Siguiendo al lobo
Capítulo 15
En el capítulo anterior…
―¿Acaso piensas que entraste a nuestra organización por tus méritos y los del FBI? ―pregunta socarrón―. Estás aquí porque también queremos limpiar el camino de tantos Li que han estado detrás de nosotros. Ahora los tengo a todos juntos. Primero gozaré de tus hermanas hasta que solo les queden ganas de morir y tu serás testigo de todo eso.
Aprovechando mi perturbación, Ivankov saca rápidamente de su abrigo una pistola y dispara. La bala impacta en mi brazo izquierdo y siento inmediatamente el desgarre en mis músculos. El dolor es insoportable que me hace caer al suelo y soltar mi arma en el instante. La pérdida de sangre es notable, al parecer ha tocado alguna arteria branquial. Ivankov se acerca y de una patada lanza mi arma lejos de mi, para después patearme a mí en el estómago.
Maldito, está gozando el momento.
―Voy a gozar aún más, traeré a tus hermanas y las haré pedazos frente a ti para después acabar contigo. ―escupe sobre mi y vuelve a burlarse.
―Aléjate de él, maldito. ―Al estar frente a Ivankov no puedo ver, pero sé que quién está detrás de mí es Sakura. Ahora que la veo, está con mi arma apuntando a Ivankov.
―Ay, la noviecita va a salvarlo ―se burla sin dejar de apuntarme―. Creo que he cambiado de idea. Voy a empezar contigo japonesa y Li será testigo de tu muerte.
―Sakura, vete de aquí. ―agentes ineptos, se fueron y me dejaron solo con este desgraciado, ahora Sakura corre el riesgo de morir también a manos de este desgraciado.
Ivankov pasa por encima de mí pisando mi brazo herido. Sakura, por inercia retrocede sin dejar de apuntar.
―Ven aquí, no sabes lo bien que lo vas a pasar conmigo. ―Ivankov avanza y lo último que escucho es un arma ser disparada. Un cuerpo cae al suelo, me doy vuelta temiendo lo peor.
Los agentes que hace unos minutos me dejaron solo entran gritando al sobreviviente que suelte el arma. Lo veo y no lo creo. Tanto tiempo esperando ver a ese desgraciado tras las rejas y ahora pasa esto.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
La impotencia se apoderó de mí, ese hombre estaba torturando a Syaoran. Al parecer había revelado un secreto que ni el mismo involucrado sabía. Se aprovechó de su estupefacción para herirlo, al parecer gravemente porque no pudo reaccionar y defenderse.
El arma cayó cerca de mí, al estar escondida nadie se había percatado de mi presencia, el resto de agentes nos dejaron solos. Tomé el arma con una sola intención, asustarlo. Jamás pensé que no iba a dudar en atacarme. Cerré los ojos, los nervios y el miedo se apoderaron de mí, tenía que actuar.
Estaba muy segura que si no hacía nada, este tipo haría conmigo las cosas más abominables y jamás imaginadas. Además, la vida de Syaoran estaba en riesgo, los dos estábamos solos y si esperaba un milagro, el único que recibiría sería el de una muerte rápida.
Apunté en su dirección y presioné el gatillo. Todo el lugar se quedó en silencio después de de escuchar el golpe de un cuerpo caer al suelo. Así como las hormigas aparecen después de encontrar algo dulce en el suelo, aparecen los agentes que nos habían dejado solos, pero esta vez ellos me apuntaron con sus armas, cada uno me gritaba que pusiera el arma al suelo.
―Ella está conmigo. ―dijo Syaoran apareciendo siendo ayudado por un agente.
―Señorita, entregue el arma por favor. ―volvió a pedir uno de los agentes.
―¿Syaoran, estás bien? ―me acerqué a él y con cuidado lo abracé. Al sentir su cuerpo relajarse, también hice lo mismo. Me relajé―. Tienes que ir a un hospital.
―Iremos. ―corrigió.
―Necesitamos encontrar a las demás ―aún no podíamos estar del todo tranquilos―. ¿Qué tal si sus secuaces les hicieron algo?
―Li ―uno de los agentes llamó nuestra atención―. Tus testigos están bajo resguardo y una pareja, Tomoyo Daidouji y Eriol Hiragizawa han encontrado el cargamento que estabas buscando.
―Sabía que Kero no iba a fallar ―respondió Syaoran sonriendo―. ¿Cómo está Ivankov?
