos lapsos de tiempo, sin dudas la chica no quería desperdiciar ningún momento para molestarla. Su rostro perfectamente esculpido como el de un guerrero y ese cuerpo en forma no ayudaba nada a la situación, y lo peor de todo era que Ymir ya se había dado cuenta de ello, de las debilidades de Christa.

-Oh, por cierto Christa.- dijo Sasha entusiasmada, aprovechando para cambiar de tema, ya que la situación sentimental de su amiga e Ymir la confundía un poco.- mañana es sábado y el clima estará bien para salir, así que los chicos y yo planeábamos ir al cine antes de que comiencen los finales. Hay que aprovechar estas ultimas semanas. ¿Qué dices?

Christa se puso nerviosa ante esto, sí podía mantener muy buenas conversaciones con sus amigos, pero nunca había salido con ellos fuera del campus, y su experiencia al exterior no había sido muy placentera la última vez. Había agarrado algo de temor de salir de su zona de confort, ya que no conocía mucho la ciudad, además la última vez que salió, sintió que estaría protegida por Ymir. Además no podía darse muchos lujos como sus amigos. Salir a restaurantes, parques, plazas, todo eso estaba fuera de su alcance por ahora. Y tenía miedo de que la experiencia de sus amigos fuera un tanto incómoda con su presencia. Además, queriendo o no aceptarlo, Christa se sentía un poco insegura no teniendo a Ymir a su lado. Tal vez era porque en todo ese semestre Ymir siempre estuvo metiendo su cuchara en sus asuntos, e ir sin ella sería diferente y raro. Pero definitivamente estaba fuera de límites invitar a Ymir. Tal vez eso le ayudaría a aclarar su mente para la inevitable conversación con su compañera más adelante.

Se mostró indecisa y Sasha pudo notarlo.

-¡Vamos Christa!, yo puedo pagar tu boleto.

-N-no, no, no tienes que hacer eso.

-Por su puesto que sí, eres mi amiga. Además, todos necesitamos distraernos y estoy segura de que tu compañía nos vendrá muy bien. No es lo mismo sin ti Christa.

Tantas palabras de amistad fastidiaron a Mikasa, y casi hicieron llorar a Christa. De verdad agradecía tener amigos en esos momentos. Decidió aceptar.

-De acuerdo.

-¡Bien!, tomaremos el transporte escolar, así que no tienes que preocuparte por mucho. Sólo tienes que mostrar tu ID de alumno y podrás subir al autobús.

-Está bien, creo que será divertido.

-¡Si!, ¿no es así Mikasa?- preguntó Sasha.

La pelinegra ni siquiera se inmutó.

-Ella sabe que lo será.- dijo Sasha con confianza.

Las chicas estuvieron conversando un poco más durante lo que quedaba de la tarde, en voz baja para no molestar a Mikasa, y revisaban sus respectivos apuntes para saber si eso les serviría en sus exámenes finales.

-¿No es tan desesperante cuando prefieres no estudiar algo porque piensas que no tiene tanta relevancia y después resulta ser la primera pregunta del examen?- preguntó Sasha, mordiendo el borrador de su lápiz.

-Créeme, me ha pasado más veces de las que quisiera admitir.

-¿Entonces cómo es que consigues tener la mayor calificación en todas tus clases?

-Pues siempre se pueden buscar créditos extra, ningún profesor me los ha negado.

-Mmm, esas actividades extra siempre me dan mucha pereza realizarlas, prefiero quedarme con una calificación promedio, realmente no necesito estar en el primer lugar de la clase.

Volteo a ver a Christa, quien tenía el seño fruncido, un tanto adorable.

-Lo sé, lo sé. Y es bueno que tu busques esas alternativas Christa.

-Claro.- respondió Christa sarcásticamente.

Siguieron con sus lecturas y poco a poco se notaba el cansancio en sus rostros, también el de Mikasa, quien no había querido admitirlo. Las tres chicas habían pasado ya unas largas semanas estudiando y realizando tareas que los profesores encargaban de último momento. Sasha tenía que realizar un ensayo en el que explicaba cómo era el proceso de replantación en un huerto grande y los nutrientes que necesitaría.

