Hola chic s, bueno esta historia no es mía es de - citlallimildred pachecolopez-, ella es su creadora original, lo único que hice fue adaptar versión ichihime, aun no tengo su aprobación oficial ya que hace días le envié un mensaje para su autorización, es como decir un pequeño préstamo...créditos a su auctora original.

*Bleach no es mío, es de tite kubo-sama

ICHIHIME POR QUE ERES MIA

Capítulo 16

-Vine a buscar a mi hijo-dijo serio

La inconfundible voz de ichigo llegó a los oídos del pequeño pelianaranjado, quien, de inmediato giro su cabeza para ver al susodicho ahí en la puerta, este es bosó una ligera sonrisa guiñándole un ojo a kazui. Bueno, al menos no se veía tan decaído como el día anterior, algo en él parecía haber cambiado.

- ¿Perdón? -preguntó el instructor de karate confundido, si bien no estaba familiarizado con los padres de ninguno de los 45 niños bajo su tutela, no recordaba haber visto jamás a ese hombre.

- ¿Y usted es…?-confundido

-Oh, sí, soy Kurosaki Ichigo, el padre de kazui-se presentó de inmediato.

-Un gusto conocerlo señor kurosaki, pero el horario de salida de su hijo es hasta las 5:30 de la tarde, si quiere llevárselo tendrá…-dijo antes de ser interumpidos.

-Usted no lo entiende, vera, necesito la ayuda de mi hijo para darle una sorpresa a su madre, ella no sabe que estoy aquí ya que se supone que no llegaría hasta pasado mañana, pero logre librarme del trabajo para venir a ver a mi familia y dispongo de poco tiempo con ellos, antes de irme nuevamente de viaje, le agradecería mucho que entendiera mi situación, solo por esta vez dele permiso de retirarse-dijo entusiasmado.

-Bueno siendo ese el caso supongo…

- ¡Genial! kazui, toma tus cosas y vámonos-dijo con alegría el pelianaranjado.

-Eh…-le tomó un par de segundos salir de su asombro.

-Ah ¡Sí! -agarró sus cosas rápidamente y tal y como estaba vestido salió detrás del kurosaki.

-Nos vemos profesor-sonriendo.

-Vamos-ichigo tomó la mochila de su hijo y comenzó a caminar junto con él.

Avanzaron a través de los corredores sin decir ninguna palabra, era un silencio un poco incómodo principalmente porque el pelianaranjado no podía saber que estaba pasando por la cabeza de ichigo en ese instante… y lo que más le asustaba en ese instante era el hecho de que lo había llamado hijo, ¿A caso ya sabía la verdad?, ¿O solamente estaba actuando?

-Emnn… señor kurosaki…-lo llamó un poco cohibido.

-Sin duda debes estar preguntándote la razón por la que te saque tan repentinamente de tus lecciones de karate, ¿Verdad?, Pienso explicártelo con lujo de detalles pero primero, ¿Te parece si vamos por un rico tazón de Mentaiko Karashi?-sonriendo.

Al ver la reluciente sonrisa del pelianaranjado mayor, no le quedo más que sonreír de igual forma, la sensación de calidez que lo invadía en esos instantes no tenía comparación, incluso se había olvidado por completo de la pequeña riña con su madre.

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Orihime estaba sumamente fatigada y es que durante todo el día no había tenido ni un solo minuto de descanso, Después de tantos reportes, facturas, papeleo y cubrir el puesto de ulquiorra lo único que quería era poder ir a casa pero aún tenía un par de asuntos más que resolver. Cuando la inoue estuvo a punto de tirar todo por la borda ante tanta presión de actividades laborales, mágicamente y como si con el pensamiento lo hubiera invocado, ulquiorra apareció pidiéndole disculpas por haber faltado ese día.

-Como quiera que sea-la pelirroja lo miró con irritación.

-Se puede saber, ¿Dónde carajos has estado metido desde ayer?-enojada

-Si bueno… tome la decisión de arreglar mis problemas con torue y termine pasando la noche en su casa…-confesó un poco avergonzado al recordar que no había pasado la noche precisamente hablando.

- ¡¿Te acostaste con ella?!-interrogó con sorpresa.

