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Los personajes no pertenecen, ellos son de la autoría de la grandiosa Rumiko Takahashi. Historia creada sin fines de lucro.

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Sus parpados pesados comenzaban abrirse y el sonido de algún reloj inundaba el lugar. Trataba inútilmente enfocar su vista en un lugar específico pero no daba resultados. Quiso usar sus manos para frotar sus ojos pero algo se lo impidió. Vio hacia abajo y el horror inundó su rostro, hacía entender que algo no iba bien. Alrededor de ella tenía cadenas, impidiendo que mueva sus brazos, mientras que sus manos estaban inmóviles porque tenía cinta alrededor de ellas, pero, eso no era lo peor, justo en su pecho, había una bomba, que iba a contrarreloj. El tiempo se volvía cada vez más peligroso. Sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas de desesperación. Nadie estaba a su lado y lo único que podía percibir era la oscuridad dentro de algún almacén. ¿Ranma? ¿Dónde estaba Ranma? Lo necesitaba horrores, pero a su vez no quería que esté ahí y los dos muriesen. Se tragó su miedo para poder pensar con claridad. Si sólo tuviese su poder, si sólo pudiese romper las cadenas. Sus cabellos se batieron cuando ella negaba. Estaba al borde del colapso y el llanto nuevamente se apoderó de ella, llorando a mares, gritando. No podía soportarlo.

- ¡No puede ser que esto esté pasando! Ranma por favor no vengas – era como estar rogando al cielo para que él apareciese en ese lugar. El sonido hueco de alguien golpeando la puerta la asustó.

- ¡Akane! ¡Responde! ¿Estás bien?

- Ra-Ranma… - tragó la saliva que se le estaba acumulando por culpa del llanto descontrolado, necesitaba que él se fuese de ese lugar – por favor vete.

- ¡Estás loca! Ahora mismo buscaré algo para sacarte de aquí. ¡Maldita sea, esto estaba encadenado!

- Ranma por favor vete, no queda mucho tiempo – el pelinegro dio un punta pie de frustración, mientras la sangre se le iba a los pies. El maldito de Toma se había atrevido a colocar la bomba junto con Akane.

- No me pidas ello porque no lo haré, me quedaré contigo, aquí, así sean nuestros últimos momentos – Akane lloraba con más intensidad.

- Ranma te lo ruego, vete, sálvate por favor.

- No llores y no digas tonterías, no me iré y tú no morirás – se llenó de energía y comenzó a patear la puerta, a jalar las cadenas pero estas no cedían, sus manos se llenaban de sangre de lo lastimadas que se encontraban – yo nunca me iré de tu lado.

- ¡Por favor, Ranma! ¡Ya queda poco tiempo, vete!

- ¡Entiende que no lo haré! Sólo quiero que salgamos de esto para decirte algo importante.

- Ranma… ya no más por favor, no te lastimes más – sus lágrimas caían copiosamente sobre sus mejillas, cayendo encima de la dichosa bomba. Vio el tiempo que quedaba. Veinte segundos. Solo veinte segundos de vida.

CAPÍTULO XV

Los pasos sobre el tatami de la residencia Tendo se iban intensificando. El patriarca, Soun, no sabía por qué se sentía tan impaciente. La presión en el pecho cada vez se hacía más fastidioso. Estaba seguro de que se trataba de sus hijas, pero tanto como Kasumi y Nabiki se encontraban en casa, entonces, todo se dirigía hacia Akane.

- ¿Mi pequeña, Akane? Presiento que algo le puede estar pasando – Kasumi se tapaba la boca, intentando procesar lo que su padre decía. A veces el señor podría ser un exagerado pero cuando se trataba de sus hijas siempre daba en el clavo – llama al celular de tu hermana o al de su jefe, necesito saber si ella se encuentra bien.

La mayor, asintió y rápidamente marcó los números, pero ninguno de los dos contestaba – los dos celulares están apagados, padre.

