Buenas, buenas, pues me había tardado un poco más de lo que pensé por varias situaciones, pero el próximo mes haré las cosas como se debe y publicaré bien y a su hora xD dejando eso de lado, espero que puedan pasarla bien durante este tiempo de cuarentena (los que estén encerrados) y aquellos que tienen otras labores, cuídense mucho, ánimo y esperanza que siempre es más oscuro antes de amanecer.

No olviden dejar sus comentarios :) y apoyar la historia, pasen por mi página si quieren ver la ilustración del episodio, ya saben que a veces comparto cosas interesantes en mi Twitter e Instagram, me encuentran como OnlyStarling.

Pasen un bonito día o noche y tomen awa :3


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 16 – Camino Torcido


Una caravana de sensaciones le inundó, a pesar de la lluvia y aquel cielo negro, sus pupilas atentas a los cambios, el frio en sus manos, el calor en su nuca, lo sabía, estaba lista.

Hawks la miró pensando en todas las dificultades que enfrentaba, esperaba que lo que había dicho a su compañero y amigo, Endeavor, hiciera efecto, que este no confiara en ella, que la odiara y despreciara, así y sólo así no habría posibilidad de completar ese plan perverso.

Cuando la miró, le sonrió amablemente y ella le contestó agitando su cabeza ligeramente, quizás era mejor que no se involucrara, pensó Hawks, volvió su mirada al frente y se limitó a perderse en las posibilidades. Ahora mismo tenía en mente un par de mujeres capaces de alimentar los deseos y pasiones que Endeavor podría estar enterrando y ninguna de ellas era…

— Yaomomo, mis amigos en UA solían decirme así —interrumpió los pensamientos del plumífero héroe.

— ¿Me dejarías llamarte así? —preguntó este.

— Sería bueno tener un amigo —musitó.

Y siguieron adelante, podían notar cómo aquella ronda parecía más larga de lo habitual, con el cambio de clima, con aquellos pensamientos rondando y con nada que hacer, básicamente.

Durante toda la mañana lo único que hicieron fue ayudar a una anciana a cruzar la calle, encontrar a un perro perdido y devolverlo a su dueño y patrullar por una zona casi desértica.

— Esto está muy calmado —dijo Hawks. El camino a la agencia era largo.

— Es bueno que sea así —respondió la muchacha.

— Tienes razón. Mañana tendremos más trabajo, no te preocupes.

— No había venido por estos lugares antes —dijo viendo una calle con las paredes cubiertas por arbustos, en ellos bellas flores que destacaban.

— Oh, sí, se ven bien —dijo y caminó por delante de ella— ¿cómo va todo en la agencia?

— Bien —contestó corta.

— Endeavor-san me pidió que me hiciera cargo de ti, ¿hay alguna razón en particular? —preguntó curioso.

— "No lo sabe" —pensó Momo—. Lo desconozco —mostró una ligera e inocente sonrisa.

Salieron de aquel largo camino, la calle terminaba con un cruce donde no había muchas más personas, giraron unas cuantas veces más hasta encontrar una ruta que los llevara a la agencia. La conversación siguió, pero menos personal, Hawks ciertamente era un buen oyente y también una gran persona, se destacaba su trato amable pero por dentro era un universo.

— Deberíamos hacer esto más seguido, fue divertido —dijo el rubio al llegar a la agencia, la puerta se abría mientras él giraba hacia ella.

— "Después de todos estos días…" —pensaba con alivio—. Gracias por la conversación.

— No hay de qué, Yaomomo-chan —le palmeó el hombro sonriendo.

Un carraspeo los hizo voltear de inmediato, Momo abrió los ojos bien grandes y se apartó al menos algunos centímetros del toque de Hawks.

— Shoto-kun —reaccionó de inmediato el héroe acercándose al muchacho que salía de la agencia de su padre.

— Pasaba por aquí —decía el joven viendo hacia la pelinegra, esta quería huir del mundo.

