La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatieron a favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.
Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...
Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
INTERMEDIO.
El primer día del juicio se terminó y mientras todos salían, yo decidí quedarme un momento a admirar la gran sala vacía donde el evento se estaba llevando a cabo. La mayoría de las personas allí, jueces, jurados y aquellos que habían tenido la oportunidad de asistir -pues se había tomado la decisión de que todos las causas fuesen públicas e incluso televisadas- apoyaban mi culpabilidad.
Tristemente, aquellos que estaban a favor de mi inocencia sabían que tenía en contra el mayor de los argumentos para que dicha condición no se me fuese reconocida.
Tal vez no importaba si seguía hablando un mes entero acerca de mi historia, todos sabían que no se me juzgaba por eso. El Gobierno Mundial había caído y con ello la tiranía de los Dragones Celestiales y las Estrellas ancianas, simbolizando el comienzo de una gran era, de una nueva era.
Y en esta nueva era no había lugar en el cielo o en el mar para ningún Dragón.
Yo no estaba siendo juzgada por los pecados que cometí. Si no por uno que no elegí, el haber nacido.
Y ya que la nueva justicia no permitía juzgar a los hijos por los crímenes de sus padres, tratarían de buscar hasta el más mínimo detalle para incriminarme. Y estaba cansada.
A lo largo de mi vida aprendí a pelear hasta que mi cuerpo y mi mente no reaccionaran.
Tuve la necesidad de sonreír, llorar, correr, fingir, matar, de hacer tantas cosas que me trajeron hasta aquí, que me mantuvieron viva y sin embargo, este juicio me estaba matando.
Mis pies están cansados, mi mente y corazón están rotos. No reconozco a la Ler que saltó de los cielos, a la Ler que navegó con piratas, que se enamoró de uno, que se convirtió en marine, que escaló una montaña de nieve con las manos desnudas, que sobrevivió innumerables veces a la muerte, a la guerrera.
Mi propia historia estaba robándome lo que construí con tanto empeño. Mi voluntad.
-Lerann- Sabo se acercó con el rostro marcado de seriedad, llevando consigo un pequeño cuaderno que reconocí de inmediato. Lo miré sorprendida y con rapidez se lo arrebate de las manos- planean utilizarlo como prueba en el juicio.
Sabía que era una simple copia, pero estaba causando el efecto deseado.
Destabilizarme. Algo que la vieja Ler no se habria permitido nunca.
- Pero se trata de un documento público- contesté aún desconcertada por el atrevimiento del gobierno para usar aquello en mi contra- todo ya fue utilizado como prueba en el juicio donde fui expulsada de la marina, no tiene validez en este, no puedo volver a ser juzgada con esto.
-Lamentablemente no pude evitar que pasara, Leriana- Dragón apareció a mi espalda disculpándose silenciosamente con la mirada al percibir mi incomodidad ante la situación.
Agradecía infinitamente el apoyo que los ex-revolucionarios y ahora parte del gobierno, me habían dado.
Gracias al padre de Luffy conseguí que mis "custodios" durante la detención obligatoria que mantendría mientras durase el juicio , fuesen Sabo, representando a la causa administrativa y Garp, representando a la causa judicial. Aún así, existían muchas cosas que estaban fuera de su alcance.
-Ya pasé por esto un día, y me rompió el corazón. No creo que sea capaz de hacerlo otra vez...- susurré devastada, dejándome caer y hundiendo mi vista en el suelo. Sabo se inclinó a abrazarme.
-Lo harás. Planean utilizar esto como una prueba de odio pero solo te respaldan- yo lo miré sin demasiadas esperanzas, apretando el cuaderno en mis manos con fuerza- El mundo lo conoció un día como la razón por la que te sacaron de la marina como una traidora, pero es la mayor prueba de amor y humanidad que podrías haber tenido.
Deseaba infinitamente que aquello fuese cierto y ellos comprendieran lo que en aquel momento sentí producto de la liberación de la información que dichos papeles contenían y que habían sido un hecatombe en su momento.
¿En serio soy una criminal? ¿En serio soy culpable de los crímenes que se me juzgan o debo pagar realmente por aquellos que no son los cargos presentados aquí?
Mi relato acerca de la primera ocasión en que Ace y yo tuvimos contacto seria la oportunidad de ellos para traer a colación las pruebas de mi traición, de la "camaderia" que tuvimos siempre.
