Este fic participa en la campaña "Fickers unidas para llevar al canon hasta la cima", perteneciente a la página de Facebook ´´Estrellas de la biblioteca prohibida´´, tambiénparticipa en la campaña "Escribir para nosotras es una pasión, compartir nuestros fics llena el corazón", perteneciente al grupo de Facebook La Flor del Demonio.


Capítulo XV

Rin no podía negar que por un momento estuvo tentada de cancelar la visita que le haría la madre de Sesshoumaru para conocerla. ¿Y si su interés por conocerla era para convencerla de que aceptara casarse con Sesshoumaru? Era una probabilidad, y obviamente no quería verse envuelta en esa situación.

Por el momento se sentía aliviada, pues Sesshoumaru e Irasue tenían rato en su casa y no había salido a relucir el tema.

Irasue le dio las condolencias por la muerte de su padre, y le dijo que lo tenía en alta estima pues lo consideraba un gran artista, confesando incluso que en sus años de modelo le había encargado que la retratase. Admiraba mucho su trabajo. A Rin le emocionó y conmovió escuchar eso. Luego se interesó por su embarazo y quiso ver las ecografías.

Y para cuando llegó la hora de ir al aeropuerto y marcharse al día siguiente, Irasue los sorprendió diciendo que quería quedarse y compartir más con ella.

—No estaré para llevarte al hotel —fue lo que dijo Sesshoumaru.

—Oh, no hay problema, puedo quedarme aquí, en el sofá, si Rin lo permite, por supuesto —la miró como solicitando su aprobación.

—Yo… no estaría usted muy cómoda —terminó diciendo, pues no quería sería ser descortés.

—Es cierto, madre, además, no ha traído ropa suficiente. Puede regresar el próximo fin de semana conmigo —secundó Sesshoumaru. Irasue negó.

—Para nada, el sofá es perfecto y estoy segura que debe haber un centro comercial cerca al que podamos ir, ¿verdad, Rin?

—Sí, lo hay, pero…

—Decidido entonces. Sesshoumaru puedes marcharte, yo me quedaré —dictaminó la mujer dejando a ambos sorprendidos.

—¿Estás de acuerdo? —Sesshoumaru le preguntó. Y supo entonces que si ella le decía que no, él haría lo que fuese por llevarse a su madre, por mucho que eso pudiese molestar a la mujer.

—Está bien, si la Señora Irasue desea quedarse puede hacerlo —terminó cediendo por fin.

—Solo Irasue, querida, eres la madre de mi nieto.

Rin asintió, sin ser capaz de tutearla tan pronto. Irasue era una mujer imponente, y demandante según acababa de demostrar. Tan solo esperaba no arrepentirse de dejarla quedarse.


Después de que Sesshoumaru se marchara, Irasue le dijo para ir al centro comercial, ella no vio el inconveniente y aceptó. Cuando se dirigían al auto Irasue le preguntó si podía ella manejar, ya que tenía un tiempo sin hacerlo y quería comprobar no haber olvidado hacerlo ya que estaba pensando en comprarse uno para ella. Rin no tuvo problema, y le entregó las llaves.

Una vez en el auto Rin puso la dirección en el GPS, y encendió la radio.

—Esta parece un lugar tranquilo para vivir —comentó Irasue después de unos minutos conduciendo.

—Si, lo es, por eso me gusta.

—A Sesshoumaru también le gustan los lugares tranquilos, después de todo por algo decidió comprar una casa en medio de un bosque —rio.

—Si, supongo —dijo nerviosa. La alerta se encendió de nuevo en ella, pensando que Irasue querría convencerla de que se casara con Sesshoumaru.

—Seguro que piensas que he venido aquí con la intención de convencerte de que aceptes casarte con Sesshoumaru —dijo la mujer sorprendiéndola. Rin no pudo decir nada, pues eso era exactamente lo que pensaba—. No es así —afirmó—, no pienso involucrarme en su relación, y creo que debes tener fuertes razones para no aceptar casarte. Yo mejor que nadie sé que un matrimonio por obligación no es la mejor opción, así que podría decirse que estoy de tu parte.

