Rusia, enero de 1896.

Contra todo pronóstico, había llegado el año nuevo a Rusia. Había vientos de incertidumbre en todo el país, pues era de conocimiento general que, desde hacía un tiempo, el gentilicio ruso estaba en descontento con sus gobernantes. La fundación del (abiertamente terrorista) partido "Narodnaya Volya" (1) era una prueba más que suficiente de ello. A pesar de que el partido quedó revocado en 1884, su esencia y espíritu aún vivía en los corazones de muchos, y tampoco era un secreto que, en algún momento, un movimiento similar volvería a nacer.

Los pogroms (2) que tuvieron lugar en Rusia desde 1881 hasta 1884 (3) aún estaban engravados en las memorias de todo el gentilicio, especialmente en sus víctimas, los judíos. Aquello había sido una muestra de una crueldad desmesurada ante el acto que unos pocos habían cometido a espaldas del resto de la población.

El desencadenante de estos pogromos fue el asesinato del zar Alejandro II, del que algunos culparon a los "agentes de influencia extranjeros", lo que implicaba a los judíos. La importancia del papel de Sophia Lvovna Perovskaya, una revolucionaria rusa de origen judío y coordinadora de los 4 asesinos que tenían por misión asesinar al Zar, fue exacerbada por los medios rusos y utilizado como justificante de lospogromos que siguieron.

Por aquel momento, Rusia se estaba industrializando más, lo que hacía que los rusos entraran y salieran de las principales ciudades; llevando consigo sus valores antisemitas, difundiendo estas ideas en toda Rusia, causando más pogromos en diferentes regiones del reinado. El hecho de que los otros asesinos fueran todos ateos y que la comunidad judía en general no tuviera nada que ver con el asesinato tuvo poco impacto en la propagación de rumores antisemitas y el asesinato inspiró ataques "de represalia" contra las comunidades judías.

A esto le había seguido la hambruna que tuvo lugar en 1891 hasta 1892.

La hambruna fue causada inicialmente por el mal tiempo que afectó las cosechas en 1890 y 1891. A medida que la población rural se expandió, se produjo una "revolución demográfica" que invadió los recursos de la tierra y superó la producción de alimentos. Un fracaso en la cosecha resultó en una hambruna y la pérdida de aproximadamente 500.000 vidas. Sin embargo, la crisis no fue un fracaso de la disponibilidad de alimentos, sino un fracaso de los derechos alimentarios.

Los registros del gobierno mostraban que la cantidad de grano disponible en todo el país había aumentado a pesar del fracaso de la cosecha, pero el aumento de los costos lo puso fuera del alcance de los más necesitados. Antes de la crisis, la rápida industrialización había interrumpido la existencia agrícola tradicional para muchas provincias rurales y la migración laboral era crucial para complementar los ingresos rurales. Fue una tragedia que pudo manejarse de mejor forma, de no haber sido por la avaricia e incompetencia del gobierno.

Un error tras otro, sin ninguna intención de recapacitar y mejorar.

Nicolás II por su parte, no estaba entrenado ni inclinado a gobernar. El nuevo Zar sucedió al trono ruso tras la muerte de su padre, el zar Alejandro III, en noviembre de 1894. Ese mismo mes, se casó con Alexandra, una princesa nacida en Alemania; cosa que tampoco le agradó mucho al gentilicio ruso.

De todos modos, aún era muy temprano para juzgar. La coronación sería el 14 de mayo, dando un inicio oficial a su reinado. Tendría la oportunidad de hacer las cosas diferentes a los gobernantes anteriores, o por lo menos, era esa la esperanza del pueblo ruso.

Durante el mes de febrero, se dio el primer Campeonato mundial de patinaje artístico en San Petersburgo (4). Fue todo un evento para el país y dio una cierta oleada de refrescamiento a los aires tan pesimistas que pululaban en todos los rincones de Rusia.

-Por eso los revolucionarios somos tan diferentes. ¿Lo has visto, Mijaíl? Apenas les dan un poco de pan y circo y parecen olvidarlo todo.