- ¡Akane no puede estar en peligro! Lo presiento. Mi niña, la viva imagen de su madre – el hombre cayó de rodillas, no aguantaba más, sus ojos se inundaban en lágrimas, mojando todo a su alrededor, creando un pequeño charco.

- Padre, cálmate, tal vez sólo están fuera de línea.

Nabiki bajaba las escaleras de dos en dos, entre sus manos sostenía su celular – creo saber cómo está Akane.

Tanto Soun como Kasumi la miraron, esperando alguna respuesta.

- Tomaron el Gran Panda, creo que Akane y Ranma son el objetivo.

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Nodoka se levantaba después de haber caído noqueada por el secuestrador de Akane. Aún su vista no enfocaba bien, así que en la desesperación atinó a sacar su katana para así defenderse, pero unos fuertes brazos la envolvieron.

- Soy yo, Genma. No te preocupes, yo no te haré nada.

- ¡Genma! ¡¿Dónde está Ranma y Akane?!

- Ellos aún no aparecen, al parecer el secuestrador sólo deseaba a Akane.

- Entonces llamen a la policía.

- Tenemos a uno. Al parecer esta situación es más fuerte de lo que parece. Confía en que nuestro hijo podrá resolverlo. Es un Saotome, él salvará lo que ama.

Nodoka sonrió, a veces su esposo podría ser una bestia y hasta un completo estúpido pero justo ahora intentaba ser el mejor compañero sobre la tierra – será mejor que ayudemos – habló la mujer a su esposo.

- No, ni se te ocurra acercarte – Shinnosuke ya le había informado sobre la bomba y él no arriesgaría a su mujer a ese peligro, confiaba enteramente en que su hijo saldría de esa situación – lo mejor será evacuar el edificio. Esperaremos a los muchachos en la entrada ¿está bien?

- Siento que debería ir por mi hijo.

- Si quieres ir, primero tendrás que pasar sobre mí – era la única forma de que ella no quisiese ir a buscar a su hijo.

- Sabes que te puedo ganar.

- Ahora no Nodoka, no esta vez y hablo muy enserio – la mujer lo vio al rostro, nunca había visto esa expresión en su esposo, sintió miedo por él, por lo que le estuviese ocultando, miedo por su hijo. Trató de avalar a su fuerza de confianza, a la masculinidad de su hijo, así que sería mejor esperarlo afuera.

- Vamos, no quiero estar aquí.

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- ¿Crees que me iría de tu lado? ¿Me crees tan cobarde de dejarte sola en este lugar? – Ranma apretaba fuertemente su mano que no paraba de sangrar – no tienes ni idea de lo impotente que me siento.

- Ranma, te lo ruego, vete, sálvate, no quiero que pases por esto.

- Si yo estuviese en tú lugar ¿te irías y me dejarías a mi suerte?

- ¡Claro que no! Pero no es lo mismo, vete, sólo quedan quince segundos.

- Sabes qué – sonrió como tonto, dio el ultimo puntapié a las cadenas pero estas no cedieron, cansado apoyó su espalda a la puerta y cayó sentado – te quiero y no soportaría estar sin ti ¿entiendes?

Akane del otro lado, ya no lograba articular palabra. Cerró sus ojos con fuerza, tratando de suprimir un poco de su dolor. Volvió a forcejear las cadenas a su alrededor y lo único que conseguía era que el tiempo sea malgastado.

Diez segundos para que todo terminase.

A su mente llegó la imagen de su madre, nítida, como si estuviese con ella. Le sonreía, tan tranquila, en paz. Entonces lo entendió.

Un cosquilleo inundó su cuerpo, desde los pies hasta el último vello de su cuerpo – por favor, te lo ruego, necesito mi poder otra vez, no para salvarme, sino para salvarlo, sólo quiero que él esté libre de todo peligro – sus ojos en ningún momento se abrieron, de ellos salían más lágrimas genuinas de sufrimiento - ¡POR FAVOR! ¡REGRÉSENME MI FUERZA! – fue su último grito antes de que una gran nube se posase sobre ella, iluminándola, la luz era tan fuerte que traspasó el techo de concreto del lugar, la joven de cabellos cortos abrió los ojos asustada.