— Disculpen, tengo trabajo —dijo la joven entrando de inmediato a la agencia y corriendo hacia el ascensor.

— Yaoyorozu-san —dijo Shoto yendo tras ella.

Casi corría pero sabía que él estaba detrás, miró por un segundo y apretó los botones del ascensor con prisa mientras su querido amigo la buscaba, unas personas que quitaron el paso y las puertas del ascensor se cerraron. Ya nada podía hacer, subir detrás de ella, perseguirla cuando claramente no quería hablar, no le quería dedicar ni una palabra. Cuando pudo detener el ascensor no lo pensó dos veces para irse.

Se quedó viendo aquella puerta de metal, tan sólo su reflejo opaco que se desvanecía con las luces y el pasar de otros, detrás suyo estaba Hawks, viendo como el corazón de estos chicos se rompía. Algún día tendrían que hablar, ¿qué le diría ella? Si Amalaba la contactó, estaba seguro de que estos pajarillos jamás podrían quererse sanamente, no luego de las perversidades que los apartan.

Momo llegó hasta el piso que buscaba, salió del ascensor y caminó a prisa para esconderse en el archivero, necesitaba un lugar donde respirar, donde llorar, donde poder dejarse llevar por ese venenoso sentimiento que le impedía seguir con vida. Su dolor, aquel inmerecido que tenía por dentro le mataba las mismas ganas de existir, ojalá pudiera amarlo, ojalá…

El archivero estaba abierto, entró y cerró con seguro, apagó las luces y se acomodó junto a uno de estos muebles, se abrazó a sí misma y lloró, ya no podía más… se dijo hasta sentir el dolor de sus uñas marcándole la carne. Las piernas estaban tensas, su rostro estaba mojado, el pesar… ese profundo pesar la estaba llevando al límite y lo peor era que luego de esto tendría que salir y buscar un encuentro con Endeavor, con aquel pelirrojo al que tanto quería ignorar.

Era redundante decirlo pero había soñado que en algún punto de su vida amaría a alguien, se casaría y tendría pequeños y hermosos hijos, mentiría si dijera que nunca se había planteado hacer el amor con la persona de sus sueños, y ahora tenía que planear entregar su primera vez a un… a un hombre al que no quería, ¿cómo lo haría? ¿Cómo fingir desear algo? Nadie le había enseñado cómo ser una cualquiera, cómo olvidarse de tener dignidad, cómo desfigurar su futuro, cómo… matar cada parte de su cabeza que le pedía a gritos decir la verdad.

— ¿Hawks? —dijo Endeavor, este entraba a su oficina y se dejaba caer en su sillón como si nada— ¿qué te pasa?

— Nada, nada, me encontré con Shoto-kun antes de subir, ¿te dijo algo?

— Fuyumi insistió en que debía salir de casa y caminar. Vino aquí para ver si tenía alguna tarea, le dije que no, aunque platicamos un momento —añadió con un deje de alegría.

— ¿No viste nada más estando aquí? —preguntó porque sabía que Momo debía estar en ese piso.

— No, nada, oh… tal vez —pensó un poco el pelirrojo— tal vez no presté mucha atención porque llamaron por teléfono.

— "¡Qué oportuno!" —pensó el rubio— bueno, yo tengo que ir a mi agencia y… ya sabes.

— Antes de que te vayas, ¿qué tal le fue? —preguntó como quien no quiere la cosa.

— Todo marchó perfecto, las calles estaban tranquilas.

— Bien, te llamaré más tarde, por cierto, ¿no tienes el número de Bubble Girl? Tengo uno de sus casos derivados y quería hablar de un asunto.

— Yo no tengo el número de ella, quizás si vas a su agencia o los llamas.

— "Voy a tener que hablar con…" —pensó Endeavor—. Bien, déjalo así.

— Hasta luego —agitó su mano y se fue.

Estaría bien platicar otra vez, es decir… todavía sigue en su agencia, si quisiera deshacerse de ella la hubiera trasladado oficialmente. Miró su reloj, era hora de tomar su medicamento, ¿cuándo acabaría? No dijo otra cosa y se metió a su baño, se vio al espejo por un momento y se quedó mesmerizado.