Las tres, entre argumentos, acordaron ir a cenar por un momento para volver y dormir. Y así salieron de la habitación y se dispusieron a caminar hacia la cafetería. Mikasa se sentía algo incómoda sin su hermano Eren, y por eso caminaba detrás de ellas. La única razón por la que las seguía era porque ella también tenía hambre. Al llegar el cielo estaba oscuro y solo las luces de la cafetería y las peatonales iluminaban su camino.

Caminaron hacia la registradora.

-¿Cómo crees que te irá en matemáticas?- preguntó Sasha.

-Yo creo que me irá bien, he recibido buenas explicaciones de Reiner, no tanto del profesor, pero me siento con confianza.

-¿Qué tal tú?

-No lo sé, tú sabes que yo nunca fui para ese tipo de materias.

El cajero, quien se notaba cansado y apurado por tomar su orden decidió interrumpir su conversación.

-¿Va a ordenar algo?

-Sí.- comenzó entusiasmada Sasha, quien había estado planeando su menú durante todo el camino.- voy a pedir la papa ahumada con tocino y un toque de crema ácida, ¿puede acompañar eso con una hamburguesa?

El cajero, quien ya conocía el apetito de Sasha ni se sorprendió.

En el momento en el que el cajero anotaba la orden de Sasha, Christa buscó en sus bolsillos por su credencial de estudiante, que necesitaría para pagar y para subir al autobús al día siguiente, pero su corazón se hundió cuando no la sintió con sus dedos.

-Oh no.- dijo Christa.

-¿Pasa algo?- preguntó Mikasa, quien era la segunda en pedir.

-Mi ID, no la encuentro.

-Quizá la dejaste en la habitación cuando te instalaste.-mencionó Sasha.

-No, no…. Agh.- Exclamó Christa quien sabía perfectamente dónde la había visto por última vez. Su habitación.

-Ammm, disculpen un momento, iré por ella, está en mi habitación.

-Wow. ¿Estás segura de que no quieres que te acompañemos?- Preguntó Sasha.

-¿Va a querer salsa de tomate con eso?- preguntó el cajero.

Toda la atención de Sasha pasó de inmediato al cajero y Christa aprovechó para escabullirse lentamente hacia su dormitorio.

No debía ser tan difícil, tan solo debía evitar a Ymir como las últimas veces, tomar su credencial, que seguramente estaría en el peinador, y largarse de ahí lo más pronto posible. O la situación podría estar más fácil, podría ser que Ymir ni se encontrara ahí, así que no tenía nada que temer. Además se trataba de Ymir, todo lo que dijera o hacia no podía hacerle nada más que sentirse nerviosa, pero eso ya era una cosa aparte.

Cuando entró al dormitorio realmente se preguntó si necesitaba esa credencial.

-Sí, absolutamente la necesito, no dejaré que Ymir me asuste.- se dijo a sí misma y subió las escaleras.

Era viernes por la noche, así que muchas chicas se encontraban en el cuarto de estar del dormitorio, jugando juegos de mesa, videojuegos o simplemente conversando muy ruidosamente. Entre esas chicas se encontraban Mina, Hitch, y Annie, quien adoptaba por una postura más de aburrimiento.

-¿Ya oíste que Berthold sí competirá este año, Annie?

Mientras caminaba, Christa pudo escuchar parte de la conversación.

-Si, ¿y qué?

Hitch comenzó a gritar muy fuerte de emoción por todo el cuarto, incluso Mina tuvo que cubrirle la boca ya que otras chicas las comenzaron a mirar extraño.

-Sería tan emocionante que los titanes ganaran este año, va a haber una gran fiesta. Es una pena que Marco no podrá competir.

-¿Y quién dice que ganarán?- preguntó Annie.

-Por favor Annie, ten un poco más de confianza en Berthold, no creas que no te hemos visto echándole un ojo en el gimnasio.- Dijo Hitch, dando de codazos a su compañera, por lo que Annie la miró con unos ojos que sabría que se arrepentiría si seguía haciéndolo.