―Grave, pero estable, están controlando la hemorragia .―explicó el agente.
―Ese desgraciado, no se salvará de la cadena perpetua. ―Syaoran se quejó por el dolor en su brazo y fuimos obligados a salir del hotel para ser atendidos en un hospital.
Quería ver a mis amigas y a Eriol, pero también quería ver a Syaoran, saber que estaría bien y se recuperaría. Además, había algo que aún andaba ocupando mis pensamientos. Ivankov le reveló que tenía hermanas.
¿Acaso esas hermanas eran Fuutie, Fanren, Shiefa y Feimei? Hablando de ellas, después de salir de mi revisión las encontré en la sala de espera. No reprimí las ganas y las abracé, todas estaban bien, Eriol y Kero incluidos.
Estuvimos conversando un rato, no queríamos dejar a Syaoran solo, queríamos verlo y aclarar algunos asuntos. Si las Li eran sus hermanas y él no lo sabía ¿cómo sabía esa información Ivankov? ¿Será posible que exista algún infiltrado de la mafia rusa que quiso sacarlo del camino?
El doctor que atendió a Syaoran nos sacó de nuestros análisis y explicó que la bala no había provocado ninguna secuela en el impacto. No pudimos verlo al instante, porque al parecer estaba siendo interrogado por sus superiores.
Después de más de una hora de espera, Syaoran pidió hablar nada más con las hermanas Li. Situación que nos alertó a todos. Uno de los agentes se acercó a mí para agradecer mi "contribución" para resolver el caso y evitar que más de quince mil millones de dólares salieran del país para la compra de armamento nuclear.
Ni una medalla me hará olvidar el amargo momento que viví, la sangre saliendo del brazo de Syaoran. La amenaza de hacerme cosas peores aún estaba presente en mi cabeza y no las olvidaría en mucho tiempo.
―Sakura ―se acercó Tomoyo una vez que el oficial me dejó sola―. Deberíamos de regresar a tu apartamento, necesitas descansar.
―Todavía no, necesito respuestas. ―contesté sentándome en la sala de espera. Ella no dijo nada más y se sentó conmigo a esperar. Otra hora después, las chicas salieron.
―Syaoran necesita hablar con todos. ―dijo Fanren una vez que estuvieron frente a nosotros.
Yo no quería entrar, tenía miedo que aquello que dijera fuera aún más retorcido de lo que ya estaba viviendo. Necesitaba una dosis de normalidad en mi vida, regresar a mi apartamento, a mi trabajo.
Salir con mis amigas, disfrutar de una buena cena, leer un buen libro y amar sin temer a los peligros que esconde la sociedad.
―¿Sakura, vienes? ―preguntó Tomoyo tocando amablemente mi hombro.
―Claro. ―respondí bajando la cabeza.
―Si no te sientes preparada para enfrentar la verdad no tienes porque ir. ―aconsejó mi amiga.
―Iré, merezco saber toda la verdad. ―afirmé y seguí a las Li hasta la habitación en la que Syaoran descansaba.
Fuimos recibidos por las máquinas que monitoreaban la salud de Syaoran, todo silencio era roto por el consistente "bip" que contaba los latidos de cualquier paciente. Él dormía plácidamente, parece que ahora, después de todo ese escándalo podía estar tranquilo, se le veía tan relajado que no había notado que su ceño no estaba fruncido.
Shiefa se acercó y suavemente tocó el hombro de Syaoran, este, poco a poco fue abriendo sus ojos, sonrió al percatarse de quién se trataba.
―¿Cómo estás amigo? ―preguntó Eriol acercándose a él.
―Duele, pero estaré bien en poco tiempo. ―respondió dirigiendo su mirada a él.
―¿Qué pasó con Ivankov? ―indagó de nuevo, era algo que yo necesitaba saber también, pero todavía no me atrevía a decir nada.
―Lo único que sé es que hace unas horas estaba debatiéndose entre la vida y la muerte ―apretó sus puños y su pulso se aceleró―. Solo espero que resista lo suficiente para que su pudra en una cárcel.
―Tienes que controlarte, Syaoran ―Shiefa se acercó y trató de controlarlo―. Ese tipo pagará por sus delitos, pero no podrás ver eso si no pones de tu parte para tu recuperación.
