SERÁS MI MUERTE

Por Niteryde

Traducido por Inuhanya

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17.- Corta Duración

Bulma no diría que la rutina en la que ella y Vegeta estaban cayendo fuera perfecta, pero era muy buena. Por sentado, haciendo a un lado su primera noche juntos, siempre se iba para cuando ella despertaba. Y también estaba el hecho de que repentinamente comenzó a evitarla como a la plaga a ella y a su familia, durante el día, optando por quedarse encerrado en su cámara de gravedad. A ella no le importaba demasiado desde que tenía su propio trabajo con qué ocuparse, y simplemente imaginó que Vegeta necesitaba algo de tiempo para acostumbrarse a las cosas.

Cada noche, esperaba por él en su habitación, y nunca pareció sorprendido de verla ahí cuando finalmente llegaba de su entrenamiento. No intercambiarían muchas palabras, si algo, elegían simplemente rendirse mutuamente y hacer el amor (en su nueva habitación a prueba de sonido). Era, sin duda, el mejor sexo de su vida. Luego el sol saldría y se bañarían, enjuagarían, y repetirían.

No, no era perfecto, pero Bulma estaba complacida. La baja tensión entre ellos, el magnífico y alucinante sexo, los pasos que estaba dando para resolver el misterio que era Vegeta… todo era increíblemente maravilloso.

Y, como se vio después, también fue increíblemente corto.

Incapaz de racionalizar su propia debilidad por la heredera de cabello azul, y sintiéndose profundamente avergonzado por desear en verdadque ella estuviera esperando por él cada noche, Vegeta se metió en su entrenamiento con renovada y peligrosa obsesión. Habían pasado cinco días completos desde que había invitado a la mujer a su cama, y no había dormido un segundo durante esos cinco días. Se quedaba en la cama hasta que ella se durmiera del cansancio, lo cual usualmente no tomaba mucho tiempo. Entonces se levantaba, tomaba una ducha rápida, y luego entrenaba hasta que su cuerpo no pudiera soportar más castigo, cada día presionándose más y más fuerte.

Y cada día, nada pasaba: ningún ascenso legendario, ningún gran salto en sus habilidades físicas, nada excepto su cuerpo sintiéndose como si fuera a romperse. La falta de un progreso lo hacía querer gritar. Cómo ese tonto de Kakarotto había logrado la transformación legendaria habiendo entrenado en solo 100 veces la gravedad de La Tierra? Aquí estaba él, entrenando regularmente en al menos 400 veces la gravedad de La Tierra, y no estaba llegando a ningún lado. Estaba estancado y eso estaba matándolo desde el interior mientras doblemente comenzaba a consumirlo lentamente.

No debería haber hecho ya su transformación?

Qué si no pudiera hacerlo?

Tan pronto como esas ideas comenzaban a entrar, se dirigía a Bulma. Por unas pocas horas cada noche, ella lo hacía sentir como la persona más fuerte en el universo en vez de la vergüenza en la que estaba convirtiéndose: el orgulloso y poderoso Príncipe Saiyajin que fue superado por un Saiyajin de tercera clase. Bulma borraba esa sensación de fracaso en él y lo hacía sentir de nuevo como un hombre, así fuera por poco tiempo. El sexo era su feliz escape, y Bulma misma era su refugio.

Él la necesitaba y la odiaba por eso.

Ahora era la sexta noche, y Vegeta estaba completamente exhausto. Sintiéndose particularmente crudo esa noche, él y Bulma habían sido especialmente rudos, tan rudos como ella pudiera manejarlo. Por primera vez, las cegadoras fantasías románticas de Bulma habían decaído y finalmente sintió que algo no estaba bien con él. Vegeta instantáneamente había silenciado su preocupación con un gruñido y un acalorado y dominante beso al que ella se había rendido fácilmente.

Ahora yacía sobre su espalda, peleando una batalla perdida contra su fatiga. Su falta de sueño, su intenso entrenamiento y sus acaloradas sesiones con Bulma, comenzaban a afectarlo rápidamente. Miraba al techo, aun levemente sin aliento mientras esperaba a que la respiración de Bulma se estabilizara para poder irse, sus párpados se hacían más pesados a cada segundo.

Descansaré mis ojos por un minuto, pensó cansadamente, dejando que sus ojos se cerraran finalmente mientras Bulma se envolvía fuertemente contra él. Su calor lo envolvió y alivió su tensión.

Estuvo fuera en segundos.

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Bañándose en el río estaba una hermosa joven de dieciséis años con largo cabello oscuro y brillantes ojos verdes. Lo que capturó más la atención del joven de catorce años, por supuesto, fue que estaba bañándose desnuda. Nunca habiendo visto antes una mujer desnuda, estaba disfrutando la vista. Apoyó su hombro contra el árbol, observándola hasta que finalmente lo vio.

Asustada, se sumergió discretamente en el agua para cubrir lo esencial. Vegeta levantó una ceja.

"Trabajas para Freezer," dijo ella finalmente, asimilando su uniforme y su rastreador verde. Era bajo de estatura y delgado, su cabello elevado en una llama oscura con mechones colgando al frente. Sus ojos estaban llenos con odio, mostrando una edad más allá de sus años.

"Sí."

"Pero solo eres un niño, Vegeta."

El príncipe gruñó peligrosamente ante eso. Sí, era bajo para su edad, pero no pudo evitar que la brutalidad con la que creció retrasara su madurez.

"Soy un príncipe y suficientemente hombre."

La joven lo estudió, una traviesa malicia en sus ojos era familiar por una razón que no pudo ubicar. Se sumergió más en el agua, hundiendo su cabeza antes de resurgir mientras él observaba con puro interés, su cola ondeaba lentamente tras él.

