-¡No puedo creer que hayamos terminado cenando con Elsa!- Haruka arrojó su saco sobre la cama.

Michiru ingresaba a la habitación detrás de ella mientras olía la rosa que le fue regalada un par de horas antes.

-No estuvo tan mal- Se encogió de hombros.

La rubia se lanzó encima de la cama, de espalda con los brazos extendidos en su totalidad y resopló -¿En serio?- Una pequeña risa se escuchó de fondo –Vamos Michiru… No sé como Seiya la terminó invitando y ella acepta ¡No me lo creo! O bueno, si lo puedo creer ¡Porque ya ocurrió! ¡Las peores horas de mi vida!- Estaba notoriamente fastidiada.

La ojiceleste dejó la rosa sobre un mueble de la habitación de la rubia y después camino hasta lograr sentarse sobre los muslos de Haruka, los pies le quedaban colgando a diferencia de la rubia, que si no fuera por su altura seguramente sus pies estarían colgando de la cama también, pero estaban firmemente apoyados en el suelo –Me alegra que hayas llegado a mi concierto- Ignoraba los quejidos de Haruka sobre la cena desviando el tema a uno menos desagradable.

Haruka apoyó sus manos bajo su cabeza y se quedó mirando a Michiru con una ladina sonrisa –No me lo perdía por nada, ni siquiera por el trafico infernal que había ¡Fue como si a todos se les hubiese ocurrido salir a la misma hora!-.

Unas delicadas y pequeñas manos tomaron el cuello de la amarillenta camisa de Haruka, con algo de fuerza produjo que la rubia dejara su anterior postura, ahora se encontraba sentada sobre la cama -Mientras tocaba pude verte entre el público, bueno, a un lado de ellos y me puse muy feliz, pensaba que lo habías olvidado- Hablaba sobre los labios de la chica.

-A mi me hace feliz escucharte tocar, jamás olvidaría algo tan importante como un concierto tuyo- Cerró lentamente sus ojos esperando un beso de Michiru.

-Te podría sacar una foto en este instante, con esa expresión mientras esperas un beso mío- Haruka se sonrojo de inmediato llegando al punto de parecer un tomate, su tez blanca resaltaba aún más el color –O mejor así, sonrojada que te ves más linda-.

Haruka negó con su cabeza –Ya basta- Dijo entre risas y tomó a Michiru por la cadera para girar sobre la cama y dejarla bajo su cuerpo.

Michiru entre risas comenzó a desabotonar la camisa de Haruka con la mirada perdida en sus dedos y lo que hacía, poco a poco las risas cesaban. Cuando Michiru logró desabotonar cada botón de la prenda, despeinó el cabello rubio al pasarle ambas manos por su cabeza, enredándole los dedos por los sedosos cabellos sin llegar a jalarlos. Haruka solo sonrío y reacomodo sus ya alocados cabellos pasando sus manos por su cabeza hacia atrás.

Sus miradas se cruzaron y sin perder el contacto Michiru se colocó de pie, después de darle un leve empujón a Haruka para que se quitase de encima. En el silencio de la noche solo se podía escuchar la respiración de ambas chicas.

-Haruka- Llamó la atención de la recién nombrada.

-¿Michiru?-.

-¿Me ayudas con mi vestido?- Terminó por darle la espalda, recogiendo su cabello con ambas manos para dejar al descubierto el cierre.

Haruka inmediatamente cumplió la petición al pararse y ubicarse detrás de la ojiceleste. Deslizó el cierre del vestido hacia abajo.

Cuando la espalda quedó descubierta le fue imposible evitar recorrerla con la yema de su dedo pulgar, su piel era de porcelana, tan suave y atractiva de tocar. Michiru suspiró ante tal delicado contacto.

Se acercó por detrás aun más y ocultó su nariz en su cuello, quería sentir el olor natural combinado con el perfume que traía encima, mientras Haruka hacía aquello Michiru deslizaba su vestido por su cuerpo hasta que cayera al suelo, quedando únicamente con la ropa interior.