―Ese maldito se atrevió a tocar lo que yo más amaba, primero mi madre y ahora a Sakura. ―en ese momento, su mirada se encontró con la mía. Era un intento por saber que estaba pensando, pero yo no tenía ni la menor idea de lo que pasaría después de todo esto.
―Pero va a pagar, no escapará esta vez. ―agregó Eriol y eso lo tranquilizó.
―He pedido hablar con todos ustedes, por que tienen derecho de saber la verdad ―acomodó con ayuda de Shiefa su cojín y aclaró su garganta para hablar―. Lamento de verdad que se hayan visto involucrados en todo esto, especialmente Sakura.
―Nosotras no nos arrepentimos, hermano. ―Fuutie se acercó y tomó una de sus manos.
―Hubiera deseado conocerlas en otras circunstancias ―agregó―. Pero no existen las coincidencias…
―Solo lo inevitable ―interrumpió Eriol―. Esto iba a pasar tarde o temprano y lo bueno es que todos están bien.
―¿Acaso no piensan dejar que les cuente? ―preguntó molesto―. Jamás pensé que las cosas se darían de este modo, uno de mis más grandes deseos era ver a ese tipo tras las rejas, hacerle pagar todo el sufrimiento que le causó a nuestra madre y a mi padre. Fueron años de pena y dolor, el exilio fue la mejor opción y en el FBI encontré la oportunidad de vengar la muerte de mi madre.
―¿Pero, cómo entran las chicas en todo esto? ―preguntó Eriol―. ¿Acaso ellas también son agentes del FBI o alguna asociación contra el crimen organizado?
Esas eran los dos preguntas que andaban en mi mente ¿quienes eran las Li y qué tenían que ver con el FBI? ¿Por qué Syaoran no sabía nada sobre ellas?
―Es algo complicado, todavía me cuesta entenderlo un poco ―Syaoran me sacó de mi debate interno y volví a dirigir mi atención a él―. Pero gracias a eso he podido tomar una decisión que afectará mi futuro.
―Xiao Lang es nuestro hermano menor, nos perdimos muchos años de nuestras vidas y queremos retomar el tiempo perdido. ―comentó Feimei con lágrimas en los ojos.
Era una historia difícil de creer, no porque la considerara una mentira, pero aún no entendía cómo pudieron estar tanto tiempo sin saber de la existencia de alguien tan cercano a nivel sanguíneo.
Sin decir nada escuché la historia que provocó el llanto en mis amigas y en Syaoran el coraje que sentía hacia muchas personas. Ellas lo abrazaron hasta el punto de asfixiarlo, pero al contrario de sentir miedo o preocupación por su integridad, el gesto me llenó de ternura, pero la supe disimular.
―¿No piensas decir nada? ―preguntó Tomoyo en un susurro, yo solo negué moviendo la cabeza.
―No lo creo prudente. Está conociendo a sus hermanas.
―En ese caso deberíamos de irnos ―sugirió mi amiga y yo sólo acepté―.Nos alegra mucho saber que vas a recuperarte, pero Sakura y yo nos tenemos que ir, mi amiga aún no sale de su impresión.
―No, por favor ―pidió mirándome por primera vez―. Necesito hablar contigo, a solas.
Los demás no dijeron nada, solo nos observaron por unos segundos y salieron uno tras otro de la habitación, hasta ese entonces, los nervios hicieron acto de aparición. No sabía qué decir, tenía muchas cosas por decir, muchos reclamos yo quería gritarle a la cara que difícilmente iba a olvidar todo lo que nos sucedió.
―Me alegra ver que estás bien. ―dijo, rompiendo el silencio y señaló mi cabeza.
―Esto sanará pronto. ―respondí y callé tocando la zona afectada por el golpe que me gané antes de ser apresada.
―Yo… ―dijimos ambos, sonreímos nerviosamente y volvimos a callar.
―Habla tú. ―pedí.
―Yo, no sé como empezar, no hay palabra o gesto que me haga sentir mejor, te enredé en todo esto y estuviste en grave peligro ―Syaoran apretaba fuertemente las sábanas―. Nunca, entiende esto, Sakura. Nunca fue mi intención hacerte daño, todo se salió de control cuando encontraste la nota en el periódico.
―Querrás decir, cuando eché todo a perder. ―reclamé, todavía no olvidaba sus palabras.
―No, no lo dije de verdad, estaba asustado, temía que Ivankov te hiciera daño. Ese tipo no iba a perdonar nada, iba a matarte. ―explicó.