"Entonces por qué estás mirándome como si nunca antes hubieses visto una chica, chico rudo?" lo provocó ella.

Vegeta se sonrojó incómodo ante eso, luchando por pensar qué decir, antes de espetar, "He visto muchas mujeres."

Ella sonrió ante su obvia mentira. Se veía entrañable con ese color rojo en sus mejillas.

"Quieres entrar? Estás sucio," remarcó ella, mirando su uniforme manchado de sangre. "Cuándo fue la última vez que te bañaste, amigo? Necesitas un baño."

Vegeta titubeó, mirándola con cautela mientras apretaba sus brazos cruzados sobre su pecho. De alguna manera conocía a esta joven, de algún lado. Su nombre estaba en la punta de su lengua. Frunciendo, miró la sangre adherida en su uniforme e incluso en su armadura. Justo había terminado una purga por sí mismo, matándolos a todos en el planeta en menos de medio día—un nuevo tiempo récord en un juego sádico al que había ido con sus compañeros Saiyajin. Había pensado que había terminado y estaba listo para irse hasta que escuchó las ondas del río cercano. Enfrentado ahora con el origen, libró una guerra interna consigo; por un lado, se suponía que debía matar a esta joven para terminar su misión de purga.

Por otro lado, ella era hermosa. Él nunca había sentido un contacto íntimo, y de repente lo deseaba. Mandando todo al diablo, se desvistió de su armadura y su uniforme, aunque un poco seguro de sí mismo cuando ella se giró para observarlo.

Él le frunció, "Qué estás mirando, niña?" demandó él, su corazón palpitaba sin una buena razón.

"Supongo que hablé muy pronto cuando te llamé un niño."

Vegeta se sonrojó de nuevo, pero estuvo en el agua antes de que pudiera parpadear, hundiendo su cabeza para ahorrarse la vergüenza. Cuando emergió del agua para encontrarla cerca de él, sus ojos se abrieron. Sacudió el agua de su cabeza y cabello, antes de echarse hacia atrás nerviosamente cuando ella se inclinó.

Por primera vez en toda su vida, Vegeta de verdad se sintió de su edad.

"No tengas miedo."

Él frunció. "No te temo, niña. Yo sólo…"

"Tú sólo?"

"Yo… nunca he…"

"Está bien," dijo ella, inclinándose y besándolo. Sus ojos se abrieron en shock ante la acción, su boca se abrió levemente mientras ella tomaba la iniciativa. Trató desesperadamente de no mostrar su inexperiencia, la intimidad de la acción se perdió en él mientras se maravillaba ante lo… agradable… que se sentía.

"Así que esto es lo que hace Vegeta cuando es enviado solo a una misión. Cielos, seguro que Freezer estará complacido."

Separándose instantáneamente de la belleza en el agua, Vegeta se giró en shock. Maldiciendo por lo bajo, le dio a los recién llegados una mirada de puro desprecio, su cuerpo se tensó instantáneamente ante la vista de los dos miembros más nuevos de la Fuerza Ginyu.

"Qué están haciendo aquí?" demandó bruscamente, sus ojos se dirigieron hacia su rastreador que aún estaba en el pasto, y se maldijo mentalmente por ser tan estúpido y quitárselo. "Esta era mi misión y solo mía."

"Sí, lo era," respondió Jeice suavemente con una risita, mirando curioso hacia la chica detrás de Vegeta. "Ya terminamos en el próximo planeta, así que Lord Freezer nos dijo pasar y echarte un vistazo."

"Parece que su pequeñito ha crecido," dijo Burter con una carcajada. Vegeta apretó su mentón fuertemente. "Ir a misiones solo…"

"Oye Vegeta, te importaría compartir tu nuevo juguete con nosotros?" preguntó Jeice con una sonrisa. "Seguro que es una muñeca."

El pecho del adolescente se apretó. Aunque ninguno era mucho mayor que él, ambos eran mucho más fuertes y podrían hacerlo una mancha en el pasto en segundos. Maldiciendo por lo bajo, se dirigió lentamente hacia la orilla del banco de arena antes de salir del agua. Apenas estaba poniéndose de pie cuando Burter desapareció y reapareció con la joven ya agarrada por el cabello, haciéndola chillar de dolor. Vegeta parpadeó incrédulo por su velocidad, antes de gruñir inconscientemente. Jeice y Burter estallaron en carcajadas ante su respuesta mientras Vegeta hacía contacto visual con la chica. Ella le dio una aterradora mirada que lo hizo sentir como un completo fracaso.

No porque no pudiera salvar a la joven—sino porque quería hacerlo.

Desviando la mirada, agarró su uniforme y su armadura y rápidamente comenzó a vestirse con manos temblorosas.

"No te vistas; podemos compartirla," se burló Jeice antes de reír.

"Jódete, Jeice," siseó Vegeta, colocándose rudamente su armadura. Debió haber matado a la joven cuando tuvo la oportunidad. Lo habría hecho muy rápido, no lo habría visto venir. Lo sabía bien!

Vegeta levantó su rastreador, y se giró para irse, sabiendo que estaba dejando a la joven enfrentar un destino peor que la muerte. Pero qué podría hacer? Su ojo tembló involuntariamente, se giró para darle un último vistazo a la joven y se paralizó cuando lo hizo. Imposiblemente, su cabello ahora era ondulado y del color del cielo, y sus ojos verdes se habían vuelto del tono de azul más hermoso que hubiese visto en su vida.

Su nombre finalmente le llegó.

Bulma.

De repente gritó de rabia.

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"Vegeta? Vegeta, despierta," dijo Bulma preocupada, mirando la agonizante expresión de Vegeta. Estaba comenzando a sudar, y sin duda había sido su creciente calor corporal lo que la despertó en primer lugar. Gentilmente tocó su cara para sacarlo de eso.

