Disclaimer: Los personajes de este fic le pertenecen a J.K Rowling.

Hola queridos lectores: Aquí estamos con otro capítulo un poco más largo de lo usual. Gracias a Yoe por betear el fic, ¡eres un sol! Y a las personas que comentaron el cap anterior cuqui. luna. 3 y Asphodelus Black (que lo hizo por mp) les mando un abrazo enorme. Espero que les guste y cuídense mucho.

OoOoO

Jugo de naranja

El techo era tan bajo y tan blanco, y yo estaba tan aburrido...

Miré el reloj de pared que estaba en la sala de descanso; me quedaban solamente siete minutos exactos para que mi receso terminara. Recostado en el sofá de color negro, mientras bebía mi jugo de naranja, pensé en los acontecimientos de la semana.

Para empezar, estaba Pansy quien desde que tomamos aquel café juntos, cuando compartimos confidencias, había decidido "adoptarme" por así decirlo, y cobijarme bajo su sombra. En el colegio me buscaba en los recesos para que me uniera a su grupo de amigos de los que, claro, ella parecía ser la líder; estaba más o menos bien con eso, en general, no me gustaba ser la marioneta de nadie, pero estaba demasiado cansado como para resistirme. Nunca terminaría de adaptarme a ellos, pero eso a Pansy no parecía importarle en lo absoluto; no era una mala chica, pero sí muy caprichosa cuando se lo proponía.

Con Hermione no había tenido más contacto, a pesar de que intercambiamos números ese mismo fin de semana, y a decir verdad, lo prefería de esa manera; ser amigo de la chica a la que ama Ron seria definitivamente difícil, yo aún no estaba mentalmente preparado para eso, tampoco creía que lo estaría nunca.

Y, hablando de Ron, el peor amigo de la historia, por decirlo del modo amable; quien, aunque era amistoso cuando me veía, ya no me contaba nada sobre Hermione y evitaba a toda costa cambiarse delate de mí, antes y después del entrenamiento, como si pensara que iba a irme sobre él al darme la más mínima oportunidad, como si en algún momento eso hubiera pasado. No sabía cómo sentirme al respecto, pero lo que más me daba era: coraje. Él no tenía razones para comportarse así conmigo, nunca las tuvo y no tenía por qué tenerlas ahora. Sinceramente, extrañaba a mi amigo, lo quería de vuelta.

Por último, para aderezarlo todo, estaba Malfoy cuyas palabras no podía sacar de mi mente, él dijo: "Hoy no Potter, no cuando estas sufriendo por otro". No dijo "Nunca vuelvas a intentarlo" o "jamás pienses en tocarme otra vez", en lugar de eso me había besado en la mejilla. ¿Qué se supone que significaba eso? Claro, era difícil adivinarlo si en el instante en el que pisé la cafetería avergonzado y, para que negarlo, un poco expectante por lo que haría el rubio, él solamente me trato como si nada hubiera pasado. No debía comportarse así, definitivamente "algo" había pasado y yo quería saber qué había sido.

Estaba harto del descontrol en que se había convertido mi vida, estaba harto de que todos parecían actuar como si me hubiera vuelto loco, y estaba harto de continuar como si nada pasara cuando pasaba todo.

—Hoy no —murmuré para mí mismo, no necesitaba deprimirme con mis propios pensamientos.

—¿Qué dices, Harry? —preguntó Cedric desde la entrada de la sala.

La interrupción tan brusca de mis pensamientos me sorprendió, por lo que casi hago que se me caiga el vaso de cristal que estaba sosteniendo en mi mano. Afortunadamente logré que permaneciera en mi mano, no necesitaba que me descontarán el precio del bendito vaso, porque créanlo o no, era un vaso costoso, todo en esa cafetería lo era.

—No es nada, solo estoy aburrido —contesté recuperándome de la impresión.

—Sí, odio cuando no hay clientes, porque Malfoy nos pone a hacer limpieza —se quejó Cedric yendo a su casillero para buscar algo.

—Extraño a Luna —comenté más para mí mismo que para él.

Mi semana de capacitación había concluido, ahora podía entrar a las 8 en punto como los demás trabajadores, por lo que Luna ya había vuelto a su horario normal de cuatro turnos en fin de semana.