―¿Esa chica, de verdad está muerta? ―pregunté.
―No, eso fue un montaje, esa noche, Ivankov y su gente estaba en la azotea de tu edificio vigilando ―guardó silencio por unos segundos―. Para entrar a su organización, tenía que sacar del camino a esa modelo, la habían descubierto buscando información, por eso, simulamos que asesinaba a mi compañera, es una compañera de trabajo.
―¿Dónde está ella?
―Ahora debe de estar ayudando a sacar todo el cargamento que Ivankov enviaría a Rusia. ―las cosas tenían sentido ahora que escuchaba la verdadera versión de los hechos, pero todavía había algo que aún no tenía muy claro.
―¿Es verdad? ―pregunté.
―¿Qué? ―indagó también? ―. Todo lo que te he contado es verdad, ya no te estoy ocultando nada, incluso, no sabía que tenía cuatro hermanas, todo esto es nuevo para mí y muchas cosas van a cambiar una vez salga de este maldito lugar.
―¿Es verdad lo que sentías por mí? ―las lágrimas estaban acumulándose en mis ojos tenía miedo de escuchar la respuesta. Solo quería saber.
―Todo lo que viví contigo jamás lo imaginé y solo espero que puedas perdonarme para poder seguir contigo ―con un leve temblor, levantó su mano izquierda―. Jamás te oculté mis sentimientos, el cariño que siento por ti fue y es verdadero y quiero que cada día aumente más. Podemos seguir, empezar de nuevo.
―Yo ―por un momento callé, las lágrimas ya corrían por mi rostro―. No puedo, me mentiste Syaoran, te creí un asesino y ya estaba enamorada de ti, tenía miedo de intentar algo contigo, pero me arriesgué, no me importó el riesgo, tuve miedo, pero todo hubiera sido diferente si me hubieras dicho la verdad desde el principio, la experiencia hubiera sido diferente.
―¿Qué quieres decir? ―indagó tratando de ocultar sus emociones.
―No puedo Syaoran, no puedo vivir en esto, una relación basada en una mentira ―limpié las lágrimas de mi rostro―. Te amo, cuando te vi a punto de morir a manos de ese sujeto entendí que te amo, por eso actué. Pero después de la primera mentira vienen otra mentira, otra y otra, hasta que estas ya son insostenibles.
―Sakura, por favor no hagas esto. ―pidió intentando bajarse de la cama.
―No, no lo hagas más difícil, no te hagas daño. ―me acerqué a él, con una de mis manos, en su pecho lo empujé levemente hasta que se acostara nuevamente, y en un impulso, lo besé, quería grabar en mis labios la textura de los suyos, tal vez era una locura, pero no quería volver a salir lastimada a causa de las mentiras.
Aproveché que estaba aturdido y con los ojos cerrados para salir corriendo, no esperé a Tomoyo. Corrí hacia la calle buscando un taxi para ir a mi departamento. Al llegar, me topé con un grupo de agentes que estaban revisando el departamento de las chicas y el mío.
Había otro grupo que estaba haciendo reparaciones a las puertas y cambiando muebles. Estoy segura que esa es obra de Syaoran en un intento de resarcir daños.
―¿Usted es la señorita Kinomoto? ―preguntó una mujer usando una chaqueta del FBI.
―Sí, lo soy. ―respondí.
―Es un placer, soy la agente especial Megan Thompson ―extendió su mano para saludar―. Compañera del agente Li. Queremos agradecer su aporte a la resolución de este caso, nuestro superior se presentará en unos días para entregar un reconocimiento por su labor.
―Muchas gracias ―respondí sin emoción alguna―. ¿Van a tardar mucho?
―No, estamos terminando. En unos minutos todo estará como antes. ―expresó.
En mi mente solo vagaba la idea de que nada será como antes. Syaoran puso todo mi mundo de cabeza y nunca, nada, será igual. Cuando los agentes al fin dejaron mi departamento, me fui a la ventana. Ahí estaba su uno de mis lugares favoritos, con las cortinas tapando mi visión, obviamente él no estaba ahí, pero saber que lo tendría a tan poca distancia me rompía el alma.
Yo misma busqué esto, yo soy la culpable de esta situación. Yo me engañé pensando que todo estaría bien que podía arriesgarme y ahora, he dejado a un convaleciente Syaoran que seguro en estos momentos debe de estar odiándome.