Estaban tan equivocados, pero eso no lo podía decidir yo. Tenían que darse cuenta ellos, y para eso, utilizarían lo que un día el pecoso llamó diario, lo que los piratas llamaron redención, los marines llamaron pruebas, y el mundo, en general, le llamó revelación.
Ace y yo fuimos condenados en gran parte por aquellas páginas que un día fueron blancas y ahora estaban llenas de sangre, tierra y tinta.
Yo las llamé un día "cartas de la vergüenza", ahora lo considero una declaración de amor.
Aún temblorosa y llena de inseguridad, los hombres tuvieron que alejarse, dejándome nuevamente sola, esperando que alguien viniese a indicarme que era momento de movilizarme hacia el lugar que había sido asignado para la custodia, junto a muchos otros quienes enfrentaban diversos procesos. Junto a todos aquellos que nos entregamos voluntariamente para demostrar nuestra inocencia. Para ser libres.
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-¿Estás bien, Ler?- el abuelo me movió suavemente buscando una reacción ante mi silencio prolongando.
Después de que Dragón y Sabo se alejaran, el se apresuró a buscarme para llevarme a "descansar". Los edificios no estaban lejos de los juzgados, solo teníamos que movernos a través de los distintos muelles que conectaban a la nueva Isla Judicial.
Llegamos al lugar que se me había sido asignado, en donde tres días atrás había tenido una fuerte pelea con Luffy de la que ahora me arrepentía, para que finalmente pudiese sentarme y respirar sin ser juzgada.
El rubio volvió momentos después, visiblemente atormentado por la imposibilidad de hacer más: -Este es de lejos el juicio más parcial y prolongado que han hecho- murmuró molesto, sentándose a mi lado para tomarme de la mano y apretarla con firmeza- pero vas bien, Ler.
-¿Tu cre...
-Siempre has sido una necia, ¿Porqué no le hiciste caso a Luffy y huiste con el cuando te lo propuso?- me reprendió el abuelo como si fuese niña otra vez. Reí tristemente porque anhelaba volver a ser una niña, y porque aquel comentario era la máxima expresión de las ironías de la vida.
Ojalá el abuelo hubiese sido así de flexible desde mucho antes.
"Sin arrepentimientos, nena." Diría el pecoso.
Tratando de despejar mis pensamientos sobre Ace, desvíe el rumbo de la conversación a otra de mis preocupaciones y culpas:
-¿Crees que me está viendo?- pregunté con un suspiro cansado, moviendo mi cabeza hacia los lados tratando de deshacerme de la molestia en mi cuello por estar tan recta durante toda la sesión.
Decidí enfocarme en Luffy y no en Shanks pues sabía cuánto resentimiento le tenía todavía el abuelo al hombre que le robó a sus nietos, siendo esto aplicable a todas las relaciones que entabló con ambos en nuestras vidas. A veces aún podía escucharlo en las noches maldecirlo por influir en el "criminal" en que el Rey Pirata se había convertido, por haber "corrompido" en gran manera la niña que solía ser - El abuelo ignoraba que yo era todo menos inocente cuando llegue a sus brazos, y que Luffy ya estaba destino a aquel camino-.
La ex- revolucionaria se unió a la conversación entregándome una botella de agua que nadie en el juicio había tenido la amabilidad de ofrecerme. Miró hacia la puerta un momento antes de sacar una bolsa con panes y golosinas para ofrecérmelas después. Le agradecí en voz baja, notando que era Cayú quien custodiaba la puerta. A el le di una mirada asesina antes de sonreír, cansada.
-¿Su hermano? - preguntó señalándonos al rubio y a mí. Yo asentí. - Por su puesto, es un chismoso de primera- concluyó riendo . Se llevaba increíblemente bien con su cuñado y conmigo, cosa que avergonzaba a su pareja frecuentemente- si el pudiese, te aseguro que estaría aquí gritando que nadie trata mal a su familia.
Medite un momento en como estaban pasando las cosas, y me arrepentí de muchas de las actitudes que tuve con él para alejarlo de mi. Pero su sueño siempre fue querer ser libre. ¿Quién era yo para arrastrarlo a mis estúpidas ganas de ser condenada?
Tuve que hacer muchas cosas para apartarlo.
-La marina informó que se movilizó de una manera extraña por los Blues. Incluso fue a Foosha y parecía como si buscase algo. Dadan se quejó porque no fue a verla, cosa que ese imprudente siempre hace, por lo que ha dejado a todos preguntándose que está planeando- Garp miró al cielo pidiendo paciencia, como si esperase que su nieto dejara de darle problemas producto de un milagro.
