"Estos son los hechos hasta el 03 de agosto de 1034 después de la fundación de Equestria. Al menos dentro de lo que se considera relevante dentro del presente informe.
Por razones bien conocidas por la acefalía temporal que sufrió la dirección en general de toda SONRIE, quedamos varados como agentes individuales, en un momento determinado, las órdenes podían venir de un director operativo o de un director regional. Al no contar con la directora general. Llegado el momento, hasta donde sabemos, las órdenes dirigidas a un equipo como el que conformábamos podían llegar a contradecirse.
Fue una suerte que la agencia haya dado por sentado que Girasol regresaría a Equestria y que nuestra misión ya estaba finalizada. Es muy probable que, de haber tenido constancia de la siguiente movida que nuestro objetivo efectuaría, las órdenes llegarían de todos lados, menos de la directora general, que había perdido comunicación con la agencia a causa de la guerra.
Sin embargo, Girasol no tardó en reunirse con los condotieros para extender el contrato. Además del pago adicional que suponía, que no excedería a una mitad del pago del contrato original, ella utilizó su papel como futura princesa para ofrecerles tierra de agricultura y retiro en Equestria.
Para sorpresa de los oficiales, que no tuvieron presencia en dicha reunión, dispuso hábilmente de un mapa para mostrarles la ubicación de las tierras que Equestria brindaría como pago y también hizo la promesa solemne de hacer todo lo que estuviera en sus posibilidades para que Argia y Equestria finalmente tuvieran salvoconductos diplomáticos, lo que se traducía en posibles contratos para estos mercenarios.
Los condotieros no tuvieron reparo en aceptar abiertamente la propuesta de Girasol. Ellos admitieron que luchar contra los changeling había supuesto menos dificultades de las que habían previsto. Lo cual llama la atención puesto que, evidentemente, sus fuerzas estaban preparadas para combatir contra ellos desde un principio, no tenemos registro de que el ejército de Argia haya combatido con Changeling antes de esta guerra.
Al enterarse del trato, los oficiales no tuvieron reparo en abandonar la iniciativa de Girasol, marchándose cuanto antes a Canterlot. Nunca sospechamos que ella había enviado hasta al último mensajero con dirección a Canterlot y urdió su plan para que partiéramos un día antes de que llegaran las respuestas.
Esta acción también supuso un problema, podríamos extraerla antes de que marcharnos, pero eso significaría no solo haberle quitado el seguro de pago a los condotieros, sino también contraer deudas a estos por parte de Equestria. Por otra parte, seguirla supondría arriesgarla y también arriesgar al reino, una deuda por un contrato mercenario definitivamente iba en contra de los intereses de Equestria.
Sin embargo, Girasol continuó adelante y finalizó la negociación, firmando un nuevo contrato con el título de princesa, y, en vista de la deserción de sus oficiales, contempló la posibilidad de adquirir sus grados militares, pero, por respeto a Equestria, dijo ella, no lo haría y cedería el mando a los condotieros. No tuvimos más opción que seguirla de cerca."
- Esa niña comenzó a cometer error tras error. Me preguntó Cómo es que no terminó como un cadáver ultrajado en medio del camino.. – Dijo de repente Luna.
- Sunset conocía de la dudosa fiabilidad de los condotieros; de hecho, creo que supo desde un inicio que no se puede confiar en mercenarios. Sin embargo, creo que ella ya ambicionaba más reconocimiento y gloria. No me cabe duda de que era consciente del peligro, pero era un precio que estaba dispuesta a pagar.
- ¿Gloria y reconocimiento?
- Ya lo verás, tú solo sigue leyendo, querida hermana.
"En menos de una semana, el ejército conjunto avanzaba con dirección a Zebrica y Zimbabue. Girasol de pronto se aproximó más y más a los condotieros, aunque pudimos notar que lo hacía de forma distinta con cada uno, a los chacales (Azjub y Cuerno de las Nubes) se les aproximaba con la cabeza agachada y haciéndoles una reverencia, como si de realeza se tratara, les hablaba además con bastante cuidado en sus palabras y con bastante respeto.
Al bisonte, Brown Sparrow, siempre se le aproximaba en silencio, este al principio hacía el ademán de rechazarla, pero después se cansaba y la aceptaba.
