Capítulo XV
En el despacho y después de desayunar. Severus guardaba algunas cosas en su maletín, mientras Sirius daba vueltas por el lugar, curioseando esperando que ya salieran rumbo a la mansión Malfoy.
–Ya casi estoy listo, deja de molestar a los retratos.
–No los estoy molestando.
–Claro, por eso Phineas Nigellus Black no te ve como si quisiera cruciarte.
–No; así ven todos los Slytherin. Él está así porque viene siendo mi pariente aunque como a todos mis parientes no les agrado... pues... –Severus optó por no responder a eso.
–Me imagino.
Severus vio que al animago, perdió interés en los retratos y esperó...
–Oye Sev ¿crees que un mes es suficiente para que la escuela este lista?
–Eso esperó, más veremos hoy con el ministro y el Wizengamot.
–Ya. Eso ancianos solo se preocupan por quien pagara todos los daños, no porque Hogwarts vuelva a funcionar.
–No lo dudo, pero si yo no los presiono, se harán los desentendidos.
–Opino que otra opción, sin que dejes de molestar a los del Wizengamot, sería el pedir algunas donaciones privadas.
–... Con todo lo que ha pasado ¿Quién tiene galeones para apoyarnos?
–Oye, perdí unas pocas memorias que están regresando poco a poco, pero lo que no olvidé es que tengo unas cuantas bóvedas y dudo que siga catalogado como un prófugo. Los del Ministerio ya deben descongelarlas.
El pocionista se giró a ver al otro pelinegro y respondió.
–Lo aprecio, pues sé que lo quieres hacer por ayudar; sin embargo no podemos quitarle responsabilidades a las autoridades.
–Y eso lo comprendo, no obstante tampoco sería justo para los chicos que quieren seguir o terminar sus estudios, que no vean cumplida esa meta por culpa la burocracia.
El Director se quedó callado unos instantes y luego agregó.
–Lo pensaré y veré si se pueden instaurar algunos periodos de exámenes para los que deseen seguir con sus estudios. Incluso podría haber algunas clases por correo.
–Ves, por lo menos en eso si podrías pedir ayuda. Por ejemplo Harry y Draco no terminaron ¿verdad?
–No y deben hacerlo para que sus hijas no los consideren iletrados.
Sirius rió divertido.
–¡Oh Sev, ellas no saben ni que significa eso!
Snape se encogió de hombros y ordenó.
–Ya partamos.
El par de magos de cabello oscuro, se acercaron a la chimenea y viajaron por ella para arribar a la Mansión Malfoy.
A su llegada ya los esperaba un elfo que los guió hasta la sala, donde Remus y Lucius velaban del sueño de las infantas.
Sirius corrió emocionado hasta el moisés para ver a las niñas. Los anfitriones no se tomaron a mal que el Black ni siquiera los hubiera saludado.
Severus en cambio, lo hizo por ambos.
–Buenas tardes.
Lucius y Remus respondieron y el licántropo agrego.
–Draco y Harry están en su habitación, te acompaño. Te están esperando.
Severus se unió al rubio trigo para subir y se divirtió internamente al notar que este ya se hallaba como pez en el agua, siendo anfitrión en la Mansión.
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Uno de los elfos de su casa apareció, cuando acomodaba los últimos pergaminos con la información de las niñas Potter Malfoy.
–¿Qué sucede? –Le preguntó a la criatura.
–Llegó un pergamino, para usted amo.
–Oh. Dámelo.
El elfo obedeció y entrego el mensaje. Theo no conoció la letra, más al ir leyendo supo de quien era. Hermione Granger le pedía una cita para conversar e intercambiar algunas ideas e información. Theodoro casi sonrió, esa chica sí que era tenaz. Se imaginó que Ronald Weasley la tenía difícil con esa novia, sin embargo le agradaba el hambre de conocimiento de esa bruja y por eso envió una nota con la aceptación de recibir a la chica, ahí donde se hospedaba, algún día de esa semana.
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Remus tocó un par de veces y una voz desde dentro les dio el permiso de pasar.
Severus y Lupin entraron, y Harry saludó:
–Bienvenido. Profes... Severus.
Snape arqueó una ceja al escuchar al moreno, más no lo corrigió y para Harry eso fue una victoria. Draco le dijo que debía ser más confiado, pues esos magos eran su familia de ahora en adelante.
–Hola Potter. –Y por primera vez ese Potter sonó sin odió rencor o alguna emoción mala plasmado en él–, hola Draco ¿Cómo te sientes?
El rubio menor dejó salir el aire e hizo mohines, respondiendo al pocionista:
–La verdad algo extraño como si mi vientre estuviera apretado, más al moverme duele.
Harry miró a su pareja y besó su frente, como deseando compartir esas molestias con este y que fueran menos.
Severus se acercó y dejó en la cómoda su maletín
–¿Y las pócimas que te dejé?
–Si las tomó, yo se las di. –respondió Harry. .
Snape llegó hasta el rubio menor y descubrió el vientre y retiro las vendas, todo a punto de varita. Reviso por unos minutos y asintió.
–Es normal, la herida va cicatrizando con el ungüento que te están colocando, es por eso que sientes como si tu piel deseara estirarse y si habrá un poco de molestia, pero no olvides ni las pociones ni el ungüento y te aseguró que para este fin de semana ya podrás caminar.
Draco sonrió radiantemente y volteó a ver a Harry.
–En ese caso, me quiero casar el sábado, dentro de quince días.
Harry rió feliz y Severus se quedó en shock, hasta que Lupin le informó.
–Es que se comprometieron hoy, pero deseaban casarse lo más pronto posible. Si ya terminaste. Vamos con Lucius y Sirius para decirles y ver que Lucius no tenga un infarto por la celeridad del evento.
