Si tenía diez minutos antes de que amaneciera no quería usarlos para pensar en las consecuencias. Zenitsu le ayudó a llegar a su casa, no había bebido más que dos cervezas pero fue lo suficiente para marearlo, entre ser la primera vez que bebía y no haber comido mucho. Tengen se ofreció a llevarlos, pero el muchacho intuía que necesitaba hablar con Tanjirou a solas. El muchacho se veía tan contrariado y sinceramente perdido, ni siquiera opuso resistencia cuando lo tomó por la cintura para guiarlo hasta un barrio que no conocía. Sólo apoyó su cabeza en su hombro, suspirando.
-Lamento traerte a mi casa, pero no recuerdo dónde vives, descuida, mi abuelo y Kaigaku deben estar dormidos ahora- le susurró, apoyándolo contra la pare para buscar las llaves en su pantalón-Somos más o menos de la misma talla ¿No? Te puedo prestar uno de mis uniformes, tengo dos-
-Eres muy amable- susurró, masajeándose la nariz, sin abrir los ojos- ¿Puedes sólo darme un poco de agua? En realidad no voy a ir al colegio hoy, me siento muy cansado-
-No sabía que eres la clase de persona que se salta sus clases- se rió socarrón, volviendo a tomarlo por la cintura para ayudarlo a entrar- está bien, podemos dormir un poco, creo que a los dos nos hace falta- lo guió hasta la cocina, le sirvió un vaso con agua y después lo llevó hasta su habitación, recostándolo y recostándose a su lado, bostezando.
-¿Tú sabes dónde está el Patrón?-
-No. Sólo los que son sus más allegados saben dónde encontrarlo, yo realmente no estoy relacionado con el trabajo de mis parejas así que me mantienen al margen-
-¿Nunca te pesa estar involucrado sentimentalmente con personas que dedican a esto?-
-Te hace falta vivir mucho, amigo- Zenitsu suspiró, girándose sobre su costado para verlo al rostro- probablemente no sean cosas que quieras experimentar por ti mismo, no sé. Entiendo lo del primer amor y todo eso, pero tú no eres como nosotros-
-Suenas muy maduro- se rió de una forma seca,triste- pero en realidad eso ya lo sé. Siento que llevo toda una noche cazando las estrellas sólo para descubrir que las estaba mirando en el reflejo del río y no en el cielo- suspiró, tentando en su pantalón el celular que seguía mudo- si doy otro paso me voy a acabar ahogando ¿No es cierto?-
Zenitsu se había quedado dormido. Tanjirou se quedó viendo el techo unos minutos antes de decidir que no estaba cansado. Se levantó de la cama, se acomodó la camisa y volvió a la salida. N o reconocía el barrio, pero si seguía a las personas que corrían en algún momento encontraría algo. La cabeza todavía le estaba matando, pero no lo suficiente para detenerlo. A dónde se suponía que iría. Seguro sus padres estaban ya en la panadería y lo verían pasar o lo escucharían entrar. Nunca había faltado a su casa y en realidad estaba sorprendido porque sus padres no le hubieran llamado hasta que recordó que ellos no sabían de la existencia todavía de ese celular. Si hubiera comenzado por ahí, las preguntas también habrían iniciado en ese punto.
¿Qué estaba haciendo? Cedió a un coqueteo inocente que desde el principio estuvo desnudo y ahora en retrospectiva supo que aquello de la nutria fue para dejarle en claro con qué clase de persona se estaba metiendo. Sin palabras , Mui le contó su postura y Tanjirou nunca fue capaz de comprenderla en totalidad. Hay veces que la inocencia nubla el juicio, demasiado fantasioso para centrarse en la realidad. Creyendo que ese precioso muchacho quizá sólo estaba jugando a los policías y ladrones, no realmente matando gente, no realmente lo que fuera que estuviera haciendo. Esa parte de su ser, la aceptaba pero no la abría y Tanjirou nunca sabía qué escondía bajo la alfombra. Debió involucrarse más pero no quería perder la imagen de figura de cristal, de la inocencia y la dulzura. Tal vez sólo estaba amando las partes que podía de Muichirou y podía ser que esa revelación fuera de igual de dolorosa que su ausencia. Se limpió una lágrima, ya sin saber por qué, dónde dolía. Suspiró cuando reconoció la estación de transporte y decidió que al final todos sus caminos le llevaban al mismo punto siempre. Llegó a la estación de su casa y suspiró caminando por la calle a esas horas ya vacía del trajín matutino, los niños en la escuela, los adultos en los empleos. Pensó en Zenitsu y su abuelo, el otro chico con el que vivía y quiso saber qué le dirían al verlo faltar a clases ¿Lo reprenderían? ¿Le preguntarían si se sentía enfermo? ¿Lo sacarían de la cama para obligarlo a hacer los quehaceres o le dejarían dormir? Se arrepintió de no haberse quedado un poco más para hablar con él. Pero realmente no creía que el chico pudiera darle el consuelo que necesitaba. Rodeó la calle para entrar del lado contrario de la panadería, donde no le vieran. Con cuidado, casi de puntitas entró a la casa, vislumbró las escaleras y subió tan deprisa como pudo sin hacer ruido. Se dejó caer en la cama, resoplando.