Tan pronto como fue hecho el contacto, los ojos de Vegeta se abrieron de golpe. Antes de que pudiera detenerse, gruñó e instintivamente midió la mano tocándolo, acercando la persona a la que le pertenecía la mano, su otra mano ya brillaba con ki para volarle la cabeza.

"Vegeta!" Gritó Bulma con terror, justo cuando estuvo por disparar. El Saiyajin la miró, respirando fuertemente, y ella estaba en shock ante la falta de reconocimiento que vio en sus oscuros ojos. Trató de liberar su mano, pero su agarre era fuerte y difícil de zafar. "Suéltame!"

Él parpadeó varias veces, notando lentamente donde estaba. Estaba en La Tierra. Estaba con Bulma. Jeice y Burter estaban muertos—por su mano. Repentinamente avergonzado, liberó su mano, disipando la energía que había estado listo para liberar con su otra mano. Bulma recogió su adolorida mano y la acunó, disparándole una mirada de hielo.

"Casi me matas, idiota!"

Vegeta frunció en respuesta, haciendo a un lado las cobijas y sábanas, justo en su cara.

"Agradece que no lo haya hecho todavía, mujer," siseó venenosamente, sentándose en el borde de la cama con su espalda hacia ella. De esa forma no vería cómo le estaban temblando sus manos. Agachándose, levantó sus descartados shorts para ponérselos.

Bulma bajó las cobijas con un gruñido. Ahora estaba arrodillada en su cama, envolviendo una de las sábanas alrededor de su cuerpo mientras lo miraba duramente desde atrás. "Cielos, Vegeta! Sólo estaba tratando de ayudarte porque estabas teniendo una pesad-"

"No pedí tu maldita ayuda," espetó Vegeta, poniéndose rápidamente sus shorts antes de levantarse. "No la pedí y no la quiero!" gritó él, su corazón latía mientras comenzaba a pasearse de un lado a otro en su habitación. Sus manos subieron hacia su cabello, su mente era un fuerte torbellino por su cansancio y su pesadilla.

Qué estaba haciendo?

Tomando un profundo respiro para calmarse, Bulma masajeó su adolorida mano mientras lo estudiaba de cerca. Había sabido que algo estaba molestándolo temprano esa noche; en retrospectiva, debió haber seguido su intuición. Dándole un buen vistazo, no podía creer lo demacrado que se veía. Cómo no lo había notado antes? Había estado tan inmersa en su fantasioso mundo de romance que no le había prestado mucha atención?

"Oye, mira," comenzó diciendo, su tono mucho más considerado y casi culpable, "Qué tal si te tomas el día libre de entrenar y descansas de verd-"

"Suficiente," interrumpió él con un gruñido, girándose para encararla finalmente. "Fuera."

"Pero-"

Vegeta levantó su mano derecha en su dirección, e inmediatamente comenzó a brillar con un ki letal.

"Ahora," siseó entre dientes.

Bulma sintió como si no pudiera respirar cuando vio el absoluto odio en sus ojos. Lo que no sabía era que no estaba dirigido hacia ella. Decidiendo que esta era una batalla por la que viviría para pelear otro día, se levantó, tomando una de sus sábanas para envolverse. Vegeta la observó salir de su cama antes de bajar su mano y darse la vuelta, satisfecho de que estuviera yéndose. Se precipitó hacia la ventana en su habitación y retiró la cortina. Cerró sus ojos e inclinó su cabeza hasta que su frente estuvo descansando en el vidrio, una mano a cada lado de la ventana. Suspiró fuertemente.

Bulma lo miró sobre su hombro justo cuando estuvo por irse. Estaba de pie en la ventana, pero nunca había visto que su postura se viera tan derrotada. Sus hombros estaban desplomados y casi parecía como si no tuviera la fuerza para sostenerse. Bulma mordió su labio, debatiendo internamente si irse o quedarse. Su brillante mente analítica le decía irse y dejarlo resolver lo que sea que le estuviese pasando. Su corazón le dolió ante la vista. Se veía tan solo que le dolía.

Diez segundos después, ella envolvió sus brazos alrededor de Vegeta desde atrás. Aun sosteniendo su sábana, efectivamente la envolvió alrededor de ambos, dejando su piel desnuda contra la suya. Su única respuesta fue una exasperada y lenta exhalación por su nariz. No estaba sorprendido por su terquedad.

"Tienes deseos de morir, verdad?" gruñó peligrosamente, aunque no hizo esfuerzo por alejarla de él.

"No quiero que estés solo."

"Siempre he estado solo. Estoy perfectamente bien con eso."

Bulma giró sus ojos, apoyándose en él desde atrás, descansando su cabeza contra su espalda desnuda. Él siempre era tan cálido.

"Bueno, no estás más solo, así que trata con eso, amigo."

Vegeta no dijo nada, simplemente permitió el contacto. Su caricia era confortante de una manera que lo hacía sentir fuerte y débil al mismo tiempo.

"Quieres hablar de eso?" Le preguntó Bulma gentilmente. Su mano izquierda estaba sobre su corazón, el cual pudo sentir latiendo rápidamente.

Se encontró con silencio por varios segundos. Finalmente, bajó sus brazos y se enderezó.

"Tengo que regresar a mi entrenamiento," dijo él, su tono sin emoción mientras retiraba sus manos de él. No antes de tocar su mano derecha Bulma se estremeció de dolor y retiró su mano. Girándose para encararla, pudo ver que estaba tratando de no mostrar cuán lastimada estaba su mano mientras envolvía la sábana alrededor suyo.

Ella le dio una sonrisa forzada cuando lo vio mirando su adolorida mano, estudiando su herida intensamente.

"Estoy bien," le aseguró finalmente, sin perderse del breve tinte de preocupación que destelló en sus oscuros ojos.