- ¿Acaso, esto es? – hizo el intento, extendió los brazos y las cadenas se rompieron en mil pedazos.

- ¿Akane?

-¡Apártate de la puerta! – desesperada tomó la bomba entre sus manos, corrió hacia donde estaba la puerta, la abrió de un solo movimiento. Sólo quedaban dos segundos, tiempo necesario para lanzarla hacia el cielo, donde explosionó, generando una onda, tirando a ambos hacia el suelo – Ranma ¡lo logré! – ella lo miraba directamente a los ojos. Todo aquel miedo se había esfumado para ahora llenarse de alegría. El pelinegro estaba vivo y ella había recuperado su poder – Ran…

Sus labios fueron capturados por Ranma, desesperado, intentaba ávidamente llenarse de ella en ese mismo momento y ella gustosamente aceptaba aquella muestra de amor. Si antes tenían dudas sobre lo que sentían, ahora éstas se habían ido volando.

- Eres una tonta Akane – pego su frente a la de ella – eres tonta.

- Tú eres el tonto, debiste hacerme caso.

- Claro, estás por morir y yo bien tranquilo te digo "me saludas a mis muertos en el otro lado" pues no, eso no. Ya te lo dije, yo te…

- Yo también te quiero Ranma – lo miró juguetona y su puso de puntitas depositando un beso en la nariz del hombre – creo que debemos bajar, hay que curar tu mano y también…

- Hay que capturar a ese malnacido.

- Tú lo has dicho.

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Los paramédicos atendieron las heridas de la mano del pelinegro, tal vez necesitaría algunos puntos en ella, puesto que era heridas profundas. Shinnosuke se encontraba recostado sobre una de las camillas. El susto que se había llevado, hizo que su presión bajase. Así que no paraba de sudar frío.

- ¿Shinno – kun? Dice el médico que tuviste un shock muy fuerte – el policía se sentó sobre la camilla, secándose la frente, intentado hacerse el fuerte.

- No te preocupes, estoy bien, solo que el sólo pensar en que te podría pasar algo malo – se llevó la mano hacia el pecho – hace que me altere.

Akane lo miró complacida, realmente lo quería mucho. Se acercó hasta él y lo envolvió en un abrazo – mi fuerza volvió, ahora puedo proteger a los que quiero.

- Pero tú me gustas – su respuesta rápida tomó desprevenida a la peliazul quien se sonrojó.

- Tú ya sabes mi respuesta.

- Lo sé y me siento enojado por ello ¿qué le ves?

- No lo sé.

Tanto Akane como Shinnosuke observaron a Ranma, quien sobre la otra camilla intentaba inútilmente aguantar las lagrimillas, le estaban desinfectando sus heridas. El trenzado agarraba las sábanas con los dientes. Cuando este se dio cuenta, orgullosamente soltó la tela, sacando el pecho y levantando la barbilla.

- Creo que me gusta todo de él.

- Creo que sí, tus ojos brillan cuando hablas de él – Akane se tapó la cara con las manos.

- ¡Qué vergüenza!

- No te avergüences, te ves hermosa.

- No me digas que el susto te volvió un adulador – bromeó la peliazul.

- Claro que no, sólo digo la verdad.

- Para mí, siempre fuiste el más guapo – declaró avergonzada.

- ¿Eso quiere decir que ya no lo soy más?

- Lo sigues siendo pero…

- Ya no soy el primero ¿verdad? Ahora ocupo el segundo lugar.

- Me conoces bien – rió la mujer.

- ¡Vaya gustos que tienes ahora! – el hombre rió relajado, olvidándose del susto anterior. Akane en son de broma empujó ligeramente al policía, cayendo este al suelo - ¡Auch! Parece que ahora tienes más fuerza que antes.