-¿Crees que este Zar será igual a todos los demás, Antón?

-¿Creerlo? Puedo asegurártelo. Le vendería mi alma al diablo de lo seguro que estoy, muchacho.

-Supongo que por eso no somos muchos en el movimiento…

-No te preocupes, hijo. Cuando la fiesta termine y la neblina se disipe, los horrores quedarán a la vista de nuevo. Será entonces cuando cobremos más fuerza.

-¿Cuándo será eso?

-Meses o años, pero el momento llegará. Ahora ven, ayúdame a vender estas bolsas de leña.

Mijaíl era un niño huérfano y de la calle. Nunca quiso ir a ningún orfanato ni aceptar la lástima de nadie. De tanto en tanto se dejaba ayudar por las monjas de la iglesia a cambio de hacerles trabajos, pero su carácter orgulloso e indómito no le permitía aceptar caridades. Era un niño fuerte y según él, era capaz de mantenerse por sí mismo.

Hace algunos años, en 1893, Antón se lo encontró cuando estaba de camino a su casa. No era extraño ver niños callejeros, pues la situación del país se prestaba a que fuera algo habitual; pero Mijaíl había captado su atención de inmediato. Estaba vestido con harapos, despeinado y sucio; y comía con una calma impropia para un niño en ese estado, pues si bien era un simple trozo de pan, cualquier persona en esa situación estaría engullendo en vez de tragar.

La mirada del jovencito no emitía tristeza alguna. Era una mirada fuerte, enojada e incluso violenta; como la de un hombre que ha vuelto de la guerra después de conocer todos los horrores que esta ofrece. Se acercó al jovencito, y este subió la mirada para observarlo directamente a los ojos.

-¿Te gustaría un poco de mortadela con tu pan?

-Trabajo a cambio de comida, señor. ¿Qué trabajo necesita?

-¿Trabajo? No, no. Solo quiero ofrecerte un poco de comida. No necesito nada a cambio.

-No quiero su lástima. Aceptaré la mortadela si me da trabajo.

"Que niño tan extraño y tenaz." –Pues bien, ¿qué clase de trabajos haces?

-De todo. – continuó comiendo su trozo de pan sin decir ni una palabra más.

"¿De todo?... ¿Eso quiere decir que…?" Sin darse cuenta, había mirado de forma sugestiva al niño. Se sintió espantado, pensando en la idea de lo que lo habrían hecho hacer a cambio de comida. ¿Podría haber gente tan miserable en el planeta como para aprovecharse de esa forma?

Mijaíl se percató de la forma en que el desconocido lo estaba observando, por lo que decidió aclarar la situación de una vez.

-Tengo mis límites. No vendo mi cuerpo, así que si pensaba en ese trabajo, puede ir olvidándolo.

-¡De ninguna forma! No soy ese tipo de hombre. De acuerdo, a cambio de la mortadela, me ayudarás a vender leña y aceite. ¿Tenemos un trato?

-De acuerdo. ¿Dónde lo busco y cuándo?

Antón le dio la dirección al niño y le indicó a qué hora buscarlo. Le había dado la dirección de su casa, pues lo dejaría bañarse y llevarse un cambio de ropa nuevo. No podía tener como ayudante a un niño con semejante aspecto, pues ahuyentaría a sus clientes.

Aunque Mijaíl se resistió en un principio, terminó por aceptar la oferta completa. Con el pasar de los meses, Antón terminó adoptándolo (sin papeleos, claro está). En aquel momento tenía solo 9 años. Este año cumpliría 12, y aunque todavía le quedaba mucho por aprender, era un niño inteligente. Aprendió a leer y escribir en muy poco tiempo, y sus habilidades callejeras le serían útiles para saber moverse solo y lidiar con diferentes tipos de situaciones, pues no era un niño común y corriente, algo que lo convertiría en un muy buen revolucionario cuando fuera unos años mayor.


-¿Qué opinas del nuevo Zar, Félix?

El marqués dejó de leer su libro y prestó atención a su esposa de forma inmediata. No era usual que Irina comenzara conversaciones sobre política.