-Shhhh, ya mejor grítalo con un alta voz, ¿no?, Bueno tal vez si me acosté con ella…

-Ulquiorra, eres un idiota-dijo moviendo la cabeza de forma negativa en un gesto de decepción.

-Oh, gracias, saber que tengo tu apoyo moral es tan reconfortante-dijo con cierto tono de ironía.

-Apuesto 30 dólares a que las cosas no acabaron bien.

Sostuvo con una sola mano la pila de papeles que llevaba mientras con la otra sacaba del bolsillo de su chaleco un par de billetes.

- ¡No hagas apuestas con mi vida amorosa! -le arrebató los billetes a orihime para después entregárselos de nuevo.

-Y si… tal vez no salió tan bien como lo esperaba… ella dijo que… yo me merecía a alguien mejor que ella.

-Es la verdad-declaró la inoue continuando se caminó a la oficina y siendo seguida muy de cerca por el kuchiki quien le dedico una mirada de desaprobación al decir eso.

-Acudo a ti por un consejo, ¿Y esta es la forma en que me ayudas? -se quejó haciendo un mohín mientras que ella solo suspiró.

-Bien, primero que nada-dejo caer la pesada pila de papeles sobre su escritorio.

-No creo que recibir consejos de alguien como yo con tan errado juicio sobre el amor sea buena idea, por ese amor en el que creía tanto termine de esta manera ¿Recuerdas?, Pero dejando eso en el pasado, todo lo que puedo decir ahora es… No eres solo tú, ambos merecemos a alguien mejor que la persona que nos lastimo tanto… sin embargo, ambos estamos en el mismo barco y es probable que nos hundamos en él sin ser capaces de cambiar lo que sentimos, es tu decisión el querer arriesgarte por ella o no.

-Mis sentimientos con ella no van a cambiar y sé que… de volver a ser herido es probable que caiga en el fondo de un abismo sin retorno, pero el que no arriesga no gana ¿No? -sonrío ulquiorra.

-Supongo que si… pero yo prefiero no arriesgarme-suspiró la joven.

-¿De verdad no harás nada? -preguntó él albino un poco preocupado respecto al tema de ella y ichigo, la verdad no tenía ni la menor idea de cómo iban la cosa entre ambos.

-No seas tonto ulquiorra, si caes ¿Quién va ayudarte a levantarte si no estoy yo ahí?

-Ay orihime-revolvió el cabello de la inoue con un gesto de cariño.

-A veces me cuestiono, ¿Por qué no me enamore de ti?

-Yo me preguntó lo mismo-comentó comenzando a firmar la larga lista de papeles apilados en su escritorio.

-¿Por qué no te enamoraste de mí? -cuestionó creyendo que esa era la incógnita.

-No, ¿Por qué no te enamoraste tú de mí?, Tengo carisma, soy amable y según muchos hombres soy muy bonita-dijo fingiendo sonar superficial causando la risa del kuchiki a la cual se unió segundos después, era más que obvio que actuar como una presumida no le quedaba nada.

-Bueno, bueno- el albino tomo la mitad de la larga pila de papeles y tomó asiento frente a orihime ocupando la mitad de su escritorio.

-Tenemos mucho trabajo que hacer, la situación de la empresa está en un estado crítico, pero igual que antes, lograremos sacarla adelante.

-Vaya, contágiame algo de tu ánimo, estoy exhausta.

-Lo sé y lamento haberte dejado cubriéndome e todo el trabajo.

-Si no fuera porque ichigo adelanto su trabajo yo estaría ahogándome de tantos pendientes.

-No te preocupes orihime, entre tú y yo nos encargaremos de todo el papeleo y veras que terminaras a tiempo para ir a casa con tu hijo.

La susodicha se estremeció ligeramente…

-Si…

Aún tenía que hablar con kazui sobre lo que había sucedido y no estaba segura de cómo explicarle los motivos de su reacción…

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-Primero que nada, no debes decirle a tu madre que hemos hablado, ¿De acuerdo?, Ah y toma, lo compre para ti-dijo estableciendo sobre la mesa un celular que había comprado especialmente para el pelianaranjado menor.

-Mmm… señor kurosaki-kazui murmuró algo cohibido.

-¿Está intentando comprarme?

- ¿Comprarte?, ¿Es que acaso no puedo darle un regalo a mi hijo?

