Personajes de Mizuki e Igarashi.
─Pensándolo bien, iré yo por Arie ─Neal manejó hasta el lugar del rapto, efectivamente allí se encontraba la joven madre aún inconsciente, la tomó en sus brazos y la llevó a casa de sus padres.
─¡Dios mío! Daniel ¿Qué rayos has hecho?
─! Diablos, mamá! No te quedes allí parada sin hacer nada como una maldita estatua, ayúdame a llevarla a mi habitación. ¡Date prisa! ─Sarah hizo lo que su hijo le pidió. También ordenó a Evelyn, su ama de llaves y empleada de confianza, llamar al doctor Britter.
El galeno no tardó mucho en llegar, sin tiempo que perder atendió a Arianna, según su diagnóstico, el golpe que recibió no era de gravedad.
Un rato después la joven recuperó el conocimiento, de inmediato revivió la horrible escena del secuestro.
─¡Mi bebé! Neal, señora Lagan: ¿Dónde está mi bebé?
Sarah dirigió la mirada a su hijo, ella también quería escuchar la explicación de él.
─Yo... Yo en verdad, lo siento, el pequeño Daniel fue secuestrado por una banda de malhechores, el cabecilla se comunicó conmigo, me hizo saber todo lo que pasó, la dirección en la que te encontrabas y sus planes. Pronto se comunicarán de nuevo para decirnos el pago que exigen para devolvernos al bebé ─Al escuchar esa declaración, la joven fue invadida por un ataque de ansiedad e histeria, pidió a Neal y a Sarah que llamaran a sus padres y abuelos para informarles acerca de la situación.
El doctor Britter le dio un calmante a la joven madre. Igualmente, a la señora Lagan, quien también se vio afectada de sus nervios. Neal fue al estudio, desde allí les informó a los padres de su aún prometida sobre lo acontecido. De igual forma informó a la familia Ardlay.
Cerrando la puerta tras de sí, Sarah se encerró en el estudio junto a su hijo, comenzó a indagarlo.
─¿Por qué lo hiciste, Daniel? Es solo un bebé ¡Por Dios! No tiene la culpa de la mala cabeza de su madre ni de tu crueldad al querer vengarte de ella.
Sirviéndose una copa de Whisky, Neal, con sus ojos enrojecidos, sus manos temblorosas y voz quebrantada, respondió─: Te juro que yo no planeé esto, solo quise darle un susto a Arie. Luego de eso, ya tenía decidido alejarme de su vida, irme a Escocia, olvidarlo todo. Pero esos malditos vándalos se aprovecharon, ahora tratarán de sacarnos una fuerte cantidad de dinero. ¡Mamá estoy muy arrepentido de todo!
─¿Te has puesto a pensar que nos veremos envueltos? ¡Oh, Dios mío! Daniel, irás a la cárcel... cuando las autoridades investiguen todo tú irás a prisión.
─Es lo que merezco, eso no me importa ahora, solo deseo que el bebé esté bien.
Sarah se conmovió al ver el sufrimiento de su hijo, se abrazaron para darse consuelo. Los golpes en la puerta interrumpieron el momento, era Evelyn informándoles que los Ardlay habían llegado.
Las residencias de ambas familias colindaban, por eso no era raro encontrar a Sarah y a Neal en la mansión Ardlay.
Arianna se lanzó a los brazos de Albert, tras verlo llegar, él, guiado por sus instintos paternales, la abrazó, dándole palabras de consuelo y ánimo, mientras le acariciaba su largo cabello oscuro.
─Tranquila pequeña, prometo que todo saldrá bien, te doy mi palabra que haré hasta lo imposible por traer a tu hijo de regreso sano y salvo ─La dulce voz del caballero logró calmar el acongojado corazón de la joven.
Candy y los Grandchester llegaron a la mansión Lagan.
Candy corrió de inmediato a abrazar a su hija, juntas rompieron en llanto. Albert percibió en su corazón el dolor de su amada Candy, sus ojos también se llenaron de lágrimas.
Olvidándose de los demás, escuchó su corazón, la voz de sus sentimientos. Viendo que Arianna ya se encontraba rodeada por los Grandchester, se acercó a su amada, sin decirle nada la aferró a su pecho cuanto necesitaba de ese alivio su amada, en ese momento no importó Terry y los Duques, porque fue justo allí que ella comprendió lo mucho que amaba a Albert, que no estaría sola para afrontar todo por lo que estaba pasando.
De manera, disimulada pero necia, Eleanor trató de separarlos, pero esta vez Candy no sucumbió ante esa presión, la insistencia de la duquesa parecía más bien la de una mujer celosa.