Haruka llevó sus dedos al sostén de Michiru con la clara intención de desabrocharlo, y ciertamente lo cumplió. La violinista se deshizo rápidamente del sostén y junto sus brazos abrazándose a sí misma colocando sus manos sobre sus hombros.

La rubia dejó un beso sobre el cuello de su "compañera". "¿Realmente le podría llamar compañera si estamos en esta situación? ¡Demonios!".

Michiru se dio la vuelta y dejó de cubrirse para abrazar a Haruka por la cintura pegando su frente al pecho de la más alta. Podía sentir los bien formados pechos de Michiru sobre su cuerpo y esto claramente aumentó el ritmo cardiaco de la rubia, estaba nerviosa o ansiosa, no sabía como describir sus emociones en ese preciso instante.

Por su lado, Michiru estaba por primera vez en mucho tiempo relajada al estar casi desnuda por completo frente a alguien. Haruka no intentaba hacer nada con ella si es que no lo quería o lo demostraba ferozmente, y eso, eso la enamoraba profundamente, le cautivaba lo respetuosa que lograba ser.

Mordió su labio inferior y apretó aun más el abrazo a Haruka, quería tenerla prácticamente pegada a ella, no separarse más. Asomó lentamente su lengua de entre sus labios y comenzó a lamer el cuerpo de Haruka, descubierto al tener la camisa abierta, desde el pecho hacia arriba llegando a su mentón.

Haruka tenía la mandíbula apretada con fuerza, intentando relajarse por la situación. Tenía unas inmensas ganas de agarrar a Michiru por los glúteos tirarla contra la cama para tirársele encima, besarla una y otra vez durante toda la noche, pero no sabía si eso era o adecuado, incluso si eso sería bueno para Michiru luego de lo traumático que fue lo de Harry. Su razón le decía que mantuviera la calma, pero sus necesidades carnales eran muy fuertes también.

-Relájate- Escucho salir de los labios de la otra, era obvio que a esas alturas ya había sentido lo tensa que estaba su mandíbula, con solo mirarla se podía saber.

-Lo estoy- mintió descaradamente.

Michiru besó el contorno de su mandíbula con múltiples besos de un lado a otro, con paciencia, como si fuese a tardar toda la noche.

Haruka por su parte, le sudaban las manos así que las froto contra la parte trasera de su pantalón.

-Iré a colocarme el pijama- Interrumpió el momento Michiru, con la voz sumamente calmada, al contrario de cómo estaba la rubia. Dio un paso al costado, no sin antes besar fugazmente los labios de Haruka.

Caminó hasta el closet siendo seguida por los ojos de la rubia, tomó del interior su pijama y siguió el recorrido hasta el baño donde cerró la puerta encerrándose. Había sido acertada la idea de dejar un pijama en el departamento de Haruka, últimamente se quedaban más tiempo juntas así que la rubia le había ofrecido dejar algo de ropa en su casa en caso de cualquier situación.

Haruka ya más tranquila sin tener la vista de nadie encima suspiró pesadamente frotando sus manos por todo su cabello haciendo de este un lio, estaba excitada y no era la única. Michiru se sentó sobre la taza del baño, estaba roja como un tomate sin comprender como había llegado a esa situación, simplemente se había dejado llevar por sus emociones. Las ganas de tener a Haruka cerca de ella de manera mucho más íntima era sustancialmente grande.

Lavó muy bien su rostro preocupándose de que cuando saliera ya no estuviese con ese intenso rojo en su rostro. Volvió al dormitorio luego de cruzar la puerta del baño y pudo ver a Haruka vistiendo su pijama, levantando las sabanas y metiéndose a la cama.

La situación fue cortada justo antes de que algo más sucediera, si Michiru hubiera continuado no habría vuelta atrás. ¿Y por qué lo hizo? Sencillo, pese a que se podía sentir cómoda con Haruka inclusive desnuda, aun sentía algo de vergüenza con respecto a su cuerpo.

Ambas se metieron a la cama, Haruka boca arriba mirando el techo con la respiración algo irregular. Seguía levemente excitada, no era para menos después de haber tenido a Michiru lamiéndole el pecho.