—Gracias —murmuró Rin sin saber qué otra cosa decir. No esperaba nada de eso.

—Y puede que Sesshoumaru haya actuado precipitadamente al pedirte matrimonio, pero creo que se debe a su obligación con el deber por lo que considera correcto, es algo que heredó de su padre, supongo. En fin —se encogió de hombros—, no quiero que te preocupes al pensar que intentaré convencerte de casarte, porque no es así, solo quise venir para conocerte —dijo al volverse para verla y dedicarle una sonrisa cuando paró en un semáforo en rojo.

Rin realmente se sintió aliviada ante esa afirmación, y sonrió de vuelta.

Pasaron un rato agradable en el centro comercial. Irasue compró solo tres mudas de ropa para ella y luego quiso ir hasta la sección de bebés, allí escogió varios conjuntos de diferentes tamaños. Rin le dijo que no debía molestarse, pero ella insistió diciendo que solo quería comprar un par de cosas para su primer nieto, y a eso Rin no pudo debatir. Irasue se veía realmente emocionada con la idea de ser abuela.


El lunes en la mañana Irasue le dijo que quería acompañarla a la escuela y Rin estuvo de acuerdo.

—Tu trabajo me parece muy bueno —señaló de repente Irasue cuando iban camino a la escuela.

Rin se sorprendió al escucharla, ¿cuándo vio su trabajo? Sin poder contener su curiosidad, le preguntó.

—Sesshoumaru tiene una de tus pinturas en su despacho —reveló dejándola pasmada. No podía creerlo, ¿él había guardado una de sus pinturas? Cuando se fue pensó que Sesshoumaru se encargaría de que Kagome se las llevase todas, tal como se había acordado—. Me pareció realmente hermosa, lograste transmitir muy bien la esencia de la playa, esa tranquilidad que transmite el mar.

—Gracias —fue lo que pudo decir.

—¿Has pensado en presentarte en algún museo? —quiso saber.

—No, por el momento me conformo con enseñar a otros.

—Creo que deberías hacerlo, tienes mucho talento, sería un desperdicio no mostrarlo al resto del mundo.

—Quien de verdad tenía talento era mi padre —rehuyó.

—Tu padre tenía talento para retratos personales, el tuyo es diferente.

—La verdad nunca pensé pintar para vender y hacerme famosa —se encogió de hombros—. Considero que sería ambicioso de mi parte.

—Por supuesto que no —sentenció Irasue—. Si tienes un talento es perfectamente válido que lo des a conocer, además pienso que si vendes tus pinturas podrías ayudar a muchos más niños.

—¿Cómo?

—Sesshoumaru me ha contado que cediste la casa que fue de tu padre para convertirla en un albergue para niños huérfanos o abandonados. Me parece una causa muy noble, y la verdad es que me ha hecho pensar en muchas cosas —confesó.

—Esos niños necesitaban un hogar, y esa casa era demasiado grande para mi sola.

—Por supuesto, lo que intento decir es que podrías invertir el dinero que ganes de las pinturas en hacer más hogares como ese.

—No lo sé —respondió dudosa—. No sabría cómo llevar el proceso.

—Estuve investigando y no sería tan complicado. La verdad es que estoy decidida a hacer una fundación para ayudar a los niños necesitados, y pensé que quizás querrías participar. Yo me encargaría de todo, por supuesto, como modelo fui influyente y pude conseguir varios contactos.

—¿Y por qué creyó que yo querría participar? —quiso saber.

—¿Intuición? Pudiste haber vendido la casa y obtener beneficios para ti, en su lugar decidiste convertirla en un hogar para niños. Por eso creí que te gustaría ser parte de este proyecto. ¿Me equivoque?