Al conocer lo acontecido, por boca de Neal, todos acordaron no darle participación a las autoridades, no harían nada que expusiera la integridad física del bebé.
Las horas fueron pasando, la incertidumbre gobernaba entre los allí reunidos.
Por recomendación del doctor Britter, Arie fue sedada, porque víctima de la ansiedad y desespero por ratos se descontrolaba.
Ninguno de los presentes tenía la intención de moverse de allí, no hasta conocer lo que los captores demandaban.
Al llegar la noche, al fin sonó el teléfono de Neal, era la llamada que tanto esperaban, los rufianes exigieron ser escuchados por toda la familia, Neal accedió de inmediato, puso la llamada en altavoz.
Habló el líder de los captores:
-Escúchenme bien, porque no se los diré dos veces, exigimos la cantidad total de 100 millones de dólares en garantía de la vida y liberación del bebé Daniel Raymond Lagan-Ardlay, no intenten alertar a la policía o él pagará las consecuencias, en diez minutos llamaremos de nuevo para saber su respuesta.
En la sala comenzó el debate, el duque tomó la palabra:
─Estoy dispuesto a aportar 20 millones de dólares, hace apenas unos meses invertí casi todo mi dinero, no creo que estas sabandijas nos den mucho tiempo para reunir la cantidad que quieren.
─Yo aportaré 30 millones más, junto a lo de mi padre es una fuerte cantidad.
─Y yo estoy dispuesta a sumar 25 millones ─Ahora era Sarah quien se unía al debate.
─Candy, espero cuentes con al menos la mitad de la cantidad restante.
─Sí, creo que tengo un poco más de 15 millones, para lo que haga falta estoy dispuesta a vender todos mis bienes, en esta ciudad todo el mercado de bienes y raíces es rápido, Terruce.
─Que por supuesto no son muchos ─expresó Eleonor.
─Eso no importa mamá, en estos momentos cualquier cantidad es útil.
─No hará falta que Candy venda sus propiedades. Estoy dispuesto a asumir el monto total del pago sin esperar un reembolso ─William Albert Ardlay se puso de pie, posesionándose de la situación, la señora Elroy apoyó en su totalidad la decisión de su sobrino.
Al escuchar esas palabras Richard y Sarah se sintieron, aliviados, en cambio Terry se sintió sacudir todo su ser por un violento golpe de celos.
─Se lo agradecemos, pero no será necesario, si gusta puede aportar la cantidad faltante, luego de eso le sugiero que se mantenga al margen en los problemas de mi familia.
─¡Señor Grandchester hijo! Le recuerdo que Neal es parte de nuestra familia, de nuestro clan y William es líder de ambas sociedades, no le pida que se haga a un lado, porque eso no pasará, él gentilmente, sin ningún problema se ha ofrecido a pagar la cantidad exacta y, más si hiciera falta ─La señora Elroy fue muy contundente al expresar su sentir.
El celular volvió a repicar con la llamada de los malhechores, Albert tomó la palabra incluso antes de que ellos pudieran hacerlo.
─Hemos decidido acceder a su exigencia en el período que ustedes quieran, pero pedimos que nos dejen ver al bebé como garantía que no ha sufrido ningún daño, el jefe aceptó la petición, haciendo uso de la videollamada dejó que los presentes vieran al bebé. Efectivamente se encontraba en buenas condiciones, incluso pusieron a una señora a su cuidado, en el auto de Arie estaba el maletín de maternidad que contenía artículos para el bebé, incluyendo leche, cereal, pañales, un kit de higiene y sus vitaminas, a pesar que el bebé había sido prematuro, era un niño sano, fuerte y muy alegre.
El jefe de la banda, les dió 48 horas de plazo para efectuar la transacción, acordaron que esta se llevaría a cabo en el mismo lugar del secuestro.
Deshecha, Candy subió a la habitación en la que Arianna dormía.
Eleanor subió tras de ella para aprovechar reprocharle su cercanía con Albert.
─¡Eres una desvergonzada! No te importa nada nuestro sufrimiento, cualquier pretexto es bueno para buscar los brazos de ese hombre.
─¿En serio va a comenzar con su misma cantaleta, justo ahora? Basta de tanto acoso y abuso señora Baker, ya me tiene harta, al terminar esta pesadilla usted y yo le daremos fin a este asunto. No le permitiré salirse con la suya "Señora".
─No te atrevas a enfrentarme, porque las llevas de perder, huérfana atrevida, toda la familia estará a mi favor, en cambio a ti hasta tu sombra te dejará sola.
─Se equivoca, no estoy sola, tengo a muchas personas que me quieren y me apoyan, lucharé hasta el fin para estar con mis hijas, pero no de la manera en la que usted quiere. Ahora si me lo permite quiero estar con Arie, retírese, por favor.