Christa esbozó una sonrisa, Berthold parecía ser un buen chico, y al ser amigo de Reiner podía confirmarlo.

Decidió no seguir escuchando esa conversación tan privada y tomó aire para subir de nuevo las escaleras. Seguramente Ymir estaría fumando o alguna otra cosa que la molestara. Ella solo quería su credencial.

Tocó la puerta y abrió con sus llaves. Respiró profundo antes de abrir de en par en par.

-Ah Ymir, estaba buscando mi-

Las orejas de la rubia pudieron parecer chimeneas al casi soltar humo por ellas, su cara se tornó roja como ya parecía ser un ritual, y sus ojos se abrieron de par en par. Ymir estaba en shorts deportivos, el problema era que no contaba más que con eso y con un brasier deportivo, que dejaba a simple vista su torso y espalda bien formados.

-¡Cierra la puerta!- ordenó Ymir.- alguien más puede ver.

-¿Qué-… qué haces?- preguntó Christa, tapándose los ojos con las manos.

-Estaba separando mi ropa sucia.

-¿EN ROPA INTERIOR?-exclamó Christa

-Si bueno, desde que no vives aquí puedo hacer prácticamente lo que quiera.

-Ymir, no quiero ser grosera pero, ¿podrías ponerte algo de ropa encima?- preguntó Christa, volteándose completamente.

-¿Por qué? tu no me dices qué hacer.- comenzó Ymir con su actitud a la defensiva.

-Tu también deberías separar tu ropa sucia enana, el fin de semana se llena demasiado la lavandería.

-Mmm, de hecho, mañana saldré con unos amigos.- dijo, mirando la puerta.

Escuchó pasos acercándose.

-No puedo oírte si cubres tu cara así.- dijo la castaña y obligó a Christa a voltear.

Su sonrojo no había disminuido.

-Hmm.- se burló Ymir.- ¿Te gusta lo que ves?

Eso ya era el colmo para la rubia, quería salir de ahí corriendo. De pronto notó algo extraño en la cara de Ymir, tenía un parche en su barbilla.

-¿Qué te pasó ahÍ?- preguntó Christa, tratando de reprimir el impulso de tocar su cara para ver si no tenía algún otro rasguño.

-Hmm, ¿hasta ahora lo notas?, me tropecé en una carrera muy reñida, hubiera ganado de no haber sido por el pavimiento mojado, pero todo esto te parece importante de pronto.

-¡¿Dónde está mi ID?!

-¿Y yo cómo voy a saberlo?, anyway, ¿qué estabas diciendo hace rato?, antes de distraerte con mi esculpido cuerpo.— sonrió Ymir y Christa sabía que se estaba divirtiendo con sus reacciones.

-Iré mañana con unos amigos al cine, ¡basta Ymir!

-Mmm, ¿puedo decirte una idea muy descabellada?- preguntó Ymir, cruzándose de brazos, haciendo que sus bíceps de marcaran más.

Christa no respondió.

-Tengo la impresión de que, quizá, por alguna razón, tal vez…-

Christa quería que terminara con su pregunta para poder largarse de una vez.

-¿Yo te gusto?

Christa estaba harta, desesperada sobre todo, harta de fingir, tenía que soltarlo, sus amigos, todos podían percibir algo entre las dos.

La chica apretó los puños y cerro los ojos con fuerza, estaba preparada para gritarlo, Ymir estaba ansiosa por oírlo.

-Yo-

El timbre del celular de Christa comenzó a sonar, Ymir pareció enfurecerse y se sentó en su cama.

Christa, temblando y su corazón palpitando, hizo lo posible por tomar su celular y contestar a la llamada de Sasha.

-¿S-si?, ¿Sasha?

-Christa, ¿dónde estás? Yo ya comencé a comer pero Mikasa está esperándote, ¿necesitas ayuda con algo?

-H-hola Sasha.- miró los ojos ámbar de Ymir, difíciles de descifrar- está todo bien, no encontraba mi credencial, ya voy para allá, no te preocupes.

