Mala obsesión 2

Escuela primaria de Royal Woods 10:10 am

—C1, estoy en posición, cambio —dijo al radio transmisor en su mano.

—¡¿Por qué Cookie tiene que ser C1?! Cambio —se notaba muy enojada.

—Porque ella lo pidió primero, C2, cambio —se lo dijo por décimo quinta vez y con cansancio.

—Amarilla reportándose, dejen de pelear y escuchen cuando diga dónde será la cita, cambio —casi toda la mañana la pelea era eso.

—Muy bien amarilla, estoy en posición, cambio —dijo mientras estaba sobre un casillero.

—Rubia reportándose, me encanta jugar a los espías con ustedes, cambio —dijo con alegría.

—Naranja en transmisión, ¿Por qué la incluimos? Cambio —dijo con la palma de su mano en el rostro.

Nadie respondió el porqué, ya en estos momentos poco importaba. Los objetivos estaban charlando y en un inminente traslado.

—¡Eres nuestro héroe! Vas a una cita con una de octavo grado —dijo Rusty con orgullo.

—No es una cita en sí... —ya les había explicado, pero no entendían.

Paige escuchaba atentamente todo lo que decían los demás, aunque no hablaban de nada relevante.

—Naranja reportando que todavía no han hablado sobre el lugar, ¡Se están movilizando en dirección noreste! Cambio —dijo en voz baja mientras no perdía la posición.

—C2 en camino, cambio —comenzó a caminar por los pasillos tratando de no ser tan llamativa.

Al estar cerca del lugar donde estaban los cinco, comenzó a fingir que leía un libro mientras se cubría con dicho objeto.

—Es raro y a la vez quisiera como se lleva esa "cita" —lo decía la chica de cabello negro y rizado en las puntas.

—No será nada fuera de lo común, aún no puedo creer que se te haya escapado eso Clyde —lo dijo con algo de enojo.

—Lo siento, hermano, pero estaba bajo presión —lo dijo tratando de excusarse.

—Solo te dijeron "hola" y tú empezaste a decir todo —lo dijo con seriedad.

—¡Oye! No todos tenemos el mismo concepto de presión, hermano —sonreía de manera nerviosa.

No dejaba de escuchar la conversación, pero lamentablemente no les decía sobre el lugar acordado.

Ahora se dirigían al campo de entrenamiento para charlar mejor y poder pasar mejor el rato.

—C2 reportando que se dirigen al campo de entrenamiento, cambio —dijo mientras se mantenía siguiéndolos con calma.

Jordan y Mollie se dirigieron antes para estar cerca a los arbustos que rodean el campo de entrenamiento para esconderse.

Paige se iba a movilizar, pero fue detenida por Cheryl.

—El director quier charlar contigo y el concurso de talentos —lo dijo de manera amable.

—¿No puede ser saliendo? —se lo dijo con prisa.

—Claro, pero no se olviden, nos vemos más tarde señorita Paige —lo dijo con amabilidad otra vez y se fue.

Paige se fue corriendo no sin antes decirle sobre lo que le dijo Cheryl.

—Primero esto, sino no va haber concurso de talentos para impresionarlo, cambio —lo decía mientras iba en dirección donde Lincoln.

Stella sacó su almuerzo y se sentó primera en el césped, luego los demás. Empezaron con el posible intercambio de almuerzos.

—Rubia reportándose, no me gusta que Stella esté cerca de nuestro Linky —lo dijo con algo ed enojo.

—¡C1 pide permiso para golpearla después de esta operación! ¡Cambio! —dijo con muchas ganas de hacer ello la tierna galletita.

—Denegado C1, mantente en posición aún, cambio —lo decía estando lejos de allí.

Se notaba que habían cambiado todos menos Zach por traer un almuerzo con atún que a nadie le apetecía y gustaba.

—Psss... Jordan, Jordan —dijo sin hacer tanto ruido.

—¿Qué sucede Mollie? —le respondió rápido.

—Hay personas con chaleco del FBI en otros arbustos —dijo eso con serenidad.

Eran dos rubios que estaban diciendo que estaban en posición, esperando algún descuido por parte del investigado.

Una camioneta negra con antenas satelitales que había tachado las siglas FBI con spray azul y escribió la palabra Helados. Sonó la sirena del helado, los niños salieron a comprar a un tipo alto negro de lentes oscuros, chaleco azul y sombrero blanco repartiendo los helados.