-Si… es decir no… quiero decir, ¿Qué es todo esto de fingir ser mi padre?-cuestionó simulando extrañeza, pero denotando el nerviosismo que lo invadía.

-Deja de fingir, ya sé que eres mi hijo, tú incluso te diste cuenta antes que yo ¿O me equivoco?, Eres un niño demasiado listo para no haberte dado cuenta, especialmente luego de haberte contado mi historia así que no mientas.

Kazui se sintió descubierto y sonrió con nerviosismo.

-Pensé que actuaría un poco… loco cuando se enterara-confesó con sinceridad y el hombre mayor suspiró.

-El asunto es… que si me sorprendió tener un hijo… pero siempre había querido formar una familia, de hecho, estoy enojado con tu madre por haberme ocultado tu existencia y dejar que me perdiera tus primeros años de vida, pero a pesar de toda mi furia entiendo que no quisiera contactarme y decidí que en lugar de meterme en una absurda pelea con ella quiero arreglar las cosas bien ya sabes, comenzar desde cero.

-Supongo que a eso se le llama tomar las cosas con madurez-comentó kazui evocando el recuerdo de la exaltación de su madre, ella había actuado de manera impulsiva y de cierta forma infantil, ¿Tan difícil le era dialogar el asunto? ¿Por qué?.

-Tendré un largo camino que recorrer con orihime, ella no me perdonara fácilmente todo lo que le hice así que podría decirse que con no hablarme de ti estamos a mano. Te compre el celular para que me llames cualquier cosa que necesites, mi numero ya está guardado en él. Sabes, me gustaría recuperar algo del tiempo perdido, por eso te saque de la clase de Karate, actualmente la empresa kuchiki tiene algunos problemas que debo resolver así que este es probablemente el único momento en que poder hablar contigo cómodamente, pero aun así no dudes en llamarme cuando lo necesites.

-¿La empresa tiene problemas nuevamente? -preguntó algo preocupado.

-Podría decirse… eh, pero no vamos hablar de eso, no es algo por lo que un niño como tu deba preocuparse, ya me encargare después de eso, en estos momentos lo único que quiero es convivir contigo, ¿Por qué no me cuentas algo de tus amigos o tu escuela, tenemos hasta las 5:30 para conversar a gusto?

-Pues… vera…-se notaba que su voz estaba algo tensa.

No era para menos que kazui se sintiera un poco incómodo por la situación, pues ahora que tenía padre no sabía bien de qué manera actuar, como leyendo sus pensamientos, ichigo revolvió su cabello con un gesto cariñoso y dedicándole una ligera sonrisa.

-Vamos niño, ni que fuera a comerte, sé que es un poco difícil para ti hablar en esta situación, incluso piensas que es demasiado pronto para llamarme papá ,¿Verdad?,Tranquilo y solo actúa como lo has hecho hasta ahora.

De modo que así se sentía tener un padre… kazui se sintió inmensamente feliz.

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Tal vez kazui no pudiera comprender el actuar de su madre, pero ella tenía muy buenas razones para actuar como lo había hecho. Estaba siendo guiada por el terror de perder lo único que amaba más que a su propia vida.

Cuando la inoue fue recibida por los kuchiki estaba hecha pedazos luego de huir de su infructuosa relación, para ella fue todo un martirio seguir adelante, la depresión que la acechaba era cada día más fuerte y la consumió hasta el punto de cometer una locura. Mirando hacia atrás hoy orihime se sentía avergonzada de lo débil que había sido en el pasado y juró que jamás se dejaría consumir por la desesperación como le había pasado ya 2 veces.

Ulquiorra había sido para ella más que un amigo, se podría decir que lo apreciaba como a un hermano ya que gracias a él pudo abrir los ojos y darse cuenta de lo estúpido que era seguir compadeciéndose a sí misma, orihime aprendió a dejar atrás a su yo débil, esa que había querido solucionar sus problemas borrando su existencia solo por no ser amada por la persona que amaba.

Pensar en que estuvo a punto de suicidarse solo por un hombre la hacía querer volver al pasado y golpear a ese chica frágil y tonta que había sido, si ulquiorra no hubiera estado ahí para salvarla de su misma probablemente estaría en una clínica psiquiátrica o peor aún, muerta, tanto ella como la vida que en ese entonces no sabía que estaba en su vientre.