—Tendría que pensarlo —dijo por fin.

La verdad le parecía algo grandioso, y la idea de ayudar a más niños la emocionaba, pero por otro lado se sentía inquieta por vender sus obras. Claro que no era la primera vez que alguien le decía algo como eso, pero si era la primera vez que se sentía tentada, pues era por una verdadera buena razón.


Había terminado aceptando la oferta de Irasue, la mujer tenía un gran poder de convencimiento y admitía que realmente le gustaría tener la oportunidad de ayudar a más niños, aunque seguía sin estar muy segura de si alguien estuviese interesado en comprar sus obras, a lo que la mujer le había asegurado que sí.

Y hasta el momento había tenido razón. Irasue no solo había conseguido museos interesados en adquirir sus obras, sino también a varios magnates, quien además habían mostrado interés en ser parte de la fundación. La influencia de la mujer era realmente importante.

Sí, sus obras se estaban vendiendo bien y por eso se había mantenido ocupada las últimas cinco semanas, pintando y pintando. Y aunque no había vuelto a ver a Irasue se comunicaba bastante con ella, esa semana le comentó que finalmente pudo encontrar el lugar perfecto para ubicar la sede de la fundación, lo que la hacía sentir bastante emocionada.

Sesshoumaru por su parte la visitó juiciosamente cada fin de semana, y cuando le tocó su consulta de control él volvió a acompañarla. De verdad había notado como él comenzaba a mostrarse más interesado en el bebé, y en ella también. Siempre la llamaba y le preguntaba si se había sentido bien, si las náuseas regresaban o no, le recordaba que no pasara demasiado tiempo de pie mientras hacía las pinturas, y que descansara lo suficiente. Y aunque no hubiese estaba con ella en la semana, casi había logrado sentir su compañía.

Recordaba como hace tres semanas él se había atrevido, por primera vez, a sentir el bebé.

Estaban en casa viendo una película, y Rin estaba sentada en el sofá mientras que Sesshoumaru se había sentado en un sillón cercano. Ella sintió al bebé moverse y se llevó las manos al vientre para acariciarlo.

—¿Puedo sentirlo? —la pregunta, por supuesto, le cayó de sorpresa.

Ella en lugar de responder directamente extendió un brazo y tomó una de las manos de Sesshoumaru para luego colocarla en el lugar exacto donde se sentían los movimientos. Fue un muy agradable momento, ninguno tuvo que decir nada para expresar lo que sentían, y solo tuvo que ver el rostro de Sesshoumaru para notar como se sentía satisfecho y a gusto.

Y en ese momento mentiría si no decía que lo extrañaba, pues se había acostumbrado a su compañía, al menos durante los fines de semana. El jueves él la llamó para decirle que no podría ir a verla ya que tenía que ocuparse de unos asuntos.

Ella entendía la situación, por supuesto, después de todo él tenía un trabajo demandante el cual había tenido que cambiar su rutina, ya fuese para estar con ella el fin de semana o para acompañarla a las consultas.

Para distraerse un poco había comenzado un nuevo proyecto, pero en esa oportunidad no se trataba de sus clásicas pinturas, en las que había trabajado las últimas semanas. Había querido atreverse a hacer un retrato de su padre.

Ya tenía un hermoso retrato de su madre, hecho por su padre mucho tiempo atrás, y quería tener uno de él. Y esperaba poder hacer un trabajo del cual su padre se sintiera orgulloso.

Una vez que lo terminase, tenía la idea de colgar ambos retratos en la habitación del bebé.

—Ya que nunca podrás conocerlos, al menos sabrás como eran —murmuró acariciando su vientre e intentando controlar el deseo de llorar.

De inmediato apartó los pensamientos tristes y volvió a concentrarse en su tarea.