-Lo siento-.

-No digas eso, Michiru- Haruka le dedico una sonrisa, de esas que la lograban calmar al instante.

La chica de cabellos turquesas de le acercó tanto a tal punto de terminar sobre ella, abrazándola por los costados con su rostro entre el espacio del hombro y cuello de Haruka. Cerró sus ojos con fuerza, simplemente quería ser abrazada esa noche.

Al cerrar los ojos la imagen de Harry tirándosele encima ese día de la fiesta rondó su mente, sintió asco, asco por sí misma, por permitírsele llegar hasta ese momento.

Unos largos brazos la envolvieron por completo, el calor de Haruka rápidamente se sintió por todo su cuerpo, desde los dedos del pie hasta su cabeza. La rubia separó sus piernas para que Michiru encajara perfectamente sobre ella.

-Será cuando tú quieras, no tengo prisa-.

-Muchas gracias- Recibió un beso sobre su cabeza –Te quiero mucho-.

Haruka quedó boquiabierta, sorprendida y feliz eran las emociones que predominaban –Y yo a ti, mi violinista-.

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-Que buen ánimo mantienes hoy- Lita sostenía entre sus brazos todos los libros que debía devolver a la biblioteca, que eran bastantes además de muy pesados por el gruesor de cada uno.

Haruka se encogió de hombros, pero de inmediato se sonrojó al recordar su noche con Michiru y lo que casi hacen.

-Mejor deja que te ayude- Tomó más de la mitad de los libros que su amiga cargaba.

Lita entrecerró sus ojos –Hace mucho no te veía tan alegre un lunes por la mañana-.

-¿Es malo?-.

-Es extraño-.

De camino a la biblioteca se toparon con Michiru, que caminaba en dirección contraria a ellas, el rostro de Haruka se iluminó mucho más de lo que ya estaba.

-Buenos días- Se apresuró a decir la más alta.

-Buenos días- Michiru devolvió el saludo, pero a ambas mientras Lita solo le sonrió cordialmente.

Haruka se inclinó para besar la mejilla de Michiru, pero fue sorprendida con un beso en la boca que le dejo media abobada.

-¿Nos vemos después? Voy algo tarde a clases… por cierto, linda camisa rosa- Michiru dejó escapar unas delicadas risas.

Haruka solo se puso seria, pero después se unió a las risas –Te hablo al rato-.

Michiru siguió su camino al igual que las chicas.

-Así que, si Michiru te molesta por la camisa no le dices nada, pero si nosotros lo hacemos nos arrancas la lengua- Lita alzó su ceja y siguió caminando con pasos apresurados, ahora dejando atrás a la rubia.

-¿Eh?- Haruka se quedó extrañada por la nueva actitud de su amiga.

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A ambas le tocaba entrenamiento de judo y como siempre eran pareja para realizar todos los ejercicios.

-Reacciona- Lita le acababa de realizar un derribo bastante fuerte a Haruka, no le dio tiempo de reaccionar mucho menos de protegerse.

-¡Auch! ¡Más cuidado Lita!- Se quejaba desde el suelo, acercó su mano a la cabeza para sobarse –Es solo un entrenamiento relajado-.

-¡Profesor!- La castaña levantó su mano, cuando recibió la atención del nombrado habló –Quiero un cambio de pareja-.

El maestro se extrañó tanto que preguntó el motivo, pero sin obtener mayor información por parte de la castaña aceptó y le asignó una nueva compañera a cada una.

Haruka se puso de pie y arreglo sus vestimentas para entrenar con su nueva compañera.

-H Haruka- Saludó su nueva compañera, una chica de baja estatura con ojos bastante grandes y unas pestañas larguísimas, traía una coleta alta para sujetar su negro cabello.

-Hola, nueva compañera- Dijo lo bastante alto para que Lita le escuchase.

La castaña traía un comportamiento bastante extraño desde que se toparon con Michiru en los pasillos. Luego de ese extraño acontecimiento siguieron la clase con sus nuevas compañeras de entrenamiento.

