Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo beteado por Clara Mompean


CAPÍTULO 14

POV Bella

Hace demasiado tiempo, hace exactamente diez años, habría sentido miedo; tanto que quizás me habría orinado en mis pantalones al ver como Julie me preparaba para ir a juicio. Al juicio del cual podía salir libre sin saber qué hacer con mi vida, sin saber que me esperaba afuera…O en el cual podían volver a juzgarme y terminaría pagando los treinta años que me restaban de condena.

Las palabras de Alec aún se repetían a diario a mi mente y yo sabía que muchos iban a señalarme en cuanto me reconocieran. Había perdido mi vida y mi nombre gracias a Jacob. Perdí mi juventud y a mi hijo en consecuencia de mi ingenuidad. Pero tenía a mi hermano, y, quizás, él era lo único por lo cual mi vida tenía sentido en este punto.

Repito: mi historia fue quizás escrita como una broma, me enamoré de la idea equivocada del amor. Fui una estúpida que creyó que casarse era mi pase de libertad cuando en realidad solo estaba caminando a una prisión, de la cuál sabía muy poco. En mi defensa diré que yo era una niña y, contrario a lo que todos piensan, una niña no debería pasar lo que yo pasé: ser manipulada por sus propios padres para unir su vida con alguien que solo buscaba un coño caliente al cual llenar con perversión y maldad, un hombre que solo buscaba un saco de boxeo, una muñeca de sala frente a todos y una prostituta barata en su cama. Tuve unos padres de mierda y mejor ni hablemos de Jacob. Él era un monstruo.

Hice lo que me enseñaron, fui y me convertí en quien me enseñaron. Una mujer sin derecho a pensar y con derecho a sufrir, una mujer que debía ser esposa y no cualquier esposa. Y quizás fue por eso por lo que me convertí en asesina. Aunque la verdad es que Jacob asesinó a mi hijo primero.

Sin embargo, también puedo acusarme porque no defendí mis derechos cuando debía hacerlo, y, de haberlo hecho, quizás no tendría que haber pasado tanto si hubiera hablado, sino me hubiera comportado como me habían enseñado.

Claire me abrazó muy fuerte antes de alejarse de mí y decir con los ojos llorosos:

— Nos vemos afuera B.

Asentí hacia ella una vez prometiéndole en silencio que ella sería la próxima y Julie me empujó por los pasillos estresada con tres guardias nuevos a su paso.

Los vítores y la burlas de las chicas no se hicieron esperar. Yo me había burlado también de algunas chicas así que, como no podía sacarles el dedo, como digna cobarde les saqué la lengua y rodé los ojos.

— Nos vemos luego Swan.

— Envíame jabón si te dejan libre perra.

— Tírate a un guardia de los juzgados.

En momentos como estos quería fumar como una chimenea, mis manos y mis pies estaban esposados, pesados, con cadenas. Yo era una convicta aún y era quizás la única cosa de la que estaba segura. Yo para el mundo aún era una asesina de creencias.

Lo poco que pude de la calle fue cegador, había periodistas cubriendo la entrada de la cárcel y estaba lloviendo; quizás no fuera buena señal, la lluvia nunca era buen señal. Me metieron en una camioneta blindada y una guardia me quitó el chaleco antibalas que habían usado para sacarme, como si yo, en lugar de haber asesinado a Jacob, hubiese asesinado al presidente y el mundo quisiera mi cabeza, aunque ese mundo solo fuese Alec McLaren y los padres de Jacob. Miré mis manos y en silencio apreté mi tatuaje. Deseando mi libertad. Rogándole al cielo o al infierno que pudiese tenerla.

Me metieron en una celda pequeña y una trabajadora social se sentó frente a mí en silencio hasta que la miré. Solo cuando lo hice ella habló.

— Soy Tía Macbe, señorita Swan, y estoy aquí solo para hacerle un pequeño cuestionario. Esto no tiene nada que ver con su juicio, sin embargo estoy obligada a grabarla ¿Está bien con eso? — preguntó. Yo seguí mirándola fijamente.

— Me temo que si no responde tendré que hablar con Jane Bright para que el juicio se cancele.

— Quiero a mi abogado. — dije.

Ella suspiró pesadamente antes de decir:

— Su abogado vendrá en unos minutos y yo puedo darle a él una copia exacta de lo que será el cuestionario, junto con la grabación de sus respuestas ¿tenemos un trato a este punto?

Asentí no muy insegura y ella continuó.

—¿Lleva usted diez años en una prisión de máxima seguridad? Responda sí o no por favor.

— Sí.

Tia asintió marcándolo en un papel que llevaba en su mano.

— Tengo entendido que terminó su formación académica hasta la secundaria aprovechando el programa de educación gratuita para las presas.

Yo volví a los monosílabos para contestar.

— Sí.

Ella me miró antes de preguntar.

—¿Por qué está usted presa señorita Swan?