Luego de un rato el sonido de su teléfono celular la hizo detenerse, lo tomó y comprobó que se trataba de un mensaje de Sesshoumaru, le preguntaba cómo se sentía, y que esperaba que estuviese descansando. Sonrió antes de responderle, luego decidió tomar un descanso e ir a la cocina, se sirvió un tazón de frutas y fue a sentarse en el sofá a comerlas, una vez allí se tomó una fotografía para enviarla a Sesshoumaru. Esté respondió a los pocos minutos deseándole un fin de semana tranquilo.

Le parecía algo significativo que, a pesar de que él no era un hombre de muchas palabras, o quien estuviese siempre al pendiente del teléfono, a menos que fuese por trabajo, se tomase unos minutos para saber de ella.

Escuchó el timbre y, por un segundo, deseó que fuese Sesshoumaru quien tocase la puerta. Como sabía que no era así, suponía que se trataba de su vecina Sango, de modo que fue a abrir, pero en lugar de encontrarse con su vecina se topó con el hermano de esta.

—Hola, Kohaku —saludó por cordialidad.

Debía admitir que su trato hacia el muchacho había cambiado desde que este solo intentase interferir de alguna manera en su relación con Sesshoumaru. Y si, él se había alegrado por ella al comentarle que decidió comenzar a vender y presentar sus pinturas, pero ella omitió el hecho de que quien la había llevado a eso fue la madre de Sesshoumaru. No quería que también intentase arruinar eso.

—He visto que no ha venido hoy el abogado, ¿ya se cansó de hacer el papel de hombre responsable?

Rin contuvo el impulso que sintió de cerrarle la puerta en la cara, pues pensaba que eso era lo que se merecía. Tomó aire para medir sus palabras.

—Su nombre es Sesshoumaru —indicó con voz trémula—. Y si no está aquí es porque tuvo que ocuparse de unos asuntos, y de cualquier manera no es asunto tuyo —terminó diciendo de forma abrupta pues no tenía que dar ninguna explicación.

—Tranquila, no era mi intención molestarte. Tan solo no quiero que te hagas falsas esperanzas con él, no es lo que mereces —dijo al encogerse de hombros.

—¿Y qué es lo que merezco?

—Alguien en quien puedas confiar y te haga sentir segura, que te brinde una estabilidad, que se preocupe por ti, que te apoye, y te ame a ti y a tu hijo.

Rin pensó que Kohaku ni siquiera imaginaba que prácticamente había descrito a Sesshoumaru, exceptuando quizás la parte de que la amase, pues en ese término consideraba la batalla perdida, pero todo lo demás eran cosas que Sesshoumaru le brindaba. Se sentía muy segura estando con Sesshoumaru, confiaba ciegamente en él, sabía que al estar con él tendría estabilidad, y sabía también que se preocupaba por ella, además él la había apoyado desde el momento que le dijo que quería atreverse a vender sus pinturas. Quizás no fue muy expresivo, pero se mostró bastante solícito con ella, e incluso admitió que en el bufete había personas interesadas en adquirir sus obras. Si, para ella Sesshoumaru cumplía con todas las exigencias que había nombrado Kohaku.

—Gracias por tu consideración —fue lo que pudo decir— ¿solo venías a decirme eso? —no quería parecer cortante, pero tampoco deseaba seguir hablando del tema. El muchacho se mostró contrariado ante su pregunta.

—No, de hecho, venía a preguntarte si querías salir a dar una vuelta, pensé que podríamos ir a ver una película y luego a cenar —le mostró una perfecta sonrisa.

—Lo siento, pero no.

—¿Qué? —Kohaku estaba realmente sorprendido ante su negativa, y era de esperarse, pues antes de que Sesshoumaru apareciera en su puerta, ella siempre aceptaba sus invitaciones, pero la verdad era que en ese momento lo que menos le apetecía era estar cerca de él.

—Tengo cosas que hacer —se excusó—, debo revisar algunas cosas de la fundación —mintió, pues todo lo relacionado a la obra lo manejaba Irasue, pero era algo que no le había dicho a Kohaku.