Los otros dos habían salido vivos así que eso era suficiente.
- Ya sabes cómo es Lu, aún no se acostumbra a la fama y el poder- sugirió el ex-revolucionario carcajeándose por la irritación del abuelo.
Ojalá estuviésemos los 5 juntos aquí.
Ojalá que fueran circunstancias diferentes.
Ojalá fuese otro final.
-Pero aún me queda la duda, si eras tan enamoradiza- alcé una ceja recelosa en dirección al hermano que le lloré creyendo que estaba muerto y que ahora no me dolía tanto, pues, presentía la burla que venía en camino- no me mires así. Shanks, Ace, ¡A los 7 años!...Aún no llegas a la adolescencia y a los otros como el Almirante ...
-¿Quién?- el abuelo sujetó al rubio tan rápido que ninguno alcanzó si quiera a parpadear- ¿A qué se refiere, Ler?- su mirada inquisitiva me hizo retroceder un poco. Seguía siendo aterrador.
Mi vida sexual o romántica hace poco era irrelevante, al menos para él. Claro que conocía mi historia, pero seguía siendo una figura paternal para mi, no iba por allí contándole mis desventuras sin vergüenza alguna. Sin embargo, en el juicio a los jueces les parecía de lo mas esencial sacar a relucir esos detalles para armar una sentencia, o quizá solo para mirarme como si fuese una perra.
Lo de Shanks lo supo siempre gracias a la imprudencia del pelirrojo y a su tendencia para hacerlo enojar.
-Solo estoy molestando a Ler, abuelo, tranquilo- se excusó mientras Koala lo reprendía por su comportamiento infatil. Yo le di una sonrisa que no podía extenderse hasta mis ojos, pero que planeaba convencerlo como en nuestros años de infantes. Sabo fue más inteligente pues sabía que aquella palabra era su debilidad.
Después de todo, había sido criado por Dragón, así que no era extraño que naturalmente al incluirse en la vida de sus "nietos" en la infancia, ser parte de sus golpizas y momentos "familiares" y de vivir gran parte de su vida bajo la tutela de su hijo, reconociese a aquel hombre como su abuelo en la familia que escogió.
El ahora mucho más viejo Garp, lo soltó.
El hombre joven respiro tranquilo y se volteo hacia mi nuevamente, listo para molestarme aunque a mí no me molestara: -¿Porque nunca te enamoraste de Luffy?
-Creo que es la misma respuesta a porque tampoco me enamoré de ti, Sabo.
- ¿Era demasiado atractivo para tu gusto?
-Imbecil- reí levemente contagiándome de su buen humor. El abuelo le soltó un golpe en la cabeza pidiéndole compostura. Koala se burló.
- Es cierto, Ler-san, ¿Porqué Ace-san y no Luffy-san?
- Creo que esa pregunta no tiene lugar ni razón de ser - reflexioné colocando una mano bajo mi barbilla sin intención de ser pesada con la chica- ¿Cómo lo explico?... Amé a Ace y a Luffy, los amé a los dos desde el primer momento en que entraron en mi vida y me marcaron sin saberlo - Sabo me miró con reproche y yo le sonreí- a los tres. -me corregí- les amé incluso más allá de la vida...A ti te seguí amando a pesar de creer que estaba muerto- está vez la tristeza también se coló en su mirada mientras hablaba, aunque no duro mucho- a Ace lo amare siempre aunque ya no este y no hayan posibilidades de que vuelva a la vida. Lo tuyo es un milagro que a alguien como yo no le sucede dos veces. - suspiré- La diferencia es que ustedes fueron los hermanos con los que siempre soñé crecer, a quienes quise acompañar, quienes anhele que me protegieran y a quienes jure proteger siempre, incluso si tuviese que dar mi vida para hacerlo. Sin embargo , con Ace fue diferente. Yo no habría dado mi vida por el, yo decidí vivir por el- bajé mi mirada evitando conectar con alguno de los presentes- Luffy me aceptó desde el primer momento porque sintió esa afinidad hacia mí que solo tienen los hermanos, igual que tú, Sabo. Ace en cambio nunca me vió de esa manera porque yo era incapaz de considerarlo a él como tal también.
