* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Capítulo 15

El novio de mi prima

Hyakkimaru fue mi tercer novio. Mis primeros dos novios los tuve en segundo y tercer año de secundaria respectivamente. Rompí con mi primer novio pues con el tiempo descubrimos que funcionábamos mejor como amigos, pasados unos meses la atracción que sentíamos el uno por el otro desapareció. Fue triste y decepcionante, pero con el tiempo eres capaz de comprender por qué las cosas no funcionan como tú quieres y que ese tipo de decisiones, aunque sean dolorosas son las mejores.

El caso con mi segundo novio fue mucho más complicado. También fui yo la que corté con él, no fue porque ya no lo amara o me hubiera sido infiel ¿era tal vez demasiado atrevido para mí? ¿o acaso era algo normal dada nuestra edad? Sin importar cual fuera la razón, me insistía hasta el cansancio para tener sexo conmigo, y por más que yo le decía que no me sentía lista aun o no deseaba hacerlo no dejaba de pedírmelo. Yo en verdad lo quería y deseaba estar con él, a pesar de esto no cedí. Aunque suene muy ingenuo, me gusta creer que no solo estuvo conmigo para eso, sin embargo, pasados unos meses y sin que dejara de insistir terminé nuestra relación.

Las cosas con Hyakkimaru, por otro lado, fueron muy diferentes. Puedo asegurar sinceramente que él fue una de las personas a las que más amé en mi vida. No me esperaba para nada su declaración después del evento de caridad, fue sumamente dulce.

Aun estando eufórica por lo bien que había salido nuestra primera presentación en vivo, Hyakkimaru tomó mi mano con inseguridad y me pidió hablar a solas conmigo. Una vez alejados de todos comenzó a agradecerme por mi apoyo, por haberme convertido en su vocalista y por ayudarlo a empezar a cumplir su sueño. No era necesario que me agradeciera, yo lo amaba, solo deseaba que fuera feliz, hubiera hecho hasta lo imposible por él.

Frente a mí, sus hermosos ojos caramelo me apreciaron con una dicha infinita, poder ver a Hyakkimaru tan emocionado me llenaba de alegría. Aun concentrada en esto me tomó por sorpresa cuando volvió a tomar mis manos. Bajé por unos segundos la vista al sentir el tacto, en cuanto me di cuenta de que tomaba mis manos mi corazón latió a toda velocidad. Por un breve momento comencé a preguntarme si estaba soñando, pero las palabras de Hyakkimaru me regresaron a la realidad de golpe:

— Mio… Estos días con la banda han sido maravillosos, nunca pensé que podría pasarme algo como esto. Sin embargo, gran parte de esto se debe a poder estar a tu lado cada día más, de poder tener más vivencias a tu lado. Me siento muy feliz cuando estoy contigo.

— Hyakkimaru…

Solo pude susurrar su nombre en voz baja a causa de la timidez que me invadió. Aferró más sus manos contras las mías al continuar hablando con voz titubeante:

— Estos momentos a tu lado me hicieron darme cuenta de lo especial que eres para mí. Mio…

Hizo una prolongada pausa a causa de los nervios. Era increíble, pero su rostro se veía aún más atractivo de lo que ya era con sus mejillas sonrojadas. Intentó sostenerme la mirada, pero le fue imposible, la bajó tímidamente y se mordió levemente su labio inferior. Pasados unos segundos pareció ganar confianza de nuevo y me miró a los ojos con un semblante mucho más seguro. Continuó hablando dejando su inseguridad atrás, lo hizo con una voz dulce y cariñosa:

— Me gustas mucho, Mio… Quiero salir contigo… Es decir… Quiero que seas mi novia.

A cualquier otra persona le podría parecer una declaración muy torpe y mala, pero para mí no lo fue, fue la declaración más dulce y tierna que hubiera recibido hasta el momento. Sentí unos enormes deseos de llorar pues no podía creer que lo que pasaba fuera real, sin embargo, junté fuerzas para no confundirlo con mis lágrimas.