Vegeta frunció, levantando sus ojos para encontrar los suyos. Su labio tembló con disgusto, antes de burlarse, "Me confundes con alguien que se preocupa."

"Por supuesto que no te importa, qué tonto de mí," dijo ella burlona mientras se giraba hacia ella. Murmuró por lo bajo, "Idiota cabezón."

"Bruja insufrible."

Bulma gruñó indignada ante el insulto, pero para entonces, él ya había abierto y salido por su ventana hacia el pasto de abajo, como si estuviera a un pie y no a dos de altura. Frustrada por lo difícil que era cuando sólo quería ayudarlo, cerró la ventana tan duro que casi rompe el vidrio.

Maldito, orgulloso Saiyajin.

No siendo capaz de volver a dormir aun cuando el sol no había salido todavía, Bulma decidió que bien podría alistarse para el día. Después de tomar una agradable y confortante ducha caliente, se sorprendió de ver que su mano estaba muy hinchada y levemente coloreada. Aunque estaba enojada con Vegeta por eso, sabía que no había sido intencional.

Frotando su mano con cautela, se preguntó brevemente qué tan sabio era estar compartiendo una cama con alguien con un perturbador pasado como el que tenía Vegeta. Sólo ahora se fijaba en cuán cerca de la muerte había estado, y a manos de su amante nada menos. Qué vergonzoso sería? Los tabloides tendrían un día de campo de seguro: Billonaria heredera asesinada en la cama por su amante alienígena!

Bueno… supuso que siempre estarían las Esferas del Dragón, si pasaba lo peor.

Para la tarde, estaba deseando haber sido más paciente con él. Tal vez si lo hubiese presionado más, se abría abierto a ella? Recostándose en su silla, pasó su mirada por las lecturas para la cámara de gravedad que ahora había instalado en su oficina. El simulador estaba encendido en sus usuales 450 veces la gravedad de La Tierra. Suspirando y sin poder concentrarse, mucho menos trabajar en sus electrónicos usuales con su mano aun adolorida, la heredera volvió su atención hacia un proyecto que había estado haciendo durante los últimos dos días.

Siempre lista para aceptar un reto cuando veía uno, Bulma había estado trabajando en diseñar una nueva armadura para Vegeta para usarla cuando llegaran los androides. El Saiyajin había estado tan distraído últimamente, que no había notado que tomó su armadura y uniforme por un par de días. Solo le había tomado un par de horas diseñar un nuevo compuesto que resultaría en una armadura mucho más fuerte y mucho más ligera para él, complementada con dorados tirantes metálicos para sus hombros (innecesarios, pero un lindo toque de estilo de su parte). No solo eso, sino que había hecho el material para su uniforme debajo mucho más fuerte para ofrecerle un poco más de protección, y hechos de lo mismo sus guantes y botas.

Mirando ahora su producto terminado, sonrió con satisfacción y orgullo. Definitivamente esto le gustará; demonios, incluso podría sacarle una sonrisa.

Sin mencionar, que se verá muy sexy usando esta nueva armadura, pensó ella para sí con una sonrisa. Sí, su príncipe iba a patear traseros androides cuando llegara el momento…

El teléfono de su oficina sonó de repente, sacándola de sus imágenes mentales de Vegeta usando (y quitándose) su nueva armadura. Saliendo de su laboratorio privado de regreso a su oficina, levantó su teléfono. "Sí?"

"Sra. Briefs," llegó la voz de su secretaria, "El Sr. Yamcha está aquí para verla."

Brevemente, Bulma contempló colgar, pero su exnovio era tan molestamente persistente. Pensando rápidamente en sus opciones, finalmente decidió escucharle lo que tenía que decir esta vez. Tal vez al decirle que las cosas se estaban volviendo un poco más serias con Vegeta se lo quitaría de encima para bien.

"Déjalo entrar," dijo ella, colgando y tomando asiento.

Mirando brevemente la hora en su portátil, se preguntó si era muy temprano para una cerveza. Seguro podría tomar una en este momento. Yamcha asomó su cabeza en la oficina de su exnovia, una tonta mirada en su rostro cuando ella levantó la mirada e hizo contacto visual con él. Oh sí, una cerveza sería buena en este momento.

"Hola B," dijo él, casi incómodo.

Bulma suspiró. "Entra," le dijo ella, indicándole que entrara en su oficina.

Yamcha no necesitó que se le dijera dos veces. Bulma se recostó en su silla, observándolo curiosa. Tenía bolsas bajo sus ojos, y suspiró ante la vista. Se detuvo en frente de su escritorio, antes de meter sus manos en los bolsillos de sus jeans.

"Y… cómo has estado?" preguntó él.

"Estoy bien, cómo estás tú? Parece que no has dormido mucho. Tus mujeres te mantienen despierto?"

Yamcha hizo una mueca, su rostro de un profundo color rojo. "Bulma, de verdad. Yo no quiero seguir peleando contigo."

"Bueno, yo nunca quise pelear contigo," respondió Bulma. "Esperé semanas para que me llamaras, qué querías que hiciera?"

Yamcha se movió incómodo, desviando la mirada de sus desafiantes ojos azules. Bulma no pudo evitar sentirse decepcionada de que él ya estuviera echándose para atrás. Después de estar acostumbrada a tener que estar de tú-a-tú con Vegeta, comenzaba a preguntarse cómo había salido con Yamcha como lo hizo y por tanto tiempo. Él podía ser fácil de convencer algunas veces.

"Mira, he estado pensando… si quieres estar con Vegeta…"

"Estoy con Vegeta," clarificó Bulma, haciendo estremecer a Yamcha. Tragó fuertemente, viéndose tan incómodo como se sentía, antes de continuar.