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-Haruka-.

La rubia traía su maletín colgando de su mano apoyada en el hombro cuando una chica, se deducía por el timbre de voz, llamó su atención. Recién venía saliendo de los camerinos, giró para ver quien le llamaba y era la misma chica de largas pestañas con la que tuvo que hacer pareja.

-Hey…- Recordó que no sabía su nombre –Discúlpame, pero no se tu nombre-.

-No te preocupes pues no te lo había dicho tampoco, me llamo Selina-.

Selina portaba la falda del uniforme mucho más arriba de lo que comúnmente se acostumbraba llevar.

-Selina…- Comenzó a caminar mientras repetía el nombre en voz alta siendo seguida –No lo olvidaré de aquí en adelante- Le dirigió la mirada para dedicarle una cálida y amigable sonrisa –La chica de largas pestañas y cabellera negra-.

-Bueno… yo- Acomodó un mechón de su cabello detrás de su oreja- Quería decirte que hoy fuiste una gran compañera de entrenamiento, me ayudaste bastante- Selina le llegaba al hombro, se podría deducir que media 1,60 aproximadamente o poco menos. A pesar de la diferencia de estatura, con Haruka midiendo 1,85, lograron realizar los ejercicios de lo más bien.

-No digas eso, tú me ayudaste a mí, eres bastante buena-.

Colocó su mano sobre el hombro de la más baja, alzó la mirada nuevamente y vio a Michiru sentada en uno de los tantos bancos del pasillo. Quitó de inmediato su mano de la chica y utilizó esta para captar la atención de la ojiceleste, agitándola frenéticamente formando una sonrisa mucho más amplia en sus labios.

-En fin, nos vemos Selina- A penas se despidió camino rápidamente para su encuentro con Michiru.

-¿Esa chica es tu amiga?- Tenía sus piernas cruzadas con su maletín sobre los muslos.

En el momento que Haruka llegó frente a ella, se puso de pie y comenzó la habitual caminata hacia la salida del Mugen.

-¿Quién?- Apoyo su mano en su mentón tratando de descifrar a quien se refería Michiru.

Salieron por las enormes puertas del lugar directo a la calle y cuando Michiru respondería la pregunta fue interrumpida por la grosería que se escapó de los labios de Haruka.

-¡Mierda!-.

La rubia había localizado con la vista a Elsa de pie con sus brazos cruzados en una clara actitud de estar esperando a alguien.

-¿¡Que hace ella aquí?!- Dijo a Michiru.

-Ayer domingo me la volví a topar en la calle, me dijo que le encantó como toco el violín y que ella quería aprender al menos lo básico, me pidió si le podía enseñar…-.

-¡Michiru!- Elsa se acercó tan alegre que lograba irritar a la rubia –Y tú- Dijo en un tono de menosprecio mirando a la más alta –Estoy lista para esas lecciones-.

-Apuesto a que aceptaste- Dijo continuando la conversación cortada por Elsa. Rodó los ojos.

-No dormí en toda la noche por los nervios- Siguió ignorando a Haruka y se colgó del brazo de Michiru.

Casi se veía el humo salir de la cabeza de Haruka –Tengo cosas que hacer, nos vemos después- Besó la cabeza de Michiru y se fue tan rápido que la ojiceleste no tuvo tiempo ni para despedirse

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Estaba extremadamente celosa, prácticamente se fue corriendo por la acera que quedaba frente a la escuela. "¿¡Quién demonios se cree ella para venir y pedirle clases a Michiru!? Aparte con esa sonrisa tan… ¡Tan ahg! ¡Y se le colgaba del brazo! Maldita sea mi suerte, esa mujer es muy desagradable". Chocó con la espalda de alguien sacándola de sus pensamientos.

-¡Fíjate por dónde vas!- Gritó.

-¿Por qué no te fijas tú, enana?- Era Darien quien caminaba hacia el edificio de su apartamento -¿Qué te ocurre, loca? Tú me chocaste por detrás- Comenzó a reír -¿No querrás acompañarme a casa?-.

