Si os parece un cap algo flojo o con demasiado relleno, leed el texto que os dejo al final de esta parte. Allí os lo explico brevemente (no es nada malo, ni tampoco algo a lo que darle muchas vueltas).

-¡¿Qué?! -gritó ella.

-Lo... lo siento. El rey... era muy poderoso. Usó su magia para que le impidiéramos llevar a cabo su plan. También la usó para desmayarlo. Cuando rompió nuestro hechizo, ya era demasiado tarde -explicó, temerosa.

-Voy a ir a rescatarlo. ¿Tienes alguna idea de a dónde se lo han llevado? -preguntó Zelda, impaciente. Pay se puso peor.

-Sí. Antes de marchar, nos invitó a esta "ceremonia" en el castillo. Creo que lo quiere torturar -la sheikah explicó rápidamente lo que intuyó. Sería una "fiesta" a la que iría todo el reino.

-Zelda... ¿El rey y tú os vais a casar? -Pay interrumpió los planes de la princesa.

-¡No! ¡Claro que no! -explotó, furiosa. Al ver la cara de circunstancias que ponía su interlocutora, quien temía haberla enfadado, suavizó el tono -No. Él decidió por mí. Pero ahora tengo mayores preocupaciones.

Caminó rápido, presa del pánico. Una vez en su habitación, cogió lo básico y se marchó a la posta. Allí pidió a su caballo, quien debió de sentir la preocupación de su dueña, pues se puso nervioso. La joven le acarició las crines, intentando relajarlo.

Una vez que se subió, sacó la piedra sheikah. Recibió un mensaje. De Impa.

-Cúidate. A tí y al bebé. Por una vez, piensa que no sólo estás tú; hay una pequeña criatura creciendo dentro de tu vientre.

La princesa sonrió con ternura. Le pareció adorable que se preocuparan por ella.

Pero tiene razón.

Abrió el mapa. El viaje le costaría un día entero. Pero se limitó a espolearlo para que éste comenzara a correr.

Iba con la mirada fija hacia delante, confiada. Pero en un pequeño despiste, vio un campamento de bokoblins. Paró al caballo y fue a mirar.

Los monstruos no estaban. Habían dejado una espada y un escudo. Son poco resistentes, pero bastarán para el viaje. Así que, sin dudarlo, lo cogió. Pero el ruido de unos pasos la alertó. Casi inconscientemente, se dio la vuelta. Un bokoblin corría hacia ella con una porra. La princesa, rápidamente, clavó su espada en la criatura, y esta cayó, muerta. Viendo que la espada se estropeaba a cada estocada, cogió la porra boko. Armada y sintiéndose protegida, se subió al caballo.

-Oh, no -se dio cuenta de que el resto del grupo habían encontrado a su compañero muerto. Buscaban con la mirada al causante. Pero le dio tiempo de espolear al animal, quien echó a correr.

Durante la cabalgata, sintió que la observaban. Mirando por el rabillo del ojo, pudo ver cómo otro bokoblin la perseguía. Pero evitó gritar. Las criaturas estaban seguramente escudriñando la zona, y ella no quería llamar la atención. Si simplemente se puede apañar con uno, caería derrotada entre varios.

Zelda había localizado un pequeño escondite. Se había ocultado allí, y ahora trataba de calmar a su caballo, quien relinchaba por lo bajo. Vio al bokoblin pasar por delante del refugio, con un arco a punto de disparar. Como si llamaran por él, un cofre enterrado hizo acto de presencia. La princesa se limitó a sacarlo con suma delicadeza. Dentro había una nota.

"Querido lector@:

Si has encontrado este refugio, y por tanto, esta carta, quiere decir que estás en un apuro. O en una exploración minuciosa, quién sabe. Pero si vas por la segunda, mejor deja todo donde estaba. Sé que llegará el día en que alguien llegue y lo necesite de verdad.

Si vienes por la primera, siéntete libre de coger todo lo que hay aquí. A mí no me molesta, porque los que estamos casi muertos casi no sentimos nada.

Cúidalos y cúidate,

Soldado fiel al reino de Hyrule"

Al final de la nota, había una mancha de sangre seca. Y la firma la había inquietado. ¿Qué ha pasado mientras estuvo con Ganon?

"Mejor céntrate. Tu salud, la de Link y la de tu bebé está en juego", le dictó su consciencia. Se le hacía aún extraño pensar en tres personas. Pero la realidad era así.

En el cofre habían dejado varias armas. Una espada y un escudo de soldado, acompañada de un arco de soldado y varias flechas. Evaluando todo lo que tenía, cogió las nuevas armas y despojó la porra y el escudo bokoblin. Cuando las iba a guardar, descubrió una máscara de bokoblin. Pero la dejó allí. Todo lo que tenía ya le sobraba.