"Si así es como es… entonces te apoyo," se forzó a decir Yamcha. No era que no fuera verdad, porque lo era. Pero habría sido mucho más fácil aceptarlo si no fuera Vegeta. Ya no era ni aquí ni allá. Finalmente le dirigió una mirada a Bulma, quien estaba mirándolo incrédula. Tomó un profundo respiro y continuó, "Bulma, te extraño. Eras mi mejor amiga… quiero de nuevo a mi mejor amiga."

"… De verdad?" preguntó Bulma, sus ojos azules se suavizaron un poco.

"Sí, en serio," tartamudeó un poco, sonrojándose, "Aun te amo, lo sabes. Pero, supongo que preferiría que fuéramos amigos a nada. Yo sólo… te extraño. Eso es todo."

Aun podía leer a Yamcha como un libro, y podía decir que estaba siendo genuino. Esbozó una pequeña sonrisa; seguro, podría ser un idiota, pero había amado a este hombre alguna vez y eso contaba para algo. Yamcha se relajó visiblemente cuando vio esa sonrisa.

"Bueno… supongo que una chica nunca puede tener demasiados amigos," le dijo juguetona, dándole un guiño.

Yamcha sonrió, aunque su corazón le dolía. "Sí, supongo que es cierto."

"Tal vez podamos almorzar y ponernos al día algún día. Ha pasado mucho tiempo desde que hablamos."

Sus ojos brillaron considerablemente ante eso. "Me gustaría mucho… si, ya sabes, a Vegeta no le importa," añadió él, su sonrisa de repente contenida.

Bulma giró sus ojos. "Oh, por favor. Vegeta sólo se preocupa por una manotada de cosas, y con quien salgo o qué hago con mi tiempo libre no está dentro de esas cosas. Confía en mí," dijo ella, despidiéndolo como si no fuera gran cosa.

Yamcha estuvo por responder cuando de repente notó su mano. Con la delgada constitución de Bulma, la inflamación y el moretón en su mano derecha podía verse a una milla de distancia. Frunciendo, dio un par de pasos hacia ella.

"Qué le pasó a tu mano, B?" preguntó él, sus ojos preocupados.

"Oh," dijo Bulma, habiendo olvidado todo eso. Miró su mano y se encogió, aunque lo hizo escondiendo su mano en su regazo, fuera de vista. "No es nada, no te preocupes por eso," dijo ella despedidamente.

"Cierto." El frunce de Yamcha se desvaneció a una mirada. "No soy estúpido, sabes. Puedes ver las marcas de dedos desde aquí."

"Mira, estoy perfectamente bien," dijo Bulma, su tono tomando ventaja cuando vio lo enojado que estaba poniéndose. "No soy una pequeña y patética flor que necesitas proteger. Y no te ATREVAS a ir con Vegeta por esto, me escuchaste?"

"Entonces fue él," siseó Yamcha amargamente. "Qué más te ha hecho, Bulma?"

Oh, no quieres saberlo, pensó Bulma malvadamente, una sonrisa en sus labios. Giró sus ojos ante lo dramático que estaba siendo. "Um, hola? Sabes lo fuerte que es Vegeta? Si quisiera lastimarme, haría mucho más que esto. Además, fue un accidente. Él no quiso lastimarme."

"Uh huh," dijo él, incrédulo. Los ojos de Bulma de repente captaron llamas mientras se levantaba. Aunque él era más alto que ella y mucho más fuerte que ella, Yamcha se sintió hundir cuando vio arder esa vieja y conocida rabia.

"Será mejor que no vayas con Vegeta por esto, Yamcha. Prométeme que no lo harás."

Yamcha le frunció, antes de asentir lentamente, sus dedos cruzados en su bolsillo.

"Está bien, lo prometo."

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Vegeta estaba molesto mientras trabajaba sin descanso en sus rápidas combinaciones de golpes, su cuerpo cubierto con sudor. Tenía un horrible dolor de cabeza y estaba completamente exhausto de las insoportables fuerzas bajo las que estaba entrenando, pero se mantenía esforzándose con orgullosa determinación. Si Kakarotto pudo hacer esa transformación, entonces por qué él no? Era el Príncipe de los Saiyajin; ÉL era el único con sangre real, no ese perro de tercera clase. Podía sentir su frustración en aumento, haciéndolo trabajar mucho más duro.

Probablemente sería mucho más fácil si no estuviera pensando en Bulma a cada segundo. Apretó furioso sus dientes. La maldita mujer era una distracción.

Pero la peor parte de todo era que él lo permitió. Él la dejó tocarlo, él la dejó hundir sus botones. Su ojo tembló involuntariamente, la pena brotó instantáneamente. Él era un príncipe; cuándo había bajado tanto sus estándares? Debió haberla usado y hecho a un lado tan pronto como se sació de ella, no continuando entregándose a ella como un maldito tonto enamorado. Ahora estaba teniendo pesadillas mostrándola a ella. Demonios, casi había matado a la estúpida mujer esa mañana.

Algo punzó en su interior ante la idea. Si no recuperaba el control…

De repente, hubo un golpeteo en la puerta de la cámara de gravedad. Vegeta frunció y miró hacia la puerta por el rabillo de su ojo. Realmente estaba enfermo y cansado de todas esas malditas distracciones. Si tan solo ninguno de esos terrícolas estuviera alrededor para poder dedicar su tiempo completamente a su entrenamiento.

Sus sentidos rápidamente ubicaron la fuente como ese tonto cara cortada. Ese debilucho no era digno de respuesta.

Hasta que dicho debilucho abrió la puerta de la cámara de gravedad. Vegeta se paralizó a medio golpe, sus ojos abiertos en momentáneo shock ante la audacia del tonto. Recuperándose rápidamente, Vegeta se enderezó y se giró para encarar a un furioso Yamcha. El príncipe lo fijó con una fría mirada.