Con la grifo Malak solía salir en plena madrugada para acompañarle mientras hacía su guardia nocturna, en el tiempo que la vigilamos, jamás escuchamos que le hiciera cumplido alguno.
El caso de Azim era peculiar, con él, Girasol solo necesitaba convidar unas jarras de cerveza y este se quedaba hasta la madrugada, hablando sin parar.
Mientras avanzábamos a casco firme hacia el territorio dominado por el enemigo, Girasol se ofrecía para llevar en su lomo a la condotiera más reservada: la féneca Qalb Maksur.
Conversando con ella, y debido a la confianza que nos tenía, nos enteramos que ella estaba aprendiendo de ellos, pues ellos tenían muchísima más experiencia que sus homólogos en el ejército de Equestria.
Siguiendo la información de inteligencia sobre estos condotieros, tenemos datos de que, en conjunto, combatieron por todo lo largo y ancho del continente. Batalla en Tundra, Mar, Montaña, Bosque, Selva, Desiertos, Bosque, Ciudad, Aire e incluso los sectores volcánicos.
Ella intuyó que ellos tenían conocimientos muy preciados. Nos dijo que aprenderlos era preciso tanto por la situación en la que nos encontrábamos como por el bien general de nuestro ejército, pues sospechaba que esta vasta experiencia enriquecería la que poseían nuestras fuerzas armadas.
Por ello, sus relaciones con los condotieros se hicieron más y más estrechas a medida que avanzábamos hasta las naciones cebras, hasta el punto de que parecían familiarizarse cada vez más con las irrupciones de esta. Incluso cuando nos hallábamos en pleno viaje.
Así fue hasta llegar a la ciudad de Manecaland. El plan que seguimos era usar el río del Baobab, para avanzar así directamente hasta la capital de Zimbabue utilizando sus embarcaciones o caminando cerca de sus orillas, siguiendo la corazonada que ya todos tenían: Los changeling rehúyen el agua
Por su posición, el mando conjunto supuso que los changelings no se encontrarían y si se daba el caso, el número debía ser inferior, porque tenían fuertes sospechas que estos debían estar reagrupándose en la selva para o bien lanzar otro ataque o bien para organizar la mejor retirada posible.
Además, la ciudad era conocida por ser el lugar donde se trataban las aguas que irían a la capital y demás ciudades, además de poseer cuantiosos acueductos, limitaba con distintos tipos de cuerpos de agua, al norte con un pantanal, al este con la Ciénaga de los Lamentos que rodeaba al Lago del Silencio. Era atravesada de sur a oeste por el río del baobab, enormemente caudaloso y de cauces profundos, aptos para las embarcaciones de alto tonelaje, mismos que se tenía pensado usar.
Fue una sorpresa encontrarnos con un grupo de changeling en la ciudad que no dudaron en arremeter contra nuestras fuerzas.
Su número era inferior, bastó con que Azjub desplegara sus fuerzas para reducirles, condotiero al cual Girasol siguió durante todo el tiempo que este comandó a sus tropas. Para nuestra sorpresa, ni siquiera hubo bajas por parte de su ejército, aunque sí cien heridos de diferente gravedad, ellos se quedarían en la ciudad junto a una guarnición en caso de que los changeling regresaran.
No obstante, saltó a la vista una extensa nube de humo proveniente del puerto de la ciudad. Adelantándose al plan trazado, los changeling habían quemado toda embarcación abandonada en la ciudad, un total de veinte carabelas, quince galeras y otros navíos menores que estaban reparándose en los astilleros.
Partiendo de este hecho, los planes de navegar hasta la capital de Zimbabue se vieron cambiados por otros. Esa misma noche se tuvo que someter a votación qué acción realizar. Las reservas de los mercenarios también se acabarían. Tenían suficiente para dos meses más de campaña y el resto las usarían para regresar a Argia, podrían extender su estancia un mes adicional si Equestria se comprometía a avituallarles o si arrasaban el territorio agrario que vieran en el camino.
Ante estas posibilidades, Sunset sugirió la idea de dividir nuestras fuerzas y llegar a la capital desde dos frentes, el primero compuesto por las fuerzas de Azjub y el ejército novicio de las cebras, que conocían mejor la región.