Con una enorme felicidad invadiendo mi corazón le correspondí de inmediato para después recibir un tímido, pero ansioso beso, un beso que mis labios los sintieron como probar dulce miel. Una vez nuestros labios se separaron miré embelesada su cariñosa mirada, era tan tierno, su rostro estaba enteramente enrojecido. No pude contenerme más, estaba tan enamorada de él, me lancé a abrazarlo sin pensarlo. Este acto lo tomó por sorpresa por un momento, aun así, me correspondió y escuché como soltaba un tierno suspiro en mi oído.

Pasamos un momento más a solas antes de volver con los demás. Nos encaminamos hacia el pequeño auditorio tomados de la mano sin poder dejar de mirarnos con cariño. A pesar de lo feliz que me sentía, mi corazón dio un vuelco al distinguir la figura de Dororo a lo lejos junto con Tahomaru y Saburota. En cuanto me percaté de su presencia mi mano se soltó de inmediato de la Hyakkimaru, ocasionando que este me dedicara una mirada confundida.

— L-lo siento… Me da algo de pena enfrente de todos.

Le mentí esforzándome por sonreírle de la manera más natural que me era posible. En ese momento agradecí infinitamente que yo fuera la primera novia de Hyakkimaru y que él fuera tan inexperto para esa clase de situaciones. Creyó mi mentira al instante y tras mostrarme una dulce sonrisa continúo caminando sin volver a tomar mi mano.

Por supuesto fue una mentira, no me sentí capaz de llegar tomada de la mano de Hyakkimaru frente a Dororo. En ese momento era mi simple intuición, pero algo en mi interior me decía que ella también lo amaba, si nos veía juntos iba a ser sumamente doloroso para ella. Mi felicidad se desvaneció en cuanto caí en cuenta de esto, si mis suposiciones eran ciertas, entones iba a lastimar a mi prima de maneras inimaginables.

Al reunirnos con todos charlamos un poco acerca de la presentación. Pude darme cuenta al instante, no podía ser de otra manera pues conocía a mi prima como la palma de mi mano, Dororo se esforzaba por sonreír y mostrarse alegre, aun así, su mirada no podía mentirme, se sentía triste y herida.

Saburota estaba con su amigo Shiranui, y aunque insistió para que fuéramos a algún lugar juntos a celebrar decliné su invitación, alegando que me sentía muy cansada.

— Creo que lo mejor será que nos organicemos para ir otro día más temprano. —Recalcé con una sonrisa ante la mirada de reproche de Saburota—. Ya es bastante tarde y prefiero descansar.

Dororo y yo comenzamos a despedirnos de todos cuando la dulce voz de Hyakkimaru se escuchó:

— Ya es tarde. Mio, las acompañaré a su departamento.

En cuanto esas palabras fueron pronunciadas Dororo bajó la vista con semblante incómodo. Hyakkimaru era tan dulce y caballeroso, a pesar de que deseaba pasar más tiempo con él decliné su oferta pues no deseaba que mi prima se siguiera sintiendo mal. Me costó mucho trabajo convencerlo, por suerte lo logré tras prometerle que le avisaría por medio de mi móvil en cuanto llegáramos al departamento. Me alejé del lugar casi corriendo junto con Dororo para poder escapar lo más pronto posible de esa incómoda situación.

Por desgracia las cosas no mejoraron camino a casa. Mi amada prima y yo debíamos estar conversando alegremente en el metro de toda la experiencia de la primera presentación de Rainbow Tears pero no fue así. Dororo estuvo todo el camino con la vista baja sin pronunciar siquiera una palabra. Por mi parte tampoco fui capaz de hablar con ella sobre nada ¿Por qué estaba tan triste? ¿Acaso nos había visto? ¿Ya se imaginaba lo que había pasado entre nosotros? Eran miles de preguntas que cruzaban por mi cabeza pero que no me atrevía a hacerle.

Cuando bajamos del metro y nos dirigimos al departamento decidí que no podíamos seguir de esa manera. El comportamiento de Dororo me había confirmado que de alguna manera ella se había enterado de lo que había pasado y de que ella también amaba a Hyakkimaru, por lo cual no podíamos seguir así, pretendiendo que nada pasaba.