-Está bien, te esperamos aquí.- dijo Sasha.

Christa colgó y se guardó su celular en el bolsillo del pantalón.

-Tengo que irme Ym- antes de que pudiera terminar de decir su nombre, la chica más alta ya estaba frente allá, a pocos centímetros de distancia. Esto puso a Christa nerviosa y con incertidumbre de qué es lo que Ymir haría. No sabía si estaba enojada, y si lo estaba, ella no sería rival para poder controlarla, aunque muy adentro sabía que Ymir nunca podría hacerle daño.

-No respondiste a mi pregunta.

-Ymir, no sé qué quieres que te diga.

La castaña quedó viendo sus ojos azules, sin expresión alguna.

-Quizá yo tenga que confirmarlo.

-No, Ymir, esper-

La mente de Christa viajó a lugares que no conocía, veía borroso, pero con claridad al mismo tiempo, podía ver la cara borrosa de Ymir por haberse acercado tanto, su esfuerzo por tratar de alcanzarla en estatura, y lo más importante, los labios de Ymir contra los suyos.

¿Realmente esto estaba pasando? Christa tenía los ojos muy bien abiertos. Ese sentimiento hacía que su corazón estuviera jugando carreras contra el corazón de su compañera, por ver quién latía más rápido. ¿Pero estaba disfrutándolo? Las manos de Ymir estaban cálidas contra su rostro pálido, la sostenía de las mejillas, impidiendo que escapara, pero ¿realmente quería escapar? Quería levantar sus manos, su cuerpo se lo pedía, trataba de negar esos movimientos involuntarios de abrazar a Ymir por la nuca y atraerla más hacia ella. De pronto, hizo lo inesperado, comenzó a mover de manera torpe sus labios contra los de la más alta, realmente no se estaba experimentada así que hizo lo que su cuerpo le aconsejó que hiciera. Esto tomó por sorpresa a las dos, pero no detuvieron lo que estaban haciendo, se sentía tan natural. Quería que eso nunca terminara.

De pronto abrió los ojos y miró hacia abajo, el torso esculpido de Ymir la hizo salir de su mundo mágico. ¿Qué estaba haciendo, por Dios?. Empujó un poco a Ymir, poniendo sus manos en su torso y empujando.

Wow, realmente su estómago está muy fuerte.

-¡YMIR!, ¡tengo que irme!

De pronto la castaña acercó algo a Christa, sacó de su bolsillo algo que parecía ser una tarjeta.

-Toma, diviértete con tus amigos mañana.

La chica, muy confundida, tomó su ID de las manos de Ymir, con miedo de que la fuera a acercar hacia ella.

-T-tenemos que hablar tu y yo.- dijo Christa. Temblando y abriendo la puerta. -Y... cuídate bien esa herida.

-Lo sé.- dijo Ymir, relamiéndose los labios por el beso que había tenido antes.- Peeeroo…

¿Ahora qué?- se preguntó Christa, a punto de irse.

-Tienes que admitir que te gusta lo que ves.

-¡Vete al diablo Ymir!- dijo antes de cerrar la puerta.

A la chica de pecas no le importó que nunca había escuchado a su compañera decir eso, solamente sonrió enormemente y se tumbó en la cama de Christa, la cual tenía su aroma. Tenía que contarle esto a Berthold para que alguien más le creyera, había logrado robarle un beso a la Diosa de la escuela. Parecía como un sueño.

Christa llegó corriendo con sus amigas, quienes ya habían terminado de comer. Su cara estaba estallando y respiraba agitadamente.

-Wow, realmente corriste hasta aquí.- dijo Sasha. Quien había pedido un postre de gelatina.

-S-sí, corrí muy rápido.- sacó su credencial de su bolsillo mientras se sentada.- miren, ya la tengo conmigo.

-Felicidades.- respondió Mikasa sarcásticamente.

-Perfecto, ¡mañana al cine!- gritó Sasha, levantando los brazos con alegría.

Mientras que en el estómago de Christa se formaban mil mareas de mariposas.