—Ignóralos —dijo sin inmutarse.

No estaban tan lejos, pero a esa distancia era un poco escuchar debido al ruido que venía de todos lados.

—No escucho bien —le replicó.

—Yo también, pero has el esfuerzo —su concentración estaba dividida.

—Cookie me dio dos galletitas —le dijo con una sonrisa.

—Pues cómetelas —lo dijo angustiada.

—No, no es eso, mira... necesito que me des el espacio necesario en este arbusto —dijo eso, la castaña se hizo a un lado y la rubia lanzó con cuidado las galletas.

Esas galletas eran transmisores que Cookie había comprado personalizados porque una chica debe mostrar cómo es y cuáles son sus gustos... ¡Eso es ser atrevida! También que los compró en Amazon.

—Escucharon eso —dijo Rusty devorando un emparedado.

—No puedo escuchar nada si no puedes masticar con la boca cerrada —le replicó el granjero.

—Disculpa, pero al menos no hay personas vigilándome las veinticuatro horas por tener posiblemente un reactor nuclear en mi granero —le respondió de la misma manera el granoso.

—Chicos, chicos, no busquen pelea. Además, el gobierno no tiene nada de carga racista contra un chico que parece Redneck —lo dijo con incredulidad.

(Nota: Redneck es el termino estereotipado y despectivo que se utiliza para los blancos sureños con trabajos rurales por ejemplo ser granjero)

Todos los agentes que habían escuchado por sus transmisores miraron a otro lado fingiendo no haber escuchado lo que dijo Stella, hasta el de los helados.

—Dejémonos de rodeos, Lincoln... ¿No te gusta la chica de los enormes "cualidades"? —se lo dijo Stella reteniendo unas carcajadas de burla.

—Nota mental: No hablar algunas cosas con tu mejor amigo —se lo dijo mientras se golpeaba su cabeza.

—Pero Lincoln, ¿Dónde será su cita? —preguntó con mucha curiosidad.

—Saben... mejor se los digo porque creo que si no se los digo harán todo a su disposición para encontrarme y no quiero arruinar mi cita con Maggie —dijo mientras se levantaba para tomar aire y decirles.

Jordan y Mollie estaban muy atentas a lo que iba a decir, pero sin querer Lincoln pisa las galletitas transmisoras.

Al recogerlas se dio cuenta que eran aparatos electrónicos, pero había pisado también otros transmisores.

—¡Aborten! ¡Repito, Aborten! —dijo uno de los hombres del FBI rubios por su transmisor.

En ese momento varios agentes salen de distintos lugares, muy bien camuflados. El que dio el aviso pensaba que se habían dado cuenta que el gobierno no dejaba de tener el ojo en Liam

Solo vieron de lejos que Lincoln y sus amigos se iban, ya les había dicho el lugar al que iban a ir porque notó que ya no le preguntaban nada.

—Amarilla reportando que no ha escuchado nada, cambio —dijo con impotencia por lo del último segundo con los transmisores.

—Descuida amarilla, C1 es la última carta, cambio —dijo Cristina observaba donde iban los objetivos para ordenar movilizarse en ese instante a su mejor amiga.

Cristina dio la señal de que se movilizaran con sumo cuidado, no tenían que estorbar en último momento lo que iba a hacer Cookie.

La tierna galletita se movilizó por los pasillos de manera pausada para no levantar sospechas, hasta que se metió en un casillero sin problemas cuando vio a lo lejos a Lincoln y compañía que se dirigía nuevamente a sus casilleros.

—C1 en posición, listo, cambio —dijo eso mientras esperaba paciente.

Stella llegó primero, como había varios estudiantes, Cookie tiró un dardo tranquilizante, y la metió con ella al casillero.

—Oigan, ¿Y Stella? —dijo Zach con dudas.

En ese instante sale del casillero Stella, pero se notaba algo extraña. Cookie se había disfrazado de ella, hasta se tiñó el cabello y bronceó el rostro con unos sprays y se puso unos pequeños zancos para igualar su altura.

—No es nada... amigos de Stella —dijo con nervios.

—No lo sé... siento que actúas raro —dijo Lincoln muy pensativo.