-Me gustaría saber qué piensas tú al respecto antes de compartir mi opinión, querida.

-No me da buenos augurios. Nicolás no está preparado para lidiar con el reinado de un imperio tan grande como el de Rusia, y si las cosas con los revolucionarios comienzan a salirse de control, no lo veo capaz de hacer frente a la situación de forma inteligente. Es un bruto al que colocaron como repuesto por no haber otra opción. ¿No piensas lo mismo?

Félix sonrió de forma repentina. Sin duda, a quien había elegido como su mujer era tan inteligente como él deseaba.

-Pienso que eres una mujer tan inteligente como hermosa. Comparto tu misma opinión. Que no te sorprenda si nos asignan más tareas al ejército, pues no sabe nada de estrategia ni política. Vendrán tiempos fuertes, Irina.

-Sí, me lo supuse…

La aristocracia rusa no parecía estar al tanto de la nueva situación, pero el ejército se sentía alarmado al respecto. ¿Cómo era posible que un hombre que no tuviera nociones de nada terminara en el trono? Se supone que, en cualquier momento de conflicto, Nicolás sería el comandante en jefe que tomara las decisiones finales, y aquello era algo que por los momentos, sería demasiado incapaz de hacer. Solo quedaba rogar que Rusia no se inmiscuyera en ninguna otra guerra o conflicto que implicara al comandante en jefe.

Los generales incluso hablaron en sus asambleas sobre la proposición de una ley que les permitiera actuar de forma independiente, según vieran conveniente, en caso de conflictos y catástrofes extremas, pues dejar eso en manos del nuevo Zar sería prácticamente un suicidio instantáneo.

-De ninguna manera. Esa proposición no debe salir de los cuarteles.

-¡General Yúsupov! ¿Y qué propone usted, sino?

-Propongo pensar en otra solución que no nos ponga en riesgo de ser tildados como traidores a la corona. ¿O es que acaso no han pensado en que esto podría terminar en nuestra dimisión obligatoria seguida de cárcel en Siberia?

A juzgar por el silencio de todos, era evidente que no se habían detenido a pensar en esa opción, que sonaba más que factible.

-¿Pero por qué es algo que debe aludir a la traición de forma automática?

-¿Puedes tener la seguridad de que los otros generales de las demás fuerzas no sacarán provecho de esa ley para tratar de hacerse con el poder? ¿Y qué si los revolucionarios logran infiltrarse en el ejército?

-¿Y qué si Rusia entra a la guerra el mes que viene? ¿Dejamos que el fantoche nos hunda por no saber qué hacer?

Los demás generales comenzaron a cuchichear, y los humores habían comenzado a caldearse. El marqués, a sabiendas de que no era algo que podría resolverse por los momentos, optó por poner fin al tema antes de que estallara una discusión.

-Ha sido suficiente por hoy. Por ahora, debemos centrarnos en los preparativos de seguridad de la coronación. El palacio envió un reporte a todos los regimientos de la guardia imperial donde informan que los Lumière (5) compraron las concesiones para cubrir la coronación (6), por lo que tendremos que asignar unos guardaespaldas para los camarógrafos, además de establecer los diferentes puntos estratégicos.

-Je, ¿quién diría que esos franceses estarían tan interesados en este evento?

-¿Y por qué no habrían de estarlo?

La franqueza con la que Félix hablaba resultaba cortante e intimidante. Nadie, a pesar de ser generales también, se atrevía a responderle. No por nada le apodaban como el Napoleón Bonaparte de Rusia.


Lenin estaba a punto de cumplir 2 meses de haber sido arrestado y claramente, no había hablado ni vendido a ninguno de sus camaradas. Resultó ser más fuerte de lo que habían pensado, pues las torturas de la policía eran más crueles de lo que la gente se atrevía a pensar o creer. Dentro de pocas semanas, Dimitri se reuniría con Ustinov gracias a un encuentro arreglado por Egenolf.