— Por asesinato. — respondí.

La chica morena me miró un pequeño momento antes de anotar y decir:

— Bien. El día de hoy se llevará a cabo un juicio en donde su abogado apela a su buena conducta y testigos que pueden asegurar que usted sufría de estrés postraumático al disparar ese arma. Legalmente eso se llama homicidio culposo, usted debe saberlo. Si su caso es avalado en su beneficio, usted podrá salir libre al momento del veredicto en su beneficio. Solo tendrá que pasar por un centro de psiquiatría en donde evaluarán su estado mental y, si usted es lo suficientemente apta para estar en la sociedad de nuevo. Quedará en libertad condicional, ya que, debido a su caso, se debe llevar una especie de seguimiento en su comportamiento ¿Entiende lo que digo?

— Sí

Tía asintió y continuó:

— Sin embargo, si en el juicio todo se vuelve en su contra y usted es encontrada culpable de nuevo, pasaría el resto de su sentencia en la cárcel lo que equivaldría a treinta años que le restan sin derecho a volver a apelar hasta dentro de veinte años más. ¿Entiende eso?

Asentí sintiendo el peso de treinta años en mis hombros. Tía se puso de pie y alisó las arrugas en su falda antes de decir:

— Habiendo aclarado eso, suerte señorita Swan.

Caminó con estilo pareciendo segura de sí misma al salir y yo miré mis manos recordando cuando me hice este tatuaje.

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Ocho años antes

El zumbido molesto de una especie de cepillo de dientes eléctrico me hizo salir de mi celda y seguirlo. Carmen pasó junto a mí, observándome de cerca y yo le rodé los ojos. Aunque por dentro quería sacarle mi dedo del medio y decirle "jódete", aun no tenía valor de hacerlo. Había cambiado mucho desde que entré aquí, Claire me había jodido la paciencia hasta que había dejado de usar la maldita camisa naranja y había optado por un top blanco que ella me había regalado para mi cumpleaños. Porque aquí celebraban los cumpleaños…

Era una mujer diferente, más fuerte, como hubiese querido ser en un principio. Había aprendido a fumar y también descubierto que Seth lo hacía por una razón, resultaba difícil no sentirse tranquila después de haber fumado una cajetilla.

Las pesadillas estaban desapareciendo, aunque Jacob me perseguía en sueños y los remordimientos de haberle disparado aún me pesaban en los hombros. Era difícil que eso no pasara. Saqué un cigarro de mi bolsillo y lo encendí dándole una calada larga, sentí el humo roer mis pulmones y luego lo solté. Josephine me sonrió en cuanto me vio y yo di otra calada a mi cigarro antes de verla inclinarse sobre Darlei, otra presa, con una máquina de tatuajes, la del dichoso zumbido.

—¿Quieres uno?

Preguntó Claire tras de mi al verme sosteniendo el dibujo que Josephine estaba grabando en la piel de la otra chica. Era una artista, sin duda debía reconocerlo ya que estaba quedando igual. Pero yo...

— No.

Le dije soltando de pronto el dibujo y recordando las veces que mis padres habían señalado a las personas por llevar un tatuaje.

"El diablo debió poseerlos para manchar su cuerpo así. El cuerpo es templo del señor."

Bufé molesta y di otra calada a mi cigarro antes de mirar el cuaderno que estaba bajo el dibujo que Darlei se estaba tatuando. Lo abrí y muchos más dibujos me saludaron, ninguno llamó la atención hasta que vi los pies pequeños dibujados con una aureola sobre ellos. No tenía absolutamente nada de Quil aquí. Jacob ni si quiera me había permitido saber dónde estaba su tumba y yo, yo estaba tan metida en mi mundo oscuro en el cual los fantasmas se burlaban de mi ingenuidad que ni si quiera me había puesto a pensar que su cumpleaños sería en dos días. Miré el tatuaje de nuevo y di otra calada más a mi cigarro antes de caminar hasta donde la mayoría de las chicas miraban a Darlei y a Josephine.

—Quiero este. Aquí. — Señale mi mano, la división que había entre el pulgar y el índice sería perfecta.

Josephine desvió su mirada cinco segundos antes de volver a Darlei y decir:

— Bien Pastora pero tendrás que esperar a que termine con la zorra esta.

Asentí una vez y me senté en un rincón a fumar de nuevo. Claire se sentó a mi lado y miró el dibujo que yo aun no dejaba de mirar, antes de quitarme el cigarro y decir:

— Morirás de cáncer algún día

Luego le dio una calada antes de tirarlo y patearlo y yo solo rodé los ojos antes de sacar otro. Para cuando Josephine terminó con Darlie, yo estaba casi durmiendo sentada en ese rincón hecha una pelota mientras miraba mi mano.