- ¡Perdóname! No fue mi intención – la mujer se arrodillaba al lado del hombre, intentando no tocarlo mucho por miedo a lastimarlo. Más allá se escuchaba una risotada, se trataba de Ranma, quien se burlaba de Shinnosuke.

- ¡Parece que no puedes aguantar ni un empujoncito! Jajajaja eres débil – gritaba Ranma, mientras que una vena se le hinchaba de cólera a Akane.

- Tú eres el que no resiste ni el alcohol sobre sus heridas. Ranko – Shinnosuke pronunció la última palabra con sorna.

- ¿Ranko? ¡De donde sacaste esa información!

- Soy policía ¿no? Pierde cuidado, no le diré a nadie sobre tu doble vida – Akane ahora intentaba aguantar la risa, Shinnosuke sí que sabía cómo hacer enojar a Ranma.

- Hablando de doble vidas, porque no te vas a tu bosque a amaestrar hormigas – Ranma levantó la barbilla, orgulloso – o ¿no te gusta ser niñero de ellas?

- ¡Ranma! – dijo entre dientes el policía.

- O tal vez te guste limpiarle el trasero a los detenidos.

- No te pases Saotome…

- Yo no empecé… bueno sí pero me da igual. Ranma Saotome nunca pierde y mucho menos permito que abracen a mi novia – se paró de un salto de su camilla y caminó raudo hacia Akane. La tomó de la cintura y la pegó a su pecho – ella es mía, tu oportunidad ya pasó – los ojos azules de Ranma brillaban en la oscuridad.

Akane se quedó muda, no sabía cómo reaccionar. Por un lado se sintió alagada pero por otro lado se sintió cual objeto usado de exhibición. Tomó la mano con la que él envolvía su cintura y se soltó.

- No soy un objeto, Ranma. Estuvo mal lo que le dijiste a Shinno-kun. El ayudó en todo esto y aun así lo tratas así.

Ranma miraba hacia algún lado molesto – no es para que te molestes, la molesta debería ser yo.

- Yo soy el molesto, no, me siento ¡ah! ¡Celoso! Sí, eso, no aguanto verte alrededor de él, te vi hablar con él desde el comienzo y no paraban de reír. Le regalabas esa sonrisa hermosa que sólo debería ser para mí – mientras hablaba el hombre hacía gestos con sus manos – me desespera saber que cualquier hombre se puede enamorar de ti y te pueden apartar de mi lado. Justo hoy, ese tipo, el tal Toma, intentó matarte ¡Akane! ¡Matarte! Crees que puedo estar tranquilo de sólo saber que algún psicópata quiere hacerte daño.

- Pero Shinnosuke no es ningún psicópata.

- Tú no sabes hasta dónde puede llegar una persona enamorada.

- Ranma, agradezco tu preocupación pero Shinno siempre ha sido mi amigo y ahora no cambiará. Además ya te dije que te quiero a ti. No sé qué más quieres – los ojos avellanas se comenzaron a llenarse de lágrimas.

- No, no llores, por favor – Ranma agitaba sus manos, intentando apaciguar las lágrimas de Akane.

- Se puede saber ¿qué está pasando aquí? ¿Por qué Akane está llorando? Venía a ver a mi hijo y me encuentro con que mi hijo ¿hace llorar a su novia?

- Su hijo es un tonto señora Nodoka.

- La hiciste llorar y un hombre no debe hacer llorar a ninguna mujer.

- No, mamá, cálmate. También tú Akane, por favor no llores – La mujer desenfundó su katana por segunda vez en el día - ¿por qué cierras tus ojitos mami? No lo hagas – sudor frío pasó por su espalda.

- Si no te disculpas con ella ahora mismo, haré uso de mi arma.

- Akane lo siento, no fue mi intensión – agitaba los brazos para luego jalarse los cabellos – ¡ahh lo siento!

Akane miró de reojo al ojiazul y después a la matriarca Saotome, ésta última le sonreía.