Sin duda alguna, aquello sería suficiente para disipar cualquier duda. Ustinov era un empresario que estaba en muy buenas gracias con los nobles. ¿Quién sería capaz de pensar que un hombre como él estaría confabulado con otros empresarios y aristócratas rusos en una revolución contra el Zar? Era una idea demasiado descabellada que nadie creería. A estas alturas, sería muy complicado que sospecharan de él y se lo llevaran a Siberia.

Además, estaba por retomar sus clases en el conservatorio de Moscú. Ciertamente, salir de su natal San Petersburgo lo había ayudado; más ahora que tenía otro asunto constante en su mente: Alraune. Se odiaba un poco así mismo, pues sentía que se estaba aprovechando de una niña que realmente no sabía lo que quería.

Por otra parte, dudaba de qué tan cierto fuera eso, pues la observaba todas las mañanas leyendo a distintos filósofos, historia universal y mitología. Incluso discutían sobre la teoría del "eterno retorno" (7) desde el punto de vista de Nietzsche en su obra de "Así habló Zaratustra" (8), y ella tenía un buen entendimiento de todo.

A su parecer, el cuerpo de Alraune tenía 13 años, pero su mente no. O eso le gustaba creer. Le gustaba justificar su atracción hacia ella o por lo menos, darle alguna explicación lógica. La caballeriza de la mansión se había vuelto el escondite secreto donde ambos se besaban y disfrutaban de la compañía del otro con la comodidad de no tener ojos ajenos husmeando.

-En pocos días volverás al conservatorio. Supongo que para entonces, podrás contarme sobre aquello que tanto te aqueja.

-¿De qué estás hablando, Alraune?

-¡Deja de tomarme por tonta, Dimitri! ¿crees que no sé que hay algo que te tiene angustiado? Siempre caminas temeroso por Moscú, como si buscaras a alguien con la mirada… como si buscaras pillar a alguien que te esté buscando a ti. ¡La paranoia no es algo que se pueda esconder! ¿vas a decirme qué te pasa o tendré que preguntárselo a mi padre?

-¡Suficiente, mujer! ¡Si no te lo he dicho, ha sido para protegerte! ¿O es que acaso crees que estaría dispuesto a involucrarte en algo que no sé cómo arreglar? ¿es eso lo que quieres? ¿¡Acabar en Siberia conmigo!?

-¿Siberia? ¿Qué tendrías que hacer tú en un lugar como ese? ¿con qué clase de personas te juntas?

El pelinegro tomó a la jovencita por los hombros y la apoyó contra uno de los establos de la caballeriza. La miró directamente a los ojos, sin pronunciar una palabra. Ella le devolvió la mirada, sin pestañear o dudar ni por un solo instante.

-Alraune, por amor a dios o lo que sea en lo que tú creas, concédeme este favor. No te involucres en cosas de las que no sabes si podrás manejar o salir. Entiendo tu curiosidad, que las ansias de saber a veces te enloquecen y te carcomen. Yo también soy así. Estás hecha de fuego, pero eso no significa que no puedas quemarte. ¿Me has entendido? Te quiero. Y por la misma razón de que te quiero, necesito que me dejes protegerte de la forma en que yo mejor lo considere.

Ella no respondió nada. Solo lo miró a los ojos, luego a los labios, y le sonrió. No era una sonrisa pícara, mas bien era tierna y gentil. Aún en silencio, acarició una de las mejillas de Dimitri y apartó algunos mechones de cabello de su rostro. Optó por darle un beso en la mejilla y quitar las manos del pelinegro de sus hombros, pues aún estaba presa entre él y la pared. Entendiendo que ella quería salir de su agarre, la dejó ir. Salió de la habitación sin decir ni una sola palabra.

"No entiendo cómo logra confundirme y cautivarme tanto a la vez. Nunca sé qué decir o cómo comportarme. Pensé que tal vez, yo tendría algo de ventaja llevando esta situación con ella… pero la verdad es que me tiene comiendo de su mano, y aún estando consciente de ello, no hay nada que pueda hacer. Soy como Ícaro volando hacia el sol. Me quemo y el fuego me envuelve, pero no quiero detenerme."