Respire profundo haciendo una pausa antes de seguir hablando:- Creo que siempre fue mi destino perderlo, porque así mi alma tendría la voluntad de seguir buscándolo en otra vida y aunque la espera fuese larga y el encuentro corto, permitirnos ser felices de una forma distinta a la que ustedes nos hacían sentir. Es como tratar de comprender el amor que le tiene Luffy a la carne y no a la sopa, porque eligió a sus a sus nakamas y no a otros, como es que a pesar de los años sigue confiando ciegamente en personas que fueron un día sus enemigos. Tal vez no existe una razón concreta. Nuestro corazón no escoge a quien o que querer, solo quiere, y lo hace de maneras distintas.
Todos guardaron silencio y yo comprendí que la magnitud de mis palabras no dejaba lugar a que alguno pudiese responder, por lo que me sentí satisfecha de la madurez que había alcanzo con respecto a mis sentimientos.
Tal vez me habría ayudado un poco manejarlos de esa manera cuando él aún vivía.
Cuando me dejaron "sola" -con un localizador en forma de tobillera, así como varios guardias apostados en la puerta, aquellos que un día yo misma entrene, y una ventana a 200 metros del suelo reforzada con piedra de mar- tuve un momento para reflexionar todo el recorrido de memorias que había realizado este día.
Haber llegado hasta el día en que conocí a Ace significaba que la parte más importante de mi vida estaba a punto de iniciar, donde podría asegurar mi condena o defender mi inocencia con todo lo que tenía. Incluso si era a costó de volver a romper mi corazón.
Dragón me preparó advirtiendo que el juicio continuaría siendo guiado por la colección de cartas y diarios en posesión del Gobierno .
Los que eran públicos y aquellos que confiscaron a la antigua marina cuando se hicieron con el Poder Judicial, serían utilizados para reforzar las acusaciones y establecer una línea en los interrogatorios.
Enterré mi cabeza en la almohada sin poder dormir. Ya ni siquiera lo intentaba, pero me negaba a que mis gritos de frustración fuesen escuchados en todo el lugar.
Estaba a punto de encerrarme en el baño a encender la ducha para sofocar mis lamentos cuando el golpe en la ventana atrajo mi atención y casi causa en mi una crisis nerviosa. Me acerqué lentamente, preparando mi cuerpo para cualquier situación a la que tuviese que enfrentarme aunque fuese algo imposible pues aquel lugar era el más seguro del mundo en aquel momento, pero mis instintos seguían siendo los mismos que me acompañaron en mi carrera como Marine.
Mi sorpresa fue grande cuando un pájaro, jadeando por el esfuerzo, estrelló su cabeza nuevamente en el cristal buscando que abriera para dejarlo depositar una caja en el suelo.
Me apresuré a dejarlo pasar al mismo tiempo que buscaba el agua y los panes que Koala había dejado antes de irse para entregárselo. El ave soltó la caja, tomó mi agradecimiento y se fue tan rápido como vino.
Parpadee confundida. Cómo había logrado colarse aquel servicio de mensajería a la Isla Judicial sin que alguien lo notará o dijese algo era un misterio, pero imaginando de quién se trataba y por quien había sido ayudado, decidí abrir la caja.
Me levanté temprano al día siguiente. No por decisión propia, Sabo había ido a buscarme 30 minutos después de que finalmente hubiese logrado dormir tras pasar toda la noche revisando el contenido de la caja.
Él me miró como si supiese lo que había pasado, por lo que silenciosamente le entregué el paquete y nos dirigimos hasta el juzgado nuevamente.
Monkey D. Garp se acerco, miró dentro del mismo. Se quedo callado un momento antes de maldecir a su nieto con una sonrisa, agregando : -¿Con que de eso se trataba, eh...?
-Lerann, Lerann- la mano que el hombre de cicatriz en el rostro sostenía fue jalada levemente hacia arriba para indicarme que era momento de retomar el juicio. Ni siquiera lo reprendí por llamarme de aquella manera tan infantil y tonta que el sabía, me molestaba. Yo también sabía que solo intentaba distraerme.
Los tres siempre admiramos esa faceta serena, madura y protectora de Sabo, que nunca dejaba de ser prudente a pesar de actuar como soporte para todos en los peores casos.
Eché mi cabeza hacia atrás, revisando el ambiente. La gente comenzó a entrar nuevamente en el salón azul y blanco de a poco, todos mirando atentamente mi interacción y movimientos. El rubio me sonrió. A Ace le habría encantado ver esa sonrisa una vez más.
Mantén la compostura, me recordé cuando el dolor de cabeza por los recuerdos y la culpa comenzó a afectar mis sentidos.