Me aterraba la idea, pero por nuestro bien debía hacerlo, debía afrontar a mi prima. Hyakkimaru y yo éramos novios, Dororo nos iba a ver juntos la mayor parte del tiempo, debía hablar con ella, sincerarnos, disculparme, cualquier cosa, pero no podía permitir que las cosas fueran así para siempre. Apenas cruzamos la puerta del departamento y la cerré tras de mí le solté la bomba sin rodeos:

— Dororo-chan… Hyakkimaru se me declaró esta noche.

Detuvo su caminar apenas escuchó mis palabras. Observé en silencio como aun dándome la espalda cerraba sus manos fuertemente en puños y me respondió con una voz forzada sin siquiera voltearse a verme:

— ¿E-en serio?

— Si…—Continué sintiendo una desagradable opresión en el pecho—. Obviamente le correspondí, los dos estamos en una relación ahora.

No contestó nada por unos segundos, segundos que a mí me parecieron eternos. Cuando finalmente fue capaz de mirarme de frente entrecerré mis ojos con dolor al ver la enorme y forzada sonrisa que me dedicaba:

— ¡Muchas felicidades, Mio nee! ¡Esto es maravilloso! Tu deseo se hizo realidad, me siento muy feliz por ti.

— ¿Lo dices en serio? —Le pregunté con inseguridad—.

— Claro, estoy muy feliz por ambos. —También su voz sonaba forzada—.

— Dororo-chan… ¿En serio está bien si me quedo con Hyakkimaru? —Insistí esta vez con un tono más duro—.

— ¿Por qué no lo estaría?

— Porque tú también estás enamorada de él… ¿oh no?

Dororo abrió sus ojos de par en par, al tiempo que sus labios temblaron levemente. Nos miramos en silencio, nadie fue capaz de decir nada, sentí una tensión terrible en la pequeña entrada del departamento, era como un desagradable escalofrío recorriendo mi espalda. La respuesta de Dororo me sorprendió, soltó una fuerte y despreocupada carcajada

— ¿Yo? ¿Enamorada de Hyakkimaru? ¿De dónde sacas esas ideas tan disparatadas, Mio nee? ¿Acaso de tus doramas cursis? Claro que no, Hyakkimaru es demasiado extraño para mi gusto. Lo quiero y aprecio mucho, pero solo como un amigo, nada más.

Antes de poder decir algo más se acercó rápidamente hacia mí atrapándome en un cálido abrazo, apoyando su cabeza en mi hombro.

— Ustedes dos deben ser felices juntos ¿de acuerdo? Solo preocúpate de eso, lo demás no es importante.

Lo sé, conocía demasiado bien a mi prima como para adivinar que ese abrazo fue una excusa para tapar su rostro y que no viera como llorara. Apreté mis labios en un intento desesperado por tampoco llorar frente a ella. Antes de que mis lágrimas salieran correspondí su abrazo y respondí:

— Dororo-chan yo… Lo siento, en verdad lo siento, pero yo… Lo amo tanto, quiero estar con él, deseo tanto estar con él…

Años después, cuando nuestras heridas ya no dolían tanto, Dororo y yo fuimos capaces de hablar de todo lo que pasó ese día con mucha más calma que en ese momento. Ambas sabíamos que nos mentíamos mutuamente y que solo lo hacíamos buscando el bienestar de la otra. Era imposible, ya no podíamos seguir fingiendo que estábamos bien. Sin decir nada más Dororo se alejó de mí rápidamente deseándome las buenas noches y se encerró en su habitación, yo también lo hice sin pensarlo dos veces.

Esa noche ninguna de las dos pudimos dormir. Por mi parte lloré tendidamente en la cama de mi habitación al pensar en lo mucho que había lastimado a Dororo siendo egoísta y aceptando los sentimientos de Hyakkimaru. Mi amada prima, por otro lado, lloró durante toda la noche por su amor no correspondido.