Me fui a mi habitación, no tenía porque estar torturándome, al sentarme en mi cama, caí en cuenta de la magnitud de toda la situación, todo lo que había hecho y me solté a llorar. Me involucré con el FBI, fui secuestrada y herida por un mafioso, estuve a punto de morir, manipulé una pistola y herí a un hombre, culpable, pero lo herí. Por mi culpa mis amigas estuvieron también en manos de esos asesinos y lo peor de todo, me enamoré de alguien que me mintió y nunca pensó en decirme la verdad.
El dolor en mi frente no era nada comparado con el dolor que sentía en todo mi ser, la sensación de algo partiéndose en cientos de pedazos, la sensación de una pérdida grande me embargaba.
―¿Sakura, estás ahí? ―preguntó Tomoyo.
―Sí, pero quiero estar sola. ―respondí limpiándome las lágrimas y queriendo sonar normal.
―¿Puedo pasar? ―volvió a preguntar―. Solo quiero asegurarme que estás bien.
No dije nada, ella entendió esa muda respuesta como algo positivo, así que entró. Como una madre me atrapó en un abrazo confortante. Las lágrimas volvieron a brotar y con susurros, mi amiga me motivó a continuar.
Cuando el llanto fue menos intenso, me aparté de ella, que solo sonrió sintiendo el pesar en su ser también.
―¿Cómo estás, te hicieron daño? ―pregunté y negó con la cabeza.
―No te preocupes por mí, estoy bien ―respondió sonriendo―. Li se quedó muy preocupado, dice que vas a necesitar ayuda, no todos reaccionan de la misma manera ante un secuestro y disparar a un criminal.
―Lo que necesito es volver a mi vida de antes, mi trabajo y mis amistades. ―respondí limpiándome las lágrimas.
―Sabes que nada volverá a ser normal, entiendo que no quieras ver a Li porque te ha mentido, pero todo lo que hiciste con él no lo hiciste obligada, tienes que ser madura y actuar como una mujer, además, tus ex cuñadas han quedado muy preocupadas por la situación en la que ahora están ―había olvidado ese detalle, las Li ahora son hermanas de Syaoran―. Han encontrado a un hermano que no conocían y no quieren escoger un bando porque también te tienen mucho aprecio.
―Yo no obligaré a nadie a tomar un bando ―comenté―. Syaoran es su hermano menor, las entenderé si quieren estar con él y me dejan de hablar a mí, no haré de esta situación un escándalo aún mayor.
―Recuerda que te apoyo en todo lo que vayas a hacer, solo ten en cuenta si es lo que deseas hacer ―Tomoyo se puso de pie―. ¿Quieres estar sola?
―Sí, por el momento necesito pensar muchas cosas. ―sonreí tratando de aparentar que estaba bien.
―No dudes en llamarme. ―mi amiga salió cerrando la puerta detrás de ella, me acosté en la cama y con la almohada ahogué un grito.
¿Qué diablos voy a hacer ahora? No puedo aparentar que nada ha pasado, porque pasaron cosas que ni en el pensamiento de un cineasta creo que pudo cruzar. Lo mejor, es que me alejé de él, que sea feliz con su recién descubierta familia y yo guarde para mí los bellos recuerdos que a su lado pude crear. Porque el lugar que ocupa Syaoran en mi corazón nadie más lo va a ocupar.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
N/A: Uff, buenas noches en el lado de Norte, Centroamérica y algunos países de Sur América. Mil disculpas, por el atraso. Pero no tienen idea de lo que me ha pasado en esta semana. Para empezar, el trabajo, ha sido agotador y también estuve asistiendo a unas reuniones por las noches, para rematar tuve que poner en mantenimiento a mi PC, estaba dando problemas y aún no han sido resuelto todos, hay que cambiar unas piezas, apenas ayer la recuperé, pero el sueño me ganó, no he dormido bien.
Pero bueno, no vine a quejarme. Aquí está todo el desmadre y sus consecuencias. Sé que algunas detestan a Sakura, pero pónganse en su lugar ¿Qué sentirían si son raptadas por un criminal y tienen que defenderse de esa manera?
Solo quedan dos capítulos, vamos a ver si Sakura lo perdona. Y disculpen si el capítulo no es lo que esperaban. Ya lo tenía visualizado. Espero leer sus comentarios. Gracias por su apoyo.