Maldita fuese yo por someterme a esto. Era más fácil cuando estaba al otro lado, cuando yo era quien juzgaba y no a quien se debía juzgar, aunque dicha experiencia me serviría mucho en estos momentos.
El mundo se ve muy diferente de este lado, reflexioné cerrando los ojos. Yo, que puse a muchos de rodillas en el camino, ahora estoy de rodillas ante el mundo pidiendo perdón.
Perdón.
- ¿Sabe que es esto? - uno de los jueces colocó el libro negro a la vista de todos, incluyéndome.
-Si. Es una copia del diario y la recopilación de las cartas de Portgas D. Ace - suspiré al mirar al abuelo, quién me indicó continuar.
Recuperando fuerza y seguridad, sintiéndome apoyada por quienes amaba, continúe: - Documento publicado días antes de la Guerra de Marineford y utilizado para mí juicio de expulsión -Sabo se movilizó con rapidez solicitando hablar con uno de los jueces, quién accedió a su petición mientras yo testificaba- y según el Tratado de Justicia y Paz del Nuevo Mundo, no puedo ser juzgada dos veces por una misma causa. Ya he pagado el castigo impuesto por dichos crímenes, los documentos no deberían tener efecto.
El revuelo que se formó en el juzgado no fue nada comparado con el rostro endurecido de algunos de los jueces y los jurados, quienes comenzaron a discutir entre sí, sin saber que hacer en aquel momento donde decidí defenderme realmente y no solo contestar a lo que ellos preguntaban.
Aquel paquete me había recordado que tenía muchas promesas por cumplir.
La discusión se extendió por casi 20 minutos en los que el dolor de cabeza casi me hacía recostarme en el suelo derrotada frente a todos. Pero no podía, aquella oportunidad no merecía ser desperdiciada. No cuando alguien se había esforzado tanto en crearla para mi.
Cuando un juez decidió retomar la palabra, parecía aún inseguro para proceder : -Los cargos son por piratería, asesinato, complicidad criminal, alteración de condenas, extorsión, crímenes contra la integridad humana - alcé la ceja, - entre otros- Sabo se acercó al podio donde me encontraba y dejó la caja sobre el mismo, asintiendo en mi dirección- los cargos por traición han sido retirados y se admiten las pruebas a petición de su defensa: Las cartas de Monkey D. Garp; el almirante de Flota Kuzan; el Jefe de Administración de Gobierno, Sabo, y...- el juez guardó silencio un momento, dudoso de continuar. Sin embargo, Dragón y otros miembros del actual Consejo, le instaron a seguir- del ex emperador pirata, Akagami No Shanks y el Rey Pirata, Monkey D. Luffy.
La sala completa explotó.
Koala saltó de alegría aplaudiendo mientras sus compañeros la miraban extrañados. Sabo sonrió colocándose los lentes y arreglando orgullosamente su sombrero. El abuelo se cruzó de brazos y levanto un pulgar en mi dirección.
Sentí como gran parte del peso en mis hombros se iba, casi como si aquel ave se lo hubiese llevado la noche anterior en dirección al Sunny.
Luffy aún era un cabezota al que yo le debía una promesa... Al mismo chico que seguía protegiéndonos a todos aunque intentáramos alejarlo de nuestros problemas.
Un día hizo el milagro de liberar a Ace en la Guerra de los mejores, donde a penas era como una hormiga entre medio de gigantes.
Un día logró lo imposible al salir victorioso de una guerra de casi mil años y derrotar a las bestias que se habían apoderado del mar y de los cielos.
Un día, el liberó al mundo de la tiranía.
¿Porqué no era posible que me liberara a mí?
A medida que la historia avanza, los sentimientos y la profundidad de los personajes también. Quizá Luffy es más inteligente de lo que pensamos, quizá Garp quiso más a su familia de lo que demostró, quizá Ace tenía muchos más secretos de los que supimos, o Sabo vivió más experiencias con ellos de las que conocimos. Quizá Ler no es una heroína. Este capítulo está enfocado en la actualidad, pues es el salto de un acto a otro después de la entrada de Ace en las vidas de ambos niños, y la transición que significa en la historia de Ler, reflejándose sus emociones en la narración y la forma en que interactúa con los demás.
Este capítulo es además la pauta para iniciar una nueva narración donde se mezclaron los recuerdos con cartas y estractos de los diarios de diversos personajes de este mundo, que involucran a Ace y a Ler, simbolizando asi el FIN DEL ACTO I y la entrada de Ace.
Gracias por leer!