Después de que Hyakkimaru rompiera mi corazón me esforcé lo más posible porque mi vida continuara lo más normal que se pudiera, pero me fue imposible. Me lastimaba demasiado verlos, por este motivo opté por dejar de ir a los ensayos e intentar estar fuera de casa cuando sabía que Mio y Hyakkimaru iban a estar juntos.

De vez en cuando Mio me preguntaba si no iba a volver a los ensayos, solo podía mentirle con excusas de muchas tareas o tener que estudiar. Todo tendría que salir bien de esa manera, si no los veía sería capaz de vivir de una manera tranquila sin lastimarme, sin embargo, de alguna manera, Hyakkimaru siempre se las arreglaba para seguir incrustado en mi corazón. Que se negara a abandonar mi amistad era algo que simplemente no me dejaba avanzar. Unas semanas después de lo del evento de caridad recibí un mensaje suyo por LINE.


Hyakkimaru: Hola, pequeña Dororo (^-^)ゝ

Dororo: Hola

Hyakkimaru: ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Dororo: Bien.

Hyakkimaru: ¿En serio?

Dororo: Si.

Hyakkimaru: ¿Lo dices en serio? ¿No me estás mintiendo?

Dororo: ¿Por qué crees que te miento?

Hyakkimaru: Tiene ya bastante tiempo que no vienes a los ensayos y me preocupé por ti.

Dororo: He estado algo enferma de gripa, eso es todo.

Hyakkimaru: Que mal ¿ya has ido con el doctor?

Dororo: Si, ya estoy tomando medicamento.

Hyakkimaru: Excelente. Se una buena niña y sigue tomando tu medicamento ¿de acuerdo? Espero te recuperes pronto para que regreses a los ensayos. En unos días más tendremos nuestra primera presentación en un bar live y sería excelente que nuestra fan número uno nos diera ánimos (─‿─)

Dororo: De acuerdo… lo haré…

Hyakkimaru: Cuídate mucho por favor, nos vemos d(^^*)


— "Hyakkimaru tonto, eres un tonto…"—Repetí una y mil veces para mí misma mientras veía como mis propias lágrimas caían en la pantalla de mi móvil, justo encima de la conversación de LINE— "¿Cómo podré olvidarme de ti si sigues siendo tan dulce conmigo? Solo déjame, pretende que ya no existo por favor…"

Las cosas solo empeoraron al día siguiente. Cuando Mio llegó al departamento después del ensayo y me dirigí a ella para saludarla me preguntó en un tono sospechoso:

— Dororo-chan ¿estás enferma de gripa?

— ¿Qué? ¿Por qué lo dices? —Respondí enarcando una ceja—.

— Hyakkimaru dijo que se lo escribiste ayer por LINE.

— Ah sí…—Me apresuré en fingir una voz rasposa y toser un pocog—. Es solo un poco de gripa.

— ¿Estás segura? ¿Quieres que te lleve con el doctor?

— No, tranquila, no debes preocuparte, en serio. —Sonreí con nerviosismo—. Solo debo tomar muchos líquidos, reposar y estaré como nueva.

Mio me sostuvo una preocupada mirada por un breve momento, solo pude seguir fingiendo una sonrisa. Estoy segura que ella no se tragó mi mentira, pero decidió desistir para no incomodarme más. Cambió a un semblante más relajado para después esculcar su mochila y sacar de ella un paquete el cual me lo acercó.

— ¿Qué es eso? —Pregunté mirándolo con interés—.

— Es de parte de Hyakkimaru, me pidió que te lo entregara…

Con algo de inseguridad tomé la caja en las manos de Mio. El paquete estaba envuelto en un papel con diversos dibujos de arcoíris. Cuando lo abrí apenas y me las pude arreglar para ahogar una exclamación de sorpresa.

Dentro del paquete había una canasta que contenía diversos chocolates y golosinas, así como pastillas de miel y algunas bebidas pequeñas que contenían vitamina C. En un extremo de la canasta se encontraba un pequeño llavero de un gato negro hecho de tela. Debajo de este llavero había una pequeña tarjeta, al tomarla leí lo que estaba escrito en ella con la letra de Hyakkimaru: "Recupérate pronto".