El otro grupo estaría compuesto por el resto de las fuerzas, usando las habilidades de rastreo y exploración del ejército de la condotiera Qalb Maksur, en suma, idea que fue descartada por el inconveniente que podría suponer si los changeling arrastraban a ambas fuerzas a combatirse entre ellas, como ya muchas veces había ocurrido en el pasado.
Hablando con bastante experiencia, Horing Van Die Wolke, que era la más antigua de los condotieros y, por tradición, la más respetada de los mismos, propuso desplegar una trampa en la ciudad: para ello, las fuerzas de Azjub, Brown Sparrow y Qalb Maksur se guarnecerían en la ciudad y crearían en ella una suerte de fortaleza donde refugiarse y así atraer la atención de los changeling.
A esto, Azjub incluyó la propuesta de usar a los ciudadanos que habían regresado y que se refugiaban en sus casas para reparar las embarcaciones, o al menos fingir que así lo hacían, además de utilizar al ejército de cebras para fingir que estas regresaban a la ciudad. De esta forma, se daría la impresión de que, conociendo la deficiencia del combate naval entre changeling, se redoblaban esfuerzos para liberar la capital de Zimbabue.
Cuando Girasol preguntó por qué era tan importante el control de la capital de este reino. La chacal le respondió de forma impetuosa, casi como si se tratara de una pequeña, que el motivo principal de ingresar por Zimbabue y no Zebrica era porque Zimbabue tenía una extensa red de canales y ríos que conectaban a casi todas sus ciudades importantes y, más importante aún, había un río que conectaba su capital con dos ciudades de Zebrica, era un punto estratégico sin lugar a dudas.
El punto final de la estrategia recaía en movilizar al resto de los ejércitos afuera de la ciudad, esconderlos en distintas posiciones y desplegarlos en el momento adecuado. El problema que de inmediato observó Girasol fue que una estrategia así no funcionaría porque los changeling podrían desorganizar nuestras formaciones, por muy organizados que estuviéramos, bastaba con que copiaran a un grupo de nuestros aliados para crear confusión y si lo hacían, lucharían con todas las ventajas.
La respuesta de la anciana fue inmediata, aunque esta vez, destacó que su observación era correcta. Sin embargo, ahora contábamos con una ventaja que ellos desconocían: el olfato de los fénecos a cargo de Qalb Maksur, mismos que podían rastrear inmediatamente cualquier aroma, esta destreza sería suficiente para neutralizar la habilidad changeling de imitar a nuestras fuerzas.
En un inicio se sospechó de si las cebras refugiadas no eran en realidad changeling disfrazados, por lo cual, cualquiera iba en grupos de más de cuatro integrantes, incluso cuando se hacía uso de los baños. Tuvimos que redoblar la vigilancia sobre Girasol.
En cuestión de una semana observamos atentamente el nivel de articulación mágica que los mercenarios de Argia poseían. Cada Condotiero disponía de cinco carrosas mágicas, que flotaban gracias a unas runas mágicas, tres de estas portaban las raciones de alimento y avituallamiento, cada una, aun teniendo el tamaño de una carrosa común y corriente de cualquier pueblo de Equestria, poseía la capacidad de carga de una urca, alrededor de 500 a 700 toneladas de carga… y lo que más me llama la atención y me hace sugerir la captura de este artefacto, es que moverlo no suponía mayor dificultad que acarrear dos sacos de grano.
La cuarta carreta transportaba las armas, los condotieros se aseguraban de mantener estos artefactos bajo vigilancia y no dejaron que viésemos cómo funcionaban, aunque nos enteramos que los condotieros guardaban una suerte de llaves.
Lo que nos tomó por sorpresa fue lo bien preparados que se hallaban, el contenido de la quinta carreta tenía unos cuantos artefactos que facilitaron la fortificación de la ciudad, por una parte, una argamasa que se expandía para unir rocas o cualquier elemento sólido con una consistencia demasiado fuerte.
La construcción de estos muros de tres metros les tomó tan solo una tarde, disponer los lugares donde dormirían solo nos demostró lo bien organizados que en realidad estaban, los condotieros dormían con sus tropas respectivas o cerca de ellas. La cercanía de estos a sus tropas era mucho mayor de la que poseería un general Equestriano.
Los días subsiguientes, a intervalos durante las noches, grupos compuestos por diez combatientes salían rumbo a posiciones ya determinadas por la estrategia que los condotieros realizaron de forma conjunta, Girasol fue un testigo directo de estas discusiones y, aunque supuso que más de uno de los presentes mostrara disgusto, realizó una gran cantidad de preguntas al respecto.