-¿Enana? Solo soy cinco centímetros más baja- Infló los cachetes mientras su ceño seguía fuertemente fruncido. Era como una niña de cinco años furiosa porque le quitaron su juguete favorito.

Su amigo le pasó el brazo por encima de los hombros sin detener la marcha –Cuéntame- Le leía los pensamientos.

-¡Es que…! La estúpida de Elsa anda molestando a Michiru ¡El otro día tuve que soportarla en la cena!- Su enojo iba incrementando.

-¿Elsa Molestando a Michiru? ¿Cena? ¡Rayos! ¿De que más me he perdido? O mejor dicho ¿Qué no me has contado?-.

Terminaron sentados en una banca de un pequeño parque para poder hablar, Haruka le contó todo a Darien exceptuando lo que casi ocurre después en su habitación. El lujo y detalle del relato era bien escuchado por su amigo.

Ver así de celosa a Haruka solo se lograba pocas veces, con Molly nunca pasó. Algunas veces cuando se colocaba en plan celosa era porque alguien intentaba ser el mejor amigo o la mejore amiga ya sea de Darien, Rei o Lita cuando eran más pequeños y salían a jugar a los parques, muchos años atrás.

-Con que eso es…- Apoyaba su mano en su mentón -¡Pues, debes cuidarla! Antes de que venga otro y comience a confundir sus sentimientos y luego no sepa qué quiera o peor aún, no sepa a quién quiere- Parece que hablaba desde su propia experiencia.

-¿Serena?-.

-Sí-.

-Mierda mas que complicada, si quieres te puedo ayudar, yo tengo buena relación con ella-.

-Preferiría que no, yo podré-.

-En serio, tú dime y ayudo-.

-No, descuida…- Se le notaba levemente decaído mirando sus zapatos –¡Pero no hablamos de mí! ¡Hablamos de ti!- Alzó la mirada ahora entusiasta, incluso se logró poner de pie con un salto.

-¿Qué? ¿Seguro que estás bien?- Haruka se puso de pie también apoyando sus manos sobre los hombros de Darien. Ese había sido un cambio de humor muy radical.

-Muy seguro- Tomó las mejillas de Haruka y le plantó un enorme beso en la frente.

Haruka se le quedó mirando –Eres raro en ocasiones… ven, mejor acompáñame o llegaré tarde al entrenamiento- Le quitó las manos de sus mejillas, pero siguió agarrando la derecha de su amigo al caminar.

Después de un rato cuando se aseguró de que Darien le seguía el paso lo soltó y guardó ambas manos en los bolsillos de su pantalón de uniforme verde a cuadros. Darien por su parte solo iba mirando al frente.

-Oye Darien ¿Con cuantas personas te has acostado?-.

-¿Eh? Pues de pequeño con mis padres, en ocasiones contigo o Rei después de las fiestas cuando terminamos borrachos, una vez con Lita…- Contaba con los dedos de su mano.

-Hablo de acostarse en sentido de tener sexo, idiota- La risa rápidamente apareció por parte de la rubia.

Rascó su nuca –Ocho, quizás, no muchas ¿Por qué la pregunta?-.

-Yo solo con Molly y prácticamente he besado a cinco chicas en toda mi vida-.

-No olvides que una vez me besaste-.

-¡Cállate! Eso fue en un juego absurdo de niños, aparte no voy a eso, mejor escúchame prime…-.

-También fue a Rei y Lita-.

Cuando los cuatro eran pequeños una vez habían jugado al común juego de "la botellita" que consistía en formar un círculo y hacer girar la botella eligiendo a dos personas que se deberían besar. El resultado de eso, todos besando a todos, pero como apenas eran unos niños los besos no eran más que rosadas de labios sin intercambio de saliva.

-¡Cierra la boca! Quiero intentar decirte algo más-.

-¿Qué desde ahí te quedó gustando nuestro beso? ¿Entonces ya no eres lesbiana, sino que aparentabas y la verdad es que te gustan los hombres, en especifico yo?-.