Estaba abriendo su boca para decir algo cuando Yamcha lo interrumpió primero, sus puños apretados a sus costados, "Vegeta, si VUELVES a tocar a Bulma otra vez, yo-"

"Harás qué, exactamente?" se burló Vegeta, malentendiendo el mensaje de Yamcha como una amenaza para dejar de ser íntimo con Bulma. Aunque en el fondo sabía que debía parar, no era asunto de Yamcha. "Tendrás que saber que haré lo que quiera con quien quiera, tonto. Ahora te sugiero que te vayas antes de que finalmente te saque de tu miserable existencia."

El rostro de Yamcha se tornó rojo de su rabia, aunque permaneció en el marco de la puerta viendo que el simulador de gravedad aún estaba encendido. "Te haré pagar, cobarde."

"Qué fue eso?" Siseó Vegeta, dando un paso hacia él. Yamcha perdió su resolución brevemente, pero rápidamente recuperó su compostura y encontró la peligrosa mirada de Vegeta.

"Dije que te haré pagar! Si apagaras tu maldito simulador de gravedad, lo haría en este momento!"

Sin romper contacto visual con Yamcha, Vegeta levantó su mano izquierda y disparó un rayo de ki que instantáneamente destruyó el panel de control de la cámara de gravedad. Las fuerzas en la cámara se levantaron de una, y Yamcha de repente tragó fuerte mientras retrocedía un paso.

"Por favor, entra y hazme pagar."

"Mira," dijo Yamcha rápidamente tratando de deshacer su desastre, "Sólo quiero que mantengas tus manos lejos-"

"Suficiente. Creo que es hora de que termine lo que comencé," dijo Vegeta, su tono conversacional, sus ojos fríos como el hielo. "Y prometo, la mujer no te salvará esta vez."

Yamcha no tuvo suficiente tiempo para darse cuenta de lo que estaba pasando o levantar cualquier tipo de defensa antes de ser golpeado con un vicioso rayo de ki.

Bulma estaba escarbando en su refrigerador, buscando algo ligero de merendar antes de la cena, cuando de repente la pared de la cocina explotó junto a ella. Gritó y cubrió su cabeza defensivamente, antes de asomarse y ver que Yamcha había atravesado la pared, la estufa, la mesa y finalmente la pared opuesta. Estaba cubierto de escombros por la explosión, sangre bajaba por su rostro mientras levantaba una mano débilmente para levantarse con un doloroso gruñido.

"Yamcha!" gritó Bulma con horror, corriendo a su lado. Trató de levantar los pedazos de la mesa sobre él.

"Aléjate de él," dijo una voz familiar y brusca desde atrás.

Bulma se giró para ver a Vegeta inclinándose amenazadoramente sobre ella. Instantáneamente sumó dos más dos, Bulma estuvo de pie en un segundo, empujándolo tan duro como pudo en el pecho. Vegeta no se inmutó una pulgada, su frunce se profundizó mientras se detenía en su cara.

"QUÉ PASA CONTIGO!" Le gritó Bulma. "DESTRUISTE MI COCINA Y CASI MATAS A YAMCHA, IDIOTA! POR QUÉ, VOY A PATEARTE FUERA DE AQUÍ Y ENTONCES TU TRASERO PODRÁ REGRESAR AL ESPACIO A ALGUN PLANETA EXCLUSIVAMENTE PARA IDIOTAS!"

Vegeta la miró con fría indiferencia durante su diatriba. Frunciendo sus ojos, finalmente decidió que había tenido suficiente. Él era de la realeza; no tenía que tratar con esta mierda. Colocando una mano en el hombro de Bulma, la empujó rudamente a un lado. Bulma gritó y casi se tropieza con un pedazo de la estufa antes de recuperar su equilibrio.

"Fuera de mi cara," le siseó él, levantando un puño cerrado. "Estoy cansado de tu irrespeto, mujer. Este tonto va a morir, y va a morir ahora. Y si no tienes cuidado, serás la próxima."

Bulma lo miró, dándole una buena mirada. Su reciente intimidad le había dado más compresión de su lenguaje corporal. Podía ver la extrema fatiga escondida tras la rabia en sus ojos, y pudo ver la tensión en sus hombros y su pecho. Si hubiesen sido solo ellos, probablemente podría haberlo desgastado. Infortunadamente, no eran solo ellos.

Tomando un profundo respiro, lo intentó de nuevo, "Mira, Vegeta, por qué no te relajas por un segundo y respiras-"

"Suficiente. No vas a salvarlo esta vez," dijo Vegeta, su tono frío mientras se giraba para encarar a Yamcha quien se había medio arrastrado bajo los escombros. Vegeta esbozó una cruel sonrisa y levantó su mano hacia el peleador Z. Para mucho horror de Bulma, su mano comenzó a brillar con un peligroso ki.

"No te preocupes. Kakarotto te hará compañía muy pronto."

Estuvo a un instante de disparar antes de que Bulma se interpusiera en el camino. Lo miró, "Basta, Vegeta."

"En verdad quieres morir, no es así?" Le siseó Vegeta, su mano aun pulsaba con su ki.

"No quiero que hagas esto."

"Muy mal. Quítate del camino o mueres con él."

"Sí, cuántas veces he escuchado eso!" Bulma de repente le explotó. "Si lo quieres así, entonces hazlo ya!"

Con un gruñido, el ki de Vegeta se volvió una brillante y peligrosa esfera amarilla suspendida a una pulgada en frente de su palma, sus ojos se oscurecieron con odio esta vez dirigido hacia ella. Esta mujer estaba pesándolo demasiado; su mente estaba gritándole disparar y deshacerse de una vez por todas de la carga que era Bulma Briefs. Su mano temblaba levemente, anhelando disparar pero incapaz de hacerlo, hasta cuando una gentil voz llegó desde el costado.