Aunque en la actualidad kazui lo era todo para orihime, antes no era así, de hecho, había querido abortarlo al enterarse de que estaba embarazada.

Luego de su intento de suicidio ulquiorra había servido como su soporte, aun no recuperaba por completo su ánimo de seguir viviendo pero el kuchiki la había hecho ver que podía salir a delante sin ichigo. Él le mostro que había un mundo más allá de lo único que conocía y que tenía personas que se preocupaban por ella y que querían verla sonreír. Ese joven le había devuelto las ganas de vivir y sentía que podía salir adelante, comenzaba a ver que de nada servía llorar sobre la leche derramada, sí, la habían lastimado, pero no era el fin del mundo, si había personas en peor situación que ella que a pesar de todos los problemas que los agobiaban seguían adelante ¿Porque ella se ahogaba en un vaso de agua?

Orihime no quería ser débil y no se iba a quedar llorando, le iba a demostrar al mundo y sobre todo a si misma que podía seguir adelante a pesar de la situación.

Pero entonces… la golpeo la realización de que sería madre a los 16 años, nadie podría imaginar el cómo se sintió en esos momentos. Tendría un hijo no deseado del hombre que le había hecho tanto daño y seria como un recordatorio de todo su sufrimiento, antes de pensarlo bien había decidido que no quería tenerlo. La desesperación, la inseguridad y el terror la invadieron nuevamente llevándola al borde de un colapso nervioso.

Quería abortar y estuvo a punto de hacerlo, pero ulquiorra la convenció de que la tuviera.

- "orihime escúchame, ese pequeño es una vida inocente que no tiene la culpa de todo por lo que pasaste, si lo abortas no serás mejor que la persona que te lastimo. No le quites a este niño la oportunidad de vivir, si quieres darlo en adopción cuando nazca te apoyare en ello, pero no lo abortes, no te conviertas en una asesina, yo voy a estar a tu lado apoyándote."

Saber que el albino estaba ahí para ella la había tranquilizado demasiado, él tenía razón, ella no tenía derecho de quitarle la vida a una criatura inocente. Comenzaba a odiarse a sí misma, pensar que estuvo a punto de cometer otra locura, realmente no había avanzado nada, no había dejado de ser una chica débil porque nuevamente había necesitado la ayuda de ulquiorra para ver la realidad. Ella se sentía como una carga.

- "Tú no eres más que su obra de caridad querida, la verdad es que lo estas hartando con tu actitud de 'Oh mírenme estoy embarazada de un hombre que me dejo y me rompió el corazón'. Por más inocente que te hagas ver no eres más que una oportunista, ¿No te da vergüenza engatusar a ulquiorra de esa manera?, No eres más que una vulgar zorra, ni creas que él se va a hacer cargo de tu bastardo, ¿Qué?, ¿Crees que todo el mundo se va a compadecer de ti?, Típico de las niñas ricas y mimadas."

Esas palabras se las había dicho una compañera de trabajo del kuchiki, quien estaba celosa de la atención que el albino le prestaba, Y eso fue algo que la hirió profundamente pues la hizo sentirse como una malnacida que se aprovechaba de la bondad de ulquiorra, la hizo ver como una necesitada y ella no quería sentirse de esa manera.

Pero era natural que necesitara a alguien, de la forma en que había sido criada nada la había preparado para el mundo y cuan cruel podía ser en realidad, en esos días ella no era más que una muñeca, una esposa trofeo, solo servía para dar una imagen perfecta que muchos envidiarían pues ella no debía preocuparse por problemas triviales como los que la mayoría de la gente enfrentaba. Había nacido en cuna de oro siendo educada solo en conocimiento básico y todo lo referente a ser una novia modelo. Fue aislada y tratada con frialdad por la gente a su alrededor, no hubo nadie que le mostrara cariño o que le dedicara una sonrisa sincera, todo en su vida era monotonía e incluso como casada nada había cambiado hasta que ichigo la había hecho su mujer.

- "L-lo siento ulquiorra"-ella sollozó débilmente aferrándose a él quien acariciaba su cabeza intentando consolarla, por supuesto ya después de que el kuchiki hubiera escuchado las palabras que su compañera le había dedicado a Hinata.

- "De verdad no soy más que una carga para ti que solo te causa problemas."