Iba a hacerme un tatuaje, la única cosa que en la piel dura para toda la vida y estaría a la vista de todo el mundo. Pero si lo pensaba desde mi punto de vista, si Quil, si mi pequeño y precioso Quil hubiese vivido, él sería algo que yo tendría para toda la vida, algo que estaría a la vista de todos y no me daría vergüenza. Porque Seth ya no estaba. Porque el infierno que yo llevaba por dentro era lo único que me quedaba y porque en el fondo de mí, tenía la esperanza de que en treinta y ocho años que me sobraban de condena, mis padres hubieran muerto también, así ellos no podían señalarme.

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Actualidad

Escuché los pasos de alguien y el aroma de Edward llegó a mí. Cerré mis ojos aún de espaldas a él y le dije en un susurro:

— No merezco esto — me detuve un momento antes de girarme a verlo para decir - No merezco ser libre.

— No -dijo Edward sorprendiéndome —. Una mujer como tú no merece estar aquí. Sé que se oirá cliché, pero no escogiste tu vida, no elegiste por ti misma y ahora quiero que lo hagas.

La suavidad de sus palabras me hizo suspirar. Edward es un buen hombre y yo…, yo asesiné a mi esposo hace diez años.

— El mundo va a señalarme si me dan mi libertad —dije.

En ese instante y como imanes, ambos nos acercamos a las rejas hasta que él tuvo su mano en mi mejilla y sus ojos verdes se encontraron con los míos

— El mundo puede irse a la mierda Isabella, si tú eres feliz el mundo puede irse a la mierda. Eso no debe preocuparte.

Mis ojos se inundaron en lágrimas y parpadeé para alejarlas antes de preguntar:

—¿Que haré con mi libertad?

Edward sonrió y apretó mi mejilla suavemente.

—Bueno, puedo enseñarte a jugar a Monopoly si quieres… — sugirió.

Yo le sonreí porque sí que llevaba demasiado guardándome mi sonrisa. Edward me sonrió de vuelta y mi corazón aleteó en mi pecho con fuerza casi dejándome sin respiración.

— Señor Masen es hora. — dijo un guardia haciéndonos saltar lejos.

Maldije por lo bajo y sentí mis mejillas calientes. Edward pareció consternado pero aun así, me miró y dijo con seguridad:

— Te veré en un rato y todo saldrá bien.

Asentí hacia él sabiendo que si esto no salía bien yo iba a pagar treinta años más y sentir o pensar en Edward una sola vez no me estaba permitido. Él estaba casado para empezar y, para terminar, aunque eso hubiese sido una mentira de Alec para desestimarlo, él nunca vería en mi dirección ni una sola vez. Cuando las puertas se abrieron, todos se pusieron de pie para verme. Me habían obligado a usar mi uniforme completo de prisión y ver a los padres de Jacob junto a Alec fue lo que menos me impresionó de todas las personas que estaban allí. Varios flashes me cegaron, pero luego se dispersaron Edward se agarró su corbata y yo quise sonreír. Parecía nervioso pero lo único que pude pensar fue que el show estaba a punto de empezar, aunque esto no era un maldito show…era mi libertad en manos de personas que hace diez años no me habían escuchado.

Mierda.


Y hasta aquí la espera para el juicio. Ya empieza pero eso será ya para el siguiente. En este podemos entender ya cual es el tattoo que tiene y que significa.

Por suerte (y le tenéis que dar las gracias a Ann) el miércoles habrá un nuevo capítulo, pero no os acostumbréis, eh!

calvialexa, vaneleyes, Zaidaly . medina, Joa Castillo, saraygarcia08 bienvenidas a la historia!

Adriana Molina, es Tyler, el marido de Ángela, padre adoptivo de Seth y juez :D

Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:

Liliana Macias; Alex S; AriGoonz; Srita Cullen brandon; Yanye; claribel . cabrera . 585; Inay VanDerWoodsen; Adriana Molina; mony17; Sheei Luquee; Car Cullen Stewart Pattinson; GellySweetDreamline; Yesenia Tovar; Adriu; patymdn; kisr0405; Jade Hsos; Tecupi; piligm; Zellideth76; Vero Grey Cullen; cavendano13, angryc; Diana2GT; Liz Vidal; MariePrewettMellark; liduvina; saraipineda44; pili; alejandra1987; Luanka; Twiliht all my love 4 ever; Rocio; Ceci Machin; Esal; damaris14; nydiac10; atenea-ecrivain; K; DannyVasquezP ; Yoliki; Vanenaguilar; JohaMalfoyCullenLightwoodBane; Elizabeth Marie Cullen; Barbie Hale Black; johanna22; Clare Pattz; Janneth; Flor Santana; nnuma76; jessicatatiana; Alice569; Maricoles; ang3lpop; Vero. G; Oss; Heart on Winter; catableu; katyta94; Wenday; LicetSalvatore; Emma; Iza; Andre22-twi; Marta Salazar; fathy . hurtado; calvialexa; vaneleyes; Zaidaly . medina; Joa Castillo; saraygarcia08

Jpv22