- Eres una chica dulce y tú hijo, debes tratar mejor a la mujer que amas ¿te imaginas cuando me den nietos? Ella estará más sensible aún ¿cómo lidiarás con ello? – la peliazul dejo de lagrimear al instante para convertirse en una piedra junto con Ranma. Nodoka se dio la vuelta al verlos en ese estado, riendo por lo bajo siguió su camino.

- Ya no llores más – agregó Ranma después de despejar su mente sobre el comentario de su madre.

- No lloraré más, tu madre tiene razón, estoy muy sensible por lo que pasó hoy, lo siento, no quería preocuparte – tomó las manos vendadas del joven – lo siento, por mi tienes estos vendajes, en compensación… te puedo cocinar algo.

Ranma rio nervioso, no quería insultarla, no en este momento – que tal si vamos a un restaurante, debes estar cansada y además así comemos algo rico.

- ¿Qué insinúas? – Akane enarcó las cejas.

- Na-nada, acepto tu ofrecimiento pero en un restaurant – una fuerte voz los interrumpió, Ranma había sido salvado por la campana.

- ¡Hija mía! ¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo? ¿Ahora que eres tan delicada? Y todo – Soun volteó la cabeza como si se tratara del exorcista viendo a Ranma, cual gusano de tierra viese – todo es tu culpa, si no la hubieses traído aquí – Akane intentaba inútilmente calmar a su padre.

- ¿Quién se cree usted para hablarle de ese modo a mi hijo?

- Esa voz… ¿¡Saotome!?

- ¡Tendo! ¡Cuánto tiempo sin vernos! – de un momento a otro se olvidaron de lo que hablaban, yéndose abrazados hacia otro lado. Riendo a mandíbula abierta. Recordando viejos tiempos.

- Vaya joyas de padres que tenemos – dijo el pelinegro.

- Pobre mi papá casi le da algo, mejor vámonos de una vez a comer – Ranma la tomó de la mano para ir hacia el carro pero ella no avanzaba, se quedó viendo hacia el suelo, sonrojada.

- ¿Sucede algo? – preguntó curioso.

- Sabes, hoy no quiero ir a casa – sólo esa simple frase hizo que el cerebro de Ranma volase a mil por hora, finalizando con humo siendo expulsado por sus orejas.

La joven de ojos avellanas se dio cuenta de la reacción de su acompañante, inmediatamente ella achinó la mirada – ahhh ya veo por donde viaja esa mentecilla.

- ¿Ah? – el hombre estaba en otro mundo.

- Bobo.

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Continuará…

¿Qué tal? ¿Cómo han estado?

Personalmente y mediante todo lo que está pasando en el mundo, mi familia, seres queridos y gente de mi entorno se encuentran bien de salud, espero que sea el mismo caso para ustedes.

Esta vez sí demoré mucho más en subir capítulo, como saben, estuve trabajando y me absorbía casi todo el tiempo porque el horario era rotativo y bueno, no sólo trabajaba sino que también iba al gimnasio, estudiaba un poco sobre mi carrera, etc.

Pero siempre tenía en mente el fanfic, no lo voy a abandonar, no podría porque me gusta mucho escribir.

Espero que este capítulo sea de su agrado. Es un capítulo de relanzamiento, por eso es corto y sin mucha sustancia. Los demás serán más largos, además que ya está cerca al final, PERO no se preocupen, tengo uno en mente jejejeje.

Debo agradecer siempre a Susy Chantilly que siempre me da buenos consejos y puntos importantes, si no lo han leído, deben ir inmediatamente a leer "LA APUESTA" esta ufff, si fuera comida, me chupo los dedos jajaja.

Deseo ver muchos comentarios ¡me gusta leerlos! Porque me inspira a seguir escribiendo.

Para los que no saben o son nuevos, tengo un canal de YouTube en donde subo FanArts de Ranma, Inuyasha, Sailor Moon y muy pronto de otros animes. Me encuentran como Hana Note.

Y también tengo Instagram Note Hana. También subo dibujos, a mano alzada y digital.

Saludos a mis amigas Locas por el Dios Griego.

¡Los leo pronto!

Hana Note.