Todo tendría que acabar pero hace que el sufrimiento sea perpetuo porque se lo merece, odiaba tener un problema en la mente, lo distraía de lo verdaderamente importante. Tocó el espejo.

— "Ella simplemente está loca, tengo que enviarla con Hawks, debo hacerlo, sí, debo"

Un minuto estaba tranquilo y al siguiente recordaba que su gran boca le había hecho cometer un error. Cuando su hijo le preguntó por ella, antes de irse él le dijo que debería conocer más a las personas antes de poner cualquier sentimiento en juego, ¿qué sabía él? Tan pronto lo mencionó, Shoto frunció el ceño. Tenía razón, pensó en ese instante, como si fuera perfecto mencionar que él no sabía nada del asunto.

— ¿Endeavor? —preguntó por fuera una voz.

La conocía, ese tono e incluso, si se esforzaba un poco podía sentir su aroma en cuanto entró a su oficina.

— Ya voy —dijo desde el baño abriendo la llave del baño para lavarse las manos.

Salió a su encuentro, Momo yacía sentada en el sillón de Hawks, con las piernas cruzadas, con ropa casual, quizás se había cambiado al llegar, con la mirada baja. Llevaba un suéter ligero y una falda con volados que llegaba hasta su rodilla. Siempre vistiendo a la altura de una chica de su estatus, quizás lo más destacable era su cabellera hecha trenza a un lado de su hombro.

— ¿Qué quieres? —preguntó tosco.

— Vine a hablar de ayer de… todo.

— ¿Sabes que estamos en mi agencia? En cualquier momento podría entrar alguien importante, tú sabes que…

— Lo sé —dijo en un tono más fuerte y se tocó el cabello para acomodarse algunos mechones sueltos— pero necesito hacerlo, quiero terminar este asunto, no podemos seguir sin hacer como si nada hubiera pasado.

— ¿Estás asumiendo que está pasando 'algo'? —dijo algo indignado.

— Señor, sólo quiero hablar —bajó aún más la cabeza.

— El único lugar es el estacionamiento. Baja y espera en mi auto.

Endeavor fue hasta su escritorio, abrió una caja y le arrojó unas llaves, estas cayeron al piso, los ojos de la joven pasaron de mirarlo a él a mirar el piso, tenía que agacharse, y no sólo inclinarse para levantarlas, ¿por qué era tan vergonzoso? Se preguntó ella.

Lo hizo y al levantarse caminó a paso lento hasta salir, el pelirrojo ni si quiera la miraba, era como si fuera un insecto, un molesto y desechable insecto que zumbaba sólo para quitarle su tiempo.

Cuando se fue, Endeavor cayó sentado en su silla, la cual tambaleó ligeramente por el peso de este, se puso la mano en la frente, quizás pensando qué debía hacer, qué decir, cómo… suprimir esta rabia e ira de repente, cómo exigirle que dejara de hacer eso, ¿qué? Actuar como un cachorro abandonado, como un pequeño pedazo de nube a punto de desvanecerse por una brisa de viento.

Necesitaba cambiarse.

Un número indeterminado de minutos pasaron por su cabeza, con diálogos y actitudes que debía tomar. Bajó por el ascensor como si fuera un criminal, daba gracias que Hawks no estaba presente o cerca, este era más perceptivo, le diría algo que lo hiciese sentir aún más culpable, como si tomara el camino incorrecto, aquel modo torcido del que tanto le había recriminado.

Pero no, iba a decirle que la trasladaría, que era suficiente y todo con una mentalidad tranquila, sin improperios y palabras hirientes, debía portarse a la altura.

Llegó a su espacio y vio en su auto, desde atrás la cabellera azabache de Momo agitándose, de un lado a otro. Fue a su encuentro y abrió la puerta lo más rápido que pudo para entrar y sentarse en el lugar del conductor.