— L-lo siento yo… Recordé una tarea urgente que debo hacer, vendré en un momento más para comer.

Apenas y me las pude arreglar para decir esto y correr a encerrarme en mi habitación pues las lágrimas amenazaban con salir de nuevo. Una vez cerré la puerta dejé el dulce obsequio de Hyakkimaru en mi escritorio y comencé a llorar de nuevo.

— Hyakkimaru tonto, eres un tonto. —Repetí sin poder dejar de apreciar su hermoso obsequio—. Eres cruel y ni siquiera te das cuenta de eso… ¿Cómo podré olvidarte si eres tan dulce conmigo?

La mentira de mi gripa no iba a poder ser creíble por más días, motivo por el cual me vi obligada a inventar otra excusa. Logré escapar de los ensayos utilizando el pretexto de que tenía muchas tareas que hacer o que debía estudiar para los exámenes próximos. Aun me arrepiento de no haber podido animar a la banda en esa etapa tan importante para ellos, comenzaron a tener diversas presentaciones en vivo y poco a poco a ser más conocidos en la escena indie. Una parte de mí se moría de ganas de continuar viendo sus ensayos, pero la sola idea de ver a Mio y Hyakkimaru juntos carcomía mi corazón con desolación.

También intentaba salir de casa cuando Hyakkimaru iba a visitar a Mio, por desgracia no siempre podía hacerlo. En ese inter la invitación de Tahomaru de ir con él a pasear por Akihabara me tomó en completo por sorpresa. No esperaba que él fuera a comportarse de esa manera tan dulce y amable conmigo, sin embargo, fue un gesto que agradecí infinitamente y que me hizo tomarle mucha más estima que antes ya que en verdad me ayudó a recuperar un poco de mi ánimo.

Los días intentando huir de esa dolorosa situación continuaron pasando. Ya habiendo pasado más de un mes desde que Mio y Hyakkimaru comenzaron su relación, ocurriría algo inesperado, algo que me haría cambiar mi forma de pensar y comportarme ante esa triste situación.

Hyakkimaru podía ser una persona distraída, era indiferente la mayor parte del tiempo ante cualquier cosa que no tuviera a la música de por medio y sin duda las relaciones sociales no eran para nada su fuerte, sin embargo, no era para nada una persona predecible. Por mucho tiempo que ya llevaras de conocerlo su actuar o comportamiento de un momento a otro podía tomarte por sorpresa, y yo estaba a punto de descubrirlo.

Salí de la escuela, llegué a comprar algunas cosas para la comida de ese día y me dirigí a casa como de costumbre. Al doblar la esquina del complejo de departamentos me paré en seco y contuve al aliento al ver a lo lejos quien se encontraba sentado al final de las escaleras: era Hyakkimaru. Como era común, el apuesto guitarrista se encontraba soñando despierto, miraba al cielo mientras escuchaba música en su móvil por medio de sus audífonos. Intenté darme media vuelta para huir, pero fue demasiado tarde, se percató de mi presencia y se levantó rápidamente para dirigirse hacia mí.

— Hola pequeña Dororo, cuanto tiempo sin vernos…

— Ah… hola, Hyakkimaru.

Lo saludé torpemente desviando mi vista, sintiendo como si un cuchillo se clavara en mi corazón. Me di cuenta que era la primera vez que volvíamos a estar solos desde lo sucedido en el evento de caridad, cosa que solo me hizo sentirme más triste e incómoda.

— Por lo que veo hiciste las compras después de salir de clases ¿verdad? —Continuó con una cariñosa sonrisa mirando las bolsas en mis manos—. Seguro están pesadas, déjame ayudarte.

Se acercó más a mí por lo que di algunos pasos hacia atrás para mantener mi distancia, le respondí con una voz fría:

— No es necesario, puedo hacerlo yo sola… ¿Qué estás haciendo aquí? Mio hoy trabaja hasta tarde, no vas a encontrarla en casa ahora.