"Cálmate, hijo. Lo que sea, no es digno de matar."

Vegeta miró hacia su costado por el rabillo de su ojo, solo para ver al padre de Bulma de pie en la puerta de la cocina. Habiendo escuchado toda la conmoción, el brillante científico había venido a ver qué estaba pasando. El anciano evaluó la escena frente a él ahora con sorpresiva calma, antes de suspirar cuando vio que Bulma se había detenido en medio del daño. Esa hija suya amaba el peligro, eso era de seguro.

Eso ciertamente explicaba su atracción hacia el muy peligroso Saiyajin ante ella.

"No soy tu hijo, anciano," dijo Vegeta, su tono ácido.

"Por supuesto que no, querido muchacho," rió el Dr. Briefs, agachándose y levantando su gato que estaba escondido detrás de sus piernas. "Pero aún no lo vale."

Vegeta miró al viejo científico, a quien respetaba a disgusto por su genio (mucho como a su hija). Algo sobre la presencia paternal del hombre dejó a Vegeta completamente incapaz de emplear la violencia en frente de él. Aquí había destruido parte del hogar del anciano, y aún era aceptado y bienvenido. En la cara de tan cálida hospitalidad, pasando obviamente a Bulma, cerró su puño finalmente y disipó la energía que había estado listo para descargar.

Mirando al frente, vio a Yamcha. "No lo vale." Levantando sus ojos hacia los de Bulma, añadió, "Tienes razón."

Vegeta se giró y alejó, pasando al padre de Bulma mientras Bulma lo atravesaba con la mirada desde atrás. Casi se había olvidado de Yamcha hasta que él gruñó y dijo débilmente, "Un poco de ayuda aquí…"

"Envía a Yamcha a la enfermería, querida, para que pueda ser atendido. Haré una llamada para asegurarme de que alguien esté ahí para él," dijo el Dr. Briefs, depositando su gato en su hombro mientras lentamente salía de la cocina, tarareando una melodía para sí como si esto pasara cada día.

Girándose, Bulma colocó sus manos en sus caderas y miró a su exnovio, sus ojos fieros.

"Qué le hiciste?" siseó Bulma. Yamcha parpadeó sorprendido, una mano en su cabeza la cual tenía un horrible corte mientras la miraba.

"Yo?" frunció él, antes de hacer una mueca de dolor. "Tu novio psicópata, o lo que sea para ti, te lastimó y yo-"

"-Prometiste que no le dirías nada! Maldición, Yamcha, te dije que no fue A PROPÓSITO, IDIOTA! POR QUÉ NO TE METES EN TUS MALDITOS ASUNTOS Y ME DEJAS A MÍ Y A VEGETA EN PAZ!" Gritó Bulma con frustración.

"Él es quien casi me mata!" Gritó Yamcha, limpiando la sangre de su rostro. Cómo demonios le habían pateado el trasero, y encima le gritaban? "Sólo quería protegert-"

"No necesito tu protección, TONTO!" Le gritó Bulma, su voz chocante y alarmantemente alta. "Así que llévate a la enfermería y métete tu protección por tu trasero!"

Yamcha fue dejado en sorprendido silencio, su rostro enrojecido mientras se quedaba solo en la cocina para lamer sus heridas.

Vegeta estaba poniéndose sus pantalones azules sobre sus shorts cuando Bulma entró en su habitación. Tenía su espalda hacia ella mientras levantaba su golpeada armadura y la bajaba sobre su cabeza. Bulma cruzó sus brazos y apoyó su peso en una pierna, observándolo mientras continuaba vistiéndose. Vegeta se puso uno de sus guantes blancos, antes de gruñir impacientemente.

"Qué quieres ahora?" demandó él.

"Sólo quería ver si estabas bien," vino la honesta respuesta. Él frunció y se puso el otro guante, sin molestarse en responder a tan absurda declaración. Viendo que su preocupación no iba a ser respondida, Bulma le preguntó lo que estaba en su mente. "Vas a algún lado?"

"No te debo ninguna explicación," respondió Vegeta, su voz baja y fría mientras ajustaba su armadura.

Con el panel de control del simulador de gravedad destruido por su impulsiva rabia, no tenía nada en qué entrenar. En un momento de obvia locura, contempló brevemente buscar a Kakarotto y pelear con él. Sin duda, aunque hacer papilla al Saiyajin más joven lo haría sentir un millón de veces mejor, estaba el pequeño problema de que Kakarotto estaba muy por delante de él. Sabiendo que tenía que entrenar y muy impaciente para que Bulma o su padre hicieran las reparaciones necesarias, su única opción era explorar el planeta buscando algún valle vacío donde pudiera entrenar solo y esperanzadamente recuperar su foco.

"No me hables como si no te preocuparas por mí, Vegeta," le dijo Bulma conocedora, caminando hacia él desde atrás. "Sé que sí."

El príncipe se tensó, antes de darse la vuelta lentamente y enfrentar a Bulma. Estando a menos de un pie de ella, su mirada era más oscura y más intensa de lo que la había visto.

"No me preocupo por ti, estúpida mujer."

"Oh? Entonces cómo llamas a lo que hemos estado-"

"Un buen revolcón."

Bulma hizo una mueca de disgusto. "Tienes que ser tan grosero?"

"Es la verdad, no," siseó Vegeta, cruzando sus brazos defensivamente.

"La verdad es que hay más que eso, y lo sabes."

"No. No lo hay. Has servido a tu propósito como la mujerzuela inútil y patética que eres. Ha sido divertido, mujer, pero tus servicios no son más necesarios."