-Asco- Haruka sacó su lengua imitando el gesto de vomitar -¿Ya puedo hablar o seguirás con tus tonterías?-.

-Continua por favor- Darien coloco una mano sobre su boca para evitar a toda costa reír.

-Mira, verás que el otro día estaba… bueno, la cosa es que… yo- La rubia llegaba a tartamudear –No tengo mucha experiencia, ya te dije que solo lo he hecho con Molly y bueno, no es que le esté dando vueltas al asunto, pero… el otro día, más bien la otra noche…-.

-Haruka ya suéltalo, me aburres-.

-Casi lo hago con Michiru, quedé muy excitada, pero después pasaron cosas y la verdad nada pasó, pese a que pasaron cosas ¿Ya te dije?-.

Darien rodó sus ojos –Solo confía en ti, maldición- Se largó a reír, ya había entendido para donde iba el asunto.

-Pero me falta experiencia, no sé qué cosas le gustarían a Michiru, con Molly lo sabía porque bueno, dos años… y eso-.

-¿Acaso quieres que te lleve con unas prostitutas y así experimentas más? ¿O qué? Si ya estas saliendo con Michiru no sería muy bueno si te vas a acostar con otras-.

-¡Claro que no quiero eso!-.

-¿Y entonces?-.

-Es complicado-.

-Amiga- Se detuvo en seco, ya habían llegado a la entrada del centro deportivo sin que Haruka se percatara siquiera –Confía en ti, las cosas se darán solas, verás como Michiru y tu disfrutarán el momento, puedes ir creando experiencia con ella misma- Su mano cayó sobre el hombro de su amiga –Relájate-.

Haruka se le quedó mirando, juntó sus labios y asintió lentamente un par de veces.

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-Que hambre-.

La rubia acababa de salir de su entrenamiento, ahora caminaba por las calles de la ciudad a su departamento, pero sentía que el hambre la mataría. Aparte de no tener casi nada en su refrigerador optó por pasar a comer por allí.

Un local de comida rápida llamó su atención y de inmediato ingresó. Durante su espera en la fila de la caja miró el interior del lugar y un cabello oscuro atado en una coleta le resultó bastante familiar. Selina estaba sentada en soledad en una de las muchas mesas para dos personas del lugar. Comer sola no sonaba tan bien como hacerlo con alguien más y si era una conocida de la escuela mucho mejor.

Cuando pagó y le dieron su hamburguesa con papas fue a sentarse en la mesa que se encontraba Selina. Ubicó la bandeja encima de la mesa y alejó la silla para poder sentarse cómodamente.

-Que grata sorpresa ¿no crees?- Haruka tomaba una papa y se la metía a la boca.

Frente a ella una sorprendida Selina bebía de su gaseosa.

-No te molesta si me siento aquí ¿verdad?-.

La pelinegra negó rápidamente –Al contrario, me estaba aburriendo aquí sola-.

En ese momento fue cuando comenzó una larga conversación llena de risas por partes de ambas. Pese a que Selina acabó con su orden antes que Haruka decidió esperar a que esta también terminara para no dejarle sola.

La improvisada comida iba bastante bien, hasta que por la puerta de entrada/salida ingresaron Michiru y Elsa.

No pasaron desapercibidas para ninguna de las chicas.

-Oye ¿Esa no es tu novia?-.

Haruka negó mientras su ceño estaba fruncido, sentía celos, un sentimiento completamente inusual para ella. Nunca antes con Molly había sentido algo así y le era bastante incomodo.

-¿Michiru? No es mi novia-.

Al soltar esas palabras no se dio cuenta que abrió una brecha de esperanza para Selina, porque sí, estaba interesada en Haruka aunque ¿Quién no? Era una chica bastante linda junto con amistosa, extrovertida y graciosa, jamás te aburrirías en su compañía.

Haruka apretaba sus puños sobre la mesa, Selina al notar eso supo que algo no iba del todo bien. Sus manos las puso sobre las grandes de la rubia.