Hyakkimaru me dedicó una mirada confundida al escuchar la rudeza en mi voz, sin embargo, me respondió con serenidad:

— Lo sé… Quedé de pasar por ella hoy a recogerla en su trabajo, sin embargo, dado que ya tenía mucho tiempo sin verte pensé que estaría bien si venía a visitarte primero ¿Qué tal si la espero en el departamento junto contigo? Ya sabes, como lo hacíamos antes.

Hyakkimaru quería que las cosas continuaran igual, pero ya era imposible, su sola presencia me lastimaba. Era tanto mi dolor que cuando menos me di cuenta comenzó a convertirse en resentimiento, ocasionando que a pesar de que me seguía sonriendo amigablemente le respondiera con rudeza.

— Lo siento, hoy no puedo, estoy muy ocupada. —Comencé a caminar y pasé a su lado sin siquiera mirarlo—. Quedé de ir a casa de mi amiga Okowa a estudiar, solo vine al departamento por unas cosas y me iré de nuevo. Nos vemos luego.

Apenas di unos cuantos pasos por las escaleras cuando por primera vez desde que nos conocíamos escuché a Hyakkimaru hablarme con una voz preocupada y triste:

— Dororo… ¿acaso estás molesta conmigo?

Mi respiración se acortó al escucharlo. Sabía que ya no podía huir, me vi obligada a responderle, pero como aún me sentía incapaz de mirarlo a los ojos le respondí aun dándole la espalda.

— ¿Por qué lo dices?

— Últimamente siento que te comportas muy fría conmigo, has dejado de ir a los ensayos, hasta tus mensajes en LINE se sienten diferentes, es como si… como si me evitaras… es como si me odiaras.

Su voz se escuchó mucho más triste que antes, al darme cuenta de esto finalmente me volví a verlo encontrándome con su rostro mirándome con angustia. El dolor por su amor no correspondido desapareció para dar paso a un dolor aún más profundo en mi alma, el dolor de saber que mi comportamiento lo había lastimado.

No fui capaz de responderle nada, solo atiné bajar la vista en un intento por ocultar mis verdaderos sentimientos. Dándose cuenta de esto Hyakkimaru continuó hablando, esta vez mostrando una pequeña pero triste sonrisa:

— Yo sé que a veces soy muy torpe… No soy una persona muy sociable y el tratar con las personas a mi alrededor sin duda no es uno de mis fuertes, es por eso que a menudo cometo muchos errores al intentar convivir con los demás… Es por esta razón que, si te lastimé de alguna manera, te ofrezco una sincera disculpa, Dororo. Eres una persona muy valiosa en mi vida, por eso no me gustaría que te alejaras de mí.


Hyakkimaru, demostrabas tan poco tus sentimientos que hasta ese día fui consciente de los profundos sentimientos que tenías por mí. Claro, amabas a Mio, sin embargo, aunque fuera de una manera diferente también me amabas a mí.

Tras escucharte decir esas palabras y debido a mi asombro fui capaz de levantar mi mirada. Nuestros ojos se encontraron y nos miramos en silencio por unos cuantos segundos. Te miré con dolor y nostalgia mezclados, por tu parte no dejaste de mostrarme una triste y tímida sonrisa, a pesar de que tus ojos demostraban una enorme sensación de preocupación.

Saber que no me amabas de la misma manera en que yo lo hacía me dolía de una manera terrible, a pesar de esto, aunque lo creía imposible, este dolor se vio opacado por la tristeza de saber que mi frialdad hacia ti te había lastimado. No podía hacerlo Hyakkimaru, no soportaba verte triste, saber que te había hecho sentir de esa manera me destrozaba el alma debido a lo mucho que te amaba.

— No se trata de nada de eso, no te preocupes. —Te respondí finalmente mostrándote una enorme sonrisa—. He estado muy ocupada últimamente, eso es todo.

Mi corazón se embargó de ternura al apreciar como tu sonrisa cambió a una dulce al escuchar mi respuesta. No podía seguir huyendo, dándome cuenta de esto continué hablando:

— ¡Oh! Pero que torpe soy. Acabo de recordar que más bien era hasta el día de mañana que iría a estudiar con Okowa… ¿Ves? Te lo dije, estoy tan ocupada que ya no sé ni en qué día vivo.