En silencio, pero, llena de ira Eleanor salió de la habitación, en sus pensamientos iban los peores oprobios para la mujer de Albert Ardlay. Bajó a la sala en donde aún se hallaban reunidos el grupo de caballeros. La señora Elroy hacía poco rato se había retirado, Sarah la acompañó hasta su casa.
─Mamá: ¿Puedes ir a casa a cuidar a las niñas? Cualquier cosa que pase en el transcurso de la noche te la haré saber.
─Pero ellas están bien, Rosa está con ellas.
─Mamá, Rosaura ya nos había dicho que mañana necesitaba el día libre y pasado es su día de descanso.
─Sabes querida, Terruce tiene razón, las niñas podrían inquietarse, sería peor si también sufrieran por esta situación.
─Pero no deberíamos dejar sola a Candice con...
─Vamos querida, yo iré contigo, no pongas más objeción, por favor. Señor Ardlay, un placer conocerlo, le agradezco lo que hace por mi familia ─Luego de estrechar la mano de Albert, el duque acompañó a su esposa que, como era de suponer iba aún más airada.
Neal se excusó yéndose al estudio, dejando en la sala solos a Albert y a Terry, este sirvió dos copas de Whisky, le dio una a Albert, quien aún permanecía sentado.
─Entonces...pretendes asumir el monto total de la extorsión. ¿Me pregunto con qué intención lo haces?
─Yo soy un caballero, un hombre de honor. No necesito comprar la voluntad de los demás, aprecio a tu hija y también a Candy.
─Me he dado cuenta que mi esposa y tú son muy amigos.
─Sí, la madre de tus hijas es en verdad extraordinaria, ella sabe que puede contar conmigo para lo que sea, no pienso defraudarla.
Esa respuesta hizo que Terry se enojara, ya no tenía intención de ocultarlo, bebiendo de un solo trago su whisky, replicó:
─Escúchame Ardlay, no soy un estúpido para no darme cuenta que tienes interés en mi mujer, debo agradecerte lo que haces por Eleanor, Arianna y su bebé, pero te exijo de una maldita vez que te alejes de mi mujer.
Poniendo su copa a un lado en la mesita, Albert se puso de pie, no estaba dispuesto a permitir que Terry lo intimidara.
─Basta de fingir que Candice White es tu esposa o tu mujer, porque no es ni lo uno ni lo otro. Ella es la madre de tus hijas y tú su pasado, eso no te da derecho de imponerte sobre ella. Ella es una mujer libre. Puede decidir a quién permitir en su vida y a quién no. Ambos sabemos en cuál de esas opciones estamos. Sobre mis sentimientos no tendría porque decírtelos, pero por respeto a tus hijas lo haré, Candice no solo me gusta, estoy enamorado de ella, la amo y lucharé por su amor, ¿Te quedó claro?
Casi se fueron a los golpes, pero al ver a Candy bajar de la habitación, ambos se contuvieron.
Neal interrumpió ese momento de tensión entre los caballeros con otra llamada de los secuestradores para todos, la seguridad del bebé estaba sobre todo.
El jefe de la banda dio los detalles finales para el intercambio, al encuentro solo deberían llegar los padres del bebé y la persona que haría el pago.
La situación era cada vez más preocupante, con esta exigencia se estarían exponiendo la vida de muchas personas, incluyendo la de los vándalos.
Por la mañana se reunieron todos nuevamente, después de deliberar, acordaron dar parte a las autoridades, no podían confiar en la palabra de los criminales, el jefe de la policía tomó cartas en el asunto y junto a los familiares idearon un plan de rescate.
Horas más tarde Albert y los Grandchester salieron a hacer los preparativos necesarios en apoyo al plan.
Conmovida por la situación y viendo la angustia de su madre, Arie buscó consuelo en ella, la invitó a subir a la habitación para poder platicar en privacidad.
─Mamá, debo pedirte que me perdones todo el daño que te he causado, siempre tuviste razón, por mi tonto capricho, ahora mi bebé está en peligro.
─Ven mi pequeña niña, no te atormentes más, no hay nada que yo deba perdonarte, muchas veces no hacemos bien las cosas, quizás por cobardía tomamos malas decisiones, pero al final por amor todo vale la pena. Neal está demostrando que merece tu amor.
─Mamá, tampoco fui sincera en eso, ¿sabes? En el colegio odié ser yo misma, me sentí poca cosa y fea, fue entonces que adopté una personalidad diferente, opuesta a mí, hice a un lado mis sentimientos, mi verdadero amor por Stear, me esforcé en conquistar al chico más cool del colegio, no me importó hacer lo que fuera por eso, hasta caer en lo más bajo, con eso hacía sufrir a Stear. Neal siempre tuvo la razón sobre mi conducta.