—Ya veo. —Parecía seriamente decepcionado, y ella no sintió remordimiento alguno— ¿Otro día, quizás?

—Seguro —dijo, pero sabía que no sucedería.

Después de una incómoda despedida, Kohaku se marchó y ella respiró aliviada. Hace unos meses atrás le había emocionado ver de nuevo a su viejo amigo, incluso por esa emoción había optado por mudarse a ese pequeño pueblo, pero en ese momento se sentía agobiada por él. Sí, sabía que Kohaku sentía algo más que amistad por ella, pero consideraba que ya debería desistir, porque de si algo estaba segura era de que ella no podría corresponderle.

Rin estaba totalmente enamorada de Sesshoumaru. Se había enamorado de él durante aquellas semanas que duro el proceso del juicio, y ahora podía afirmar que sus sentimientos eran aún más fuertes.

Sonrió levemente por el toque de ironía. Ella y Kohaku estaban en posiciones similares. Ambos enamorados de alguien que no les correspondía.

Regresó de nuevo al sofá y tomó su teléfono, vio la conversación con Sesshoumaru y notó que la última vez en línea fue cuando le envió el último mensaje. Se mordió el labio antes de escribirle preguntando si estaba ocupado.

Dejó el teléfono de lado pensando que él no respondería, para su sorpresa el aparato sonó un minuto más tarde, Sesshoumaru le enviaba una foto de Ah-Un y le decía que estaban en su paseo. Sonrió y como respuesta le envió un par de emoticones.

Algo que le parecía extraño era que Sesshoumaru no le hubiese insistido en que se quedase con Ah-Un, por el contrario, se mostraba bastante atento con el animal y sin intención de llevárselo, durante sus visitas sabía que lo dejaba en casa y que Inuyasha o Irasue pasaban a darle su paseo y verificar que tuviese su comida.

Y eso era lo que la hacía imaginar que la razón de buscarla era distinta a la que él había afirmado. Por supuesto, no quería pensar demasiado en eso y hacerse falsas ilusiones. Por el momento le bastaba con que él hubiese decidido formar parte, de alguna manera, de su vida.


Sesshoumaru estaba en una reunión junto a su cliente y la parte demandada, que en esta oportunidad era la compañía en la que solía trabajar. Milo, su cliente, trabajó quince años para la empresa y meses atrás había sufrido un accidente durante sus horas de trabajo debido a una falla general de la maquinaria y los dueños se negaban a pagar por la incapacidad, justificando que habían cubierto todos los gastos médicos.

Por supuesto su cliente no estaba conforme, y había denunciado ya que el accidente le provocó una lesión lumbar significativa, la cual lo dejó en una silla de ruedas. El hombre no tendría oportunidad de conseguir otro empleo y mucho menos depender por su cuenta, por lo que había optado por demandar por daños y prejuicios.

Los abogados de la empresa sabían que responder a cada alegato, pero él tenía un as bajo la manga, de principio dejó que la parte demandada expusiese su parte, y luego expresó lo que solicitaba su cliente como retribución. Los abogados dieron una contra oferta mucho más baja, y fue cuando él se levantó de la silla y habló en tono sereno.

—Muy bien, caballeros. Nos veremos en tribunales —dijo a modo de despedida.

—No lograran nada más de lo que le hemos ofrecido. El Juez no accederá por un solo caso. Acepten lo que ofrece nuestro cliente y saldrán ganando. —Sesshoumaru se volvió y vio a los abogados y a los dueños con suficiencia.

—¿Quién ha dicho que se trata de un solo caso? Quizás debí mencionarlo antes, presentaremos una demanda conjunta —y sin dar oportunidad a una réplica salió de la sala de reuniones junto a su cliente. Ya habían perdido la oportunidad y ahora deberían enfrentar un juicio.