Fingí hablar con ironía y me di un pequeño golpe en mi frente con la palma de mi mano como para regañarme a mí misma, al ver esto reíste un poco en voz baja. Hyakkimaru, eras cruel, y lo peor de todo es que ni siquiera podías darte cuenta. Tu propia risa era la cura al mismo dolor que tú mismo provocabas. Quería verte aún más feliz, quería seguir a tu lado, por eso te dije con una voz animosa:

— A final de cuentas si estoy desocupada… Vamos, esperemos a Mio en el departamento.

— Si, muchas gracias.

Respondiste aumentando la sonrisa en tu rostro. Al acercarte a mí tomaste rápidamente las bolsas de mis manos para poder ayudarme, y tras dedicarme una amable mirada subiste las escaleras delante de mí. Las horas pasaron en el departamento mientras seguimos charlando alegremente, hablamos de un montón de cosas, me contaste de sus presentaciones en vivo e incluso me ayudaste una vez más con mis tareas.

Ese día me di cuenta que a pesar de la tristeza de verte al lado de Mio, tu ausencia me hacía sentir incluso más triste. Mio llegó de trabajar, y aunque al principio se mostró sumamente sorprendida de vernos juntos esperándola como lo hicimos tantas veces antes, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro al darse cuenta de que poco a poco las cosas comenzaban a regresar a la normalidad.

Mio te invitó a quedarte a cenar, tras esa deliciosa cena tocaste nuevamente tu guitarra para enseñarnos a Mio y a mí, tus personas favoritas, la nueva melodía que componías. Mientras te escuché tocar y como Mio entonaba tu canción en voz baja pude reflexionar de todo lo acontecido en los últimos días.

Hyakkimaru, yo te amaba, verte con Mio me dolía como no podías imaginar. Intenté odiarte y repudiarte en muchas ocasiones, sin embargo, por más que lo intenté nunca pude hacerlo, y fue hasta ese día que me esperaste en el departamento para poder verme que pude comprender lo injusta que había sido contigo.

¿Por qué odiarte? Yo fui la inocente niña que me ilusioné y confundí tu amabilidad con algo más, solo fui yo la que se atrevió a ver más allá de la profunda amistad que nos unía. A pesar del dolor, ese día pude darme cuenta de que no me arrepentía de amarte, no podía odiar lo que sentía por ti.

Hyakkimaru, tu sanaste mi corazón con tu música y amabilidad, gracias a tu compañía fue mucho más sencillo para mí el superar el sufrimiento por la muerte de mis padres. Llenaste mi mundo de color de nuevo, y todo eso fue gracias a los dulces sentimientos que despertarse en mi aquejado corazón.

Esa noche tomé una difícil decisión, pero sin duda, en ese momento estaba segura de que era lo mejor, aun ahora todavía lo creo. No iba a repudiar más mis sentimientos por ti, más bien iba a transformarlos, me esforzaría por convertir ese profundo amor por ti en una sincera amistad.

Tú eras el novio de mi prima, Mio y tú siempre lucían tan felices juntos ¿Quién era yo para entrometerme en esa felicidad? Hyakkimaru, te amaba tanto, y también amaba tanto a mi prima que yo solo deseaba verlos felices, querían que fueran dichosos juntos sin importar lo demás, incluso a pesar de mis sentimientos por ti era algo que deseaba con intensidad.

¿Puedes recordarlo? Estoy segura que lo haces a la perfección. A partir de ese día, y debido a mi firme convicción nos convertimos en los mejores amigos. Logramos encontrar estabilidad en nuestras vidas durante mucho tiempo más, los cuatro participantes de esta extraña comedia romántica lo logramos, sin embargo, en ese momento no podía ni imaginar lo mucho que la propia decisión que había tomado iba a cambiar las cosas en el futuro.

Todo iba a cambiar, tú Hyakkimaru, que eras como una fuerte marea que arrasaba con todo a su paso cambiarías todo de nuevo unos meses después. De nueva cuenta volverías a mover todo mi mundo, eso pasaría cuando comenzara a cursar el segundo año de secundaria.

Continuará