Al cabo de tres días nuestras fuerzas se apostaron en el interior de la ciudad, teniendo como refugiados a las cebras que todavía trataban de reparar las embarcaciones o al menos efectuaban una buena actuación, la fortificación de la misma unía muros entre calles, ventanas, puentes, columnas e incluso tapaba puertas para asegurar un perímetro inexpugnable por tierra, los ballesteros, arqueros y los combatientes de aire se alojaron en los edificios más altos – que tenían entre siete a diez metros de altura – para usarlos a modo de torres.
Los ciudadanos se refugiaron en la biblioteca, en el ayuntamiento, en el museo y en dos palacios. Pastando, en vista de que los condotieros no pensaron ni por un segundo en compartir sus raciones, estaban cerca de agotar las reservas de los jardines y pronto se envió tres convoyes a recuperar el grano de tres molinos cercanos a la ciudad.
De saber esto, los changeling solo debían esperar a que las reservas de alimento se acabaran y el caos cundiera por dentro de los muros, Girasol se dio cuenta de este hecho casi al mismo tiempo que el resto de los condotieros, también advirtió que los ciudadanos habían reparado dos navíos.
El alimento de las cebras duraría para al menos tres días más y después solo quedaba la incertidumbre, los condotieros jamás lo explicitaron, pero estaban dispuestos a matarles de hambre o masacrarles para después culpar a los changeling una vez ganaran la guerra.
Sin embargo, Girasol interrumpió la discusión de los condotieros de forma abrupta para presentar un plan alterno, la condotiera chacal Horing Van die Wolke le concedió la palabra ante la impresión de los presentes, admitiendo que, por muy mercenarios que fueran, al final no les gustaba usar armas contra una población desarmada, aquello no les daba fama ni gloria y les quitaba futuros contratos.
Girasol explicó que si los changeling no atacaban debía ser porque ya tenían espías dentro de la ciudad, tal como se esperó desde un principio. De ser así, los changeling esperaban un indicio de ataque en las mejores circunstancias. Entonces, solo debían ofrecer estas circunstancias para que se abalanzaran a la ciudad.
Inmediatamente Azjub señaló que la distribución de nuestras fuerzas afuera de la ciudad también debía conocerse por parte de nuestros enemigos, mayor razón para que ellos tuvieran paciencia. Lo más probable era que conocieran la trampa preparada para ellos.
A lo que Girasol intervino con respeto, desglosando un mapa de la región y uno de Equestria, alegando que solo se debía cambiar una trampa por otra. En esta, se darían dos cebos distintos: el primero se basaba en ella, retirándose a Equestria para salvarse de la invasión Changeling, el segundo consistiría en el uso de las dos naves restauradas para dirigirse a la capital de Zimbabue en un intento desesperado por completar los objetivos de la campaña.
En otras palabras, Girasol quería dividir las fuerzas nuevamente, cosa que ocasionó que Brown Sparrow le respondiera con un no. Sus tropas de golpe relámpago tenía una preferencia extrema a luchar como bloque único y sus tácticas, para tener un desempeño óptimo, requerían de encontrarse en bloque o bien de coordinar sus movimientos en caso de separarse.
A lo cual intervino Qalb Maksur, dando buena fe de ello, por su parte, sus fuerzas eran más flexibles en este punto y contaban con la ventaja de no ser susceptibles de engaño por parte de los changeling, cada féneco tiene un olor propio que acompaña a su nombre, dijo y, además, su ejército era más especialista en la guerra de guerrillas e incursiones de número menor de alto riesgo y alta recompensa, además del rastreo y la habilidad casi natural de supervivencia que tenían los fénecos.
Malak Almawt señaló que sus fuerzas aéreas precisaban de confianza plena a la hora de luchar en el aire, volar como lo hacían sus tropas requería confianza uno por el otro y separarse contra changeling siempre supondría que estos podrían, en cualquier momento, confrontar ambas partes o confundirlas realizando un reemplazo a gran escala.
'Azim, con una jarra de cerveza en mano, secundó esta opinión, la infantería pesada que poseía requería de alta confianza entre ellos para generar las líneas férreas cuerpo a cuerpo y casi inexpugnables de sus tropas.