Snape masculló.
–Estos mocosos, todo hacen al vapor.
Remus rió divertido yendo a la puerta y abriendo para salir con Snape, dejando a los menores en su mundo de enamorados.
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En cuanto Lucius vio salir a Remus y Severus y mando a que le sirvieran una copa a Sirius, quien después de comprobar que las bebés no despertarían, se fue a sentar. El rubio esperó a que el pelinegro diera el primer sorbo antes de cuestionar.
–Black ¿Sientes algo diferente con lo referente a la parte yōma que tienes? ¿Hay algo de ganas de comer... algo diferente? ¿Emociones violentas o algo así?
Sirius vio con curiosidad al rubio, sin embargo con solo ese gesto supo que este deseaba saber por lo referente a las niñas. Porque Lucius miraba donde las niñas descansaban.
–A veces me sorprendo sintiendo algo de hambre... no tan común, sin embargo –Sirius se sonrojó, más se dijo que podía compartir algo de su vida con Severus, con el Malfoy– Digamos que lo calmo teniendo sexo con mi pareja, así que solo es un deseo carnal.
Lucius miró al animago, con algo de asombró y luego se sonrojó, más respondió moviendo la cabeza en afirmación.
Sirius continuó.
–Mi enojo es tan normal como siempre o eso creí, pues Sev asegura que a veces actuó muy tranquilamente por las cosas y que antes era más explosivo, que no era tan sereno al actuar.
–De cierto modo ¿eres algo frio?
–Pues sí, si lo ves de ese modo.
–Parecido en algo a cómo actúan las guerreras... con pocas emociones mostradas.
–Supongo. Pero debes recordar que no tengo mucho de yōma, solo un poco y que a mí me lo injertaron. Tus nietas nacieron con ello y lo importante es que no pudieron tener padres más emotivos...
–¡¿Tú crees eso?!
–Claro, Harry es todo valentía actuar sin pensar y amor desprendido. Draco no muestra mucho, pero sabe lo que quiere y va por ello. Ambos son dos caras de una moneda, más no por eso tan diferentes. Los dos aman mucho y lo muestras a su modo.
Lucius sonrió y vio a Sirius.
–Tienes razón. Creo que necesitaba escucharlo de alguien neutral.
–No lo soy tanto. Amo a mi ahijado y su familia, y admiro como hicieron toda esa estrategia para salir de esta guerra, juntos y hasta con premio.
La puerta se abrió y entraron Remus y Severus. Severus fue a sentarse con el animago. Remus se unió al rubio a quien le informó.
–Debes apurar esos arreglos de boda.
–¿Y eso por qué? –preguntó el Malfoy.
–Draco quiere casarse en quince días.
El patriarca Malfoy comentó:
–Me imaginé ello y no te preocupes todo estará listo para el sábado que desea mi hijo.
–Que bien.
–No hay mucho que hacer; ya que no habrá muchos invitados. –mencionó Lucius.
Severus estaba bebiendo su té y lo dejó para aclararse la garganta.
–Por cierto ¿Saben algo de los parientes muggles de Potter?
Los presentes negaron y el rubio platino, se preguntó:
–¿Ellos aún viven?
–Según lo último que supimos de ellos. Si. –respondió Remus.
Severus volvió a comentar:
–No es que fueran conocidos por su amabilidad para con Potter.
Remus y Sirius estuvieron de acuerdo, pero el licántropo, agregó:
–A pesar de ello, cumplieron con el deber que se les asignó. Deberíamos investigar que fue de ellos, así, si Harry pregunta podremos decirle algo de ellos.
Los presentes aceptaron con algo de reticencia. Theo llegó unos minutos más tarde para informarles de la visita de Hermione y preguntar si no había problema. Evidentemente no hubo trabas para ello.
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Draco sintió como el moreno lo acomodaba las almohadas y luego las sabanas sobre su cuerpo. Y sin poder contenerse suspiró necesitado.
–Te extraño...
Harry vio a su compañero y suspiró sentido, acercándose y besando al rubio, quien correspondió atrayendo la cabeza de su prometido, para profundizar el contacto.
La lengua del rubio se coló en la boca de Harry y esta se abrió dándole más espacio al apéndice para recorrer su interior. Una de las manos del moreno bajó las sabanas y se coló en el pijama y ropa interior del Sly, acariciando el pene de este, que ya rezumaba líquido pre-seminal. Harry no lo dijo, más pensó que su pobre rubio sí que estaba necesitado, aunque él se encontraba en iguales condiciones.
Potter sintió que el cuerpo de Draco buscaba las caricias de su mano y por eso se detuvo.
–No cariño..., no... te muevas... te puedes... lastimar.
El de ojos grises gruñó, sin embargo obedeció y fue recompensado con la sensación cálida de la gloriosa boca de su moreno tomándolo y chupando como si no hubiera mañana.
El rubio sintió que su cuerpo temblaba anticipándose al orgasmo y sin querer detenerlo se dejó ir; no sin antes intentar retirar a Harry, jalándolo del cabello, más este hizo caso omiso y recibió su semilla.
Draco se dejó caer en los almohadones y exhaló tratando de recuperar el aliento, poco después buscó con la mirada a su compañero y es que se avergonzó de que Harry no hubiera recibida la misma compensación por su maravillosa atención.
El de ojos verdes temiendo lo que su amante pensaba; sonrió y desde la cama donde se dejó caer sentado..., murmuró:
–No te preocupes bebé... con verte y probarte también lo obtuve.
Draco se puso color granate, más luego los dos rieron cómplices y divertidos.
...
Muchísimas gracias Ana Luisa –Gracias por tu apoyo ¿No tienes alguna duda o pregunta?