— Tenía algo que hacer, sé rápida —dijo Endeavor sin mirar.

— Cometí un error, desde el inicio, fue inapropiado y entiendo que usted quiera reportarme —se lamió los labios— no quería que pensara mal de mí y tampoco quería que creyera que estoy espiándolo, le juro que fue un error.

— Es bueno que lo aceptes.

— Pero —volteó hacia él— hay algo que no le he dicho, yo… tengo… cosas que no comprendo —puso su mano sobre el brazo del pelirrojo— quiero decir… —giró por completo su cuerpo hacia el pelirrojo— ¡puede mirarme por favor! —le gritó.

El ceño fruncido de Endeavor se volteó hacia ella, con una mirada asesina, como si fuera a estrangularla, tenía deseos de mandarla al diablo pero sus ojos, sus tiernos ojos, temblaban de miedo, de pesar, de sufrimiento, sabía que había llorado porque los tenía hinchados, ¿qué era esa punzada en el pecho que sentía? ¿Culpabilidad?

— Estás equivocada.

— ¿En qué? —contestó en un hilillo, aún con esa cara de miedo.

— Comprendes muy bien lo que sientes pero yo no te lo he permitido. Soy el padre de Shoto, estoy casado y soy tu superior. Si esto sale a la luz, así como me hablas ahora, yo sería incriminado, ¿qué te hice? Salvé tu empresa para saber más de mi hijo, ese fue mi único error y claro, haber confiado en que una sanguijuela no se aprovechara de esto, nada de asegura que con esa misma cara no irás a los medios…

— Yo no haría algo así-

— …podrías ir con la prensa y acusarme de que te hice algo. Estoy harto de esa mirada, estoy harto de ti. Ojalá desaparecieras de este mundo —señaló molesto— puedes mover tus cosas de los casilleros de la agencia. Enviaré tus papeles de traslado oficial a otra, MUY lejos de aquí y ciertamente, lejos de mi hijo.

Los labios de Momo temblaron, así como su cuerpo, sus ojos llorosos finalmente soltaron las lágrimas que tanto le había costado mantener dentro de si por la compostura. Ojalá alguien pudiera decirle qué cara poner cuando te humillan. Sus manos seguían en su brazo y él no las quitaba, así que sólo podía obligarse a terminar esto con una carta final.

Se levantó por completo de su asiento y se abrazó a él, rodeó su cuello y lo apretó fuerte, Endeavor no se movió ni un milímetro, estaba shockeado, casi petrificado por tal acción.

Su parte trasera cayó sobre las piernas del pelirrojo y sus pechos se apretaban contra su cuerpo, aquel calor, aquel asfixiante calor que momentos antes la hacía ahogarse en llanto ahora la estaba llenando de esperanza. No la quitaba de su cuerpo, no hacía nada, ni si quiera movía sus manos.

— Ya basta… —murmuró él pero ella no lo soltaba.

Pudo usar la fuerza y quitársela pero era débil, empujarla cuando estaba llorando tan desconsolada, hacerla a un lado para lastimarla físicamente no era su respuesta, sí, estaba molesto porque ella no era lo que él esperaba pero… teniéndola tan cerca le permitió sufrir, ya que la despidió, este desahogo era necesario, tal vez para ella pero más para él.

Cuando estaba en el hospital, totalmente solo, cuando sufría aquellos ataques y cuando sentía que lo que más amaba le era arrebatado, ella estaba ahí, así que, era culpable, también lo era. De algún modo pensó que le dio las señales equivocadas.

Algo vibró, estaba en su bolsillo y era su teléfono, Momo no se apartaba y él tuvo que contestar así, como si supiera que ella no lo soltaría.

Hawks se había comunicado con él porque al parecer unos villanos tomaron la central eléctrica, necesitaban de su ayuda antes de que se convirtiera en un caso de secuestro, los trabajadores estaban todavía dentro y tenían problemas para evadir a los criminales.

Ya voy —dijo y colgó—. Esto no cambia mi decisión.