-¿Hijo?- la sangre se le congeló al escuchar que tocaban la puerta y distinguir la voz de su padre- ¿Por qué no fuiste a la escuela?- guardo silencio, con la esperanza de que el hombre se marchara, en su lugar lo escuchó abrir la puerta y resoplar antes de sentarse en la cama- ¿Al menos puedes verme a los ojos, por favor?- Tanjirou tragó saliva, girándose para sentarse junto a él- ¿Me vas a decir qué está pasando? Tu madre, tus hermanas y hermanos y yo estamos muy preocupados por ti, Tanjirou. Has estado muy distraído y triste estos días- acercó su nariz a él, abriendo con sorpresa los ojos- ¿Y ahora llegas oliendo a alcohol y humo después de desaparecer por la noche?-
-Mui- tragó saliva, retuvo el aire, lo soltó- es una persona increíble. Es tan dulce, tan divertido y estar con él es pura paz, es tan calmado y en verdad lo amo. Lo amo muchísimo. Pero hay cosas que no les he dicho de él, de sus circunstancias y aunque sé que no me corresponde a mí hablar por él, hay algo que creo necesario decir- suspiró, cerró los ojos, subió los talones al filo de la cama , apoyando su frente en sus rodillas- Muichirou y su hermano son parte de la mafia. Lo supe desde el principio, nunca me lo ocultó y ahora debió salir del país por su seguridad- clavó sus dedos en sus antebrazos.
-¿Por qué seguiste con él si sabías eso?-
-Porque pensé que no era algo importante, no puedo juzgarlo. Él tiene una historia y todo esto es sólo resultado de ella, no tuvo muchas opciones. Y ahora simplemente no puedo dejarlo- sollozó, encogiéndose más sobre sí mismo.
-Cariño- Tanjuro suspiró, atrayendo al muchacho a él, dejándolo que acomodara su cabeza en su regazo, llorando, apretando su pantalón. Pasó su mano por sus cabellos, dándole tiempo a desahogarse- entiendo que este sea tu primer amor, y que parezca que sea lo más grandioso que te pueda ocurrir, que le profeses una lealtad incuestionable. Pero, hijo, no será el último, todavía eres muy joven. Entiendo que debas vivir tus propias experiencias, sin embargo como padre no puedo pasar por alto esto. Te estás poniendo en riesgo, eres el mayor ¿Qué ejemplo piensas que esto le puede dar?-
-No quiero pensar en los demás por una maldita vez en la vida- sollozó, arrepintiéndose casi al segundo- los amo a todos, papá, tú lo sabes. Pero no puedo con lo que siento por él-se limpió la nariz- tú te casaste con mamá después de salir sólo una semana ¿No es cierto? Y fue tu única novia-
-Las cosas fueron muy diferentes-
-¿Porque tú no eres de la mafia? ¿O porque piensas que mi amor no es tan sincero como el de ustedes? -se incorporó, limpiándose el rostro- no quiero involucrarlos injustamente a ustedes, pero yo ya tomé mi decisión-
-No puedo permitir eso, Tanjirou- el hombre resopló angustiado, estirando su brazo para volver a apoyarlo contra su pecho- eres un buen niño, dejemos esto como un resbalón antes de que se vuelva más grave- Tanjirou se quedó en silencio, sintiendo los dedos de su padre en su cabello, el latido calmado de su corazón-¿Quieres que te prepare algo de desayunar?-
-Sí, por favor- sonrió y el hombre se levantó después de que Tanjirou le besara la mejilla- te quiero, papá- Tanjuro le dio una sonrisa desde la puerta antes de marcharse.
Tanjirou respiró, exhaló. Si tenía diez minutos, no los iba a desperdiciar pensando en consecuencias. Se levantó de la cama, tomó su mochila del escritorio y se apuró a llenarla con ropa y un par de cuadernos. Se calzó unos zapatos y se asomó por la pequeña ventana. Era sólo el segundo piso, caería de pie. Cerró los ojos al sentir el impacto, pero no se dio el tiempo de nada más que salir corriendo hacia la calle. Cuando llegó hasta la siguiente esquina se detuvo, recordando que Obanai le había dado su número por la noche. Se lamió los labios, guardando el celular después de teclear un mensaje, sin siquiera detenerse a leer la respuesta.
"¿Es buen momento para que me lleves a hablar con el Patrón?"