Sesshoumaru había investigado a la empresa bastante bien y descubrió que tenía múltiples quejas de trabajadores por explotación, además de otros tantos trabajadores que resultaron lesionados bajo las mismas circunstancias que Milo. Si, aquel sería un caso desafiante y prometedor.

Se reunieron con la esposa de su cliente y los acompañó hasta el ascensor donde les aseguró que los mantendría al tanto de la situación, pues en ese punto era posible que le empresa decidiera realizar otra oferta, solo que tendría que ser mucho mayor a la solicitada, pues solo así declinarían la opción a juicio, con una suma lo bastante alta para satisfacer a todos los afectados. Los había dejado contra la espada y la pared, pagar o exponerse públicamente y perder renombre a nivel nacional.

Una vez estuvieron en el estacionamiento se despidió y buscó su teléfono celular. Antes de entrar a la reunión le envió un mensaje a Rin y pudo comprobar que aun no respondía, lo cual era extraño. La llamó en ese momento y fue enviado directamente el buzón de mensajes.

Intentó no pensar demasiado en el asunto, y subió al auto.

Desde que se levantó aquella mañana sentía una extraña sensación, una ligera presión en el pecho. Sabía que no se debía a los nervios por la reunión, pues ya había llevado muchos casos similares en el pasado, conocía al demandado y nada podría tomarlo por sorpresa. Por supuesto que no creía en eso de la intuición, o algo por el estilo, pero lo cierto era que se trataba de una sensación incomoda y molesta, mucho más para él.

Revisó una vez más el teléfono comprobando la última conexión de Rin, seguía siendo a las 7:30am, la hora a la que sabía solía salir para la escuela. Se dijo a si mismo que quizás tan solo estaba ocupada en alguna clase o se había entretenido pintando, y decidió no pensar más en el asunto.

Estaba entrando en la autopista cuando recibió una llamada de Jaken, respondió mediante el Bluetooth.

—¿Dónde estás? —fue la pregunta de su socio y colega.

—Acabo de salir de la reunión con Metrik C.A, voy camino a la oficina. ¿Ya llegó la Señora Miyuki? —quiso saber al pensar que por eso se debía la llamada?

—No, aun no llega. Tu… —el hombre calló.

—¿Qué sucede? —Le pareció escuchar murmullos del otro lado de la línea.

—Nada. Hablaremos en cuanto llegues —y sin decir más cortó la llamada.

El comportamiento de Jaken aunque le pareció extraño no le causó gran consternación. Condujo el resto del camino sin interrupciones.

Cuando llegó al bufete se dirigió directamente a su piso, debía realizar algunas revisiones al caso de la Señora Miyuki antes de que llegara. Una vez que llegó a su oficina se sorprendió de ver no solo a Jaken sino a su madre también. Pudo notar como Irasue se encontraba inquieta.

—Madre, ¿qué sucede?

—No has visto las noticias ¿cierto? —fue lo que preguntó su progenitora.

—No tengo demasiado tiempo para eso —comentó restándole importancia.

—Tal vez deberías sentarte y ver esto —señaló Jaken mientras ponía algo en la computadora.

—Tengo cosas que atender, Jaken. La Señora Miyuki ya debe estar por llegar y…

—Sesshoumaru, es Rin —dijo ahora su madre captando su total atención y al momento la presión en su pecho se hizo más intensa.

—¿Qué pasa con Rin? —preguntó trémulo.

En lugar de responder Jaken movió la pantalla de la computadora para que él pudiese verla y dio play a un video.

—Luego del sismo de esta mañana que tuvo lugar en Miyagi —comentaba una mujer—, la famosa escuela de Artes Matsushima es quien ha resultado más afectada, al estar muy cerca del lugar del epicentro —comenzaron a mostrar varias fotos de la escuela, donde se mostraba casi totalmente derrumbada—. En este momento no tenemos mayor información acerca de las víctimas, el equipo de rescate continúa trabajando arduamente para encontrar sobrevivientes.