— También debo ir pero… —se aferraba a él— no diré nada, no piense eso de mi, permítame seguir en la agencia, no me traslade.

— Necesitas saber tu lugar.

— Sé cuál es mi lugar, no volveré a molestarlo. Es más, si desea que desaparezca, lo haré.

— Entiende algo, yo no te considero nada, no eres nadie, así que mantente así y no te trasladaré. Ahora suéltame —pidió y ella se apartó.

— Iré con usted, estoy todavía en turno —fue a su lugar y se acomodó la falda para que no se le vieran tan descubiertas las piernas.

— Es la última vez.

— Lo sé —dijo la pelinegra resignada.

Así fue como condujeron hacia la central eléctrica de la ciudad, vieron como algunos esbirros sobrevolaban la planta, Momo se quitó el suéter que traía y se puso algo más cómodo para usar su quirk de requerirlo, Endeavor ya estaba preparado, no necesitaba un cambio, debajo de su ropa tenía lo que necesitaba, encendió el fuego de su rostro y comenzó con su trabajo.

Encontró a Hawks, este le informó de todo lo sucedido hasta ese momento y procedieron a entrar a la planta con las órdenes que el pelirrojo les dio, indicó que los demás héroes se ocuparan en cuidar las salidas de emergencia, iría a liberar los que todavía siguieran atrapados.

Los villanos eran parte de una organización de activistas extremistas, estos decidieron tomar la planta en protesta a la cancelación del plan de abrir una planta eólica en las afueras de la ciudad, algo cuasi político. El líder era conocido como "Green", un chico con un quirk vegetal, podía crear lianas con cierta frecuencia y usarlas como látigos, estas poseían fuerza suficiente para levantar cosas o moverlas, algo parecidas a las plumas de Hawks.

Los problemas empezaron cuando el grupo ocupado de intimidar al grupo de héroes de no entrar a la planta se dieron cuenta de la intervención del héroe Nº 1, decidieron voltear una torre, lo cuál provocó una explosión en un lado de la planta.

La explosión hizo que Endeavor tuviera que dejar el rescate e ir a enfrentar a quienes estuvieran provocando esa locura, así también evitaría las demás locuras que tuvieran en mente.

A sus ojos, eran simples chicos que tenían problemas de atención, así que en lugar de hablar con ellos, derribó a varios sin explicaciones. Teniendo a unos ya inconscientes, los sacaba con la ayuda de los demás héroes que ayudaban a Hawks.

Pero no sería suficiente, habían más explosiones, la más peligrosa era la que afectaba directamente la antena que cayó junto a una valla, la electrizó, ¿dónde estarían los demás? Debía sacarlos.

— ¡EL PERRO DEL GOBIERNO FINALMENTE APARECE! —gritó Green al verlo, ni si quiera pisaba el suelo, se manejaba con sus plantas elevándolo.

— Hay que salir de aquí, baja de inmediato —ordenó Endeavor.

— CÁLLATE, BASTARDO, GENTE COMO TÚ ES LA QUE HIZO QUE ESTA CIUDAD TAN DEPENDIENTE DE ESTAS MÁQUINAS QUE DESTRUYEN EL MUNDO, ¿ERES CONSCIENTE DE QUE NO HACES NADA PARA SALVAR LA TIERRA? NO, CLARO QUE NO —usó una de sus lianas para halar una pierna de Endeavor y hacerlo caer, pero este lo esquivó.

— Suficiente —encendió sus puños con fuego— tendré que sacarte por la fuerza.

— ¡ESTÁS PERDIDO! —gritó confiado, el muchacho pero antes de atacar nuevamente al pelirrojo una bola de fuego destruyó parte de sus lianas y lo hizo tambalearse.

— Baja ahora —hizo un ligero calentamiento para ir corriendo hasta él, procuró sólo pisar partes de las estructuras que rodeaban al chico que no estuvieran electrizadas pero se equivocó sólo en una.