Finalmente había llegado el momento que Efrem tanto esperó. En pocas semanas iniciaría clases en el liceo, por lo que Ustinov lo envió a la lujosa pensión que tenía destinada para él en San Petersburgo. Una vez que dejó sus pertenencias en el lugar, el niño salió a caminar en las calles que tanto extrañaba y que tanto anheló ver de nuevo.

"He vuelto a mi amada ciudad. A pesar de que ha pasado algo de tiempo, jamás podre sentirme como un extranjero estando aquí. Recuerdo todas las calles, lugares y atajos. El aire que se respira aquí es diferente al de Moscú."

Mientras paseaba por la ciudad, le pareció ver a un jovencito un tanto familiar. Tenía el cabello negro, ondulado y abundante, y aunque estaba de espaldas, estaba seguro de no había visto otra cabellera como esa. "¿podría ser él?" Decidió acercarse y comprobarlo, pues de todas formas no tenía nada que perder.

Cuando estaba a pocos metros de llegar, el jovencito en cuestión se volteó, y Efrem pudo ver su cara. Era el mismísimo Mijaíl. Su semblante seguía siendo serio y algo aterrador, pero también se le apreciaba más sereno y tranquilo… con menos de esa furia interna que amenazaba con estallar en cualquier momento. Siguió caminando hasta él, pues quería ver si por lo menos lo recordaba.

-¿Mijaíl?

El niño lo miró fijamente, tratando de recordar quién era y por qué lo buscaba, pero no tuvo suerte. La confusión no tardó en llegar a su rostro.

-¿No me recuerdas? Soy yo, Gueórgui…

-¡Eres tú! ¿Dónde te habías metido? Pensé…

-¿Qué estaba muerto? No soy tan fácil de matar.

Ambos niños empezaron a reír, pero Mijaíl retomó su semblante serio y volvió a cuestionar a su amigo.

-Ya, en serio, ¿dónde has estado?

-No puedo decírtelo… por lo menos, no aquí.

Antes de que pudieran decir otra palabra, Antón había salido a buscar a Mijaíl, pues había tardado en regresar a su puesto. Cuando vio al niño con quien su protegido estaba hablando, se había quedado petrificado. "Gueórgui ¿qué está haciendo aquí en San Petersburgo?" se acercó a ambos jovencitos lentamente, buscando las palabras que quería decir; pero sus intentos habían sido en vano, pues el niño lo había visto, y lo había reconocido de inmediato.

-¿¡Antón!? ¿Sigues aquí en San Petersburgo? ¡No puede ser! – el niño corrió a abrazarlo inmediatamente.

-¿Cómo has estado hijo? Pensé que no volverías aquí después de aquello…

-Iré al liceo, Antón. Pero no puedo hablar en público. Si tú y Mijaíl tienen un rato libre en la tarde, pueden ir a mi pensión. Allí podremos hablar con más calma. ¿Tienes algún papel donde pueda dejarte mi dirección?


1. Narodnaya Volya ('Voluntad del pueblo') fue una organización política revolucionaria del siglo XIX en el Imperio ruso que llevó a cabo asesinatos de funcionarios del gobierno en un intento de derrocar el sistema autocrático y detener las reformas gubernamentales de Alejandro II de Rusia. La organización se declaró un movimiento populista que sucedió a los narodniks.

Compuesto principalmente por jóvenes intelectuales socialistas revolucionarios que creen en la eficacia del terrorismo, Narodnaya Volya surgió en el otoño de 1879 de la división de una organización revolucionaria anterior llamada Zemlya i Volya ("Tierra y Libertad").

Basado en un aparato subterráneo de células locales, semi-independientes, coordinadas por un Comité Ejecutivo autoseleccionado, Narodnaya Volya continuó propugnando actos de violencia revolucionaria en un intento de provocar una revuelta masiva contra el zarismo, que culminó con el exitoso asesinato del zar Alexander II en marzo de 1881, el evento por el cual el grupo es mejor recordado.