Un breve tinte de dolor destelló por sus ojos azules ante sus frías palabras, antes de rápidamente ser reemplazado por una furia que nunca había visto en ella mientras su rostro se enrojecía. Antes de que Vegeta pudiera sentirlo venir, Bulma lo abofeteó tan duro como pudo en la cara, haciendo a un lado su cabeza.

Un silencio sofocante descendió entre ellos después de eso mientras miraba furiosamente su perfil. Vegeta mantuvo su mirada hacia un lado, sus puños a sus costados fuertemente apretados de rabia. Nadie (salvo Freezer) lo había golpeado sin pagar con su sangre. Luchó valientemente para no perder su temperamento y matarla de una vez por todas, sus puños comenzaron a temblar.

"Te quiero fuera de aquí, idiota," siseó Bulma.

Muy lívido para decir una simple palabra y no confiando lo suficiente en su temperamento para dirigirle una mirada, Vegeta simplemente se giró y salió por la puerta. Bulma lo observó irse, antes de sentarse derrotada en el borde de su cama. Ahora sola en la habitación donde habían estado juntos casi toda la semana, Bulma se inclinó, sus manos cubrían su rostro mientras suspiraba en ellas. Lágrimas de completa frustración llenaron sus ojos, pero no las dejó caer, racionalizándolas como resultado de golpear a Vegeta con su mano hinchada.

Tanto para que su historia con su príncipe terminara…

Mientras tanto, dicho príncipe estaba marchando furiosamente por el complejo. Maldito este planeta; había terminado y no quería más de él. Igual la idea de entrenar en este planeta lo enfurecía, todo porque una, sola, frágil mujer humana había llevado al despiadado y peligroso Saiyajin al punto donde no podía permitirse levantar un dedo contra ella. Ahora más que nunca, estaba dolorosamente consciente de ese hecho. Bulma se había metido bajo su piel y cementó su lugar ahí.

Lo único bueno que ella le había dado fue una idea para salir de este infierno.

Rastreando finalmente el débil ki del padre de Bulma hacia la habitación del anciano, Vegeta pateó la puerta y entró. Su rostro inmediatamente se sonrojó de un rojo profundo ante lo que interrumpió, antes de girarse para mirar hacia la pared, el gato de los Briefs salió corriendo por la puerta pasando al Saiyajin en un feliz escape.

"Oh Dios," rió Bunny. "Me siento tan escandalosa!"

"Ah, Vegeta, en verdad deberías golpear la próxima vez," dijo el Dr. Briefs, con vergüenza en su voz.

Vegeta frunció. Él nunca tenía ninguna privacidad con Bulma, así que no le importaba haber interrumpido algo. Sólo deseaba no haber visto… se estremeció, antes de componerse y cruzar sus brazos sobre su pecho.

"Quiero unas palabras contigo, anciano," demandó él, aun mirando la pared.

"Está bien, sólo erm… dame un segundo, hijo."

Vegeta exhaló fuertemente con frustración hacia el entrañable término, pero eligió retirarse en vez de presionar el tema. Recostándose contra la pared justo afuera de su habitación, esperó impacientemente a que el anciano apareciera. Inconscientemente, comenzó a captar el bajo ki de Bulma mientras finalmente abandonaba su habitación y se dirigía hacia la cocina. Probablemente para revisar a ese tonto cara cortada. Apretó sus brazos sobre su pecho, su frunce se profundizó, una lenta y celosa rabia ardía en la boca de su estómago.

Real, realmente necesitaba irse.

"Vegeta, querido muchacho, qué necesitas?" dijo el Dr. Briefs emergiendo finalmente de su habitación con su usual bata puesta.

Vegeta miraba hacia adelante mientras respondía, "Necesito una nave espacial tan pronto como sea posible. Quiero irme de este planeta."

"Oh," dijo el Dr. Briefs, ya sabiendo que esto probablemente tenía algo que ver con su hija. "Bueno, hijo, tengo una cápsula espacial que está casi lista. Sólo quería ponerle una máquina capuchinera."

Vegeta miró al anciano por el rabillo de su ojo, tratando de no sonar confundido, "… Capuchinera?"

"Por supuesto, hijo. Todos necesitan una de esas."

"Yo no necesito tal cosa," gruñó Vegeta. "Cuánto falta para que esté lista?"

"Bueno, podría tenerla lista mañana pero el simulador adentro solo es de 100 veces la gravedad de La Tierra," explicó pacientemente el Dr. Briefs en sus palabras tranquilas. "Podría tomarme un día extra o dos actualizarla a 450, donde entrenas ahora. Lo haría más rápido si le pido a Bulma-"

"No," interrumpió Vegeta de inmediato. "La mujer no sabe de esto. Tenla lista para mañana. La llevaré con 100 veces la gravedad de la Tierra."

Si eso fue suficiente para Kakarotto, entonces era suficiente para él.

"Eso estará bien. Estás planeando regresar a La Tierra?"

Vegeta se tomó unos segundos, pensando seriamente en eso, su mente se dirigió hacia Bulma. Ella quería que se fuera, entonces así sería. Al diablo con los androides, al demonio con el Planeta Tierra, y al demonio con Bulma Briefs. Mirando a su padre, le dio su respuesta sin intención de cambiarla.

"No."

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Continuará…

Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien a pesar de los difíciles momentos por los que pasamos en nuestros respectivos países. No perdamos la fe en que pronto todo esto pasará y comenzaremos nuestra recuperación. Muchos países ya se encuentran en Cuarentena obligatoria así que espero que este pequeño granito de arena que aporto les anime un poco el rato. Muchas gracias por leer, por el apoyo y por sus lindos mensajes. Espero les haya gustado este capítulo y sigan pendientes del próximo. Un fuerte abrazo para todos y recuerden seguir las recomendaciones de prevención guardaditos en sus casas, seamos solidarios y cuidémonos entre todos. Es la única manera de superar esta situación.

Hasta muy pronto! 3