Dando un giro en el aire, cayó al piso sin mucho percance, pero con la pierna lastimada por el toque eléctrico.

— ¡Estás en peligro! Deja de actuar como un niño —dijo molesto.

— CADA AÑO ESTA PLANTA Y MUCHAS OTRAS ALREDEDOR DE JAPÓN EXPLOTAN YACIMIENTOS NO RENOVABLES, MATAN LA VEGETACIÓN, PROVOCAN PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD, CONTAMINAN RÍOS Y LA MISMA TIERRA, ¿SABES LO QUE ES 'NO RENOVABLE'? NO VOLVERÁ Y LO PROVOCAN TODOS LOS DÍAS… SI NO HAGO NADA, CANCELARÁN MUCHOS PROYECTOS QUE PODRÍAN AYUDAR A QUE NUESTROS HIJOS Y NIETOS PUEDAN VER UN MAÑANA.

El pelirrojo entendía su punto y asentía a lo que decía, en parte porque quería sacarlo y evitar todo el daño consecuente, si esta explosión provocaba más daño las vidas de las personas alrededor de la planta estarían en peligro. Calculando el tiempo, era probable que Hawks ya hubiera sacado a todos, así que si se arriesgaba en ese momento podría salvar aunque sea la mitad de la planta.

— Lo que quieres, lo entiendo pero no es necesario que explotes todo, dañarás la ciudad, dices que quieres que nuestros hijos vean un mañana, si haces esto, si sigues dañando la planta es posible que gente inocente pague.

— No, no… ellos ya son culpables, merecen que todo se termine —dijo más calmado pero sus enredaderas se extendieron para dejar caer por completo otra antena— adiós —se despidió el muchacho halando esta, pero Endeavor se lo impidió quemando parte de sus enredaderas principales.

Aprovechó la distracción para empujar al muchacho y hacerlo caer al piso, aún consciente para su mala fortuna, con su fuerza ató sus manos con las mismas enredaderas y lo fue sacando.

Una multitud de personas, entre ellos héroes, policías y bomberos; Hawks también parecía haber terminado su trabajo, tenía a unos cuantos activistas atados, Momo estaba a lo lejos ayudando a un trabajador a ponerse de pie, parecía haber sido también parte de esto, la miró y pensó en algo extraño, cuando estaban a solas parecía ser tan frágil como un diente de león al viento pero cuando era una heroína lucía tan fuerte, tan competente, ¿sería que él la hacía frágil? ¿Tendría la culpa?

Se juntó con ellos y tan pronto se vieron, ella fue hacia él, pero sólo se quedó a cierta distancia, lo suficiente para mirarse sin hacer un mínimo esfuerzo, Endeavor se giró entonces para entregar al activista a la policía pero en un movimiento este se soltó, no estaba inconsciente, corrió hacia Momo, la misma iba a detenerlo pero las enredaderas le impidieron moverse, subieron rápidamente por sus piernas y fue tomada como una rehén.

— ¡Nadie se mueva! —advirtió el muchacho con Momo como su presa, sosteniéndola y moviéndola con sus enredaderas.

— Déjala ir —advirtió Endeavor pero fue detenido de inmediato por Hawks.

— No —dijo por lo bajo el rubio.

— Ni si quiera me escuchaste, voy a pedir que restituyan el proyecto para la planta eólica, necesito que lo hagan de inmediato —decía nervioso el muchacho, fue caminando de vuelta a donde la explosión se había dado.

Endeavor y Hawks lo siguieron corriendo tras él. Mientras tanto Green sólo creó más plantas para que estas pudieran derribar lo último que quedaba de la planta, una explosión en cadena.

— ¿Quieres matar a todos? —preguntó Momo.

— Cállate, eres otra de ellos. Si tenerte me asegura que no vayan a detenerme, pues que así sea. Si morimos, seré un mártir, inspiraré a otros a que destruyan estas máquinas de muerte.

— Es demasiado.

— Claro que es demasiado, para alguien de una mente tan chica.

