Esta escena ocurre luego del disparo contra Sehrazat en la pierna. CUando está internada y luego, cuando pasa unos días en la quinta de Kerem.

Capítulo 16 "Luego del disparo"

Onur entró a la habitación y la vio durmiendo. Se acercó despacio, no quería molestarla, solo estar cerca de ella. Se sentía culpable, impotente…

Evidentemente esos matones sabían como lastimarlo… habían elegido la persona más importante en su vida y si a Sehrazat le pasaba algo, él no podría seguir viviendo…

Se quedó mirándola un buen rato y finalmente la arropó un poco, consciente de que podría tener frío.

Ella se movió instintivamente y él besó su frente con cariño, de alguna manera acompañándola, mostrándole su apoyo… dejó sus labios allí, mientras aspiraba su aroma y cuando los separó, ella se movió un poco y él se quedó mirándola de cerca, hasta que abrió los ojos…

-Don Onur…- dijo en un tono de protesta, pero él no se movió.

-¿Cómo te sientes? - le dijo casi sobre los labios.

-Un poco dolorida… pero mejor… gracias…

-Bueno… sigue descansando entonces…- dijo y ella miró sus labios un momento y sintió una revolución en su interior, quería que él la besara, no le importaba nada más…

-No hace falta que se quede… de verdad estoy bien...- dijo alzando un poco su boca hacia él, casi sin darse cuenta de lo que hacía.

-Sehrazat…- le dijo sin poder reprimirse, el suave aliento de ella lo invitaba a perderse en un beso eterno…

-¿Mmmm? - dijo ella solo consciente de su boca.

-Descansa, mi vida…- le dijo y apenas rozó sus labios con los de él y se apartó, la culpa de que ella no estuviese en condiciones para algo así, no lo dejaba en paz.

Ella lo miró y se humedeció los labios con algo de impotencia. Esos días se había sentido demasiado cerca de él y Onur cada día parecía respetarla más… no es que eso estuviese mal, pero solo contribuía a que ella tuviera más dudas…

Él se sentó a su lado y tomó su mano y la acarició con ternura. Sehrazat se fue quedando dormida otra vez, fantaseando con un beso, uno que la hiciera sentir otra vez viva, saludable, amada…


Unas horas después, luego de varias discusiones y de abrazar a Kaan con emoción al verlo, Sehrazat acordó ir a pasar un par de noches a la quinta de don Kerem, iría allí con Kaan y Mihriban y también se reunirían con ellos, Bennu, y por supuesto, don Kerem y Onur…

Al llegar se sentó en el sillón y Bennu la ayudó a apoyarse para mantener su pierna en alto. Le hizo un par de comentarios acerca de la forma en que don Onur se comportaba con ella y Sehrazat no quiso reconocer lo que le ocurría, sin embargo, sabía que Bennu no era ninguna tonta y ya se había dado cuenta de todo…

Onur no se movió de su lado, y cuando todos, con diferentes excusas, se retiraron a dormir, los dejaron solos y ella se quedó hojeando una revista, sin leer, solo mirando las ilustraciones.

Él la miró y se sentó a su lado. Ella le dedicó una sonrisa y lo vio acercarse más.

Su cuerpo reaccionó a su cercanía y su corazón comenzó a latir más rápido.

Intentó escaparse, por momentos quería hacerlo, pero era tan fuerte todo lo que estaba sintiendo por él que se quedó inmóvil allí, mirándolo a los ojos, charlando con él y de a rato, mirando sus labios, deseando que él tomara la iniciativa y la besara, y así la sacara de la pesadilla de no poder sentir sus labios en los de ella…

Onur tomó su mano y la acercó a sus labios. Ella creyó que tendría un ataque por la velocidad y el ímpetu con que latía su corazón en ese momento. Lo vio hundir su boca en su mano y entreabrió sus labios, tratando de articular alguna palabra.