2. Un pogrom es un motín violento dirigido a la masacre o la persecución de un grupo étnico o religioso, particularmente uno dirigido a judíos. El término de lenguas eslavas entró originalmente en inglés para describir los ataques de los siglos XIX y XX contra los judíos en el Imperio ruso.

Ataques similares contra judíos en otros tiempos y lugares también se volvieron retrospectivamente conocidos como pogromos. La palabra ahora también se usa a veces para describir ataques purgativos sancionados públicamente contra grupos étnicos o religiosos no judíos. Las características de un pogrom varían ampliamente, dependiendo de los incidentes específicos, que a veces conducen o culminan en masacres.

3. Los pogromos de Odessa de 1821 marcaron el comienzo de los pogromos del siglo XIX en la Rusia zarista. Hubo cuatro pogroms más en Odessa antes de fin de siglo. Tras el asesinato de Alejandro II en 1881 por Narodnaya Volya, el gobierno ruso culpó a los judíos; por lo que los eventos antijudíos se convirtieron en una ola de más de 200 pogromos que duraron por años.

4. El Campeonato Mundial de Patinaje Artístico es una competencia anual de patinaje artístico autorizada por la Unión Internacional de Patinaje Artístico en la que los patinadores artísticos compiten por el título de Campeón Mundial. La primera competencia tuvo lugar el 9 de febrero de 1896, en San Petersburgo, Imperio ruso.

5. Los hermanos Lumière estuvieron entre los primeros cineastas de la historia. Patentaron un cinematógrafo mejorado, que en contraste con el cinetoscopio "peepshow" de Thomas Edison permitió la visualización simultánea de múltiples partes.

Los Lumière realizaron su primera proyección privada de películas proyectadas en 1895. Esta primera proyección el 22 de marzo de 1895 tuvo lugar en París, en la "Sociedad para el Desarrollo de la Industria Nacional", frente a una audiencia de 200 personas.

Los Lumière, en su apuro por patentar la idea y evitar que imitadores o la competencia les robaran, comenzaron a hacer tours por diferentes ciudades. Entre esos tours y proyectos, decidieron comprar los derechos de concesión para filmar la coronación de Nicolás II.

6. Francis Doublier, operador de la empresa y Charles Moisson, Ingeniero jefe de la planta Lumiére eran los encargados de filmar todo el evento. Llegaron al país unos días antes de la coronación y grabaron las primeras imágenes en movimiento en Rusia.

También se quedaron para grabar la presentación del zar a su pueblo, cuando un stand cedió, el pánico se produjo y miles fueron pisoteados hasta la muerte. Las cámaras de Doublier y Moisson grabaron fielmente la escena, pero las películas fueron confiscadas.

Si quieren ver uno de los videos tomados por ellos en Rusia, pueden buscarlo de esta forma en Google: "Tverskaya Street in Moscow, Russia (May 1896)" y les saldrá el video en blanco y negro.

7. El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo postulada en forma escrita por primera vez en Occidente por el estoicismo, que planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción, el mundo era vuelto a su origen por medio de una conflagración donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él.

En su obra La gaya ciencia, Nietzsche plantea que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable.

8. Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie, es un libro escrito entre 1883 y 1885 por Nietzsche, considerado su obra maestra.

El nombre del título está destinado a ser irónico y cínico, como el sarcasmo mórbido; y sugiere la atmósfera aprensiva que muestra el libro. Explica por qué Zarathustra se convirtió en un Profeta, durante una era en la que Dios está muerto (metáfora) para sofocar y detener el desorden y la confusión en el Medio Oriente.

A pesar de que Nietzsche es una buena persona; Es un libro muy peligroso, que solo debe ser leído por personas maduras y responsables. (esta es la razón por la cual Alemania y Rusia han intentado prohibir los libros escritos por Nietzsche).


Y así comienzo a darle forma a la trama que tanto he querido desarrollar. Estoy emocionada por escribir lo que viene. Siendo sincera, ya quiero escribir la parte de Julius y Leonid, Vera y Efrem, de Sergei y otros, pero poco a poco.

¡Gracias por los review y por darme ánimos! ¡Abrazotes!