La reportera siguió hablando mientras mostraban los escombros y a los bomberos. Sesshoumaru negó con la cabeza, negándose a creer que lo que veía fuese cierto, pero todo indicaba que así era.

—Al parecer las líneas telefónicas se han visto afectadas —comentó Jaken—, he intentado llamar a Rin, y no responde.

Sesshoumaru salió de su aturdimiento y se dispuso a ir hasta la computadora y buscar el primer vuelo disponible para Miyagi.

—Ya lo intenté, Sesshoumaru —dijo su madre al verlo revisar las paginas—. Han cancelados los vuelos hasta nuevo aviso, quizás los reabran para mañana.

—No puedo esperar hasta mañana para saber si Rin… —calló al sentir un extraño nudo en la garganta—. Si ella… —no podía decirlo, ni siquiera quería pensarlo.

—Es posible que no haya ido hoy a la escuela —intentó alentarlo.

Él no se fiaba de eso, sabía que Rin solía ir todos los días. Golpeó el escritorio llenó de frustración. ¡Maldita sea!

Sin decir una palabra dio media vuelta dispuesto a salir de la oficina.

—¿A dónde vas? —quiso saber su madre al alcanzarlo en la puerta y hacerlo detenerse.

— No puedo quedarme de brazos cruzados. Iré a Miyagi —fue la simple respuesta.

—Si es así yo te acompañaré.

—No, no lo harás —sentenció con voz firme.

—Entonces tendrás que calmarte, no puedes manejar en ese estado —su madre señaló su mano que, sin él notarlo, temblaba ligeramente.

—No me calmaré hasta saber si Rin y mi hijo están bien.

—Sesshoumaru…

Vio a su madre y a Jaken una última vez y salió disparado de la oficina. Quizás no estaba siendo razonable, pero ¿qué importaba? Lo único que importaba en ese momento era confirmar que Rin y su hijo estuviesen a salvo.

En cuanto estuvo sentado frente al volante un temblor lo recorrió. Esa sería la primera vez que conduciría un viaje largo desde la muerte de Kagura. Por un segundo las imágenes borrosas del accidente acudieron a su memoria, después de meses dispersas.

Sacudió su cuerpo para alejar las imágenes, eso era tan solo un recuerdo lejano. Ahora lo que le afectaba era la salvedad de Rin. Si en su ausencia algo llegase a sucederle a ella y a su hijo jamás se lo perdonaría.

Continuara.


¡Hola, hola, gente linda! Mmmmm… No tengo mucho que decir la verdad, creo mas de una querrá lincharme, pero recuerden, sin mi no hay actualización(?)

Esta capitulo resultó realmente emotivo para mí, no solo por la escena final, sino también porque ya con esto estamos entrando en la recta final de esta historia y eso realmente me llena de nostalgia.

Paso a responder los guest.

Maritza: Si amiga, Sessh es un amor cuando quiere. Y pues todo fue bastante bien con la suegra. Y Hokaku va de mal en peor, pobre niño, no tiene oportunidad.

Solo hubo un comentario guest :O el resto ya saben que me tienen en mensajes privados 7o7

Una vez mas muchísimas gracias a todas y cada una por sus comentarios, follows y favoritos!

Espero que mis actualizaciones estén alegrando un poco su cuarentena, así como a mi me alegra leer sus hermosos comentarios.

Nos seguimos leyendo la próxima semana con la actualización de "Efervescente Pasión". Y recuerden #QuedenseEnCasa.

PD: Si desean tener mayor contacto conmigo pueden acercarse al grupo de Facebook "La flor del demonio", donde encontraran contenido exclusivo de SesshRin. También he creado un grupo de Whatsapp para ir conversando de próximas actualizaciones y aclarar dudas o preguntas que puedan tener con respecto a alguno de mis fics, están más que invitados, solo deben dejar algún comentario o publicación diciendo que quieren unirse al grupo de mis fics.