Azjub intervino al final, después de pensar el plan de Girasol, a primera vista era una pésima idea, pero, viendo cómo estaban dispuestas nuestras fuerzas y si se prestaba atención sobre la división de estas, era claro que la división podría realizarse por la especialidad de cada ejército, siempre y cuando tuviéramos la certeza de no caer en la paranoia de que nos enfrentaríamos a un ejército reemplazado.
'Azim reparó en que la táctica Changeling se basaba en forzar el cuerpo a cuerpo ni bien tenía la primera oportunidad, que nuestra victoria se basó en impedirles penetrar en nuestras filas y que la disposición del terreno, junto a las fuerzas de Horing Van die Wolke y de Malak Almawt tenían vigilado cualquier intento por parte de estos y reforzaban la línea divisoria.
Sobrayó que la táctica de reemplazar ejércitos que se dividían consistía en que los changeling se plegaban a toda velocidad a la fuerza a atacar y esta, por temor y confusión, no actuaba de forma veloz, lo que terminaba en un ataque implacable y en una victoria segura por parte de los changeling.
Azub intervino proponiendo que ambas partes del ejército conjunto no volvieran a encontrarse hasta hallarse en Argia, es decir, se dividirían por el resto de la campaña.
'Azim respondió diciendo que, la estrategia en principio era buena, pero a nivel táctico era difícil determinar qué ocurriría. Un reemplazado del segundo ejército podría pedirle ayuda a un camarada del primer ejército y así tenderle una trampa, o usar supuestos cadáveres del primer ejército para impresionar al segundo y, cuando bajaran la guardia, se levantarían e iniciaría una refriega, para escalar en una emboscada de la que no saldrían airosos en lo más mínimo.
Y aquí Horing Van die Wolke propuso una táctica que quitó toda duda, en caso de que ambos ejércitos se encontraran, estos debían ponerse en guardia de inmediato, señalizar a la distancia su dirección y avanzar en direcciones contrarias hasta no volver a verse, pasadas unas horas, ambos debían seguir con sus objetivos. Si es que no seguían ese procedimiento, el ataque debía ser contundente y lanzado a matar. Si se trataba de un soldado perdido o un superviviente, se le arrojarían suministros para una semana, lo suficiente para salir de la región y llegar hasta el puerto más cercano. Si se trataba de un herido, se le debía proveer de una brújula, un mapa y un suministro médico – que se basaba en antibióticos, gasas, aguja e hilo, un elixir de espinas, una pócima de energía y un bálsamo para alejar insectos y otras alimañas –.
Luego sabríamos que estos condotieros tenían todo un procedimiento para organizar la atención y el regreso de sus heridos a Argia.
Con todas estas determinaciones, se contaba con una táctica más que razonable.
Pero todavía quedaba en vista los detalles de los cebos que Girasol planteó. Aunque al principio parecía que ella deseaba escapar del lugar y regresar a Equestria con su guardia de mercenarios protegiéndola, en realidad planteó disfrazara su señuelo y enviarla por la ruta de regreso hasta las playas, mientras que ella estaría en los navíos con rumbo a la capital de Zimbabue.
En este punto, me parece que tomó por sorpresa a los condotieros, la anciana Horing Van die Wolke le aclaró que no habría marcha atrás si decidía ir al frente junto con ellos. A lo cual ella respondió que debía estar presente, esa guerra era de Equestria, así que debía seguir junto a sus soldados hasta el final, tal como haría una princesa y, aunque no fueran equestrianos, tendrían que protegerla si deseaban la recompensa.
Cabe destacar que los condotieros parecían encantados con esta supuesta princesa, y en este punto, si antes perdimos de vista el objetivo de nuestra misión, ahora le dimos la espalda por completo a Equestria y a las órdenes de la directora general, traicionando también al principado de Equestria.
A estas alturas, mi moral respecto al objetivo de la misión había decaído bastante, el bien de Equestria era algo superior a su vida y también sobre las nuestras y aunque hubiese querido desertar, me quedé ya por compromiso ante Equestria y para apoyar a esta yegua que, en ese momento, me pareció la verdadera hija de Celestia y creo que también a los presentes.
Con todo, al día siguiente cambiaríamos de plan de forma rotunda y esperábamos lo mejor ante un escenario que brindaba pocas esperanzas."