- "No, no le hagas caso a lo que te dijo Kurumi."

- "Pero ella…"

- "Se cómo te sientes en estos momentos, pero, no importa lo fuertes que seamos o llegamos a ser, somos humanos, hay cosas que nos hieren y sin importar la situación, de alguna u otra manera siempre vamos a necesitar a alguien que nos apoye. Cuando yo estuve a punto de morir por mi estupidez, a pesar de que me di cuenta por mí mismo de mi error no pude volver a ser el de antes…"-la abrazó con cariño conteniendo las lágrimas no solo por verla tan herida, sino porque a él también le dolía la situación que ella pasaba.

-"Cuanto tu apareciste estabas tan rota que me recordaste a mí mismo y quise ayudarte, fue por ti que yo me fortalecí, para así poder ser tu soporte, tu eres la que me mantiene en pie orihime, te necesito tanto como tú a mí, así que no le hagas caso a los comentarios de otras personas, mientras nos tengamos el uno al otro saldremos adelante, yo siempre estaré ahí para ti."

Y ella se desahogó en sus brazos.

- "Muchas gracias ulquiorra"

La cercanía entre ambos fortaleció su amistad, nunca paso de eso, ambos querían a otras personas, eran solo compañeros del mismo dolor. Aun así, al verlos tan juntos la mayoría pensaban que eran pareja, pues ulquiorra, tal y como prometió jamás se alejó de ella durante su embarazo, Más que nada estuvo a su lado cuando el pequeño nació.

El pequeño causo problemas en la salud de orihime, por la cantidad de medicamentos que la joven había consumido a causa de la debilidad de su cuerpo el niño nació a los 8 meses y se debatió entre la vida y la muerte, La madre del pequeño tuvo que estar en cama durante una semana sin poder verlo, pero tan ponto le dijeron que podía moverse, con ayuda del albino recorrió los pasillos hacia la incubadora donde mantenían al pequeño que seguía luchando por su vida, los doctores decían que tenía pocas posibilidades de sobrevivir pues sus pulmones no habían logrado desarrollarse por completo.

Verlo ahí, tan delgado, con cables en su nariz y brazos era desolador para orihime y no pudo evitar llorar mientras tocaba con añoranza el cristal que la separaba de su bebe, ese pequeño niño que en cualquier momento podía perder la vida. Pensar que hacía unos meses no lo quería y ahora estrujaba su corazón el verlo de esa manera.

- "Este niño me necesita… no lo voy a abandonar, así que por favor dios… por lo que más quieras, no te lo lleves."-susurró rompiendo en llanto y esperando por un milagro que el niño viviera.

Fueron 1 meses de agonía, pero por fin el pequeño había sobrevivido, era increíble que con ocho meses de edad hubiera luchado por seguir con vida durante tanto tiempo, Cuando finalmente lo tuvo en sus brazos orihime lloró de felicidad y prometió que haría todo por ese pequeño. Fue un poco difícil al principio porque a pesar de salir del hospital tenía que darle tratamientos y medicinas muy caras, sus pulmones eran delicados y continuamente tenían que tratarlo con un nebulizador pera en el futuro prevenir problemas de asma, pero debía ser cuidadosa porque la gripa era algo muy peligroso para el pequeño.

Le puso de nombre kazui, él se había convertido en su vida entera y en lo que le había devuelto los ánimos de vivir y seguir adelante, porque supo que había alguien que necesitaba de ella. Hizo el papel de padre y madre por ese pequeño.

Orihime supo que si quería seguir adelante y criarlo debía de superarse, estudio arduamente, obtuvo su carrera, trabajó y aun así se daba el tiempo para criar a su pequeño, el tan solo pensar en perderlo la aterrorizaba, Era por eso que no quería relacionarse con ichigo, porque estaba segura de que se lo arrebataría y si kazui llegaba a preferir a su padre orihime se moriría. Sería un golpe demasiado duro para ella del que no podría recuperarse, por eso había tomado una decisión extrema.

-Nos vemos tía Tatsuki-reconoció la voz de kazui despidiéndose de la castaña.

Cuando el pelianaranjado entro a su casa y vio a su madre de brazos cruzados sentada en medio de la sala supo que algo andaba mal.

-Empaca tus cosas, nos vamos.

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Continuara