─¿A qué te refieres con eso?
─Mamá, Stear es el padre de mi hijo, me aproveché de su amor y lo seduje cada vez que quería, ahora sé que siempre lo he amado.
─¿Stear lo sabe?
─No, todavía no se lo he dicho, seguía necia en mi objetivo de casarme con Neal, para hacerlo pagar por sus humillaciones. Cuando nació mi hijo, comprendí que no era eso lo que quería, sé que debo decirle la verdad a Stear. Neal está enterado de todo, él lo escuchó en una conversación que tuve con las chicas y se vengó de mí registrando al bebé con sus nombres y apellidos. Te juro que estoy dispuesta a terminar con esta farsa, por supuesto no me casaré con Neal, al recuperar a mi bebé le cambiaré ese nombre. Tal vez no sea demasiado tarde y pueda recuperar el amor de Stear, empezar de nuevo con él y nuestro hijo. He sido lo peor, debo admitir que no merezco ser madre. Mi pequeño ha sido víctima de mis estupideces, ni siquiera sé si algún día podré perdonarme, sé que lo amo y que daría mi vida para que él esté bien. ¿Por qué no pude ser como tú? Tú has sido una madre intachable, perfecta, todo amor, lo has dejado todo por estar con tus hijas, te olvidaste de ti misma, resumiste el vivir, solo en nosotras y yo a cambio solo te he dado dolor y vergüenzas, eso me hace saber que no soy buena para mi bebé.
─No siempre he sido buena madre, también les he ocultado cosas que...
─No mamá, tu pasado no nos importa, siempre supe porque te separaste de papá, tardé en comprenderlo, tuve que vivirlo, pero, ahora no te culpo por no volver con él, cuando recuerdo los golpes en tu cara puedo imaginar el infierno que viviste, pero por amor a nosotras tu sanaste pronto tu corazón y seguiste adelante.
─Arie, hija mía perdóname por lo que te diré. Estoy embarazada ─Esa confesión sorprendió en gran manera a la joven.
─Por un momento, pensé que tú y papá...pero sé muy bien que eso no es posible, no creo estar equivocada al decirte que Albert es el padre de tu hijo ¿Cierto?
─Cariño, él conquistó mi corazón, ha sido lindo conmigo. Borró el mal recuerdo que tenía del amor, después de años en soledad, eliminó la barrera que había entre mis sentimientos. Estoy enamorada de él y, sé que él siente lo mismo. Fui muy irresponsable, pero tampoco diré que me arrepiento, seré fuerte y afrontaré las consecuencias, por ahora solo tú lo sabes, te prometo que cuando recuperes a tu bebé, hablaré con tus hermanas y les diré la verdad.
Sin decir más, Arianna se levantó, fue directo a ducharse, confundida por eso Candy dudó de haber hecho lo correcto al confesarle todo a su hija. Ahora el llanto y la incertidumbre la ahogaban, minutos después Arie salió envuelta en una toalla.
─¿Me permites? Debo vestirme, hay algo que tengo que hacer.
─¿A dónde vas?
─A ser valiente, a decirle a Stear que es el padre de mi hijo, espero que tú hagas lo mismo con Albert, sé que tú no cometerás mis errores y mi hermanito desde el vientre estará junto a su padre ─La mujeres se fundieron en un abrazo, por un momento las lágrimas parecían no terminar, pero esa hizo que una parte de su ser hallara paz.
Entre tanto, en un lugar lejos de allí, en una casa que los secuestradores usaban como escondite, los cabecillas de la banda discutían acaloradamente por la forma en la que repartirían el botín.
─¡Estás loco! No te daré la mitad del dinero, 15 millones para ti serán más que suficientes, 10 millones para el otro inútil bastarán. Yo soy el jefe de esta banda, yo te di participación en este atraco.
─De no ser por mi plan nos habríamos tenido que conformar con cien mil dólares, pronto habríamos tenido que seguir robando como ladrones de poca monta, para no morir de hambre, así que no me vengas con estupideces o quedas fuera de esta operación.
─¡Eres un hijo de puta, mal agradecido!, te arrancaré la cabeza, la pondré en exhibición para que sepan que conmigo no se juega ─Antes de que este pudiera reaccionar, el cerebro del secuestro le dio muerte, el tercer implicado en el asunto al escuchar las detonaciones, llegó de inmediato al lugar de los sucesos.
─¡Hijo de puta, eres un maldito infeliz!
─Mejor te callas imbécil o terminarás igual que este hijo de perra, ahora yo soy el líder de esta banda, harás lo que te diga y, ¡ay de ti cómo se te ocurra traicionarme!
Continuará...