—¡Tonterías! Quizás no le cayó bien tu emparedado con mantequilla de maní y chucrut —le respondió Rusty confiado en que eso que comía Lincoln era asqueroso y a nadie en el mundo le gustaba.

Cookie vio que era un buen momento como para retomar la conversación sobre donde era el lugar de la cita.

—Amigos de Stella y Linky... ¡Digo! mis amigos... deberíamos hablar sobre el lugar donde será la cita de mi nov... Lincoln y la emo —dijo con muchos nervios y sudando.

La miraron con extrañeza, algo no estaba bien en Stella. Paige, Cristina, Jordan, Mollie no podían creerlo, eso era un disfraz mal hecho, pero al menos se podía seguir con la treta.

—Tienes razón hay que hablar sobre la cita en el centro de la ciudad, donde el punto de encuentro será a las 1800 horas en el parque del mismo centro y sin lugar establecido para la cita —Clyde es lo "máximo" en discreción.

—Sí... eso —no fue tan difícil.

Se escuchó el timbre del término del receso, ya no necesitaba ser más Stella.

—Bueno... amigos de Stella... debo ir al tocador... nos encontramos en el salón de clases en unos minutos —se fue corriendo al terminar de decir eso.

Los chicos alzaron sus hombros en señal de no entender nada y se fueron a la siguiente clase que les tocaba.

—Listo, ahora tengo que despertar a Stella —se había terminado de cambiar, tomó su transmisor—. C1 reportándose, tengo los datos del lugar y hora de la cita, cambio.

—Tanto decir cambio me hacer recordar a un tipo, cambio —dijo Jordan contestando.

Se dio cuenta antes de salir que una niña de ropa gris la vio cambiándose y hablando de eso. Era amiga de una hermana de Lincoln.

—Aquí hay cinco dolares, tú no has visto nada, ¿Entendido? —le colocó el dinero en su mano y le dio una mirada amenazante.

—¿Quién está allí? —fingió que no había nadie, pero con miedo.

—Eso me gusta —se salió de allí.

Estaba sacando a Stella del casillero cuando se da cuenta que alguien está caminando por allí. Eran Lana y Lola que estaban de monitores de pasillos.

Siguieron su camino sin ver nada raro allí, suspiró de alivio Cookie. Stella estaba despertando, la dosis que le dio era de unos minutos nada más.

Entró al salón de clases fingiendo que nada había pasado, detrás de ella estaba Stella saliendo de los efectos del tranquilizante.

Sus amigos la notaron rara, pero no le dijeron nada. Las cuatro amigas y Mollie se sonreían. No era victoria, todavía no.

Al ser la hora de la salida tenían que ir donde el director para hablar sobre el concurso de talentos.

—El gobierno nos cortará los gastos como a los de secundaria y preparatoria, los niños no tendrán artes escénicas, música y deportes, los niños se enojarán tanto que llamarán a sus padres y sus padres querrán hablar con nosotros, eso significa horas perdidas explicando que el gobierno nos cree enemigos del país, ¡Todo por comprar uranio! Por eso necesito que organicen sí o sí, ¿Entendido? —les dijo con seriedad, sentado en su silla y acariciando un gato que se metió a su oficina.

—Lo único que necesitamos son dos cosas: Participar, pero no ganar y que nadie sepa que lo organizamos, ¿Hecho? —dijo Paige con seriedad estrechando su mano.

—Hecho —dijo dándole la mano.

Las chicas se fueron a sus casas temprano y se iban a encontrar en el centro de la ciudad a las cuatro, necesitaban tener todo bajo control.

Ya eran seis de la tarde, Lincoln estaba sentado en una banca y a lo lejos se acercaba Maggie poniendo su mejor rostro.

—¿Listas? Cambio —dijo Cookie que atendía un carrito de Hot Dogs y bigote en su rostro.

—Listas —dijeron las demás posicionadas en distintos lugares.

—Enseñemos que les pasa a las chicas que se acercan a nuestro peliblanco —dijo Paige con tono altanero.

Y así comenzaban sus esfuerzos por sabotear la cita, aunque en realidad no lo era. No se puede hacer nada con ellas.

¿Qué pasó con Haiku, Tabby, Polly y Risas? Bueno... en la siguiente parte relataremos su aventura en el siguiente pueblo. También el porqué sus padres no han puesto un aviso de desaparición en las cajas de leche o ido a la policía...