— No me refiero a eso —dijo creando una hoja afilada para cortar las plantas que la apresaban.

Green dándose cuenta del plan la golpeó para luego atarla con más fuerza, no iba a dejar que se saliera con la suya, ni si quiera con aquellos héroes buscando detenerlo. Pronto unas plumas volaron para cortar las ataduras de Momo y una bola de fuego lo golpeó hasta hacerlo revolcarse en el piso.

Furioso, el activista, se levantó del piso y reuniendo a gran parte de sus lianas buscó crear una pared que pudiera dividirlos y darle el tiempo suficiente para destruir lo que quedaba, mas no le fue posible, tenían quirks que arruinaban sus planes por completo.

Esto lo hizo pensar, estaba cansado pero con el ánimo suficiente para dejar una marca.

Momo quien yacía en el piso liberándose de las pocas plantas que lo ataban fue apresada nuevamente sin poder levantarse y huir.

— Te van atrapar y cuando lo hagan te encerrarán para siempre, no podrás cuidar de la tierra que tanto quieres; lo peor es que no vas a morir, nadie morirá —decía Momo.

— Ya veremos —caminó más cerca de la antena caída con Momo a su lado— ¡Hey! Grandote —llamó a Endeavor— dispara aquí, libera a tu amiga, si lo haces bien no la volveré a atrapar con mis lianas —decía mostrando una sonrisa loca.

El pelirrojo levantó su puño, completamente confiado en apuntar a las lianas que parecían conectar al muchacho con las ataduras de Momo, Hawks tomó el brazo de este.

— No me parece buena idea, trama algo, deja que guie mis plumas tras él, Yaomomo-chan está en peligro, mira dónde está —se refería a la peligrosa antena electrizada.

— Si apunto bien saldrá rápidamente, no te preocupes —le dijo lleno de confianza y disparó.

Tan pronto esa bola de fuego se acercó, el chico se movió por el temblor de otra explosión, la cual hizo que perdiera el control de sus lianas, estas se quemaron e hicieron que Momo saliera despedida hacia la valla eléctrica.

Hawks usó sus plumas para desviarla pero no evitó el choque, cayó al piso luego de una breve explosión. Los presentes, tanto el villano como los héroes se quedaron atónitos, sin saber qué hacer por un segundo, hasta que el pelirrojo reaccionó yendo a toda velocidad por el muchacho.

No pudo golpearlo sólo porque una explosión y otra antena se iban para abajo donde estaban, su mirada se desvió hacia su interna y antes de dar un paso, Hawks la levantó del piso y se fueron del lugar.

¿Qué había pasado? ¿Había sido un error? ¿Un maldito y jodido error? Se preguntó a toda prisa el pelirrojo, cargaba en sus brazos al causante de ello, pero ¿era en verdad el culpable?

"…Ojalá desaparecieras de este mundo…"

Recordó sus viles palabras y la saliva de su boca bajó como veneno por su rasposa garganta, quizás había dicho algo que dirigió toda esa energía hacia un final para la pelinegra.

La miró en los brazos de Hawks y no pudo evitar querer ser quien pudiera salvarla del peligro, bajó la mirada y luchó para concentrarse.

Las explosiones acabaron y ellos estaban a salvo. Tan pronto se vio todo en relativa calma, arrojó al piso al muchacho, lo miró fastidiado, como si quisiera aplastarlo con su bota y luego lo llevó hasta la policía sin ánimo.

Giró su cuerpo y vio como Momo era conducida a una ambulancia por unos paramédicos, no sólo el veneno sino también un escalofrío que le llenaron de miedo sus esperanzas, ¿y si sus palabras se hacían realidad?

Si no fuera por Hawks, esto hubiera acabado aún peor, miró con anhelo esa ambulancia irse, necesitaba saber si estaba bien aunque no lo merecía. Si moría luego de esa discusión, conociéndose a sí mismo, sabía que no se perdonaría.

Ese infierno llamado vida apenas se encendía.


Fin de Episodio 16