Michiru también notó la presencia de ambas chicas en el lugar, se iba a acercar, pero al ver como las manos de Haruka eran sostenidas por otra persona se detuvo en seco, esperando de todo corazón que Elsa no lo haya notado.

-Michiruuu- La morena agitaba su mano por delante del rostro de la chica -¿Entonces vas a querer algo?-.

-Solo un café… nada más-.

-Bueno, yo quiero papas hamburguesa y… un helado pequeño, también unos aros de cebolla… ahora que lo pienso mejor agregue unas alitas de pollo-.

-¿Cómo puedes comer tanto?- su sonrisa era burlona, estaba de espaldas a Haruka y compañía.

-Es mi don-.

Les entregaron su comida tras apenas unos minutos de espera en los que Haruka evitaba ver a Michiru y Michiru evitaba ver a Haruka. Elsa cogió las bandejas, una con cada mano.

-¡Oye es Haruka!- No espero más y fue directo a la mesa donde estaban las chicas. Colocó las bandejas encima y sacó dos sillas de una mesa contigua. Era bastante enérgica así que no tardo ni un minuto en organizar todo –Dos veces en un día ¿Debería asustarme?- Michiru se sentó frente a la morena mientras ella tomaba una de las alitas y la metía a su boca -¿Cuál es tu nombre?- Apuntó a Selina con una papa.

-Se llama Selina- Dijo de mala gana Haruka.

-Le pregunté a ella, no a ti, o acaso no puede hablar-.

La pelinegra estaba abriendo su boca para hablar, pero fue interrumpida.

-¿Tú no te cansas de hablar?- Atacó Haruka a Elsa.

Michiru bebía de su café mientras veía la escena que se estaban montando ambas chicas, de reojo veía a Selina. Sus celos eran un hecho.

Los siguientes minutos transcurrieron entre miradas fulminantes de celos, un ambiente bastante tenso. Por supuesto que Michiru terminó mucho antes de comer pues solo bebía un café.

-¿Te acompaño a casa?- Haruka se ponía de pie y extendía su mano a la chica.

Pese a los celos que sentía, aceptó, después de todo no sentía conveniente tener una mala actitud con la rubia. No había hecho nada malo.

-¿Me dejaran sola?- Elsa hablaba con su boca llena de comida.

-Selina está contigo- Habló Haruka.

Después ambas chicas salieron dejando a las otras dos al interior del local.

Los primeros minutos de caminata fueron en absoluto silencio, interrumpido a veces por Haruka pateando piedras pequeñas.

-¿Cómo estuvieron las clases?- La rubia intentaba sonar despreocupada.

-Bien- Nuevamente un largo silencio -¿Y tú cita con Selina?-.

-Bien- Haruka se dio cuenta después de la palabra utilizada por Michiru "Cita" -¡Espera! No era una cita, solo me la pille cuando entré, ya sabes que me da hambre después de entrenar y en mi departamento no hay mucha…-.

-Haruka tranquila, que si tenían una cita o no, no me debes justificar-.

Eran muy evidentes los celos por parte de ambas.

Haruka tomó del brazo a Michiru y la atrajo a su cuerpo, pegándola al suyo. Rápidamente pasó sus brazos por alrededor de la cintura sellando la acción con un profundo beso.

Michiru apresurada llevó sus manos a la nuca de Haruka, con sus pies en puntillas para no estirar tanto sus brazos.

-¿Celosa?- comento la rubia después de los minutos sin interrupción de besos.

-No digas esas cosas- Apoyó su frente en el pecho de la más alta recobrando su postura.

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¡Buen s días/tardes/noches!

Tenía planeado subir el capítulo el día martes, pero por temas personales no tuve tiempo así que lo subo hoy. Discúlpenme.

¿Qué les ha parecido este nuevo capítulo? ¿Creen que tener a Elsa y Selina en medio les dificulte las cosas?

¿Y qué sucede con Darien y Serena? Estaba pensando es hacer un mini capítulo sobre esos dos ¿Qué me dicen?

En fin ¡Nos leemos hasta la próxima!