Él se perdió en sus ojos y ella le sostuvo la mirada. No quería decírselo, no se animaba a expresar en palabras todo lo que estaba sintiendo…

-Creo que debería irme a descansar un poco…- pudo decir para salir de ese estado de ensoñación que se estaba convirtiendo en frustración al ver que él la acompañaba, que la miraba con deseo pero que la respetaba y quería seguir haciéndolo, sin presionarla.

-Me parece bien…- dijo él y asintió, se puso de pie, colaboró con ella para que pudiera bajar la pierna y luego estiró sus manos para ayudarla a levantarse.

Sehrazat se puso de pie y volvió a perderse en sus ojos. Se sentía algo incómoda por todas las sensaciones que él le estaba despertando en ese momento.

-Yo… creo que podré hacerlo sola…- dijo y él se separó respetuoso, pero se quedó cerca, en caso de que ella estuviese equivocada y no pudiera sola como creía…

Ella dio un paso con la pierna que no tenía herida y cuando quiso mover la otra sintió un dolor agudo y se quejó. Él la sostuvo de inmediato en sus brazos y ella lo miró de cerca.

Onur miró sus labios y supo que ella se moría de ganas de que la besara. Se inclinó hacia delante, de alguna manera disfrutando la anticipación de lo que sabía que sucedería…

Ella entreabrió sus labios y acercó su boca a la de él, quería que él no tuviese dudas de que ella también quería besarlo.

Onur quiso ser suave, romántico, quiso un beso perfecto, pleno de ternura… quiso, pero no pudo… porque en el momento en que sus labios rozaron los de ella, tal como había ocurrido en el hospital, Sehrazat jadeó suavemente, satisfecha, entregada a él y Onur no pudo reprimirse más…

Sus brazos la acercaron más a su cuerpo, para que no tuviera que apoyar su pie en el suelo y Sehrazat lo abrazó mientras entreabría su boca para brindarle acceso lo más rápido posible…

No bien ella le demostró que disfrutaba de ese beso, él la exploró casi con desesperación, sin ocultar el deseo que sentía y que, a esa altura, sabía que era compartido.

Sehrazat comenzó a responder sus besos y Onur creyó que perdería el sentido cuando notó el ímpetu con que ella lo besaba… esa Sehrazat que él conocía había desaparecido para dejarle lugar a una más intensa, romántica, decidida y él no podía estar más feliz…

Onur acarició su espalda mientras casi la obligaba a entregarle el control del beso, un momento después. Ella suspiró y permitió que él siguiera explorándola impetuosamente.

Luego de varios minutos intensos, él la apretó otra vez en sus brazos para sostenerla y aunque el beso continuó siendo húmedo e intenso, perdió un poco de ímpetu y se fue haciendo más romántico.

Finalmente, él separó sus labios de los de Sehrazat y le sonrió.

Ella le devolvió la sonrisa y bajó la vista, algo avergonzada por no haber podido reprimirse.

Él la levantó entre sus brazos y la llevó a la habitación, se inclinó para dejarla recostada en su cama y la tapó un poco con una manta.

-Buenas noches…- le dijo luego de besar su frente y ella lo tomó del cuello con ambos brazos y lo acercó hasta que sus narices casi se tocaban.

-Buenas noches…- le dijo y entreabrió sus labios para besarlo húmedamente, no con tanta pasión, pero si íntimamente, como ambos querían compartirlo.

Onur quiso cubrirla con su cuerpo y no dejar que nadie los separara jamás, pero supo que aún no era el momento.

Se separó de ella cuando sintió que el beso se terminaba y la miró con una sonrisa.

-Que descanses…

-Tú también…-le dijo ella y se acomodó para dormir.

Onur la miró antes de salir y le guiñó el ojo. Sin dudas, ese día quedaría grabado en su memoria, porque ese día había surgido una nueva esperanza de que no tuvieran que pasar mil y una noches para que ella lo aceptara…


Bueno, esta historia sigue con los próximos besos. Espero que les siga gustando, gracias por leer!