-Quédate aquí -le dijo a su caballo. Ocultándose un poco, apuntó hacia donde estaba el monstruo. Tiró la flecha y salió corriendo hacia allí. Antes de que la criatura pudiera gritar, la joven le clavó la espada en el corazón. Dejó que expirara, y se dirigió a la montura. En ella había algunos cachos de carne de caza, los cuales cogió. Se sentía una ladrona, pero era lo menos que podía hacer para que la carne no se quedara allí.

Y también para poder alimentarse. Revisó la carne, buscando indicios de infección, pero todo estaba en orden.

Sacó a su caballo y se subió a él. Volvió a buscar en el mapa.

-Vale. He encontrado un sitio dónde poder pasar la noche tranquilamente. Además, está cerca de una zona con agua -pensó en alto. Partió hacia allí, notando cómo el día se acababa. Y cómo la energía de su caballo se agotaba también.

Una vez llegó, dejó que su caballo comiese y bebiera. Mañana sería un día muy largo. Antes de detenerse en el tema, se acomodó en su refugio, el cuál ya estaba construido, y encendió una hoguera con todos los materiales que iba recolectando en su viaje. Acto seguido, cogió la carne que encontró y volvió a explorarla, por si acaso. Al volver a comprobar que era apta para su consumo, la echó en la hoguera, junto a algunos ingredientes. El resultado fue un delicioso plato de carne con una manzana asada. Cogió el agua que había traído y cenó.

Nada más acabar, se sintió como si cumpliera una misión. Se acomodó cerca de la hoguera y tocó su vientre, a la vez que sentía cómo el calor la abrazaba.

-Vas a tener que esperar un poco para conocer a papá. No sé si lo has visto, pero es muy guapo. Y el valor que emana de él es increíble. Tengo muchas ganas de conocerte - le dijo a su vientre. Desde que supo que iba a dar a luz a una criatura, los términos "mamá" y "papá" cobraron un significado especial en ella.

Rió al pensar en Link acunando a aquel pequeño ser.

"Quedan nueve meses. No te apures tanto", se hizo ver. Pero, como si una sombra se llevara todos esos pensamientos, se acordó del estado de su amado. Y probó la estrategia usada mientras ella luchaba con Ganon.

"Link", llamó suavemente.

Nada. No lo sintió.

"¡Link!". Probó a alzar un poco la voz. Pero seguía sin sentirlo

"¡¡¡Link!!!" Lo llamó más fuerte. En circunstancias normales, ya habría sentido cómo la escuchaba. Pero esta vez se sintió en un negro profundo.

Negro que se tiñó de varios recuerdos y esperanzas, revelando que se quedó dormida.

Una voz lo había interrumpido de su trance.

Una voz que superaba todo lo mágico que podía existir.

Una voz que sintió inicialmente como el viento, pero que cada vez se parecía convertir en materia: con masa, ocupando un volumen. Le agradaba tanto...

Pero se obligó a abrir sus ojos una vez que esa voz lo abandonó. Atado con cadenas, sintió movimiento.

Se encontró con la cruda realidad: iba encaminado hacia el castillo de Hyrule. Como podía sospechar, su secuestrador era el rey de Gorlue. Tirando de las cadenas, intentó liberarse, pero sólo consiguió que sus muñecas le dolieran más. Emitió un gruñido.

Recordó que le habían advertido de que Zelda no aparecía por ningún lado. Habían convocado un grupo de gente para ayudarlo en su busca. Como no tenía ni idea de dónde estaba, reunió a los participantes en la roca en la que compartieron tantos besos. Pero en medio de la tempestad apareció él. Sin mediar palabra, Gorham había chasqueado los dedos, y él cayó en desmayo.

El carruaje se detuvo. Habían llegado a su destino. Una silueta de pelo largo lo soltó, pero rápidamente lo inmovilizó, arrastrrándolo al castillo. Nada más entrar, lo llevó hasta una estancia que, por fortuna, poseía una cama y un baño. El hombre lo miró, serio.

-Pagarás por lo que has hecho. Y el precio no te va a gustar nada -acto seguido, le dio la espalda y salió de allí.

-Zelda, ¿me habías hablado? ¿Dónde estás? ¿Me escuchas? ¿Quién te tiene? -le intentó plantear el joven. Pero lo único que recibió fue el silencio. El mismo que él le había proporcionado.

Y se durmió en la cama de los aposentos de su princesa.

¡Hola!

Bueno, este es el nuevo cap. No sé vosotros, pero a mí me parece un poco flojo. Os contaré lo que pasa en pocas palabras.

Veréis, este cap narra las "aventuras" de Zelda para llegar al castillo, y un poco de los pensamientos de Link cuando despierta. El próximo cap tratará, probablemente, de lo que le piense hacer el rey. Alargaré la narración de Zelda llegando al castillo, Link, la ceremonia, etc... si veo que se hace corto.

Espero que os haya quedado ligeramente claro. Si no, podéis preguntarme cualquier cosa en los comentarios.

Muchos ,

Mary G.