—Pero parece que te llevas mejor con Parkinson —comentó sacando su teléfono para ponerse a revisarlo de inmediato, sonriendo a la pantalla.

—Claro, pero Luna era tan amable y atenta —respondí sin darle importancia, no era mentira, Luna era más amable que Pansy, y apostaba que a su lado las cosas no se me harían tan mortalmente pesadas.

—¿Te enamoraste de ella? —preguntó risueño el de ojos grises, sonriendo con complicidad, no tenía ni idea de dónde había sacado esa conclusión.

La puerta se abrió nuevamente esta vez para darle paso a Malfoy, con su usual porte elegante y su rostro frío.

—Seis capuchinos para llevar, Diggory —ordenó el rubio.

—¿No podrías hacerlos tú? —Fue la respuesta de Cedric, totalmente molesto.

—Podría, pero no quiero —contestó el encargado encogiéndose de hombros, como si lo que estuviera diciendo fuera lo más obvio del mundo.

Cédric suspiró entre molesto y cansado, metiendo su móvil de nuevo al casillero para salir a hacer los cafés.

—Todavía me debes una respuesta, Harry —inquirió Cedric antes de salir.

—¡No lo estoy! —grité hacia él, pero no estaba seguro de si me escuchó o no.

—Cinco minutos, Potter —anunció Draco imperativo.

—Claro —respondí echándole un vistazo a mi croissant a medio comer, cada vez comía menos, también cada vez me deprimía más.

El rubio se detuvo en la puerta para mirarme, estaba cruzado de brazos totalmente molesto, parecía querer decirme algo, pero yo no tenía ni idea de qué.

—¿Qué sucede? —pregunté algo nervioso al ver su expresión de disgusto hacia a mí.

Draco suspiró largamente decidiéndose a entrar en la sala, caminó hasta sentarse junto a mí en el sofá, me enderecé de manera automática al sentirlo tan cerca de mí, además, sin saber muy bien por qué, mi corazón comenzó a acelerarse de inmediato.

—He sido muy paciente con tu comportamiento, pero la verdad es que estoy comenzando a cansarme —soltó Draco apretando el puente de su nariz, él parecía estar de bastante mal humor.

—No sé de qué me hablas —contesté con total sinceridad, yo no tenía ni idea de lo que hablaba el rubio, estaba totalmente perdido en la conversación.

El gerente cruzó sus piernas, al tiempo en que también cruzaba los brazos a la altura del pecho levantó una ceja y me heló con sus tormentosos ojos grises. Parecía un modelo de pasarela, tan guapo... Solté un suspiro involuntario, debido a mi repentino pensamiento.

—Hablo de que primero intentas besarme y ahora me ignoras abismalmente, y déjame decirte algo, Potter, odio ser ignorado —dijo de manera contundente.

Me estremecí ante sus palabras, entonces él también estaba expectante sobre lo que podría pasar o no luego de ese día. Pero si estaba igual que yo, ¿por qué no dijo nada?

—Yo no pensé que tú quisieras que yo… es decir… yo todavía… y Ron… además… definitivamente no te estoy ignorando —balbuceé sin sentido, sintiendo como comenzaba a sonrojarme.

—No hables —pidió, su rostro cambio de molestia a diversión en cuestión de segundos, definitivamente no había nada divertido en ese momento.

—Me queda claro que no darás el primer paso, te creía más valiente, Potter.

—No pensé que lo estuvieras esperando, Malfoy —dije recuperando mi voz.

—Llevo un tiempo observándote, ¿sabías? —dijo simplemente con una sonrisa bailando en sus delgados y rosados labios.

Eso me emocionó, logrando recuperar un poco del ego perdido, era inusual que un chico, tan atractivo como Malfoy, haya estado observándome precisamente a mí.

—Voy a cobrar el favor que me debes —dijo.

Yo asentí para que continuara, no podía imaginarme lo que él querría de mí.

—Tendrás que trabajar el 31 de octubre —exigió.

—Está bien —dije confundido.

¿Por qué me pedía eso?, Draco sonrió con malicia, se levantó del sofá, caminando tranquilo y resuelto hacía la salida.

—Tu descanso terminó —anunció y salió de la sala de descanso.

¡Qué encuentro más raro!